Capítulo 25: 'Mi todo y nada a la vez'
Los gemelos comenzaron a reírse al ver que sus "regalitos" de navidad explotaron en la cara de Harry. Éste fue a lavarse la cara a la cocina y la señora Weasley comenzó a retarlos por décima vez en la mañana. Ginny sólo se reía y Ron revisaba el nuevo álbum de colección para guardar todos sus cromos.
-¿Te gustó? – le preguntó ella sentándose al lado de su hermano.
-Está increíble. Gracias.
-Genial… - Miró como Fred y George estaban más interesados en averiguar cuál era el regalo de Harry para sus padres – Supongo que me dirás por qué perseguías a Pig en la madrugada.
-Ah, me viste… Pues, para mandar una carta – dijo respondiendo la pregunta de su hermana.
-No, si era porque querías darle besitos a Pig… ¿Después vas por la tía Muriel?
-¡Cállate, fastidiosa! – replicó enrojeciendo – Le mandé una carta – dijo muy bajito.
Respiró profundo y se enderezó. No quería decirle todo a su hermana. Lo que estaba sintiendo en esos momentos era tan raro que ni siquiera en la carta que le había mandado a Hermione. Después de la reconciliación que había tenido con Ginny, fue a escribirle una carta. No pensé mucho en qué escribirle porque todo se le vino a la mano en un instante. Ni siquiera las palabras pasaron por su mente porque no quería pensarlas, no quería reconocerlas, ni tampoco releyó la carta. La mandaría tal y como la había escrito en un principio.
-¿De verdad? – inquirió sorprendida – Vaya… ¿Y sientes que fue lo correcto?
La miró confundido por esa pregunta. La pregunta que se esperaba era '¿Y qué le escribiste?' y sin embargo le había preguntado si sentía que fue lo correcto. Sí, era lo correcto, según él. Su hermana no quería inmiscuirse en lo que sentía, sólo se preocupaba por lo que estaba haciendo. Ron sonrió y abrazó a su hermana conmovido por aquel detalle.
-Como has crecido… - comentó riendo – Sí, fue lo correcto. Quería hacerlo.
-Me alegro – También respondió el abrazo sonriendo – Seguramente fue lo mejor… Me gusta ver que sabes manejar este tema.
-Vaya, no sabía que ahora se llevarán tan bien – dijo el señor Weasley llegando con una taza de café - ¿Cuándo sucedió este milagro?
-Es que la reconciliación de ayer fue muy emotiva – Ginny tomó otro de los regalos debajo del árbol - ¡Regalos, regalos, regalos!
Siguieron abriendo los regalos. Harry llegó con la cara limpia. Le lanzó una mirada a Ginny y ella sólo le sonrió. Todos recibieron los típicos suéteres de la señora Weasley y se los pusieron al instante mientras se lo agradecían. Luego de unos quince minutos ya no quedaban más regalos que abrir. Los señores Weasley les dijeron que si querían desayuno, que todo estaba listo para que se lo hicieran y subieron a dormir un poco más.
-No creas que no nos dimos cuenta… - Fred se sentó a un lado de Harry.
-… que no le diste ningún regalo a nuestra hermanita… - George se sentó al lado de Ginny – Y que tú no le diste…
-… ningún regalo a Harry – completó Fred.
-Oh, qué inteligentes son – dijo la pelirroja riendo – Si quieren que le regale una bomba a ése idiota, pues díganmelo.
Harry la miró confundido. Ella sólo se alzó de hombros y dio a comprender que no sabía como actuar, más que seguir con la actitud de "Harry Potter no existe".
-Oigan – Ron se puso de pie - ¿No quieren desayunar? – preguntó lanzándole una mirada a Harry y Ginny – Ahora.
-Yo… Lo siento, pero tengo que llevar mis regalos de navidad a mi cuarto y luego alimentar a Arnold – Se puso de pie y tomó su pila de regalos - ¡Nos vemos después!
Salió corriendo escaleras arriba. Los gemelos dijeron que debían ver cómo iba un experimento, así que también subieron. Harry ordenó sus regalos y le preguntó a Ron qué le pasaba que lo miraba como si hubiera matado a alguien. El pelirrojo simplemente le dijo que tenían que hablar seriamente y fue a la cocina a desayunar. Harry lo siguió sin muchas ganas. Cada uno se preparo unas tostadas y leche caliente. Ron sacó de un tazón unas galletas de jengibre que su madre había hecho. Masticó una y apuntó a su amigo como si fuera un criminal.
-Dime ahora mismo qué pasa entre tú y mi hermana – le exigió amenazadoramente.
-Mmm… Para tu información, no pasa nada entre Weasley y yo. Sólo que es tu hermana y tengo que estar en la misma casa que ella – Bebió un poco de leche aparentando estar tranquilo.
-No me ocultes nada, Harry. Lo siento, pero noté cómo se miraban… - dijo sacando una tostada – Y ahora me dirás qué pasó.
-¿Ocultándose algo? Por favor – Rió y se untó mantequilla en una tostada – En cambio, tú… Mandando una carta en la madrugada. Eso es algo que se oculta. Me pregunto a quién le escribiste a esas horas.
Sonrió y tomó una silla y se sentó. Ya sabía qué iba a hacer.
-Te lo diré – Harry se dispuso a escuchar – Si es que me dices qué pasó anoche entre tú y mi hermana.
-¿Cómo supiste que fue anoche?... Oh, mier…coles – Se tapó la boca y se dio cuenta que se había delatado.
-Listo, ahora mismo me vas a decir.
OoOoO
Terminó de darle sus proteínas a Arnold y se sentó en su cama a acariciarlo. Suspiró pensando qué le estaba pasando con Harry. Primero lo odiaba y le daba la indiferencia, luego comenzó a llevarse un poquito mejor porque tendrían que pasar las vacaciones juntos y ahora… ¡Merlín, como le había gustado ese beso! Habían apostado para coquetearse mutuamente. No estaba correcto que se besaran, que sintieran cosas el uno por el otro. Debían odiarse, no hablarse nunca más. Y muy lejanamente podrían ser amigos. Pero…
Tomó la cajita que estaba encima de todos los papeles rasgados de los regalos y la abrió. Eran unos lindos zarcillos -aros, aretes- pequeños. Podría decirse que eran unas perlas, pero de color celeste.
-¿Y si vuelvo a estar con Harry? – Dejó la cajita en el suelo y alzó a Arnold - ¿Qué dices tú? – Él Plimpy Puff sólo hizo unos sonidos y le lamió la mano – Tú sólo necesitas comida y eres feliz…
Se levantó dispuesta a desayunar, pero primero iba a vestirse. Sacó un poco de ropa y la dejó en la cama que era de Hermione. Negó con la cabeza pensando que esos dos cometían un enorme error. Se estaba sacando el pijama cuando se fijó que en su escritorio había un pergamino muy bien enrollado y vio que las cortinas se movían un poco. Las corrió y la ventana estaba abierta. La cerró y tomó el pergamino preguntándose quién se lo habría escrito. El pergamino estaba atado en una cinta y ésta traía un papelito.
Revista 'Corazón de Bruja'
528, Upper Street, Londres, Reino Unido
Casilla 150-12865
Apretó los puños y murmurando barbaridades desenrolló el pergamino. En él le deseaban una muy feliz navidad y un próspero año nuevo, además le daban nuevamente las gracias por haber participado en el proyecto de la revista que se llevó a cabo en Hogwarts y le adjuntaban las fotografías a color de su sesión.
Ginny vio que al final del pergamino estaban dos papeles enrollados. ¡Eran las fotografías! Ahora las cámaras mágicas tomaban fotos a colores y que se movían. En una aparecía sonriendo con su escoba con la mano en la cintura y en otra guiñaba un ojo mientras se cruzaba de brazos.
Volvió a tomar en pergamino y leyó que el 2 de enero sería lanzando el ejemplar de la revista con el proyecto. Después le volvían a dar las gracias y decían un par de cosas sin mucha importancia.
OoOoO
-Y la besé.
-¿La besaste?
-Bueno… Nos besamos.
Terminó su leche y apartó el plato donde le quedaban dos tostadas. Harry tragó saliva con miedo. Tenía la misma actitud calmada que cuando habló por última vez con Hermione en la cocina, pero pareciera que el cualquier momento fuera a explotar. Y la principal víctima sería el "Niño Que Vivió".
-¡Es mi hermana, depravado! Mira, tuve que aguantar que apostaras para tenerla a tus en tres meses y que le coquetearas, pervertido…
-¡Oye! Tú estuviste de acuerdo. Nunca escuché algún reclamo de tu parte – replicó Harry frunciendo ceño.
-Bueno, está bien… Pero se hicieron mucho daño y ahora vienen con que se besaron. ¿Te das cuenta que estás jugando con fuego? No es bueno remover el pasado, amigo – dijo seriamente – A menos que estés totalmente seguro que lo que sientes es más fuerte que el daño que se han hecho.
-¿Y quién dice que estoy jugando con Ginny? – preguntó no muy seguro – Tal vez esto signifiqué que debemos estar juntos.
Dejando de lado tosa su rabia de hermano protector, sabía que hablaba en serio. En un principio la idea de la apuesta fue para estar con su hermana de nuevo. Harry no era del tipo de hombres que jugarán con las mujeres –y menos con Ginny-, pero era algo extraño e incluso apresurado que después de todos sus problemas volvieran a estar juntos. Una cosa era que se quisieran y otra muy diferente es que era el momento adecuado para ponerle fin a su etapa de odio-indiferencia. Aún así no quería verlos sufrir. Recordó como su hermana corrió a sus brazos cuando volvió de hablar con él aquella noche y como Harry tenía una actitud de alma en pena.
Se acomodó en la silla y tomó el cuchillo lleno de mantequilla. Apuntó a Harry con él.
-¿Quieres a mi hermana?
-Sí – respondió Harry sonriendo nerviosamente.
-¿Esto va en serio?
-Sí… Ron, baja el cuchillo, por favor – le pidió alzando las manos como si lo estuvieran apuntando con una pistola.
-¿Hay alguna apuesta de la que no me haya enterado?
-No… Ninguna.
-Bien – Bajó el cuchillo con lentitud – Si en menos de 24 horas no hablas con Ginny y llegan a establecer qué son, te prohibiré hablarle, tocarla, verla ni mucho menos besarla. Así que ya sabes lo que tienes que hacer, depravado.
-¡Ay, Ron! – Harry rió contento – Te juro que te abrazaría, pero… - Extendió los brazos dudoso si abrazarlo o no.
-No, no, no… Con un gracias está bien. Suficiente tengo con tu historia de "casi me violo a tu hermana" por hoy. ¡Es navidad y me vienes con esto! Lindo regalito que me diste.
-¿No te gustó el talonario lleno de descuentos y regalos en Honeydukes?
-Por supuesto que sí. Sabes que adoro las golosinas – Se levantó – Me refiero a tu inocente anécdota… Ya sabes, si mañana a las nueve de la mañana no me dicen que son algo como novios; anda despidiéndote de tus días libres para conquistar a mi hermana menor.
Ron se fue y Harry terminó de engullir las galletas de navidad que quedaban en el tazón. Ahora debía pensar en la forma más inteligente para hablar con Ginny. De repente se acordó que la parte del trato era que Ron le dijera por qué mandaba una carta a altas horas de la madrugada. Escuchó una puerta que se cerraba y supuso que su amigo ya debía estar durmiendo de nuevo… Recientemente se la pasaba durmiendo o solo. Todo por Hermione.
OoOoO
Bajó y se encontró con su mamá que lavaba los trastes sucios. Su madre le pidió que la ayudara, así que Ginny tomó un paño y empezó a secar los platos y tazas. Molly Weasley sonrió agradecida y dejó de lavar por unos momentos para ver cómo iba el almuerzo. Su varita hacía un muy buen trabajo encantando el cucharón para que revolviera la salsa.
-¿Qué has sabido de Hermione? – preguntó lanzando una mirada a la escalera, por si Ron andaba por allí.
-Nada. No sé si escribirle… Pero debe estar bien – contestó pensativa – Ya te dije que no hay que preocuparse. Ellos van a estar bien. Vas a ver que en menos de lo que pienses ya estarán juntos.
-Es que me preocupan. Tu hermano se ve tan decaído y Hermione se fue tan triste. Espero que pronto pase – dijo tratando de mantenerse positiva – Es increíble que hayan peleado cerca de la navidad…
-Ni que tuviera que fijarme en el calendario para relacionarme con la gente – Bufó.
Harry llegó a la cocina y las saludó. La señora Weasley le preguntó si se le ofrecía algo, pero él dijo que se encontraba bien. Se sentó cerca de la mesa y miró a Ginny. Ella estaba dándola la espalda, así que no sabía qué hacía él.
-¿Te llegó la carta de la revista? – preguntó Ginny mirándolo por encima de su hombro. Él asintió – En las fotos me veía tan bien… Mamá, deberías verlas. Te juro que parezco modelo. Eligieron las mejores.
-Eso es grandioso, hija mía – Su madre sonrió – Después me las muestras. ¿Y cómo estaban tus fotos, Harry?
-Bien… Debo admitir que me veo bastante bien.
-Ay, él, el gran Potter. ¿Bastante bien o atractivo?
-Ginny… - dijo la señora Weasley – No digas esas cosas, por favor. Soy tu madre. Además que a Harry pueden molestarle.
-No hay problema, señora – Harry se levantó – De hecho quiero hablar un momento contigo, Ginny.
-Vale… - asintió y miró a su mamá. Ella sonrió - ¿Quieres ir a otro sitio?
-Sí, por favor.
Llegaron a la sala. Harry pensó que ese lugar era muy público y miró por la ventana el jardín. Sería ideal que pudiera conversar afuera, pero hacía mucho frío. Así que rogándole a Merlín que los gemelos, el señor Weasley y la señora Weasley tuvieran mejores cosas que hacer, encendió la chimenea y se sentó en el suelo, muy cerca de ella. Ginny lo imitó y le preguntó qué pasaba.
-¿Qué somos? – Le tomó la mano – Me refiero a si somos novios, somos amigos con ventaja…
-No sé – respondió tranquilamente – De alguna forma siento que lo que pasó ayer fue un impulso, pero algo que también quería. ¿No sientes que estamos haciendo lo correcto? Sé que puede parecer apresurado y hasta loco si alguien supiera lo que hicimos – Tensó su rostro al pensar en Ron, pero ella no se dio cuenta – Y aún así no lo es. Ya estoy bien. Entendí nuestro problema y hasta lo superamos… Si es que la conversación de la madrugada fue en serio.
-Por supuesto que lo fue y…
Miró su boca mientras hablaba y quería besarlo. ¡Oh, no! Debía controlarse. Respiró acompasadamente para calmarse, pero eso no le funcionó para nada. Luego trató de ver lo lindo que estaba el árbol de navidad… Harry se acercó un poco a ella. ¡Por favor, que se alejara! Estaban hablando de algo serio; sus sentimientos estaban involucrados y no podía dejar de pensar en más que "profundizar" su relación. Ni que fuera un animal en celo. ¡Debía controlarse! Y no lo hacía, no lo lograba.
-… es por eso que…
-Mira, Harry – dijo despejando su mente de todas aquellas ganas y pensando claramente – Ser amigos con ventaja es idiota. Fuimos novios, terminamos, apostamos, nos conquistamos, nos odiamos y ahora nos volvemos a amar. Hay que definir algo de forma seria y definitiva, porque sino nos haríamos daño teniendo algo que no sea sólido… Hay que tomar en cuenta nuestros sentimientos ahora.
-Lo sé. Antes no lo hicimos – asintió.
-Estábamos jugando el uno con el otro, entonces…
Ahora se daba cuenta que era un hombre. Quería fijarse en sus hermosos, en sus pecas; pero su mirada bajaba y bajaba hasta llegar a su boca y su cuerpo. ¡Mierda! Estaba muy bien como un ermitaño hostil y ahora volvía a caer en su pelirroja debilidad. La adoraba, la quería y lo tentaba. Era mucho más fácil fingir que no le interesaba, no hablarle, gritarle en las reuniones del equipo de Quidditch… Pero era muy difícil resistirse. ¡Maldita apuesta, maldito Ron, maldita navidad! Sí, la navidad era la culpable de todo.
-… es por eso que no haré ninguna estupidez más. Adiós apuestas y ciertamente, adiós Lavender – dijo riendo - ¿Qué dices?
-Digo lo mismo. No haré más idioteces – dijo asintiendo.
'No lo beses. No lo beses'.
'No la beses. No la beses'.
-Harry…
-¿Qué?
-No, nada – Se cruzó de brazos.
'No lo beses, no lo beses, no lo beses'.
'No la beses, no la beses, no la beses'.
Y se besaron.
OoOoO
Hundió su cabeza en la almohada. Era inútil esperar la respuesta de Hermione. Sería algo muy extraño que le devolviera la carta, así que no esperaba escuchar ningunas palabras como 'te amo' ni 'te odio'. ¿Qué pasaría cuando se encontrarán en Hogwarts? Desde hacía unos minutos esa pregunta le rondaba la mente. No sabía si irían a hablarse o harían como si nada pasara… Lo peor sería tener que soportar las preguntas de los curiosos, porque quisiera o no se iba a enterar todo el colegio. Era increíble la capacidad de enterarse de las últimas noticias en menos de quince minutos y de no tener el criterio de quedarse callados. Nada más molestoso que preguntaran. Metían más leña al fuego causando un posible incendio.
Se dio media vuelta y quedó de espaldas. Miró el techo, pero los posters de sus jugadores favoritos no lo animaron mucho. Y ciertamente no lo animaba el hecho de la maldita revista Corazón de Bruja. Desearles una feliz navidad y próspero año nuevo cuando esos imbéciles hicieron de todo para conseguir jugosas historias que contar a sus lectoras. Agradecía que la entrevista la hubiera hecho después de "conversar" con Hermione. Habló coherencias, según él y no se dio aires de superioridad ni se creyó el papel de Ro-Ro.
Que el ejemplar de la revista fuera lanzado justo el día que volvían a Hogwarts no era nada bueno. Eso dificultaría aún más su tormentosa relación con su… novia. Bueno, con Hermione. No eran novios, al parecer.
Por primera vez en su vida no tenía ganas de comer ni de jugar Quidditch. Se sentía decaído y lo único que podía hacer era recostarse en su cama a divagar sobre la inmortalidad del cangrejo –a lo cual llegó que los cangrejos no son inmortales- y de la maldita vida. Maldita porque si te pasan muchas cosas buenas, después se te vienen millones de cosas malas para nublarte el panorama.
Todo había empezado por un juego, una mentira y se transformó en realidad. Pensaba que había olvidado a Hermione, pero al estar con ella una parte despertó en él. Una parte de su pasado que estaba muy dormida, esperando el momento para despertar y causar estragos con su vida. Quizás a ella le había pasado lo mismo.
-Me gustaba mucho más el Ron de antes… Me gustaba que jugaras al ajedrez todos los días, que a veces te molestaras porque Krum me seguía, que me dedicaras miradas tiernas y que te preocuparas de Harry y de mí como si fuéramos los únicos seres en la tierra – Esas fueron unas de las últimas palabras que le dijo Hermione antes de irse.
Antes su vida era para sus amigos. Ayudar a Harry a descifrar las extrañas cosas que pasaban, a contradecir a Hermione, a estar con ellos, a hacerlos reír, a defenderlos de los comentarios del hurón de Malfoy; todo por ellos. Y ahora era diferente. Su vida era para él mismo. Era una vida vacía. A él también le caía mejor el Ron de antes, ése Ron que ahora esperaba tranquilo ser el presente.
Se levantó y pensó que era suficientes lamentaciones. Siempre se daba vuelta en las mismas ideas y terminaba en las mismas conclusiones. Necesitaba distraerse y por algo tenía a Harry en su casa. Su amigo podría ayudarlo a despejar un poco la mente.
Bajó las escaleras de caracol con mucha tranquilidad. Percibió el suave aroma de carne asada proveniente de la cocina y alabó a su madre por ser tan buena cocinera. Se pregunto en dónde estaba Harry y vio que en la cocina sólo estaba su mamá. Se giró para ver si en la sala estaba y se encontró con la agradable vista de su mejor amiga y su hermana besándose junto al árbol de navidad.
Cerró los ojos y contó hasta diez para no lanzarse a gritarles. Pro primera vez en su vida tuvo que toser como lo hacía la vieja sapo de Dolores Umbridge para llamar su atención.
Harry y Ginny se separaron al instante y lo miraron casi asustados. La pelirroja se puso de pie y miró confundida a Harry. Él simplemente se aclaró la garganta y habló de forma defensiva:
-Para que sepas, somos novios… Así que si quieres pegarme… - Ginny puso una cara de asombro moduló algo así como: "¿Somos novios?" – Sí, novios. ¿Aceptas?
-Claro – asintió contenta.
-No me digas que acabaste de pedirle que fuera tu novia – dijo Ron poniendo una mano en su frente – Son una vergüenza.
-¿Me vas a matar? – inquirió el pelinegro curioso.
-No… Sabía que ibas a hablar con Ginny. Todavía tienes algo de hombría, amigo – Se acercó y pasó un brazo por el hombro de su hermana – Los felicito.
-Ay, Ron, últimamente estás tan amable y diferente. Hermione verá que eres muy maduro – comentó Ginny sonriendo.
-La única condición que les pongo es que no se besuqueen en mi presencia. Me recuerda mi patético estado amoroso y me da asco – les advirtió – ¿Lo van a hacer público? Lo suyo, quiero decir.
-No iré corriendo a Corazón de Bruja para divulgarlo – Harry se sentó en el sofá – Creo que hay que decírselo a tus papás y hermanos… Y si en Hogwarts llegan a saber, problema de ellos.
-Interesante – musitó Ron.
-Esta mañana no me dijiste por qué ibas persiguiendo a Pig en la madrugada… Creo que es el momento adecuado para que me confieses esto.
-No quiero explicarlo. Es una larga historia – Se sentó a su lado – Hermana querida, te doy permiso para que procedas y le digas a tu noviecito.
-¿Ginny sabía? – preguntó mientras ella se sentaba en suelo al frente de ellos.
-Bueno… Soy el apoyo femenino en la vida de mi hermano. En fin. Lo que pasa es que… - Y contó lo de la carta a Hermione.
OoOoO
-Vamos a la casa de tu tío a almorzar. En una hora más quiero que estés en la sala – le dijo su padre antes de irse – Espero que cambies esa cara y demuestres alegría. Es navidad y pareciera que fuera un funeral.
-Está bien. Me arreglaré ahora – Caminó al clóset y sacó algo de ropa - ¿Me puedes dejar sola, por favor? – pidió enojada.
Su padre sólo negó con la cabeza y cerró la puerta. Hermione casi botó las puertas del clóset con un portazo y se cambió de ropa de muy mala gana. Quería quedarse en la casa, quería estar encerrada en su cuarto y no salir nunca más. Se sentía sucia, tarada y confundida. Confundida por pensar que había hecho lo correcto, pero se daba cuenta que había cometido un gran error al tomar decisiones tan impulsivas y llevaderas por sentimientos del momento. Se sentía muy culpable.
Desde que había llegado el día anterior a su casa lo había pasado horrible. Encerrada en su habitación leyendo y de vez en cuando su madre le preguntaba qué le pasaba. No le diría a su mamá lo que le ocurría, le tenía muy poca confianza. Y su padre brillaba en ausencia. Tenía turnos en la clínica y recién apareció en la mañana de hoy día, 25 de diciembre. ¿Un dentista tenía que hacer turnos? Como si alguien se fuera a morir por el dolor de un maldito diente lleno de caries. No la entendían y tampoco quería que la entendieran.
Con la ropa puesta, lanzó su pijama al escritorio con rabia. La carta cayó al suelo y se quedó observándola. Con esa carta dudaba mucho sobre su futuro con Ron. Salió de La Madriguera creyendo que habían terminado, pero ahora mantenía una esperanza… ¡Estaba hecha un lío! Y todo por esa maldita carta de Ron. Pero no podía negar que la carta no le hubiera gustado. Había despertado ese lado romántico y del –¿poco? O quizás inmenso- amor que le tenía a aquel pelirrojo.
Dejó la carta en el suelo y fue al baño a maquillarse. Sabía que sus ojeras y su palidez no pasarían desapercibida por sus familiares.
'Hermione:
No sé cómo iniciar esta carta… Decirte 'Querida Hermione' sería cínico después de lo que pasó. 'Estimada Hermione' sonaría como si fueras una persona más en mi vida. Es por eso que inició por tu nombre.
Y pensar que toda esta mierda empezó por un juego. Te ayudé cuando Malfoy quiso delatarte y tú me ayudaste a que ese séquito de locas me dejara tranquilo. Debo admitir que era un plan muy estúpido. Estúpido porque al final caímos en él. Supongo que siempre supiste que te había querido. Debo admitir que en el Baile de Navidad me di cuenta, pero no iba a decírtelo… Fui un idiota. Tú también me querías. Fuiste una idiota. Los dos lo fuimos y ahora lo estamos siendo. Lo estamos siendo porque analizando el por qué de nuestra ruptura me doy cuenta que los dos podríamos haberlo evitado. Lo sabes bien.
Me mentiste sobre qué hacías con ese idiota de Graham. Me dejé cegar por el brillo de la aparente popularidad. Y dices que todo partió desde que vimos que nuestros caminos estaban dirigidos a lugares muy diferentes. Lo es. Tú eres inteligente y tu vida estará dedicada a lo académico; yo soy bueno en los deportes y me dedicaré al Quidditch. Esas dos cosas son incompatibles. Pero podríamos haber hecho el intento. Podríamos haberlo hecho y no darnos por vencidos de inmediato. Si de verdad nos queríamos tanto superaríamos esos obstáculos.
Hablando de Graham… Ginny me explicó qué pasaba con él. Sí, estaba celoso. ¿Algún problema con eso? Celoso de ver que compartías un secreto con él y hasta me lo restregaras en la cara. ¿Crees que no me daba cuenta de las miradas que se lanzaban en el Gran Comedor? Me restregaban en la cara que compartían algo que yo no sabía. Sí, estaba celoso. En el fondo nunca dudé que me estuvieras engañando con él. Nunca tuviste la confianza de decirme lo que pasaba. ¿Acaso no era asunto mío que casi fueran a expulsar a mi novia? Tenía derecho a saberlo, al menos. Sí, estaba celoso.
Te pido disculpas por todo el daño que te he hecho. Actúe como un idiota, lo sé. Lo que has llorado, lamentado y sufrido por mí es lo que me obliga a decirte que de verdad lo siento mucho. Y no un lo siento vacío porque yo también sufro. Sufro por lo que estamos viviendo. Siento pena, lástima, rabia por haberte dejador ir, porque me dejaste ir, por no haber hecho tantas cosas que podríamos hacer, por no decirte todo lo que siento por tu y lo que sientes por mí. Hablo en presente. Lo sabes muy bien. Aún te quiero y tú a mí, de eso no cabe duda. Y eso de "no me produces nada" es porque me produces de todo. Aquella necesidad de abrazarte, de besarte, de tomarte la mano, de tenerte cerca siguen intactas. Lo que pasa es que ésta acumulación de sentimientos es demasiado fuerte y no me deja ver más allá. Aún te quiero, y mucho más de lo que imaginas. Te quiero a pesar de la desconfianza, te quiero a pensar de las peleas, te quiero a pesar de lo que nos dijimos y te quiero a pesar que ya no estás conmigo.
Cuando supe que te habías ido sin decirme nada fue extraño. Sentí que me hacías falta y también me sentí aliviado porque no tendría que verte. No sé qué hubiera hecho si te viera la cara. Tal vez te gritaría, tal vez te besaría. Estaba enojado, triste y alegre. ¿Cómo es posible que sintiera todo aquello a la vez? Pensé que tendría serios problemas de bipolaridad, pero luego de una esclarecedora conversación con mi hermana, me di cuenta del por qué: Porque el amor es todo y nada. Es alegría, tristeza, rabia, confianza, entendimiento, celos y más. Y nada a la vez.
No sé para qué te escribí esta carta… Pero era lo que quería hacer. Quería expresarte todo lo que siento por ti. ¿Sabes por qué? Porque aún siento que esto no ha terminado y no terminara. Esto es sólo un tropiezo. Sólo debemos encontrar aquella confianza que se nos escapó de las manos.
Por ahora te dejo ir. Y no te dejo ir a la vez. Te dejaré ir lejos y para mí seguirás estando cerca…
Creo que nunca te lo dije antes, pero ahora lo diré: Eres mi todo y nada a la vez.
Lejos y cerca de ti,
Ron Weasley'.
Mi todo y mi nada a la vez. Jamás le había dicho eso. Siempre era un te quiero o un te quiero mucho. Con esto le había dicho mucho más… Era decirle un te amo.
Notas de la autora: ¡Hola, hola! Y cómo estuvo la navidad? Espero que bien. Si alguno se le pasó la mano con el copete –trago, alcohol, licor- o la comida, pues, recupérense porque se viene Año Nuevo y hay que estar preparados para ésta celebración.
¿Comentarios del capítulo? Con Harry y Ginny me dio una locura y dije "qué estén juntos y paren de hacer idioteces". Así que fui súper directa y lo resolví de la forma más… Adolescente? Que puede existir. Respecto a Ron y Hermione… Es claro que su separación es momentánea, porque hay muchas esperanzas. Además que la carta que Ron le mandó a Hermione es algo de lo que me siento orgullosa. Pensé cuál sería la carta más romántica, idílica, imposible que un hombre me podría mandar y se me vino a la idea esto… Muy irreal, lo sé. Casi falta un príncipe azul para completar la historia, pero es que siempre va a existir esa parte donde tratas de pensar que existe alguien sensible, romántico, confiable; perfecto para ti.
Aprovecho de promocionar un fic navideño que escribí que se llama 'Devolviendo favores'. Es un HG puro, no hay otras parejas involucradas (hice un posible RHr, por si quieren pensar que haya "algo" entre ellos) y tiene tres capítulos. Si quieren leerlo vayan a mi profile (clickeen arriba donde dice Sirenita) y luego bajen hasta llegar adonde están mis historias. Busquen 'Devolviendo favores' y eso… Léanla, por favor, si es que quieren, obvio (ni que los estuviera amenazando).
Millones de gracias por sus reviews, gente. Ustedes saben que sin ustedes no sería nada. Que el fic sigue adelante por ustedes… De verdad no saben cuánto les agradezco el apoyo, las lindas palabras, los buenos deseos y sus comentarios. Me ayudan mucho y no saben cuánto.
¿Próxima actualización? Lamentablemente no será hasta a mitades de enero 2007. ¿Por qué? Bueno, porque estos últimos días del 2006 serán muy agitados por razones obvias (típicas juntas con amigos, familiares y miles de cosas antes del año nuevo) y porque el 2 de enero me voy a un campamento y vuelvo el 10 de enero. Así que no tendré tiempo de escribir, actualizar ni nada… Es por eso que ahora mismo les deseo un: ¡FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2007!
Espero sus reviews, ya saben. No les cuesta nada decir unas cuantas palabras apretando el botoncito de abajo que dice GO. Los reviews me ayudan mucho a seguir escribiendo.
Cuídense mucho y nos vemos en enero, adiós!
