CAPITULO 25:

EPOV

Me metió en una camioneta donde Alec esperaba con una macabra sonrisa.

-¡Vaya! Parece que tendremos un fin de semana divertido- dijo socarronamente.

Viajamos durante 2 o 3 horas, en las cuales recibí varios golpes y patadas y me revisaron para sacar mis armas y mi celular, estaba nervioso, lo único que había borrado era mi agenda telefónica, pero no estaba seguro si había eliminado el ultimo mensaje de Heidi, por suerte si lo había hecho y no encontraron en el móvil nada mas que los tonos precargados.

-Veo que eres inteligente Cullen, aunque me hubiera encantado saber por que te arriesgaste en venir a este lado del mundo, quizás después de un rato jugando nos digas- yo solo sonreí, no iba a decir absolutamente nada, de igual forma iba a morir, de eso estaba seguro, así que no importaba cuanto sufriera en el proceso no pondría en peligro a mi Bella, aunque Demetri no la encontrara ya no corría peligro, nadie mas que yo sabia cual era su nombre falso, y los Vulturi no tenían por que ir a intimidar a Jenks, así que ella estaba a salvo.

Llegamos a unas bodegas de color grisáceo, eran prácticamente iguales a las que mi familia tenía en América, pero estas eran un poco más pequeñas.

Rodeado de un alambrado con puntas de púas estaba el edificio gris. Era muy alto, las ventanas con los vidrios rotos en pedazos estaban quizás en el segundo o tercer piso, aunque sabía que por dentro solo era uno y no habría forma de salir por ahí, desde el punto donde yo observaba solo había un gran portón negro, que aunque parecía viejo estaba seguro era más fuerte que un roble. Este estaba custodiado por 4 guarros armados.

Los guarros saludaron al chofer y abrieron el portón para dejarnos pasar. Dentro, como lo había predicho, era solo una habitación con el techo altísimo, no había ni una fuente de luz más que las ventanas rotas a lo alto.

Se escuchaba el ruyir de las ratas y el click click click de una gotera por ahí. Era peor que por fuera, parecía que con un golpe en la pared se derrumbaría completo, quizás lo quemarían conmigo dentro, no encontraba otra explicación lógica mas que esa.

Por un lado me sentí aliviado, aunque no era arquitecto sabía que este edificio no aguantaría más de dos días de pie, por lo cual mi muerte no seria tan larga, pero si mi teoría era cierta, me desagradaba pensar que mi final seria igual al de un pollo rostizado.

Me bajaron a patadas de la camioneta y me quede tirado tosiendo sangre.

-Creí que aguantabas mas Cullen- exclamo Félix jalándome del cabello y colocándome para que Alec me diera otra patada en el estomago, lo que provoco otra ronda de tos y sangre.

-Quizás después de todo, no son tan fuertes como hemos escuchado ¿No crees Félix?- la patada de Alec esta vez fue directo a mi cara.

-Tienes razón, aunque tenia la esperanza de divertirme un rato- y empezaron de nuevo.

Llego un momento en el que ya no sentía nada, la sangre ya no solo salía cuando escupía, si no que ahora la sentía escurrir de mi nariz y mi ceja derecha.

El estomago me ardía de tantos golpes recibidos y estaba casi seguro de que en la espalada tenia una gran cortada provocada por el tuvo caliente con el que me pegaron, después de un rato en que se cansaron me dejaron ahí tirado y salieron por el gran portón.

Aunque todas las partes de mi cuerpo me dolían –incluso las que no sabia que podían doler- y estaba tirado en el piso hecho un ovillo sin la intensión de moverme para no intensificar mi dolor (N/A pobreeee! Yo lo curo XD) no pude evitar fijarme alrededor de la habitación por si encontraba otra salida, aunque seguramente también estaría vigilada, pero nada se perdía con intentar.

Me levante como pude, jadeando por el esfuerzo y descubrí que había otro portón cerca de donde me habían dejado tirado. Estaba oculto tras grandes paneles de madera podrida, me acerque para ver si encontraba u n orificio, y pude encontrar que no había absolutamente nada, ni siquiera estaba rodeada por el alambrado de púas como el frente, no se escuchaban pasos ni conversaciones ni había casetas con vigilantes, así que deduje que no había nadie vigilándola.

Me sobresalte cuando escuche los motores de 2 autos acercándose, así que me volví a tirar en donde me habían dejado.

-Vamos nena, ¡ya veníamos por mas diversión! Nosotros que te habíamos dado 3 horas para que te recuperaras- me sorprendí que hubiera pasado tanto tiempo.

-Vaya vaya, parece que nuestra diversión termino aquí- exclamo Félix fingiendo tristeza.

-Y así es querido Félix- dijo una voz femenina- Su diversión término y empezó la mía

-Jane- exclamo Alec con la boca abierta y vi a Félix esbozar una sonrisa malévola.

Dirigí mi mirada hacia la mujer que acababa de entrar, rubia, alta, y con un rostro angelical, sus labios rojos y carnosos, su nariz pequeña y angulada, sus ojos negros y grandes, maquillados en tonos obscuro y enmarcados por unas larguísimas pestañas que terminaban en unas delineadas cejas, su cuerpo era delgado pero lleno de curvas, tenia un vestido rojo sangre pegado a su piel remarcando cada parte de su cuerpo, y unas zapatillas con tacón de aguja de –mínimo- 10 cm de alto y, si no hubiera visto esa mirada de maldad, hubiera jurado que era un ángel. Pero no, yo había escuchado hablar de esa mujer, hija de Aro Vulturi, la muchacha más hermosa y sádica de este continente, si todo lo que decían de ella era cierto, sufriría mas que con Alec y Félix juntos.

Había escuchado que le encantaba jugar con sus presos, a veces lo hacia frente a toda la guardia Vulturi, y otras veces se quedaba sola con ellos y terminaba el trabajo con sus propias manos. Toda la guardia la respetaba y juraba que le tenían miedo, quizás no era fuerte como Félix, pero sin duda, su mente era tan maquiavélica que muchos preferirían morir en manos del mastodonte ese.

De tal palo, tal astilla, nunca hubiera encontrado un refrán que se empleara mejor que esta vez, esa chica era malévola, pero en fin, solo esperaba que acabara rápido conmigo, aunque tenía mi orgullo, tampoco quería sufrir en exceso.

-¿Qué tenemos aquí?- dijo acercándose a mi, se escucho el resonar de sus pasos con un eco por toda la bodega. Llego hasta mi y tomo mi rostro con sus pequeñas manos- Vaya Félix, creo que ya hiciste tu trabajo- dijo pasando un por mi ceja.

-Como debe de ser mi hermosa Jane- contesto sin quitar su sonrisa de la cara.

-Quiero divertirme un poco- dijo haciendo una mueca con sus labios- pero no se – se puso un dedo en la quijada simulando pensar y entonces su mano libre la paso por mi quijada, la bajo por mi cuello, mi pecho, mi abdomen…..-uy, si tengo con que jugar- dijo apretando mi miembro en su pequeña mano, solté un jadeo de dolor, si antes había pensado que no tenia fuerza en este momento me rectificaba.

Junto con mi jadeo se escucho un eco de todos los demás hombres que estaban dentro de la bodega, sus mueca de desagrado no me pasaron desapercibida ¡Y eso que ellos no lo estaban sintiendo!- creo Félix, que requiero que toda la guardia se vaya- dijo Jane sonriendo

-Ya la escucharon, muévanse todos- grito Félix

-Incluyéndote mi amor-Félix la miro disgustado.

-Vamos Jane, quiero ver que haces con el- exclamo frustrado, Jane se levanto de mi lado, soltando mi miembro ¡Por fin! Y se paseo hacia el.

-¿Me estas desobedeciendo?- dentro de su angelical voz escuche una nota de mando, y al parecer Félix también por que dio media vuelta y camino hacia la salida.

-Ahora si nos vamos a divertir- sonrió y volvió a acercarse a mi.

Escuche el eco del golpe que dio el portón al ser cerrado y cuando dirigí mi mirada alrededor de mi me di cuenta de que estaba vacio, ahora si, mi final había llegado, solo esperaba que mi Bella y mi familia pudieran ser felices….

BPOV (N/A a todas las chicas que preguntaban por Bella! Aquí se las dejo… hahaha)

Estaba con Ángela en el centro comercial, había llegado hoy de sorpresa a mi departamento, le había contado todo lo que había pasado últimamente –que no era demasiado- le conté sobre mi cambio de nombre y sobre el nuevo trabajo que estaba apunto de empezar, iba a ser editora de una revista famosa de este país, así que me iba a ir muy bien.

Ella me conto que estaba embarazada y que a eso se debía su visita, también me dijo que se querían mudar, ya que habían tenido problemas con sus padres otra vez, quizás le podría conseguir un trabajo en donde yo iba a iniciar y así podríamos estar cerca.

-entonces Bella ¿Qué color te gusta mas? ¿Verde o amarillo?- me quede observando los bonitos trajes de bebe que tenia en sus manos y sentí un nudo en el estomago, me hubiera encantado pasar esto con….Edward

-Me parece que el rosa se ve mas lindo- dije riendo

-Pero no quiero comprar color rosa o azul, aun no se que será y no quiero gasta de mas- me dijo sonriendo.

-Entonces no entiendo por que no esperas a saber el sexo del bebe- estaba a punto de carcajearme por su desesperación.

-Es que ¡Ese es el problema Be…Marie! ¡¿Que no vez? ¡Ya no puedo esperar!- entonces si solté la carcajada, ella entrecerró los ojos y yo trate de parar mi risa mordiendo mi labio.

-Muy bien muy bien Ang. Entonces me parece que este se ve mas lindo en amarillo, pero este, en verde- y así seguimos por un largo rato hasta que preste atención en uno de los televisores de plasma que mostraban el canal de noticias….

Edward Cullen, el hijo de uno de los lideres empresarios de América mas importantes, Carlisle Cullen fue asesinado ayer por la noche en una de las bodegas que pertenecían a una cadena comercial extinta, se dice, que el joven de 25 años de edad, venia a unas vacaciones de placer luego de haberse titulado como pediatra hace solo unos días.

No se sabe que fue lo que paso ni por que, pero se maneja la posibilidad de que fue un secuestro, ya que la bodega donde fue encontrado su cuerpo estaba completamente abandonada.

Estas son las imágenes del lugar, que quedo completamente calcinado luego de una gran explosión, solo se encontraron los restos de un cuerpo, que se sabe, es el joven Cullen por que cerca de ahí estaban tiradas sus pertenencias, y por que, en un comunicado a la prensa el Sr. Carlisle Cullen dueño de Cullen D.C. dio a conocer que, efectivamente su hijo se encontraba en este país y había desaparecido….

Las palabras se fueron volviendo cada vez mas lejanas y borrosas, no estaba segura de que era lo que me pasaba, nunca había sentido este estado de sopor en el que me estaba hundiendo, solo era capas de pensar en Edward, en sus hermosos ojos verdes, en su sonrisa, en su cobrizo cabello, y luego, las imágenes que acababa de ver en la tele, la bodega quemada hasta los cimientos, y la foto del comunicado de Carlisle diciendo que Edward había muerto…..

-Bella ¿Bella? ¿Bella que pasa?- escuchaba la voz de Ángela a lo lejos, pero no podía contestarle, no podía moverme, mis ojos se empezaron a nublar, veía todo borroso, y entonces, todo se puso negro.

-¿Bella? Me escuchas- sentí que apretaban mi mano y trate de abrir mis parpados pero pesaban demasiado, no sabía donde estaba, pero el intenso olor me hizo darme una idea. Era un hospital pero… ¿Por qué?

Luego las imágenes empezaron a llegar a mi mente, el centro comercial, la ropita de bebe, el canal de noticias, la bodega quemándose… Edward, mi corazón se comprimió al recordar eso, un sollozo salió de mi pecho sin que lo pudiera parar y entonces pude abrir mis parpados, en efecto, estaba en un hospital, Ángela era la que apretaba mi mano.

-¿Cómo te sientes amiga?- me pregunto con los bordes de sus ojos rojos, síntoma de que había llorado.

-Dime que no es verdad Ang, dímelo- solloce, pero ella solo apretó más fuerte mi mano y se puso a llorar también

-Debes tranquilizarte amiga, en tu estado no puedes estar así de alterada- me dijo secándome las lagrimas y luego haciendo lo mismo ella.

-¿En mi estado? ¿Qué fue lo que paso?- pregunte un poco confundida.

-Después de que escuchaste la noticia te desmallaste y caíste por las escaleras ¡Suerte que eran pocos escalones! Te lastimaste una costilla y te diste un fuerte golpe en la cabeza, pero eso no es todo…- paro de hablar pensativa.

-¿Qué pasa Ang?

-Estas embarazada- sonrió- te hicieron varios estudios y resulta que tienes 3 meses y medio de embarazo Bella, vas a tener gemelos- termino gritando

-gemelos- susurre y entonces todo lo que se había vuelto vacio en mi pecho se lleno de una magnifica sensación, quizás Edward ya no iba a estar aquí conmigo nunca, pero sin duda alguna me había dejado el mejor regalo que me pudo haber dado ¡Un hijo! Y no solo uno ¡Gemelos!

Ahora ya tenia una razón por la cual luchar, sonreí y acaricie mi vientre, iba a ser fuerte por estos dos pequeñines.