Disclaimer: Los personajes de la caricatura no son de mi propiedad, yo solo los utilicé para la elaboración de este fanfic X-Mas. Escribir costó mi energía pero para ustedes el leerme es gratis.
Advertencia: Leve lenguaje vulgar. Capítulo ahora sí más largo que todos los anteriores por tratarse del último. De antemano disculpen las erratas que puedan encontrar.
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Compañía
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Quizás la noche anterior no había resultado al pie de la letra como quería y planeó durante todo el mes, pero sin duda se había divertido bastante. Podía decir lo mismo del Profesor y sus hermanas quienes no ignoraron su esfuerzo y la felicitaron por tan deliciosa cena, incluso los Rowdy Ruff Boys pudieron convivir civilizadamente una vez que desquitaron toda su frustración pateando al pobre de Mojo entre los tres –cuatro, si contaban a Buttercup–, pues una vez estuvieron completos la comida fue el momento más agradable de la velada.
Para un grupo de villanos que nunca habían celebrado en forma la fecha resultó inusual tener frente a ellos un banquete tan basto como aquel. ¡Era comida de la cual podían abastecerse sin tener que inhibirse y además no costaba absolutamente nada! Butch arrasó duro y Boomer no se quedó atrás, por otra parte, Brick logró medirse porque al final de cuentas era el que más clase tenía de los tres –o eso es lo que solía presumir– y no era su estilo comer como si se estuviera muriendo de hambre. Bubbles igual estuvo encantada con la participación tan activa de su novio y cuñados, qué decir de Mojo, quien fue el más cooperativo de todos. No evitó enternecerse ante las intenciones de su mayor rival ya que su deseo de estar con sus hijos superó las diferencias que tuvo con Las Chicas Superpoderosas años atrás, con decir que también aceptó sin problema la relación de Boomer con ella. Sin problemas compartió mesa con sus peores enemigas y recordó buenos tiempos con el profesor Utonio cuando solo era un mono bebé.
Los años habían calado profundamente en ambos, el Profesor ya tenía algunas canas y la postura de Mojo Jojo estaba encorvada. Lo único que no había hecho mella en él era su admirable resistencia a las palizas dadas. Tanto Blossom como Bubbles tuvieron que detener a los chicos y a la morena para que dejaran de reprenderlo por mentirles. Calmarlos no fue sencillo, pero nada que un poco de chocolate caliente no lograra remediar.
Después de cenar habían terminado en la sala frente a la chimenea. Cada uno con un vaso del delicioso líquido que calentara y aliviara las tensiones. Había algo en el ambiente que no era para nada común; todos parecían llevarse bien, como si nunca hubiesen sido enemigos mortales y ellos no fueron creados para destruirlas. Por supuesto que los roces seguían apareciendo de vez en cuando, mas la noche fue realmente amena.
La hora de abrir los regalos fue una escena de lo más caótica y divertida también. Como era costumbre de la PPG azul, hizo regalos hechos a mano y fue ahí que demostró sus habilidades con la costura. Para sus cuñados fueron gorras y bufandas de lana, para su hermana Buttercup un nuevo morral, en cambio a Blossom le hizo una linda blusa que hacía juego con una falda que le confeccionó el año pasado. El Profesor obtuvo una taza personalizada con chocolates cocinados por ella mientras que a Mojo le dio algo parecido solo que dentro tenían dulces de banana. Finalmente, para Boomer fue un suéter personalizado con el logo de su banda grunge favorita además de un cupón especial. Un vale para futuras citas que el rubio aprovecharía muy bien una vez la tuviera en la soledad y calma de su habitación…
Tanto Brick como Butch no estaban impuestos a recibir cosas "hechas con amor" según era el estilo de la rubia, pero no se quejaron.
—Santa estaría orgulloso de ustedes—fue lo que comentó una vez se acurrucó en el regazo de Boomer. El pelirrojo y el pelinegro la miraron con expresiones de incredulidad en sus rostros.
—Ese puto gordo puede besarme el trasero—dijo Butch al dar un sorbo a su chocolate pero Bubbles arrugó el entrecejo.
—No deberías decir eso, quizás esta noche venga y por fin podrán hacer las paces…
—Bubbles, ¿aún intercambias correspondencia con Papá Noel?—Preguntó Blossom, muy interesada desde su lugar en el sillón, sentada en seguida de su padre.
—Sí, a veces cuando no está ocupado hablamos. Estoy segura que leyó mi carta de este año y vendrá.
Brick escuchaba con interés.
—¿Va a venir hoy?—Interrogó y la rubia asintió—. Es perfecto.
—¿De verdad?—Dijo la chica de ojos azules, esperanzada de que al menos el líder del trío tuviera intenciones de comenzar de nuevo. Al igual que su hermana Blossom, él también podía ser maduro…
—¿Hablas en serio?—Butch habló con disgusto y Boomer a pesar de no decir algo lo demostró con su ceño fruncido a la vez que observaba a Brick.
—Sí—contestó determinante y se levantó de su sofá individual para acercarse a la chimenea—. Me alegro de haber conseguido más leña—acto seguido comenzó a echar más madera para avivar la llama—, tengo la suficiente para hacer que el obeso arda si acaso quiere entrar a mi casa.
—¡Brick!—Regañó Blossom al mismo tiempo que Butch también se ponía en seguida de su hermano y le ayudaba a mover la leña con la pinza.
—¡Boomer, haz algo!—Pidió Bubbles desesperada y él, obediente, se apresuró a ir a la cocina sin dar explicaciones. Cuando volvió tenía un bote de aceite que usaban para asar el cual comenzó a vaciar en la fogata logrando que el fuego se expandiera con más ímpetu y las brasas fueran suficientes para intimidar al intruso de barba blanca.
Rato después la pelirroja tuvo que apagarles la vena pirómana con un potente sermón una vez que logró regular el fuego y el calor de la chimenea con ayuda de Bubbles. Buttercup no se movió de su lugar porque en el fondo se le hacía gracioso el coraje que los RRB le guardaban a San Nicolás, y el Profesor como Mojo prefirieron llevar su plática tranquilos al comedor, donde el calor fuera más soportable.
La mediana de las hermanas ya tenía tiempo en silencio aunque sentía la mirada verde de su contraparte sobre ella. Sabía lo que él quería pero disfrutaba de hacerlo esperar, torturarlo con sugerentes poses para que solo el chico pudiera verlas.
—Larguémonos de este lugar—fue lo que él le susurró al oído cuando había ido a la ventana para captar mejor señal en su celular. Buttercup sonrió pero siguió dándole la espalda—. Vamos, antes de que tu hermana nos obligue a cantar villancicos.
—Dejó de hacernos cantar villancicos hace muchos años atrás—comentó sin voltear a verlo—. Aunque, ¿no ha tomado sidra, cierto?
—No—respondió el pelinegro, e intrigado preguntó—: ¿Por qué?
—Bubbles es agresiva cuando bebe… una vez nos obligó a cantar hasta el amanecer—Butch quiso reír al imaginarlo pero la idea de que eso les pudiera pasar a ellos no le gustó para nada.
—No quiero arriesgarme a conocerla. Si sobria demostró ser un grano en el culo no quiero esperar a verla así—Buttercup rio levemente.
—Y eso que no has tratado tanto con Blossom. Ella sí que es un grano en el culo.
—Si es tan parecida a Brick…
—No lo sé, tu hermano se ve más intimidante, gruñón y huraño—dijo para por fin girarse y mirarlo a la cara—. Blossom es más del tipo madre estricta y conservadora.
—¿Acaso eso no es suficiente motivo para fugarnos? Con un par de líderes mandones y engreídos y dos rubios cabezas huecas bajo el mismo techo, entonces no hay razón para quedarnos—Buttercup rodó los ojos, conocía muy bien al villano y sabía perfectamente las verdaderas intenciones.
—Tú lo que quieres es otra cosa—Butch sonrió ladinamente y disimuladamente manoseó el trasero de la morena.
—Ya pasó la media noche y yo aún no he recibido mi obsequio. He sido muy paciente, lo merezco—luego se acercó al rostro de la chica y rozó tentativamente sus labios. Buttercup lo miró divertida y se alejó para dejarlo atrás. Butch sintió cierta irritación pero la voz de la chica lo hizo girarse. La PPG verde le hizo una señal para que la siguiera subiendo las escaleras y él sonrió con emoción.
Por suerte él no tenía que pedirle permiso a su hermano mayor para tomar una habitación, la casa anteriormente les había pertenecido a los tres aunque si le preguntaban, siempre prefirió el cuarto de Brick por ser el más espacioso.
—Vamos a esta alcoba—dijo Butch una vez que subieron y guió desesperado a Buttercup quien se dejó llevar.
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Bubbles se había quedado dormida muy pronto y Boomer quedó abrazado a ella con la cobija encima, el rubio no dormía pero sí mantenía sus ojos cerrados, arrullado por el sonido de la leña que tronaba. El Profesor se había regresado a la casa seguido de Mojo mientras que Brick y Blossom estaban recogiendo parte de los platos de la mesa.
—Gracias por esta noche, Brick—agradeció ella con total honestidad, éste la miró confuso.
—Ustedes fueron las que hicieron todo el desastre.
—Por portarte bien—dijo ella con mesura—. Puedes ser civilizado cuando te lo propones.
Brick sonrió mordaz y se acercó a Blossom, abrazándola y juntándola más a él. Blossom lo miró con expectativa.
—Exijo mi recompensa.
—Ya te di tú regalo.
—Y fue un gran detalle, pero quiero algo más de ti—luego tomó entre sus dedos el dije que le había regalado a Blossom cuando nadie miraba. Un obsequio que sin duda no esperaba pero que recibió con gusto. ¿Podía interpretar ese gesto como algo más?—. Necesito más de ti.
Lentamente acercó su rostro para aspirar el aroma de flores que la chica desprendía y besó provocativamente el cuello en donde se le erizaron los vellos por aquel roce delicado. La estaba tentando y sabía que no iba a poder escapar esta vez.
—Espera, no… tus hermanos y mis hermanas están…
—Shh—la calló y sus manos empezaron a descender por la espalda de la pelirroja hasta llegar peligrosamente al inicio de sus caderas. Blossom suspiró y Brick sonrió complacido—. Sigue siendo mi casa.
Entonces bajó el cierre de su vestido y ella reaccionó alarmada. Lo encaró con los nervios palpables en cada rasgo facial, mas no pudo reprimir un grito cuando él adentró su mano por la hendidura abierta, encontrando en su paso el encaje superior de sus bragas. Blossom se quedó congelada sin tratar de detenerlo, ya sea por el shock que le causaba el tacto masculino o porque muy en el fondo quería que siguiera. Efectivamente, ella anhelaba tenerlo para sí y por fin se rindió a las caricias de su enemigo.
En un impulso se lanzó y posó sus manos en el rostro de Brick y devoró su boca. El pelirrojo disfrutó de la iniciativa de la chica y ahondó en el beso tomándola por la nuca para juntarla lo más posible. Sus respiraciones se hicieron más agitadas a causa de la desesperación por tenerse sin prenda alguna, sin embargo, en un momento de lucidez, Blossom lo detuvo para decirle que no podían hacerlo con sus hermanos presentes en la sala, aunque no habían notado el calor entre ambos pelirrojos por estar acostados en el sofá.
Brick la jaló y la subió por las escaleras. No habría más excusas una vez estando solos. No le dio tiempo ni de componer su vestido pues intentó acomodar el zipper para disimular aunque sea un poco. No obstante, Boomer observó cómo subían con pasos torpes gracias a las prisas. El rubio arqueó una ceja mientras Blossom lo veía con el rostro completamente ruborizado. Abrió la boca para inventar una estúpida explicación pero era muy obvio lo que querían y Brick ni se molestó en mirar a su hermano porque le daba igual si los escuchaban.
—Ah… yo… nos-nosotros…—no la dejó acabar con sus balbuceos y el pelirrojo la cargó provocándole un grito de la sorpresa. En un veloz movimiento miró de reojo al rubio quien le hizo una seña para que le diera algo. Boomer entendió en seguida, si algo tenían era una gran comunicación y podían comprender lo que el otro quería sin la necesidad de mencionar palabras. Así, el Rowdy más chico le tendió una caja que sacó del cajón del mueble que tenía en seguida y Brick la atrapó sin problemas. Blossom se asomó para darse cuenta que se trataba de una caja de condones y el calor fue intenso en sus mejillas.
Brick le dedicó un gesto prepotente y perverso a la chica como si le estuviera advirtiendo sobre lo que se avecinaba en su cama. De esta manera subió para llegar de una vez por todas a su habitación.
En eso, Boomer sintió como Bubbles se removía y despertaba para encontrarse con el par de orbes azules oscuros que la veían con ternura. Sonrió al mirar aquellos ojos tan profundos y se acomodó un poco para girar la cabeza a sus lados y descubrir que no había nadie.
—¿Dónde están todos?—Boomer sonrió y rodó los ojos, claramente no por la pregunta de su novia si no por el giro de los acontecimientos con sus hermanos. Porque sí, por más disimulados que quisieron ser Butch y Buttercup, él supo cuando subieron para pasar el rato a solas, evidentemente con una noche navideña muy activa.
—¡Con un carajo, Butch, tienes tu puta habitación, pedazo de mierda!
El grito del Rowdy mayor que se escuchó por toda la casa a pesar de estar en la planta de arriba, asustó a Bubbles y terminó de sentarse para mirar con duda a Boomer.
—¡La hemos ganado, imbécil, ustedes pueden follar en la otra!—Una carcajada que pertenecía a Buttercup acompañó la exclamación de Blossom, seguramente por encontrarlos en una comprometedora situación.
—Boomer, ¿qué…?
—Pelean por el cuarto—interrumpió el rubio sin molestarse en detenerlos y tratar de solucionar las cosas. Como estaban las cosas, no quería ver a su hermano Butch en pelotas.
Bubbles quedó anonadada, no cabía duda que sus hermanas se habían acoplado muy bien con sus respectivas contrapartes malvadas. Sin embargo, enterarse de esa manera era… cosa de recordar en futuras pláticas para reír un buen rato.
—¿Crees que deberíamos hacer algo?—El chico fingió meditarlo un poco para después negar con la cabeza. Conociéndolos, Brick terminaría por ganar y Butch tendría que continuar su intensa lucha de caderas en la habitación al fondo del pasillo.
—Creo que deberíamos irnos. A menos que desees escuchar los gemidos de tus herm…
—Tienes razón, vámonos—esta vez fue ella la que interrumpió, con un rubor pintado en su cara. Boomer rio y besó dulcemente sus labios.
—Hoy quédate en mi casa—susurró coquetamente—. No quiero ser el único sin diversión.
Bubbles le dio un leve golpe en el hombro y rio nerviosa. Las puertas azotarse arriba solo les anunció que ya habían encontrado solución al problema con los cuartos… así como también indicaba que ya era hora de que se fueran retirando. Boomer se levantó y le tendió la mano a Bubbles la cual aceptó gustosa y salieron en silencio por la puerta principal.
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—Boomer—pronunció la rubia cuando ya estaban entrando al departamento del RRB azul.
—¿Sí?
—Feliz Navidad.
Él la besó en la frente y cerró la puerta detrás de sí al mismo tiempo que la rodeaba con sus brazos y recargaba su barbilla en el hueco del cuello y hombro de la Superpoderosa. Cerró los ojos, grabándose esa sensación de felicidad en su primera Navidad, porque si bien ya conocía la festividad de años anteriores, ésta era sin duda la primera que consideraba como una. No escondió su sonrisa casi infantil al saber que vendrían más… muchas más al lado de la que fue su peor enemiga y que ahora quería con honestos sentimientos de afecto. Ella, sin temor a equivocarse en afirmarlo, era la mejor compañía de todas.
—Feliz Navidad, Bubbles.
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Reto completado.
Espero que hayan pasado muy lindas fiestas en compañía de sus seres queridos o que al menos hayan comido mucho. Yo aún no he terminado de darles lata, jajaja, todavía falta mi actualización de Peligrosa Tentación. Espero subirla en esta semana, ya ahí podré desearles un feliz año nuevo.
Gracias a todos los lectores que comentaron y gustaron de este fic. No saben cuánto aprecio su interés y así saber que logré mi cometido de entretenerlos. De corazón, a cada uno de ustedes les deseo lo mejor y mil gracias más por estar siempre ahí, atentos a lo que subo. Quizás no pueda ahora contestar a algunos reviews, pero quiero que sepan que atesoro cada una de sus palabras.
Nos estamos leyendo, chicos. Mi travesía en este 2017 aún no termina pero de una vez anuncio que para el 2018 les traeré tanto más escritos nuevos como actualizaciones para no dejar morir mi participación en el fandom.
Se les quiere.
Mortem.
