CHICAS GRACIAS POR EL APOYO… MUCHISIMAS GRACIAS
LES AGRADEZCO MUCHO TODO EL TIEMPO QUE ME HAN ACOMPAÑADO
Este es el penúltimo capitulo, el siguiente es el final, les agradezco mucho todo el tiempo que han estado conmigo, gracias de verdad
O – o – o – o – o – O – o – o – o – o - O
Capitulo 25. –Yaten… Seiya… ¿Darien?
Sentada comiendo un helado… miraba a la gente pasar, hace algunos meses Seiya le había confesado lo que el sentía por Nere… Ahora tendría una cita con él. Yaten estaba en la escuela, su papá en el trabajo y su mamá en casa como siempre.
-Espero que nadie nos vea… aun no se que hacer.
-Hola bombón… -La dulce voz de Seiya la hizo sonrojar sin saberlo. -¿Llevas mucho esperando?
-No. –Instintivamente bajo la mirada tratando de ocultar sus mejillas rojas. –Acabo de llegar, solo tiene unos minutos.
Una suave caricia le hizo levantar la mirada, vio como poco a poco los labios de Seiya se acercaban a besar los suyos, cerró los ojos, disfruto el momento… ¿realmente lo disfruto?
Seiya si, él moriría por seguir en sus labio, por poder perderse en el aroma de su piel… ¿Pero ella? El hecho de saber que ya no era mellizo le restaba emoción.
¿Se divirtieron en la cita? Sí, eso era un hecho seguro, sin embargo no era lo que ella esperaba, hubiera dado cualquier cosa algunos meses atrás, pero ahora la realidad era otra.
-¿Te divertiste? –Seiya sabía que algo le pasaba.
-Si, hacía mucho que no me reía tanto.
-¿Estas bien? –Seiya temía saber la verdad. –Es decir, ¿te tratan bien?
-Si, son… bueno es muy diferente al ambiente en casa pero no me quejo.
-¿Y él?
-Es muy amable, trata de hacerme todo más fácil.
-Debe haber sido difícil para él… Digo todo esto… el cambio.
-Si, es difícil. –Serena miro a la luna, se veía distraía. –Todo esto ha sido… diferente.
-Serena… -Seiya dijo su nombre, algo serio pensaba decirle. -¿Esta situación no te es agradable, verdad?
Serena volteo a ver a Seiya, había dolor en sus ojos pero trataba de disimularlo. Ella comprendió los sentimientos de Seiya, él de alguna forma sabía lo que ella sentía. Eso la hizo sentir culpable.
-No te sientas mal, es obvio que las cosas son diferentes. –Continuo Seiya. –Aun tengo la esperanza de que me ames como yo lo hago, pero en el fondo creo y sé que tu necesidad por cuidar de él será más fuerte.
-No es eso… -Mentira, ella sabía que él tenía razón. –Todo es tan raro… nuestra vida es…
-No necesito que me mientas, vivimos demasiado tiempo juntos como para decir que te conozco perfectamente. Me encantaría escuchar de tus labios que me necesitas, pero es mentira… y sabes que lo sé. –Serena derramo algunas lágrimas. –Ven te llevo a tu casa, ya es muy tarde y no quiero que te vayas sola.
Algunas horas más tarde ella estaba sentada en su cuarto mirando las fotos del cumpleaños de Shinji, las del parque de diversiones, las de las vacaciones… y algunas que habían tomado cuando Yaten aun estudiaba con ellos… Tantas fotos, tantos recuerdos… Montones de imágenes contando una historia, una historia falsa… Llena de personas con mascaras que dentro de si guardaban un gran secreto, un dolor e incluso un amor.
La puerta sonó con golpes quedos de alguien que pedía entrar, Serena supo que era su hermano, le dio permiso de abrir mientras guardaba sus fotos.
-Hola… -Entro al cuarto. – ¿Estas bien?
-Si. –Serena no lo miraba, raro en ella. –Hoy vi a Seiya.
-¿Y como esta?
-Bien, todos están bien.
-A excepción de ti. –Serena volteo a verlo. -¿Por qué te asombras? Somos mellizos y tenemos una conexión, no creas que no siento tu miedo al decir esto, también siento tu dolor… por eso no fuiste a verme.
-Yaten…
-Lo se, ya no quieres… "jugar" con nosotros.
Yaten no le dijo nada más y salio de su cuarto, no quería molestarla y tampoco quería verla llorar… O mas bien que lo viera llorar a él.
Décimo día. Llevaba 10 días viviendo en esa casa y seguía sintiéndose como una intrusa. Pronto Yaten se graduaría, ya no iba a asistir a la preparatoria con Serena, muy probablemente ellos no seguirían viviendo en la cuidad… Ella temía por su futuro incierto.
Era usual verla caminar por el jardín, siempre iba a cuidar esa rosa roja que Yaten le había regalado hace tanto, era su único pasatiempo, ya ni siquiera tenía ganas de escribir.
-¿Así que a esto te dedicas? –La voz de Rei era inconfundible. –Hola.
-¿Rei, Minako? –Serena se lanzo sobre ellas. –Que alegría verlas.
-Fuimos a casa de los Tsukino y la hermana no estaba. –Bromeo Minako.
-Claro que no… -Serena las guió hacia donde estaba una mesa, sin que ella llamara, una de las chicas del servicio se acerco y les ofreció algo de beber. –Gracias…
-Vaya…yo podría acostumbrarme a esto. –Dijo Minako
-Pero yo no… -Dijo Serena bajando un poco la cabeza. –Es tan raro estar aquí, tan rodeada de gente y tan sola… Mis padres trabajan, Yaten en la escuela. Me aburro mucho.
-¿Cómo estás? –La pregunta de Rei no sorprendió a nadie. –Disculpa es que…
-No muy bien, es decir, ustedes saben lo que paso, yo creí quererlo y ahora…
-¿Qué haces aquí Serena? –Pregunto Minako acercándose a ella. –Por que supongo que viniste por cuenta propia.
-Él siempre estuvo solo, siempre decía que si hubiera tenido un hermano la soledad no le habría dolido tanto. –Serena volteo a ver hacia otro lado. –De alguna forma sus padres le quitaron a una persona que él quería, yo no quise negarle un deseo.
-Pero no es cómodo para ti, y no lo digo por el hecho de que… -Rei guardo silencio. –El punto es que este no es tu ambiente.
-Tienes razón, son gente muy fría, pero he aceptado estar aquí, regresar a casa sería molestar a mis "padres".
-No puedes vivir así. Dijo Minako tomando su mano. –No puedes estar así, que pasara cuando regresemos a la escuela, tu sonrisa ya no es la misma, no te hagas daño.
Minako y Rei tenían razón, ella trataba de cuidar a Yaten y en ese intento estaba perdiendo muchas cosas. Necesitaba tomar una decisión que le permitiera abandonar esa casa con la poca alegría que aún le quedaba.
Salió con ellas para tratar de distraerse unos momentos, se la paso muy divertida, hacia tanto que no se reía así, pero ellas tenían compromisos, Rei saldría con Nicholas y Minako iba a ver a Shinji que tenía una horrible gripe.
Aun era temprano como para volver a casa, los Tsukino no iban a estar, parecía que iban a devolver la nueva casa, Mama Ikuko ya no se quería mudar, Taiki estaba arreglando la bienvenida para los de nuevo ingreso… Quizás Seiya podría verla…
-¡Serena! –La voz de Darien la hizo voltear. –Hola…
-¿Darien? Hola…
-¿Qué haces por aquí?
-A pues vine con Rei y Minako, pero ellas ya se fueron.
-¿Tienes prisa? –Pregunto Darien con un poco de nerviosismo.
-¿Prisa?
-Si, me gustaría invitarte al cine o algo así. ¿Qué dices, aceptas?
-Claro.
No fueron al cine, ni a comer, Darien y ella platicaron por horas sentados junto al lago que estaba en el parque, aquel donde Seiya la había besado sin tener el temor de equivocarse.
De regreso a casa, y aun no había nadie, se sintió un poco sola en esa enorme casa, se fue a su cuarto y se recostó recordando como en casa de los Tsukino su mamá o Taiki siempre estaba listos para recibir a la familia.
Una mañana más, una vez más Diana estaba tocando la puerta del cuarto de Yaten, una vez más Yaten se levanta de mal humor a abrirle y una vez más ella pregunta por Serena.
-¿Por que siempre es lo mismo? –Pregunta Yaten mientras se vuelve a meter a la cama.
-Por que una vez mas ella no esta en su cuarto.
-Cual es la prisa, ya esta bastante grandecita como para cuidarse.
-Pensábamos llevarla de compras, pero bueno… Nos vemos en el la noche, tenemos dos juntas y una reunión, adiós cielo.
Diana salió del cuarto… Yaten se levanto y tomo su celular, marco un número que ya sabía de memoria, espero el tono, ahora espero que contestaran…pero su única respuesta fue la contestadora.
-¿Dónde estás princesa?
Serena llevaba el celular en la mochila, no lo había escuchado sonar, además estaba tan divertida que quizás no hubiera querido contestar, últimamente Darien la hacía reír mucho, ella se sentía muy bien con él.
-Gracias por aceptar. –Dijo Darien cuando ya volvían a casa.
-No al contrario, no pensé que se vieran tan hermosas las estrellas de la mañana.
-Deberías ver la Aurora Boreal, es hermosa. –Serena solo le sonrió. –Me alegra el saber que te la pasaste bien. ¿No tendrás problemas por haber salido tan temprano?
-Pues… ¿tú tendrás problemas?
-Ja… Si logro llegar antes de que todos despierten no creo.
-Jajaja... Pues mi situación es la misma.
Yaten tenía poco más de una hora tratando de comunicarse con Serena, el resultado siempre era el mismo, ya estaba listo para salir, no quería irse sin verla, pero no tenía otra opción, estaba por graduarse y no podía faltar a sus últimas clases.
Un Jaguar gris se paro frente al lado de ella, cualquiera podría pensar mal, un secuestro, un propuesta indecorosa, alguien queriendo saber una dirección… ¿Un hermano celoso y desesperado?
-¿Se puede saber donde estabas? –Pregunto un Yaten furioso.
–Salí a caminar, quería ir a ver a mi mamá.
-Nos dejaste muy preocupados.
-Lo siento no quería molestar a nadie.
-No creo que te haga daño avisar. –Serena no dijo nada. –Ven te llevo a la casa.
-Se te hará tarde para la escuela.
-Me es más importante que llegues bien, sube.
-¿Y tu?
-¿Qué?
-¿Dónde estuviste ayer?
Yaten había llegado a la casa pasados las 10, Serena ya estaba dormida para entonces, él no había querido despertarla pero ella tenía ganas de platicar con él. Ninguno de los dos pensó que llegaría un momento como este. Su relación era casi perfecta, y quizás por eso era más frágil, Yaten no se daba cuenta del dolor que ella sentía al verse sola en esa casa.
Ninguno de los dos dijo nada, ella no pregunto más y subió al auto, él no hizo ningún intento por contestar, solo fueron 5 minutos hasta la casa, pero fueron los 5 minutos mas pesados de toda su relación.
