ACLARATORIA: los personajes de esta historia pertenecen a E-L-JAMES , la historia si es mia

BATEADO POR: Aletrega

* Romeo: "...El amor es un humo que sale del vaho de los suspiros; al disiparse, un fuego que chispea en los ojos de los amantes; al ser sofocado, un mar nutrido por las lágrimas de los amantes; ¿qué más es? Una locura muy sensata, una hiel que ahoga, una dulzura que conserva (Romeo y Julieta) William Shakespeare.

ENTRETENIDO PARA LA ETERNIDAD

Me encontraba a solo unas horas de mi boda, no me di cuenta ni siquiera en que gasté mis últimos días como soltera. No puedo decir que me siento feliz, pero tampoco me sentía desdichada, digamos mejor, que me adapté a la idea de ser la esposa de José.

Mi vestido era hermoso, muy tradicional. Kate y Christian habían insistido en que me vería hermosa con un velo y yo no quería discutirlo, simplemente no se sentía bien elegir vestido para mi boda junto a mi antiguo amante. Y menos cuando quería con toda la fuerza en mi cuerpo que me sacara de ahí, mandando a todos al demonio y convirtiéndome en su esposa, en alguna capilla de las vegas.

La boda se daba lugar en la iglesia mas grande de Portland (Oregón). La iglesia Emilio Ichikawa. Irían unas doscientas personas como máximo, yo pensaba que era mucha gente a la que no conocía. Personas que solo querían ver mi vestido, personas que querían cuestionar mi actitud, personas que incluso cuestionaban las actitudes apresuradas de José para casarse conmigo, personas que sabían por los rumores que yo había estado con Christian y solo querían ver, si de verdad él me entregaría en el altar. Habría periodistas, canales televisivos, personas de la alta sociedad y fotógrafos por demás.

De todo eso se había encargado Christian, él no quiso que nadie más lo hiciera, alegando que sería un gran honor para él hacerlo antes de partir. Yo simplemente quería que esto se acabara, no soportaba verlo ser tan amable, tan condescendiente conmigo con respecto a José. Él ni siquiera se molestaba en fingir un poco de tristeza por perderme, o demostrar si acaso pensaba en mi. Eso me mataba.

— Ana, ya me iré a dormir, pero si necesitas algo puedes llamar a la puerta, vale.

Kate había sido de mucha ayuda para mi en estos días, estaba pasando por unos mareos y frecuentemente tenía mucho sueño, y lo único que quiero es poder aguantar sin vomitar hasta después de la ceremonia.

— Tranquila, ve a dormir. Estoy bien, lo juro. — Le sonreí, colocando mi mano sobre mi corazón.

Ella asintió sonriendo.

— Dejé una dosis extra de helado en el refrigerador, por si Blip se antoja de chocolate.

Mi pequeño Blip hacía mis noches tortuosas cuando no había helado.

— Gracias, no sé qué haría sin ti.

— Yo sí, caminarías como zombie hasta la tienda, a comprar helado.

Las dos nos reímos a todo pulmón.

— Ya lo creo.

Esa noche no me antoje de nada, supongo que fueron los nervios de novia, pero de verdad quería terminar con estas ansias.

Concilié el sueño a altas horas de la noche. Cuando por fin sentí mis parpados pesados, me dejé llevar.

Unos golpecitos en la puerta me despertaron, ya había amanecido y yo no sentía haber descansado nada aún, era como si un camión de arena me hubiera atropellado.

— Despierta dormilona, tienes que levantarte. Hoy es un día largo.

— Cinco minutos más — Rogué tapando mi cara con las sábanas.

— Ni un minuto, cada segundo cuenta. Así que levántate, date una ducha y sal, ahora. Hay que empezar con el maquillaje.

Por dios, Kate sí que podía ser una piedra en mi zapato si se lo proponía.

— ¡Lo haré! Ahora déjame sola.

— Como quieras, pero si en media hora no estás afuera, entraré con una jarra de agua fría.

Dicho esto, salió de la habitación.

Sabía que cumpliría su promesa, así que me levanté y me dirigí al baño. Tomé una ducha de agua caliente, tratando de no pensar mucho en la noche, cuando estuviera con José rumbo a mi luna de miel.

Salí del baño y me coloqué mi bata, la amarré a mi cintura, recé tres Ave Marías, dos Padre Nuestros y pedí ayuda a los ángeles. Luego de eso abrí la puerta.

La casa era un caos total, estaban las maquilladoras, peluqueras, las chicas que me ayudarían con mi vestido y las que se encargaban de que todo estuviera listo.

— Ya está aquí, ves, te lo dije. No tardaría mucho.

Yo sonreí sin ganas. Me dirigí a la silla frente a una gran peinadora, donde habían muchos artículos para el cabello y muchos maquillajes.

— Dime Ana, ¿Cómo quieres el maquillaje? — Dijo Jenifer, la maquilladora.

— Quiero algo suave, pero que resalte el color de mis ojos. —Pedí segura.

Ella asintió y empezó con su trabajo. A la media hora estaba lista. Mi maquillaje me dejó muy contenta, era delicado y suave, pero a la vez, fuerte.

La boda empezaba a las tres de la tarde. Algo que no me parecía, pero Christian quería que fuera a una hora accesible para todos.

Eran las diez de la mañana, solo cuatro horas me separaban de lo que iba a ser y de lo que era ahora. Lo que quería y de lo que obtendría. Quería a Christian y tendría a José.

Cuando dieron las doce todos comenzaron a retirarse, excepto Kate, por supuesto. Cinco minutos después, nos encontrábamos prácticamente solas, solo estaba una chica sentada en el sillón, ella me ayudaría con el vestido, pese a que yo dije que no era necesario, ella se quedó.

— Ven, come algo, que luego no podrás.

— No tengo apetito de nada, solo quiero que esto se acabe.

No volvimos hablar, ella sabía que no era la decisión que me hacia feliz, pero era la que aseguraría el futuro de mi hijo.

Cuando solo faltaba media hora para que llegara la limusina, me fui a la habitación con la chica, para colocarme el vestido.

Me encontraba vestida solo con la braga, colocándome el vestido. La chica frente a mí, nunca habló, solo trabajaba mecánicamente. Cuando hubo terminado de subir la bragueta de mi vestido voltee para darle las gracias y ella se me quedó mirando.

— Sé que no debo meterme, pero no luce usted muy contenta y antes que me arrepienta quiero decirle que, si no lo ama, no lo haga. Ninguna excusa es lo bastante buena para merecer pasar el resto de su vida con alguien con quien no simpatiza.

Me quedé perpleja, anonadada, no conseguí decirle nada, así que solo asentí.

Ella se retiró de la habitación. Salí de la habitación esperando la llamada que me indicaría que el auto estaba abajo.

Me llamaron cinco minutos después, busqué a Kate, pero no estaba en ninguna parte del departamento. Decidí no darle importancia, seguro ya había bajado por mi tardanza. Bajé por el elevador, sintiéndome algo angustiada. Al llegar a abajo, frente a la calle estaba estacionada una gran limusina color blanco perlado. Llegué hasta la entrada del edificio, entonces la puerta del auto se abrió, saliendo de ella un hombre alto, musculoso, con un traje color negro y el cabello alborotado. Al dirigir su mirada hacia mi, una carga de electricidad corrió por todo mi cuerpo.

Ya no importaba nada, solo él. Entonces mi burbuja se reventó.

— Si no te apresuras, el novio creerá que lo dejas en el altar.

Claro.

— Eso no pasará. Además, qué haces aquí?!

— Escolto a la novia, una antigua costumbre de Rutenia.

Por un momento pensé que... pero no.

— ¡Estas loco!

— Por tu belleza, solamente.

— ¡Y ebrio!

— Nunca he estado más sobrio en toda mi vida.

— Si con esto piensas reivindicarme, te digo que te equivocas. Harás el ridículo ante todos entregando a tu amante a un sucesor.

— Que irritante. Hablas con amargura. Si así serás como esposa, entonces compadezco a tu marido.

— ¡Él no se lamentará!

— Que suerte entonces.

— ¡No es asunto tuyo!

Él se quedó pensativo.

— Me siento responsable. Como el hombre que plantó flores tan perfumadas que ahogó a su vecino con el aroma.

— Si estas diciendo que dominare a José, te equivocas — dije tratando de fingir calma.

— Estoy seguro que él tratará de impedirlo. La pregunta es: ¿lo logrará? ¿ O se refugiará en una mortaja en vez de las sábanas, para descansar de sus esfuerzos conyugales?

— ¡Esto es una falta de respeto! Supongo que te consideras un mejor partido.

Él me miró.

— Sí, dulce Anastasia. Soy tu consejero, tu amigo, la cuerda temblorosa de tu arco, el eterno enamorado de tu alma, la mitad de tu ser, un cisne que morirá sin tu compañía.

Un dolor punzante y ardiente sacudió mi corazón y mi mente. No podía hablar, no podía respirar. Cuando la limusina se detuvo frente a la iglesia, solo pude decir:

— No lo hagas.

— Ya lo he hecho. — respondió él. Con la agilidad y determinación de un lobo, animal al que debía su nombre, bajó del coche dispuesto a ayudarme a bajar.

No veía a José por ninguna parte, tampoco vi ni a un solo invitado, ni un solo coche como me imaginaba. Las puertas de la iglesia estaban abiertas y se veían las flores y luces encendidas. Los bancos estaban vacíos. En el altar aguardaba el sacerdote. Había olor a incienso y velas, a madera también. Se sentía el frío del mármol. En el silencio solo se oían nuestros pasos y los de los hombres de Christian detrás de nosotros.

Por un instante, soñé. El hombre que caminaba a mi lado era real, vital, era un hombre con emociones profundas. Me llevaba del brazo y el calor que irradiaba llegaba hasta mí. José apareció de entre las sombras y se interpuso en nuestro camino.

Christian se detuvo a un paso de José. Los dos hombres se miraron. Algo vibraba entre ellos. Sentí que Christian estaba tieso, vi que José cerraba los puños. Christian me entregó a él.

— Como me lo habías pedido— dijo José — Observé su rostro mientras se acercaban. Tenías razón. Renuncio a ella. Ella es tuya.

Dio un paso atrás y abandonó la iglesia. Estaba aturdida, me volví mientras Christian me llevaba al altar.

La ceremonia fue breve, a pesar de que el sacerdote tuvo que recitar los nombres de Christian y el mío. Había algunos que yo nunca había escuchado. Luego firmamos el registro de la iglesia. Afuera nos aguardaban los hombres de Christian, quienes me felicitaron con gran pasión. Luego Christian me ayudó a subir al coche. Una vez en el coche, lo miré. Pero casi ni tuve tiempo de decir algo porque ya habíamos llegado al puerto y volvimos a detenernos.

El me alzó y subió unos peldaños de madera para abordar un gran barco. Sonó un silbato. Todos se inclinaron a nuestro paso. Christian saludó también, pero ni se detuvo.

Bajó unas escaleras de toldilla y después de recorrer un pasillo, llegamos a una puerta donde habían dos guardias uniformados. Al reconocer a Christian se pusieron firmes y uno de ellos le abrió la puerta. Christian le agradeció con una sonrisa.

El camarote era grande y cómodo. Habían faroles en las paredes, con una alfombra de Turquía, una mesa y sillas se caoba, una cama de caoba con detalles de oro y plumas de avestruz en el dosel y cortinas de terciopelo azul, donde estaba bordado el escudo de armas de los Reyes de Rutenia. Christian me recostó en la cama y se sentó a mi lado. Se me acercó y dijo:

— Discúlpame si no es esto lo que querías. Pero necesitaba que fuera así. No soportaba estar lejos de ti, ni pensar que serías la mujer de otro hombre, que darías luz a mi hijo, triste y arrepentida y que luego le darías más hijos a José. Tenía que recuperarte, o me habría vuelto loco de deseo y remordimiento.

No estaba sorprendida, solo aliviada, esa era la palabra correcta.

— ¿Cómo lo supiste?

— Tu mirada era misteriosa la noche de la fiesta, y tu sonrisa era dulce y melancólica. Después, cuando toqué tus senos...

— Sí — lo interrumpí— Pero si eso es verdad y te sentías libre de casarte conmigo, entonces ¿Por qué...?

– ¿Por qué no anuncié antes nuestra boda, al son de las trompetas? No quería que se revelara tu secreto, que se enteraran de que llevas al futuro heredero al trono en tus entrañas. Te habrían tomado como rehén para que acudiera a rescatarte. Pensé que sería mejor que no estuviéramos juntos, aunque te necesitaba.

— Leopold lo descubrió y quiso tomarme.

— Bueno, ahora piensa en Rutenia, cubierta de diamantes, de brillo y ópalos de nieve o en chalinas de seda, abanicos pintados con un arcoíris, topacios y velos con encaje de Valenciennes.

— ¡Lo felicitaste!

— Fue lo más doloroso que hecho en mi vida. ¿Te parece que era momento para agredirlo o enfrentarlo? ¿Por qué no esperaste a que yo te propusiera matrimonio? Deberías haber imaginado que lo haría.

— Yo no podía adivinar que harías. Me había enterado de que te casarías con una princesa europea, que tu padre había escogido, con la esperanza de que la aceptaras.

— Amor mío, hace mucho tiempo que no necesito favores ni afecto de mi padre. Tal vez Carlos lo habría complacido, aceptando alguna joven de familia noble. Pero yo puedo hacer lo que me plazca, soy el Rey.

— Pero tus hijos...

— Nacerán con amor.

— Y serán alimentados con leche y almendras — me reí.

— Sí, y del amor que les darás, y de mi amor, si es que algo queda después de amar a su madre.

— Tienes razón.

— Permite me que te pregunte que te preocupa, tu también tienes linaje. En tu familia hubo un rey Bombón

— Eso dijo Claire.

— Ella se refería a la familia de su padre y tu eres hija de su hermana. Eso te incluye en la linea de linaje.

— Ya veo — dije acariciándolo — te has casado conmigo porque tengo algo de noble.

— ¡Por dios, no! — él me tomó entre sus brazos, estaba tan cerca que podía ver mi reflejo en sus ojos — Me he casado contigo para no perderte nunca más, para hacer honor a un vínculo que quedó sellado bajo el cielo, para ofrecerte lo que no hallarás en ninguna otra parte, para entregarte mi mente, mi cuerpo y corazón, para hallar la vida en tus brazos y pedirte a cambio ese fuego que cura y que puede destruir también...

— Te amo, Christian Grey, mi Rey.

— Sí, por eso también. Te amo.

*Cinco años después*

— No puedo creer que me hayas convencido de venir al ginecólogo contigo.

Este era mi segundo embarazo, me sentía mal desde el mes pasado, cuando descubrí que no venía el periodo no tuve que preguntarme dos veces que me pasaba, hoy era mi primera cita en el ginecólogo. Hoy me harían el eco intravaginal. Ósea por dentro, para ver a mi bebé. Nuestro pequeño gran hijo se encontraba viendo entretenido viendo los peces que habían en una gran pecera ubicada al lado extremo de la sala de espera.

— No te hará daño, cariño — digo con tono burlón.

— ¡Sra. Grey!– llamó la secretaria — Puede pasar.

— Hijo quédate ahí, mama ya regresa — le digo a ted, con cariño. Nunca lo llamaba por su nombre completo, Teodore Raymon Grey

Me levanté del asiento, arrastrando a Christian conmigo. Entramos a la oficina, luego de las usuales preguntas me pidió que pasara a las maquinas para el eco. Christian se colocó a mi lado sosteniendo mi mano.

— ¿Listos?

Él y yo asentimos. Entonces introdujo el pequeño aparato en mi **. Era frío y duro.

— A ver que tenemos aquí... Oh, ahí está.

En la pequeña pantalla se vio un pequeño bulto, pero había algo más, había otro bultito a su lado. Entonces me asusté.

— ¿Está bien?, ¿qué es eso?

— Espero que tengan tiempo para compras adicionales.

– ¿Cómo dice? — dijo Christian.

— ¡Tiene dos corazones mi bebé! – dije aterrorizada.

— No, solo que son, bebés. Felicidades Sr. y Sra. Grey serán padres de unos hermosos gemelos.

— ¡Oh, dios! — dije tapando mi asombro, colocando mi mano sobre mi boca.

— Esto promete ser entretenido — susurró Christian a mi lado.

Hola chicas estoY super triste, esto ha llegado a su final, no tengo como agradecerles por su apoyo incondicional, a pesar de mis errore y tropiezos, ya que sera la ultima vez que les agradesaca por esta FF exitoso nombrare a cada una un merecido GRACIAS

Daniela, Glee, Guest, Alba, Aria Blanco, sheblunar, Cris P.C, Andrea, Jail, Alexandra Bellamy Pattinson, glory cullem, Ana Mara v.g ( me encanta tus comentarios nena) , LuCG, giocha, paulaleja1, Zafiro Azul Cielo 1313 ( eres única linda) , .7503, AriaBlanco, petris, RavenYaz, Lina, Carla, Norma, Jos, Fabiola, Yuki2092mj0311,Deiny, A, Mia, katherineSN, Vanesa, Lily Klass, Beauty's…

Y a mis super amigas, Maripaz, Rakelitaa ( te amo mita)…gracias por el opoyo de todas y cada una de ustedes… les tengo un enorme cariño ( no se olviden de mi u.u )

Para las que aun no lo saben tengo otra historia apenas comenzada, prometo será buena igual que esta. Otravez mi inmenso placer por escribirles y que disfruten tanto como yo.. besitos chikas las kiero un mundooo ¡! *-*

Facebook : robstengrey

Twitter: kassiamartins5

Les gusto?¡

Rewiens?¡

BESOS A TODASSSS! =)