Hola!

Oh, dios, lamento la tardanza, pero tanto ha pasado en mi vida desde la última vez que actualice *comienza canción dramática*

Chicos enserio, me case, tengo tres hijos y me mude a Dinamarca donde trabajo para una de las sucursales de los sims probando el juego dia a día, además, hace cinco meses que me he vuelto fan del kpop, osea Pop Koreano, si, al principio pensaba que eran todos chinos, si, al principio pensaba que eran todos clones de los otros, sipe, yo tampoco sé cómo llegue allí. (eran las tres de la mañana, yo estaba aburrida en youtube, ya me habia cansado de ver videos de caídas graciosas, y pum de la nada estaba viendo videos de super junior, ni siquiera se como llegue a super junior)

¿Ahora? Bueno, ya se quien es quien, ya nisiquiera puedo verlos como chinos, ya distingo el coreano del chino del japonés, y ¿lo más aterrador? Siendo fan nivel harcore entre una directioner y una believer (nada en contra, pero no creía que yo fuese ese tipo de persona) de una banda con quince integrantes en total, distingo cada una de sus voces, y se quien es quien incluso si están de espalda.

*sisghs* *se da cabezazos contra la pared* no se como he llegado aca, pero esto consume tu vida, hacerte fan de una banda de kpop es hacerte fan de otra, y de otra, y de otra por extensión y morirte cantando las letras en un idioma que hace que se te enrede la legua a niveles magistrales.

¿Cómo mantener un hogar, atender a mi esposo, educar a mis tres hijos, trabajar, fangirlear interminables horas al dia por hombres que si sonríen no ven porque se les cierran los ojos y escribir ficts al mismo tiempo?

Jajajaja solo bromeo chicas, no me case solo tengo diecisiete, Honestamente no sé muy bien donde queda Dinamarca y es imposible tener tres hijos en un año (a menos que sean trillizos pero no va al caso).

Pero lo del kpop si es cierto, y lo de chinos-coreanos absorbiendo mi vida también, me distraje tanto que bueno…olvide todo, además está la pelea interna porque yo ni siquiera me creía capaz de verdad el llegar a gustarme tanto algo como para declararme FAN, Y menos de algo tan ramdom.

Eeeen fin, he vuelto y ya estoy segura de hacia dónde va este fict, espero que algunas de ustedes aun quieran saber cómo termina, aquí se los dejo.

*se aleja cantando en coreano*

Capítulo 25

—¡I´m In the Highway to Hell!— gritó la chica acompañando a la canción que sonaba en la radio, estirando los brazos arriba, la brisa era todo lo que podría sentir en ese convertible, era como sentirse….viva y fugaz.

—No, Emma, You´re in the highway to Chicago y haz el favor de comportarte como una niña grande o le pondré el capote al auto.—

La humana rodó los ojos y le miro con molestia, esperaba ver al vampiro serio o molesto, pero éste tenía una sonrisa en su cara que nunca había visto antes, era fresca, rápida y despreocupada, por un instante hasta pareció de verdad tener los veinticuatro con los que había sido convertido.

—¿niña grande?— pregunto Emma enarcando una ceja.—¿enserio?— dijo dándole un golpecillo juguetón en el hombro— tú besaste a esta niña grande, ¡Dos veces!—

Damon sonrió lobunamente.

—Porque tú te me abalanzaste encima, ¡Dos veces!— Le respondió.

La aludida se cruzó de brazos azorada y se encogió de hombros.

—tú me correspondiste.— le refunfuñó.

Damon rió.

—Bueno, no hay nada de malo en agregar un poco de diversión al compañerismo…—

Pero había algo que le preocupaba.

Es decir, ella lo había besado, y eso estaba bien, no lo incomodaba pero lo que si le encendía una pequeña alarma en su cabezota es que lo había besado dos veces, sin avisar, la primera vez en el aparcamiento del bar donde la conoció y la segunda cuando la había llevado a conocer su casa, y bueno, ¿Quién era el para negar que era irresistible de muchas maneras? Y más para una humana cualquiera, pero le preocupaba que ella pudiese malentender las cosas, y no quería hacerle daño, no quería que nada la hiriese, ella era tan fugaz y tan aparentemente fuerte, como un gatito bebé intentado rugir como un león, segura de que podría comerse al mundo con sus cuatro patitas y dos colmillos de leche.

Vale se estaba poniendo estúpidamente sobreprotector.

Pero esa era la verdad, no quería que ella fuese dañada por el mundo como él lo había sido, y iba a ahorrarle cualquier decepción que pudiese, y por eso mismo, era importante dejar claro que no la quería, y que no se sentía ni siquiera listo para pensar en alguien más de esa manera en las siguientes tres eternidades, maldición ¡aun amaba a Elena con todas sus fuerzas! Fuerzas que ni siquiera sabía que tenía.

—Siempre y cuando sepas que es solo una amistad.—continuó el vampiro.—¿lo sabes cierto?.—

Pero Emma mantuvo silencio con la vista fija en la carretera.

—¿Emma?— inquirió el vampiro de nuevo.—sabes eso ¿cierto?

La chica se volteó y lo miro mortalmente seria, el vampiro intento descifrar las emociones en sus ojos, pero el negro de estos era como una pared de concreto armado, al cabo de unos minutos la chica lanzó una carcajada al aire.

—¡Por supuesto que lo sé!— Dijo y Damon intento encontrar algún falló en su tono pero sonaba realmente sincera.— sé que tienes a Elena Gilbert grapada a la Frente compañero, no me creas tan estúpida como para causarme dolor a propósito.— dijo en una sonrisa risueña.—no me tomes por tonta Damon, he vivido bastante en unos cortos dieciséis.—

La mirada del vampiro se ensombreció.

—lo sé.—

Ella sonrió condescendiente.

—entonces deberías saber que no voy a exponerme a mí misma a más dolor del que me toque soportar.—Dijo en un encogimiento de hombros.—¡mira! Una bomba de gasolina, quizá deberíamos parar allí, no creo que falten muchas millas para llegar a Chicago.—

El vampiro la observó con una ceja arqueada.

—¿Qué sabes tú de chicago? ¿Has estado alguna vez allí?—

Emma sonrió lobunamente.

—oh, Querido.—Dijo con un fluido acento Británico.— Yo he estado en todas partes.— dijo esta vez con gaño Escocés.— O al menos en más partes de las que puedo recordar.—finalmente su voz era neutral, americana.

Damon rió y se preparó para aparcar en la estación de Gasolina, una vez allí, abrió la puerta del descapotable y observó a Emma dar un salto fuera del auto y mirarle.

—¿Por qué insistes en usar esa chaqueta de cuero? Digo, tengo entendido que ustedes no sienten frio.—

—Ni calor.— Respondió el vampiro.—o al menos, no el tipo de calor que resulta molesto.—Dijo guiñándole un ojo.—son las ventajas de estar muerto supongo.—

—¿entonces porque la chaqueta de cuero a lo malote?— repitió Emma

Damon observo su chaqueta y le dio un tirón para sobre-acomodarla en sus hombros.

—Porque me hace ver genial.— dijo en un gaño.—Incluso más genial de lo normal.—

Emma rodó los ojos.

—Debí haberlo visto venir, si, si, chico genial, anda a reponer la gasolina.—

—Espera…— Dijo el vampiro metiéndose la mano en el bolsillo.

—¿Me vas a dar dinero para Dulces?— dijo la humana en una broma.

El vampiro saco la mano con un pequeño frasquito lleno de una sustancia amarillenta.

—Verbena— Dijo antes de que la humana pudiese preguntar.— Suficiente para los dos, no quiero que nadie te obligue a tirártele en frente a un carro antes de poder llegar a Mystic Falls, para ti solo sabrá asquerosamente amargo y no te dará nada peor que las ganas masivas de quererte arrancar la lengua, pero a mí, por otro lado, me va a debilitar por lo menos un par de horas, así que vas a tener que manejar hasta que lleguemos a chicago.—

La chica asintió.

—Tomate un trago, déjame la mitad, voy a reponer la gasolina.—

Emma observó el frasquito entre sus manos pensativa ¿de verdad iba a querer arrancarse la lengua? para luego arrancar el corcho que la tapaba y tomar un traguito.

Damon ya venía en camino he hizo señas burlescas al ver la cara de asco que tenía la chica.

—sabe a un pedacito de cielo ¿no es cierto?— preguntó.

—Pues créeme, que si el cielo sabe así, me alegro de haber hecho un par de cosas que me cuestionen la entrada.—

Damon asintió.

—Y que me lo digas…— Dijo tomando el resto del líquido de la botellita.

Emma lo vio transformarse justo enfrente de sus ojos, su piel, pálida y cremosa tomó un matiz Cetrino y grisáceo, y un sudor frio cubrió su frente y él se tambaleó apoyándose en el capó del carro y luego soltando una risita ahogada intentó caminar hasta la puerta del copiloto pero las piernas hicieron un intento de fallarle.

Emma se abalanzó a sostenerlo y le llevo hasta el asiento, una vez adentro, tomó el volante y se dispuso a encender el carro.

—supongo que debí haber hecho esto estando ya en el auto, lo siento, setenta kilos de perfección es mucho para ti.— dijo Damon con la cabeza recostada a espaldar de auto, aun mortalmente pálido.

—si, no fuiste del todo inteligente.— intento bromear Emma, pero la verdad es que aquello la ponía de nervios.— dios…!te ves como un cadáver Damon¡ ¿estás seguro de que vas a estar bien?—

—Soy un cadáver pequeña, no-muerto ¿recuerdas?— Dijo tosiendo fuertemente.— todo este tiempo has estado hablando con un cadáver, solo que ahora se nota más, El vampirismo esconde los signos, la piel gris, las venas ennegrecidas, la debilidad de la muerte, y detiene la descomposición, te hace más fuerte, más deseable, más letal, y me parece que la verbena nos quita eso, muestra lo que somos en realidad, es como sentirse humano otra vez, humano pero muriendo.— susurró.

—Vale, vale.—Dijo Emma poniendo el auto en marcha.—No había necesidad de ponerse asquerosos.— susurró.—Vamos, duérmete, tal vez cuando despiertes te vas mejor que un saco de hielo.—

—Tu aun besarías a este saco de hielo.—

Emma rió.

—después de que me acabas de remarcar lo muerto que estabas, y después de que acabo de recordar que llevas siglo y medio muerto…—dijo en tono pensativo.— Si, definitivamente aun lo haría, ahora duérmete chico tenebroso.—

Damon soltó una risilla.

—Nada de hacer piruetas con el coche, mi sangre no sería del todo efectiva si tuviéramos un accidente ahora mismo, y yo ni siquiera podría arrastrarme hasta ti.—

—Sí señor, modo de conducción Abuelita activado, ¡a Dormir!—

—Si mamá.— Dijo el vampiro entre dientes.

Emma condujo, una larga cantidad de tiempo, conducir nunca fue su fuerte, ella siempre amaba observar los paisajes a su alrededor, ver a la gente en los otros automóviles e intentar descifrar la vida que llevaban, o inventarles una en todo caso, y conducir siempre arruinaba aquello, eso de "ojos en la carretera" no dejaba mucho espacio para observar a su alrededor, sin embargo, algo bueno salió de aquello, en el transcurso del tiempo Damon pareció recobrarse, las venas negras alrededor de su cuello y sus brazos desaparecieron y su piel recobró un matiz menos cadavérico, el sudor mortífero desapareció y la respiración se normalizo, sorprendentemente, tenía de nuevo frente a ella al hombre más hermoso que alguna vez había visto luciendo increíblemente vivo otra vez, viéndolo así, dormido en el asiento de copiloto, con un color rozagante y vivo, y emitiendo leves ronquidos como un chico normal, más que vivo se veía…humano.

Y fue consiente como nunca antes de que estaba conduciendo al lado de un vampiro, y entendió a lo que él se había referido anteriormente, entendió porque Damon hacia todo tipo de bromas acerca de su belleza todo el tiempo, y se jactaba de ello, porque él también lo sabía, toda esa belleza, todo ese encanto eran en gran parte el vampirismo hablando por él, Devolviéndole el color a su piel, escondiendo el cadáver que había debajo, escondiendo al chico moribundo que se congeló en el limbo entre la vida y la muerte gracias a la sangre de vampiro en su sistema.

El vampirismo creaba un glamour para todo eso, lo hacía deseable, hermoso, adictivo, cautivador y fuerte, pero Ella sabía que Damon no se dejaba seducir por eso, podía sentirlo, El vampiro sabía que debajo de toda esa belleza de mejillas sonrosadas estaba el, su verdadero ser, y se dio cuenta con amargura que la razón por la que él se burlaba de su belleza todo el tiempo era porque creía que detrás de Ello no había nada para jactarse, Se acordó de aquellas pequeñas cosas, como la manera en la que Damon reía y acordaba con ella que sus ojos eran increíblemente hermosos, pero él sonreía como si de un chiste interno se tratase.

Y ahora ella entendía el chiste, y no le daba risa en absoluto.

El humor de Damon siempre fue agrio y retorcido, por eso ella sabía que el vampiro creía, es más, que él estaba seguro de que detrás de la cortina de belleza del vampirismo, no había nada que alabar, por eso las risas y las constantes bromas acerca de todo aquello, su propio chiste privado, ver a la gente morirse por lo de afuera, cuando no saben lo podrido que esta todo dentro.

La chica frunció el ceño y apretó con sus delgados dedos el volante.

Eso no era cierto, no había nada más malditamente incierto en el mundo. Damon tenía un montón de cosas que el vampirismo no había traído con él, él podría verse como un idiota, pero si algo tenia ella, era que era malditamente observadora, y podía verlo, aquellos pequeños destellos de una bondad cegada por años de injusticia y de una crueldad que no era más que un desesperado intento de hacer de todo doliese menos, un ego que escondía un increíble odio propio.

Y se sintió fúrica, fúrica con el mundo y con Damon por haberse dejado a si mismo creer eso.

No lo estaba justificando, estaba segura de que el vampiro había matado a muchísima gente por pura furia ciega, que había hecho estragos por el simple hecho de no saber cómo sentirse acerca de una cosa en específico.

Pero eso era lo que el dolor le hacía a la gente, y ella lo había vivido en carne propia.

Cerró los ojos conteniendo la ira y la tristeza detrás de ellos, la bilis subió por su garganta y ella la devolvió a su lugar tragando ruidosamente.

Ella misma había estado rota incluso antes de haberse dado cuenta de qué estaba mal en específico, y sus nuevos padres habían sido la brecha que terminó de descoser su propia mente, aun no tenía idea de cómo juntar todos los pedazos de ella, y ni hablar de empezar a intentarlos unir de vuelta, pero ellos también habían tenido su propia dote de dolor en su vida.

El universo es un Bastardo con un humor bastante retorcido.

Ella había sido adoptada, le habían encontrado nuevos padres, y los Warren le había adoptado, buscando un nuevo hijo, uno que no se volviese a ahogar en el lago.

Así que de cierta forma, ambas partes habían buscado reemplazar algo, ella buscaba nuevos padres y ellos buscaban un reemplazo para su hijo.

Todo habría podido salir muy bien, pero a veces el dolor es demasiado, el alma se corrompe, se envenena y las cosas salen muy, muy mal.

Y ella lo vio pasar todo, vio como cada vez más los Warren sucumbían ante sus vicios, vio como dos buenos padres se convertían en la triste excusa de un adulto, y lo vivió, lo sintió en carne propia, en el frio de sus huesos en las noches, en la fuerza del hambre, en la debilidad de la desnutrición, en la intensidad de cada golpe.

El dolor te quiebra, te abre de adentro hacia afuera, te desangra, y las decepciones te envenenan, te infectan, te corrompen.

Y ella lo había visto, lo había sentido, y por eso lo entendía, entendía la crueldad, la ira, la inestabilidad, tanto odio, tanta burla, tanta amargura, y toda la profunda tristeza que se escondía detrás.

Lo entendía a él.

Y llegó a Desear con todas sus fuerzas que esa tal Elena también lo hiciese, pero…¿Cómo justificar algo que no has vivido? Cuando su vida fue tan perfecta como Damon le había dicho anteriormente, cuando lo tuvo todo sin siquiera pedirlo, un beso de buenas noches, un abrazo después de un día de escuela, y todos los ¿Cómo estás? Y los ¿cómo te fue? Que pudiese desear, un te quiero después de cada comida, unos brazos a los que correr, y una infancia larga y feliz, protegida de la maldad del mundo, para que al crecer fuese algo que rechazase en su vida, algo que no entendiese en lo absoluto, ella era pura, fresca y estaba completa.

Era casi imposible que ella entendiese la complejidad y la magnitud de todo, en una mente que lo veía todo en blanco y negro, sin saber que era muchísimo más que eso, sin saber que había millones de matices, que nada era totalmente bueno o totalmente malo, que todos éramos capaces de ambas cosas, pero lo deseaba, lo deseaba para Damon, deseaba que ella pudiese concebir todo aquello y le diese todo lo que el necesitaba, o que, en su defecto, le amase lo suficiente como para que todo lo anterior no le importase en lo absoluto.

— oh, ¿lo ves? Todo lo que necesitaba era mi sueño reparador de belleza.— dijo Damon a su lado con ojos risueños observándose en el espejo retrovisor.— y voila, listo para la fiesta.—

Emma le miro y sonrió.

—Si sleeppy beauty, llevas más de dos horas durmiendo y comenzaba a aburrirme, pero para variar ¡estamos en chicago!—

Damon miro a su alrededor, Chicago era un lugar increíble, los rascacielos y la ciudad que nunca dormía, pero allí, donde estaban, en un pequeño barrio toda la imagen cambiaba, la…magia y el esoterismo del lugar mezclado con los edificios que parecían quedarse atrapados en el siglo pasado, los avisos de lectura de manos, de tiendas de amuletos, cosas estúpidas, pero no podía evitar pensar en que era un interesante lugar.

—¿y qué pasa si este tal Klaus simplemente vino aquí a ganarse la vida como vidente? O si se ha montado un acto de magia con algo así como "el hombre que se vuelve lobo", ¿no? Porque eso sería genial.— replicó Emma a su lado.

Damon graznó.

—sí, bueno, aunque te lo reconozco él no es de ese tipo de personas, menos "oh quiero ser famoso y rico" y mas como "oh, quiero destruir el mundo, de manera lenta, tortuosa y maquiavelica"—

Emma rió.

— técnicamente algo parecido a tu estilo ¿no?—

—nope, en absoluto, yo podría divertirme un tiempo con eso de "quiero ser famoso y rico" pero, el problema em, es que me aburro, rápido y fácil, y cuando me aburro, la gente muere.— digo como explicándolo a un niño pequeño.—

Emma arqueó una ceja.

—¿solo cuando te aburres?—

Damon fingió sentirse nervioso y miro hacia sus piernas en el asiento del auto.

— y cuando me enojo, y…un poco cuando tengo hambre, y bueno, a veces pasa si no estoy de humor, pero solo por accidente.—

—¿accidente?—

Damon levanto sus manos en señal de rendición.

—vale, vale, la gente muere mucho a mi alrededor, pero pff, la gente de por si todo el tiempo, yo no quiero matar a todos como Klaus, muchas veces solo quiero herir un poquito, pero solo pasa.—

—¿has intentado darle esa excusa a la policía alguna vez? ¿crees que te dejarían ir?—

—erm…si, algo así dijo mi terapeuta una vez.— dijo Damon encogiéndose de hombros.

— ¿tu terapeuta?— quiso saber Emma— ¿has tenido un terapeuta? ¿y que paso?—

—me aburría, así que busque un terapeuta, y luego me aburría de nuevo así que…deje de tener uno.—

—¿lo mataste también?—

—¡no!—dijo Damon con cara horrorizada— Es decir, ¿Cómo iba a saber que él no sobreviviría al saltar de un puente? Era joven, y yo lo había intentado antes, y no te imaginas lo divertido que era, así que solo me preguntaba como seria intentarlo con un amigo, ya sabes y compartir la experiencia… así que le ayude a perder el miedo con un poquito de woohoo vampírico y cuando…saltamos juntos…bueno….digamos que a él no le fue tan bien—

—Tienes que estar bromeando— dijo Emma perpleja.

Damon dejo de tener cara avergonzada y soltó una carcajada sonora.

— es mentira, me aburrí y lo obligue a olvidar que alguna vez me conocio, pero ver tu cara fue divertido.—

Emma rodó los ojos y sonrió.

—como sea.— dijo Damon recobrando la seriedad.— ese.— dijo apuntando con su dejo a una pequeña tienda de adivinación al otro lado de la calle donde había aparcado.— es el local del que Stefan me hablo, voy a entrar.— dijo acercado la mano a la manilla de la puerta del automóvil.

—¡Espera!— Emma le detuvo. —¿Por qué no voy yo?—

Damon le miró fijamente esperando que se riera, pero el rostro de la chica se mostraba solemne.

— ahora tu estas bromeando.— dijo pero el rostro de Emma no cambió.—¿en serio? ¿Estás loca? Esto es peligroso Emma, te lo dije antes, bastante peligroso.—

La chica asintió fervientemente.

—lo sé, de verdad, es por eso que lo Digo, Klaus sabe cómo te ves, quien eres, pero yo, ¿una simple adolescente que quiere que le digan si en futuro va a casarse con Harry Styles? Es brillante Damon piénsalo, yo puedo entrar y chequear que todo esté bien, que la bruja este sola y tu harás el resto, es mucho menos peligroso.—

—No voy a dejar que entres allí, estas insanamente loca.— refuto Damon.

Emma se sintió frustrada, tenía una idea brillante, pero él era cabezotas, y esto podría salvarle las vidas.

— solo soy un ser humano normal, Tengo verbena y no pueden obligarme, Damon por favor, déjame hacer esto por nosotros, tú vas a estar justo afuera, gritare si necesito ayuda y saldré si no hay nada de qué preocuparse, por favor, no me trates como una niña, de verdad se lo que hago.—

Damon la observo fijamente, ella, tan pequeña y simple que él podría levantarla por sobre su hombro y lanzarla cien metros lejos, pero con tanto fuego en sus ojos, tan determinada, como un gatito que se cree león. Quería reír, de verdad quería reírse en su cara y decirle que estaba siendo increíblemente descuidada, y eso, viniendo de él, alguien cuyo "respeto por la muerte" ni siquiera figuraba en el manual de instrucciones, era épico.

Pero ella estaba allí, apoyándolo y confiaba en ella, tan…raro y irreal como parecía, el, Damon Salvatore confiaba en ella y en sus habilidades, así que…Rayos, se iba a arrepentir de esto.

—Tienes diez minutos, diez minutos para entrar allí y ver que no hay nada sospechoso y salir inmediatamente.—

Emma chilló de la emoción y sonrió.

—sin ningún intento de lucha, sin creerte kunfu panda, sin siquiera levantarle la voz a absolutamente nadie.—

Ella asintió fervientemente mientras se bajaba del auto.

—Grita inmediatamente si crees que algo no va bien.— le dijo el vampiro aun renuente ante la decisión que acababa de tomar.

Emma caminó hasta las afuera de la pequeña tienda, la fachada estaba pintada de un raído verde esmeralda y de la puerta de vidrio opaco guindaba un anuncio que citaba "abierto".

Okey, aquí vamos. Tomó un suspiro y entró.

Continuara…

Lo sieeeento, lo tuve que cortar a la mitad porque ya eran casi quince pag, y de verdad no quería que se durmiesen, espero les halla gustado.

Y porfavor si todavía hay alguien leyendo esto déjenmelo saber, lamento mucho la tardanza.

Besos, Salvatores's Girl