Descargo responsabilidad: No poseo Vampire Academy.

De la realidad a los sueños existe una delgada línea, a veces los sueños son tan lucidos que llegamos a creer que son reales, de que son esa realidad alternativa que vivimos y experimentamos al cerrar los ojos, ¿pero quién dice cuál es la verdad y cuál es la fantasía creada en nuestros subconscientes cuando no somos dueños de nuestros propios pensamientos?

Mi abuela siempre ha dicho que los sueños son esa parte de vida que anhelamos poder ser y poder poseer, pero que a la vez tenemos miedo de adquirir, ¿pero si los sueños son eso, que son las pesadillas? Con los años aprendí que las pesadillas son esa parte oscura de nuestro subconsciente que cuando más débil estas sale a relucir poniéndote los pelos de punta, las pesadillas son los peores temores de las personas, pero la cual se acaba al abrir los ojos y vuelves a la realidad que habitas.

Pero no por despertar no quiere decir que las pesadillas terminan ahí, en la realidad existen situaciones que se pueden a semejar a una pesadilla, o en mi caso, a una real tortura. Cuando cuidas, enseñas, y llegas a amar a alguien incondicionalmente no quieres que se te valla, y más cuando la escoges para ser tu compañera, cuando unes tu vida a la de ella y se vuelven uno solo, cuando eso sucede y la llegas a perder sientes que una parte de tu vida se fue para siempre y que por más que vivas y pasen los años esa parte de ti estará muerta hasta que se vuelva a encontrar con lo que necesita.

Y ese día llego.

La mire y entrecerré mis ojos, no por que viera borroso, o no sé. Mi cara se sentía húmeda, pero no sé si era por mis lágrimas o el sudor que apareció por todo mi cuerpo, no sabría decirlo. Allí, sentada en su última morada estaba mi niña, mi amante, mi todo mirándome con sus ojitos abiertos y sus mejillas sonrojadas, su pecho se elevaba con cada toma de aire y su corazón volvió a latir, ya no se cuchaba ese horrible silencio sepulcral que envolvía la estancia en la que estaba, su corazón latía a un ritmo desenfrenado intentado abastecer de sangre cada rincón de cuerpo.

— Dimitri.

Esa voz, su voz.

Cerré mis ojos y me deleite con aquella sencilla, pero potente palabra. Su voz salió un poco carrasposa, pero era de ella, era la prueba más fina de que ella estaba aquí y estaba con vida. La mire y más lagrimas salían de mis ojos manchando mi camisa, ríos de sangre salían por mis ojos, pero los ignoraba, ignoraba como las voces de las miles de vida que había arrancado sonaban en mi cabeza y me reprochaban sus muertes, pero seguí ignorándolas, lo único que tenía cabida a mi atención en este momento era mi hermosa y perfecta Roza.

— Dimitri, ¿Qué pasa? ¿Por qué estoy aquí? — ella pregunto mirando con temor el ataúd, la flor que tenía en sus manos la tiro contra el piso y esta de inmediato se marchito.

— Roza — musite como a los dos segundo estaba a su lado, la tome en mis brazos y la saque de aquel horrible lugar, ella me abrazo, su calor envolvió mi cuerpo frio y su corazón se igualo al mío, a pesar de que mantenía su ritmo lento podía jurar que mi corazón se había acelerado como cuando era humano — realmente eres tú — la separe de mí y la mire cada detalle, era igual que como lo recordaba, su piel suave y acaramelada, sus ojos brillosos, que aunque, no poseían su color original, podía ver que aún eran los ojos que había aprendió amar.

Ella me miro confundida y un poco divertida — por supuesto que soy yo, ¿Quién más podría ser tonto? — ella me dio su risa sarcástica y la ame un poco más, sin esperar selle mis labios con los de ella y la plenitud fue completa, mi otra mitad estaba completa.

Ella me beso entre risas sin entender lo que pasaba, el enlace volvió, ya mi mente no se sentía vacía, aunque, a diferencia de mis pensamientos, los suyos eran de completa confusion, pero la principal era porque había estado en un maldito ataúd ¿acaso pensaban enterrarla viva? No soporte la risa que me surgió y me separe de ella, me reí por primera vez en meses, pero estaba vez fue real, no fue esa risa forzada o lobuna que siempre daba, esta era una risa de plenitud, de esa que surge sin saber dónde y te hace doler el estómago y soltar lágrimas de felicidad.

— ¿de qué te ríes? — ella me miro con confusion y arrugo su nariz la cual estaba salpicada por unas pocas pecas casi imperceptible para los humanos. Rose, miro hacia el ataúd y su cara de repulsión y un poco de susto volvió — Dimitri ¿Qué hacía ahí?

La mire y la risa se esfumo, ahora todo era muy serio, su mente pasaba escenarios un poco absurdos, otros un poco feo y otros que eran simplemente horripilantes. Mis ojos se clavaron en los suyos intentando descifrar si lo que me preguntaba era real, de si era real que no se acordaba de lo que paso, y si, su mente era una hoja en blanco en los 6 meses que había pasado, era como si algo bloqueara sus recuerdos, ni la fatídica noche estaba presente allí en su memoria.

— ¿no recuerdas nada de lo que paso en los últimos seis meses?

Ella negó con la cabeza pero se detuvo abruptamente — ¿Cómo que los últimos 6 meses?

— Rose, has estado fuera por los últimos 6 meses — ella me miro y me miro y continuo mirándome, su mente era una hoja en blanco, aproveche su silencio y la puse en el suelo aunque no la solté en ningún momento y de repente una carcajada se escuchó, mi ceño se frunció, definitivamente no sabía que le pasaba. — ¿Qué pasa ahora?

— Dimitri, lo que dices no tiene sentido, es imposible que haya estado fuera 6 meses.

— ¿realmente no recuerdas nada? — ella negó con su cabeza y añadió:

— lo último que se, es que estábamos en Turquía, en la cama, haciendo el amor — ella paso las manos por mi camisa y comenzó a soltar los botones — recuerdo que me dijiste que me lo harías de tal manera que al otro día no sería capaz de caminar — Rose, depositó un beso en mi pecho y mi cuerpo vibro, imágenes de esa noche llegaron a mi mente — recuerdo que lo hicimos como nunca, en la mesa, el baño, la cama, en frente de la chimenea y por finalizar en el balcón bajo la luz de la luna.

Rose, continuo besando mi pecho y pasando sus manos sobre mi pantalón, su tacto se sentía tan bien y sobre todo después de 6 meses sin hacerle el amor, sus labios cálidos se encontraron sobre mi corazón y deposito un solo beso allí que me devolvió los sentido, sus manos iban por la hebilla de mi cinturón, pero yo tome amabas en mis manos, ella me miro frunciendo su ceño y dándome un puchero, era hermosa.

— No creas que no te deseo, porque lo hago, más de lo que imaginas — atraje su cintura y ella sintió lo listo que estaba para ella, de sus labios salió un tierno gemido como su cuerpo se estremeció — pero en tu cabeza hay una laguna metal que no puedo ignorar.

— entonces explícame y así podremos divertirnos un poco.

— no es tan fácil como crees Rose, has estado ausente estos 6 meses y no se ni siquiera donde has estado.

— ¡quieres dejar de decir que he estado afuera, estoy aquí ¿o no? Como es posible que tú, que eres mi esposo, no supiera donde estuve los últimos seis meses, ¿sabes lo ilógico que eso suena?! — ella salió de mis brazos enojada y comenzó a caminar hacia la salida del panteón.

— Rose, moriste — eso la detuvo, su mano quedo suspendida sobre el pomo de las puertas de cristal, su cuerpo se tensó y muy lentamente se fue dando la vuelta.

— ¿Qué dices? Eso es imposible, no puede ser verdad, estoy aquí — con su mano hizo un gesto abarcando la habitación dándole énfasis a su respuesta. Camine hasta donde ella y cuando la tenía enfrente la mire a los ojos y procedí a contarle:

— Hace 6 meses, una noche antes de tu cumpleaños, Nathan, te apuñalo, yo mate a su amante y él quería venganza — me detuve un momento tragando el nudo que tenía en la garganta, desde su muerte había suprimido esos recuerdos y ciertamente no era fácil sacarlos a relucir — pero tú te has interpuesto entre nosotros y el puñal entro en ti.

— eso no aclara el que yo haya muerto, no puedo morir.

— en eso es tienes razón, pero el puñal con el que fuiste herida, fue creado del roble de árbol más viejo sembrado y la legión de demonios lo había impregnado con su sangre volviéndolo mortal hacia cualquier persona que hiriera, sea humano, vampiro o… o tú. — Ella me miro de nuevo no captando mis palabras — Rose — camine un poco más hacia ella — la profecía fue cumplida, el demonio murió por el angel.

— eso es imposible, yo… yo no soy un demonio ¿o sí? — sus ojos se llenaron de lágrimas manchando sus mejillas de sangre, la tome en mis brazos y la acune.

— Por supuesto que no lo eres— dije contra su cabello.

— Pero, la profecía… en ella decía…— ella detuvo y me miro.

—…Que el demonio debe morir por el angel, y así fue — la tristeza volvió al recordar las palabras de mi bisabuela.

— y si yo morí eso significa que… — ella no fue capaz de continuar, yo no tenía las palabras para decir que su hijo, nuestro hijo había muerto para darle cabida en su vientre para encubar la semilla del mal.

— No puedo explicarlo — le dije atragantándome con las palabras — pero puedo mostrártelo.

Cerré mis ojos y abrí la mente, busque los recuerdos de esa trágica noche y comenzaron a fluir sin esfuerzo alguno, uno por uno se hicieron presente en nuestras mentes, ella siendo secuestrada por Galina, la fiesta, el padre de Alina, el odio de Galina, el estado de su cuerpo, la muerte de Gabrielle, la furia de Nathan, el latido extra que emanaba de su cuerpo y del cual habíamos sido ajenos, por último, el puñal atravesando su cuerpo y el de la criatura alumbro sus pensamiento y ella grito diciendo:

— ¡Parad! — Ella cayó a mis pies llorando — lo recuerdo todo — Rose, levanto su mirada y me miro con sus ojos surcados de sangre. — ¿nuestro h… nuestro hijo murió? — ella llevo sus manos a su abdomen y lloro más difícil. Asenti con la cabeza y con voz baja dije:

él lo arrebato de tu vientre para encubar su semilla.

— ¡oh mi Dios, todo esto es mi culpa! — eso fue lo último que ella resistió como se desarmo y se lamentó, podía sentir como algo se quebraba en su interior, no soporte verle así y me arrodille a sus pies y la tome en mis brazos.

— nada es tú culpa, Roza, nadie exceptuando él la tiene — la mecí en mis brazos como cuando era una niña pequeña y corría asustada, ella lloro, se lamentó y sobre todo se culpó — Shhh, todo ha pasado, todo termino — nada más al terminar esa frase su cuerpo se tensó y un poco de su calor se perdió.

Rose, se apartó de mí y miro hacia los cristales de la puerta, la noche por fin había llegado y a pesar de ser una noche de primavera el cielo se tornó oscuro y turbio, era igual que la noche que ella murió.

— Esto aún no ha terminado — ella me miro a los ojos con pesar — aún queda una última batalla.

— ¿a qué te refieres? — Pregunte — Galina está muerta y Nathan…— no sabía que fue de Nathan, pero lo último que supe fue que Adrian y Yeva se encargaron de él — y Nathan estará en algún lugar muy lejos donde no te pueda volver a lastimar.

— No es Nathan al que me refiero — ella miro mis ojos y hablo: — Cuando morí no fui a ningún lado, fue como si estuviese en un mundo paralelo, todo era igual, solo que yo estaba sola, camine por días enteros, pero nunca llegaba a ningún lado, todas las casa estaban habitadas y una que otra tenia las luces encendidas y la comida servida, pero jamás encontré a nadie aparte de yo.

— ¿una realidad alternativa? — ella se encogió de hombros y prosiguió.

— puede ser, aunque a veces creía que estaba soñando. En fin, pasaron unos días, meses ¿Qué se yo? Y en una noche de luna llena apareció ella — sentí su cuerpo estremecerse y su piel se erizo. — ¿sabes? pensé que los fantasma no eran reales, que los demonios solo existían en las pesadillas — ella sonrió negando con la cabeza — es ilógico cuando una parte de mi es un demonio.

— No digas eso — la interrumpí y ella me sonrió.

— Lo somos, aunque no como esa mujer — ella volvió a mirar hacia el cielo que se divisaba a través de los cristales — era muy hermosa debo admitir. Era un poco más alta que yo, su piel era morena más bien clara y tenía una cabellera china tan larga que se perdía entre la brea que la cubría, al principio me sentí muy emocionada de encontrar alguien en aquel lugar, ya no estaba sola, y tal vez ella sabía cómo salir de aquel infierno que estaba viviendo, que equivocada estaba.

'' cuando me acerque a ella y vi su rostro fue como si la fantasía y todo lo mágico se perdiera, su piel era tan lozana que parecía mármol y tenía facciones delicada, pero sus ojos — ella se estremeció un poco más — sus ojos eran tan oscuros como la brea que la rodeaba y en ellos se podía ver el lamento y sufrimiento de muchas criaturas vivientes, y cuando sonrió, su rostro se transformó de lo puro a lo escalofriante, era como si las pesadillas cobraran vida… y así fue — una lagrima rodo por su mejilla y yo la limpie, ella hablaba, pero su mente parecía tan lejos de aquí — ella se convirtió en mi infierno personal.''

— ¿te hizo daño, sufriste por su culpa? — pregunte. Sentí que la sangre me hervía, estaba seguro de lo que haya sido fue real y no sueño o un espejismo.

— si te refieres a que si me toco, no, no lo hizo, pero hubiera preferido que lo hubiera echo. Durante mucho tiempo, no sé cuánto, ella se metía día tras día a mi mente y jugaba con mis pensamientos, en muchas escenas todos morían de una manera sanguinaria y ella me hacía creer que yo era la que los mataba, me hacía creer que al despertar solo tenía sed de vuestra sangré y los mate y durante todo ese tiempo morí, día tras día mi corazón se detenía y pensé que por fin iba a encontrar paz y reunirme contigo, pero no, al salir el sol del día siguiente volvía despertar y la veía a mi lado y la tortura comenzaba, siempre fue diferente, pero al final del día tu cabeza terminaba a mis pies, tus ojos vacíos y tu voz me repetía una y otra vez porque lo había hecho, porque te había traicionado. — Ella sollozo pegándose a mi cuerpo — y yo no entendía por qué lo hacía, yo no sabía ni como lo hacía y siempre intente salvarte, pero al final yo era la causa de tu muerte.

— Oye — levante su rostro para que me mirara — nada de ese mundo es real, todo quedo allí, estas a salvo en mis brazos. — ella me abrazo, sin embargo, su historia no había acabado.

— antes de abrir mis ojos y verte, ella sonrió y hablo, fue la primera vez que escuche su voz y era como si mil agujas traspasara mi piel, ella estaba enojada y dijo '' ¿sabes por qué hago todo esto, lo sabes? Y yo negaba, asustada, eran tan horrible, sus ojos solo mostraban rabia, su voz solo destilaba veneno y sus manos eran como si quisieran tocarme, pero nunca lo hizo, al parecer no podía.

— ¿te dijo porque lo hacía? — pregunte como sobe su cabellera. Rose, recitó las palabras como un guion, como si cada una se le hubiera incrustado en su cabeza como un tatuaje:

eres la peor escoria que conozco, él es mío, pero te prefirió a ti, esta obsesionado contigo y por ello su amor me quito, ha plantado a mi hijo en tu vientre asegurándose que al tú dar a luz llevara tu sangre y que tu amor por la criatura fuera tan grande que no fueras capas de alejarte de ella y aceptaras unirte a él, porque él se enamoró del angel, porque él se perdió en tu belleza y te quiso solo para él y me arrebato a mi hijo, lo saco de mi vientre y te lo regalo — Rose, negó con la cabeza y continuo — y aunque aquí no te pueda tocar, en tu mundo si, en tu realidad puedo dañarte cuanto yo desee- recuerdo que la mujer miro hacia el cielo y sonrió –por fin tu amado encontró la manera de llevarte de regreso –ella me miro de nuevo y era como si esos ojos oscuros penetraran mi alma, sentí tanto frio y era como si la muerte volviera abrazarme – aun no entiendo por qué los enamoras, no eres más que otro angel caído, otra ramera con cara de santa; pero no te preocupéis princesa, nos veremos y será pronto y cuando me veas sabrá que soy yo, que soy… — Rose se paró abruptamente, algo me dijo que iba a conocer el nombre de aquella mujer, pero algo o alguien la detuvo.

Sin percatarme ella corrió y salió por las puertas del panteón, me costó dos segundos recuperarme de la confusion y perseguirla, era más rápida que yo, pero la perseguí, ella dejaba su aroma impregnado en el viento, corrió hacia el bosque y me detuve, ella nunca entraba allí, ella siempre le había tenido miedo a ese bosque, de pequeña ella decía que el roble antiguo que había ahí albergaba antiguas y horrorosas criaturas que la quería tirar al precipicio, y aunque ella entraba al bosque de vez en cuando nunca lo hizo en esa parte.

Sin embargo, la seguí y no me detuve a pensar. Corrí tras ella y sentía como las ramas golpeaban mi piel y una que otra herida aparecía, pero rápidamente se curaba, corrí por ¿5 minutos? ¿10? No sabría decirlo, pero fuera el tiempo que fuera se sintió eterno.

Llegue al final de bosque, el viejo roble apareció y detrás el acantilado, del árbol emanaba brea y de este salían lamentos, los sonidos me hacía estremecer, parecía que provinieran del infierno, a pesar de la brisa el calor abrazador envolvía el ambiente.

En frente de mi estaba Rose, mirando frenéticamente hacia ambos lados, su mirada era frenética y hasta donde yo estaba podía escuchar el ritmo de su corazón, si continuaba así sufriría un paro cardiaco. La sentí gemir y mire hacia el principio del acantilado, de allí emergía una mujer, con su piel morena clara y larga cabellera, ella vestía todo de negro y sus pies estaban sumergidos en la brea, camino hasta donde Rose y pensé que ella se alejaría, pero no, en cambio la espero a pesar de su miedo.

— es bueno verte, Roza — ella sonrió dejando al descubierto un conjunto de dientes afilados.

— Γιουλιάνα — Rose dijo, su voz vacilo un poco, pero no dio un paso hacia atrás, Rose estaba decidida a dar la batalla.

— es bueno verte, debo admitir que luces mejor en esta dimensión — la mujer miro hacia atrás y me vio — y debo admitir que es más guapo de lo que he visto en tus recuerdos — ella volvió su mirada a Rose y una de sus manos se apoyó en su mejilla, un escozor se sintió en mi piel y Rose grito en lamento, la mujer retiro su mano y sonrió — eso está mejor — ella se deleitó.

— Es hora de que actúes, esta guerra es tuya — mire hacia mi lado y vi a mi abuela, tan serena y pulcra como siempre.

— si doy un paso, Rose estará muerta — dije. La mujer estaba demasiado cerca de ella, no me daría tiempo de llegar.

— ¿Qué es el tiempo? ¿Un minuto? ¿Un segundo? Cuando se trata de salvar a la mujer que amas, un segundo hace la diferencia y tú solo necesita milésimas, y todo abra terminado — Rose, grito y vi que estaba arrodillada lamentándose de dolor, su cuerpo estaba lleno de llagas y quemaduras y la mujer solo sonreía como tocaba su piel.

— Γιουλιάνα (Yuliana) — llame, ella se detuvo y me miro sonriendo.

— Δημήτρη (Dimitri) — ella me dedico una mirada lobuna como paso por el lado de Rose y comenzo a caminar hasta donde mi — Απολαμβάνετε την παράσταση; Οφείλω να ομολογήσω ότι φαίνεται καλύτερα με αυτόν τον τρόπο. (¿Disfrutando el espectáculo? debo admitir que luce mejor así.)

— μην το πάρουν πάνω της, είμαι ο ένοχος της ζωής της και αυτή είναι εδώ, αν κάποιος σας βασανίζει που μου επιτρέψατε να ζήσουν. (No te desquites con ella, yo soy el culpable de su vida y de que ella este aquí, si alguien debes torturar es a mí por permitirle vivir)— ella se lo pensó por un momento y luego sus ojos cambiaron y se volvieron un poco más peligrosos.

— έχετε δίκιο (tienes razón) — ella camino hasta donde mi dispuesta hacerme daño— έχετε δίκιο, για σας είναι ότι κατοικεί ο σκυλιών. (Por ti es que la perra vive.)

— αν και δεν θα πρέπει να είναι βέβαιος ότι θα κερδίσει, θα see'm πιο έξυπνοι από ό, τι (aunque no debes estar confiada en que me vencerás, veras soy más inteligente que tú) — dije sonriendo, eso la enfureció más.

— Μια εάν (¿A si?) — Ella pregunto macabramente y entre dientes dijo —θα δούμε (ya lo veremos)

Y con eso ella corrió hacia donde mí, pero antes de poder tocarme, una de mis manos entro en contacto contra su corazón y la otra fue directamente a su cuello — και ταχύτερη πολύ (y más rápido también ) — y con eso arranque su cabeza a la par de su corazón, ella dejo salir un grito de lamento y sus ojos me enfocaron una última vez hasta que la vida abandono su cuerpo, la solté y la deje que la brea la cubriera y se la tragara desapareciendo de la faz de la tierra.

— Se ha ido — musito Yeva a mi lado.

— ¿Cómo sé que no habrá otro que quiera vengarse de Rose? — pregunte en el desespero.

— Porque ella era el último demonio — esta vez fue la voz de Rose que se escuchó, mire hacia adelante y la vi parada no muy lejos de mí y sus heridas ya no eran visibles, su vestido estaba pulcro al igual que el día de nuestra boda.

— Rose, tus heridas, no están — corrí y la tome en mis brazos y ella sonrió feliz.

— Mi culpa — dijo Yeva sonriendo, Rose salió de mis brazos y corrió hacia donde su abuela quien la tomo en sus brazos y la acurruco contra su cuerpo — me alegro de haberte encontrado, como todo contigo fue un verdadero desafío — yeva la soltó y Rose se encogió de hombros.

— ¿Qué puedo decir? Me gusta hacerme la difícil — Yeva sonrió como hace tanto no la escuchaba y yo rodee mis ojos, definitivamente mi esposa estaba de vuelta.

Al llegar a casa se sentía una tención, Rose colgaba de mi brazo y venia sonriendo jugando con su vestido, hablo todo el camino, parecía una cría de 10 años, pero yo no lo hubiera preferido de otra manera, amaban verla sonreír, amaba el sonido de su corazón, pero sobre todo amaba verla con vida de nuevo.

— Madre — Rose salió de mi brazo y corrió a los brazos de su madre y su padre que ambos lloraban, mi madre y hermanas la miraron como si fuera un espejismo como si no fuera real.

— Roza — mi madre musito mirando a la mujer que había criado desde que era un bebe.

— Momma — ella salió del abrazo de sus padres y corrió hacia mi madre quien la tomo sin dudar, las lágrimas salían de sus ojos como sonreía y la masía contra sí mismas.

— ¿pero cómo? ¿Cómo es posibles que estés aquí? — ambos nos miramos y sonriendo dijimos al mismo tiempo:

— ¡Yeva! — mi abuela sonrió y se sentó en su sofa tomando café. Todos abrazaron a Rose, mis hermanas a un lloraban y nadie se podía creer que ella estaba aquí, yo aún no me lo creía.

— Rose — Yeva la llamo, ella camino hasta donde ella y se arrodillo a sus pies — aún hay una decisión que debes tomar— ella dijo como en esas entro alguien a quien no veía hace mucho tiempo.

— Gabriel — mi cuerpo se tensó, no me gustaba para nada que él estuviera aquí.

— Dimitri, comportarse — reprendió mi abuela y volvió su atención a Rose — el día de todos los santo, en tu cumpleaños debías tomar una decisión — nada más al salir esas palabras de su boca mi cuerpo se tensó de nuevo y mi abuela me dio una sonrisa cómplice — debes decidir a qué lado quieres pertenecer.

La estancia quedo en silencio, mi madre no respiraba y yo seguía su ejemplo, Gabriel se paró a mi lado y mi abuela se levantó de su silla y camino hasta donde nosotros sacando una daga.

— Mostradme sus manos — ambos mostramos nuestras palmas y Yeva corto a ambos — bebed de quien desees y sed lo que más quieres, pero el lugar que elijas será el lugar que habite tu madre.

Mire a Rose quien a su vez miro a su madre, Janine, colgaba del brazo de Abe y asintió con la cabeza a su hija y Rose respondió con su semblante en blanco, Gabriel dejo salir una sonrisa divertido y Rose se puso de pie y mirando a todos hablo.

— fueron creados por una maldición, convirtiéndose en algo peligroso y oscuro, su especie a matado y arrasado con comunidades enteras, su sed de sangre a acabado hasta con el alma más pura y su ira contra los de mi mundo ha llevado hacer hasta lo inimaginable, son vengativos y agresivos, matan sin piedad y con gusto — trague, nunca la había visto hablar de ese modo, sin embargó las cosas no quedaron así, ella volvió su mirada hacia Gabriel — y ustedes fueron creados para dar amor, para curar y cuidar, han ayudado a los humanos durante milenios y han intercedido por ellos ante los ojos de vuestro padre — ella miro a todos en la habitación — de nuestro padre, pero la diferencia entre ustedes es que unos aman y cuidan por amor y los otros por orden y miedo, no digo que vuestro creador sea malo, pero su mayor error fue darle mente propia a los humanos y luego no comprenderla, como humanos nos hemos equivocado y como bestias mucho más, pero al final del día protegemos a los que amamos así vallamos encontrar de sus reglas — ella me miro a los ojos y sonrió — yo peque al igual que mi madre y mi abuela, me enamore de mi enemigo, me entregue a él en cuerpo y alma y le iba a dar un hijo, un hijo que no debía ser, fui su tercera creación y al igual que las otras dos cometí el peor de los pecado — ella agacho su cabeza y sonrió negando con ella, cuando la levanto me miro directamente a los — me enamore de un demonio, del mismo demonio que el creo hace tanto años atrás por una entrega de amor, y si por ello me he de ir al infierno, pues me iré con gusto, porque allí veré a los que amo y cuidaron de mi cuando nadie más podía — de un momento a otro ella estaba enfrente mío sonriendo con amor y diversión — y por eso te elijo a ti, te elegiré hoy y siempre — y con eso ella rompió mi camisa y beso mi pecho cerca de mi corazón seguido de enterrar sus diente en la vena directa de mi corazón y bebió de ella hasta sentirse saciada.

Un jadeo colectivo se escuchó y todos en la habitación estaban asombrados de como Rose bebía de mí, mi madre lloraba de alegría y un poco de temor y mis hermanas estaban en shok, nadie quien conociéramos desearía esta vida, pero aquí estaba Rose, entregando su pureza solamente por estar conmigo. Ella termino y lambio las gotitas de sangre que se le escaparon y beso mi pecho y mirando a mis ojos ella sonrió.

— siempre será tú compañero, siempre lo serás — sonríe dichoso y la bese, ella sabía a mí.

Cuando nos separamos mi familia, nuestra familia sonrió en la dicha y Gabriel hizo lo mismo y negó con su cabeza, algo me dijo que ya sabía la decisión de Rose y estaba bien con ella, me alegro por que no había manera que dejaría marchar a mi esposa.

— Rose, Dimitri — Gabriel, dijo como se acercó a nosotros y miro directamente a Rose — la decisión que has tomado hoy es la correcta, ustedes no se diferencia mucho de nosotros, todos fuimos creados por él y nos ama por igual, la maldición ha sido rota, aun son vampiros o seres oscuros, porque en su sangre está el veneno del mal, pero cuando estén cansado de esta vida solo cierren sus ojos y pidan a Dios y él les escuchara — el volvió a mirarnos y de su bolsillo saco dos pequeñas capsulas que coloco en mis manos junto con una vela de babilonia — y para ustedes, él ha visto cuanto amáis unos a otro, ha visto como se complementa unos a otros, pero sobre todo sabe lo que son capaces de hacer por salvar el uno al otro, por lo cual les quiere dar un regalo, cuando se sientan cansado de esta vida y quieran un descanso beban de la capsula y su cuerpo será humano otra vez y cumplirán con el ciclo de la vida y cuando llegue la hora de la vejez enciendan la vela de babilonia y este los llevara a su nuevo hogar, donde vivirán por siempre amándose y brillando entre sí.

Gabriel beso a Rose en su mejilla y musito algo en su oído al cual Rose frunció su seño, él asintió hacia donde mí y por finalizado hacia donde Yeva quien sonrió a su vez, comenzó a caminar hasta la puerta pero yo tenía una última pregunta.

— ¿A dónde iremos si decidimos encenderla? — él no se dio la vuelta, pero percibí su sonrisa al responder.

— el firmamento no fue creado para estar solo, con el paso de los años se ha llenado de estrellas que alumbran a las generaciones siguientes, siendo testigos de su amor y anhelo, y por ello, al partir encuentran un nuevo lugar, donde serán eternas, se podrán amar y los más importante podrán descansar de todo aquello que les acongoja, tal vez ustedes no la usen, porque su vida será plena y dichosa, así lo dice la profecía, pero se la pueden dar a alguien quien haya perdido a un ser amado y este volverá, la vela podrá regresar a dos personas, piénselo bien a quien dársela — y con eso él se marchó y se disolvió con el aire desapareciendo por completo.

Rose me miro y me sonrió y enredando sus manos en mi cuello atrajo mis labios a los suyos, cuando se encontraron la magia surgió, pase mi lengua por sus labios y le di un mordisquito y ella respondió abriendo su boca y enredando su boca con la mia, ella era exquisita y mi cuerpo pronto le urgió la necesidad de tenerla conmigo, pero antes de poder hacerlo alguien se aclaró la garganta y Rose y yo nos separamos para encontrarnos a una Yeva sonriendo.

— Lo siento — Rose dijo con sus mejillas sonrojadas.

— no hay por qué sentirlo querida, sé que tú y Dimitri tienen mucho en que ponerse al día — ella nos giño un ojo que hizo sonrojar más a Rose, yo por mi parte sonreí — pero antes de que os marchéis tengo que darles un último regalo — mi abuela abrió su mano y sobre ella había algo brillante, era del tamaño de una bola de pin pon y brillaba. Ella camino hasta donde Rose y coloco la mano que poseía la bolita sobre su vientre — lo he estado guardando por mucho tiempo, es hora de que crezca donde debe.

— Yeva — musite como Rose jadeo, no podía ser posible ¿o sí? — ¿eso es… es…? — no termine la frase y mi abuela asintió.

— Es tu hijo, vuestro hijo, lo he cuidado desde que salió de tu vientre, pero ahora su madre a regresado y es hora de que termine de su desarrollo, felicidades por esa vida que han creado — Ella beso a ambos en las mejillas y se volvió a sentar en su sofa seguida por mi familia quien sonreía.

Sin reparar a nadie tome a Rose en mis brazos y en dos segundos estábamos en la que había sido nuestra habitación, ella sonreía en el gozo y la dicha. La deje sobre la cama y sin segundos pensamientos arranque su vestido en dos y allí lo vi, imperceptible para un humano, pero no para mí, vi como su vientre estaba un poco hinchado y como de su cuerpo salía el latido de dos corazones, una lagrima rodo por mi mejilla, Rose también escucho el latido de nuestro hijo y sonrió en la plenitud.

Despojándome de mis ropas me acosté al lado de mi esposa, su cuerpo seguía cálido y el ritmo de su corazón seguía igual, nada había cambiado, era como si ella aun fuera un poco de ambas, pero eso no era relevante a hora. Con mi mano contornee su cuerpo y acaricie la suavidad de su piel, sentí sus piernas torneadas y la dureza de sus pechos, que bajo mi mano se pusieron erectos.

— Dimitri, te necesito —ella musito y se colocó encima mío.

Sus labios besaron los míos, pero no se demoraron mucho, con su lengua bajo y siguió el contorno de mi mandíbula y de mi cuello, sus manos tomaron mi pene semi erecto y comenzó acariciarlo lentamente. Sus labios besaron mi pecho y fue descendiendo dejando un rastro de besos y una que otra ''marca de amor. ''

Sus labios llegaron a donde más la deseaba y la necesitaba, a este punto estaba totalmente erecto y listo, ella me miro y sonrió y sin dejarme de mirarme se introdujo gran parte de mi pene en su boca, cerré los ojos en deleite y gruñí desde el interior, su pequeña y cálida boca se sentía tan bien, no cabía todo dentro de ella, pero eso no la detuvo, con sus manos más pequeñas agarro lo que no cabía y lo acaricio, su boca comenzó a deslizarse y pronto aumento y fue poniendo presión brindándome más placer, 6 meses de abstinencia querían salir a flote, pero me obligue a controlarme, no quería que durara tan poco, quería que ambos llegáramos juntos. Rose, descubrió un poco sus dientes y los raspo con suavidad, pero la vez infligiéndome placer, si continuaba a si terminaría antes de comenzar.

— Roza, parad — demande, pero ella con más ganas lo hizo, por lo cual la tome de sus brazos y la aparte — si sigues así terminare antes de comenzar.

Ella sonrió y yo la acomode sobre la cama, lance mis labios a sus perfectas tetas y tome uno de sus pezones en mis dientes, Rose chillo en placer y tomo mi cabeza y me acerco más, pase mi lengua por su pezón y repetí el proceso con el otro hasta tenerlos duros; uno de mis dedos busco su vagina y comencé acariciarle, estaba caliente y humedad, estaba lista.

Nuestros cuerpos les urgía unirse y no los hice esperar, la lubrique bien y cuando estaba lista la penetre de una sola estoca, ambos nos quejamos al mismo tiempo como fuimos uno otra vez, ella estaba apretada, más de lo que recordaba y muy cálida, me encantaba esa sensación.

Rose, levanto sus caderas y me incito a que le hiciera el amor, no espere y comencé a entrar y salir, cogimos un ritmo lento y pausado, quería volverla loca, quería que cuando llegara a su orgasmo llorara de la dicha y plenitud. Baje mis labios y jugué con su lengua como una de mis manos jugaban con sus duras tetas. Rose, tomo mis caderas y me hizo aumentar el paso, su orgasmo se avecinaba, pero aun no quería que acabara, salí de ella y la coloque a cuatro patas y volví a penetrarla y ella grito.

— ¡si! — Gimió — así… mas… estoy casi allí, Dimitri — Rose bajo su mano y comenzó a frotar su clítoris entre grititos de placer.

— solo un poco más — dije entre dientes. Salí de nuevo de ella y le di la vuelta, ella enredo sus piernas en mi cintura y yo me levante, camine con ella y la pegue contra la pared, ella amaba esta posición, sin palabra alguna entre de nuevo y esta vez acelere el paso, su cuerpo estaba cubierto por una fina capa de sudor y su cabello era un desastre, era perfecta.

Baje mi mano y remplace la suya y comencé a frotarla, ella cerro los ojos y tiro su cabeza hacia atrás, estaba cerca, yo estaba cerca, la acaricien más difícil y entre en ella aun peor… y su sucedió, sus paredes abrazaron mi pene como su grito de placer resonó por todo el lugar, lagrimas salían de sus ojos como pequeños espasmo surgían de su cuerpo, sus jugos bajaban por mis piernas, yo la penetre una, dos, cinco veces más y por fin el orgasmo abrazo mi cuerpo, sentí la familiar corriente recorrer mi columna vertebral y estremecer mi cuerpo, como largos y espeso chorros de semen inundaba su interior, rugí con vehemencia mientras me entregaba al placer carnal.

Rose, respiro con un poco de dificultad y yo por mi parte estaba fresco como una lechuga, mi cuerpo estaba saciado y feliz. Tome a mi deshecha esposa y camine con ella hasta la cama, cuando la acosté salí de ella e hizo una mueca, aunque su cara era de puro éxtasis, quite la ropa de cama y la arrope y me metí con ella, Rose se acurro como solía hacerlo desde pequeña y me abrazo inhalando mi aroma, nuestro aroma.

— Habrá una tormenta esta noche — mire hacia la ventaba y vi como grandes truenos caían y la lluvia comenzaba a caer.

— ¿aún le tienes miedo a las tormentas? — pregunte sobando su larga cabellera, ella me miro y negó con la cabeza.

— Aprendí que después de la tormenta siempre sale el sol y que sin un poco de lluvia no puede haber arcoíris — ella miro hacia la ventana de nuevo y se acurruco más contra mí — nuestra tormenta ya paso, es hora de que veamos salir el sol, los tres juntos, hasta el final de los tiempos.

— Hasta el final de los tiempos — musite como coloque una de mis manos sobre el vientre de mi esposa, allí, sobre donde mi pequeño milagro descansaba — te amo, Roza. — ella levanto su cabeza y dejo caer un casto beso en mis labios.

— Te amo, Dimitri, por hoy y por siempre.

— por hoy y por siempre.

Rose, se durmió después de eso, acurrucada a mi lado y en paz, acaricie su cabello y tararee canciones de cuna hasta que el sol salió iluminando el cuerpo de mi esposa, la atraje hacia mí y la bese en su cabello, ella sonrió en su sueño y enterró su rostro en mi cuello, vi como el sol alcanzo su plenitud anunciando un nuevo día, una nueva vida para los tres y antes de que la oscuridad me tomara para arrastrarme al país de los sueños alcance a murmurar.

— hasta el final de los tiempos, mi bello ángel.


Y eso fue todo en esta historia ¿habrá un epilogo? pero claro que por supuesto, cuando dejo mi historias sin epilogo, eso en mi seria blasfemia.

Quiero compartirles que me siento muy triste, esta historia fue un reto para mi, me tomo casi un año escribirla, uf, como corre el tiempo, pero me siento tan orgullosa de ella, creo que hasta el momento ha sido lo mejor que he escrito y me siento muy contenta con el trabajo final, sobre todo por que nunca antes había visto algo igual en fanfiction y eso lo siento como un logro, también me siento que me supere a mi misma a la hora de escribir, aunque me tomaba tiempo publicar me sentía satisfecha con cada entrega, los capítulos fueron pensando con mucho tiempo y fueron escritos mas de una vez, verán, escribir este tipo de fantasía no es fácil y mas cuando incluyes personajes religiosos como los que aparecen aquí, y menos mezclar lo celestial con temas algo oscuros por así decirlo, pero realmente ame este trabajo y espero que ustedes también.

Como dije al principio es el capitulo final, ya lo que viene es un epilogo, ¿2.000, 4.000 o 7.000 palabras? no lo se, tendré que sentarme a pensar un poco mas, pero les daré algo lindo de recordar.

ahora, quiero agradecer a todos los que siguieron y comentaron, a las personas que están conmigo desde que inicie fanfiction y las personas que han ido apareciendo, gracias por darme esta oportunidad de alegrar sus vidas con esta historia, también agradezco a mi beta o la que fue mi beta, de la cual me enorgullece decir que somos buenas amigas hoy en día y he descubierto muchos valores en ellas ( a pesar de que es bien Dark, Euda estas en mi corazón amor mio), también a una pequeña rubia argentina de piel blanca que me acompaña en mis noches de insomnio y con la cual hablo de todo y me aconseja sobre los capítulos (con la cual me trasnocho encontrando nombres y suplicándole escenas hot en su historia, yo le suplico a ella), estas dos personas son maravillosas, al igual que todas ustedes (Carlet 77) eres de las que ha estado desde el principio de todo y por ello gracias guapura, gracias por ese apoyo tan lindo que brindas, y gracias a todas las que leyeron y comentaron y a las que no, también les agradezco por leerla y espero que la hayan llegado amar como yo, dejo mi corazón en Ángeles & Demonios, pienso que deje el listón algo alto para una próxima historia.

Y que no se pierda la hermosa costumbre, quiero que me digan que les pareció el capitulo como primera parte y como segunda espero que me cuenten que piensan de la historia, como les pareció, y que sintieron al leerla, ¿les emocionaba las actualizaciones? ¿valió la pena la espera? por favor haganmelo saber. Les mando un beso a cada una de ustedes y un abrazo y nos leemos en una próxima.

PDT: Es la nota de autor mas larga, pero también es la ultima de esta historia, un beso guapura.