TITULO: Dreams

Capitulo: Primer acto

Serie: Yu-Gi-Oh!

Resumen: Este es el comienzo de la más tierna historia de amor. Los años en la Universidad son gloria para quien compartió la más infinita felicidad...y también la más desgarradora desdicha.

Pairings: S/J Y/YY

Category: Slash/Yaoi. Angs, Drama, Romance, Humor.

Raiting: PG.

Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh, pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Esta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.

Lo único mío es la historia y OCC (Personajes originales).

De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.

CAMPAÑA LE FAY No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. ALZA LA VOZ, NO TE QUEDES CALLADO ANTE EL PLAGIO.

Tiempo: En calidad de Universo Alterno.

FLASH BACK

Lugar: Japón

FEEDBACK: Wheeler pronto cumpliría los diecisiete y para eso su madre organizaba una gran celebración donde amigos de la "familia" se presentarían.

Ella era sociable, por algo tenía su apellido, más las madres protectoras que todo lo evitan y más cuando sus vástagos se encuentran enfermos, no le permitía amistar con muchas personas.

La muchacha, de linda presencia y bonito rostro risueño, tenía aun infinidad de cosas por descubrir: como sus sueños, sus anhelos, el hecho de algún día salir adelante de la misteriosa enfermedad que poco a poco estaba acabando con su vida.

No tenía muchas cosas buenas en la memoria, solo hospitales y olores de medicina que a veces revolvían su estómago con fuerza.

Lo único aceptable para un ave enjaulada como ella, era Joseph, su hermano mayor.

Con él si tenía recuerdos hermosos y dignos de evocar cada vez que la realidad la señalaba con sus duras pruebas de vida.

Joey, el sol de su vida y de sonrisa encantadora siempre estaba para ella. La distancia no importaba pues a pesar de que sus padres se habían separado y ella había sido arrebatada de los brazos buenos de su hermano, el joven siempre encontraba la manera de derribar las barreras de su madre y estar siempre con ella.

El dinero que el rubio le enviaba era por ella trasladado a un centro de investigación que se sostenía a base de generosas donaciones para continuar con su labor.

Cierto, Joey no podía enviar demasiado pero Serenity podía afirmar que gracias a su hermano, ella en ese momento continuaba con vida.

Vivía a unas cuantas horas de la ciudad, tranquila, por eso no tenía quejas, pero con una familia insoportablemente intolerante.

Su madre se había trasformado en otra persona, muy diferente y ambiciosa de lo que ella podía recordar del pasado.

Se había vuelto a casar con un rico empresario y este, obvio estaba, era su padrastro quien la colmaba de obsequios y mimos que agradecía de buena fe pero que no eran suficientes para comprarle el afecto.

El hombre no era mala persona, pero jamás podría llegar a encariñarse por completo de él.

A pesar de tener su enfermedad vivía estable y hasta feliz, más ese apoyo que un hermano de sangre da, jamás nada lo puede cambiar.

Joey era para Serenity un especie de héroe jamás reconocido. Su salvación y primera opción para todo. Jamás habría pensado en él de otra forma o eso era lo que creía. La vida da muchas vueltas y es en momentos menos sospechados, dónde la existencia cambia radicalmente todo.

Su madre había insistido en que debían ir a la ciudad a comprar cosas inútiles pero que seguramente le servirían para alguna especial ocasión.

Serenity había accedido, con la única ilusión que tenía en la gran ciudad: ir a ver a su hermano.

Hacía días no le llamaba, tal vez tenía dificultades pero conociendo a Joey Wheeler el chico sol jamás lo diría.

Así pues había planeado, con la ingeniosa sutileza que su hermano le había enseñado, separarse de su madre en los grandes almacenes del centro y caminar hacia la universidad para buscar a su preocupación.

Si, sería una linda sorpresa que duraría hasta que su móvil sonara y la voz histérica de su madre se escuchara.

Sonrió al mirar su reflejo en el vidrio del auto y esperó que todo saliera muy bien.

Últimamente estaba sintiendo su salud muy favorable con los nuevos medicamentos y aprovechar su salud para caminar un poco, sería lo mejor.

-Pronto nos veremos, hermano.

-¿Me escuchaste Serenity?.

-¿Ham?. Lo siento mamá, estaba distraída.

-Te decía que debes elegir un lindo vestido. Nos han invitado a un club muy distinguido y es preciso que luzcas admirable.

-¿Para qué, mamá?. Sabes que me cansan esos clubes de ricos pomposos. Yo preferiría ir al parque o pintar.

Si la madre de la chica no ocasionó un accidente fue solo porque llevaban chofer, de otra manera la chica habría tenido un gran sobresalto.

-¿De nuevo con esas ideas tontas?.

-No son tontas, mamá. Debatió la muchacha sin mirar a su madre. Jamás tendría la fuerza de enfrentarla que Joey si poseía.-A mi me gusta.

-Pero el médico dijo que eres alérgica a ciertas pinturas.

-Pero hay otras que...

-No quiero escuchar eso de nuevo, Serenity. No vas a pintar, ni a dibujar ni nada que empiece con la letra "A".

-¿Arte?. Sonrió la muchacha con cierta burla.

-Exacto. Puntualizó la mujer con mucha autoridad.-No voy a permitir que el demente de tú hermano te siga metiendo cosas idiotas en la cabeza. Él es un salvaje y tú una dama. Que no se te olvide.

Habría podido defender a su hermano pero jamás lo hacía.

Ella no podía contra la fúrica determinación de su madre y lo que la mujer pelirroja decía, eso se hacía.

A veces envidiaba la fortaleza de su hermano para enfrentar a la mujer, pero ciertamente siempre había muchas diferencias.

Llegaron al centro comercial bastante acaloradas, el sol de las tardes y el fresco de la noche no se comparaban con el que la ciudad podía ofrecer, por eso Serenity hizo su entrada en la tienda con una chaqueta bastante calurosa para esa hora del día y una bufanda. Se sentía ridícula.

-Bien, comencemos entonces con el recorrido.

-Mamá. Intervino la muchacha al dejar sus pertenencias en la entrada.-Yo preferiría mirar por mi parte. Sino te molesta.

La mujer siempre lo hacía todo con su hija y aquella frase le causó extrañeza.

-Es que...bueno, creo que es mejor así. Tú tienes cosas que ver y yo preferiría buscar un vestido de mi gusto.

-Pero siempre son tus gustos. Afirmó la madre aunque sabía no era verdad.

-Si. Tartamudeó la chica comenzando a sentirse nerviosa-Pero esta vez quiero...espacio.

Una sonrisa risueña y los deseos de seguir los ideales de su madre bastaron para que la mujer accediera a medias y se dirigiera a la zapatería más cercana.

-No puedo creerlo. Murmuró la muchacha cuando se vio librada de su madre.

-Te quiero aquí en media hora, Serenity. Ordenó la madre cuando caminaba ya.

-¿Qué te parecen dos?.

La mujer volteó para examinar la aparentemente apacible faz de su hija y con renuencias accedió a sus deseos.

-Exactamente dos horas, ni un minuto más ni un minuto menos, ¿entendido?.

-Si. Asintió la muchacha, viendo desaparecer a su madre permanentemente.

Antes de que otra cosa sucediera, la pelirroja se apresuró a la salida más cercana y recordando un poco los espacios, es como se encaminó hacia la universidad de su hermano.

Caminó despacio y admirándolo todo. Hacía mucho en realidad que no caminaba o estaba sola y eso le sintió bien. Después de estar siempre bajo la supervisión de su madre, un aire solitario le caía bien a cualquiera.

No supo exactamente cuanto tiempo le tomo llegar al campus, solo supo que llegó exhausta y con las piernas tambaleantes. El ejercicio era bueno pero para alguien con su salud no era muy recomendable.

-Vaya, si está lejos. Sonrió, mirando que le quedaba poco más de una hora para q su madre llamara casi a la armada nacional.

Respiró varias veces antes de ponerse en marcha. Ella no asistía a una escuela, su educación era particular y tener frente a frente construcciones tan impresionantes pero sobre todo infinidad de personas jóvenes, le hizo meditar en muchas cosas, la principal en que necesitaba y quería algo como eso.

-Joey tiene suerte.

Y así era, lo único que quedaba era encontrarlo. Pero el dilema era, ¿cómo?.

-...Joey...Joey…Wheeler...necesitamos...

-Solo uno más, ¿si?.

-No, ya no hay tiempo y llegaremos...

La perotada quedó en eso y Seto Kaiba tuvo que desistir de sus intentos de controlar al enérgico Joey quien estaba besándole en su propio auto, en el estacionamiento de la universidad como un caníbal.

Para alguien como él, con esas nuevas experiencias era difícil llegar a comprender todo eso, pero cuando Joey se adentraba demasiado en su boca entonces toda explicación perdía sentido.

Estaba sintiendo, estaba sintiendo como nunca y todo era simplemente excelente.

-Joey. Pronunció para tratar de llamar la atención del entusiasmado rubio quien desde la noche pasada compartía su departamento de manera indefinida.

-¿Mmm?.

-Mi teléfono está...

-Déjalo que suene. Estas ocupado. Murmuró el muchacho sobre el castaño que lo estaba haciendo todo por safarse de la efusividad sobre él.

-No lo haré, Joseph. Puede ser algo importante de la oficina.

Sin saber el cómo Seto se desprendió de Joey y atendió su llamada.

-Kaiba.

-Pensé que no responderías.

-Es bueno saber que te preocupas por mi, Max. Anunció, regalándole una mirada dura al muchacho que desde el asiento contiguo le miraba extrañamente.

-No es bueno para KC que te mantengas tanto tiempo lejos.

-Mi hermano está ahí. Afirmó, arto de aquello.

Ni Max ni la odiosa junta de dinosaurios admitían su decisión de ir a la Universidad y a pesar de que Noa se estaba encargando perfectamente de todo, la presión continuaba.

-No es lo mismo. Esta mañana me llegó un memorando donde la junta está citando a una reunión que...

-Max, no voy a discutirlo de nuevo contigo. No saldré de la universidad hasta que lo quiera y punto. Es mi decisión.

Joey escuchaba con atención la discusión de su compañero.

Al parecer tenía problemas de alguna clase pues su seño estaba fruncido y el cerúleo de sus ojos brillaba con molestia.

-Sino tienes nada mas importante que decirme, Max, colgaré. Tengo clase.

-Pero Seto...

Max no era mal tipo pero si llegaba a cansar al genio, así pues colgó sin decir más o mostrar preocupación por ello.

-¿Problemas?. Indagó el rubio tras acomodarse la ropa. Su idea de besar al castaño se había salido de control.

-Nada que no esté solucionado ya. Advirtió el ojiazul, pendiente de los movimientos del rubio.

Pero Joey salió del auto después de asentir. Él no presionaría a Kaiba para que le hablara de su vida o problemas. Después de todo solo compartían un departamento y una cama, nada más allá y si el muchacho quería confiarle algo, ya lo haría por su iniciativa.

-Gracias, por traerme. Dijo Joey cuando la alarma del auto se accionó.

-Venía para acá de todas maneras.

Tan distante como siempre, pero a Joey eso ya no le afectaba. Se había acostumbrado ya a Seto Kaiba.

-Bueno, entonces...te veré...¿más tarde?.

La inseguridad en el tono del rubio solo hizo sonreír a Kaiba quien sin mirar a su alrededor atrajo a Joey por la cintura para después besarlo con la misma intensidad que el rubio había utilizado minutos antes en el auto.

-Por supuesto que nos veremos mas tarde.

¿Seto había guiñado?. O era eso o Joey estaba alucinando ya.

No importaba en dado caso, lo único importante era esa complicidad que se estaba creando entre los dos y que comenzaba a fascinarles realmente.

-De acuerdo.

Una brillante sonrisa que iluminó el día del empresario y un sonoro tum, que su corazón no pasó desapercibido tan fácilmente.

Ambos se separaron para tomar sus respectivos caminos, más la sonrisa amplia en el rostro del rubio y la discreta en el castaño, fue toda la evidencia que se necesitaba para demostrar que esa unión aparentemente "provisional", sería eterna.

Se sentía extraño. Irónica palabra para alguien acostumbrado a no sentir, pero el último mes había sido de locos y aun a pesar de que continuaba diciéndose a si mismo que debía mandar a Joey muy lejos de él, no podía.

Lo había invitado a vivir con él en su departamento. Él había hablado a causa de algo que ni siquiera conocía o sabía nombrar.

Todo lo que le estaba sucediendo era de locos y sin embargo por primera vez en su vida no quería cambiarlo. Se sentía bien despertar abrazado a alguien, mirar la luz sobre la faz blanca de Joey y admirar sus castañas orbes abrirse lentamente mientras se estiraba cual cachorrito sobre las mantas arrugadas provenientes de una noche de pasión o besos.

Si, estaba comenzando a actuar como idiota pero estaba convencido de que esa idiotez no era igual a la que miraba por doquier.

-Esto es diferente. Agregó, volviendo a recordar la discusión con Max y su deseo de aplastar a los infelices que estaba molestando su camino.

Fue entonces que la vida volvió a cambiarle y a poner frente a él lo que más tarde no podría negarse a aceptar.

Un empujón, un desconcierto y la sensación de algo cayendo fue lo que miró antes de asegurarse de las cosas.

-Lo siento, no miré por dónde caminaba. Una voz dulce hablando cuando él por inercia tal vez, le tendió la mano a la chica que había caído.

-Ten más cuidado la próxima vez. Habló como de costumbre. ¿Por qué disculparse con alguien que había tenido la culpa?.
-S-si, tienes razón. Tartamudeó la muchacha, evidentemente esperando una mejor muestra de cortesía.

Sin embargo la sonrisa de la chica no se alejó y cuando el millonario pretendía retirarse, ella lo detuvo.

-Disculpa que vuelva a importunarte pero...¿podrías indicarme en donde se encuentra el teatro de la Universidad?.

Seto efectuó un mohín. Él no era guía turístico.

-No sé.
-Es que...estoy buscando a mi hermano. Volvió a indicar la chica con suave voz sin huir de aquel tono que a mas de uno Seto había ahuyentado.
-¿Y tengo yo que saber en dónde se encuentra tú hermano?.
-No, pero se que conoces el teatro.

Kaiba lo admitía, esa niña evidentemente No Universitaria estaba colmando su paciencia, por eso con descuido señaló un camino que llevaba hacia el teatro.

No tenía tiempo de escuchar más bobadas.

-Eres muy amable. Espero pueda verte otra vez. Se despidió ella con una inclinación y la misma actitud simpática del principio.

Seto la miró alejarse y sonrió a su incredulidad. Obviamente no le conocía y sus palabras jamás se harían realidad. Reanudó su propio camino olvidando el suceso, más como él mismo lo dijera años más tarde: Si hubiera sabido lo que tiempo después descubrió, habría dado todo lo que tenía por jamás haberle tendido una mano cuando jamás lo había hecho.

Serenity suspiró hondo y antes de perderse tras unos edificios giró la cabeza.

Justo buscaba ayuda y el cielo se la mandaba. Jamás, jamás en su vida había conocido a un hombre tan apuesto.

No caballeroso, seguramente el chico tenía prisa pero era evidente que su aire casi frío y sus ojos azules la habían cautivado.

-¿Quién será?. Se preguntó por mucho tiempo, procurando no olvidar las facciones ni la voz gruesa de aquel muchacho tan peculiar que verdaderamente la había impactado.

Cuando Joey arribó al teatro se encontró de vuelta en el mundo real.

Seto tenía el poder de enviarlo a volar y no precisamente entre nubes, sino entre miles de sensaciones que en verdad le fascinaban.

Sentir los labios o el cuerpo del ojiazul a su lado era una experiencia totalmente nueva y agradable.

Cierto, no se conocían lo suficiente pero por alguna extraña razón sentía que conocía muy bien a Seto. Por algo estaban juntos.

-Hasta que llega, señor Wheeler.

La chillona voz de la directora lo exaltó. Ese día la mujer vestía de amarillo canario y ciertamente resaltaba demasiado entre el verde de la escenografía.

Bajo la escrutadora mirada de los presentes, Joey se acercó a donde la mujer. ¿Por qué siempre tenía que empezar con el pie izquierdo?.

-¿Sucede algo, profesora?.

La mujer movió el pie derecho varias veces antes de colocar las manos sobre su cadera y señalar a uno de los jóvenes a su lado.

-Explíquele todo, señor Mouto.

Y no dijo más. Su rabia seguramente no se lo había permitido.

Yugi entonces le hizo señas a su amigo de retirarse mientras lo demás regresaba a la normalidad.

-¿Pero ahora que pasó?.

-No preguntes Joey, todo está de cabeza.

Mala señal, el pequeño de cabellos tricolor también estaba de mal humor.

-Pero...

Yugi señaló un espacio vacío entre bambalinas y allí se dirigieron.

-Yami no ha llegado, los profesores están dando indicaciones sin supervisión, la directora se puso histérica, discutió con Jill por hacer reír a unos cuantos sobre las tablas y ahora él ha renunciado a la obra.

-¡¿QUÉ HA QUÉ!. Gritó el muchacho sin creerlo.

-Renunciado. Suspiró Yugi tratando de tranquilizarse.-Y cinco de los profesores están tratando de convencer a Jill para que regrese pero él no sede. Al parecer si se ofendió.

Joey no lo podía creer. Eso era malo dado el tiempo tan corto que los separaba del estreno.

-Esto es horrible.

-Ni que lo digas, todo es un caos.

-¿Y por qué no haces nada?. Se supone que eres el asistente del productor.

-No, ya no más. También renuncié y ahora ocupo tu viejo puesto.

Oh, más malas noticias en tan bonito día.

-¿Pero por qué?

-No quiero hablar de eso ahora, Joey. Solo diré que...era lo mejor. Aseguró el bajito, tratando de no recordar las noches que había pasado en vela.

Desde que había tratado de hablar con Yami, su hogar era casi un campo desierto. Uno evitaba ver al otro y siempre terminaban coincidiendo, más eso no evitaba que Yugi continuara sintiéndose mal por la charla que a cada momento recordaba.

-Yugi, sabes que si en algo puedo ayudarte solo tienes que decírmelo. Presiento que necesitas hablar de muchas cosas. No me gusta verte triste.

Esa era la amistad que respaldaba y lo podía todo. Ese era el amigo que Yugi tanto quería y esa era la forma que el mundo tenía de decirle: No estás solo.

-Gracias Joey, yo lo sé. Y tal vez necesite hablar pero no ahora. Por el momento lo que importa es desbaratar el embrollo que la directora y su carácter crearon. ¿Crees que puedas hablar con Jill y convencerlo?.

El de ojos melados se encogió de hombros. Cuando Jill se enfadaba se volvía un necio de primera y nadie, ni la mejor comedia del mundo, podían cambiar su carácter.

Viéndolo por el lado positivo era bueno que Jill se negara a actuar pero mirándolo por el otro lado él aun no se sentía preparado. Apenas y había leído el libreto un par de veces. No, no podía tener un protagónico. No al menos por el momento.

-Lo intentaré, pero no te prometo nada.

-Gracias, Joey,

Yugi concordaba con el rubio. Jill era muy terco y mientras la directora y él pelearan, todo en el teatro estaría parado indefinidamente.

A él le convenía distraerse un poco, aunque a escasos metros se encontrara la razón de su sentir.

-"¿Cómo puede ser tan...distante?".

Se preguntó por milésima vez al no conocer y tener la respuesta a ese dolor que cubría su pecho cada vez que evocaba a Yami.

Yami miraba con cierta incertidumbre el grupo de actores que se congregaba frente a la puerta de vestidores.

Algo, o mejor dicho, alguien había armado un revuelo.

-¿Cómo lo ve?. Indagó el co director a su derecha, el cual tomaba nota de todo lo que pudiera necesitarse en caso de que la estrella principal se negara a actuar.

-Desastroso. Murmuró el egipcio quien no separaba la mirada azulada del grupo de jóvenes.

-Pues yo espero que no sea un fracaso. Hemos invertido demasiado cómo para que un chiquillo venga y nos tire el guión en la cara. Es indignante que a estas alturas se esté comportando como un idiota.

Yami miró de soslayo a su acompañante. Desde que el hombre a su lado había adquirido su cargo se había convertido en una especie de ave de rapiña a la caza de cualquier mínimo desperfecto.

Eso le gustaba, la perfección ante todo, más en ocasiones como aquella realmente llegaba a exasperarle.

-Tenemos un reemplazo. Habló, cruzando los brazos sobre su pecho.

-Si, un reemplazo inexperto. Ese muchachito no tiene ni pizca de experiencia, señor. A Jill al menos lo respaldan los pequeños papeles que le asignan en las comedias, pero ese muchacho….cielos, ¡Ni siquiera sé cómo se llama el reemplazo!.

El egipcio continuó escuchando la perotada del hombre. Su quejumbrosa manera de proceder estaba comenzarlo a exaltarlo realmente.

El por qué había elegido a ese sujeto como co director, era aun un magnánimo misterio. Debería entonces preguntárselo a Yugi, él le respondería.

Y ahí fue cuando la brecha realmente se abrió.

Sus ojos azules buscaron entre la multitud de jóvenes a aquel que conocía perfectamente bien, no solo por su peculiar presencia sino por todo lo demás.

Hacía días que se evadían mutuamente pero al final terminaban coincidiendo y mirándose como si un gran vacío los separase, al menos así lo observaba Yugi.

Lo que antes los ojos violetas habían expresado afecto, curiosidad, infantilismo y gentileza, ya no más, simplemente porque él tenía la culpa de todo.

Suspiró bastante audible y sin embargo el profesor a su lado ni siquiera le escuchó, pero eso no importaba, lo realmente relevante era todo eso que estaba sintiendo.

Antes de Yugi era él, ahora después de haberlo tenido y dejado ya no se sentía completamente seguro de lo que era.

Experimentaba cosas extrañas, como salidas de esas fábulas maravillosas que su difunta madre le relataba en su niñez.

Como el príncipe ante la bella y gentil jovencita que le ha obsequiado con una sonrisa.

Como algo irreal e inexplicable.

¿Qué era eso que sentía cada vez que miraba a Yugi, recordaba lo vivido y después miraba la lejanía de sus cuerpos cuando hacía a penas unos días no podían separarse sin anhelarse?.

Esa era la pregunta del millón que obviamente jamás respondería, o al menos no en voz alta.

Su interior, su corazón casi inexpresivo por años ya había encontrado la respuesta, solo que se había convertido en un ser tan frívolo que había olvidado como escucharlo.

-¿Está de acuerdo conmigo entonces?.

Yami asintió sin saber lo que decía pero las cosas debieron ser buenas pues el co director sonrió complacido.

-Entonces daré la noticia. No podemos seguir retrazándonos más sólo porque a un chiquillo se le ha ocurrido tener aires de "Diva".

En el acto el hombre se incorporó y se acercó al grupo de chicos que le miraron expectantes y después complacidos, no sin obsequiarle al egipcio una mirada de gratitud. O al menos eso interpretó el aludido.

-Señor Mouto, ¿podría decirle al señor….

Antes de hablar consultó el nombre en la tabla de madera que llevaba en las manos.

-Oh si, ¿al señor Wheeler que deseamos verlo?

Yugi asintió extrañado y antes de tocar a la puerta de los camerinos le dirigió una fugaz mirada a Yami quien la esquivó cuando se sintió demasiado aturdido.

-Eso bastará para regresar a la normalidad. Anunció el profesor cuando retornó a su lugar.

-¿Y qué, específicamente, es lo que hizo?.

-Lo que usted aprobó. Dejar a Jill fuera y utilizar el reemplazo. Aunque déjeme decirle que sigo disconforme, pero a estas alturas del partido…no tenemos opción. Suspiró el hombre en tono melodramático.

El egipcio asintió. Aun tenía fe en que todo aquel embrollo se solucionara, aunque dadas las circunstancias que le habían planteado apenas arribar al teatro, no lo creía una realidad.

Ahora Joey ocuparía el protagónico. Ciertamente tendrían que trabajar bastante en el ensayo y a pocos días del estreno todo resultaba un suicidio, pero no tenía opción.

Entre más rápido se terminara todo aquello, más deprisa él saldría de aquella ciudad, de aquella vida y se alejaría del muchacho que había desaparecido tras la puerta de vestidores.

-Será lo mejor. Murmuró asintiendo a su inseguridad.-Al menos Kaiba estará feliz de que su…"Altruismo" tenga el protagónico.

Un segundo de diversión por mil de incertidumbre. Eso es lo que pensó cuando el co director le hablaba de los dobles ensayos con Joey.

-¡¿Qué te dijo qué!.

-Que lo dejaras.

-¿Pero como voy a dejarlo si Jill….?

Yugi movió la cabeza de lado a lado. Aquello ya no tenía solución.

Joey miró a Jill y después a su mejor amigo.

Había estado tratando de convencer al muchacho de que rectificara lo que había dicho y regresara a la obra. Lo había intentado todo, hasta alabar la histrionina de Jill cuando era bien sabido su narcisismo hacia eso.

Sin embargo ni siquiera eso fue suficiente para que el muchacho pensara en regresar.

Su negativa era definitiva y aunque tuviera que reprobar el semestre, él no volvería a las tablas.

-De acuerdo Yug, hice todo lo que estuvo a mi alcance. Lo siento mucho. Susurró el rubio con un dejo de congoja.

-Está bien, en ocasiones Jill se olvida que la actuación ante todo debe ser humilde y consagrada a lo que realmente quieres y obviamente esto no es lo que él quiere.

Joey miró por última vez al muchacho que permanecía de espaldas a ellos y salieron de los vestidores. La tarea había finalizado.

-Creo que tienes razón, Yug. Jill no fue hecho para papales serios.

-A eso me refiero. Es un excelente actor, no lo niego pero cada quién debe buscar su propio estilo.

Ambos chicos concordaron con la idea pues esa era su ideal.

-Bien, heme aquí. Señaló el rubio cuando hubo llegado hasta donde el productor se encontraba.

-Perfecto, ya podremos reanudar los ensayos. Indicó el co director, indicándole a Yugi que diera la orden tras bambalinas.

-Pero…pero señor. Tartamudeó el rubio cuando entendió el asunto.-Yo aun no estoy….

-Debe estarlo Señor Wheeler, se supone que como suplente debe ir al día con los ensayos y sobre todo con el papel que se le ha asignado. No es nuestra culpa que no se encuentre preparado en el momento en que lo necesitamos.

Si desea claudicar aun se encuentra a muy buen tiempo.

Yami sabía que aquellas palabras no eran ciertas, pero tal y cómo el hombre a su lado era, eso le daba dramatismo al asunto.

Por eso ignorando al profesor miró a Joey, quien aun se encontraba mirando al co director con la boca abierta.

-Vamos, responda. ¿Desea o no continuar en la obra señor Wheeler?.

Una decisión difícil sin duda. La gran oportunidad de Joey y él lo sabía.

Había esperado tanto tiempo para ese momento y simplemente cuando llegaba….no estaba listo.

¿Pero qué había estado haciendo en todo aquel tiempo?. Debía estar preparado y ensayado pero era todo lo contrario.

-"¿Pero por qué no ensayaste cabezota?. Oh, si, ya recordé. Porque te la pasaste tooooodos estos días teniendo sexo con Seto. Grandioso."

Un leve rubor cubrió sus mejillas al recordar su tiempo "mal empleado".

-¿Entonces?. Insistió el profesor por tercera vez, cansado de aquella indecisión.

-Yo…yo….

-Es obvio que el señor Wheeler se encuentra abrumado. Tomate cinco minutos y reúnete con el resto del equipo. Ensayaremos como podamos y lo que podamos. Ya después nos haremos cargo de tu entrenamiento extra.

-Pero señor…

-Ve, Joey.

El rubio asintió y se alejó de los directivos. No deseaba inmiscuirse en problemas pues evidentemente Yami lo estaba respaldando y le daba una oportunidad. Tenía que aprovecharla aunque el primer ensayo no resultara como lo deseaba.

-¿Por qué hizo eso?. Reclamó el profesor cuando el rubio desapareció de su vista.

-Porque confío en él. De otra manera no lo habría dado el puesto de suplente.

Sus ojos azules no daban pie a la duda o al reclamo y así lo entendió el profesor, quien asintió medio malhumorado.

Yami se reacomodó sobre la silla y no volvió a discutir más. Su careta estoica había aparecido y no se iría hasta no haber visto los ensayos y pensado una manera de que Joey estuviera listo en tiempo record.

-"Me debes una, Kaiba". Pensó sabiendo perfectamente que el rubio saldría adelante pero con bastante esfuerzo.-"Ahora es cuando más te necesito Yugi".

Y era verdad pues todo se había complicado y él estaba a punto de estallar.

-Cielos, cielos, cielos, ¿Qué voy a hacer?. Rayos. Gruñó el rubio cuando llegó tras bambalinas y se dejó caer pesadamente sobre unas cajas.

-¿Todo bien?. Indagó el tricolor.

-Si…No….ya no sé, ya no sé nada. Creo que ahora es buen momento para que la tierra se abra y me trague. Gimió tomándose la cabeza con ambas manos.

-No creo que sea para tanto Joey.

-Si, si lo es. Lo es porque no se casi nada del libreto y porque…esta es mi gran oportunidad y la estoy desperdiciando. Volvió a gruñir desesperado.

Yugi rió un poco. Su rubio amigo se veía realmente trastornado y sin embargo lo entendía, él también había descuidado muchas cosas por hacer "otras". Pero eso no era excusa y tal y como Joey decía, era una gran oportunidad.

-No te rías de mí. Sollozó el de ojos castaños, se sentía desesperado.

-No me río, es solo que…te ayudaremos Joey. Ya lo verás. Solo es cuestión de práctica y de…recordar lo que haz leído, ¿por qué has leído algo, verdad?.

Joey efectuó un movimiento que daba a entender una respuesta afirmativa pero no convenció del todo al tricolor.

-¿No?. Cielos.

-Si, he leído. Lo he hecho aunque…no mucho.

-Bueno, al menos sabes de que se trata la obra.

-Si, solo falta aprenderme los mil diálogos y es todo.

Ambos se miraron y después de un minuto echaron a reír. Aquello era tan cómico como nervioso pero ante todo siempre el buen humor.

-Ya se me ocurrirá algo Joey, mientras tanto relájate y trata de seguir el ritmo en el escenario. Mientras te vayas familiarizando con él lo demás es secundario.

-¿Crees que sea suficiente con eso?.

-No lo creo. Medio sonrió el chico bajito.-Pero al menos te dará un poco de relajación que es lo que te hace falta.

El guiño travieso hizo sonreír a Joey. No todo estaba perdido y con decisión, todo se podía.

Era su sueño, su oportunidad y no la desperdiciaría.

Así pues se puso en pié con la frente muy en alto y caminó hasta el escenario dónde la magia del lugar le envolvió el corazón.

-"Esto es lo mío". Era la frase de valor que tanto necesitaba.

Serenity no arribó al teatro al instante, sino que se tomó la libertad de fisgonear por ahí y admirar uno que otro edificio interesante.

El ambiente universitario le agradaba bastante y solo esperaba poder resistir lo suficiente para asistir a una escuela igual a esa, donde se respirara libertad y alegría por todas partes.

Caras, era lo que necesitaba ver para no sentirse apesadumbrada.

-¿Estás perdida?. Cuestionó una chica castaña quien se acercó a ella.

-No. Sonrió, tapándose el sol con la mano.-¿Por qué lo dices?.

-Pues porque…no te ofendas, pero no pareces universitaria.

La pelirroja rió y asintió a las palabras de la chica.

-Tienes razón, no lo soy. He venido a buscar a alguien.

-Puedo ayudarte si gustas.

Serenity agradeció aquella generosidad. Estaba comenzando a sentirse acalorada y no era muy bueno, necesitaba llegar a donde su hermano.

-Gracias. ¿Podrías acompañarme al teatro?.

-Claro, de todas maneras iba para allá.

La pelirroja se congratuló de su suerte. Si tan solo el chico castaño de hacía un rato hubiera tenido la gentileza de acompañarla, su viaje habría sido mucho más placentero.

Eso le hizo sonreír un poco. Realmente no podía sacárselo de la cabeza y eso era algo realmente fascinante.

Jamás le habían llamado la atención ninguno de los pedantes chicos de los clubes, pero aquel de ojos azules y porte distinguido había sido muy diferente. Realmente muy apuesto.

-¿Te sucede algo?. Estas algo sonrojada.

-No, es solo por el sol. Añadió tratando de prestar atención a la chica a su lado.

-¿Y dime, sino es mucha indiscreción, a qué vas al teatro?.

-Oh, voy a ver a mi hermano. Indicó con una flamante sonrisa. Hablar de Joey era como hablar del sol.

-¿Si?. ¿Actúa?.

-Si. Estudia actuación. Señaló con un orgullo que jamás presentaría frente a su madre.

-¿Ah si?. Pues yo estudio danza y comparto algunas clases con los de actuación, tal vez lo conozca.

Ambas habían arribado al teatro y el fresco edificio las recibió.

Serenity se emocionó de estar ahí y de inmediato sus ojos buscaron al objeto de su visita, encontrándolo en seguida y con facilidad.

Lucía muy diferente a como lo había mirado la última vez.

Joey había cambiado un poco y se miraba…distinto. Muy distinto en realidad, el brillo en sus ojos y el amor que utilizaba para pronunciar las frases era uno que no mostraba normalmente y eso le gustó.

-Henos aquí entonces…oh, ya iniciaron los ensayos.

-¿Tu también estas en la obra?. Indagó la pelirroja algo desconcertada.

-Si, soy la doncella de doña Mercedes. Señaló la castaña con mucho orgullo.

-Oh, ¿entonces que papel hace mi hermano?.

-¿Quién?.

La castaña miró hacia donde el dedo de la muchacha a su lado señalaba y se llevó una gran sorpresa al mirar a la persona aludida.

-¡¿Joey es tú hermano!.

-Si lo conoces. Que felicidad. Sonrió la muchacha asintiendo a la pregunta.

-Wow. ¿Quién habría dicho que un bobo como él tendría una linda hermanita como tú?. Cielos.

Serenity rió, aquello era mucha adulación.

-La verdad Joey nos había hablado de ti pero jamás me imaginé que pudieras ser tú.

-¿Joey les ha hablado de mi?. Indagó la joven sin comprender.

-Si. Oh, disculpa mis modales. Tea Garner, amiga de tu hermano.

-Serenity Wheeler. Saludó sonriente la muchacha por al fin conocer a la renombrada Tea.

Su hermano solía platicarle de sus amistades pero jamás las había imaginado tan vívidamente como en ese momento.

-Pero siéntate, así podrás ver a tu bobo hermano en acción. Tuvimos problemas con el personaje principal y tú hermano va a suplirlo.

-¿Quieres decir que Joey es la estrella principal?.

-Yo no lo llamaría estrella. Dijo Tea con un mohín gracioso.-Pero si, le tocó el estelar.

Y Serenity no pudo estar más feliz que en ese momento, su hermano al fin había logrado subir por su sueño y verdaderamente se congratulaba de ello.

Más nada dura para siempre, su teléfono celular comenzó a vibrar y fue la señal que no quería pero esperaba.

-¿No responderás la llamada?

-No. No por ahora. Quiero ver a mi hermano primero.

Tea no comprendió y sin mayor importancia dejó a la pelirroja en las bancas, ella necesitaba ir tras bambalinas y comunicarle a cierto rubio sobre la visita que estaba recibiendo. Si lo conocía bien le daría un infarto de alegría.

El bolígrafo se movió repetitivamente sobre el escritorio, formando un sonido hueco y molesto.

Pero él no se detendría, su estrés estaba llegando a límites irracionales y muy pronto estallaría, eso lo miró una persona a su lado quien habló oportunamente antes de que aquella reunión se convirtiera en magnicidio.

-Ejem, caballeros. La reunión ha finalizado.

Las cabezas se giraron y los rostros le miraron. Nadie se esperaba tan repentino final.

-Pero señor Noa…

-He dicho que se ha terminado. No hay nada más que discutir aquí. Añadió con ese porte característico de los Kaiba.

La junta directiva si se molestó y Max lo notó por la manera amenazante en que miraban al jovencito peliazul, pero este no se inmutó. Ante todo continuaba siendo un Kaiba y así lo sería siempre.

-¿Algún inconveniente?. Cuestionó el muchacho al susurro entre dos hombres.

-Solo estábamos comentando sobre esta repentina idea suya de terminar con la junta y nos preguntábamos si tiene algo que ver con que usted prefiera ayudar a su hermano en esta idea loca de…

-Caballeros. Interrumpió el mismo Noa y de haber podido incorporarse de su silla, lo habría hecho con bastante energía.-Mis prioridades están donde tienen que estar. Yo soy, legalmente, el segundo a cargo de esta empresa y lo que se decida no les incumbe.

-En eso diferimos. Añadió otro de los hombres de la junta.-Nosotros somos parte importante de esta empresa. Su difunto padre así lo quiso.

La sonrisa irónica en aquellos rostros hizo enfadar al peliazul, quien no guardó silencio.

-Lo sé. Mi padre los puso aquí y sin embargo, me pregunto yo también, ¿habrán a caso olvidado que su puesto es provisional hasta que yo cumpla la mayoría de edad?. Lo cual y por dato extra, será en unas cuantas semanas, así pues si desean sacar últimas ventajas de esta compañía no lo harán.

Seto no había tenido la necesidad de hablar, más en ese momento miró a su hermano y sonrió con triunfo.

Aquellos buitres la estaban pagando y su hermano estaba imponente y decidido, como nunca lo había visto en su vida.

Ambos eran de similar carácter pero evidentemente Noa había adquirido cierta agresividad a raíz de su enfermedad y en esos momentos servía exquisitamente para safarse de aquellos idiotas de por vida.

Lo habían sacado de clase, según ellos por una importante junta dónde se presentaron balances y estadísticas inexistentes y muy poco importantes.

El único objetivo había sido, por supuesto, hacerlos caer en ridículo e insistir con los pocos accionistas de la empresa en que su idea de asistir a la universidad era un fiasco. Obviamente KC era el punto central en la historia y obtenerla, su única prioridad.

Más debía decir con mucho orgullo que estaba impresionado por la fuerza de su hermano, había conducido la junta con gran maestría y había callado a los buitres con admirable destreza.

Su hermanito estaba creciendo y él no podía estar más orgulloso que en esos momentos.

Regresando a la realidad miró cómo los hombres se retiraban con bastante molestia, lanzándoles depredadoras miradas tanto a él como a su hermano quien no perdió la estoicidad en sus ojos.

Cuando se miraron solos, el peliazul respiró y dejó que su erguida espalda descansara en la silla. Aquello había sido muy pesado.

-No se si hizo bien. Habló Max con bastante incomodidad.

-Noa hizo lo adecuado. Habló el castaño por primera vez, obsequiándole una mirada notable a su "hermanito".-Esos zorros se la pensarán dos veces antes de enfrentarse con nosotros.

-Pero Señor Kaiba, ellos podrían convencer a los accionistas para…

-Jugaremos entonces su juego. Añadió Kaiba incorporándose de la silla.-Lo haremos y se arrepentirán de haber pensado siquiera en arrebatarnos KC. Esta corporación es nuestra y nadie jamás la obtendrá tan fácilmente.

Max asintió, cuando el mayor de los Kaiba hablaba, sus palabras eran leyes y nadie jamás se atrevería a contradecirles, ni siquiera su hermano.

Noa asintió, tenía pensado ya un plan de contraataque pero lo consultaría con su hermano después, por ahora se encontraba exhausto de aquella confrontación.

-Los dejaré solos. Anunció Max al sentirse innecesario.-Iré a producción.

La habitación quedó entonces en el silencio que los hermanos a veces disfrutaban y eso los relajó.

-Te vez exhausto, Seto. ¿Demasiado trabajo en la universidad?.

-Para nada. Medio sonrió mirando por la ventana.-La universidad es juego de niños, ya lo sabes.

Noa asintió sonriente. Para ellos no había imposibles y sin embargo…

-Luces diferente, Seto. Mucho.

El castaño giró y miró a su hermano quien sonreía de lado a lado.

-Tus ojos te engañan. Necesitas anteojos.

-Tal vez. Silbó infantilmente.-Pero yo sé lo que veo. Indicó como si estuviera un paso más adelante que Seto.

El aludido solo sonrió de lado. Noa siempre había sido muy observador.

Si, estaba distinto, bastante. Pero aun no era tiempo de revelarle a su hermano que tenía un amante varón y que estaba, por primera vez en su vida, permitiéndose sentir con otra persona que no fuera él.

-"Cachorro". Pensó y sonrió aun más.

-¿Me lo dirás?.

-¿Cómo?.

-¿Me dirás quien es?.

La pregunta desconcertó al castaño.

-Eres muy obvio, hermano. ¿A caso pensaste que no sabría distinguir lo que te ocurre?.

-No digas bobadas. Añadió, comenzando a sentirse…¿nervioso?.

Pero Noa rió sonoramente, aquello si que era interesante.

-Cielos santo, esto es grandioso. No puedo creerlo, estás…

-Creo que es mejor que sigas con lo tuyo. Yo haré algunas llamadas antes de comer. Ya que estoy aquí miraré los pendientes.

Seto estaba escapando de su vista y con eso solo hacía más evidente lo que le estaba sucediendo.

Noa sonrió extensamente. Jamás habría imaginado vivir lo suficiente para mirar a su hermano en ese estado y eso en lugar de desconcentrarlo, le gustaba.

Por fin el corazón de su hermano estaba latiendo. Estaba viviendo y era fantástico.

-Lo veo sonreír, joven Noa. ¿Sucedió algo interesante en la junta?.

-No Ed, nada fuera de este mundo. Añadió sin dejar de sonreír.

-¿Y entonces?.

Noa giró su silla y miró al guardaespaldas quien había esperado afuera de la sala de juntas por si algo se ofrecía.

-Es Seto.

-¿Le ocurre algo?.

-Si.

La preocupación de Ed se miró envuelta en confusión cuando su amo más joven rió.

-¿Recuerdas que yo te decía que algo le estaba sucediendo a nuestro gruñón Seto?. Pues bien, ya di con la respuesta.

Con el orgullo de un niño que ha descubierto un secreto maravilloso, guió a Ed hacia el privado principal del edificio, dónde Seto Kaiba estaba sentado en su silla, hablando por celular.

-Deja de gritar, ¿quieres?. Con tanto ladrido no logro distinguir nada.

-Eres un huraño.

-Y tú un escandaloso.

-Oh, vamos, ¿a caso no vas a felicitarme?. Soy la estrella, soy Edmundo Dantes. Estoy…estoy….¡ESTOY EN LA OBRA!.

Kaiba se alejó el auricular al escuchar el grito y aunque intentó sonar severo, su sonrisa lo delataba fácilmente.

-¿Y por ello tienes que hacer tanto escándalo?.

-Eres un insensible, Seto. Y yo que pensaba que me ibas a felicitar.

El intento lamentero en la voz de Joey hizo reír a Kaiba quien terminó por contagiar al rubio.

-Te veré esta noche, entonces. Añadió el empresario.

-Si, si, quiero contártelo todo en persona.

-Entonces procura llegar temprano.

-Lo haré….¡SOY EL PROTAGONISTA, SOY EL PROTAGONISTA….LO LOGREEEEEEEEEE!.

Kaiba cerró el móvil y la discreta sonrisa que intentó deslizar en sus labios se convirtió en una verdadera.

La llamada de Joey lo había sacado de su sopor y cansancio y el escuchar su emocionada voz con esa noticia había sido maravilloso.

-Ese perro latoso entrometido…pero parece que lo ha logrado.

Noa cerró la puerta y después miró a su custodio.

-¿Ahora entiendes?.

Ed asintió sin poder creerlo. Su amo Seto, el frío y calculador Seto Kaiba estaba…¿enamorado?.

Eso parecía y eso le hizo sonreír porque el castaño se lo merecía.

-Tendremos que darle más libertades, Ed. Seto debe disfrutar esta etapa con plenitud.

-¿Y ya le conoce?. Indagó refiriéndose a la posible pareja del castaño.

-Oh no. Si acabo de darme cuenta. Será muy bueno escondiendo cosas a los demás, pero no a mí. Yo lo conozco muy bien. Indicó el peliazul señalando una pequeña sala de espera donde ambos hablarían larga y tendidamente sobre que hacer con la nueva y maravillosa situación de Seto.

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Yami salió bastante exhausto del teatro, habían realizado pruebas generales de vestuario y escenografía y habían puesto a Joey a ensayar el triple, con libreto y sin él.

Su memoria estaba a prueba y aunque el rubio actuara muy bien…aun existían deficiencias importantes.

-Todo es un caos, un caos. Tengo que lograrlo o jamás podré irme de esta maldita ciudad.

Murmuró a la oscuridad mientras buscaba las llaves de su auto.

Sin embargo no muy lejos de dónde estaba miró una escena que le dio mucho que pensar durante toda la noche.

Yugi se encontraba charlando muy animadamente con un chico alto y fornido, quien evidentemente le coqueteaba descaradamente.

El menor asentía y sonreía discretamente a lo que fuera que el grandulón le estuviera diciendo al oído y sin pensarlo, ambos habían abordado un auto que se perdió de vista casi de inmediato.

Atemu no supo que friccionaba sus manos hasta que el llavero se le clavó en la palma de la mano causándole una pequeña herida.

Más eso no importaba, lo realmente relevante era lo que había mirado segundos atrás y lo que estaba sintiendo como si de braza ardiente se tratara.

¿Qué hacía Yugi con aquel sujeto a esas horas de la noche?

¿A dónde habían ido?.

Preguntas que obtendrían respuesta de inmediato, de lo contrario buscaría a aquel fornido muchacho para que le aclarara varios puntos que estaban comenzando a llenarle la cabeza de ideas no muy propias de películas infantiles.

El corazón se estaba abriendo a velocidades increíbles y si no se apresuraba….terminaría realmente solo.

Continuará….

No es un chap muy relevante, lo sé, pero al menos Serenity ya apareció y lo demás es solo cuestión de tiempo.

Gracias por sus comentarios y por aun seguirme. Se que la historia es larga pero les agradezco de todo corazón que sigan interesados en ella.

Una noticia muy desagradable, me han notificado de varios plagios y esa noticia a enturbiado mi cabeza seriamente.

Que horrible, es una bajeza que jamás aprobaré. Por ello mi campaña y espero que esté ayudando realmente a muchas más personas afectadas.

Entre más alcemos la voz, esos sin vergüenzas sabrán que ya no nos quedamos con los brazos cruzados y que podemos hacer mucho por remediar la situación.

Apoyo, tienen mi apoyo todos los afectados y sobre todo la campaña que está dando avisos a muchas personas.

Cuídense mucho y el próximo chap trae más acción.

Alza la voz, no te quedes callado ante el plagio:

KLF