"No es suficiente con conquistar su cuerpo, se debe aprender a seducir el alma" (Voltaire.)

Capítulo 25. Conexión

Él miraba el camino a través de la ventana y reconocía algunas de las calles hasta que llegaron en donde la historia de ambos había comenzado; el miraba la estatua del porto de Canterlot High donde ellos habían tenido su primer encuentro, miró a la mujer que le estaba de igual modo observando fijamente mientras masticaba un chicle y hacia una bomba: ¿Por fin te vas a dignar a hablarme?- Roy aún tenía esa postura de sabelotodo –o sólo vas a intentar ganarme una estúpida batalla de miradas- él estaba bastante cansado y perdía un poco de su elegante manera de hablar; la bomba de chicle reventó y ella devolvía la goma a su boca

-Bueno, al menos lo pedante no se te ha quitado con los años- la mujer se acomodaba en el asiento, mientras Roy intentaba liberar sus manos –es curioso, yo estuve en la misma posición que tu hace algunas semanas- ella hablaba con una sonrisa a pesar que en su rostro se mostraba cansancio por conducir durante horas por la carretera –no entiendo cómo es que tu volviste a mí-ahí- Roy se estaba desesperando de no poder quitarse la atadura en sus manos y miraba molesto a la mujer de cabellos azules

-Bueno, quizás no soportabas verme con otra mujer- él trataba de herir el orgullo de la mujer con sarcasmo – debo admitir que Celestia es una mujer increíble, es inteligente, sofisticada y toda una salvaje en la cama- este último comentario hizo que la chica mirara con molestia a Roy, al ver que había captado su atención, continuo hablando para hacerla molestar –sí, así como te lo digo, esa chica tiene el cuerpo de una diosa y sus labios me han hecho llegar al cielo; en realidad no sé qué estaba pensando cuando te dije que me gustabas en la secundaria ¡pero mírate! Has sido capaz de secuestrarme sólo porque tu triste y patética vida no podía seguir sin mí- ella continuaba mirándole con molestia y se reincorporaba –sólo admítelo, solo estás obsesionada con una persona que jamás podrás alcanzar- Roy sonreía porque sabía que la chica que antes conocía estaba reaccionando ante sus palabras

-Roy- ella dijo molesta mientras cerraba con fuerza los puños –cállate- ella le miraba con coraje –no sabes ni de lo que estás hablando- el hombre se acomodó en el asiento quedando ligeramente girado a ella y acercó su rostro al de ella

-Pero en cuanto esto acabe, le haré el amor a Celestia, mi muy amada prometida- ellos habían quedado justo cara a cara, él sonreía arrogante; más la mujer cambió su rostro a una sonrisa confiada

-¿En serio?- ella se hizo hacia atrás sin quitarle la mirada –hmph… espero que esta vez Celestia si espere a su prometido en el altar- ella tenía un tono de satisfacción

-¿A qué te refieres?- Roy parecía confundido por lo que ella decía

-Bueno, ella ya antes había estado comprometida- Luna bajó la visera del auto que tenía un espejo integrado y comenzó a ver sus ojos – ¿no te lo dijo?- ella giraba su rostro un par de veces mientras miraba su reflejo

-No- Roy bajó la mirada y se acomodó nuevamente en el asiento

-El hombre que me acompañaba en la velada, era su prometido; Discord- ella sacó una bolsa de la guantera –me imagino lo conoces, ha sido abogado de tu padre…-

-¿Cómo sabes todo eso?- Roy interrumpió a Luna

-Bueno porque tengo una muy estrecha relación con mi hermana- la mujer se había percatado que una herida en el labio y debía curarlo –eso es más curioso, cuando me conociste, dijiste que sabías todo sobre mí o mi hermana- él miraba sus pies -¿estabas mintiendo?-

-No, aunque reconozco que su nombre me era familiar - él comenzaba a recordar

-Sí, nunca te lo dije, pero ella me abandonó justo al mismo tiempo que tú entraste a mi vida- ella colocaba algo de loción antiséptica en su herida -¿Por qué realmente viniste a Canterlot High?-

-Yo, quería demostrar a mi padre que podía ser útil, entonces escuché que había pasado algo importante en Canterlot; y caprichosamente me inscribí aquí para llamar su atención- Roy se acomodó en el asiento –luego me enteré que secuestraron a mi padre y decidí regresar a Ciudad Crystal, donde luego él se suicidó- él cerró los ojos –entonces decidí terminar mis estudios y comencé a trabajar para la fiscalía y luego de algún tiempo, me habían nombrado delegado de seguridad en Ciudad Crystal, como a mi padre cuando comenzó su carrera política-

-Entonces ¿quieres ser como tu padre?- la mujer había terminado de hacer una curación en su labio y ahora lo comenzaría a maquillar

-No, pero las circunstancias me orillaron a eso- el chico abrió los ojos y miró a la chica –pero si te soy sincero… yo comencé a tener la sospecha que todo esto comenzaba a ser demasiado fácil- él comenzaba a tener un tono más relajado

-Entiendo- ella cerró la polvera en sus manos y se giró a mirarle –pero no quita que todo lo que tú o yo hemos vivido, no esté conectado- ella se acercó a él lentamente mientras sus ojos se veían tal y como aquella vez que se habían separado en la lluvia –Roy, por favor, huye conmigo-

-¿Qué? Pero…- él entonces sintió ese nerviosismo y sus piernas cosquilleaban, analizaba a la mujer frente a él y le era casi inevitable no sonrojarse

-Roy, sé que te pido demasiado, pero te esperé tantas noches- ella había colocado sus manos a los costados de él y esto hizo que el asiento comenzara a hacerse hacia atrás a modo que él quedara casi acostado –el pasado que hemos vivido ha sido solo el juego de alguien más- ella tenía ese tono melancólico y casi seductor al hablar, era lo que más le gustaba a él –por favor huyamos y comencemos de nuevo-

-Luna- él estaba casi embelesado de escucharla con tanto deseo que nublaba su juicio

-Roy, te amo y siempre lo he hecho- ella decía palabras que extasiaban al hombre

-Luna, yo quiero… - estaban próximos a besarse cuando alguien había tocado la ventana del auto del lado del copiloto; ella bajó el vidrio y ahí estaba un anciano con la cara molesta

-Oigan ustedes dos ¡largo de aquí!- señalaba el hombre –este no es el lugar para venir a hacer estas indecencias- él hombre advirtió a los dos, y aunque Roy podía pedir ayuda para que llamasen a la policía, sólo se sonrió

-Disculpe, mi novia y yo a veces no nos controlamos- Roy sonrió, entonces Luna se levantó y miró al anciano

-Sí, lamentamos mucho esto- ella se intentaba acomodar en el asiento del conductor mientras el asiento de Roy se hacía hacia adelante por sí mismo

-Estos jóvenes de hoy en día… ¡vayan a un hotel!- gritó el hombre mientras el carro se retiraba de ahí.

El atardecer mostraba sus brillos dorados a través de los árboles y Luna se había estacionado en la vieja cochera de su casa y aún el control en su llavero servía para abrir la puerta; entró con el carro y apagó el motor, él aún seguía atado de manos y la miraba mientras salía del auto, dio la vuelta y abrió su puerta: pudiste haber escapado- ella se agachó– ¿Por qué mentiste?- comenzó a desatarle las manos al Roy

-Bueno, quizá yo también deseo huir- Roy le sonreía mientras masajeaba sus muñecas –la verdad es que si te estaba buscando- él recordó el cuento que ella le había contado antes y sonreía ante la idea de volverla a ver.

Ambos entraron a la casa y esta vez ya les era imposible actuar según sus papeles como el delegado y la delincuente; pues en su mirada a esa media luz, se habían despojado de su ropa y se habían desnudado no solo del cuerpo, sino con su alma ante el otro. Cada dulce tacto que sus manos ofrecían al otro eran caricias que sanaban su ser y llegaban al punto más sensible de su corazón, sus labios se encontraban en una dulce danza mientras el movimiento de sus caderas encontraban placer y confort. Ellos estaban bañándose en sudor con cada pose que intentaban sobre la cama, el sillón y quizá por encima de sus sombras reflejadas en toda la casa, liberando todas aquellas fantasías de qué hubiese ocurrido si después del campamento ellos pudieran tener un momento tan íntimo como este.

Continuara...