Poder

Les miró a todos, maniatados y sin poder decir ni una sola palabra. Agradeció la paz que eso suponía exhalando un suspiro mientras ojeaba con tranquilidad su cuaderno de notas. Allí estaban todos apuntados, sus nombres, su descripción, detalles sobre su personalidad y su físico, la fecha de su llegada… Estaban perfectamente controlados entre las finas líneas azules alineadas una junto a otra, sus nombres en color negro hasta que terminaban por ser subrayados en rojo una vez ya no eran necesarios.

Cerró el cuaderno de un golpe y alzó la vista hacia ellos, acercándose con paso sereno y el cuaderno entre sus manos sujeto a su espalda.

Una sonrisa franca curvó sus labios mientras veía sus miradas de miedo, pavor, confusión, insolencia clavarse en la suya. Inspiró hondo, hinchando el pecho ante esa sensación. Era realmente adictiva, esa… sensación de poder, de tener la vida de otras personas a su merced, de chasquear un dedo y acabar con ellos. Se humedeció los labios y se agachó frente al líder.

- Sólo espero que entiendas que nosotros no queremos haceros daño.- Le miró con seriedad, su rostro cubierto de sudor, suciedad y sangre. Apoyó su mano en la nuca de su compañero de fila.- Nada de esto es personal.

Bueno, sí lo era, ellos lo habían hecho de esa manera con su desconfianza, sus armas, sus ansias de matarles a todos ellos.

Se irguió de nuevo y abrió una vez más el cuaderno echando un rápido vistazo a la lista y a los presentes. Sus ojos se clavaron en uno de ellos.

Sí. Él sería en primero en hablar.