¡Hola!, ¿Cómo están?

Eternas gracias a los que pasan a leer.

Nos quedamos en:

-Te hará sentir mejor…

-Si… bueno, pediré consulta a la siguiente.

-Yo solo auto medico.-rió por lo bajo mi novio.

-Oh… solo… fue un poco, cierto?

-Esta haciendo efecto rápido.

-Sí… al menos no soñaré. Gracias por el desayuno chicos, gracias por todo.- los ojos se me cerraban, era increíble que actuará tan rápido el medicamento.

-Espera Michelle, ¿Qué soñaste?-escuche a lo lejos a Bella.

-Soñé con Papá… -estaba cabeceando- con Bella… Lutor.

-¡Edward!- gritó antes de que callera dormida.



25. Es un fantástico vestido.

La habitación donde estaba me erizaba la piel, o tal vez eran los brazos en donde estaba. A pesar de estar un poco más fría de lo común, me sentía en mi lugar; no escuchaba los latidos de su corazón y su pecho no se contraía regularmente, pero yo me sentía viva en sus brazos.

-Te sientes mejor?- su aliento penetro mis pulmones, aunque había estado en su regazo largo tiempo –lo suponía- era nada comparado a tener su aliento rosándome el rostro.

No quería romper la magia del momento con mi voz. Asentí contestando. Al subir por sus hombros, mis manos buscaban su cuello, su mandíbula… sus labios. Se estiraron segundos los toqué, abrí los ojos para corroborar el hecho y ahí estaba él, sonriéndome, riendo de mi a cierto grado.

-No importa si despierto a tu lado… no importa en verdad.- dije lentamente pasando la yema de mi dedo por sus labios. Cruce miradas con él y por fin, la pena me embargo, me recargue sobre su pecho intentando seguir su fingido ciclo de respiración.

-A media tarde no podrías levantarte, Ann –su mano subió por mi espalda y llego por debajo del lóbulo formando pequeños espirales bajo mi oreja.- Entonces, no te importaría si lo volviera a hacer… aunque la verdad no estoy pidiendo permiso. -lo escuché alegre- Pero haré sin duda lo que se requiera para que estés a salvo.

No pude evitar escuchar algo más en sus palabras. -Mhm… gracias.

-Te ha bajado de más la temperatura-sus dedos cesaron el movimiento bajo mi oído, el gélido rose de sus manos sobre mis hombros me enfado, él me estaba separando de él.

- No, ¡no!, la calentura, yo… tengo calor, ¡Siempre tengo calor!- chille apunto del llanto tratando de aferrarme a él. Era imposible, su fuerza aún y medida, era por mucho más que suficiente para aventarme cientos de metros. Me aferré a su cintura respirando entrecortadamente. Parecía una niña caprichosa, no lo quería soltar, no quería dejar aquella paz y quietud que me proporcionaba.

-Desde que mi familia murió… Siempre tengo calor.-dije sollozando.

Su cuerpo se torno rígido, sentía sus dedos dudar el alejarme o no; lo menos que deseaba era inspirarle pena, o algún otro tipo de compasión.

-Esa no es razón amor, tu cuerpo necesita una temperatura determinada.-dijo amablemente. Amor, amor, aquella palabra resonó en mi cabeza. Por qué yo no le podía decir amor.?

-Preferible morir de frío que de calor…-

Lo escuché gruñir por lo bajo, tras unos segundos lo sentí reír al contraerse.

-Lo sé… reina del drama.

-Los humanos… con sus cortos años de vida.-sonrió tristemente- No distinguen las cosas, aún y cuando estén frente a ellos. Es claro que tenemos distintos estándares: tus días son cortos y tus tiempos medidos.

Lo miré sorprendida, la bipolaridad encarnada en un ser perfecto, pero… algo triste en su semblante me confundió.- Estas… arrepentido?

-Antes… podría decirse –captó al instante a qué me refería- pero cuando encuentras quien te complemente, cómo puedes no desear permanecer de ese modo? Aún más, cómo no desearlo para la eternidad?- sus ojos se rasgaron de más, estaba por sonreír.

No había sido la única que lo pensara, me alegraba el que él lo hubiera sentido también. No habría mejor forma de decirlo.- Te quiero Scott.-seguí el contorno de sus cejas con los dedos.- Por cierto…-esperé unos segundos antes de hablar.

-Por cierto…

-Habrá tiempo para conocerte mejor, me refiero… tu pasado?

-¿Como… qué? Solo hay presente y futuro desde ahora.

-Yo solo quiero saber sobre ti, si Scott es tu verdadero nombre, si el ocre era también el color de tus ojos antes –recordé que todos tenían el mismo color en sus ojos- y…

-El tiempo sobra, Ann. Aunque en realidad… –soltó una pequeña carcajada- es apellido, pero no podría explicarte qué efecto tiene el que lo pronuncies.

Me sentí sumamente apenada, recordé como me hastiaba mi maestra del bachillerato "Niña Swan… ponga atención niña Swan, la clase esta al frente no en el suelo niña Swan" ¡Iuc!, memorias reprimidas.

-Te contaré lo que quieras cuando vuelva. He dicho que iría en cuanto despertarás…

-¿Irías?, a dónde, pasa algo?- no me alegraba el separarme de él, comenzaba a portarme egoísta respecto a todo lo que lo confiriere.

-No tardaremos, iremos con una tribu de por los alrededores, puede que también se pregunten qué es lo que esta pasando. Edward tuvo la idea en la madrugada, parece que Bella esta siendo afectada también.

-Por favor, vuelve…- algo presentía, el día había empezado con aquel sentimiento.

-Ann…-uso su voz para tranquilizarme y sin notarlo sus dedos volvían a formar espirales bajo mi oído- Solo iremos a investigar, todo esta bien, no hay por qué preocuparse.

-Me preocupo más por ti, no por la situación. Cada vez me hundo más y más. Comienzo a acostumbrarme, sí, lo admito. Pero no es justo que…

-Ann…

-¡Es que no sería justo! Eres lo único que tengo y solo te he conocido en menos de una semana y debo conformarme con creer que este haciendo bien al dejarme guiar por el corazón, de que tiene razón… Es realmente confuso, no sé si abrirme o cerrarme. Pero cómo cerrarse cuando tú estas enfrente…

-Oh, cuan estresante…

-Y que lo digas…

Se rió eufóricamente.- Es parte de la vida, Ann. Pero te recomendaría que no te estreses tanto, no podrás disfrutar del momento. Vida solo una…

-Eh?, ok. Un cliché. Eso me gano por abrirme con los demás. Pensé que como tú no eras un "demás" podrías comprenderlo, de hecho no sé por que lo pensé…

Mi aire se agotó en cuento sentí sus labios jugando fuertemente con los míos, sus manos pasaron minuciosamente por mi cabello bajando por los hombros hasta la silueta de mis caderas. Por el shock, aún tenía los ojos abiertos y mis brazos seguían suspendidos a mis costados. Cerré los ojos con fuerza y me apegue más a él respondiendo al beso.

Sus labios carnosos me hipnotizaron, era como estar en un laberinto del que no pretendieses salir. Sí que es fácil perder la cabeza a su lado.

Una pequeña presión en la cien me comenzó a molestar, me sentía mareada. El beso paró inmediatamente. Lo sentí sonreír al tener los labios aún juntos. Respiré desesperadamente sobre su mejilla, me disgustaba que aquella necesidad haya roto el momento.

Él se separó y besando mi frente me colocó en lo que parecía ser el sofá de la planta baja. Era increíble, desde que había despertado no había mirado nada más que a Scott.

-Sabrás que es lo mejor a su debido tiempo. Disfruta el momento…-su rostro se turbo suplicante- Por favor, no te preocupes. –puso su mejor sonrisa al levantarse del sofá y lo seguí con la mirada.

-Esta mañana me has dado el mejor regalo Michelle… Sé que los días serán distintos junto a ti.

-Te quiero… -pelee conmigo misma para no volverlo a llamar por su apellido- Thomas. Tengan cuidado. –me sentí como una madre despidiéndose de sus hijos y como tal pidiendo que se cuidaran.

-Te amo Ann. –su semblante cambió tristemente con aquellas palabras. Su rostro se movió rápidamente sonriendo. Estaba dolido.- "Tengan cuidado"-depositó un beso en mi frente y apareció en el marco de la puerta al instante.

-Adi…-la puerta se cerró antes de que terminara.

Me quedé unos instantes recargada en el sofá viendo el techo. ¿Qué podría saber aquella tribu que ellos no? ¿Por qué estas cosas empezaban a pasar en cuanto yo había venido? ¿Sera así… o estos problemas son tan usuales por aquí?

-La vida es una novela…-escuché una voz rígida a lo lejos. Me asomé encontrando a Rosalie en el último escalón.

-¿Cuán… cuánto tiempo llevas ahí?-tartamudeé, por alguna razón ella me inspiraba una clase de respeto-miedo inconscientemente.

-El suficiente, Michelle… Así te llamas no?

Asentí temerosa.

-Bueno… ya había dejado de preguntarme ello. Pero en cuanto ustedes se conocieron, volví a cuestionarme. -parecía desfilar hacía mi dirección, pensé que en cualquier momento saldrían las cámaras para fotografiarla.

-El… el qué Rosalie?-me sentí intimidada. Aunque, claro, eso era algo que ella siempre hacía sentir a los demás.

Dudo en responderme.- La unión de los humanos y uno de nosotros no es aceptable. No comprendí hasta que acepté que el amor que mi hermano siente por Bella va más haya que la línea que nos separa de ustedes.- dijo algo apenada- Pero… es diferente.- se sentó frente a mi.- Thomas… -bufó dramáticamente.- Nunca pensé que se enamoraría de un humano. Aunque para ser honesta nunca llegué a pensar que llegaría a enamorarse, que tuviera sentimientos o un corazón para ser exacta.

-¿Por qué razón?

-Él es… bueno, podría decirse por ahora, que era, alegre con las chicas y no cualquier chica, chicas con porte y con clase. Pero… entiendes a lo que me refiero con "alegre" cierto?

Asentí sorprendida. No era difícil adivinar aquello, Scott –no era fácil dejar de pensarlo con ese nombre- podía obtener a quien quisiese. Lo único que no se podía entender, era por qué estaba conmigo…

-Y… Por qué razón somos diferentes de Bella y Edward?

-Sin contar la madurez de Bella, no lo tomes a mal, pero… a pesar de como es Bella, es claro la devoción que siente por mi hermano, bueno eso he observado. Y tú… el Romeo se despide con un "Te amo" ¿Y tu con un "Te quiero"? ¿Te parece equitativo? –nunca la había escuchado reír, me tomo desprevenida- No sé por qué te digo esto, tu no me agradabas, sigues sin hacerlo eh, niña. Pero aprecio a Thomas, así que piensa las cosas. Si no das el talle no te comprometas. -aventó uno de sus mechones con la punta riza tras su oreja.

-Lo… lo que me estas diciendo… es que no quiero a Scott?- me costaba un trabajo inigualable el hablar con ella.

-Si eso entendiste… -dijo, tomó uno de sus mechones y comenzó a darle vueltas con su mano.

Supongo que Tanya sí esta a la altura de Scott. Era increíble que ella me estuviera diciendo esto y más, ya que era algo que lo había pensando tan solo minutos atrás. Acaso era tan obvio?

-Rose… no te agradará lo que Thommy te dirá. Su relación no te incumbe. –dijo con voz severa Alice entrando a la casa seguida por Esme. Su ropa estaba empapada y caían pequeñas gotas de agua por su cabello de pino negro.

Resopló fuertemente.- Solo espero que Thomas recobre la cabeza pronto.

-Rosalie, cariño… –la dulce voz de Esme me despertó del trance que estaba por comenzar.

Los labios de los tres seres se movían rápidamente, Rosalie y Esme cambiaban sus facciones.

-¡Bien!, como sea. –Rosalie se levantó de golpe y salió disparada hacia las escaleras.

-Mhm… -rió levemente Alice- Será mejor que nos cambiemos, Esme. ¡No querrás que nos enfermemos como Micky!- bailo siguiendo a su hermana por las escaleras.

Al seguir con la mirada a Alice me topé con Bella, se sostenía con fuerza del barandal. Todas escuchamos la melodiosa y chillante carcajada de Alice; tan solo segundos después Bella cayó bajando de sentón los últimos escalones que le quedaban.

-Perfecto, Alice. Podrías avisar antes de que ocurra, ¡Pequeña diablilla!- dijo fingiendo enfado.

-Estás bien, Bella?- preguntó maternalmente Esme tendiendo la mano a pocos centímetros de Bella.

-Sí, gracias. -se levantó esta apenada, su rostro se coloró rojizo.

-Bueno chicas, iré a cambiarme. Este día será emocionante.- sus manos aplaudieron y acabado desapareció por las escaleras.

- Te dolió mucho?-di ordenes a mi cerebro de sonreír, pero no estaba segura a estos instantes de lo que mi rostro mostraba.

-Estoy acostumbrada, nada del otro mundo. –su rostro comenzaba a volver a su usual color pálido.

-Te sonrojas fácilmente.

-Un libro abierto para todo aquel que me conozca.

-Nunca se acaba de conocer a una persona…-la sobre imagen de Scott con bellas mujeres paso por mi mente.- Bueno, supongo no?.

-Sí, supongo. –su ceño se frunció y sus labios formaron una tenue línea rosada.

Esperé a que formulara la pregunta que sus ojos gritaban, pero estaba dubitativa en hacerlo. Me senté y sonreí dándole confianza.

-Hey… Qué tal tus sueños?- dijo intentando sonar fresca o desinteresada. Sin dudar, Bella es una mala actriz.

-Son sueños después de todo, no?- inconscientemente frote mi muñeca. Negué el dolor que me ocasionaba el hacerlo, aquel niño había sido un sueño, solo eso. Un mal sueño.- Un mal sueño. Solo eso.

-Sí, bueno. Creo que… estos son colectivos.

-Quieres decir… tú también?- me tomó por sorpresa.

Me miró afligida, camino torpemente para sentarse a un lado. Su cálido tacto me revolcó los nervios. Subió cuidadosamente la manga de mi muñeca y gimió asustada.

-Ta… También… reales. –dijo temblando.- ¿Tienes calor, te arde?- se movió violentamente y su rostro palideció al instante.

-Bueno…si, pero no me arde. Es normal tener calor no?- trate de tranquilizarla acercándome a ella.

-Entonces… No te duele, me refiero, nada fuera de lo normal….

-Tomando como normal esto. No. –baje de nuevo la manga y pegue la muñeca a mi pecho.

-Eso quiere decir que… -sus palabras se quedaron encerradas tras sus labios.

-Te han mordido Micky?-el frío tacto de Alice me sorprendió. Remangó mi blusa hasta llegar al codo.

-Yo… este… fue un mal sueño, no? –las observé asustada.

- Alice…

-La ponzoña no es real como lo demás. No le afecto. –respondió a las –creía yo- preguntas aún no formuladas.

-¿Cómo… esta tu espalda?- recordé su caída en sueños.

-Solo son unos cuantos….-sus ojos se agrandaron al sentir el frío tacto de Alice en su espalda.

-Ouh… no podremos jugar si las humanas están defectuosas. –dijo colocando cariñosamente a Bella en el sofá.

-Yo iré por el ungüento. –me sobresalto escuchar a Esme, segundos después la puerta de algún lugar de la casa se oyó cerrarse.

-¡Sip!, ¡Palomitas! –canturreo bailando a la sala de televisión.

-Logra uno acostumbrarse a esto?- miré asustada a mi prima.

-Se perdería la magia en todo…

-Supongo…- resople dándome ánimos.

Me dirigí con Alice al sofá frente al televisor de mega pulgadas. No sabría cuántas exactamente, algo más en lo que no destaco.

Esme entro a toda prisa y sonriendo, pidió permiso a Bella para colocarle el ungüento en la espalda.

-Gracias, Esme -dijo Bella aún en la sala.

- ¿Qué películas hay, taquillera Alice?- escuché la voz de Daniel tras nosotras.

-Veamos…. Horror o Terror? Es el dilema…

-No hay mucha diferencia en verdad, por ambas habrá gritos… -se sentó a un lado mío.

-Bien… esta entonces. –la pequeña duende se acercó al DVD y al introducir el CD y regresó a sentarse en el suelo delante de Bella.

-Elizabeth fue con los… Cullen. –Daniel respondió, supongo, la pregunta que pensó le haría.

-Oh…

-Entonces eres el único con nosotras? –pregunto Bella.

-¡Palomitas!, ¿Qué es una película sin palomitas?-chilló Alice dejando el tazón enorme repleto de ellas entre Bella y yo.- Supongo que la mantequilla sabría excelente antes de los gritos… -dijo después de inhalar su aroma.

-Sí, debo cuidarlas. Soy el único. –se acomodó más en el sofá.

Entonces, había algo por lo que necesitaran cuidarnos. Bella y yo habíamos tenido el mismo sueño y para ambas había traído marcas físicas.

-Se sincera Bella… -me acerqué a ella decidida.

-¿Sí… ?-sus mejillas se coloraron y me miro nerviosa.

-¿Cómo eran las cosas antes de que llegara?, Eran así de complicadas? –mi corazón palpitaba ferozmente y sentía la sien temblarme.

Se quedo unos segundos con el ceño fruncido.

-Bueno… sí lo eran. En cierto grado, no tanto como ahora, pero es solo por que ahora conocemos más el problema y tenemos una idea, bueno tienen un idea de lo que esta pasando…

Sentí algo romperse. Era cierto, yo había llegado a complicar más las cosas…

-Pero… -posó su mano en mi rodilla- no tienes una idea de cuanto me alegra no sentirme única en esto. –mi rostro debió reflejarme, por que hablo entrecortadamente- No lo malinterpretes nunca te haría pasar por esto, pero… me reconforta no estar sola en estas situaciones… -sonrió dulcemente.

Miré a la sala repleta de personas eternas –sí, ahora así las llamaría. Era más real que pensarlas como vampiros- solo estábamos Bella y yo como diferentes. Y antes, solo ella.

-Ouh…- chillo mi prima.- Me refería a…

-Te entendemos, querida. Aquí eras la única, también me alegra el que Michelle este con nosotros. –sonrió honestamente.

La película empezó y todos observaban las escenas de la tv.

Estaba segura de algo, no veré igual un juego de cartas y el antagonista me recordaba sumamente a alguien. Amaba las películas hechas en Europa, amaba la cultura, los castillos, la gente; yo quería ir a Europa. Era un hecho desde hace bastantes años atrás.

Toda la película pasaba en silencio, si no fuera por una que otra interrupción de Daniel seguida por un "Shhh..." de Alice o Rosalie -que simplemente me enteré de su presencia cuando le aventó el cojín a Daniel y me calló de rebote a mí- Un disparo nos hizo saltar a mi prima y a mi, los demás seguían intactos con los ojos en la tv. Decidí mejor dejarme llevar y seguir el hilo de la película, me quitaría un poco el "estrés". Supongo.

Cuando los créditos estaban por salir, casi lloro al ver morir al antagonista. Mire el techo para que las lágrimas, posiblemente por derramar, se mantuvieran entre mis parpados.

-No creen que el actor se parecía a Thomas, chicos? –dijo dulcemente Esme al pie del sofá y con dos vasos en mano.

-Sí… tienen gran parecido –Bella tomo el vaso que Esme le entregaba.

-Demasiado…- Alice dijo riendo y cerrando la puertita del DVD.

-Yo no pienso igual, este actor denota mejores…

-Es el "malo" Danny, no puede tener mejores… "nada"

-Scott… ejem Thomas, tiene los ojos ocres la mayoría del tiempo. El actor los tiene color azul. –pensé en voz alta.

-Michelle, ese no es punto para diferenciarlos. Los ojos de Thomas, me parece, eran color azul. Así que si tu objetivo era el diferenciarlos, solo los han entrelazado más. –dijo con autosuficiencia Rosalie.

No había sido mi intención el "diferenciarlos", pero era agradable el descubrir poco a poco más cosas de Scott, ¡Thomas!

-Entonces es un perfecto doble… -los ojos de Bella se abrieron como platos.

-Muy bien, ya tienen de qué vivir, Michelle. Él será el doble de aquel actor. No creo que vivan bien, pero bueno, para esos instantes ya no será tan… difícil. –calló riendo.

-Oh, entonces esta aprobado ya? –chillo alegre Alice.

-Por supuesto que no, solo fue una suposición… -dijo rígido.

-Claro… claro. Suponiendo que necesitan tu permiso.

-Alice, haz el favor de poner la película. Habremos personas que sí queremos verlas.

-Oh… -pulso play y otras horas más de escenas humorísticas aparecieron en la pantalla. Nunca había visto a un eterno reír tan colosalmente como Daniel lo hacía, aunque siendo realistas, todo esto era nuevo en mi vida y no había oportunidad de comparar.

-Le gustan las película, eh? -me susurro Bella después de la segunda carcajada.

-Sí… -mi cerebro se había quedado con las imágenes de la película y en cuestión de segundos recordé la próxima boda. -¡Bella! –chille emocionada.

-¡¿Qué?!-grito asustada.

Todos los ojos se posaron en mi, hasta Rosalie se había girado. Tal vez exagere un poco.– Disculpa es que recordé que pronto te casarás, cierto?

Observe su pecho aflojarse. –Oh, sí. Pronto…

-¡La próxima semana! Las invitaciones ya fueron enviadas, Bella. Oh, es cierto, ¡Es tiempo! –se paró brincoteando por todos lados Alice.

-El vestido…-gruñó Rosalie.

-¡Claro!-dijo emocionada Esme.

-¿Te casarás? ¿Así… tan precipitado?... –Daniel miro a mi prima angustiado.

Entre cerro los ojos y de un salto llegó hasta Daniel- No, no.-movió sus delgados y puntiagudos dedos tal manecillas de reloj frente a él.- Nada de precipitado, lo vengo planeando desde hace algunos cuantos meses. –se defendió la duende.

-Años… -se oyó el eco de Rosalie.

-Sí, antes de cursar la Universidad, es el plan. –dijo sonriendo Bella.

-Sigo pensando que aún es precipitado… -Daniel achico los ojos mirándome.

Sentía su advertencia por todo el cuerpo. Me imagine la boda y algo me decía que si llegaba a alcanzar el ramo, él me noquearía con tal de no seguir con la tradición.

-Bueno, los chicos se quieren. Para el amor no hay medidas, cierto Daniel? –objeto a favor Esme.

Lo vi apunto de apelar.- No querrás que pregunte a qué edad se caso Elizabeth, verdad? –dije rápidamente.

Su vista se turbo y dedico esa galante sonrisa de derrota. La conocía tan bien, cada vez que discutía con Elizabeth él terminaba así la mayoría de las veces.

-Ya que ganamos, quieres ver tu vestido, Bella? –dijo Alice después de apagar lo electrónico.

-Sí. -respondió nerviosamente- Vamos. –me tendió la mano temblando al levantarse.

-Eh… -por alguna razón voltee a pedirle permiso a Daniel, había sido un movimiento inconsciente, una tontería, pero igual asintió él y ya subíamos las escaleras segundos después.

-Pero son solo usanzas pasadas, antes se acostumbraba a casarse a temprana… -de nuevo Daniel apelando. Qué no sabía que había perdido el caso?

Reí a mis adentros lo que me hiso chocar contra Bella. - Disculpa…

-No tienes que… -Alice bajó y tomando de la cadera a Bella corrió velozmente por las escaleras, en medio segundo me había quedado sola y subiendo torpemente -según yo más rápido que antes- para encontrármelas.

Alice apareció de nuevo y en un movimiento que ni siquiera noté me hiso aparecer en la habitación de algún cuarto de arriba.

Miré nerviosamente todo alrededor, parecía que me había teletrasportado.

-Alice se emociona mucho… -recalcó mi prima.

-Por supuesto, si hablamos de tú boda Bella y la de mi hermano, no estamos hablando de cualquier cosa. –resopló indignada Alice.

-Cierto. –la seguí.

La futura cuñada de Bella se apreció en el marco del vestidor con una bolsa larga pendiente de un gancho.- ¿Listas? –dijo emocionada.

La cara de Bella estaba más que rojiza y tal vez imaginé el verla temblando.

-Veámoslo. –respondí tras la ausencia de palabras.

En un abrir y cerrar de ojos la bolsa de color oscuro estaba en el suelo y Alice era escondida tras un vestido blanco.

-Ouh…-gimió Bella.

Temía la respuesta de Alice si a mi prima no le gustaba, pero al ver el rostro de Bella, aún y cuando yo no había observado los detalles del vestido, vi lo hermoso que era al ver su expresión. Sonreí satisfecha.

Cuando me giré, pude observarlo mejor. Era el vestido más hermoso que había visto. Un corte princesa con incrustaciones de piedras y la falda en corte largo. Tenía cortes al vuelo tanto en las mangas como el top, una tela seguramente seda se usaba de fondo y por encima, la tela con incrustaciones que empezaban a unos cuantos centímetros del top y llegaban hasta el termino de la falda. Era grandioso.

-Fantástico. –hablo al fin Bella.

-¿De verdad lo crees? –chillo emocionada Alice.

-Claro, es precioso. –llegó hasta el y en cuanto lo tocó, noté sus manos temblar. No lo había pensado antes, no me imaginaba lo doloroso que debe ser casarse a días de la muerte de un padre. Era de admirar el que no haya sido cancelado todo, la fiesta podría subirle los ánimos a todos. Claro, todos que no sean como Billy Black, el hombre que tan grosero gritaba por teléfono a altas horas de la noche. Y claro, después de colgar, las visitas que llegaron…

-Michelle, Michelle… - escuché la voz de Alice de fondo.

Cerré los ojos con fuerza y volví a la habitación. Era increíble cómo me iba de una cosa a otra y terminaba perdida en mis pensamientos.

-Michelle, creo que Bella te necesita. Reneé esta al teléfono. –su voz sonaba nerviosa y sentí como si me hubiera caído una cubeta de agua helada. Lo menos que necesitas cuando comienzas a sanar las heridas, es explicarle a alguien más cómo están las cosas y qué fue lo que sucedió.

¡Felices Fiestas!

Los mejores deseos queridos lectores.

Ya viene lo más interesante…

¡Espero que les haya gustado!

Si tienen dudas, ya saben.

Go –

Cuídense.

Bisses.

(V)ichesica.

I love EdAnMaCu