–¿Qué es esa puerta tan vieja?– preguntó Logan al caminar por el pasillo del segundo piso.

–Esta es la biblioteca.– Kendall abrió la puerta y dejó entrar primero a Logan. Era un lugar enorme con tres repisas llenas de libros hasta el tope. Habían mesas y sillones para sentarse. Todo se veían tan perfecto para Logan. –Está repleta de libros, desde los más antiguos como la Biblia, hasta los más nuevos como esos de Harry Potter y no sé que más.– Logan caminaba por todo el lugar, viendo los estantes, revisando libros y revistas. Nada estaba empolvado siquiera. –La verdad no paso mucho tiempo aquí, siempre estoy con los asuntos de la empresa. Aquí puedes buscar entre una gran variedad de géneros e incluso idiomas, el libro que quieras, y si no está, me dices y te lo compro. Puedes venir las veces que quieras. Todo esto es tuyo.

–¿E-en serio?

–Claro. Yo casi ni leo. Hay cuentos, novelas, enciclopedias, autobiografías, libros de ciencias, historia... de lo que te imagines.

–¿Kamasutra?– se mordió el labio inferior dándole la espalda a Kendall, el cual sólo sonrió pícara de medio lado.

–Por supuesto.– Logan se volteó y miró a Kendall, él solo seguía con su mirada penetrante y lujuriosa. Se acercó donde Logan y lo agarró de la muñeca llevándolo a la salida. –Sigamos...

Cerró la puerta y volvieron a su caminar. El pasillo era largo, al lado derecho había una baranda donde si se acercaban, podían ver la sala de la planta principal. La casa era simplemente maravillosa. Las preguntas habían llegado a la mente de Logan: ¿De dónde había sacado tanto dinero Kendall como para tener algo así? ¿Si tenía está mansión, porqué vivía en el mismo hotel que él? ¿Vivía solo? ¿Por qué habían tantos cuartos? ¿La familia de Kendall también vivía ahí con él? ¿Tenía que conocer a sus papás? ¿Kendall y Logan eran real y oficialmente... novio?

–Y este es tu cuarto.– volvió a la realidad. La puerta fue abierta por Kendall dejando ver lo que sería de ahora en adelante el nuevo cuarto de Logan. Logan entró boquiabierto, todas sus cosas estaban ahí, era como... wow... Algunas cosas que él había usado eran del departamento donde estaba antes y al mudarse de casa a la mansión de Kendall, tenía que devolver todo. Pero Kendall logró conseguirle cosas mejores. Un ropero de madera hermoso, una cómoda, una cama a simple vista cómoda, una mesa de noche, un escritorio con computadora, un estante con libros de ciencia y medicina, una puerta que dirigía a un baño privado... y un montón de cosas más. Era increíble todo esto. –Estaba pensando en sacar unas cosas para que tengas más campo, pero decidí dejarlo así, claro que si quieres puedo...

–No. Esto es perfecto. Es algo... wow...

Se volteó y le sonrió, Kendall lo abrazó acercando sus rostros, sonrió. –Creo que me merezco algo, aunque sea un adelanto.– Logan sonrió más y pasó sus brazos por el cuello de Kendall, se acercó más hasta besarse lentamente.

Logan se estremeció al sentir la lengua de Kendall sobre sus labios, dio acceso y lo dejó vagar en él. El rubio tocaba los puntos sensibles de Logan haciéndolo estremecerse y soltar uno que otro gemido el cual el mismo Kendall tragó. El alto dio unos pasos estrellado al pálido contra la pared, puso una mano sobre una nalga de Logan y luego recorrió su pierna al tiempo que la subía hacia su cintura. Levantó al chico dejado de él e hizo que enrollara sus piernas alrededor de su cintura, Kendall lo estrelló suavemente contra la pared más cerca. El beso se deshizo, jadearon mientras se veían antes que Kendall volviera a unir sus labios en un beso más apasionante. Logan puso sus manos sobre las mejillas de Kendall y también lo hizo acercarse más con sus piernas, sintiendo la erección de Kendall contra su pequeño bulto.

–Señor, uhm...

Ambos se separaron al oír una voz desde la puerta. Al volverse vieron a una mujer de unos 40 ó 50 años en el umbral mirando al suelo y con las mejillas rojas. Su pelo tenía canas y su piel arrugas.

–¿Qué pasa?

–S-sólo le veía a avisar que la cena estará lista en 20 minutos, señor.

–Está bien. Ya te puedes ir.

–Sí, señor.

–Oh, espera...– antes de que pudiera siquiera dar un paso, levantó tímidamente la mirada hacia su jefe. Kendall bajó lentamente al sonrojado Logan y luego lo agarró de la mano para caminar frente a la señora. –Margaret, él es Logan, se quedará aquí por un largo tiempo, quiero que seas amable con él y atiendas todas sus órdenes.– se volteó hacia Logan esta vez. –Ella es Margaret, es la ama de casa de acá, lleva 20 años trabajando aquí. Puedes pedirle lo que quieras cuando necesites algo, es de confianza.

Logan le dio una pequeña sonrisa a la mujer y ella también respondió cortésmente luego inclinó la cabeza y se marchó. Kendall se volteó hacia Logan y lo besó tiernamente.

–Te dejaré un momento para que te familiarices con tu nuevo cuarto, baja para la cena.

–De acuerdo.– Kendall besó por última vez sus labios antes de soltar su mano y caminar a la puerta para seguidamente cerrarla tras él.

Logan se volteó y admiró lo que era de ahora en más era su nueva habitación, una muy lujosa por cierto. Caminó a la puerta del baño y la abrió sorprendiéndose con todo. Inmediatamente entró y cerró la puerta, se acercó a la blanca y deslumbrante tina, abrió el grifo calculando el agua luego caminó a una repisa con aceites, champú, jabones, cremas, geles, perfumes, velas aromáticas y muchas clases de productos para el baño y el aseo personal. Agarró unos frascos de aceites y cosas raras para un baño de burbujas. Echando una porción considerable en la tina, volvió a poner las cosas en su lugar y cerró la llave del tuvo cuando estuvo perfecto. Empezó a quitarse la ropa y después se fue metiendo lentamente a la tina para darse un buen baño que no se daba desde un día antes de entrar al hospital, aproximadamente hace más de una semana.

Kendall volvió a ver su reloj de muñeca, habían pasado 5 minutos desde la última vez que vio la hora. Habían pasado 15 minutos desde que estaba la cena lista y no aparecía Logan. Sabía que probablemente estaba viendo su cuarto, investigando sus cosas nuevas, pero él sabía que la cena iba a estar lista en 20 minutos. Kendall no era una persona que le gustaba esperar.

Se levantó de la mesa rumbo al cuarto de Logan, subí las escaleras y giró en el pasillo de él. La puerta estaba como la había dejado él mismo, ni cerrada del todo, ni abierta tampoco. Empujó y entró, el cuarto estaba normal, ni siquiera habían señales de que alguien estuviese en la cama sentado, los cajones de ropa y el armario seguían intactos. Tal vez estaba en el baño. Sin pensarlo dos veces se dirigió al baño, la puerta simplemente estaba cerrada, pero no con llave.

Logan estaba ahí. Relajado en la tina, de lo más tranquilo. Ya sabía Kendall porqué se le pasó el tiempo. Se acercó hasta sentarse en la tapa del inodoro, sonriendo cuando Logan se dio cuenta de que él estaba ahí y trajo sus piernas hacia su pecho para tapar su cuerpo. Sus mejillas estaban rojas y eso a Kendall le encantaba, hacían ver a Logan más tierno de lo normal.

–¿Q-qué haces aquí?

–Te estuve esperando para cenar, pero nunca llegaste. Vine a ver por qué era... y me encontré con esto.– sonrió de medio lado, sin embargo aún con un toque de amor.

–A-ah... Me estaba dando un baño de burbujas y se me pasó el tiempo, lo siento, si quiero yo...

–No, no, tranquilo. Sigue, luego le digo a Margaret que caliente la comida. Toma tu tiempo.

–Gracias...– empezó a poner sus piernas como las tenía antes, pero al hacerlo hizo un gesto de dolor, fue visto por Kendall. Caminó donde él y se arrodilló para quedar a su nivel.

–¿Te duele mucho?

–Sólo un poco...

–Ese maldito de Paul lo pagará caro...

–¿Cómo sabías que se llamaba así?

Kendall miró confundido a Logan. –Tú me dijiste

–No. Yo no le dije a nadie que se llamaba así. ¿Cómo sabías?

Kendall empezó a formular una mentira, se mantenía sereno y tranquilo, pero en el fondo estaba como loco pensando. –Él... había asustado sexualmente de una prima.

–Oh... Lo siento mucho.

–Sí... Estuvo 7 meses en terapia, pero ya está mejor, no te preocupes.– Logan asintió y gimió levemente de dolor cuando una punzada lo golpeó en su herida del abdomen. –Cuando termines de bañarte te daré las pastillas que te mandó el doctor para el dolor, ¿ok?

–Sí, está bien.

Kendall se levantó para volver a sentarse en el inodoro, pero al hacerlo vio unas marcas moradas en el hombro y brazo derecho de Logan. Sin pensarlo dos veces empezó a quitarse la ropa, esto no fue inadvertido para Logan.

–¿Qué haces?

–Me estoy quitando la ropa.

–Sí, me di cuenta, pero, ¿para qué?

–Voy a bañarme contigo para darte un masaje. Correte.

Logan se movió haciéndole capo en la parte de atrás, Kendall entró bien y puso sus manos suavemente sobre la piel mallugada. Sintió la piel temblar bajo su piel.