Bueno, bueno, solo diré que ya nos vamos acercando al final ;P!
Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!
Esta vez era Regina quien estaba frente a la puerta de Emma, decidida a terminar con eso de una vez. Que era eso exactamente, no lo tenía muy claro, pero no podía seguir pasando, no podían seguir encontrándose, discutiendo, besándose, para luego separarse como si nada hubiese pasado, para que Emma volviese con el pirata y ella con Robin Hood. Así que llamó a la puerta y entrelazó las manos frente a ella, la perfecta imagen de la compostura.
A Emma le sorprendió encontrarse con Regina en su puerta y frunció el ceño como si fuese una desagradable sorpresa, aunque la verdad era que se alegraba de que estuviese allí, la última vez que la había visto fue el día anterior cuando se separó de ella y salió de su jardín decidida a que eso no volviese a pasar.
- Regina. ¿Qué quieres?
Dijo la rubia como único saludo, sin desfruncir el ceño, la morena se aclaró la garganta.
- Emma. – Fue también el saludo de la reina. – Tan solo venía a aclarar una cosa contigo.
Respondió Regina también con el ceño fruncido. En ese momento Hook apareció por detrás de Emma, pasando un brazo por los hombros de la rubia, con lo que la morena frunció aun mas el ceño.
- Majestad. – Dijo el pirata con una sonrisa falsa. – Que poco agradable sorpresa.
Regina le lanzó una mirada asesina antes de centrar toda su atención en Emma, decidida a ignorarle.
- Venía a dejar claro que lo que pasó ayer no puede volver a pasar. Nunca. No tiene sentido.
Emma no podía negarse que esas palabras la dolieron, pero no iba a mostrarlo.
- Estoy de acuerdo, es una estupidez.
Esa respuesta también dolió a la reina, pero tampoco iba a demostrarlo. Asintió con la cabeza y sin dirigirle ni una sola mirada al pirata, que las miraba a las dos con una ceja levantada, se dio la vuelta para marcharse.
- ¿Qué pasó ayer?
Preguntó Hook, pero Emma no le prestaba atención, se había quedado mirando a Regina que caminaba hacía el ascensor.
- Nada.
Respondió rápidamente saliendo de debajo de su brazo y cerrando la puerta al salir, dejandole a él dentro. Por supuesto Hook sabía lo que había pasado ayer, así que sabía que Emma le había mentido, apretó la mandíbula, cogiendo aire para calmarse, no quería esa clase de mentiras en su relación con la rubia.
Emma había alcanzado a Regina frente al ascensor, sujetándola del brazo para que no se fuese, aunque no sabía muy bien que era lo que quería decirla. La morena la miraba con una ceja levantada, esperando que hablase, pero la Salvadora no sabía que decir, solo sabía que no quería que la otra mujer se fuese, no quería que lo que había pasado el día anterior dejase de pasar, aunque su cabeza la estaba gritando que se diese la vuelta y volviese al apartamento con Hook. Abrió la boca para hablar sin que ningún sonido saliese de ella, en vez de eso dio un paso hacía Regina, a quien aun no había soltado el brazo. La ceja de la morena bajó, reemplazada por un mirada de deseo, dando ella también un paso hacía la rubia. La mirada de Emma cayó hasta los labios de la otra mujer, entreabriendo los suyos, y…
- Emma, amor, ¿por qué no vuelves dentro?
Interrumpió el pirata otra vez con su sonrisa falsa, había salido detrás de ella una vez se calmó un poco y estaba asesinando a la reina con la mirada. Un pequeñísimo suspiro se escapó de los labios de la Salvadora antes de soltar a la morena y apartarse de ella, volviendo hacía Hook. Regina observó su espalda hasta que la puerta del apartamento de cerró con la pareja dentro.
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David llevaba días mordiéndose la lengua, no quería decir nada por que prefería a Emma con Hook antes que con Regina, pero no podía seguir evitando el hecho de que su hija ya no parecía feliz. Le estaba lanzando miradas desde su escritorio, fingiendo hacer algo sin hacerlo en realidad, observando la cara larga de Emma, que también miraba a su propio ordenador, aunque con la mirada perdida en la pantalla, llevaba así un rato sin moverse.
- ¿Estás bien?
Preguntó su padre por fin, la rubia volvió en si de golpe, intentando cambiar su expresión a una mas animada.
- Claro, perfecta. ¿Por qué lo preguntas?
David tragó saliva, realmente no quería tener esa conversación. Se encogió de hombros con falsa indiferencia.
- Últimamente pareces más apagada, eso es todo.
Por supuesto que Emma ya sabía eso, aun así rió.
- No. No, para nada. Estoy bien.
Su padre suspiró, resignado a tener esa conversación, era preferible a ese falso animo de su hija.
- ¿Y por que no te creo? Llevas así semanas, desde… - No quería decirlo, no quería admitirlo. – Desde que estás otra vez con Hook.
La sonrisa de Emma desapareció definitivamente.
- No se a que te refieres.
David se separó del ordenador, moviendo su silla para quedar cara a cara con su hija.
- Solo no lo entiendo, estabas con Regina, me dijiste que estabas enamorada de ella, y de repente un día volvías a estar con Hook.
Al principio ni siquiera había intentando comprenderlo, simplemente lo había aceptado, por mucho que su mujer si le había dado vueltas y mas vueltas, menos conforme que él con la situación.
- Pensaba que no te gustaba que estuviese con Regina.
Respondió Emma con una ceja fruncida en confusión, David suspiró otra vez.
- Y no me gusta, pero tampoco me gusta verte así. Emma, yo solo quiero que seas feliz, con quien sea.
La rubia le estaba mirando con tanta tristeza que estuvo a punto de levantarse para ir a abrazar a su hija, pero sus palabras contradecían esa mirada.
- Lo de Regina fue un error, estaba confundida. No se como pude pensar que ella y yo… - Negó con la cabeza. – Quiero a Hook, quiero estar con él.
Había algo forzado en esa afirmación, Emma lo sabía, pero seguía sin comprenderlo.
- Dijiste que estabas enamorada de ella.
Recordó otra vez su padre, le había costado digerir esas palabras, pero la única verdad es que su hija parecía mas feliz cuando estaba con la reina que ahora.
- Me equivoqué.
Fue la seca respuesta de la Salvadora, y antes de que su padre pudiese decir nada más se levantó de la silla, cogiendo su chaqueta y diciendo algo sobre salir de patrulla.
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El coche patrulla pareció llevarla directamente hacía la casa de Regina, quizá por la conversación que acababa de tener con su padre, quizá por que de una forma u otra siempre acababa allí. Aparcó delante de la casa, mirando la mansión enfadada. Enfadada por que llevaba semanas sin comprender absolutamente nada. Se bajó del coche, casi esperando encontrarse de nuevo a Regina en el jardín trasero, pero estaba vacío, lo que si vio fue la puerta trasera abierta, dudó solo un segundo antes de entrar en la casa con cierta inseguridad, convencida de que en cuanto Regina la encontrase allí iba a ponerse echa una furia, pero todo lo que hacían últimamente era discutir, así que ¿qué mas daba ya? Caminó por esa casa que había llegado a conocer tan bien sin saber si quería encontrarse con Regina o con Henry o con los dos. Quizá con Hood y encontrar alguna excusa para pegarse. Pero todo lo que vio fue una figura sentada en el suelo de la cocina.
- ¿Regina?
La preocupación apareció automáticamente en su voz, acercándose a toda prisa hacía la morena, inclinándose ante ella. Lágrimas recorrían la cara de la morena, mirando con rabia algo que tenía en las manos, al bajar la mirada Emma vio un brillante corazón en las manos de la reina, y sin tener que preguntarlo supo que era el de la propia Regina.
- Regina ¿qué estás haciendo? Pon eso en su sitio.
No quería cogerlo, no se atrevía, no quería correr el riesgo de herir a la morena.
- No. – Dijo Regina entre lágrimas. – No está bien, no está bien.
- ¿El que no está bien?
Preguntó Emma intentando no dejarse llevar por el pánico, no le gustaba la imagen del corazón de Regina fuera de su pecho.
- No está bien. – Repitió la morena. – Algo falla. Se supone…se supone que Robin Hood es mi amor verdadero, se supone que debería quererle, amarle, debería estar aquí… - Decía mirando enfadada su corazón. – Pero no está. Él no está.
Regina simplemente no había podido más, no entendía nada y se estaba volviendo loca, debía haber algún error en ella, algo no funcionaba bien, por que no podía ser que si debía estar con Robin Hood, fuese a la Salvadora a quien quería, no lo soportaba más. Emma cubrió las manos de la reina con las suyas.
- Regina, vuelve a ponerlo en tu pecho, luego podemos hablar de lo que quieras.
- ¡No! – Gritó la morena apretando un poco el corazón y haciendo una mueca de dolor. – Pasa algo, yo solo…
Levantó la vista del corazón para mirar la preocupada expresión de Emma.
- Eres tu. – La rubia frunció el ceño sin comprender. – Eres tu quien está aquí. Mi cabeza me dice Robin, pero eso no basta. Se que no es él, no le quiero, no le quiero a él. Te quiero a ti. Te quiero, Emma. Y no se que está pasando, no se por qué estoy con Robin. No sé…no entiendo nada.
Cerró los ojos con fuerza, apretando otra vez su corazón, pero Emma hizo que dejara de hacerlo, esperando a que abriese los ojos y volviese a mirarla para besar a la reina, y esta vez estaba dispuesta a no dejar que nada las separase después, ni siquiera ellas mismas. Puso una mano suavemente sobre el corazón de Regina sin dejar de besarla.
- Vuelve a ponerlo en su sitio, por favor.
Susurró separándose lo justo para ello, cogiendo la cara de la reina entre sus manos para secare las lágrimas. Regina le mantuvo una triste mirada un momento, sin querer devolver el corazón a su lugar, cada vez que Emma y ella se tocaban, volvían a separarse, y cada vez era peor. No quería volver a pasar por ello.
- Te quiero. – Confesó también la Salvadora. - No voy a irme a ninguna parte, pero por favor, pontelo de nuevo.
Dijo Emma adivinando sus pensamientos, no había pensado que la primera vez que confesaría esos sentimientos a la morena sería en una situación así, pero era la pura verdad. Aun con expresión dudosa, Regina devolvió el corazón a su pecho, soltando una gran bocanada de aire y refugiándose en el abrazo de la Salvadora.
- No quiero que nos siga pasado esto.
Pidió, sin saber que era lo que estaba pasando. Emma apoyó la barbilla sobre su cabeza.
- Lo sé, todo irá bien ahora.
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Isaac intentaba cambiar esa escena, separarlas otra vez, pero no había forma, la pluma se había negado definitivamente a seguir escribiendo.
- No te preocupes, Autor. Pronto se solucionará todo. Tan solo escribe que Emma salga de la mansión.
Dijo Gold detrás de él, con una victoriosa sonrisa, pronto el corazón de la Salvadora se oscurecería, y el Autor podría dejar de escribir simples historias para escribir auténticos finales felices. Para ello había mandado a su nuevo aliado, Sindey Glass, a la mansión Mills. El antiguo espejo entró en la casa en cuanto Emma salió.
- Buenas, mi reina.
Saludó sorprendiendo a la morena.
- ¿Qué haces tu aquí? Maldito traidor.
Gruñó Regina, avanzando amenazante hacía él, había deseado por mucho tiempo tenerle delante para hacerle pagar por su traición.
- No hay necesidad de ser tan hostil, tan solo vengo a atar un cabo suelto.
Ingrid no había terminado con Regina como él había esperado, así que su sed de venganza aun seguía intacta. Habían sido muchos años encerrado, siendo el espejo mágico de esa mujer, encerrado dos veces para estar a su servicio, necesitaba algo más que unos simples golpes.
- Es hora de pagar, mi reina.
Dijo con veneno en la voz, y antes de que Regina pudiese reaccionar, sopló un polvo mágico que tenía en la mano y le había dado Rumplestiltskin, el mismo que usó Pan para derribarla tiempo atrás.
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Marian buscaba a Henry con urgencia sin conseguir localizarle, había descubierto algo que por fin podría explicar el comportamiento de sus madres, creía haber descubierto lo que estaba pasando. Finalmente encontró al chico en la biblioteca del pueblo, hablando con Belle.
- Henry. – Llamó la chico, interrumpiendo la conversación. – Creo que ya se que ha pasado.
Consiguió automáticamente toda la atención del moreno, que con la mirada metía prisa para que hablase.
- Seguí a Robin hasta una cabaña, en el bosque. Se encontró con Hook allí, pero había otro hombre. Quise acercarme para escuchar, no conseguí oír casi nada, pero parecía que estaban obligando a ese hombre a escribir. ¿Tu no estabas buscando un autor?
- El Autor.
Dijo Henry comprendiendo, Belle lo había escuchado todo y frunció el ceño.
- ¿Una cabaña en el bosque? Rumple tiene una allí, creo que es el único del pueblo que posee una.
Marian y Henry la miraron con preocupación, sabían que la daga había sido robada, y si Robin y Hook estaban en esa cabaña solo podía significar que el Oscuro por fin iba a aparecer de nuevo.
- ¿Pero que están haciendo allí?
Preguntó la bibliotecaria, Marian miró a Henry, quien apretó la mandíbula de un modo muy parecido a Emma.
- Están obligando al Autor a escribirles finales felices con mis madres, por eso volvieron con ellos.
Todo encajaba de golpe, sin decir nada más salió de la biblioteca echo una furia, y seguido rápidamente por las otras dos mujeres.
