"¿Dónde está Mohinder? Voy a ir a buscarlo yo mismo." Matt salió como una exhalación del despacho de Nathan y no se detuvo hasta llegar a su habitación. Su amigo fue tras él pero se mantuvo en silencio todo el tiempo, pues podía hacerse una idea sobre como se sentía. "Nathan, dímelo por favor, no puedo quedarme aquí sentado mientras pienso que algo horrible le ha podido ocurrir."
Se sentó en la cama, junto a la cuna de su hijo, que dormido no se enteraba de nada. Le acarició la mejilla y lo vio bostezar, sonrió, no podía evitarlo cuando veía que su hijo creía sano y fuerte, alejado de la locura de vida que tenían sus padres.
"Matt no puedo dejarte hacer una cosa así. Si te ocurre algo no me lo perdonaría nunca."
"¿Y como crees que me quedaría yo si Mohinder… si algo le ocurriera a él y yo no estuviera allí para ayudarle? Estamos hablando del hombre al que amo. ¿Cuántas veces ha arriesgado el su vida por mi? Tengo que hacer algo y para eso necesito que me digas donde lo tienen."
Nathan se sentó a su lado y completó a su amigo como padre preocupado y como compañero aterrado por perder al hombre al que amaba. Puso una mano sobre el hombro de Matt y pensó muy bien lo que iba a decir a continuación, pues lo último que deseaba era que su amigo se molestara.
"No voy a decírtelo, lo siento."
"¿Cómo?" Matt se levantó hecho una furia y se enfrentó a Nathan, aquello era lo último que hubiera esperado escuchar. "¿Cómo te atreves a decirme algo así? Estamos hablando de Mohinder por el amor de dios, es el padre de mis dos hijos y quieres…"
El pequeño Matthew comenzó a llorar desconsoladamente, los gritos de Matt le habían asustado. Su padre lo cogió en brazos y comenzó a acunarle, pero el pequeño no parecía tener ninguna intención de calmarlo.
"Tranquilo mi niño, ya verás como todo se arregla, siempre y cuando el tío Nathan quiera ayudarme a encontrar a papá." Besó la cabecita del niño y un segundo más tarde el bebé se fue calmando y acurrucado contra el cuerpo de su padre se quedó otra vez dormido.
"¿Usas tu habilidad para que se calmen antes?"
"Sólo hago lo que es mejor para mi familia. Si digamos que he conseguido que él entienda que no ocurre nada, que nadie le va a hacer daño y que está seguro cuando está con nosotros. No me meto en su cabeza si es eso lo que te preocupa."
"A eso me refiero." Matt lo miró confuso. "No puedo decirte donde está Mohinder, porque si vas te pueden coger a ti también o peor aún y tanto Molly como Matthew perderían a sus dos padres. Eres uno de mis mejores amigos Matt y no puedo pensar que esos dos niños os pierdan a los dos."
"No puedo perderle Nathan, no puedo esperar aquí sentado a que alguno de vosotros libre las batallas que son mías y mucho menos puedo aceptar que me digáis que las cosas no han salido bien y que Mohinder ha muerto. Lo siento pero no puedo hacerle eso."
"Después de todas las veces que he estado a punto de perder a Peter y ahora que tengo a mi propia hija, a Claire lejos de mi, me doy cuenta que mucha gente depende de mi. Tengo a Heidi, tengo a mis hijos, tengo esta escuela. Todos esperan que haga las cosas bien. Tus hijos también lo esperan de ti."
Matt se detuvo un momento a pensar. Sabía perfectamente que Nathan tenía razón pese a que no quería reconocerlo. Al fin y al cabo él era un policía, un agente del FBI, protegía a la gente y sobretodo se preocupaba por sus seres queridos. ¿Cómo iba a dejar ahora a Mohinder en manos de aquella gente?
Sólo pensar que podían hacerle algo malo, le revolvía el estómago, pero también era cierto que no podía dejar a sus hijos tirados. Tal vez Matthew no se enterara de nada a su corta edad, pero Molly era casi una persona adulta y en el peor de los casos querría irse con él para ayudar. No podía permitirlo.
"Muy bien tu ganas, pero quiero a Mohinder de vuelta de una pieza. ¿Tienes ya un plan?"
"¿Un plan? A parte de retener a mi hermano en la escuela para evitar que nos delate otra vez, si supongo que si, he hablado con Noah, está preparado para venir conmigo. Nikki se ha apuntado y algo me dice que Sylar querrá venir."
"Me niego, me niego en redondo a permitir que ese psicópata vaya con vosotros. Os meterá en problemas, tan sólo quiere a Mohinder para su disfrute personal y sólo dios sabe lo que podría hacer si pudiera sacarlo de allí y llevárselo donde quisiera. Sylar no irá con vosotros."
"Bueno, veré lo que puedo hacer, pero no te prometo nada." Matt asintió, aunque no estaba muy convencido que las cosas fueran a salir bien tal y como estaba desarrollándose todo hasta el momento. "Matt, necesito pedirte algo, se que no es muy ortodoxo, pero dadas las circunstancias no se me ocurre nada mejor para evitar que Peter se meta en más problemas con mi madre hasta que Claire y Mohinder estén a salvo."
- o -
A ninguno de los dos les hacía gracia hacer aquello, pero Nathan se había quedado sin ideas. Peter estaba fuera de si y si lo llevaba consigo otra vez, volvería a conseguir que lo mataran y por supuesto Nathan no estaba dispuesto a poner la vida de Claire en peligro. Por mucho que pudiera regenerarse, no iba hacerlo en su estado, no iba a poner en peligro la vida del bebé.
Por eso, necesitaba a Matt, por mucho que a los dos les disgustara la idea, por mucho que no quisieran jugar con la mente de Peter, era la única solución posible.
"¿Estas seguro de que quieres hacer esto?"
"Posiblemente Peter me odie durante mucho tiempo por dejarle aquí y sobretodo por haberlo hecho de esta forma, pero si ve que Claire está en casa sana y salva, creo que habrá merecido la pena. No corre ningún riesgo al hacer esto ¿verdad?"
"No es una ciencia exacta. Pero teniendo en cuenta que tiene el poder de Claire para regenerarse…"
"Matt por favor, vas a, no se como llamarlo sin que suene horrible; vas a dejar en pausa a mi hermano durante unas horas y quiero estar completamente seguro que no va a causarle ningún daño."
"No tiene porque."
"¡Matt! Dime que no va a pasar nada por hacer esto." A Nathan no le gustaba levantar la voz, pero no podía evitarlo cuando se trataba de su familia y mucho menos de poder hacerles daño el mismo con sus errores.
"Voy a hacer lo mejor que pueda, porque nunca he hecho algo así. Quiero recuperar a Mohinder, quiero que Claire esté fuera de peligro y quiero que Peter vuelva a ser feliz. Así que por favor, lo que menos necesito ahora es volverme loco con esto. Lo voy a hacer porque tu me lo has pedido, pero no puedo asegurarte al cien por cien que no haya riesgo."
Cuando Peter llamó a la puerta del despacho de su hermano, Nathan supo que ya no había tiempo para pensar más, para discutir más si era bueno o no hacer aquello, si Peter dejaría de hablarle o le odiaría para siempre. El tiempo de las dudas se había terminado y Nathan, por mucho miedo que le diera aquello, estaba a punto de dar un salto al vacío, sin saber si encontraría el suelo al final.
"Me habías llamado. ¿Qué, vamos a buscarlos?" Dijo Peter nada más entrar en el despacho.
Sin embargo, se dio cuenta que había algo en la expresión de su hermano que no estaba bien. No era sólo la preocupación por Mohinder y Claire, tampoco el cansancio por lo poco que había podido dormir durante los últimos días. No, había algo más que Peter no era capaz de descifrar y que no le gustaba nada.
"¿Qué ocurre?" Miró a Nathan y a Matt, esperando que alguno de los dos le dijeran que habían tenido noticias de su madre. "Vamos chicos, ¿Qué es lo que pasa? Estáis empezando a asustarme con vuestro silencio."
Nathan se sentó junto a su hermano, mientras su expresión era todavía más compungida que al principio. Si nunca había sido capaz de mentirle a Peter por mucho que lo había intentado, si nunca había podido esconderle ningún gran secreto, se preguntó como iba a poder hacerlo ahora.
Pero tenía que ser fuerte, sobretodo por su hermano, sabía que estaba haciendo lo mejor para él. Por muy duro y difícil de aceptar que fuera para su hermano pequeño, Nathan sabía y Matt así lo había entendido, que estaban haciendo lo mejor para todos, para que el rescate saliera bien.
"Peter lo siento. Se que me vas a odiar y que no entenderás porque lo hemos hecho, pero quiero que sepas, que pase lo que pase te quiero mucho y que todo lo hago es por el bien de todos."
Peter sonrió confuso y cada vez más nervioso, pues aquel momento cada vez le gusta menos. "Muy bien Nathan, no se de que va todo esto, pero creo que deberíamos estar pensando en rescatar a mi mujer y a su marido en lugar de andarnos con acertijos, que la verdad, no se a que vienen."
De repente, Nathan abrazó a su hermano, con más fuerza de lo que había hecho en años y por mucho que Peter intentó apartarse, no pudo hacer nada. el antiguo político miró a Matt y asintió con la mayor tristeza y desesperación del mundo, pues aquello podía salir muy mal.
"Lo siento mucho Peter."
"¿De que estás hablando Nathan? ¿Y se puede saber por qué no me sueltas?"
Entonces Peter notó la mano de Matt sobre su cabeza y una fuerte presión se apoderó de sus sienes. No podía pensar, no conseguía escuchar nada de lo que pasaba a su alrededor y la vista se le estaba nublando por momentos. Tan sólo sentía el fuerte abrazo de su hermano.
"Nathan, ¿Qué… qué… estáis haciéndome? Claire."
"Duerme, Peter, tienes que dormir, dejarte llevar, porque lo necesitas." La voz de Matt retumbó en el interior de su cabeza con fuerza y por mucho que intentaba centrar sus pensamientos en otras cosas, tan sólo lo escuchaba a él. "Vamos Peter, no te resistas, sabes que necesitas descansar y que dormir será lo mejor para todos. Cierra los ojos y déjate llevar. Yo estaré aquí y cuando estés bien, te diré que es el momento de despertar. Confía en mi, sabes que soy tu amigo."
De improviso, Nathan sintió que el cuerpo de su hermano caía sobre él. se estremeció al imaginar que estaba muerto, su pulso era muy lento y apenas podía notar su respiración.
"¿Está bien?"
"Ha entrado en una especie de coma. Hasta que yo no le diga nada no despertará."
"Pero está bien ¿verdad?"
Aunque sin una convicción absoluta, Matt asintió.
- o -
La puerta de la celda en la que se había despertado se abrió y dejó entrar una luz cegadora que no le permitía ver nada. Dos personas estaban delante de él y tuvo que esperar unos segundos a que la vista se acostumbrara.
"Buenos días profesor Suresh, espero que esté preparado para empezar a trabajar."
Reconoció la voz al instante. Era imposible olvidar a Angela Petrelli.
"¿Cómo dice?"
"El trabajo para el que le hemos reclutado. Quiero que empiece hoy mismo, así obtendremos resultados antes."
"No voy a hacer nada para usted. Con todo el daño que nos ha causado, ¿no pensará que voy a ayudarle en los diabólicos planes que tenga en mente."
"Tal vez ella no lo piense, pero yo estoy seguro profesor." La otra voz también la reconoció y le puso el vello de punta, por saber que Adam estaba allí. El hombre se acercó a él y se arrodilló para que pudiera verle la cara. Además pudo ver un cuchillo que llevaba en la mano y que acercó amenazante hasta su cuello.
"Tan sólo nos eres útil para eso. Si no deseas unirse a nuestro laboratorio, entonces no le necesitamos para nada y yo no soy Sylar, no tengo ningún cariño especial por ti. ¿Qué dices entonces, estás dispuesto a empezar en tu nuevo trabajo, compañero?"
