Hola (esquiva tomatasos) si es verdad soy yo y no un fallo de internet, se que les debo una pequeña explicación (esquiva tomatasos nuevamente), esta bien una explicacion un poco más grande, la verdad es que estuve de viaje, la gira de estudios, y bueno cuando regrese y abri lo que tenía de este capitulo en el word para ponerme a trabajar, no pude, tenía un bloqueo del tamaño de Hogwarts, espero que puedan perdonarme.
ahora quiero hacer una pequeña aclaracion, para aquellos que encontraron que Harry era muy poderoso, pues les digo que no es así, como este Harry no va a tener el poder de las reliquias de la muerte, necesitaba darle un poder que fuera equivalente para poder derrotar a Voldemort.
a si una ultima cosa, el sexto año de Harry en este fic se esta terminando, así que manden sus ideas, de que les gustaría que sucediese en el septimo año.
sin más que decirles aqui esta el capitulo.
Capitulo 25: Minerva, Hermione, un Vampiro, y yo.
La forma serpenteante de una colosal serpiente se arrastraba por los oscuros pasillos de la Mansión Riddle, la serpiente llego hasta la puerta principal del pasillo, la cual se abrió cuando esta se acerco. Adentro de la habitación se encontraba el mago oscuro más poderoso de todos los tiempos, Lord Voldemort, tenía una cara de furia contenida, miraba hacía unos pergaminos que estaban llenos de cálculos, rompió la pluma que tenía en su mano y silbo enfurecido.
-¡No puede ser!- la serpiente se acerco donde estaba su amo, subió su cabeza a la altura del escritorio, Nagini no entendía nada de lo que tenía escrito su amo en ese pergamino, a pesar de que su amo le había enseñado muchas cosas, nunca le quiso enseñar ese tipo de magia, Aritmancía, le había dicho que ella no necesitaba saber esas cosas, y la verdad es que parecía complicado y ella no quería complicarse la vida.
-Amo¿Qué es lo que pasa?- Lord Voldemort se giro para ver mejor a Nagini, y al ver los ojos verdes de la serpiente recordó los ojos de Potter, recordó cuando tubo que huir obligado por ese maldito mocoso, no era posible que la magia de ese niñato fuese superior a la de el, nada justificaba ese cambio, el había estudiado su magia cuando estuvo cautivo bajo su poder, para poder entender por que el le ganaba cuando conectaban sus varitas ¡Si el era superior a Potter¿Cómo no podía ganarle?!, allí vio que su magia era superior a la de Potter ¿entonces por que le ganaba cuando sus varitas hacían contacto?, pero eso ya no era problema, se conseguiría otra varita aun más poderosa, pero lo que de verdad le preocupaba era que cuando se enfrentaron en los jardines de Hogwarts el mocoso le gano en poder mágico, y eso no había ocurrido antes.
-Potter me venció en nuestro ultimo encuentro, su magia era más poderosa que la mía, y no encuentro razón de ello-
-Pero Amo debería preocuparse en aumentar usted su magia que buscar el porque Potter es más fuerte-
-No hay forma de obtener más poder ya lo he hecho todo, podría continuar haciendo un pacto con el Demonio por más poder, pero sabes tan bien como yo que yo no quiero depender de nadie, solo podría obtener más poder si absorbiera la magia de algún otro Lord Oscuro, pero están todos muertos, y mis mortifagos son muy débiles-
-Pero Amo, Lord Grindelwald no esta muerto, Dumbledore no lo mato-
-Harry…- el pelinegro escucho una voz femenina que lo llamaba, de seguro que debía ser Sarah que venía a despertarlo como siempre, esa parecía que no se le acababa nunca la energía.
-Sarah, cinco minutos más, quiero dormir- lo siguiente que sintió fue un chorro de agua que le dio de lleno en la cara. El pelinegro se levanto de un salto y miro a su agresora, que no era otra que Hermione que lo miraba molesta.
-Para que no me vuelvas a confundir-
-Lo siento Hermione, te juro que no me voy a volver a olvidar de tu hermoso nombre- hablo pomposamente el ojiverde mientras hacía una reverencia y le daba un beso en la mano a su amiga
-No seas payaso, y mejor bajemos antes de que nos castiguen por no dormir en la torre-
-Como diga la dama-
Los pasillos del colegio estaban vacíos, y es que ni siquiera había amanecido pero el estaba seguro que Dumbledore estaba despierto y sabía que no habían dormido en la torre de Gryfindor, pero no era algo por lo que preocuparse mientras no tuviera pruebas.
-¡Alto ahí señorita Granger y señor Potter!- ahora si que estaban jodidos, se giraron lentamente para darle la cara a una enojada Minerva McGonagall que los miraba con enojo.
-Síganme a mi despacho-
El viaje hasta el despacho de la directora adjunta fue muy tenso, nadie dijo palabra alguna aunque, Harry aparentaba tener una calma que no tenía, gracias a Por su experiencia en detenciones sabía que mostrarse nervioso solo lo hacía ver culpable. Durante el trayecto observo que los cuadros tenían gran actividad aunque no lo aparentaban, los seguían con la vista, para después desaparecer, seguramente para informar en el despacho del director, de vez en cuando alguno llegaba y le decía algo al oído de uno de sus ocupantes, Harry pudo distinguir a uno de los fallecidos directores de Hogwarts susurrarle algo al cuadro que estaba en frente del despacho de McGonagall.
-Les voy a descontar veinte puntos de Gryfindor a cada uno- comenzó la animaga una vez que estuvieron en su despacho –y les pondré un castigo, aun no he decidido cual, se los haré saber en su momento, me lo esperaba de usted Potter, pero no de usted señorita Granger, me ha decepcionado, usted como prefecta debe predicar con el ejemplo, ahora ¿podría dejarnos solos con el señor Potter?- ambos alumnos se sorprendieron por la petición, Hermione iba a protestar pero decidió que era mejor no tentar su suerte y se marcho.
McGonagal se sentó, convoco un vaso de agua mientras se calmaba, el pelinegro no sabía que cosa quería decirle su jefa de casa.
-Vera señor Potter, el director a convocado nuevamente las protecciones sobre el colegio, pero como sabrá las que usted puso el no las puede convocar, Albus no ha podido pedírselo directamente así que me lo ha encargado a mi, el desea que vuelva a convocar las protecciones sobre Hogwarts-
-Esta bien lo haré después de mi examen de encantamientos, ahora si me permite tengo que retirarme- McGonagall le hizo una seña con la cabeza indicando que podía retirarse.
-¿Cómo es eso de que Grindelwald no esta muerto?-
-Amo, usted sabe que mi destino a través de los siglos ha sido el de acompañar a los magos oscuros y guiarlos por el camino, mi antiguo Amo fue Gellert Grindelwald, yo presencie su caída a manos de Dumbledore, pero el le tuvo piedad y no lo mato, lo envió a una prisión, la misma prisión que el creo para sus opositores-
-¿Puedes guiarme?-
-Sí, Amo-
El lord oscuro se levanto de su silla, tomo a la monstruosa serpiente entre sus brazos y desapareció.
El examen había sido parecido a los TIMOS, solo que con un poco más de dificultad, nada fuera de lo común, encantar algunos objetos para que tuvieran vida propia, y uno que otro hechizo para mover cosas. El examen escrito fue un poco más difícil, la verdad es que tuvo que esforzarse mucho para recordar la parte teórica de los hechizos.
Ahora se encontraba en los terrenos de Hogwarts acompañado de su profesora de transformaciones y de Hermione, en un principio el se había negado de que lo acompañaran, pero ambas se negaron justificándose la primera que tenía que supervisar su trabajo, y la segunda aludiendo, que aun estaba débil y que estaría allí por si algo ocurriese mal.
-Me pregunto ¿Cómo es que consiguieron que los alumnos se quedaran en el castillo?-
-Albus llamo a todos al Gran Comedor y sello las entradas de Hogwarts, solo se puede entrar- le explico la profesora.
-Ya veo-
-Ya puede comenzar señor Potter- le incito la animaga.
-Sí, solo déme un momento- desenfundo su varita y abrió el libro de Slytherin, tenía un extraña sensación, parecía que estaba siendo observado por algo peligroso, sacudió su cabeza y se dijo a si mismo que debía ser por estar tan cerca del bosque prohibido. Había estado pensando en utilizar algún otro tipo de protección sobre Hogwarts, Voldemort ya había derrotado el escudo anterior, y esta vez, el quería que por lo menos fuese más potente.
Miro su libro, pero no había ningún hechizo, que fuese lo suficientemente fuerte, todos eran de magia oscura, la cual era demasiado conocida por Riddle, cerro su libro y con cuidado lo dejo sobre el césped, levanto su varita hacía el cielo mientras concentraba su magia. Había recordado algo que le había dicho Dumbledore, "el amor es una de las magias más poderosas… recuérdalo Harry", si la magia lo había salvado de morir he había impedido que Voldemort lo tocase hasta su cuarto año, si la protección hecha por amor lo protegía también serviría para el resto del colegio, solo debería "ampliarla" y ahora tenía el poder para hacerlo.
Concentro toda su magia en su varita, luego llamo al poder que le fue entregado, lo concentro en la punta de su varita, lo ocupo para aumentar el poder de su magia. Su varita brillaba como hierro incandescente, y vibraba por la presión acumulada, busco en su interior la magia que lo protegía, tomo una extensión de ella y la unió a su varita, luego soltó toda la magia de golpe.
La onda expansiva arrojo lejos a las dos mujeres que estaban al lado de el, que miraban atónitas como un rayo de de color blanco incandescente salía disparado de la varita del pelinegro, luego alcanzaba el cielo y se dividía en rayos más pequeños, los cuales formaron una jaula alrededor de los terrenos del colegio.
La jaula desapareció y el ojiverde cayo rendido al suelo, estaba exhausto nunca había ocupado tanta magia en su vida, y menos ocupado el nuevo poder de esa forma, pero agradecía de que esta vez no termino vomitando sangre. Con cuidado se levanto del césped y observo a las dos mujeres que lo miraban como si le hubiese salido otra cabeza.
-…Eso fue… impresionante- logro articular la castaña.
-Sí, ciertamente mucho más impresionante de lo que me esperab…- no alcanzo a terminar de hablar por que el pelinegro, las había lanzado un encantamiento escudo.
El pelinegro había visto una sombra salir de el bosque prohibido, y su primera reacción fue alejar a las dos mujeres del peligro. Pero no le dio tiempo para protegerse, por que la sombra lo golpeo lanzándolo unos metros por el aire.
Se incorporo con dificultad y se aterrorizo por lo que vio, un hombre alto de tez pálida, muy pálida, su cabello era negro como la noche, sus ojos eran oscuros, y una sonrisa fría se asomaba por su boca al igual que un par de colmillos. Un vampiro, el lord vampiro que estaba habitando el bosque, pero era imposible que estuviera frente a el.
-¿Cómo es posible…?-
-¿Qué¿Qué este aquí a la luz del sol?- le contesto el vampiro con voz suave, pero fría.
El ojiverde solo lo miro con determinación, y el vampiro pudo leer su respuesta implícita.
-todo fue gracias a ti Harry Potter, tu nuevo escudo me ha dado una protección extra de la que ya tenía al sol por mi nivel-
-¿Quién eres y que quieres?-
-Mi nombre es Ennoia y quiero poder, quiero magia, no la magia de nuestra raza, quiero la magia de los magos, y Hogwarts es uno de los lugares con más magia en el mundo, al menos a los que tengo acceso; absorber la fuerza vital y la magia de todos aquí será un placer-
-Púdrete- el joven mago lo apunto con su varita, pero el Vampiro fue más rápido y de un manotazo lanzo lejos a la varita hermana de Voldemort.
El Vampiro tenía la ventaja en ese momento, sin lugar a dudas, era más rápido y fuerte que el, y si lo que decía era cierto ningún hechizo de luz lo podría dañar ahora, solo podría acabar con el de la forma clásica.
La criatura oscura lo tomo del cuello, elevándolo en el aire con una mano mientras se asfixiaba.
-Ahora tendrás el placer de hacerme más fuerte- el Vampiro acerco su mano izquierda, la cual no estaba ocupada con su cuello, a su cara mientras que comenzaba a iluminarse con un haz de luz espectral. El ojiverde comenzó a sentir una gran fuerza que intentaba arrastrar su magia fuera de su cuerpo, a la vez que la falta de oxigeno comenzaba a afectarle, se sentía débil su cabeza parecía que iba a estallar, y sus ojos lentamente comenzaron a cerrarse, mientras que dejaban de percibir la luz.
-¡Desmaius!-escucho gritar el hechizo a dos voces antes de caer al suelo. De pronto su visión volvió en un remolino de colores, al igual que su magia, se encontraba un poco mareado, pero recordó de pronto en la situación en la que se encontraba, se incorporo y miro donde Hermione y la profesora McGonagall luchaban contra el Vampiro.
Pero sus intentos eran infructuosos, saco de su túnica a su otra varita, pensó en el hechizo "levicorpus", y un haz de luz salio de su varita, pero el Vampiro no estaba colgando de un pie, sino que se acercaba a el a gran velocidad. El vampiro lo tomo del cuello mientras se elevaban en el aire, para que los hechizos de las dos mujeres no le impactaran.
-Ahora vas a morir y me dejaras de fastidiar- amenazo el Ennoia mostrando sus colmillos.
-No lo creo bestia inmunda- y sin más le clavo la espada maldita en el corazón, la había invocado mientras se elevaban en el aire.
El Vampiro tenía una expresión de sorpresa en el rostro, la cual no cambio mientras caían desde el cielo. Harry le saco su espada del pecho del Vampiro, se disponía a hacer un hechizo que le evitase golpearse con la caída, pero era demasiado tarde, estaba a centímetros del suelo, cerro los ojos esperando la caída, pero esta no llego, en cambio sintió un fuerte tirón en el tobillo y que la sangre se le iba a la cabeza.
Lentamente abrió los ojos y no se sorprendió al ver todo de cabeza, el cuerpo del Vampiro se encontraba siendo quemado por Hermione en unos metros más allá, y la profesora McGonagall lo tenía en el aire con el levicorpus.
-Ciertamente fue mucho más agitado de lo que yo esperaba joven Potter-
-Ciertamente…, ahora ¿podría, eh bajarme?- el rostro de la profesora mostró confusión, por unos segundos, pero después, comprendió
-Oh claro "Liberacorpus", lo siento Potter, pero fue lo primero que se me ocurrió–
-No tiene por que, ahora ¿que tal si entramos?-
La profesora y sus dos alumnos entraron al castillo, sin percatarse, de que una sombra con ojos grises había presenciado todo desde las sombras.
si se acabo, pero les prometo que el proximo no se demorara tanto como este.
