Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Johanna Lindsey que se llama Amable y Tirano, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten
Capitulo 25
- ¿No deberíamos bajar, Draco? Hace una hora que están llegando carruajes.
- Es mi familia, que viene a presenciar este importante acontecimiento. Con un poco de suerte, tus hermanos no encontrarán la casa.
Ella retorció un mechón de pelo dorado con el dedo y tiró con suavidad.
- ¿Vas a seguir fastidiando?
- Yo nunca fastidio, amor mío. Pero aún no me has convencido de que perdone a tus hermanos.
Los ojos de Hermione se dilataron, y lo hicieron aún más cuando él giró en la cama, poniéndose sobre ella otra vez. Quería enojarse, pero cuando Draco descansaba entre sus muslos el enojo quedaba muy lejos de su mente. De cualquier modo, le recordó.
- Tú los invitaste.
- Yo los invité, pero la casa es de Theo. Si él los echa a puntapiés, estará en todo su derecho.
- ¡Draco!
- Bueno, convénceme.
Aquel odioso hombre la miraba con una enorme sonrisa, y a ella le fue imposible no sonreír a su vez.
- ¡Eres imposible! Hice mal en prometerte que disfrutarías con esto.
- Pero me lo prometiste... y estoy disfrutando.
Ella rió de forma infantil al sentir que sus labios le recorrían el cuello hasta capturar la punta de un pezón ya endurecido. Pero luego ahogó una exclamación, pues el deseo ardía con toda su fuerza, avivado por la succión de aquella boca. Deslizó las manos por la espalda de Draco, amando su contacto, todo su cuerpo, todo.
- Draco... Draco, dímelo otra vez.
- Te amo, mi niña querida.
- ¿Cuándo?
- ¿Cuándo qué?
- ¿Cuándo lo supiste?
Él le cubrió la boca con un beso largo y profundo, antes de responder.
- Siempre lo he sabido, querida. ¿Por qué crees que me casé contigo?
Con cautela y lamentando tener que mencionarlo en un momento así, ella le recordó: - Te casaste conmigo porque te obligaron.
Un beso, una sonrisa y luego...
- Yo obligué a tu familia a obligarme, Herms. No es lo mismo.
- ¿Qué estás diciendo?
- Anda amor...
- Draco Malfoy...
- Bueno, ¿qué demonios podía hacer? - preguntó él indignado -. Había jurado que no me dejaría atrapar. Todo el mundo lo sabía. ¿Cómo echarme atrás para pedir tu mano, dime? Entonces recordé cómo se había casado ese inútil que mi adorada sobrina llama esposo. Y supuse que, si había servido en su caso, también serviría en el mío.
- No puedo creer lo que oigo. ¿Todo fue deliberado? ¡Pero si te molieron a golpes! ¿También habías contado con esto?
- Siempre hay que pagar un precio por conseguir lo que se desea.
Al oír eso se apagó el fuego de Hermione. El fuego de la cólera, desde luego, porque el otro estaba regresando. Pero miró a su esposo moviendo la cabeza.
- Me desconciertas. Siempre sospeché que eras un loco.
- Sólo un hombre decidido, querida. Pero yo mismo estaba muy desconcertado. No sé cómo lo hiciste. Lo cierto es que te metiste en mi corazón y me resultó imposible sacarte de él. Claro que... empiezo a acostumbrarme a tu presencia en él.
- ¿Ah, sí? Y ese sitio ¿no está demasiado lleno?
- Hay lugar para unos cuantos descendientes que te hagan compañía - replicó él, muy sonriente.
Con esa respuesta se ganó un beso, hasta que Hermione recordó: - ¿Y por qué confesaste que eras el pirata Hawke? Ellos habían decidido ya que te casaras conmigo.
- ¿Olvidas que me habían reconocido?
- Si te hubieras callado, yo los habría convencido de que todo era una equivocación - rezongó ella.
Draco se encogió de hombros.
- Me pareció razonable aclararlo todo, Herms, para que no surgieran cosas desagradables más adelante, cuando estuviéramos instalados en la felicidad conyugal.
- ¿Así llamas a esto? - preguntó ella, con suavidad -. ¿Felicidad conyugal?
- Bueno, yo me siento muy feliz en este momento. - Hermione ahogó una exclamación al sentir que la penetraba bruscamente.
Después de una risa sofocada, Draco agregó - : ¿Y tú?
- Puedes... estar... seguro.
Un rato después, cuando entraron en el salón, encontraron a los Malfoy y a los Granger separados en dos bandos, cada uno de los cuales ocupaba un extremo de la habitación.
Los hermanos de Hermioneestaban en decidida inferioridad numérica, pues todo el clan de los Malfoy estaba presente. Y resultaba fácil adivinar que la familia de Draco estaba unida por la lealtad que le guardaban. Nadie haría el menor gesto cordial mientras él no informara de que el desacuerdo estaba solucionado.
Y él se había limitado a decirle a Theodore, mientras subía con ella en brazos al dormitorio, que vendría gente desagradable a cenar. Desde luego, el bribón entendió perfectamente que se refería a los hermanos de Hermione.
Pero el semblante ceñudo con que su esposo miraba a los cinco Granger no presagiaba una unión de los grupos. Y Hermioneno estaba dispuesta a tolerarlo. Utilizó la misma treta con que había atraído la atención de Fred por la mañana: le clavó el codo en las costillas a su marido.
- Si me amas, ama a mi familia - le advirtió, aunque con dulzura, desde luego.
Él le sonrió, apretándole el brazo bajo el suyo para que no hubiera más codazos.
- Permíteme que te corrija, Hermes. Si te amo, soportaré a tu familia. - Pero luego suspiró, diciendo - : ¡Oh, qué demonios!
Y empezó a hacer las presentaciones.
- ¿Dices que todos son solteros? - preguntó Ginny poco después -. Tendremos que ocuparnos de eso.
Hermione sonrió, decidida a no poner sobre aviso a sus hermanos de que había una casamentera en el salón. Pero sí señaló.
- No pasarán tanto tiempo aquí, Gin.
- Maldición, ¿has oído eso? - comentó Theodore a Blaise, al pasar -. Esta mujer ya ha adquirido las malas costumbres de su marido.
- ¿Qué malas costumbres? - interpeló Hermione a los hermanos de Draco, dispuesta a defenderlo. Pero ellos no se detuvieron. Fue Ginny quién se lo explicó, riendo.
- Se refieren a mi nombre. Nunca se han puesto de acuerdo en ese tema. Pero ya no es tan grave. Antes solían pelearse como energúmenos por eso.
Hermionepuso los ojos en blanco. Luego buscó con la mirada a Draco, que estaba en el otro extremo del salón, escuchando a George y a Neville con aire resignado. Sonrió. No había dicho una sola palabra insultante a cuatro de sus cinco hermanos.
Pero continuaba sin acercarse a Fred. Este, por su parte, tampoco se mostraba sociable. Los otros la habían sorprendido, en especial Percy, por lo bien que estaban entendiéndose con los odiados ingleses. Y Hadrid pasaría por allí más tarde. Hermionehabía decidido presentarle a Nettie MacDonald.
Ginny no tenía por qué ser la única casamentera. Algo más tarde, Theo y Draco conversaban observando a sus respectivas esposas.
- ¿Y si los prometemos en matrimonio?
Draco se atragantó con el coñac que acababa de tomar, pues el tema en cuestión era la futura paternidad de ambos.
- ¡Todavía no han nacido, pedazo de animal!
- ¿Y qué?
- Que bien podrían ser del mismo sexo.
Una visible desilusión acompañó el suspiro de Theodore.
- Supongo que sí.
- Además, serían primos hermanos.
- ¿Y qué? - volvió a inquirir Theodore.
- En la actualidad eso no está bien visto.
- Bueno, ¿qué diablos sé yo?
- Estoy de acuerdo - dijo Harry, acercándose por atrás -. No sabes nada. - Y a Draco - : Bonita familia te has echado.
- Y que lo digas.
Harry sonrió.
- Ese tal Fred no te mira con buenos ojos. Se ha pasado la velada fulminándote con la mirada.
Draco dijo a su hermano:
- ¿Quieres encargarte de hacer los honores o me cedes el placer?
La sonrisa de Harry desapareció, pues sabía perfectamente que estaban hablando de darle una paliza.
- No os atreveréis. Vuestros dos hermanos mayores se os echarían encima, por no hablar de mi esposa.
- Pues creo que valdría la pena, muchacho - aseguró Draco. Y sonrió, porque Harry decidió alejarse con toda prudencia. Theodore reía por lo bajo.
- A este mozo le gusta abusar de su suerte.
- Estoy aprendiendo a soportarlo - reconoció Draco -. ¡Diablos, estoy aprendiendo a tolerar muchas cosas!
Ante eso, Theodore se echó a reír, siguiendo la mirada de Draco, que se había posado en Fred Granger.
- El viejo Harry tenía razón. Ese tipo no te tiene ninguna simpatía.
- El sentimiento es mutuo, te lo aseguro.
- ¿Crees que tendrás problemas con él?
- En absoluto. Dentro de poco tendremos todo el océano entre los dos, por suerte.
- El pobre no hizo más que proteger a su hermana, muchacho - señaló Theo -. Lo mismo habríamos hecho tú o yo por Melissa.
- ¿Quieres privarme del placer de odiarlo, siendo como es un tipo odioso?
- Ni pensarlo. - Theo esperó a que su hermano tomara otro sorbo de coñac para agregar - : A propósito, Draco, ¿te he dicho alguna vez que te quiero?
El licor voló por toda la alfombra.
- ¡Por Dios, unos cuantos tragos y te vuelves loco!
- ¿Te lo he dicho o no?
- Creo que no.
- Pues dalo por dicho.
Tras una larga pausa, Draco gruñó.
- Pues considéralo un sentimiento mutuo.
Theodore sonrió. - También quiero a los mayores, pero no me atrevo a decírselo... Por la conmoción, ya comprendes.
Draco enarcó una ceja.
- ¿Y no te importa que a mí me dé un ataque?
- Desde luego que no, hermanito.
- ¿Qué pasa? - preguntó Hermione, acercándose.
- Nada, amor mío. Mi querido hermano es un incordio... como de costumbre.
- No más que el mío, supongo.
- ¿Te ha dicho algo? - reaccionó Draco.
- No, por supuesto. No dice nada a nadie. - Hermionesuspiró -. Si tú dieras el primer paso, Draco...
- Muérdete la lengua, Hermione- exclamó él, fingiendo un horror que no era del todo fingido -. Estoy en la misma habitación que él. Es más que suficiente.
- Draco... - insistió Hermione, en tono persuasivo.
- Hermes... - replicó él amenazador.
- Por favor.
Theodore se echó a reír. Sabía reconocer al hombre condenado. Por ese regocijo se ganó una de las miradas más coléricas de su hermano, que ya se dejaba arrastrar por su mujer hacia el más odioso de sus hermanos. Hizo falta otro codazo en las costillas para que abriera la boca.
- Hola, Granger - se limitó a decir.
- Hola, Malfoy - fue la respuesta, igualmente cortante.
Y entonces Draco se echó a reír, confundiendo tanto a Hermione como a su hermano.
- Supongo que debo darme por vencido - dijo, aun riendo entre dientes - , puesto que tú, por lo visto, no has aprendido todavía a detestarme de un modo civilizado.
- ¿Qué significa eso? - preguntó Fred.
- Se supone que debes disfrutar con la discordia, muchacho.
- Preferiría...
- ¡Fred! - le espetó Hermione-. ¡Oh, por el amor de Dios!
El le clavó una mirada fulminante. Después, con un gesto de disgusto, alargó la mano a Draco, que aceptó aquel indolente acuerdo de paz sin dejar de sonreír.
- Ya sé cómo te ha dolido, amigo, pero quédate tranquilo. Dejas a tu hermana en manos de un hombre que la ama hasta robarle el aliento.
- ¿El aliento? – Hermione frunció el entrecejo. Draco volvió a enarcar una ceja de oro, gesto amanerado que ahora encantaba a la joven más de lo que estaba dispuesta a admitir.
- ¿No estabas jadeando en la cama, hace un ratito? - Preguntó con toda inocencia.
- ¡Draco! - las mejillas de la joven ardían. ¿Cómo había podido decir eso delante de Fred precisamente? Pero los labios de su hermano se estaban arqueando levemente hacia arriba, por fin.
- De acuerdo, Malfoy. Te has hecho entender. Procura mantenerla así de feliz y yo no tendré que volver a hacer este viaje para matarte.
- Así está mucho, pero que mucho mejor, amigo - replicó Draco, riendo, y dijo a su esposa -¡Maldita sea, Hermes, está aprendiendo!
Fin
Hola hola! Está de más decir que AMO los finales felices jajajaj Gracias por leer, comentar, agregar a favoritos y tener paciencia con las mil veces que me atrasé en la actualización de la historia.
Lamento la tardanza, la época de parciales está arrasando con mi tiempo :( Llegamos al final amigas/os míos, espero que les haya gustado tanto como a mi adaptarla y que no sigamos leyendo en la hermana de mi mejor amigo o en alguna historia que empezaré a adaptar en algún momento.
Espero sus comentarios- como en cada capi- y que me cuenten que piensan del final.
Sin nada más que decir, besos (por ultima vez en esta historia) de parte de una muy agradecida Isa.
