#Epojé#

Aula de instituto

- Que te digo que éste es Aspros...- Dijo Regulus, que se hallaba sentado encima de un pupitre con los pies sobre la silla y un póster arrancado de las paredes de la calle entre sus manos.

- ¡No puede ser!- Tenma se encontraba a su lado, y no dudó en hacerse con dicho póster y observarlo detenidamente.- A ver...bueno...- Sus ojos se fijaron en la imagen del bajista de ese grupo de rock que estaba revolucionando todo el instituto.-...la verdad es que se parecen mucho...

- ¡Pero si es igual! ¡Que te digo que es Aspros!- Se reafirmaba Regulus.

- Pues se lo preguntamos cuando entre y salimos de dudas.- Dijo Tenma con determinación frente a las firmes suposiciones de su amigo Regulus.

- Quizás tiene algún hermano...- Intervino Alone tratando de hallar una explicación lógica a todo el revuelo levantado.

- ¿Y no creéis que nos lo hubiera contado alguna vez si fuera así?- Añadió Tenma,carcomido ya por las dudas y la curiosidad.

- ¡Yo qué sé!- Regulus volvió a agarrar el póster de las manos de Tenma.- Pero se ve que son muy buenos...un amigo del vencindario estuvo dónde tocaron el pasado sábado y dice que fue una pasada. Hacen versiones de rock, ¡y lo petan! ¡Y yo voy a ir!

- ¡No puedes! No está permitido que entren menores de edad...y si lo hacen deben ir acompañados. Lo pone ahí debajo...- Dijo Tenma, señalando la letra pequeña que había en la parte inferior de la imagen y del nombre del grupo.

- ¿Y qué problema hay? Le pediré a mí tío que me acompañe y listo. O también le podemos decir a Aspros que nos consiga entradas y que nos deje pasar de escondidas.

- ¡Que no es Aspros! Fíjate en la sonrisa de este tipo...¡Aspros nunca sonríe así!

- Quizás tenga una doble vida...- Se rió Regulus, imaginándose a su joven y serio profesor transformándose en el peligro de la noche.

Una carcajada se contagió rápidamente en Tenma, que también visualizó en su mente a su profesor completamente poseído por la música.

- ¡Seguro que es éso! ¿Os lo imagináis? El entregado profesor de día...y el rebelde de la noche...¡La verdad es que me cuesta imaginarme a Aspros así!

Las carcajadas ya se habían extendido por toda la clase, y nadie escuchaba las discretas reclamaciones de Alone, que con cara de susto intentaba hacer callar a sus compañeros.

- Shhh...Calláos...dejadlo ya...- Rogaba en murmullos, observando la abrumadora y seria presencia de Aspros entrar en el aula con cara de muy pocos amigos. Todos los demás seguían pasándose el póster intentando hallar a su profesor detrás de esos ropajes negros y jeans esparracados, ajenos a la repentina presencia del aludido a sus espaldas.- Que os calléis...que ha entrado...- Se desesperaba Alone, aterrorizado por la hierática mirada que Aspros deslizaba por toda la clase.

Aspros dejó su bolsa sobre la mesa con gestos bruscos y pocas ganas de afrontar una tarde que se presentaba pesada e inapetente. Más después del encontronazo con Defteros. No tenía ganas ni ánimos de seguir con sus responsabilidades, pero la casa se le caía encima, aplastándolo con todas las reminiscencias de las palabras arrojadas entre sus cuatro paredes, y al final había optado para ir a trabajar lo que quedaba de tarde, arrepintiéndose al instante después de descubrir el alboroto despertado alrededor de su persona.

- ¿Cómo te cuesta imaginarme, Tenma?- Preguntó Aspros, con autoritaria frialdad al tiempo que se cruzaba de brazos y se apoyaba contra su mesa.

Tenma calló de golpe al sentir la grave voz de su profesor hablar detrás de él, y Regulus saltó de la mesa como si mil agujas se hubieran clavado en su trasero de golpe, dejándose caer con rapidez sobre la silla.

- Hola...Aspros...- Dijo Tenma, con la vergüenza de sentirse pillado in fraganti en mal momento, rascándose la cabeza para hacer algo con unas manos que no sabía dónde meter.- Es que...es que tenemos una duda acerca de tí...

- ¡Tenma!- Exclamó Regulus, tragándose la voz mientras lanzaba una mirada de miedo frente al inminente atrevimiento de su amigo.

- ¿Qué duda tenéis?- Insistió Aspros, sin suavizar ni su mirada ni su voz.

- Bueno...no...nada...en realidad...no es nada...

En ese momento Regulus había doblado entre sus manos la publicidad del concierto, y luchaba para esconderla dentro del cajón de su pupitre, bajo las nerviosas miradas de todos sus amigos.

- Regulus...¿qué escondes en el cajón?

- ¡Nada! Nada...una tontería...

- Dámelo.- Dijo Aspros, deshaciendo el cruce de sus brazos y dirigiéndose hacia Regulus, que se presentaba encogido y paralizado como si acabara de perpetrar la travesura del año.- Dame ese maldito papel si no quieres que te lo quite yo.- La mano extendida y la abrumadora altura firme frente a él hicieron que Regulus obedeciera como un cachorrito.

Aspros se lo arrebató de entre las manos bruscamente, y lo desdobló descubriendo el origen de toda la revolución alrededor de su persona. Ni en las aulas del instituto podía dejar de sentirse perseguido por Defteros, y verle plasmado en ese póster que otorgaba veracidad a todas las explicaciones que él nunca quiso atender con seriedad le quitó el poco color que quedaba en la piel de su rostro.

Tenma le observaba hambriento de una curiosidad que necesitaba ser saciada de inmediato, y armándose de valor le espetó la pregunta que rondaba las mentes de todos sus compañeros, y que nadie se atrevía a poner en voz alta.

- ¿Por qué nunca nos habías contado que tienes una doble vida?- Preguntó de sopetón, enmudeciendo a la clase entera y provocando que Aspros le lanzara una dura mirada de desaprobación al instante.- ¡Es genial que toques en un grupo de rock! Profesor de día...¡y rockero de noche! ¡Mola mucho Aspros!

- Sal de la clase de inmediato, Tenma.- La frialdad con la que habló Aspros, acompañada de una dura mirada que ninguno de sus alumnos le había conocido nunca, hizo que todos le miraran con un temor que nunca antes les había despertado.

- Pero...¡¿qué he hecho de malo?! Sólo he preguntado...

- No me lo hagas repetir...

- Aspros...si no eres tú...¿entonces quién es el tipo del bajo?- Se añadió Regulus, en un intento de no dejar solo a su amigo ante a la afrenta que había iniciado.

- Aquí no venimos a airear nuestras vidas, sino a estudiar. ¡Os queda claro!

- ¡Joder! ¡Ni que fuera un crimen tocar en un grupo! Tenma tiene razón...¿por qué no nos lo has contado nunca?

- ¡Porqué no hay nada que contar! ¡¿Queda claro?! Y ahora, salid del aula los dos. No voy a permitir que chiquilladas así entorpezcan las clases.

- ¡Pero Aspros!- Reclamaron ambos al unísono, estupefactos frente a la extraña actitud que mostraba su profesor ante algo sin importancia aparante.

- ¡Pero nada!...Salid...os tranquilizáis...y ya hablaremos después. No se puede permitir este comportamiento infantil cuando ya rozáis la edad adulta.

Tenma y Regulus se alzaron a regañadientes y se dispusieron a salir de clase sin decir nada más, observando a Aspros extrañamente fuera de su habitual templanza y amabilidad, no sin que antes Regulus se permitiera el atrevimiento de arrancarle de las manos el póster que había desatado esa inusual situación.

Ambos salieron propinando un portazo, y cuando Aspros se sintió a salvo de la natural curiosidad de sus alumnos, siendo testigo de la mudez y precaución que se había extendido sobre todos los demás, respiró hondo y fingiendo una naturalidad que brillaba por su ausencia, intentó iniciar una clase que no iba a ser la mejor de su vida.

- Bueno...el último día nos introducimos en el concepto de "epojé"...- Dijo, tomando una tiza y escribiendo el nombre en el alfabeto griego seguido de su transcripción al alfabeto occidental.- ¿Alguno de vosotros me puede decir en qué consistía dicho concepto?

Después de unos segundos de silencio, fue la tímida voz de Alone la que se atrevió a rasgar la tensión y dar una respuesta a la pregunta de Aspros, propiciando así que algo parecido a la normalidad volviera a llenar el aula.

- Es algo parecido al ver, observar...pero no actuar...no emitir opiniones ni juicios...

- Así es Alone...la "epojé" defiende un estado mental de la suspensión del juicio, un estado de la consciencia en el cuál ni se niega ni se afirma nada. Es un paréntesis puesto sobre las doctrinas de la realidad, y sobre la realidad misma...

- Pero si el ser humano se abstiene de intervenir sobre la realidad...- Replicó Alone, sin comprender muy bien la utilidad del concepto.- ¿Cómo se puede mejorar la realidad? Quiero decir...si nos limitamos a ver y no hacer nada para cambiar lo que vemos o vivimos...¿cómo vamos a encontrar el camino para intentar llegar a la felicidad? ¿Hasta qué punto puede ser buena la práctica de la "epojé"?

Las palabras de Alone enmudecieron a Aspros, que por unos instantes se sumió en su propia abstinencia de la realidad. Alone había tocado una fibra muy interna de Aspros sin siquiera saberlo...porqué...en realidad...¿qué había ganado él aplicando su propio y deformado concepto del "epojé" en su vida? ¿qué iluminación le había aportado el dejar hacer y no implicarse en su más cercana realidad? ¿Habría sido distinto si él mismo no se hubiera negado a participar de la vida de su hermano? ¿Si se hubiera implicado? ¿si se hubiera interesado en los acontecimientos que diariamente les rodeaban emitiendo buenos juicios, en vez de abstenerse u opinar sólo para herir?

Demasiadas preguntas, demasiados recuerdos aún candentes en su pecho, demasiados remordimientos y culpas seguían azotándole en silencio. No era buen momento para intentar definir una doctrina que a él no le había funcionado en absoluto. No después de lo acontecido...No después de no saber dónde narices habría ido Defteros y sumirse de nuevo en su estúpido "dejar hacer" "dejar pasar" y "no intervenir".

- Aquí os dejo unos textos sobre ésta teoría...- Dijo al fin, repartiendo unos fajos de papeles que extrajo de su bolsa, y entregando un montón de ellos a cada uno de los ocupantes de la primera fila para que los fueran pasando hacia atrás.- Los leéis con calma y antes de terminar la clase los comentamos.

Dicho ésto, Aspros tomó asiento detrás de su mesa y fingió leer también los textos que acababa de repartir, no pudiendo dejar de pensar en Defteros, en dónde debería estar, y maldiciéndose de no haber sido nunca capaz de apreciar lo que hacía su hermano, sintiéndose empequeñecido y tremendamente imbécil ante la evidencia de unos progresos a los que él nunca había querido darles fe. Defteros estaría en el escenario de un gran local, desempeñando lo mejor que se le ha dado en la vida, revolucionando una serie de personas que pagarían para ir a disfrutar de lo que su hermano disfrutaba, y él se encontraba sentado a las orillas de su estúpida y deformada "epojé", viendo todo pasar frente a sus narices, prohibiéndose sin sentido el hecho de poder formar parte de una realidad que podría haber sido muy distinta si ninguno de los dos hubiera sido tan condenadamente idiota. Temiendo, muy a su pesar, que fuera demasiado tarde para él. Y para ambos.

No muy lejos de la clase dónde Aspros se había sumido en sus más densos remordimientos, Tenma y Regulus entraban en la sala del profesor de guardia, dónde siempre había alguno de los docentes que no tenían clase haciendo acto de presencia por si se presentaba algún altercado entre los estudiantes.

Al acceder en el interior, entre improperios e insultos lanzados contra quién los había echado de clase, se toparon de bruces con la presencia de Sísifo, que en ese momento disfrutaba de un descanso de una hora antes de afrontar su última clase de la tarde.

- Tenma, Regulus...¿qué hacéis aquí?- Les preguntó sorprendido de verles en un lugar poco habitual para ellos, ya que aunque eran traviesos, nunca lo suficiente para merecerse la expulsión de una clase.

- ¡Ha sido Aspros!- Contestó Regulus, sumamente contrariado.- ¡El muy cabrón nos ha echado de clase sólo por preguntarle una cosa!

Sísifo estuvo unos instantes observándoles en silencio y valorando la situación antes de responder.

- Regulus...cuida tu boca, por favor...- Dijo Sísifo con el ceño fruncido mientras trataba de esclarecer lo sucedido.- Si Aspros os ha echado, es que habréis hecho algo para merecerlo...

- ¡Que no tío!

- Regulus, quedamos en que aquí no me llamarías tío...

- Oh, lo siento...- Dijo, rascándose indolentemente los revoltosos cabellos, recordando el pacto de tratarse con poca familiaridad mientras estuvieran en el instituto.- Vale...Sísifo...sólo le hemos preguntado acerca de ésto.- Prosiguió, mostrándole el póster que se había traído con ellos.- ¡Y nos ha echado por ésto! ¡Por preguntarle si llevaba una doble vida! Pero sin querer ofenderle...¿eh, Tenma?

- Sí, ha sido sólo por éso...¡es que el tío del bajo es igual que él! ¡Y se ha enfadado como un poseso! Tampoco es tan grave haberle preguntado si tenía un grupo de rock, ¿no?- Intentaba justificarse Tenma sin descanso.

Sísifo había desdoblado el papel, descubriendo para su grata sorpresa la imagen del grupo y de sus componentes, esbozando una sonrisa de empática satisfacción por alguien a quién siempre había admirado y comprendido, entendiendo al instante el injustificable enfado de Aspros y la posterior explusión de esos dos chavales de su clase, cuyo único crimen había sido rendirse a su natural curiosidad.

- Bueno...entonces...¿Aspros os ha contado algo al respecto o no?

- No, nada. Nos ha echado y punto.

Sísifo volvió a observar la imagen, rascándose distraídamente el mentón al tiempo que reflexionaba en si debía contarles todo lo que él sabía o no. Decidiéndose al fin por no ocultar una información que no hacía daño a nadie, y que Aspros se había negado en compartir desde hacía demasiado tiempo.

- Sentáos...- Dijo, señalándoles las sillas al otro lado de la mesa frente a él. Ambos obedecieron, mudos ante la expectativa de discernir al fin la gran incógnita del día.- El tipo del póster no es Aspros.

- ¡Vés! ¡Te lo dije desde un principio!- Atacó Tenma a Regulus.

- Entonces...¡¿quién carajo es?!- Se impacientó Regulus, mirando con los ojos como platos a su tío, sabiendo que tenía información que ellos ignoraban.

- Es Defteros. Su hermano gemelo.

- ¡¿Qué?!- Exclamaron ambos al mismo tiempo, totalmente sorprendidos por tal afirmación.

- Sí, Aspros tiene un hermano gemelo que se dedica a la música de manera amateur...pero veo que por fin está consiguiendo lo que siempre se ha propuesto... la verdad es que me alegro por él.

- ¡¿Pero tú le conoces?!

- Un poco, sí.

- ¿Y por qué se ha enfadado tanto Aspros por ésto? ¿Por qué no quiere decir a nadie que tiene un hermano gemelo? ¿que hay de malo en éso?- Preguntó Tenma casi quedándose sin respiración.

- No lo sé. La verdad es que nunca he acabado de comprender por qué. Lo único que sé es que no lo han tenido fácil en su vida, y las dificultades, en vez de unirles, cada vez les han separado más. Yo mismo me he discutido más de una vez con Aspros por ésto...pero ya no puedo hacer más.

- Vaya...- Dijo Regulus.- ¿Pero por nosotros sí que puedes hacer algo, no? No es justo que nos haya echado sólo por éso...

- Está bien...hablaré con Aspros. Aunque últimamente a mí tampoco quiere escucharme mucho cuando salen temas más personales...

- ¡Gracias tío! Bueno...quiero decir...Sísifo...- Se corrigió Regulus al instante.- Y...¿te podemos pedir otra cosa?- La expresión de interrogación de Sísifo ante las intenciones ocultas de su sobrino hizo que éste continuara sin esperar respuesta.- ¿Nos puedes acompañar al concierto éste?- Preguntó, señalando la publicidad que descansaba sobre la mesa entre los tres.- No podemos ir solos...dice que está prohibida la entrada a menores de edad a no ser que vayan con un adulto responsable. Y tú eres responsable...y nosostros nos portaremos bien...y..

- ¡Ya basta, Regulus! Cálmate...¿no has pensado que quizás yo ya tenga planes?- La cara de decepción de Regulus se transformó en un poema trágico en un segundo, y Sísifo no pudo evitar sonreírse al verle tan abatido por algo tan aparentemente nimio.- A ver...¿Cuándo es el concierto éste?

- Es el sábado...- Contestó Tenma, adelantándose a Regulus, que se quedó con la boca abierta y las mismas palabras atrancadas en su garganta por la rápida intromisión de su amigo.- Y dicen que són buenísimos...¡Por favor! ¡Ven con nosotros! Como algo "extraoficial" al colegio...- Rogó Tenma, que con sus graciosas palabras consiguió arrancar una sonrisa a Sísifo.

- De acuerdo...Vendré con vosotros.- Las expresiones de ambos se ensancharon en una enorme sonrisa, la ilusión de la cuál contagió a Sísifo.- La verda es que hace tiempo que esperaba la oportunidad de ver a Defteros encima de un escenario como se merece.

- ¡Cojonudo!- Exclamó Regulus, saltando de la silla y abrazándose a su tío.

- ¡Regulus! Cuida tus palabras, que no estamos en casa...

- Lo siento...¡pero es que eres genial! ¡Eres el mejor tío que podría tener!

- Será porqué soy el único que tienes ¡mocoso!- Replicó Sísifo, sintiéndose agradecido en secreto por las impulsivas muestras de afecto que su sobrino le regalaba debido a su extrovertido carácter, sin importarle dónde fuera que se encontrasen.

Deseando que alguna vez Aspros también fuera capaz de liberar su enclaustrado afecto hacia su hermano, y regalarle un abrazo que curaría todo el dolor que sus almas se dedicaban a atesorar.

Pensando en la gran posibilidad que tenía de intentar convencerle de acudir también al concierto.

Y sabiendo, muy a su pesar, lo difícil que sería conseguirlo.

#Continuará#


Gracias Krista por seguir recorriendo esta historia conmigo :).

Siento que en este capítulo no hayan aparecido Defteros y Asmita, pero en el siguiente volverán a la carga. Necesitaba darles un pequeño respiro (y de paso oxigenar un poco mi mente :P), y darles un poco más de tiempo para que sus ansias vayan creciendo, ya me entendéis...

Espero que igualmente os haya resultado algo ameno. De todas maneras espero vuestros reviews! Me habéis muy mal acostumbrado a ellos, ¡y los adoro!

¡Saludos a todos!