AMOR Y ODIO
Eran las seis de la mañana. Shaina llevaba despierta una hora. A su lado, Shura dormía profundamente. Pensó en que debería irse cuanto antes del templo de Sagitario, para que nadie la viera. Así que se levantó de la cama y se vistió. Dejó al español tendido boca arriba en la cama.
-Hasta luego, querido- susurró la amazona besando delicadamente los labios del hombre. Éste frunció el ceño y se giró. Murmuró algo ininteligible. La muchacha se encogió de hombros y salió fuera.
Se estiró con el viento fresco de la mañana y miró al horizonte. Bajó las escaleras hacia el Octavo templo. Justo cuando ya iba a bajar hacia Libra, escuchó un ruido a sus espaldas.
-¿De dónde vienes?-
Milo se apoyó en el marco de la puerta con los brazos cruzados. La amazona notó como su corazón daba un vuelco. Se giró y fue andando seductoramente hacia el caballero.
-Buenos días, escorpioncito- dijo siseando.- ¿no tienes sueño? Puedo llevarte a la cama y ayudarte a dormir-
Milo desvió la mirada.
-No tengo sueño, encantadora de serpientes- respondió sonriendo de medio lado.
Shaina adoraba ese gesto de desdén del alacrán. Notó como un escalofrío recorría su cuerpo. Sus pulsiones se desataron. Alargó un brazo y con un dedo recorrió el torso del joven.
-Mejor…así podríamos hacernos compañía…¿te hace?- musitó la amazona.
El griego notó un escalofrío recorriendo su cuerpo. Era un combate de seductores. Y él no estaba dispuesto a perder. Se centró en la pregunta que había formulado.
-¿Quién se esconde en Sagitario?-
Shaina revolvió su cabello y llevándose un dedo a la boca murmuró
-¿Se pone celoso mi escorpioncito?- Milo levantó una ceja.
-Hace tiempo que perdiste esa consideración, Shaina. Anoche estabas con Shura pasándolo bien, ¿verdad?
La joven sonrió, aunque por dentro se desató una tormenta.
-¿Y a ti qué más te da?- replicó cruzándose de brazos.
-Pues me da, porque Shura le ha puesto los cuernos a Mü contigo. Y eso no me gusta nada- dijo Milo con frialdad.
-¿Desde cuándo te preocupa lo que pueda sentir Mü?- dijo Shaina abriendo los ojos.
-Desde que es amigo mío. Él va a cortar definitivamente con Shura, pero no sabe nada de esto. Si me tocáis las narices, se lo cuento a Mü y eso no te conviene. Y lo sabes…además, tengo pruebas de vuestros "ajetreos nocturnos"- el griego fue tajante.
Shaina se quedó de piedra. Milo había ganado. La amazona bajó los brazos y se quedó mirando con odio al escorpión.
-Querida, el agua apaga al fuego. Parece mentira que vuelvas a las mismas andadas- dijo Milo guiñándole un ojo.
La amazona, enfurecida, se dio media vuelta y marchó corriendo al recinto de mujeres.
El griego se quedó mirando cómo desaparecía a lo lejos.
-Así que era por eso que no me dejabas salir anoche- Milo se quedó helado. Se giró y vio a Mü con rictus serio, mirándole. El griego fue a abrir la boca – No. No digas nada. Será lo mejor- el tibetano fue a recoger sus cosas. Sin mirar una sola vez a Milo, pasó de largo y salió fuera.
-Agradecería que no te pusieras en contacto conmigo- dijo secamente – pensé que éramos amigos…pero haberme ocultado eso…- dijo mirando al suelo, conteniendo las lágrimas.
-Mü…yo…- empezó Milo. Pero Mü se marchó corriendo hacia su templo.
El griego se quedó de pie parado, sin saber qué hacer. Fue corriendo al templo de Acuario.
¡Buf! Los eternos dilemas...
Ya queda poquito para finalizar esta historia, que lo haré el domingo.
Espero que os esté gustando :)
Kimiko: ¿Te aclaré la duda sobre los sentimientos de Milo hacia Shaina? Jejejejeje Y el alacrán parece que ya va dándose cuenta de ciertas cosas...a ver si continúa así...
Lesty: Me ha hecho gracia eso del templo de la sartén XDDD No sé si conoces las Tirinhas do Zodiaco. Aunque muchas están en portugués, es bastante entendible. Son muy graciosas y cuando has dicho lo del templo de la sartén, me he acordado de una tira sobre Mü, ya que en su casa debe ser horrible para poder dormir, cada dos por tres pasando alguien XDDD (no te pierdas las de Afrodita, son supercachondas)
¡Un saludo a todos!
