N/A: Ren's POV.
Ausfall
Detesto las fiestas, he tenido demasiadas desde que puedo recordar; de hecho, si no fuera porque los demás se desesperan demasiado antes de cada presentación, habría preferido quedarme en la habitación.
Con Horo.
- Ren… Jijiji… Ella te está mirando.
No me importa, Yoh, hace rato que pocas cosas me importan, fuera de la banda. Una de ellas, la más reciente, es repetir el encierro del hotel y no precisamente solo; no entiendo por qué es tan asquerosamente difícil ceder a un impulso, cuando luego, dejarse llevar, es sencillo como nada en el mundo.
- Sería bueno que te presentes, considerando que ellas conforman un grupo casi igual de novedoso que Ewen en sus inicios.
- ¿Enserio? – Horo-horo mira a las cinco tipas de la otra mesa, me gusta su camiseta y es obvio que la mayoría de los flashes que nos rodean son a causa de que los dueños de esas cámaras concuerdan conmigo.
Pero no me agrada que su mirada se pegue a la otra mesa ni que, durante todos estos días, sea él quien espere y yo quien se supone que haga algo.
- Ren, ¿piensas ir?
Ahora sí me habla enserio y es para hacer una pregunta tonta, realmente es difícil que Horo se dé cuenta de las cosas, siempre lo he sabido; es sólo que al comienzo, aquello no me alteraba tanto como lo hace ahora. Porque ahora, sí estoy dispuesto a que ocurran cosas.
- No tengo ganas.
- Ja, no me digas que se te hizo.
Es obvio que él no quiere que vaya, aunque es incapaz de decirme que me quede; siempre he sido masoquista, pero mi límite es él: detesto que lo sea. Aquello me descompensa y por desgracia, termino usando un porcentaje bastante limitado de mi mente.
- Vas a ver quién es el cobarde.
Entre ponerme de pie, caminar entre las diversas figuras famosas contenidas en la enorme estancia, aproximándome progresivamente a mi estúpido objetivo y finalmente, quedar frente a dos adolescentes, una niña menor que la hermana de Horo y dos chicas de la edad de mi hermana, Jun, pasan segundos, segundos en que mi conciencia a penas llega a reaccionar.
Nunca me ha gustado equivocarme ni mucho menos, admitir la imperfección, eso es algo que simplemente me irrita; pero los flashes incrementan constantemente y ya no escucho el griterío de Horo a lo lejos. Está callado y es por mi culpa, la impotencia es un motor maligno…
Mañana, una centena de revistas van a mostrar mi supuesto interés en conocer a estas muchachas cuyos nombres he olvidado incluso antes de saberlos; sin embargo, lo que no olvido es que sé que si no fuésemos famosos, quizá, hace tiempo que habría besado a Horo-horo sin molestarme porque él no lo hiciera.
Realmente, ¿quién es el cobarde?
- ¡Mierda! ¡Aaauch!
- ¿Qué…?
- ¿Hao?
- ¡Maldición, mi mano!
- ¿Te encuentras bien?
- ¡Pero qué porrazo, joven…!
Dos malos presentimientos en tan poco tiempo es desagradable, sobre todo si el peor de los dos es algo de lo que yo mismo tengo la culpa.
Explicación
Ausfall (alemán) Error
Si no se entendió qué sucedió al final, esperar hasta el próximo capítulo.
