Epilogo.

Pov Edward.

No podía crees la escena que había ante mi, cerré los ojos esperando que fuera solamente un mal sueño, que pudiera volver abrir lo ojos, y estuviera en la cama con Bella, frotando su vientre, le pedía eso a la vida, era lo único que quería.

Abrí los ojos nuevamente, regresando a la realidad.

Tanya y Jacob se encontraban muerto, baleados en el suelo, mientras que Jessica se encontraba hincada en el piso, a unos cuantos paso de los cuerpos de Tanya y Jacob, ella estaba en estado de shock con un revolver en las manos.

Me acerque a ella rápidamente, mientras que mi padre, se aseguraba que Jacob y Tanya estuvieran muertos.

Jessica estaba temblorosa y con la mirada perdida. La tome del hombro y la moví un poco, pero no reaccionaba.

-Jessica, ¿Estas bien?- trate de llamar su atención.

Por fin volteo a verme, ella empezó a llorar.

-Yo no quería esto, solo quería una vida tranquila, un hijo, un esposo que me amara, la vida tranquila que nunca he tenido, felicidad- dijo y cerro los ojos, -Pero no esto, quería a mi hijo, no al de ella, un día ella fue mi amiga, y a pesar de todo lo malo que le hice no podía permitir que le hicieran esto a Bella, no podía- dijo haciendo temblar ante sus palabras, abrió los ojos y su rostro se descompuso, -Y no me quedo otra que matarles, no había otra, no merecían vivir después de lo que iban hacer.- dijo Jessica llorando nuevamente.

Había perdido la razón, eso era seguro, me pare rápidamente, para dejar que le atendieran, en eso ella se colgó de pantalón, voltee a verle.

-Sálvala antes de que sea demasiado tarde, sino nada de esto habrá valido la pena- dijo poniéndome en alerta. Asentí y me aleje de ella.

Observe toda la habitación, y al final de un pasillo había otra puerta. Corrí hacía ella y entre a la habitación.

En ella había una camilla, y mucha iluminación, el alma casi salió de mi cuerpo, cuando vi a Bella, conectada a un aparato, ella estaba desangrándose.

Respiraba con dificultad, Bella abrió los ojos.

-Edward- dijo con dificultad.

Pov Bella.

Edward se acerco a mi rápidamente cuando entro a la habitación. Tomo una de mis manos, el cambien de temperatura entre los dos era obvio, el estaba caliente, mientras que a mi, el frio me empezaba envolver.

-Van a estar bien, se te juro- dijo tratando de ser fuerte.

Sentía como cada segundo que pasaba perdía fuerza, la herida que tenia en el vientre, era dolorosa, y me costaba tener los ojos abiertos.

-Tienes que salvar a nuestros hijos, pasa lo que pase- susurre.

Él beso mi frente y volteo a verme a los ojos.

-Los salvare a los tres- dijo llorando.

Le di lo más parecido a una sonrisa. No se como salió, pero fue lo mas sincera.

-Lo se, pero si tienes que escoger, sálvalos a ellos- dije.

El cerro los ojos y negó con la cabeza.

-No me pidas eso, no imagino la vida sin ti- dijo Edward.

-Lo se, pero tendrás que hacerlo por ellos, ellos llevan parte de mi ahora, los tendrás para recordarme, si pasara algo malo- dije.

-¡No! Me niego a vivir sin- casi grito.

En eso entro una camilla a la habitación.

-Seños hágase a un lado, nos encargamos nosotros- le dijo un joven a Edward, el se hizo a un lado pero no mucho, ya que yo todavía alcanzaba a verle. -Tranquilla señora, la llevaremos al hospital lo antes posible- dijo un paramédico.

Solo asentí.

Durante el trayecto de la ambulancia, el dolor era insoportable.

- Edward no aguanto – susurre.

Se escucho un pitido, en una de las maquinas.

-Esta perdiendo presión, tenemos que hacer algo- dijo el paramédico.

Sentí como pudieron algo en mi vientre.

-Los bebes, no se mueven- susurraron.

-Edward has algo- grite con todas mis fuerzas.

-Tendrán que nacer aquí- dijo él acercándose a mi, -Todo saldrá bien, te lo prometo – dijo el.

Pero yo ya no podía ni contestar, veía luces de colores y cada vez me costaba mas concentrarme.

Sentí como un liquido entro por la intravenosa.

-Tenemos que esperar que haga efecto la anestesia- dijo Edward.

-Edward… se están muriendo has algo ya- pedí.

Trate de visualizarlo, el me veía preocupado. Luego volteo a ver al paramédico, y este solo asintió.

-Hagámoslo- dijo él.

Sentí como en la herida ya anterior. Se hacia mas grande la herida, el dolor era muy grande, la morfina aun no empezaba hacer su trabajo, pero aun así tenia que soportar lo mas que pudiera por mis hijos.

Trataba de no desmayarme, pero cada vez me ganaba mas la pesadez.

Hasta que escuche el llanto de un bebe, abrí los ojos con trabajo, la camisa de Edward estaba manchada de sangre, y en brazos sostenía a uno de los bebes, mientras le sonreía.

-Es Anthony- dijo Edward, me lo mostro, era hermoso, sus ojitos estaban cerrados, y lloraba, era hermoso al igual que su padre, tenia mucho cabello y era color cobrizo.

Edward, rápidamente le paso a Anthony al paramédico, el sueño era casa vez mas grande, solo quería conocer a mi niña y por fin podría cerrar lo ojos en paz, solo quería conocer a mi hija y ya.

Sentí un pequeño movimiento, y en cuestión de segundo se escucho otro llanto.

Alce la vista, y vi como Edward le cortaba el cordón a mi niña, tenia que ser ella.

-Renesmee- dijo él mostrándomela.

Sonreí al verla, era hermosa, su cabellito era color chocolate como el mío. Aunque era igual de hermosa que su padre.

-Nuestro hijos- dijo Edward, poniéndomelos en brazos.

Se puso a mi lado y me dio un casto beso en los labios.

Trate de sostenes a mis hijos. Los mire, y ellos me regalaron una mirada. Bese sus frentecitas.

-Los amo- les susurre, voltee a ver a Edward que me miraba con ojos llorosos, -Gracias Edward, por enseñarme que es la felicidad, Te Amo- dije.

-Gracias a ti, por hacerme el hombre mas feliz del mundo, Te Amo- dijo, se acerco a mi y me beso.

Sentí como una paz, me llenaba, y el sueño me vencía, sonreí.

-Bella, Bella…- fue lo ultimo que escuche.

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Me encontraba en el área de maternidad viendo a mis pequeños en los cuneros, solo habían pasado tres días de que habían nacido, se veían mas que hermosos, que rara era la vida, estoy a lado de Edward que como siempre se veía guapísimo con todo lo que se ponía, llevaba un traje negro, camisa blanca y corbata negra.

Miraba maravillado y a la vez consternado a nuestros pequeños mellizos.

Siempre había soñado con casarme y tener una familia hermosa. Ahora y a tenia mi sueño se había cumplido, era madre de dos pequeños angelitos.

La vida me había jugado malos momentos, pero los había superado, uno de ellos fue Jacob. Muchas veces la vida me dio golpes, tratando de hacerme ver que Jacob no era para mi, pero por estúpida y ciega no lo quería ver, tuve que abrir los ojos a la realidad, cuando alguien me forzó a dejarle. Que mal estaba realmente porque si no hubiera estado con el no habría acabado mal. Sea como sea, la vida siempre da giros inesperados.

Uno de ellos fue la llegada de Edward a mi vida. Aunque al principio me había negado aceptarlo y que el fuera parte de mi vida, no puedo negar ahora que con él viví los mejores momentos de mi vida.

Dicen que la felicidad es algo que si luchas con todas tus fuerzas, siempre podrás alcanzarlo. Y yo lo hice, soy feliz a pesar de todo, aunque nadie dijo que la felicidad es para siempre cuando la alcanzas.

Un medico se acerca a Edward.

-Ellos estarán bien, solo necesitan estar unos días más en la incubadora, ya que nacieron prematuros, es una suerte que pudiéramos salvarlos- dijo el medico.

-Lo se, solo espero que estén bien, ahora es lo único que me queda- dijo Edward regresando la vista hacia los cuneros.

Lo mire con melancolía, como quisiera abrazarlo y decirle que estoy con él, aunque eso ya no es posible no puedo abrazarlo y decirle que siempre estaré a su lado velando por las tres personas mas importantes de mi vida.

Ahora que lo pienso nunca pensé mucho sobre cómo iba a morir, pero morir en lugar de alguien a quien amo parece ser una buena manera. No me arrepiento de la decisión que me llevó cara a cara con la muerte, porque también me llevó a Edward.

¿Qué porque hablo así?

Si por desgracias, no pudieron salvarme…

La vida no me dio una oportunidad más.

Estoy triste porque no podre nunca abrazar a mis hijos.

Nunca compartiré con Edward nuevamente un Te Amo.

No podre estar en el primer día de escuela de mis niños secando sus lagrimas y tratando de contener las mías, mientras les digo que les encantara la escuela.

No podre mas. Pero se que Edward lo hará excelente y yo estaré ahí para ver como es un excelente padre como fue un excelente esposo conmigo.

Fue un sacrificio muy grande, pero se que valió la pena, ahora entiendo porque Jessica cayo en una depresión tan grande al morir su hijo, yo tampoco podría vivir al saber que mis bebes murieron, pero ahora, a pesar de que nunca los escuchare decirme mamá, estoy feliz por el sacrificio que hice, no me arrepiento de nada, ya que lo hice por amor. Mis hijos crecerán con mi recuerdo, porque se que Edward, no hará que me olviden.

Una luz apareció al final del pasillo, no me dio miedo verla, le dio la ultima mirada a Edward, me acerque a el y bese su mejilla.

-Siempre te amare- le susurre al oído.

Creo que fue capaz de oírme, porque volteo rápidamente hacia la dirección que estaba.

-También siempre te amare- susurro él.

Sonríe, era momento de irme, ahora podría descansar en paz camine hacia la luz con melancolía y felicidad, con muchos sentimientos mezclados, pero puedo decir que encontré la felicidad en mis últimos momentos de vida.

Fin


No saben cuanto me dolió escribir el fin, una cosa es imaginarlo, pero otra cosa plasmarlo con mas detalles. Se lo que han de estar sintiendo.

Chicas no me odien, solo que así visualice de inicio a fin.

Si esta imagen alcanza 100 reviews, subiré un final alternativo.

Espero no me dejen de leer.

Las Quiero y gracias por seguirme.

By: Greis Cullen.