Capítulo 25:
Capítulo 25:En el sótano.
Hajime Saito, dejó el coche en mitad de la carretera justo al lado de la banda policial que cortaba el paso al trafico tanto de vehículos como de transeúntes, y se bajó de su coche, con su porte regio y serio típico de un gran profesional. Entornó los ojos hacia Kenshin, que estaba a unos metros de él, hablando con dos especialistas de científica y cogió aire para no salir corriendo y estamparlo contra el suelo. Se acercó despacio intentando captar parte de la conversación que llevaban a cabo su agente y los científicos.
-Solo lo tocó Sanosuke.
El científico asintió al tiempo que hacía unas anotaciones rápidas en la PDA y guardó silencio al ver que Kenshin fruncía el ceño hacía otro hombre que había llegado en ese mismo instante. Lo supo reconocer como Saito, una eminencia en el ministerio de justicia.
-No me toques los huevos, Saito. –gruñó el pelirrojo.
El aludido enarcó una ceja al ver el labio hinchado y amoratado del pelirrojo. –Ni por todo el oro del mundo. –echó una mirada rápida a la casa -¿Qué tenemos?
Kenshin le dio todos los detalles de lo ocurrido mientras Saito observaba impasible como entraban y salían agentes y científicos de la casa. Cuando el pelirrojo terminó de contar lo sucedido, Saito carraspeó.
-No tienes ninguna orden de registro.
-Lo que no tengo es tiempo de esperar a una orden.
-No tendrías que haber entrado.
-Me importa una mierda. No se a llevado a cualquiera, se a llevado a Kaoru, por supuesto que he hecho bien en entrar.
Saito enarcó una ceja con paciencia. Ese enano le iba a buscar un buen problema un día de esos, pero no cabía duda de que tenía agallas.
-Hablaremos des...
No pudo terminar la frase porque justo en ese momento uno de los científicos, un hombre de origen Coreano, se acercó a ellos y carraspeó en dirección a Kenshin.
-Jefe Himura, quizá le gustaría ver lo que hemos encontrado. Por lo visto el tipo se dedica a mucho mas que al secuestro.
Kenshin asintió y siguió al hombre moreno dentro de la casa, con Saito a la zaga. El hombre los condujo hacia una de las habitaciones y Kenshin se quedó un poco estático al entrar. Él no había entrado antes a esa habitación. Había entrado Sano.
Era la habitación de Yahiko.
Sintió el impulso de pasar la mano sobre un muñeco de peluche que había sobre el escritorio desordenado y abrazarlo para ver si tenía el olor de su hijo, pero se abstuvo. Ya había suficientes huellas de Sano y de él por toda la casa. Centró su mirada en el científico que señalaba el suelo del armario y asomó la cabeza. Había una trampilla de sesenta por ochenta con unas escaleras metálicas que llevaban a un sótano.
Que hijo de puta. Justo en la habitación del niño. Un escondite perfecto. Pensó.
Bajó primero seguido del hombre moreno y de Saito, que repentinamente había sentido curiosidad por lo que pudieran encontrar. ¿Cadáveres quizá?
Dio un saltó hasta el suelo desde el ultimo escalón y miró alrededor. Bueno, no eran cadáveres, pero sin duda el tipo era un adicto a la tecnología. Había varios ordenadores alineados en fila y conectados los unos a los otros. Un armario metálico de gran capacidad estaba en el lado izquierdo de la gran mesa y los de científica estaban rebuscando en su interior entre cajas de documentos y cintas VHS. Había otra estantería en la parte superior donde estaba arrinconada la mesa en la que había varios aparatos de grabación y un dispensario completo de CD'S.
-Hemos encontrado unos cuantos videos interesantes en los que salen varias personas importantes de Tokio y una lista con varias operaciones bancarias en las que al tío le han ingresado cantidades por valores entre ciento cincuenta mil y doscientos mil yenes. Todos los ingresos están hechos desde cuentas distintas de varias partes del mundo, y eso es un problema. Aun no hemos podido acceder a los datos de los ordenadores, la información esta encriptada y no tenemos los códigos. Ya hemos llamado a un técnico pero tiene faena y no puede venir hasta mañana.
Kenshin se pasó la mano por el pelo con nerviosismo. Por lo que él sabía, esperar a mañana significaba que las probabilidades de perder a Kaoru aumentaran. ¿Qué podía hacer? El no tenía ni idea de informática, y esos ordenadores parecían sacados de una película de Star Trek, tenían lucecitas por todos lados. ¿Quién le iba a decir a él que el desaliñado Yasu iba a ser un puto coco de la informática?
-Himura, llama a Shinomori. Estoy seguro de que él puede solucionar cualquier tipo de problema y sacar de ese cacharro toda la información que haya.
Kenshin miró a Saito sintiendo como parte de la rigidez de su cuerpo lo abandonaba y subió de nuevo a la habitación para poder llamar a Aoshi. Una vez que se aseguró que su nuevo agente no tardaría en llegar, bajó de nuevo y observó atentamente los documentos que los de científica estaban alineando sobre la mesa. Levantó la mirada hacía las cintas y vio que muchas de ellas iban marcadas con nombres. Se acercó al hombre moreno y le dio un toquecito en el hombro para llamar su atención.
-¿Qué contienen las cintas?
-No las hemos mirado todas, hay muchas que no llevan nombre, pero parecen ser grabaciones de personas importantes. Ministros, jueces, abogados de renombre... no parecen contener gran cosa, es como si los estuviera espiando.
-¿Chantaje, quizá?
El Coreano se encogió de hombros. –Puede.
Kenshin asintió y lo dejó proseguir con su trabajo, subió de nuevo y se paseó con nerviosismo por la entrada de la casa en espera de Aoshi. Cuando llegó, lo abordó de inmediato con ordenes y quejas por haber tardado tanto.
Aoshi se limitó a enarcar casi de manera imperceptible una ceja y dejó que el pelirrojo lo guiara hasta el sótano. Se sentó frente a uno de los ordenadores y suspiró.
-Necesitaré tiempo con cada uno de ellos. Y trabajo mejor solo. Si hay algo interesante te lo haré saber de seguida.
Kenshin no quería irse, pero la mirada del agente le dijo que o se iba, o no haría la faena tan rápido como a él le gustaría. Después de dejar varias ordenes mas a Aoshi, decidió marcharse junto con los de científica. Al menos hasta que Shinomori los llamara con algo.
-Sanosuke estará arriba por si necesitas algo.
Informó a Aoshi y tras eso se marchó. Le iría bien una buena ducha y descansar un rato, aunque sabía que eso sería imposible. Se tocó el labio hinchado y partido con la mano. Maldito Sanosuke.
--
Kaoru parpadeó varias veces e intentó llevarse la mano a la sien, pero no podía. Era como si toda la fuerza la hubiera abandonado de pronto. Se encontraba completamente inmóvil, lo único que podía mover eran sus ojos, y estos le pesaban como el demonio. Tragó con fuerza sintiendo la garganta seca. ¿Qué le había hecho ese hombre? Escuchó pequeños chasquidos y chirridos a varios metros de ella, podía escuchar también a Yasu tararear una canción. ¿Qué estaba haciendo? Con un poco de pesadez, se obligó a mover el cuello, dolorido por el pinchazo y a girarlo en la dirección en la que sentía que estaba el hombre. Lo vio trajinar con unos cables, un destornillador y... frunció el ceño ¿un reloj de muñeca? ¿Estaría arreglándolo? De pronto el silbido cesó, y Yasu la miró de reojo y sonrió.
-Vaya, se ha despertado ya. –se levantó y se acercó a ella negando con un dedo y chasqueando la lengua- muy mal, querida, muy mal... –cogió otra jeringuilla llena de líquido que tenía sobre una bandeja metálica encima de la mesa y se la clavó de nuevo en el cuello, introduciendo el líquido. Kaoru sintió como la conciencia la abandonaba de nuevo y la sumía otra vez en la oscuridad.
-Eso está mejor, no hace falta que vea la pequeña sorpresita que le estoy preparando a su novio. Total, tampoco le va servir de nada.
Con una carcajada, se acercó de nuevo a su zona de trabajo y se agachó para continuar con su tarea.
--
Sanosuke observó absorto, apoyado en las escaleras metálicas, como los dedos de Aoshi volaban sobre el teclado del ordenador. Estaba empezando a darse por vencido. Habían pasado varias horas y Shinomori aun no había conseguido recuperar ninguna información. Paso el peso de un pie a otro y dio un respingo cuando escuchó como la trampilla se abría. Miró hacia arriba y vio a Tatsu asomado.
-¿Qué pasa?
-Sekijo a traído unas cuantas hamburguesas y unas coca colas, me preguntaba si querríais comer algo.
Sanosuke miró su reloj y se dio cuenta de que ya eran pasadas las ocho.
-Yo si –alzó la voz –eh, hielitos, ¿tu quieres algo?
Aoshi no levantó la vista de la pantalla ni dejó de teclear. –Que te largues de aquí.
Sanosuke se volvió a Tatsu de nuevo. –Eso es que sí, tráele a él también. –y en voz baja añadió –pero solo la hamburguesa... sin ketchup, haber si se atraganta...
Aoshi escuchó el comentario de refilón, y auque no cambió su postura, sintió ganas de patear al estúpido imbécil que tenía por compañero. No importa, se dijo. Ya estaba acostumbrado a que la gente pensara así de él. Al fin y al cavo, esa maldición había sido mucho mas suave que las muchas que le habían dirigido otras personas. ¿Para que quería caerle bien a alguien de cualquier manera? La confianza llevaba a las personas a ser descuidadas. Y nadie era lo suficientemente amigo como para no traicionarte cuando le plantearan una buena oportunidad. El ya había tenido suficiente de toda esa porquería en su vida. Si, se dijo, estaba muchísimo mejor solo.
--
Cuando Kenshin llegó por fin a casa eran pasadas las dos de la madrugada. Todo parecía estar en silencio y tan solo una débil luz alumbraba la estancia al final del pasillo. Caminó lentamente hasta flanquear la puerta que daba a la pequeña salita de estar y observó a Megumi, sentada en el suelo, leyendo un libro, como solía hacer todas las noches. Sintió ganas de golpearse a si mismo. La había dañado. Había sido sin querer, si, pero eso no era una excusa. Cansado y con los sentimientos a flor de piel, se acercó despacio y se echó al suelo para poder poner la cabeza en el regazo de su hermana. Megumi le sonrió al instante.
-¿Has conseguido algo?
Kenshin negó y se mordió el labio, evitando la tentación de maldecir de nuevo. Con cada minuto que pasaba se sentía mas y mas inseguro. Si creía que perder a Tomoe había dolido, ahora pensaba que podría morirse. Había estado llamando a Sanosuke cada diez minutos para ver si había novedad, pero este siempre le contestaba lo mismo: No me incordies mas, cuando la haya te aviso. Estaba seguro de que su amigo había estado tentado a mandarlo a la mierda en mas de una de sus llamadas.
-Al menos hemos conseguido el apoyo del juez.
Una vez habían salido de casa de Yasu, había llamado a Megumi para informarle de todo lo ocurrido, y Saito y él se habían dirigido directamente a casa del juez Kawamura a explicarle todo lo sucedido. Era mejor adelantarse a los hechos, y ya que se habían precipitado a la hora de entrar sin una orden de registro, al menos así ganarían algún punto extra. Kawamura era uno de los mejores jueces del distrito y sin duda su ayuda serviría para solucionar cualquier contratiempo burocrático que se presentara. Y desde luego la ayuda de Saito había sido fundamental para conseguir que ese hombre les dedicara algo de su tiempo y de su interés. Y el buen hombre había pedido muy poco a cambio de su ayuda, tan solo que le explicara como había sucedido todo. Explicar lo de Yahiko había sido un mal golpe, ya que hubiera preferido que eso tan solo quedara entre la familia, pero a cambio había conseguido algo bastante importante; a parte de la ayuda del juez, le había dado información de su padre. Pero por el momento, ese asunto lo dejaría de lado, ahora lo importante era Kaoru.
-¿Yahiko está dormido?
-Si, hace rato que lo envié a la ca...
El móvil de Kenshin empezó a sonar y se apresuró a contestar. Era Sanosuke.
-Kenshin, lo hemos conseguido. Tienes que venir a ver esto.
CONTINUARÁ.
Gracias por los reviews a: pali-chan (contingentes y siguientes? xD), Satsuki Haru (tan pronto? Mujer... 24 capítulos...), Nadja-chan (de momento humana, pero voy progresando), jegar sahaduta (viento en popa), Lica, yessica, papilallabye, amary-san (hola pepsi light, me suelo encariñar con las personas que me llaman amor en mas de dos rw seguidos jajaja welkome to my heart jajajaja), Mai Maxwell (QUE ALGUIEN PARE A ESTA MUJER! Me quiere poner en la lista negra... si si como los mafiosos, para asesinarme después, y si me asesina os quedais sin saber el final del fic xD), lorena, dark-kanae (¿?), Kaoru Himura K (caxis, me has convencido) y Ginny1986 (Estoy en ello, estoy en ello, ando con poco tiempo pero ya me lei los 5 primeros me faltan tres capis, cuando me lo termine te dejo coment).
