^^ Reviews, reviews… ¡Gracias!

Roxy de Alba: Hola! Me alegra mucho que te haya gustado Astoria, me gusta pensar en ella como un personaje capaz de todo, muy Slytherin, en este cap no sale jeje pero espero que igualmente te guste.

Tabata Weasley: ¡Hola otra vez! Muchas gracias por seguir esta historia, estamos llegando al punto crucial de la historia, donde los protagonistas van a jugarse el todo por el todo ¡espero te siga gustando!

Carola: jeje, coincido en que esas letras de Shakira eran las mejores… ahora es muy, muy comercial. En fin, aquí ya un nuevo cap que espero que disfrutes :D

Lynette P. Broderick: ¡Puff! El internado… cosa muy difícil pero ya se acabó para mí, y ahora viene algo más difícil aún: el R1. Espero podamos seguir en comunicación, uhm… abajo hablo de eso así que no me extiendo, ojalá este capítulo lo puedas disfrutar más que el anterior, un abrazote, amiga!

¡Mil gracias a todas, espero que disfruten el capítulo!

-o-o-o-

XXV. ¿CÓMO DECIRTE NO?

(canción de Franco de Vita)

-o-o-o-

Draco y Luna volvierón al departamento de ella esa misma noche. Ninguno de los dos tuvo que decir nada, en silencio, Draco había aceptado el baño y la cena en casa de Astoria y luego habían aparecido en el edificio donde Draco vivía para recoger el automóvil y llegar así al edificio donde estaba el departamento de la rubia.

Los dos actuaban de un modo perfectamente sincrónico, sin mediar apenas miradas, sonrisas condescendientes, muecas de pena. Porque ninguno de los dos estaba ciego y se conocían demasiado bien como para que Draco no notara la sonrisa culpable que Luna dejaba salir cuando se descuidaba por más que se esmerara después en sonreírle y hacer como todo iba bien. Y por el otro lado, aunque Draco no lo dijera, estaba muy irritado consigo mismo por la forma en que Luna lo había encontrado, había quedado en paz con Astoria y eso estaba bien, pero a cambio había estado sabrá Merlín cuánto, haciendo desfiguros y echando a volar el orgullo. Pero ninguno le preguntó nada ni reclamó explicaciones al otro.

Así eran ellos, cada uno hablaría cuando estuviera listo.

Incluso al entrar al departamento, Luna se dirigió mecánicamente a la cocina para poner té y Draco desocupó el sofá para que ambos pudieran sentarse, ella le puso la taza en la mano y se acomodó muy cerca, poniendo la cabeza en el pecho de él y se quedaron así hasta que se les acabó la el té y se fueron a dormir cada uno a su habitación.

Fue hasta la mañana siguiente, cuando Luna sirvió el desayuno sin su bata, que Draco notó que algo seriamente estaba fuera de lugar. Ella siempre desayunada en pijama.

-¿Y tu equipaje?

Luna estaba poniendo los platos sobre la mesa en esos momentos y a Draco no le paso desapercibida la sonrisa que se esforzó en componer.

-Está todo en casa de George Weasley –explicó aún con la sonrisa flaqueante.

Draco se limitó a observarla con una ceja levantada.

-Es una larga historia…

-¿Y se supone que tenemos otra cosa que hacer?

Luna guardó silencio, haciendo tiempo mientras iba por la cafetera.

-Bien –Draco no era del tipo de forzaba explicaciones de Luna-, pues ya me contarás luego.

-Si vas por mis cosas, te lo cuento en cuanto vuelvas.

-¿Yo? ¿A casa de George Weasley?

Luna sonrió sinceramente esta vez.

-¿Te da miedo? ¡Pero si es prácticamente tu cuñado!

-No me da miedo –la contradijo Draco -. Pero no tiene sentido de todas formas…

-A lo mejor se lo encuentras de camino.

El chico estuvo largo rato tratando de descifrar la mirada de Luna, la verdad es que se le daba fatal entenderla cuando le hablaba así de enigmáticamente. Decidió que solo había una forma de averiguarlo.

-Bien –Draco se puso de pie y fue a buscar la capa que se había quitado la noche anterior-. ¿Dónde vive?

¿Cómo decirte no si sé bien que estoy mintiendo?

-¿En serio irás?

-Tú qué crees…

-George vive sobre su tienda, en el callejón Diagon.

Draco arrugó la nariz como si vivir sobre una tienda le pareciera espantoso, pero luego recordó que había vuelto a destrozar su propio departamento y que estaba de nuevo sin donde vivir y se dispuso a salir del edificio para aparecer en el caldero chorreante.

Con la más clara mueca de incredulidad que hubiera puesto nunca en su rostro, llamó a la puerta de la tienda, ya era buena hora y el callejón comenzaba a llenarse de gente, pero la tienda se encontraba cerrada.

¿Cómo decirte no, si eso no es lo que yo siento?

Y como si la situación requiriera ser más bizarra, fue Ron Weasley quien abrió la puerta.

-¿Y tú que haces aquí? –espetó en cuanto lo reconoció.

Esforzandose por no echarse a reír y no parecer un loco, Draco sacó un trozo de pergamino de su bolsillo.

-Buenos días, Weasley, tú siempre tan educado… ¿Está George Weasley aquí? Le traigo un recado –dijo en el tono más cortante que logró.

-¿Un recado? ¿Tú? –Ron se cruzó de brazos, dispuesto a dar problemas -¿Desde cuándo trabajas de lechuza?

-No te incumbe, Weasley. ¿Está o no está tu hermano?

-Dejáme ver –Ron le lanzó una mirada fulminante antes de dar media vuelta.

-¿Quién es? –preguntó George detrás de él.

-Draco Malfoy te trae un recado –la cara y el tono de Ron denotaban desconfianza.

-A ver…

Ignorando la mirada de su hermano, George salió al encuentro de Draco quien seguía de pie delante de la tienda con esa expresión de alocada incredulidad.

-Ron dice que tienes algo para mí.

Draco estuvo a punto de darle otro discurso de modales, pero desistió, hacía mucho que había llegado a la conclusión de que los Weasley eran ineducables.

-Es de parte de Luna –dijo serio y le entregó el pequeño pergamino que Luna había escrito para él.

¿Cómo decirte no, y borrarte de mis sueños?

George reconoció enseguida el característico aroma a vainilla del pergamino y la tinta azul eléctrico que Luna usaba desde Hogwarts. Las mismas características que tenían las notas que le enviaba para contarle como estaba Ginny en aquellos días.

Al principio, él también miro con incredulidad a Draco, pero luego los engranes hicieron click en su mente y comprendió que el amigo misterioso que se había encargado de los pendientes de Luna no era otro que el rubio que tenía delante. Seguramente había una gran historia detrás de eso pero ahora no era el momento de preguntársela.

-Pasa –le dijo tranquilamente, voy a bajarlas.

Con un montón de dudas, Draco se atrevió a poner un pie a la vez dentro de la tienda, Ron estaba ahí, sentado detrás del mostrador, mirándolo fijamente, como si aguardara a que hiciera algo incorrecto para lanzarle una maldición apropiada.

La mirada de Ron esataba clavada a él, se daba cuenta y aunque le molestaba, sabía que estaba en su territorio y entendía la estupidez que sería molestarlo ahí, así que mientras George bajaba, Draco aguardó con las manos en los bolsillos de su capa mientras miraba con cierta curiosidad los productos de la tienda.

George bajó en esos momentos con el atillo de láminas de Luna en una mano y el asa de un baúl con ruedas en la otra, Draco estaba por cogerlas y marcharse cuando el pelirrojo lo detuvo.

-Faltan aún muchas cosas –dijo como si él también estuviera sorprendido –Luna les había puesto un encantamiento reductor, pero creo que ya se terminó el efecto.

Draco lo miro fijamente, esforzándose al máximo ignorar a Ron, de lo contrario acabaría sacando la varita y ahora que Ron era un auror, bueno, mejor seguir ignorándolo.

-Las bajo todas y luego lo volvemos a reducir.

El rubio asintió, detrás del mostrador, Ron había sacado su varita y jugueteaba con ella deslizándola entre sus dedos.

-¿Tú fabricas todo esto? –se interesó Draco cuando el equipaje de Luna estuvo por fin abajo, reunido y reducido.

-Así es –el tono de George fue serio, como si estuviera esperando la crítica de Draco.

-¿Estos también? –Draco tenía en las manos un par de frascos con hechizos "de camuflaje" y parecía muy interesado en los efectos que ponía la etiqueta.

-También –esta vez, George notó la admiración en el tono de Draco y se atrevió a sonreir con autosuficiencia.

-¿Has pensado en exportarlos?

¿Cómo decirte no y si te he visto, no me acuerdo?

Ron casi se cae del banco en el que estaba por el sorpresivo entusiasmo en la voz de Draco cuando lanzó la pregunta. George se giró hacía él e intercambiaron miradas confundidas.

-Sí, claro –el joven se alzó de hombros -. Pero sigo siendo un comerciante pequeño, mi margen de reinversión no es mucho y…

-¿Y a ti qué te importa? –Interrumpió Ron –toma lo que veniste a buscar y esfúmate.

Draco ignoró olímpicamente a Ron y palpó en su capa hasta que encontró una de sus tarjetas la cual le entregó a George.

-Creo que puedo ayudarte en eso, si te interesa –dijo seriamente -. Haz una cita con mi asistente, hablaremos de negocios.

Antes de que los sorprendidos Weasley pudieran siquiera parpadear, Draco ya había salido del lugar.

Apenas una noche antes, Draco se había prometido un largo peridodo de abstinencia alcohólica. Pero antes de darse cuenta, estaba proponiéndole a George Weasley un negocio, eso merecía por lo menos un trago "esclarecedor". ¿Acaso no tenía ya suficiente de los Weasley en su vida?

Y he tratado de escaparme,

de salirme de esta historia,

porque entiendo que fui yo el último en llegar.

-o-o-o-

Hermione resopló por enésima vez. Estaba cansada y todo lo que quería era irse casa y tirarse en la cama hasta que Ron llegara, en cambio estaba ahí, revisando su block de pergaminos y las notas que contenía acerca de Draco Malfoy a ver qué de todo aquello le interesaba a Harry.

¿Sería cierto? ¿Draco Malfoy se había enamorado de Ginny en su último año de Hogwarts? La verdad es que nada de lo que había investigado entre sus contactos del ministerio confirmaba aquella locura que a Harry se le había ocurrido, pero tampoco había nada ahí que lo refutara.

La joven cerró los ojos, extrañaba a Ron, había dejado de almorzar por varios días con él y eso que no estaba de misión y esa mañana había tenido que salir de casa tempranísimo para reunirse nuevamente con Harry para entregarle cuál secretaría sus impresiones, ni siquiera le había podido dejar el desayuno.

-Y estará con Molly o con sus hermanos acusándome… -murmuró molesta por la idea de ser una esposa descuidada, así no iba a poder convencerlo de tener hijos pronto.

-¿Quién?

Hermione se sobresaltó, no había notado a Harry cuando había llegado.

-Nadie.

-¿Encontraste algo? –preguntó el muchacho estirando el cuello hacía los apuntes de ella.

-Draco Malfoy no ha dado problemas en años –respondió ella con la voz cansada.

-Lo sé, ni siquiera tenía idea de que estaba en Londres.

Pero el corazón no entiende y no sabe de contar,

sí es que hay uno o más de uno para él eso es igual.

-Ya casi lleva un año aquí.

-¿Y a qué se dedica?

Hermione miró su pergamino.

-Dirige una empresa "Malfoy y asociados", ¡qué original! –observó sarcástica, pero luego volvió a su tono cansado- En fin, se dedica al comercio internacional mágico.

-¿Algún escándalo?

-Nop. Está completamente limpio, trabaja con un círculo muy reducido, manejando casi todas las finanzas personalmente, además es difícil que amplie la cartera de clientes, hace unos meses hizo ruido porque rechazó un acuerdo con Blaise Zabini, su gran amigo de Hogwarts, pero eso fue todo, no habló gran cosa y nadie logró descubrir nada sucio ahí.

-Blaise Zabini… ¿cuándo fue eso?

-Harry, no entiendo qué… -fue a decir Hermione, pero Harry la interrumpió de inmediato.

Y es por eso que prefiere compartir antes de perderte

y seguir soñando, y seguir viviendo,

y seguir pensando que algún día las cosas cambiarán

para bien o para mal ya es muy tarde para regresar.

-¿Cuándo fue?

-Uhm, en diciembre se comenzó a rumorear que Malfoy y Zabini se estaban reuniendo –Hermione se interrumpió ella misma esta vez -, en París… para hacer negocios.

-Entonces es cierto que Malfoy y Ginny estaban en París en diciembre.

-Eso ya lo sabías, Harry –Hermione se negaba a creer todavía aquella confesión que Ginny le había hecho a Harry, pero aún si era verdad, no veía sentido en esa investigación cuando supuestamente Harry ya había decidido seguir adelante -. Por favor, deja esto ya en paz.

-¿No lo entiendes, Hermione? ¡Por eso Ginny no se quedo en la Madriguera en navidad!

Hermione se mordió los labios en respuesta. No, no se había dado cuenta ¿pero de verdad iba a cambiar algo?

-Ya. No lo había pensado –suspiró -. Pero, Harry, ustedes no estaban juntos entonces, no es como si Ginny te hubiera sido infiel ni nada y aún así te lo contó todo ¿qué más necesitas saber?

-Es que no me lo contó todo –murmuró Harry con impaciencia – porque estoy seguro que hay mucho detrás de ese negocio fallido de Malfoy y Zabini y la presencia de él ese día en la Madriguera y la intervención de Astoria.

¿Cómo decirte no, si me bailas en los cesos?

¿Cómo decirte no, si te calaste hasta en mis huesos?

¿Cómo decirte no, y salirme de este infireno?

-Supongamos que es así –concedió Hermione –no cambia nada de todas maneras, tú decidiste seguir ¿no es así?

-¡Sí! –Harry se desesperó, pocas veces se había sentido así de incomprendido por Hermione –Pero no quiero que se burlen de mí, Hermione, quiero saber lo que paso, me creo con ese derecho al menos.

¿Cómo decirte no, y si te he visto no me acuerdo?

Y he tratado de escaparme de salirme de esta historia,

de esfumarme y de perderme y de borrarme de una vez.

Hermione recordó con ironía las noches de campamento buscando Horrocruxes, ¿cómo iba a saber en aquel tiempo que un día ese chico valiente que salvó al mundo mágico se volvería loco haciendo tremenda novela con su compromiso?

-Pues entonces preguntáselo a Ginny –respondió exasperada –Preguntále por qué volvió contigo. Y dile eso, que es tu derecho saber con quién vas a casarte.

Hermione se puso de pie y dejo delante de Harry el pergamino que contenía los recientes movimientos de Draco Malfoy, sus finanzas, sus amistades, sus aventuras nocturnas…

-No hay ninguna referencia tangible de Ginny aquí –le dijo modulando la voz –si es que algo en verdad paso, también es verdad que hace meses que no tienen nada que ver.

-Una aventura y ya está –murmuró Harry sin dar realmente crédito a las investigaciones-. Ginny necesitaba una aventura para asegurarse de que era yo ¿no es eso lo que crees?

-No he dicho eso.

Pero el corazón insiste, ¿qué será lo que le diste?

que no es capaz de sustituirte y comenzar una vez más.

Pero lo sabes bien que hasta es capaz de compartir, antes de perderte.

-¿Pero lo crees?

-Es que no puedo creer nada, Harry ¿Malfoy y Ginny? Tal vez ella estuviera en verdad desesperada cuando tú no estabas en el colegio y entonces entiendo que aceptara cualquier protección contra los mortífagos, aunque ciertamente eso no me pega con su personalidad, pero aún así… ya fuera de peligro, sin guerra ¿cómo es que acaban juntos personas tan distintas? ¿Y cómo es que Ginny, quien siempre te ha querido, se fija de pronto en alguien tan mortalmente distinto a ti? No creo que se haya olvidado de todo lo que Malfoy la insultaba a ella y a su familia, no concibo eso como amor, Harry. No puedo.

-Pero Ginny lo dijo.

-¿Dijo que lo amaba?

-Dijo que se enamoró de él.

-Pero acabo…

-Dijo que entendió que era imposible. No mencionó a Astoria –Harry hizo una pausa mientras se alborotaba el pelo en señal de que estaba pensándolo-. A Zabini tampoco.

-¿Qué me estoy perdiendo?

Y seguir soñando, y seguir viviendo.

Y seguir pensando que algún día las cosas cambiarán

para bien o para mal, ya es muy tarde para regresar.

-Una tarde, fui a visitar a Ginny a la Madriguera y Zabini estaba ahí, estaban discutiendo y de hecho, cuando entré a la sala Ginny estaba apuntándolo con su varita y exigiéndole al tipo que se largara. No entendí gran cosa, él estaba pidiéndole otra oportunidad y en algún punto creo que le reclamo por seguir queriendo a alguien… no estoy seguro.

-¿Crees que Ginny es la razón de que Malfoy y Zabini no llegaran a un trato?

-De eso no tengo idea.

-¿Entonces?

-Creo que la razón por la que Ginny no quería verlo es que él le ayudó a Astoria para separarla de Malfoy.

-Y esa conclusión viene de ¿dónde?

-De las cosas que Ginny le estaba reclamando ese día.

-¿Y eso a dónde te lleva?

Y he tratado de escaparme,

de salirme de esta historia,

porque entiendo que fui yo el último en llegar.

-A sentirme un estorbo en esta historia –dejo caer Harry y Hermione lamentó profundamente no poder quedarse mucho más tiempo con él, a medio día ya tenía otra cita, por cierto, con Ginny Weasley.

-o-o-o-

-¿Y bien?

-¿Y bien? –repitió Luna mientras desempacaba, ya había recuperado su habitual expresión de inocente sorpresa.

-¿Qué fue lo que pasó entre George Weasley y tú, eh?

Luna se le quedó viendo fijamente.

-¡Oh no finjas que no entiendes de lo que hablo!

-No finjo.

-¿Te acostaste con él?

Luna comenzó a reírse -. No. –dijo entre risas todavía.

Draco se recargó de la puerta del despacho y cruzó los brazos, una sonrisa burlona en el rostro que alegró aún más a Luna. Odiaba ver a Draco rendido, y en cambio, adoraba su pose arrogante.

-¿Se puede saber que te hizo pensar eso?

-¡Fácil! –Espetó el rubio –el tipo casi se derritió cuando vio tu nota…

-Eso no quiere decir nada –sonrió Luna -. De verdad que no.

-Está enamorado de ti de todas maneras –acotó Draco, todavía recargado en el marco de la puerta.

-Nada de eso.

-¿A ti no te gusta él?

-Bueno –Luna miró hacia el techo con expresión soñadora -, es un gran amigo, admito que es guapo pero…

-¡Oh, pobre tipo! –La sonrisa de Draco se tornó maligna, luego dio media vuelta y se fue con rumbo a su habitación.

Pero el corazón no entiende y no sabe de contar,

sí es que hay uno o más de uno para él eso es igual.

-¿Draco? –Luna se puso de pie y fue detrás de él -¿qué dije?

-"Amigo" y "pero" –Draco ni siquiera volteó –Weasley está perdido. Ten cuidado ¿quieres? Si le das alas y luego piensas romperle el corazón será problemático.

El rubio siguió hasta su habitación donde tenía trabajo que revisar y Luna se quedo en el pasillo procesando lo que Draco le había dicho.

-¿Y tú nunca me diste alas a mi? –preguntó sabiendo que él ya no la escuchaba.

Y he tratado de escaparme de salirme de esta historia,

de esfumarme y de perderme y de borrarme de una vez.

-o-o-o-

Más tarde, cuando Draco había logrado ponerse al corriente de los movimientos que había hecho la empresa durante su larga borrachera, se alegró de haber contratado a Malcolm, quien sabiamente no había iniciado ningún proyecto, cual elfo doméstico, se había limitado a seguir las instrucciones que su jefe había dado antes de desaparecer. En resumen: el negocio estaba muy bien.

Salió de su habitación en busca de Luna para ver si quería salir a cenar, pero no la encontró.

Apenas unos diez minutos después, la puerta del departamento se abrió y la joven apareció cargando un par de paquetes y la funda de un vestido.

-Hola –saludó a Draco y el rubio percibió de inmediato la cautela en su voz.

-Hola.

-¿Terminaste ya? –Luna avanzó hacia su habitación para deshacerse de sus solamente asintió-. ¿Quieres ir a cenar?

-Iba a preguntarte lo mismo.

-Bien –Draco tampoco pudo pasar por alto la rapidez con la que Luna metió el vestido y las cajas a su closet.

-¿Qué es eso?

Luna se alborotó el cabello y sonrió nerviosamente. Ya había visto eso venir-Mi vestido de dama –dijo sin rodeos -. Para la boda…

-¿Viste a Ginevra?

-Por supuesto.

-¿Y cómo está?

-No tan bien como cuando estaba contigo, pero sí mejor que tú.

-Ya. ¿Se ve contenta?

-La verdad es que sí.

-Potter no es tan idiota ¿eh?

- A pesar de ti, Harry también es mi amigo, de hecho ellos fueron mis primeros amigos –Luna sonrió levemente- no puedo decirte la cantidad de confusión que me genera el hecho de que la boda este en marcha. Tenía la esperanza de que detuvieras a Ginny antes de que llegara tan lejos.

-Nos quieres a los tres, lo sé.

-¿Lo sabes? –Draco asintió-. ¿Y sabes que te quiero de forma distinta también?

-¿Qué? Sí, lo sé… lo sabía. Creía que ya lo habías dejato atrás.

-Yo también.

-¿Entonces? –Draco no tenía idea de por qué preguntaba, no es que saber más de los sentimientos de Luna fuera a hacerlo cambiarla de perpectiva.

-Busqué enamorados en América ¿sabes? Pero no avanzó mucho con ninguno, fue igual que con Dean, nosotros no… bueno, esperaba volver aquí y encontrarte junto a Ginny y ya sabes, es fácil resignarse cuando la felicidad de tu mejor amiga va en ello. Pero recibí la invitación a la boda y una carta en la que me pedía ser su dama de honor, Draco, después de eso ya solo podía pensar en que ibas a estar solo aquí, tú…

Pero el corazón insiste qué será lo que le diste,

que no es capaz de sustituirte y comenzar una vez más.

-Recuerdo vagamente un howller sobre eso.

-Seguramente ya estabas ebrio para entonces, pero en el te gritaba por permitir la situación, por complicarlo todo…

-Lo siento.

-Ya lo sé.

-Tu y yo, Luna…

-Somos amigos, lo sé. Igual que George Weasley y yo ¿no?

-No –Draco fue a abrazarla y Luna se lo permitió -. George Weasley esta enamorado de ti y es un tipo listo, creo que podría sorprenderte un día de estos. Tú en cambio, solamente sientes pena porque estoy solo y actúo como idiota, crees que puedes ser la que me proteja y devuelva al camino, pero eso no es amor, Luna. Los dos sabemos eso.

-¿Qué si lo es? –Luna se permitió un sollozo en el pecho de Draco -¿Un par de personas que nunca han estado felices ni en paz, que se han hecho daño en numerosas ocasiones y se lo pasan sufriendo uno por otro?

-Creo que eso tampoco –había una nota de diversión en la voz de Draco.

-¿Entonces?

-¿Me estás pidiendo que defina al amor? –ahora sí, Draco estaba riéndose.

-Sí.

Draco se alejó de ella un poco y le alcanzó un pañuelo.

-Honestamente no tengo idea, Luna. Puedo decirte lo que no es pero…

-¿Y entonces cómo sabes que lo sientes?

-Lo intuyo.

-¿Cómo?

-Estás preguntándome demasiado –se irritó Draco de repente.

-Sólo trata de explicármelo, por favor.

Draco resopló, paseo por la habitación, se despeinó, metió y sacó las manos de los bolsillos, volvió a peinarse y finalmente se dejo caer en la cama.

-¡Porque ella me hace falta, Luna! Porque la extraño, porque quiero que vuelva a mirarme, que me sonría, que me abrace, porque me hacen falta sus cabellos, su cuerpo, su risa, sus manos… porque sé que soy un idiota, que la perdí y sin embargo, sé que ella siente exactamente lo mismo.

Luna levantó la vista hacia un Draco que se había quedado con la vista perdida y se animó a acercársele otra vez, quizá tenía razón en que solamente movía su instinto de protección. No llegó hasta él porque escuchó un ruido en su estudio y tuvo que ir a revisarlo.

Pero lo sabes bien que hasta es capaz de compartir antes de perderte

y seguir soñando, pero no sé hasta cuándo.

-Ginny…

-o-o-o-

-o-

-o-o-

-o-o-o-

Soy de lo peor, lo sé. Miren que dajarlas con este final y me da pena porque no sé para cuando nos podremos volver a leer…

Hay una noticia buena: el siguiente capítulo lleva por fin la canción titulada "Historia sin Fin" del grupo Elefante y eso solo puede significar una cosa: nos acercamos peligrosamente al final de este fic. Pero no tanto, aún calculo unos 5 o 6 capítulos más.

Pero me detengo aquí para agradecerles a todas, todas las personas que han seguido mis historias Draco-Ginny ¡ya por cinco años! Estaba comenzando el segundo año de la carrera cuando comencé "Amores Extraños" y los fics fueron en su momento una válvula de escape para mi loca imaginación y las dificultades que la carrera iba imponiendo. A lo largo de este tiempo, he tenido la oportunidad de compartir esta locura con alguien, supe que no era la única que creía posible que Draco y Ginny estuvieran juntos y tuve la enorme dicha de que les gustaran mis ideas a personas geniales como ustedes. Hace unos días les escribí que pensaba terminar este fic en febrero porque creí que tendría el mes libre entre el final del servicio social y el comienzo de la especialidad, pero me equivoqué porque tuve que presentarme en mi nuevo hospital desde el comienzo de febrero al curso introductorio además de hacer los tramites para la titulación y demás, ya esta semana comienzo las guardias y la siguiente seré oficialmente residente de primer año así que voy a tener que dejar de escribirles por un tiempo, creo que hasta que tenga vacaciones, calculo que a comienzos del verano… he aquí el motivo de mi pena, que necesito organizar mi tiempo para sobrevivir a esta nueva etapa de mi vida. ¡Pero no las abandono! Por supuesto que no, tengo tres historias en proceso y prometo no abandonar ninguna, aún si ahora debo hacer una pausa, siempre seré la chica traumada con Draco y Ginny que idea historias alocadas en las que su amor es posible y que justo cuando pensó que estaba rematada, tuvo el gusto de encontrarlas a ustedes, terminar mis historias es algo que haré por mí misma, por todas ustedes y por supuesto, por Ginny y por Draco.

Por cinco años esta página ha sido parte de mi y me pega la nostalgia porque no voy a andar por aquí colgando y leyendo nuevos Drinnys por un tiempo. Hay una aventura nueva delante de mí y de pronto se merece todo mi tiempo y espacio, espero lo comprendan y si no es mucho pedir, que de vez en cuando se acuerden de mí y me dejen un mensajito, de esos que el año pasado sonaban de pronto en el móvil y me ponían la sonrisa del día. ¡Ah! Y sigan escribiendo de esta pareja, en mi primer día de vacaciones ¡me encantaría sentarme a leer de ellos todo el día!

Dejando un poco aparte mí vena melancólica y hablando un poco del capítulo, ¿Qué piensan de esa plática entre Harry y Hermione? ¿Y la de Luna y Draco? ¿Y de las pocas líneas que hacen referencia a Ginny en este capítulo?

Un abrazo a todas, de verdad que agradezco todo su tiempo y apoyo hasta ahora y no tengo idea de cómo pagar la alegría que me causaron con cada uno de sus reviews y mensajes en estos cinco años de exámenes, guardias interminables, libros de miles de páginas, artículos, cursos… ¡Las quiero un montón!

muminSarita.