XXV
x-x-x-x-x-x-x
(Visto por Quinn)
Habían pasado toda la mañana juntas, y parte de la tarde, estaban emocionadas y felices por el hecho de estar prometidas, habían decidido esperar hasta graduarse, ya que aunque sabían que pasarían el resto de sus vidas juntas, no tenían una edad "muy legal" para casarse.
En aquellos momentos, las cuatro chicas estaban en el nuevo piso de Will Schuester, junto con el profesor, Shelby, y April, con anterioridad todo el Glee Club había estado ayudando al profesor a mudarse definitivamente a la ciudad de los rascacielos. Para decírselo a todos, y sin provocar ningún ataque al corazón, Rachel y Quinn habían decidido guardar el anillo, para que pudieran explicarlo después con calma. Pero ahora solo estaban los siete, junto con Beth esperando para ir a casa de Shelby de nuevo.
Quinn encontró un dvd en una de las cajas, leyó el titulo. "First Glee Club"
- ¿Qué es esto profesor? – dijo enseñándole el DVD.
- ¡Madre mía! No recordaba haber cogido esto – dijo quitándoselo de las manos a Quinn, y con una enorme sonrisa en su rostro – Ha debido de ser Emma quien lo metiese.
- ¿De qué se trata? – preguntó Brittany.
- Es un video sobre el primer Glee Club, ¡menudos tiempos! ¿os acordáis? – preguntó a April y a Shelby – ¡Menudos corazones rompisteis en aquellos tiempos, incluidos el mío! Una más tranquilita que la otra por eso, parece mentira…
Las dos mujeres rieron ante la emoción de su amigo.
- ¿De cuándo es? – preguntó Shelby, acercándose a Will.
- Nuestras nacionales – dijo guiñándole el ojo - ¿Os acordáis? Todos queríamos beber para celebrar que estábamos en New York, y nuestro profesor nos regañaba, con la ayuda de San April Rhodes, aunque después de ganarlas, la historia cambió – dijo sin maldad.
- ¿Podemos verlo? – preguntó Rachel al escuchar la palabra "nacionales" tenía mucha ganas de ver a los tres adultos en las nacionales.
- No sé, no sé – bromeó el profesor, pero vio la mirada ilusionada de Rachel - ¡Claro que podemos! ¡tengo muchas ganas de verlo!
Todos se sentaron en el sofá, y el profesor puso el video. Al principio se vio un video de todos los que formaban el grupo. Era chistoso ver a los tres adultos que ahora les acompañaban, a su edad. Después algunas actuaciones, los adultos sonreían, y en ocasiones alguna de las chicas se reía en silencio, ya que era chistoso incluso el look ochentero que llevaban.
Las últimas actuaciones habían llegado, primero los chicos, liderados por Bryan Ryan y Will Schuester, que cantaban la canción de Robert Palmer, Addicted to Love. Brittany aplaudía locamente, mientras veía el video del profesor cantando y bailando.
Quinn aprovechó el alboroto para susurrarle en el oído a Rachel, para que tan solo ellas dos pudieran escuchar, el estribillo de la canción.
- "Deberías enfrentarlo, eres adicta al amor".
La morena la miró y le sonrío, ambas compartieron una mirada que lo decía todo, que hablaba más que cualquier palabra, pero Rachel se inclinó a Quinn y le susurró.
- Soy adicta a tu amor.
La rubia no pudo evitar morderse el labio, Rachel sabía a la perfección como usar las palabras, para provocar en ella un torbellino de sentimientos.
Siguieron mirando el Dvd, antes de que no pudieran evitar juntar sus labios, al igual que estaban, esos momentos, sus miradas.
Ahora era el turno de cantar para las chicas del primer Glee Club, pronto descubrieron que April y Shelby, eran las líderes, cosa que a nadie le extraño. Prestaron toda la atención al video, desde luego era algo que no querían perderse.
Era la canción de Roxette, Listen to your heart, era una canción interpretada, y hacían como si April estuviese llorando por amor, sentada en el suelo. Entonces, aparecía Shelby, y le hacía levantarse, juntas se unían en el centro del escenario.
Shelby, haciendo que trataba de calmar las lagrimas de April:
Sé que hay algo en la estela de tu sonrisa
Tengo la noción por la mirada en tus ojos, sí.
Construiste un amor pero está fracasando.
Tu pequeño pedazo de cielo se vuelve oscuro.
Escucha a tu corazón
Cuando te está llamando.
Escucha a tu corazón
No hay nada más que puedas hacer.
No sé a dónde vas
Y no sé por qué,
Pero escucha a tu corazón
Antes de decirle adiós.
Después fue el turno para April:
A veces te preguntas si esta lucha vale la pena.
Todos los momentos preciosos se pierden en la marea, sí.
Barrieron con todo y nada es lo que parece,
La sensación de pertenecer a tus sueños.
Todo el grupo de chicas cantó:
Escucha a tu corazón
Cuando te está llamando.
Escucha a tu corazón
No hay nada más que puedas hacer.
No sé a dónde vas
Y no sé por qué,
Pero escucha a tu corazón
Antes de decirle adiós.
April y Shelby cantaron:
Y hay voces
Que quieren ser escuchadas
Para mencionar
Pero no puedes encontrar las palabras
El olor de la magia
La belleza que existió
Cuando el amor era más salvaje que el viento.
Todo el grupo de chicas volvió a cantar el estribillo.
Y el recinto se venía abajo con aplausos.
- ¡Fuisteis apoteósicas! – gritó Will Schuester.
- Fue una actuación maravillosa – las felicitó Rachel.
- Sí, una actuación que nos hizo ganar las Nacionales – dijo con orgullo el profesor, mientras veían las imágenes de cuando recogían el premio, a April se le veía abrazando a Shelby. Luego todos abrazándose.
Después se vio una fiesta.
- Esto no hace falta que se vea ¿no? – preguntó April levantándose del sofá, e intentando arrebatarle el mando a distancia a Will.
Todos la miraron extrañados, aquella manera de actuar no era muy de April, siempre estaba dispuesta a todo, ¿por qué no querría que se viera el video de la fiesta?
- Por favor Will – volvió a repetir.
- ¡Venga será divertido! – exclamó el chico.
- Vamos, no creo que estas cuatro se escandalicen de nuestras fiestas – le sonrió Shelby.
- No, no lo creo – rió Santana.
April resignada se sentó de nuevo en el sofá.
Pocos minutos después, en el video vieron a April hablando con Bryan Ryan, el que grababa era Will, e iba de aquí para allá grabándolos a todos. Aquello, parecía una conversación privada.
- ¿Qué piensas hacer? – preguntaba Bryan preocupado.
- Creo que me voy a declarar esta noche – decía April con una sonrisa – Soy April Rhodes, puedo conquistar a quien me proponga – se animaba a sí misma.
- Claro que sí, ella caerá rendida a tus pies – el chico acariciaba el brazo de la rubia.
Todos miraron raro a April, por lo que estaban viendo en el video, pero la rubia, famosa por su sempiterna sonrisa, estaba blanca, su sonrisa había desaparecido por completo.
- ¿Ella? – preguntó extrañado Will.
- Por favor quita esto – pidió April de nuevo.
- Quítalo, si April se está incomodando, es mejor que lo quites – pidió chocada Santana, demostrando que su corazón no le cabía en el pecho, por más fachada de chica mala que tuviese.
- Will, ella tiene razón, si se incomoda quítalo – dijo Shelby.
- ¡Oh, vamos! ¡No pasa nada! – el profesor volvió a coger con fuerza el mando.
- Chicos tengo que deciros algo – decía Shelby en el video, cuando ya estaba todo el grupo reunido – Voy a ser madre de alquiler – decía feliz.
Y todos vieron como la cara de April se descomponía aun más, pero esta vez, tanto en el video como en la actualidad.
La cara de Rachel también era un poema, al ver a April en ese estado, y al ver a Shelby decir tan feliz en el video que iba a ser madre de alquiler, su madre.
El video se cortó, y lo siguiente que se vio, fue a todos festejando la noticia de Shelby, y a April en la distancia, en la barra del bar, cogiendo una botella de whisky, mientras miraba triste al grupo, y bebía de la botella.
April no lo pudo aguantar más, y salió corriendo al baño, mientras lloraba, encerrándose ante la sorprendida mirada de todos los allí presentes.
Santana y Quinn se miraron, allí tenían la respuesta de la oscura vida de April Rodhes, su camino a la perdición había sido Shelby Corcoran.
La mujer salió corriendo detrás de April, pero la rubia se había escondido en el baño.
- ¡Déjame entrar cielo! – pedía desde fuera Shelby, apoyada lo más que podía en la puerta, desesperada sabiendo que la pequeña rubia lo estaba pasando realmente mal.
- ¡Déjame en paz! –gritaba April a lágrima viva.
Quinn se giró al ver salir del apartamento, corriendo, a Rachel. Y por inercia fue detrás de ella.
- ¿Rachel? ¿Qué ocurre? – le preguntaba, ambas corriendo escaleras hacia abajo.
La morena se giró y la abrazó con fuerza echándose a llorar.
- ¿Rachel? – volvió a preguntar, limitándose a abrazarla con fuerza, más aun cuando la morena intensificó el abrazo.
Estuvieron un rato en silencio, y Quinn no podía aguantar ver a su chica de ese modo.
- ¿Qué te ocurre? Por favor, habla conmigo, no sé qué te está ocurriendo – rogó, besándole la frente.
- Soy la culpable – lloraba sin descanso.
- ¿De qué?
- ¿No lo has visto? Ella empezó a beber cuando mi madre decidió tenerme.
- Ey cariño – dijo mirándola a los ojos – April no empezó a beber por eso, empezó a beber porque ninguna tuvo el valor para decirse lo que se amaban, antes de que fuese demasiado tarde – la cogió por los hombros – Tú no eres culpable de nada.
- Si mi madre no me hubiera tenido, todo hubiera sido mucho mejor para ellas, quizá mucho mejor para todo el mundo, si yo no existiese.
Quinn tuvo que hacer mil esfuerzos para no abofetearla.
- Si tú no existieses… yo estaría muerta Rachel ¿no te das cuenta? – la hizo que la mirase – No te das cuenta de la manera en que logras tocar la vida de todos los que te rodean, tú no eres culpable de nada malo, pero si de un montón de cosas buenas – le besó el pelo – Tú me has cambiado la vida, he pasado de ser una reina del baile, a ser la reina de las cursis – se rió intentando hacer reír a la Diva – En serio Rach, si tú no existieras pasaría toda mi vida entre alcohol y drogas, o peor, no sé, pero no quiero imaginarme un mundo sin ti.
Rachel la abrazaba, emocionada, por lo que acaba de escuchar decir a la rubia.
- Si mi madre no hubiera dado esa noticia, April se hubiera lanzado y le hubiera confesado sus sentimientos – dijo intentando secarse las lagrimas con las mangas de su camisa.
Quinn sacó un pañuelo y le secó las lágrimas de una manera dulce.
- Escucha, eso no hubiera cambiado nada, porque Shelby no se dio cuenta en ningún momento de lo que sentía April.
- Me siento fatal – intentó recomponerse.
- Lo sé, pero no podemos hacer nada, lo tienen que solucionar ellas, y olvídate de echarte las culpas.
- ¿Nos hubiera pasado a nosotras lo mismo? – preguntó confusa.
- ¿Si nos hubiera pasado el qué?
- No habernos dicho lo que sentíamos, seguir con nuestras peleas, seguir siendo enemigas, y al cabo de los años darnos cuenta de que nuestra vida jamás fue completa, porque no nos tuvimos durante ese tiempo.
Quinn sonrió, metió la mano en el bolsillo de Rachel, y sacó su anillo, el mismo que le había dado aquel día, se lo puso en el dedo, y cogió su mano con ternura.
- ¿Lo ves? – preguntó con una sonrisa, haciendo que la Diva mirase el anillo – No nos ha pasado lo mismo, ni nos va a pasar. No quiero pasar mi vida lejos de ti.
Quinn se inclinó para besarla, y Rachel y ella se fundieron en un beso posesivo, apasionado, la Diva deseaba demostrar el torbellino de sentimientos que tenía en aquellos momentos, y la rubia lo pudo notar por la fuerza y la pasión que ponía en aquel beso.
- Te quiero Quinn- le dijo cuando se separaron a coger aire.
- Yo te quiero aun más – le sonrió con una mirada llena de amor.
- No – negó con palabras y con un gesto de su cabeza. Volviendo a abrazar a su chica.
- ¿Vamos a ver cómo están allí arriba? – señaló con la cabeza hacia arriba, sin soltar a la morena.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
(Visto por April)
Se sentía cada vez más sola, más terriblemente mal, no podía soportar la tristeza que se volvía a apoderar de ella. Su secreto había sido revelado y no sabía cómo iba a soportar cuando tuviese que salir de allí. Escuchaba a Shelby dar golpes en la puerta para que la dejara entrar, y cada golpe que la morena daba en la puerta, era una lágrima que escapaba de sus ojos.
Finalmente decidió dejarla entrar, abrió la puerta un poco, y la morena entró rápidamente, cerrando la puerta a su paso. Ella era incapaz de mirarla.
Shelby tan sólo la abrazó.
- ¿Por qué no me dijiste nada? – preguntó acariciando el hombro de April.
- ¿Qué querías que te dijera? – intentó guardar la compostura.
- Lo que sentías, ¿por qué te has guardado todos estos años todo esto para ti sola? – dijo arrodillándose, ya que April había decidido sentarse en el suelo.
- ¿Hubiera cambiado eso algo? No sentías lo mismo por mí, era obvio – dijo cogiendo papel del wáter, para secarse las lagrimas.
- En aquella época era una idiota, cometí tantos errores, y uno de los más grandes que cometí, fue no hacerle caso al corazón cuando me decía lo que sentía por ti.
- ¿Lo qué sentías por mí? – preguntó extrañada.
Shelby bajó la mirada avergonzada y se sentó a su lado.
- Lo siento, lo siento tanto…
- ¿Me amabas? ¿O qué…? – estaba perdida.
- Sentía muchas cosas por ti, y nunca quise aclararlas conmigo misma.
- ¿Por qué no me dijiste nada?
- ¿Por qué no me llamaste durante todos estos años?
- No quería verte, tú me conociste en un momento que había tomado la decisión de dejar la bebida, pero no te imaginas lo que he sido durante estos años. Lo que pasó aquella noche lo desencadenó todo – intentó explicarlo con calma – Estaba tan decidida, y fue tal el golpe… me perdí, estuve muy confundida.
- No sé qué decir, lo siento muchísimo.
April se echó para atrás, y apoyó su cabeza en la pared.
- Ver ese video ha sido como si todas las gotas de alcohol de estos años estuvieran recorriendo mis venas, y toda la droga que tomé estuviera en mi sangre de nuevo, me he sentido tan sola, tan abandonada…, tan desesperada – siguió llorando.
Shelby no sabía que decir ante aquello, así que decidió hacer algo que no necesitaba palabras, se acercó a April y le besó dulcemente en los labios.
- Ya no es lo mismo, estoy aquí – volvió a besarla.
Volvieron a quedarse en silencio.
- Te sabias el video de memoria – comentó la morena, con la voz triste.
- Lo veía cada noche, cuando me encontraba sola, tirada en cualquier lugar de mala muerte, si tenía un reproductor de Dvd cerca, trataba de verlo – dijo suspirando.
- ¿Por qué te hacías eso si te dolía tanto? – preguntó intentando comprenderla.
- No he tenido nunca un hogar, ver el video, recordar a todo el Glee Club, sobre todo a ti, me hacia imaginar que en algún lugar alguien estaba esperándome, que tenía un hogar, sólo que no sabía cómo llegar hasta él, y tenía que luchar por saber cómo hacerlo.
- Ahora tienes un hogar – dijo apretando con cariño su mano – Tienes un hogar a mi lado – le sonrío con lagrimas en los ojos – Y tienes a Rachel, que te aprecia mucho, a Beth, que parece ser que te adora cuando le cantas nanas, y tienes al parecer a Quinn Fabray.
- Siempre he querido un hogar – intentó sonreír.
- Sin ti mi hogar no sería un hogar – dijo levantándose, y dándole la mano a April para que se levantara.
- ¿Podrías sacarme de aquí por favor? – pidió la rubia – No quiero ver a Will ahora.
- El no quiso hacerte daño.
- Lo sé, pero no me apetece dar explicaciones.
- ¡Vámonos! – dijo abrazándola, de un modo protector – A nuestro hogar – remarcó la última palabra, con su voz, para que la rubia se diese cuenta de cuánto habían cambiado las cosas.
x-x-x-x-x-x-x-x
(Visto por Rachel)
Cuando subieron iban cogidas de la mano, Rachel había vuelvo a meter su anillo en el bolsillo, pero aun sentía el calor de la mano de su chica, que le recordaba, que lo suyo iba en serio.
El panorama era bastante extraño.
Will estaba hablando por teléfono con Emma en la entrada del apartamento, en el sofá Brittany, miraba a Santana, quién tenía en brazos a Beth, acunándola contra su cuerpo.
- Se despertó con el drama – susurró – Tal vez se parezca más a Berry de lo que me imaginaba. Porque es una "Drama Quinn".
- No seas mala Santana – le regañó cariñosamente Brit, porque todas las allí presentes sabían que la latina sólo bromeaba.
- ¿Puedo hablar contigo Quinn? – preguntó Santana, señalando el balcón del apartamento.
- Claro – contestó extrañada de la petición de su amiga.
Ambas salieron al balcón, y miraron al horizonte, ya había anochecido, pero desde luego aquel apartamento tenía bonitas vistas, a un hermoso jardín.
- ¿Está todo bien? – preguntó Quinn.
- No del todo… - contestó Santana pensativa.
- ¿Me vas a decir que te ocurre? – preguntó dándose la vuelta y mirando a su amiga.
- Quinn… vas a ser la madre de Beth ¿verdad?
- De hecho, soy la madre de Beth – no entendía las preguntas y el comportamiento de su amiga - ¿A qué viene esa pregunta?
- Quiero… pedirte un favor, ya sé que va a parecer raro… pero… - dijo seria.
- Dime, vamos Santana, aparte de las cientos de bromas que nos hacemos, somos amigas, cuidamos la una de la otra ¿recuerdas? – dijo acariciándole el brazo.
- ¿Puedo estar en la vida de esa niña? – dijo mirando de reojo dentro del apartamento, donde en aquellos momentos Rachel abrazaba a Beth.
- No te entiendo…
Santana se quedó en silencio unos instantes.
- Veras, si tú me lo permitieses… me gustaría ser la tía Tana para tu hija, no la tía Tana de broma, si no la de verdad, o sea en serio – dijo casi tartamudeando.
- ¿Por qué? – preguntó gratamente sorprendida por la propuesta de la latina.
- Eres mi hermana, y quiero ser parte de tu familia, quiero… - dijo de nuevo pensativa.
- ¿Ser la tía de Beth? – preguntó con una sonrisa, interrumpiéndola, ya que sabía que, a la latina, le costaba mucho hablar, de todo lo que tuviera que ver con ponerse sentimental.
- Sí.
- Ya eres la tía de Beth, y más te vale que cuando mi hija necesite a su tía, tú estés en primera línea – le ordenó con una sonrisa.
Santana la abrazó.
- Gracias- dijo emocionada.
- A ti, y ahora sueltamente si no quieres que a nuestras chicas se les salgan los ojos de las orbitas – dijo riendo, y saludando a las chicas, que estaban mirándolas fijamente durante toda la conversación.
- Vaya lo siento – se disculpó, secándose unas lagrimas que acababan de salir de sus ojos.
- ¿Todo esto ha sido por el video? – preguntó Quinn antes de entrar.
- Creo que me ha hecho replantearme algunas prioridades – le sonrió.
- Me alegro que Beth esté entre tus prioridades – dijo orgullosa.
- Las cuatro lo estáis – afirmó sonrojada.
Quinn volvió a sonreírle, sorprendida esta vez, porque en esas "cuatro" prioridades, había incluido a Rachel.
Cuando entraron vieron salir del baño, a April y a Shelby, a toda prisa, todas miraron a April, con su simpatía y su amabilidad se había convertido en una persona que realmente les importaba.
- ¡Nos vamos! – exclamó la mujer morena – Chicas, venga, vamos a casa.
Rachel abrazó a April y la rubia le sonrío agradeciéndole el gesto.
- ¿Y Will? – preguntó Shelby.
- Está afuera hablando con la profesora Pillsbury – le respondió Quinn, cogiendo de la mano a Rachel.
- Ok, April no se encuentra del todo bien y prefiero que vayamos ya para casa, veniros y prepararemos la cena, si os apetece – les informó Shelby - ¿Quinn puedes llevar tú a Beth?
- Claro – la rubia sostuvo a Beth entre sus brazos, mientras Rachel, ponía una mano en el bolsillo trasero del pantalón tejano de Quinn, haciendo estremecer a la rubia ante el contacto – Vamos a casa.
x-x-x-x-x-x-x-x
(Visto por Rachel)
Ya después de cenar, Quinn había ido a acostar a Beth en su habitación, y Santana y Brittany estaban el algún lugar, perdidas. Rachel no quería sabe que estarían haciendo. En el comedor sólo estaban Shelby y ella. La mujer estaba sentada en el sofá.
- Puedes sentarte Rachel ¿por favor?
- Claro, mamá – dijo sentándose a su lado.
- Lo siento mucho, por todo lo que te hecho estos años, por no haber estado a tu lado cuando me necesitabas.
- No importa mamá, ahora lo estás – le sonrió amargamente.
- Quiero que entiendas el por qué no estuve a tu lado – dijo echándose hacia atrás en el sofá.
- No hace falta qué…
- Escucha, sí me enamoré de April cuando estábamos en el instituto – suspiró.
- Entiendo.
- No, no entiendes – la miró fijamente, rogando que la escuchase – La abandoné, porque no estaba bien que yo sintiera aquello, jamás se lo dije. Tú, en un principio, sólo ibas a estar en mí, yo no debía sentir ningún sentimiento por ti – la miró triste – Pero cuando te vi nacer, salir de mí, te quise en el primer instante.
- ¿Por qué te fuiste de mi lado entonces? – preguntó triste.
- Por eso mismo, porque te quería, tus padres eran los que cuidarían de ti, yo no pintaba nada.
- Sí, tú pintabas, desde luego que pintabas, eras mi madre – le regañó.
- Ya, lo sé, lo siento mucho.
- A ver si lo entiendo… ¿te alejaste de nosotras porque a las dos nos querías?
- Exactamente – suspiró de nuevo – Era una cobarde estúpida, en lo único en que podía pensar era en triunfar en Broadway, en que no necesitaba a nadie, sólo triunfar… me equivoqué tanto, y todo mi pasado ha explotado en mis narices por culpa de ese video. Me siento tan estúpida y arrepentida.
- Mamá, no es tarde, yo estoy aquí, y April está en tu habitación, durmiendo, y seguramente deseando que vayas a abrazarla – le sonrió.
- Gracias por ser así, por perdonarme, tus padres hicieron un buen trabajo – dijo abrazándola – ¿Sabes? – le sonrió – Cuando os veo a Quinn y a ti, me dais mucha envidia, el beso de ayer, lo felices que se os ve hoy…
- Mamá, quiero decirte algo, al respecto de Quinn, pero tienes que prometerme que no te volverás loca, y que esperaras que mañana te lo volvamos a contar ella y yo – dijo sonrojándose.
- ¿Qué ocurre? – preguntó confusa.
Rachel sacó el anillo que aun permanecía en su bolsillo.
- ¿Eso es lo que creo que es? – preguntó con los ojos abiertos como platos, y llevándose la mano al pecho.
- Me ha pedido que me case con ella – sonrió feliz – Queremos esperar, porque bueno, aun somos jóvenes, pero nos queremos.
- ¡Dios cuánto me alegro por ti hija mía! – la abrazó con fuerza - ¿Ves? Todos estos miedos que has tenido estos días sin ella, y ahora en un día hasta te ha pedido matrimonio.
- Lo sé, ¿no es maravillosa? – preguntó visiblemente enamorada.
- Las dos sois maravillosas, y las dos sois valientes, y espero que me invites – le sonrió.
- Por supuesto, April y tú estáis invitadas.
- Estaremos en primera fila – dijo alegre – Felicidades.
Rachel se quedó en silencio, por un segundo y luego comentó.
- Ya sé que esto no debería decir una hija a su madre… pero… - Rachel sonrió al ver la cara de confusa de Shelby – Ve a la habitación con April, y recupera el tiempo perdido.
La mujer se sonrojó y bajó la mirada.
- Hemos tenido nuestros más, y nuestros menos, y no olvidaré el momento en que intentó quitarme el puesto en el Glee Club – dijo con una mueca de disgusto, pero después volvió a sonreír – Pero es una buena persona, y hacéis una bonita pareja.
- Y tú ve con Quinn, creo que es la mejor persona con la que puedas estar, te quiere mucho.
- Buenas noches mamá – dijo levantándose del sofá, y volviendo a mirar a su madre.
- Buenas noches hija – dijo también levantándose del sofá – dejaré la luz encendida para cuando vuelvan tus amigas.
- Sí, creo que ellas siempre están a favor de no perder el tiempo – dijo riendo antes de entrar a la habitación.
Shelby también rió.
x-x-x-x-x-x
(Fin del capítulo XXV)
Gracias por vuestros comentarios… y me hizo gracia que me ponéis en los comentarios, algunas sois fans Klaine, otras Kum, y también ¿Jesse y Kurt? Genial, este Kurt está hecho un rompecorazones con muy buen gusto ;)
Ya sé que dije que en este capítulo volvían a las Nacionales, pero creí que lo mejor sería que Rachel, Quinn, Santana, Brit, Shelby y April, tuvieran sus momentos, y afrontaran un poco su pasado y/o sus prioridades antes de continuar.
Espero que os haya gustado.
La canción de Roxette es Listen to your heart: http: / / CBN0pXXJ3GQ
Por favor seguid comentando, no me abandonéis! LOL.
