Despierto entre besos y caricias en mi pelo.
Mer nena despierta –
mmmm… no – le digo mientras oculto mi cara en su cuello, siento como él sonríe.
Pequeña siento que me echaras la culpa a mí si llegas tarde para tus rondas – dice mientras se aleja y me besa.
Mierda – le digo parándome rápidamente.
Es lo que pensé – dice riendo.
Si… si… muy gracioso – me amarro el pelo y me pongo la bata. Voy saliendo de la sala cuando lo veo en la cama apoyado en un codo y mirándome con una sonrisa… es tan condenadamente sexy, cierro la puerta una vez más y me lanzo a besarlo.
Pequeña… - dice riendo y respondiendo a mis besos.
Me alejo y ahora si abro la puerta y me encamino a mis rondas con una sonrisa.
Llego a los camarines y siento que todos me miran más de lo normal, me encojo de hombros, no es como si no lo hubiera vivido antes.
Al llegar a mi casillero entiendo porque la risa… hay varias noticias de diarios donde salgo yo y Derek fotografiados en el estacionamiento del hospital o en el auto…. Mierda. Leo una noticia.
Parece que el famoso Dr. Sherperd se aburrió nuevamente de su ex, la hermosa Dra. Montgomery y ahora sale con nada menos que con la hija de la famosa Dra. Grey, Meredith Grey. ¿El soltero más codiciado de Seattle habrá encontrado un nuevo juguetito? ¿La Dra. Grey jugara bien sus piezas y hará historia… en la habitación?
Arrugo la noticia en mis manos mientras todos se largan a reír. Mierda.
¿Así que estás jugando bien tus piezas Dra. Grey? – dice Izzie irónicamente.
Quiero golpearla o golpearlos a todos, tengo los puños apretados y comienzo a arrancar todas las noticias que insinúan lo mismo… Derek utilizándome y yo aprovechándome.
Métanse en su vida – digo con rabia.
Alex y Cristina entran al camarín y ven como todo se ríen, Alex se acerca a mí y ve una noticia. Las arranca de con un tirón.
¿Quién mierda hizo esto?... ¿A quién le tengo que romper la cara? – dice Alex con rabia, todos en la habitación se miran las caras.
Cada uno tiene lo que se merece – dice Izzie
Izzie – susurra Alex, se ve afectado luego cambia su cara y su mirada es fría.
Tú Izzie tendrías que mantener la boca cerrada… sobre todo tú – dice Alex con un tono amenazante
Izzie abre mucho los ojos y en su cara veo arrepentimiento.
Ohh por favor no se hagan las moscas muertas, tu Smith te estas acostando con el Dr. Martin, tu George te has estado acostando con la enfermera con sífilis, tu Tyler con el anestesiólogo, Tu Jackson con la otra enfermera y yo misma me he estado acostando con un médico… y así podría mencionarlos a casi todo… así que apliquen la mierda de que el que esté libre de todo tire la primera piedra y vivan su vida – dice Cristina mientras todos parecen estar arrepentido y avergonzados.
Se dispersan rápidamente, Jackson es el primero en acercarse a mí.
Meri debes saber que yo no tengo nada que ver con esto – en su cara veo que dice la verdad.
Lo se Jackson… - le digo sonriendo
¿Estás bien? – pregunta
Si… -
Izzie intenta acercarse a Alex, este se niega a hablar con ella y se me acerca.
Estas bien nena – dice mientras me da un abrazo.
Si Alex no necesitaba de tu ayuda – le digo alejándome de su agarre, me carga verme débil ante los demás
Lo que tú digas Mer – dice Alex rodando los ojos, sé que sabe lo que estoy pensando… así que lo deja así.
Me acerco a Cristina
Gracias – le digo
Lo que sea – dice mientras toma sus cosas y sale.
Me acerco a mi casillero y saco mis cosas, veo una noticia y la guardo en mi bolsillo.
La Dra. Bailey dice su comentario sarcástico respecto a mi situación y me manda a urgencias, voy en esa dirección sin mirar a ningún lado siento como todos me miran y ríen, voy tan ensimismada en mis pensamientos que no me percato de que alguien se cruza en mi camino.
¿Estás bien? – pregunta con el ceño fruncido Derek
Miro a Derek y me doy cuenta… el sabia de las noticias… sabia y no me dijo nada.
Saco la noticia de mi bolsillo y se la muestro.
Tu sabias de esta mierda… -
Derek mira para todos lados, veo también que todos nos observan.
Hablaremos luego – le digo mientras lo esquivo y me alejo a urgencias.
Todo mi buen humor desaparece y el turno se me hace eterno.
Mi turno termina y salgo al estacionamiento, Kevin como siempre me está esperando.
Buenas noches Dra. Grey –
Buenas - le digo de mal humor
¿Esta noche se quedara en casa? – pregunta
No… solo me iré a dar un baño y volveré – no necesito que ahora que literalmente todo el mundo sabe de lo mío con Derek me lo restregué en la cara.
Dra. Grey debería descansar… ha estado en el hospital cerca de seis días – dice Kevin con cara de preocupación
Puedes ponerte en marcha de una vez – le digo borde
Lo siento - dice Kevin arrepentido – pero el Dr. Sherperd me dijo que lo esperáramos
¿Por qué? – Suspiro – mierda… estoy apurada me iré en taxi.
No será necesario Mer… ya estoy acá – dice Derek entrando en el auto y sentándose al lado mío
Lo que sea – digo rodando los ojos
Kevin se pone en marcha mientras Derek y yo estamos en silencio.
¿Cuán enojada estas? – pregunta Derek de repente
¿Qué crees? –
En una escala de uno al diez ¿un seis? Tal vez – se hace el gracioso
Idiota – le digo de mal humor
Pequeña… lo sabía de hecho vi las noticias ayer, pero apenas te he visto estos días y cuando te vi estabas tan cansada y frustrada que no quise que te estresaras más –
Derek… salimos en todos los malditos diarios y revistas del mundo –
No soy tan importante nena – dice interrumpiéndome
Salimos en todos los diarios y revistas DEL PAIS y pensabas que no me estresaría… ¿en serio? –
En serio – responde irónicamente como siempre
Y más encima en todos dice que yo me aprovecho de ti… quedo como una cazafortunas… una rubia estúpida –
Sabes que te puedes aprovechar de mí cuando quieras nena –
¿En serio Derek?... ahora quieres coquetear cuando lo único que quiero yo es patearte el culo –
Derek suspira – lo siento Mer... de verdad… intente evitar esto lo más que pude pero algún día se sabrá… y solo tú y yo sabemos lo que tenemos… eso no más importa –
Eso me pasa por meterme con millonarios idiotas arrogantes – digo para mí misma
Te falto con complejo de dios – dice sonriendo
Eso hace que me relaje y sonría
¿Qué más va a pasar? – pregunto
No lo sé… no soy de mucho interés de los medios… así que probablemente nos saquen unas fotos en eventos y esas cosas… pero de ahí a mas no creo –
¿Eventos? –
Si Mer eventos... eres mi novia y me gustaría que me acompañaras cuando sea posible –
Suspiro – no sé si vales tanto la pena – le digo bromeando
Créeme que lo valgo pequeña… si no me crees te lo demuestro inmediatamente – dice mientras se acerca felinamente a mí.
Para mi suerte el vehículo se detiene y Kevin anuncia que llegamos, antes de bajarme me disculpo con Kevin por mi comportamiento, el solo sonríe y me dice que no hay problema. Bajo del auto y Derek me acompaña, pero cuando voy a subir a mi edificio veo que Derek me sigue.
Ohh no bebe… de verdad que voy apurada… solo me duchare y partiré al hospital – le digo deteniéndolo
¿Podemos bañarnos juntos? – insinúa sensualmente
No Derek… en serio estoy agotada y no tengo fuerzas para nada –
¿Y para que vuelves al hospital?… si tu turno ya ha terminado –
Porque no quiero que nadie siga hablando de mi insinuando que no merezco estar en el programa –
Mer… dime quien te molesta y hablare con ellos –
No Derek… te dije que no necesito tu ayuda –
Eres tan testaruda – dice suspirando
Lo se… - lo beso – adiós bebe
Adiós Mer… - dice y me alejo a mi departamento.
Así pasan tres días mas y Derek por primera vez en su vida me escucha y decide no interceder por mi… se lo agradezco. Lo que si me pide para algunos de sus casos y en vez de mandarme a actualizar fichas y esas cosas, las hace él y a mí me manda a dormir a la sala de descanso o hasta me obliga a dormir en el en sofá de su oficina, según el para cerciorarse de que lo estoy obedeciendo.
Los médicos a cargo han ido cediendo con su comportamiento conmigo ya que han visto que he respondido bien y que "no los he acusado" como me decían algunos, incluso con Izzie tuve una conversación aclarando las cosas y ahora estamos tan bien como siempre.
Cristina sigue sin hablarme y no sé si se fue a hacer el aborto pero creo que no… siento que me lo hubiera dicho.
Quedan cinco horas para que se termine mi turno y vendrán unos más que merecidos cinco días libres, la verdad no sé qué voy a hacer quizás acostarme y dormir por cuatro días, Alex se va a New York a ver a Brian, me invito pero la verdad pienso que es mala idea.
Derek no me ha dicho nada así que asumo que él no tiene estos días de descanso.
Voy caminando por el pasillo cuando siento que alguien me arrastra hasta una habitación y antes de saber quién es me besa.
Pequeña… te he echado de menos – dice sonriendo McIce que estos días ha sido mi McDreamy.
Derek dormimos anoche en tu oficina – le digo riendo
Lo se… pero igual te he echado de menos – dice cerrándome un ojo.
Yo lo abrazo y lo beso – yo también.
Estamos un rato besándonos en una habitación donde guardan los suministros… Derek se empieza a entusiasmar y comienza a subirme el traje.
Ehh bebe aquí no… cualquiera puede entrar – le digo con la respiración agitada
Derek suspira y pega su frente con la mía – tienes razón… te echo de menos.
Derek ha sido más que paciente conmigo, no hemos tenido sexo como se debe desde que se supo lo nuestro yo he estado ocupada trabajando y el con sus negocios y cirugías no hemos podido coordinar, hemos compartido momentos en su oficina, pero nada como estar en una cama o en un lugar donde no nos interrumpan cada diez minutos.
Yo también te echo de menos… - le digo mientras suspiro.
A todo esto quería hablar contigo… que te parece si nos vamos al campo estos días… unos amigos me están invitando hace un tiempo y quiero que los conozcas –
Yo sonrió como tonta… haremos cosas de parejas… me encanta la idea.
Lo que quieras – le digo coquetamente
Dios Mer… cuando dices eso me pones a mil –
Yo rio y me alejo de el… abro la puerta.
Mi turno termina a las siete. Te espero en mi departamento – le digo mientras le cierro un ojo
Me encanta cuando eres mandona… sabes un día podríamos probarlo – dice con una sonrisa lobuna
Adiós Dr. Sherperd –
Mi ánimo mejora, estoy ansiosa por conocer a los amigos de Derek.
Termino mi turno y parto a mi departamento, Alex ya no se encuentra ya que se había ido un poco antes del hospital para poder alcanzar su vuelo.
Comienzo a ordenar una maleta, llevo de todo un poco, la verdad no sé qué me espera…
Derek llega a los minutos después y están ansioso por partir, así que toma mi maleta y bajamos a su auto.
Nos esperaba nada menos que un Porsche 911 GT, negro polarizado con llantas naranjas.
Woww – digo al verlo
¿Te gusta? – pregunta orgulloso
Es hermoso –
Derek sonríe y me abre la puerta para luego subir al asiento del piloto.
¿Kevin? – pregunto
Le di estos días libres… así que somos solo tú y yo –
Comienza nuestra pequeña y cercana aventura. Visitamos un resort cercano. Allí desayunamos y nos bañamos en la playa, cuando llegamos a una bencinera, su teléfono suena y él sonríe.
Andrés nos espera -
Nos montamos en el auto y conduce hacia su casa. Por la seguridad con la que se mueve por las carreteras secundarias del lugar, imagino que ya ha estado allí en otras ocasiones. Los celos vuelven a mí, quizás ha venido con su ex, pero los expulso. Nada me va a impedir disfrutar de mi tiempo con Derek.
Tras desviarnos por un camino, paramos ante una valla de piedra. Derek toca un timbre y, segundos después, la enorme puerta de chapa negra se abre y yo me quedo sin habla. Ante mí se extiende un maravilloso jardín con cientos de flores de colores que enmarcan una preciosa casa minimalista.
Una vez llegamos hasta la puerta y Derek para el auto, me bajo y poco después Andrés y una mujer con un bebé en brazos salen a nuestro encuentro. Andrés es el médico que fue un día al hospital en busca de Derek, y eso me sorprende.
La mujer de Andrés se llama Frida y el niño, Glen. Frida es simpática y amable en seguida hay buen rollo entre nosotras. Una mujer de mediana edad aparece y se lleva al pequeño, y, segundos después, los cuatro pasamos a un jardín trasero donde una asistenta nos lleva unas bebidas. Divertidos, los cuatro charlamos mientras escucho anécdotas divertidas de sus viajes.
Pronto me doy cuenta de la estupenda amistad que los une desde hace años y eso me hace sonreír. Sobre las ocho, Frida nos conduce hasta nuestra habitación. Un lugar espacioso, decorado con un gusto exquisito y donde hay una enorme cama.
En cuanto nos quedamos solos, Derek me coge entre sus brazos y me besa mientras me desnuda. Me lleva en volandas hasta una enorme ducha donde abre el agua y los dos gritamos divertidos al sentir el agua fría caer sobre nosotros. Los besos de Derek se intensifican y mi ansiedad por él más. De pronto, me tumba en la ducha y se tumba sobre mí mientras el agua cae sobre nosotros. Su boca exigente me muerde los labios mientras siento sus manos recorrer mi cuerpo y éste vibrar por el contacto.
Cuando abandona mis labios, su boca baja hasta mi pecho. Mis pezones están duros y, al mordisquearlos, me hace gritar. Sigue su andadura por mi cuerpo y siento que su lengua baja por mi ombligo, se entretiene en él unos instantes hasta que continúa su camino y de pronto se detiene.
Tienes un cuerpo maravilloso ¿lo sabias? -
Asiento.
Mío – dice mientras me mira con sus ojos oscuros por la pasión
El cosquilleo en mi vagina es impresionante. Creo que voy a tener un orgasmo con sólo escuchar su voz y ver el morbo de su mirada. Vuelvo a asentir ante lo que él me ha dicho y curva la comisura de su boca.
Clava sus rodillas en el suelo de la ducha y, con urgencia, me coge de las caderas y me atrae hacia él.
Coge la ducha con las manos me separa las piernas y me lava. Humedece cada centímetro de mi vagina y yo me dejo, encantada. Excitada, veo que cambia la intensidad de la ducha. Ahora son menos chorros pero el agua sale con más fuerza.
Imagino lo que va a hacer y no me muevo. Lo deseo. Se agacha, mete su lengua en mi empapada vagina y me chupa. Busca mi clítoris, lo rodea con su lengua y juega con él. Lo mima. Lo estira. Lo devora. Me vuelve loca. Cuando lo tiene como él desea vuelve a coger la ducha, mientras con dos de sus dedos me separa los pliegues de mi sexo y siento que los chorros caen directamente sobre mi hinchado clítoris.
¡Me vuelvo loca!
Jadeo… me retuerzo y él me sujeta para que no me mueva mientras los chorros caen con fuerza sobre mi clítoris proporcionándome cientos de sensaciones. ¡Calor…! El calor sube por mi cuerpo y, cuando me contraigo por un maravilloso orgasmo, suelta la ducha, coloca su duro pene en mi abierta vagina.
Entonces da un empujón y me la mete hasta el fondo.
Eres hermosa pequeña… y eres mía –
Y tú eres mío -
Tirada en el suelo de la ducha con Derek poseyéndome con fuerza, dejo que me mueva a su antojo.
Diez… once… doce, sigue su bombeo sobre mí, mientras mi vagina se contrae a cada embestida y mi clítoris con su roce me hace vibrar más y más. Vuelvo a tener otro maravilloso orgasmo esta vez al mismo tiempo que él.
Instantes después, rueda a mi lado y los dos quedamos en el suelo de la enorme ducha mirando hacia el techo mientras el agua corre a nuestro alrededor. Su mano busca la mía y cuando la encuentra la aprieta. Se la lleva a la boca. Me besa los nudillos y dice.
Mer… Mer... que me has hecho… te necesito como nunca he necesitado a nadie -
A las nueve de la noche, tras la estupenda ducha que nos hemos dado y de la que estoy convencida que se ha enterado todo el mundo, bajamos de la mano al salón. Allí, Frida y Andrés se están besando, pero dejan de hacerlo cuando nosotros aparecemos.
Pasamos al comedor y nos sentamos alrededor de una maravillosa mesa. Derek me retira la silla y se sienta a mi lado. Lo veo feliz. Ése es su ambiente y se le nota que está más cómodo. El servicio entra en la estancia y nos sirve un buen vino y después una maravillosa langosta.
Entre risas y confidencias acabamos con el primer plato y nos sirven el segundo, una exquisita carne. Cuando acabamos el rico helado que nos sirven de postre, Frida propone salir al jardín.
Derek, tras atender una llamada de teléfono, se sienta a mi lado. Siento sus continuas caricias en mi piel y lo noto más pensativo que minutos antes. Aun así, charlamos hasta bien entrada la madrugada, momento en que nos vamos a dormir.
Al día siguiente cuando me despierto, el sol entra por el gran ventanal. Estoy sola en la habitación y me estiro en la cama. Las sábanas huelen a Derek y eso me hace sonreír. Recordar cómo me hizo el amor la noche anterior me excita, me pone a cien, pero, convencida de que no es momento de fantasear, me levanto, voy al baño y me aseo.
Mientras me visto, un ruidito me hace mirar a mi alrededor. Es el móvil de Derek. Lo localizo sobre la mesilla y leo que pone el nombre de «Amy». Quien será.
Cuando llego al salón, oigo las risas de Andrés, Frida y Derek y me sorprendo al ver a un señor y a una señora junto a ellos. Cuando me acerco, me presentan a los padres de Frida, que han venido para llevarse al pequeño Glen de vacaciones con ellos. Le entrego el móvil a Derek y le indico que ha recibido una llamada de una tal Amy. Él asiente, lo guarda en el bolsillo del pantalón y prosigue tan normal. Los padres de Frida y el pequeño Glen se van esa misma noche.
A la mañana siguiente, cuando me despierto, vuelvo a estar sola en la cama. Tras lavarme los dientes, me acerco hasta la piscina y rápidamente Andrés me coge y me tira al agua. Todos nos reímos y pasamos un rato divertido. Sobre las dos de la tarde, los cuatro nos vamos de compras al pueblo en el coche de Andrés. Acabamos de recibir la invitación para una fiesta temática ambientada en los años veinte y hay que ir a comprarse algo.
Por la noche, tras una divertida tarde de compras, decidimos cenar en la playa. Acabada la cena en un precioso restaurante llamado Zahara, tomamos unas copas en un bar y sobre la una regresamos a la casa.
Al llegar salimos a la bonita terraza y nos sentamos. Me gusta sentir a Derek tan cercano, receptivo, tan pendiente de mí. Andrés va a la cocina y trae una botella de champán. Tras esa primera botella, llega una segunda de la que bebo más lentamente pero que disfruto de todos modos.
Frida y Andrés son unos anfitriones maravillosos. Intentan que nos sintamos como si estuviéramos en nuestra casa y lo consiguen con su actitud. Disfruto del momento sentada en aquel precioso lugar mientras mis ojos miran la piscina oval y el jacuzzi que hay al lado. Sobre las tres de la madrugada hace mucho calor y Frida propone darnos un chapuzón en la piscina.
Sin pensarlo un segundo, acepto y subo a mi habitación a ponerme el biquini. Cuando bajo, Frida ya está en el agua con Andrés y Derek me espera en el borde. En cuanto me acerco a él, me coge a traición y los dos caemos en el agua. Entre risas y cachondeo, nos bañamos un rato, hasta que, más adelante, Frida y yo nos sentamos en la ancha escalera de la piscina y Derek y Andrés se hacen unos largos.
Cuando los chicos llegan hasta nosotras, Andrés coge a su mujer de un pie y la arrastra hacia la piscina. Ella protesta pero, dos segundos después, ríe a carcajadas. Derek divertido se acerca a mí, me coge en brazos y me sienta a horcajadas sobre él.
El agua nos llega hasta la cintura y pronto sus manos se meten por debajo de la braga de mi biquini y me comienza a tocar. Asustada por aquello, lo miro con reproche y él ríe.
¡Derek! —Le regaño—. No hagas eso. Nos pueden ver -
Su contestación es un tórrido beso que rápidamente consigue calentarme el alma y la vida. Su boca y sus manos ya me tienen en el punto de partida que él siempre quiere y, cuando se separa de mí, murmura mientras señala con la vista.
Tranquila, pequeña. Ni Andrés ni Frida van a asustarse -
Curiosa, miro hacia donde él señala y veo que la otra pareja se besa apasionadamente. Incluso veo que Andrés le desabrocha el biquini a Frida y éste queda flotando sobre la piscina. Rápidamente miro a Derek en busca de una contestación.
Sí, nena… a ellos también les gusta el morbo -
Comienzo a temblar, y no es de frío, cuando siento que los otros dos se acercan a nosotros. Frida está juguetona y sale de la piscina. Se sienta en el borde junto a nosotros con los pechos húmedos y resbaladizos mientras Andrés se pone detrás de mí y posa sus manos sobre mi cintura. Derek, al ver cómo lo miro, mueve la cabeza y Andrés me suelta en seguida, sale de la piscina y, tras besar a su mujer, ambos desaparecen en el interior del chalet.
Estoy nerviosa. ¡Histérica!
No sé dónde meterme, pero siento que mi vagina se lubrica y se deshace por dentro.
Derek, al notarme tensa, se levanta de la ancha escalera y, sin soltarme, se mete conmigo hacia el interior de la piscina. Me agarro a él con desesperación.
Tranquila, pequeña. Conmigo nunca harás nada que tú no quieras -
Boqueo como un pez. Me falta el aire y consigo susurrar:
Ellos… ¿juegan a los mismos juegos que tú? -
Sí -
¿Y…? -
Mer, te tiene que quedar claro lo que te dije hace poco. El sexo es sólo sexo. Frida y Andrés son una pareja muy sólida que tienen claro qué es lo que les gusta en el plano sexual. Hemos ido en varias ocasiones juntos a club de intercambio de parejas y allí han disfrutado de tríos y orgías y, cuando han regresado a su casa, han continuado siendo ellos mismos. Andrés y Frida. Una pareja -
¿Tú has… has estado con ellos? -
Sí. Nosotros dos para ella. A mí los hombres no me van —bromea y sonrío—. Escucha, Mer, debes entender que tanto Frida, como Andrés y como yo tenemos las ideas claras y sabemos diferenciar entre el sexo y los sentimientos. A los tres nos gusta disfrutar del morbo del juego pero, una vez acaba, nos respetamos como personas. Por cierto, la fiesta a la que estamos invitados mañana es -
Una fiesta donde todo el mundo juega, ¿verdad? -
Derek asiente.
Si tú no quieres, no tenemos por qué ir -
Durante un rato, los dos permanecemos callados hasta que me lleva hasta la escalera, me toma de las manos y me dice:
Ven. Entremos en el jacuzzi -
Lo sigo hasta allí.
Qué calentita —murmuro al entrar en él.
Demasiado caliente. —Derek aprieta unos botones y, segundos después, el agua se enfría.
Permanecemos callados mientras las burbujas explotan a nuestro alrededor, hasta que él me atrae de nuevo hacia sí y me sienta de nuevo a horcajadas sobre él.
¿Ves cómo me tienes? —dice mientras aprieta mi vagina contra su pene.
Sí. —Sonrío y, sin poder evitarlo, pregunto— ¿Qué te hubiera gustado que hubiera pasado en la piscina? -
Echa la cabeza hacia atrás.
Ah… cariño. Me hubiera gustado que hubieran pasado muchas cosas -
Cómo por ejemplo… —insisto.
Derek levanta el mentón y me mira.
Aún recuerdo cómo te estremecías aquella tarde en mi casa cuando Mark se metió entre tus piernas y te hizo todo lo que le pedí…
Hasta que lo arruine - murmuro
No… yo lo arruine. Deberíamos haber probado con una mujer primero —Escuchar eso me deja asombrada— Mmmmm… me gusta la delicadeza que mostráis las mujeres. Me excita mirarlas. ¡Son exquisitas!
¿Y los hombres? -
Noto su mirada alerta y añade
Cielo, ya te he dicho que los hombres no me van -
Eso me hace gracia.
Me refería a que si en tus fantasías sólo incluyes a mujeres -
No, mis fantasías son más amplias. Adoro ver a dos mujeres poseyéndose, aunque luego me gusta compartirlas con otros hombres -
¿Y todavía me ves a mí compartiéndome con otro hombre? - su mirada es alerta.
Si pero queda un largo camino para llegar ahí —responde con una sonrisa.
Sólo decirlo me excita. Me excita mucho más que imaginarme con otra mujer. Derek clava su mirada en mí.
Tu placer es mi placer y, si tú me lo pides, te compartiré. Pero, cuando llegue el momento… cuando estés lista, y cuando sea así seré yo quien mande en ese juego. Eres mía y quiero que quede claro -
Ardo. Me caliento. Voy a explotar. Me aviva ese comentario de posesión y murmuro inquieta
Has dicho que tú y Andrés habéis jugado con Frida -
Sí. —Y acercando su boca a mí oído me pregunta— ¿Quieres que te comparta con otro hombre?
Imaginarlo me excita, me inquieta, me estimula.
Derek… -
Ah… pequeña, creo que te voy a tener que atar en corto. Eres más fuerte y curiosa de lo que yo imaginaba, pero me gusta tu curiosidad, me vuelve loco -
Eso me hace reír. Le ofrezco mi boca, que él toma con avidez.
Si vamos mañana a esa fiesta, ¿qué ocurrirá? -
Por ahora solo miraremos y compartiremos uno que otro momento, pero no te compartiré con nadie -
Pero… pero allí… -
Allí la gente va a lo que va, pequeña. Todos buscan lo mismo: sexo. Si tú quieres, lo tendrás.
Puedes mirar o puedes participar, todo depende de ti -
Y tú… ¿qué quieres tú? -
Derek pasea su boca por mi cuello.
Tras la conversación tan interesante que acabamos de tener y que me tiene duro como una piedra, lo que voy a querer es follarte mientras todos miran como eres mía. Adoro ver tu gesto cuando te corres. Y como ahora sé qué es lo que te excita, quiero por ahora ofrecer tus pechos, tu vagina, y observar el momento. Eso me proporcionará un gran placer -
Todo lo que me dice consigue en mí el efecto deseado y siento que ahora soy yo la que quiere cumplir cualquiera de esas fantasías. Mi respiración se acelera, Derek sonríe.
Tu cuerpo me dice que te pida lo que quiera. Y sé que ahora mismo cualquier cosa que te propusiera lo harías, porque estás tan excitada, tan caliente que lo deseas, ¿verdad? -
Sí —admito.
Derek se levanta y me da la mano.
Ven, acompáñame -
No lo dudo. Le doy la mano y salimos del jacuzzi.
Coge una toalla y la pone alrededor de mi cuerpo. Me seca con mimo.
Mer… te tiene que quedar claro que yo nunca haré nada sin tu consentimiento. No me perdonaría que me reprocharas nada. Eres demasiado importante para mí -
No te voy a reprochar nada, Derek. Es sólo que me asusta lo desconocido, pero quiero experimentar a tu lado -
Mi respuesta parece agradarle y me besa. Me besa con pasión y juntos caminamos hacia el interior de la casa. Pero en vez de llevarme hacia la habitación me hace girarme en otro pasillo. De pronto escucho jadeos y, al llegar frente a una puerta que está entreabierta, me mira y dice.
Andrés y Frida están dentro, ¿quieres que pasemos? -
Asiento, pero susurro.
Siempre y cuando no te alejes de mí -
Eso no lo dudes nunca, cariño. Eres mía -
Su posesión me gusta y, cuando entramos en la habitación, mi respiración se vuelve irregular. Estoy nerviosa, excitada, pero tengo miedo. Veo una cama redonda en medio de una enorme sala azul. La música suena y Frida y Andrés hacen un sesenta y nueve. Al vernos, dejan de hacer lo que están haciendo y nos miran. Derek cierra la puerta y me quita la toalla. Tiemblo.
Tú decides, Mer -
Su voz me hace regresar a la realidad y, ante la atenta mirada de los otros dos, murmuro:
Deseo jugar -
Derek me besa. Después mira a Andrés y éste se levanta de la cama desnudo. Nos rodea y se para en mi espalda. Miro a Derek y noto cómo su amigo me desabrocha la parte superior de mi biquini y, cuando lo consigue, lo saca por la cabeza.
Mis pechos rozan el pecho de Derek y mis pezones rápidamente se ponen duros ante aquella situación.
Mi Dios… mi adonis no me quita ojo desde su altura. Está serio e imperturbable cuando se dirige a su amigo.
Andrés, quítale la braga del biquini -
Su voz me excita. Su posesión sobre mí. Y cuando siento los dedos de Andrés agarrar mis bragas y bajarlas, jadeo. En su camino siento su aliento en mi trasero y eso me pone la carne de gallina.
Una vez desnuda, mi excitación es tan grande que el miedo ha desaparecido para dar paso al morbo, y Derek sonríe. Sabe que estoy bien y dispuesta.
¿Puedo tocarla? —pregunta Andrés a mis espaldas.
Derek sigue mirándome y yo asiento. Derek responde.
Sí -
Instantes después, las manos de Andrés pasean por mi cuerpo. Toca mis pechos, mi cintura y, cuando sus dedos llegan a mi vagina e introduce uno de ellos, jadeo. Frida llega hasta nuestro lado y Derek se aparta. Se agacha, me hace abrir las piernas y su boca va directa hasta mi sexo.
Cierro los ojos. Las piernas me tiemblan mientras Andrés y Frida me tocan y disfrutan de mí. Derek, al ver aquello, acerca su boca a la mía y susurra.
¿Estás bien? –
Yo asiento
Sí… así… disfruta para mí -
Durante unos minutos me siento el caramelito de la habitación. Cuatro manos recorren mi cuerpo y dos bocas se esmeran en arrancarme jadeos, mientras Derek nos observa con los ojos brillantes por la lujuria. De pronto, Derek toca la cabeza de Frida y ella deja de acariciarme, se da la vuelta y veo que le acaricia el torso. Derek me mira fijamente, Frida mete su mano en su bañador, le saca el pene y se lo acerca a la boca. Saca la lengua y comienza a lamerlo en toda su longitud.
Excitada, no puedo dejar de mirar, mientras Andrés me muerde los pezones. Frida disfruta con lo que hace y lame el pene como si se tratara de un helado. Se lo introduce totalmente en la boca y le acaricia los testículos. Yo miro… miro… y miro y extrañamente no me siento celosa… sé que Frida esta con Andrés eso debe de ser lo que me tiene tranquila… a medida que siguen con sus tareas siento que mi excitación se aviva más. Estoy tan caliente que me agacho un poco para facilitarle la tarea a Andrés con mis pechos y se los ofrezco para que se dé un festín.
Derek se estremece, yo jadeo y lo oigo murmurar.
Vayamos a la cama -
Los cuatro, desnudos, nos dirigimos a ella. Derek se quita el bañador y su pene lujurioso está duro y deseoso de jugar y veo que Andrés se pone frente a su mujer. Derek se coloca finalmente frente a mí. Frida deposita entre nosotras una caja cuadrada y blanca y pregunta.
¿A qué queréis jugar? -
La saliva se me estrangula en la garganta. No sé qué decir cuando oigo a Derek decir
Algo suave -
Frida y Andrés hacen un gesto con la cabeza, y entonces ella mira en el interior de la caja, saca dos vibradores como el que me regaló Derek a mí y me mira.
Está limpio, cariño. Ante todo, la higiene -
Asiento y lo cojo.
Derek me encoge las piernas y me abre las rodillas. Mi sexo está caliente, chorreante y late desbocado.
Mastúrbate para mí, cariño —me dice Derek
Y tú para mí, Frida —pide Andrés.
Como una autómata, abierta de piernas junto a Frida y frente a Derek y Andrés, pongo el vibrador en mi mojada hendidura y lo pongo al uno. La vibración, la humedad y la excitación me piden más y lo subo al dos. Ardo. Tengo mucho calor y siento que voy a explotar cuando mi clítoris rápidamente reacciona y me comienza a dar descargas de placer.
Derek, entre mis piernas, me mira y se pone un preservativo mientras leo su necesidad en la cara de que me corra para él. Subo la intensidad del vibrador y su descarga hace que arquee la espalda y grite. Un jadeo a mi lado me hace recordar que Frida está en la misma tesitura y eso me estimula, y más cuando veo que Andrés le quita el vibrador y la penetra. Sus jadeos se convierten en gritos de placer y eso me azora todavía más. Ver a dos personas a mi lado hacer el amor es algo totalmente nuevo para mí y no puedo dejar de mirar hasta que ellos se dejan ir y sus gritos bajan de intensidad.
Derek no me quita ojo. Está tan excitado como yo.
Andrés, ofréceme a Mer—dice, sorprendiéndome.
Rápidamente siento que Andrés se levanta, se sienta al borde de la cama y me dice
Ven aquí. Siéntate sobre mí -
Sin saber realmente a lo que se refiere, me levanto y cuando voy a sentarme mirándolo, me da la vuelta y me hace mirar a Derek. Después me sienta sobre sus piernas y me susurra al oído
Recuéstate sobre mí, sube tus pies a la cama y abre las piernas. Yo te sujetaré por los muslos para que Derek te penetre -
Completamente excitada por el momento, hago lo que me pide mientras siento su pene en mi trasero y me abre los muslos. Derek se acerca a mí, a nosotros, se mete entre mis piernas, me agarra del culo y me mete lentamente su duro pene mientras Andrés me sujeta las piernas y me abre para él. Derek, tras varias embestidas que me hacen gemir, se queda quieto y musita.
Así jugaremos por ahora ¿Te gusta? -
Sí… sí… -
Pues así más adelante te ofreceré yo a otros hombres —susurra mientras me penetra—. Abriré tus muslos para darles acceso a tu interior siempre que yo quiera, ¿te parece? -
Sí… sí… —jadeo enloquecida.
Me besa. Me devora los labios y ambos oímos que Andrés dice.
Más tarde, quizá Derek te ofrezca y seremos Frida o yo quienes te follemos –
No… solo yo por ahora – responde Derek – pueden jugar pero nadie más que yo la follare.
Las palabras de Andrés y de Derek me incitan mientras siento el implacable pene de Derek tan duro como una piedra en mi interior. Derek mueve las caderas y eso me hace resoplar. Noto cómo me llena por completo y comienza a moverse adelante y atrás mientras Andrés murmura.
¿Te gusta, Meredith? -
Sí… Oh… Dios mío -
La estimulación que siento en ese instante es profunda y maravillosa mientras Derek avanza y continúa su saqueo implacable sobre mí y Andrés me ofrece. Frida nos mira y veo que se masturba con un consolador. Me muerdo los labios, jadeo, me retuerzo.
Vamos, nena… —dice Derek de repente—. Dime cómo quieres que te folle -
Al ver que no respondo, Derek me da un cachete en el culo que me introduce más en él y yo balbuceo como puedo:
Rápido… fuerte -
¿Así, pequeña? —acelera y profundiza más.
Sí… sí… -
Mueve las caderas con vigorosidad y grito. La intensidad en sus movimientos aumenta segundo a segundo, penetración a penetración, y mi placer con él. Ardo. Estoy fuera de control. Y cuando un calor embriagador me hace soltar un gemido de placer, Derek gira las caderas y me embiste por última vez y los dos nos corremos.
Tras aquel primer asalto, llegan dos más donde vuelvo a disfrutar como una loca y donde veo lo mucho que Derek goza ofreciéndome para jugar y follándome. Él me ha hecho descubrir un mundo hasta ahora desconocido para mí y sólo lo quiero disfrutar… disfrutar y disfrutar… me gusta este ritmo en el que vamos y jugamos con otros pero solo lo hacemos entre nosotros.
Aquella noche, en la soledad de nuestra habitación, Derek me abraza. Las piernas aún me tiemblan y no puedo dejar de pensar en lo ocurrido. Imágenes morbosas pasean por mi mente y noto de nuevo mi vagina estremecerse. De pronto siento su boca en mi frente y cómo me reparte pequeños besos que me saben de maravilla. Derek es dulce y posesivo, y eso me gusta. Me encanta en él. No hemos hablado de lo ocurrido. No es necesario. Nuestros ojos hablan por sí solos y no hacen falta ni preguntas ni explicaciones. Todo ha sido consentido y disfrutado. Agotada, finalmente, me duermo entre sus brazos.
