Capítulo 25
Ginny y Hermione se dirigían hacia la clase de Encantamientos. Ninguna decía nada, la primera porque aún pensaba en lo que Sirius le había escrito, la segunda, había comenzado a pensar en Remus y que su pelea tonta había durado demasiado tiempo y que ya era hora que se disculparan, uno con el otro. Finalmente en el salón, aún no había llegado el profesor Fliwick pero ya se encontraban sentados en sus respectivos asientos, lo que hizo que se voltearan al ver entrar a las dos Gryffindor.
La clase la compartían, como la mayoría, con los Slytherin y Ginny no tuvo oportunidad de decir o hacer nada antes de que un molesto Slytherin la asaltara con preguntas referidas a los hechos del desayuno.
"¿Quién fue Ginny?" – fue exactamente lo que preguntó primero Blasie Zabini en cuanto vio a la colorada.
"¿Disculpa?" – Dijo ella sabiendo perfectamente de lo que el chico se refería.
"Quiero saber quien te escribió esa nota… y además qué decía la segunda, porque noté en el sobre que tenía la misma caligrafía…"
"¿Ahora te dedicas a espiar la correspondencia de los demás? Que Slytherin de tu parte Zabini. No creí que fueras a pensar que no podía recibir cartas o regalos sin tu autorización o revisión."
"No es eso…" – Pero Ginny una vez más lo interrumpió.
"A partir de ahora, cuando reciba algo que no es tuyo, no te metas ¿de acuerdo? Porque eso quiere decir, si no te habías dado cuenta aún, que puedo recibir cosas de las personas que yo quiera ¿está claro?" – Blasie abrió la boca y la cerró rápidamente, notando que no tenía argumento alguno. Ginny le palmeó el hombro dos veces y sonrió satisfecha. – "Así me agrada. Ahora, con tu permiso, me retiro a sentarme" – Sin mas se volteó y se sentó entre Hermione y Dean. Salvando, sin darse cuenta, a Hermione de las incesantes miraditas del chico.
Harry se asomó por delante de Hermione, quien se encontraba entre la chica y Ron, para preguntarle de quien era la nota, o mejor dicho, si era de la persona que él creía que era.
"¿Y bien?" – susurró el chico.
"¿Y bien qué Harry?"
"Era de… él ¿verdad?" – Preguntó aún más bajo. Ginny asintió colorada pero con una amplia sonrisa en el rostro que no se le borraría por nada del mundo.
"Mione" – Llamó la colorada ¿dentro de dos días no es el cumpleaños de James?" – Ante esta mención Harry se fijó más en las dos muchachas y notó que Ron se trepaba en su espalda para poder escuchar también la conversación.
"Es verdad… ¿crees que haga algo?" – Preguntó serena y notando a Harry inquieto.
"No sabía que… bueno que era el cumpleaños de mi papá"
"¿Creíste acaso que nunca cumplía años?" – Se rió Ginny. Harry sonrió, puso su mano en su barbilla y se hizo que meditaba algo, para luego agregar con una sonrisa más amplia.
"Me pregunto si festejará los treinta y ocho o los veintitrés" – Los otros tres entraron a reír pero tuvieron que disimular rápidamente porque el profesor había entrado al salón.
"Buenos días a todos, por favor saquen el libro de encantamientos nivel siete, en la página ochenta y cuatro…" – La clase continuó su rumbo normal mientras que practicaban los encantamientos del día mientras que las dos chicas ponían la día a Harry y Ron sobre los últimos acontecimientos.
"Entonces Dumbledore cree que se debe a los Mortífagos y al Innombrable." – dijo Ron mientras que con su varita enviaba un hechizo contra uno de los jarrones de enfrente, lo hacía romperse y formar otra cosa con los fragmentos el aire, y luego volvía a su lugar, completamente distinto.
"así es. Pero aún no están del todo seguros cuál será el plan verdadero. Es obvio que Voldemort está en busca de algo" – Dijo Hermione imitando a Ron y regresando el jarrón a su estado normal.
Sin que se dieran cuenta la clase había terminado y todos salían para dirigirse a herbología. Acompañados de los mismos Slytherin.
"No soporto la idea de tener a las mugrientas serpientes en la mayoría de las clases."
"Harry, deja de decir esas cosas…"
"Ya, no defiendas a esos… tipos, solo porque te puedes llevar relativamente bien con uno o dos de ellos" – Se quejó el morocho caminando a grandes zancadas, al igual que su mejor amigo, haciendo que tanto Hermione como Ginny tuvieran que prácticamente trotar para seguirles el ritmo.
"Cuando quieren pueden ser insoportables" – Se quejó la castaña intentando, en vano, estar a la par de los dos chicos. – "¿Podrían caminar más despacio?"
"¿No puedes seguirnos el paso Hermione?"
"No me provoques Ronald" – Se quejó. Los dos sonrieron entre ellos y aminoraron la marcha, aún dirigiéndose a Herbología.
Ginny daba vueltas en su cama, había llegado hacía dos horas del gran comedor, y aunque había argumentado que estaba cansada, no podía pegar un ojo. Miró su reloj en la mesa de noche y suspiró. Eran las once de la noche. Había pasado todo el día esquivando a Sirius, y gracias a Merlín, ese día no había tenido clases Duelo.
Corrió las cortinas para cerciorarse que sus compañeras estuvieran en sus respectivas camas. Encontrando a ambas, Parvati y Lavander, en sus cómodas camas durmiendo tranquilas, Ginny se colocó su túnica, que reposaba sobre el baúl y con varita en mano, bajó a la sala común. Se sentó frente al fuego que aún crepitaba, aunque débilmente, y comenzó a pensar en las cartas que Sirius le había enviado. Era gracioso el comportamiento de Sirius. Poco después de casarse, él había argumentado que ellos eran afortunados porque tenían doble aniversario. Ginny no lo había entendido entonces pero lo comprendió cuando Sirius apareció con un ramo de tulipanes, las flores preferidas de Ginny, una tarde de octubre. Específicamente, el día en que ellos dos se habían puesto de novios cinco años atrás.
Se acurrucó en el sillón y abrazó sus piernas. No podía dejar de pensar en Sirius. ¿Es que acaso con esas dos cartas había hecho que se olvidara de todo lo ocurrido desde que ellos despertaron? No era posible, pero luego recordó algo que le habían dicho hacía ya mucho tiempo.
"'Somos almas gemelas. El uno para el otro, sin remedio, sin más vueltas…'. Él y yo estamos destinados a estar juntos…" – Suspiró y maldijo a Sirius por ser un tonto, pero a fin de cuentas él era su tonto, y eso no lo cambiaría por nada.
Se escuchó de pronto el sonido del retrato moverse y poco después vio una figura que se acercaba a ella. Por puro instinto, levantó la varita apuntando al recién llegado, pero se alivió de ver que no era otro que Harry.
"Hola Ginny" – Saludó el morocho algo extraño.
"Harry¿sucedió algo?" – Preguntó preocupada.
"No, vengo de hablar con mi padre" – Sonrió cansado.
"Y eso¿es algo bueno o malo?"
"Depende de cómo se viera" – El chico se tiró en el sillón y pronto tenía su cabeza en el regazo de la colorada. – "Me di cuenta, junto con él, qué es lo que tengo"
"¿Y que es?"
"Pues, al parecer, no estoy tan enamorado como creía, y bueno…"
"Te has desengañado" – Comprendió Ginny. – "No es algo tan lindo Harry, yo te comprendo"
"¿Lo haces?" – Preguntó confuso.
"Sí, recuerda que estuve enamorada de ti desde que te conozco." – Sonrió algo ruborizada.
"Lamento eso"
"No hay nada que lamentar, realmente. Porque pronto descubrí al hombre para mí" – Sonrió ella nuevamente, ahora con ese brillo en los ojos como si estuviera soñando despierta.
"¿No piensas decirle nada aún?"
"No lo sé. Realmente no considero que se merezca que lo perdone tan fácilmente. Pero por otro lado…"
"Te mueres por hacerlo ¿no?"
"Pues sí." – Ginny volvió a suspirar.
"¿Te han dicho que cada suspiro es un beso no dado?" – Agregó él sonriendo y levantando la cabeza.
"Es por eso entonces que he estado suspirando tanto." – Harry miró el reloj de la sala común y luego volvió a mirar a Ginny.
"Tienes aún media hora Gin. ¿Por qué no vas y le das su regalo de aniversario?" – Harry se puso de pie y se dirigió a la escalera. – "Y la próxima vez, intenta no darme gráficamente lo que haces con Sirius, porque creo que aún con lo poco que me has contado, tendré pesadillas" – Recibió un almohadón como respuesta, y riendo subió a su cuarto, dejando a Ginny meditando sus palabras.
Alguien golpeaba en la puerta, o era quizá su imaginación. Sentía un fuerte dolor en el cuello y un hormigueo en su brazo izquierdo. Y aún así, el sonido de la puerta seguía escuchándose. Resopló y abrió uno de sus ojos. Estaba todo oscuro, el fuego se había extinguido y había comenzado a sentir un poco del frío invernal que se aproximaba. Una vez más el sonido de la puerta. Le hizo acordar, por un momento, a James cuando tocaba el timbre de su antigua casa en el Londres Muggle. Se puso de pie y su brazo izquierdo le dolió el doble, dejando su brazo inmóvil, colgando, y con el derecho masajeando el cuello se acercó a la puerta. ¿Cómo fue que terminó en la sala común durmiendo y no en su cuarto? Se quejó mentalmente.
"¿Qué diab…?" – Sirius se quedó inmovilizado. Observaba a su visitante como si realmente aún no se hubiera despertado. Abría y cerraba la boca como un pez y tenía los ojos muy abiertos.
"¿Crees que pueda pasar?" – dijo la otra persona. Sirius no dijo nada pero se hizo a un lado para dejar paso. Con un simple movimiento la nueva persona volvió a encender la chimenea como si nunca se hubiera apagado y se sentó en el sillón en donde había estado Sirius. El hombre, para entonces, se había acercado y se había sentado junto a la otra persona.
"¿Qué… que…?" – No podía armar una oración como la gente¿Qué le estaba pasando?
"Sirius." – comenzó la otra persona. – "¿Te has quedado dormido una vez más en el sillón?" – negó con la cabeza pero una sonrisa se formó en su rostro. – "No cambiarás más ¿verdad¿En que te quedaste pensando que te dormiste aquí?"
"En ti" – Fue la respuesta de Sirius. A veces le gustaba que fuera así de impulsivo. Lo había sido siempre. Y eso a veces, le había costado mucho.
"Me alegro" – respondió.
"Ginny…"
"Tengo que saber algunas cosas Sirius Black" – dijo ella seria nuevamente. – "Primero¿Qué esperabas obtener con esas cartas?"
"Que¿Qué esperaba? Nada. Era… es" - Se corrigió mirando el reloj. – "Es nuestro aniversario. Y nunca he olvidado una sola fecha. No creí que fuera algo que debería comenzar ahora. Lo quieras o no, aún tu y yo…" – Pero Ginny lo volvió a interrumpir.
"Segundo¿no pensaste, acaso, que pudiste haberme lastimado con eso?" – Preguntó.
"¿Lastimarte? No, para nada fue esa mi intensión. Ya te he dicho Ginny. Esas cartas expresan lo que yo siento por…" – La vio ponerse de pie y acercarse a la ventana más próxima. – "… ti." – Terminó observándola detenidamente. Tenía puesto una túnica negra de colegio pero no podía apreciar lo que llevaba debajo. Solo aquellas zapatillas de cama. – "Pero te pido disculpas si lo he hecho"
"¿Sabías que eres un tonto?" – Dijo ella volteando hacia él. – "Primero que no me quieres, después que sí, y ahora… ¿que buscas con todo esto? No lo sé." – Sirius se sorprendió, parecía enojada, no tanto como furiosa pero… podía saberse que no estaba simplemente enojada.
"Ginny…"
"Tengo dos preguntas más que hacerte" – Volvió a interrumpirlo. Pero notó que Sirius se callaba para escuchar atentamente, y supo que con la mirada rogaba que no fuera algo tan duro. – "Sirius Black… ¿Aún guardas el anillo?" – Sirius levantó su mano izquierda, aún un poco adormilada y le mostró la alianza de oro que reposaba impasible en su cuarto dedo.
"Aún te amo" – Susurró esperanzado que no la hiciera enfadar más. Pero no parecía que Ginny fuera a cambiar su expresión. Lo observaba a los ojos, detenidamente, y apenas parecía pestañar, pero aún así, no demostraba ningún sentimiento en su mirada, ni en su rostro. Entonces ella se acercó y se sentó nuevamente en su lugar, junto a Sirius. Suspiró y volvió a hablar, manteniendo la seriedad de hasta el momento.
"¿Aun usas el lado izquierdo de la cama?" – Sirius parpadeó un par de veces intentando descifrar el significado de la pregunta que lo descolocó. Pero Ginny no cambiaba el semblante. Cuando él ya había abierto y cerrado la boca un par de veces Ginny agregó, ahora vistiendo una sonrisa de costado, llena de picardía. – "Es que, me he acostumbrado al lado izquierdo y no me gustaría cambiarlo ¿Sabes?" – En ese instante Sirius comprendió todo.
No se resistió y abrazó a Ginny con todo el amor y la ternura que poseía en ese momento con él, que era muchísima.
"Siempre caigo en tus engaños, niña" – Le dijo al oído, besando luego el cuello de ella.
"Lo sé, por eso será que sigo haciéndolo" – Respondió. Haciendo más fuerte el brazo. – "Feliz aniversario Sirius"
"Eres el mejor regalo que pudo hacerme la vida." – Se separó un poco para poder verle a los ojos. Estaban llenos de amor, de pasión y de algo que Sirius no quiso nombrar porque no tenía nombre, no tenía significado, pero que siempre estaba allí cuando Ginny lo miraba.
"Te amo" – Respondió ella con un simple beso en los labios, un roce que provocó que Sirius nunca la dejara irse, nunca más. – "¿que te parece que si vamos al cuarto Sirius? No tengo intenciones de estar aquí toda la noche"
"¿No te quedarás aquí toda la noche?" – Preguntó Sirius observándola extrañado.
"No pienso contracturarme el cuello en este incómodo sillón, la cama es mas cómodo… y mas amplia." – Se burló ella entendiendo porqué la expresión de Sirius. Se puso de pie y caminó hacia la puerta que suponía era la de Sirius. – "además, no quiero que James y Lily nos vean aquí, cuando se despierten, no sería una imagen muy bonita y placentera…"
"Y en cambio, para mi, verte desnuda es la imagen más perfecta que he visto en mi vida" – Ginny sonrió y abrió la puerta despacio, pero antes de entrar se volteó y agregó.
"Deberías salir más cariño." - Con una risa ingresó al dormitorio sintiendo las pisadas apresuradas de Sirius detrás de ella.
Harry y Ron bajaban algo adormecidos aún, debido a que era algo temprano todavía. Pero al bajar se dieron cuenta que Lavander y Parvatil estaban allí, platicando preocupadas.
"hola" – Saludó Harry, notó que Lavander esperaba un beso en los labios de parte de Harry, y al notar la mirada de Parvatil y Ron, ellos también lo hacían, pero Harry se limitó a saludar y sentarse en uno de los sillones simples.
"¿De que hablaban?" – preguntó Ron cambiando de tema para que su amigo dejara de ser el centro de atención de las dos chicas.
"De tu pequeña hermana"
"¿Le pasó algo?"
"No, solo que cuando despertamos no estaba en la cama y tampoco en ningún lugar de la torre." – Explicó Parvatil. Harry sonrió y le hizo señas a Ron para que no se preocupara demasiado.
"de seguro está desayunando" – Dijo el morocho. Acto seguido se puso de pie. – "¿Vamos Ron?" – los dos amigos dejaron la sala común para ir al comedor pero detrás sintieron que Lavander y Parvatil los seguían hasta alcanzarlos.
En cuanto entraron al Gran Comedor encontraron a una muy sonriente Ginny desayunando y tarareando una canción. Harry levantó la mirada hasta la mesa de los profesores y allí Sirius estaba con una apariencia muy parecida y su padre hacía chistes seguramente sobre él, pero Sirius no parecía darse por aludido porque James tuvo que darle unos cuantos golpes para que le prestara atención. Harry se sonrió. Sabía que Ginny lo había ido a ver, no había otra explicación.
"Lavander" – Llamó Harry a su novia. La chica lo miró con una sonrisa pero Harry no se la devolvió. – "¿Crees que pueda tener una palabra contigo?" – Lavander asintió despacio sin saber qué era lo que le esperaba. Ginny dejó sus sueños despierta y observó la imagen ante sus ojos. Eso quería decir que Harry hablaría con su novia respecto a lo que había estado platicando con su padre.
"¿Sabes que tiene Harry?" – Le preguntó Ron a su hermana. Ginny asintió pero no dijo nada. – "¿Y bien?"
"¿Y bien qué Ron?"
"¿Qué tiene Harry?" – Preguntó exasperado.
"Pregúntale tu, es tu amigo después de todo ¿no?" – Lo escuchó suspirar resignado pero no dijo nada más.
Hermione levantó la mirada hacia la mesa de los profesores, no había visto a Remus¿Qué pudo haber pasado? Pero supuso que se había quedado dormido, aunque un poco improbable en él, o algo que no era de mucha importancia. Sin embargo, tenía una fea sensación. Se dijo mentalmente, que en cuanto pudiera iría a hablar con James o mejor dicho, lo haría con Lily, ellas siempre se han llevado de maravilla y estaba segura que le diría si algo le había sucedido a Remus.
"¿Que les parece si vamos yendo a clases?" – Dijo Hermione observando su reloj, notó que sus amigos la miraban extraños. – "¿Qué?" – Preguntó.
"Aún faltan veinte minutos" – Repuso Ron sin dejar de comer.
"con la boca llena no, Ron" – Le dijo Hermione, pero ya era algo de costumbre y no utilizaba su tono de molestia, solo lo hacia por simple costumbre.
"Hermione" – Una vez a sus espaldas la hizo voltear y encontrarse con una cabellera rubia platinada y una mirada gris penetrante. Hermione suspiró aliviada, por alguna extraña razón al comprobar que era Draco, pero cuando un segundo pensamiento le dijo que efectivamente era Draco, se volvió a tensar.
"Dime" – Dijo lo más tranquila posible.
"Es sobre el trabajo, ya he conseguido los materiales para la poción. Podemos comenzar hoy mismo para que, calculando, estaría lista para principios de Febrero."
"¿Estas seguro que llegaremos? Creí que tardaba seis meses en cocerse completamente"
"Sí, pero…" –Draco se acercó y susurró cerca de su oído. – "la primera parte que es la que más tarda ya está hecha, la mas fácil pero la mas densa" – Sonrió el chico.
"¿Cómo…?" – Pero Hermione no terminó la oración. No estaba segura de si quería saber como es que Draco tenía preparada de ante mano, la parte que había que dejar reposar al menos un mes. – "Espera, no quiero saberlo" – Draco sonrió sinceramente. – "Bien, comenzamos esta noche ¿te parece?"
"Muy bien, nos vemos en mi sala común a las diez"- Dijo el chico y sin más salió del comedor hacia, quien sabía donde.
"¿Queremos acaso saber que fue eso?" – Dijo Ron que observaba la escena con los ojos bien abiertos, como el resto.
"¿Recuerdas que es mi compañero de pociones? Que bueno que tu memoria no falle Ron" – Dijo en cuanto lo vio asentir, se acercó a él y le besó la mejilla. – "Me voy al salón de Transformaciones" – Sin más ella también salio de allí.
Hermione estaba preocupada, no había podido ver a Remus en toda la mañana y eso le parecía extremadamente extraño, por suerte le tocaba Aritmacia con Lily así que aprovecharía el tiempo y averiguaría lo necesario. Pero entonces las fichas le cayeron cuando de pronto y sin saber como, recordó el calendario.
"Soy una estúpida" – Corrió hasta el salón de Artimacia y se fijó dentro para comprobar que Lily estuviera allí, y al verla sentada terminando de corregir unos trabajos, se aventuró dentro. – "Profesora Potter¿puedo hablar con usted?" – Lily levantó la mirada y sonrió ante la imagen de su amiga. Pero continuó con su postura.
"Claro señorita Granger¿Qué sucede?"
"Necesitaba pedirle que, si por favor, podría darme el permiso de ausentarme esta clase." – Lily la observó seria y con un rápido movimiento de varita cerró la puerta con cerrojo y colocó un hechizo de sonido.
"¿Sucedió algo?" – Preguntó preocupada.
"Me olvidé completamente de Remus" – Explicó por primera vez Hermione. Lily le preguntó con la mirada, sobre qué se estaba refiriendo y ella optó por explicarle, en cortas y concisas palabras. – "Tal vez te hayas dado cuenta, pero Remus y Yo nos hemos distanciado un poco"
"Hermione…"
"Son asuntos nuestros, nada de qué preocupares, problemas típicos de parejas. El problema es que es realmente me olvidé que dentro de una semana será luna llena y no le he llevado su poción a Remus, estoy segura que es por eso que se ha ausentado este día."
"Sí, al parecer se ha enfermado, una simple gripe, pero con su estado está más sensible que en otras ocasiones. Ve y cuida de tu esposo Mione." – Permitió la colorada con una sonrisa. – "Y ten en cuenta que puedes hablar conmigo de cualquier cosa, siempre voy a estar"
"Gracias amiga"
"Hermione, hablé con Sirius ayer. Me contó lo que pasó contigo y Remus, y luego James me dijo que… Remus te vio a ti y a Draco Malfoy en la escalera hace unos días…"
"Es verdad. ¿James escuchó la conversación?" – Lily asintió.
"Me dijo que lastimó mucho a Remus. Hermione, yo confió plenamente en ti pero, James me mostró aquel momento en su pensadero, no pareció que fuera otra que…"
"Una cita" – Terminó Hermione. Lily abrió grandes los ojos pero esperó a que Hermione continuara. – "Una cita para comenzar con la estúpida tarea de Snape sobre pociones. Draco y yo somos pareja hasta febrero" – Lily la observó unos momentos, y luego recordó el instante que James le mostró, cuadraba ahora.
"Gracias" – dijo Lily
"¿porque?"
"Por demostrar que no estaba equivocada cuando le dije a James que tú nunca lastimarías a Remus de tal forma, siendo él el hombre de tu vida" – Hermione sonrió y asintió despacio. Se dirigió a la puerta y salió del lugar notando que había ya algunas personas que esperaban para entrar. Algunos la observaron extrañados de verla salir cuando debería estar entrando con ellos pero no hicieron preguntas en voz alta. Pero una persona en especial se tenía que enterar de esto.
La puerta sonó pero ni se preocupó en atender, sería otro de los alumnos que venía a hablar de quién sabe que cosa con él. Estaba cansado, más débil de lo normal y por sobre todas, las cosas estaba lastimado.
Se giró en la cama, colocándose de tal forma que pudiera ver por la ventada, que en ese momento, mostraba una imagen nevada y fría. Sintió que algo con bisagras sonaba y pronto logró sentir la presencia de otra persona en el cuarto. Intentó voltear para ver quien había ingresado pero escuchó a la nueva persona quejarse. Y pronto una sombra acercándose a su mesa de luz y por lo tanto a su campo de visión.
"Aquí tienes" – Dijo la persona dejando una copa de oro gastado sobre la mesa de noche, algo dentro de la copa humeaba. Remus levantó su mirada para observar mejor.
"¿Qué…?"
"Lily me dijo que habías contraído una gripe."
"Mione…"
"Debes descansar. ¿Ya tienes quien tome tus clases por ti?" – Remus asintió débilmente. – "bien, asegúrate de tomarte todo esto, para que luego no tengas que pasar por problemas peores a la hora de tu transformación"
"Espera¿Por qué estas aquí?" – Preguntó dudoso Remus. Hermione se detuvo frente a él y lo observo, por un momento, Remus se sintió pequeño y muy avergonzado.
"Ya te lo he dicho… vine para traerte la poción y para comprobar que estuvieras bien." – Se acercó a la cómoda que estaba debajo de la ventana y comenzó a revisar las pociones y pastillas sobre ésta. – "además, quería saber si estabas tomando el debido cuidado contigo mismo, ambos sabemos que no eres de esas personas que tienes como prioridad tu bienestar" – Explicó, en ningún momento su tono cambió al que siempre usaba con él, pero tampoco era de completa frialdad. Simplemente le hablaba como si fueran conocidos, pero aún así, su preocupación no podía controlarla y demostraba en su mirada todo aquello que no quería demostrar con su voz o sus actos.
"Te preocupaste por mí" – dijo dudoso.
"Sí" – Respondió ella.
"No comprendo"
"Remus, no puedo creer que…" – Pero Hermione se silenció, ella no tenía porque decir estas cosas, él se había equivocado con ella, al pensar siquiera que podía tener algo con Draco Malfoy.
"Hermione, los vi…" – Murmuró, sin embargo, el silencio del lugar dio pie a que Hermione lograra escuchar aquel comentario.
"¿A quienes?"
"A ti y a Malfoy"
"Ya lo sé"
"Los escuché también, se reunieron en tu cuarto, luego de la reunión con Albus…"
"también lo sé." – Ante la mirada de extrañeza de Remus Hermione agregó. – "Lily me lo dijo. Lo que puedo deducir es que cuando salí del gran comedor esa noche, Draco me siguió a mi, y tu a él. Al parecer James te siguió a ti, de lo contrario nunca hubiera presenciado la escena."
"Hermione" – Volvió a decir. A pesar de su estado, sonó fuerte y serio.
"No me interesa lo que tengas que decirme al respecto. Solo te diré que estábamos acordando para hacer el trabajo de Snape. Draco Malfoy resultó ser mi pareja hasta Febrero." – Remus se quedó sin palabras. Hermione notando esto se acercó y colocó su mano sobre la frente del muchacho. – "Aún tienes fiebre Remus"
"supongo" – Hermione se sorprendió al escuchar a su esposo más débil que nunca.
"vendré después del almuerzo para ver como estás¿de acuerdo?"
"No es necesario."
"Lo sé." – Respondió simplemente. – "Le pediré a Dobby que te traiga algo de sopa de pollo y té." – Sin más se encaminó hacia el retrato que había sido el objeto del sonido inicial de bisagras.
"¿Por qué lo haces?"
"Porque eres mi esposo, porque si yo no te cuido nadie lo hará, y porque te amo a pesar de tus estúpidos celos y actitudes inmaduras." – y lo dejó solo, con una casi inexistente sonrisa en los labios.
Hermione salía de las cocinas cuando escuchó el sonido de la campana del colegio sonar, anunciando el final de las clases y el comienzote la última hora antes del almuerzo. Apenas logró alcanzar el vestíbulo cuando un par de brazos la detuvieron. Una respiración pausada y un cuerpo fuerte presionado en la espalda de ella. Hermione se quedó inmóvil, estática sin poder aclarar su mente y visualizar la situación que se estaba llevando a cabo. La respiración se encontraba junto a su oído ahora y aquellas grandes manos abrasaban su cintura de forma protectora.
"Podríamos terminar lo que comenzamos tanto tiempo atrás" – Escuchó que le susurraban y acto seguido una lengua y un par de labios comenzaban a hacer su trabajo en su tostado y terso cuello. Hermione se tensó de pronto, esa voz le era conocida, demasiado familiar, pero ante esta situación su mente pareció haber quedado en blanco, no pudiendo reconocer y unir aquella voz con nadie. Una de esas manos en su vientre comenzó a bajar y pronto se encontró rozando la piel del abdomen de Hermione, subiendo peligrosamente hasta alcanzar el objetivo deseado. Hermione no pudo más que dejar salir aquel sonido, que demostraba que de alguna forma estaba gozando de aquel contacto.
No comprendía el por qué no se podía mover, estaba como si un hechizote parálisis le hubiera dado de lleno y no le permitiera reaccionar ante la demostración que estaba recibiendo. Se asustó aún más, disfrutando de aquellas manos que parecían conocerla tan bien. Una de ella en su pecho izquierdo, la otra en la parte delantera de su muslo derecho. Dejó escapar otro gemido que intentó ahogar con esfuerzo.
"Sé que te agrada esto, y si no te hubieras puesto tan terca la última vez, hubiera sucedido antes. Y créeme que las cosas serían completamente distintas a ahora." – Cerró los ojos, sin saber si era porque quería desaparecer o porque deseaba que nunca se detuviera. Entonces pasó, su mente despertó de su letargo y pronto todo cuadró. Aquellas manos, aquellas caricias, aquella voz…
Recordó a Remus en cama enfermo, ese hombre era el amor de su vida y nada ni nadie le haría hacerle algo que no fuera para hacerlo aún más feliz. Y definitivamente esto no lo haría. Tampoco quería saber lo que se sentiría estar entre estas sucias manos que ahora la tocaban de tal forma tan impúdica. Con un arrebato de una fuerza que no sabía tenía, Hermione se liberó de esas manos y sintió que la persona que estaba detrás de ella se alejaba con gran rapidez y por último un gran ruido sordo dándole a entender que había caído, por lo menos, a un par de metros de distancia.
Con una furia renovada se volteó para observar a su 'agresor'. Allí sentado en el suelo, con una mirada de pura furia y rencor estaba Lucius Malfoy, su bastón con mango de serpiente alejado de él y su cabello revoltoso y despeinado.
"Maldita sangresucia" – murmuró con frustración. – "Te haré pagar con creses"
"Eso lo veremos, señor Malfoy" – Dio un par de pasos al frente en donde se encontraba aquel bastón que siempre llevaba con él. Lo tomó con cuidado, observando a cada momento a su interlocutor. Sacó del caño la varita escondida y la tiró al suelo, haciendo que cayera a sus pies. Con una sonrisa maléfica, Hermione levantó su pie y con el grito de un fuerte 'NO' de fondo, partió la varita en más de dos trozos. – "Me gustaría saber que hará ahora" – Sin más lo vio levantarse y acercarse en dos zancadas.
"Te voy a…" – Pero la punta de la varita de Hermione lo detuvo, a escasos trenita centímetros de distancia.
"Será mejor que se marche o me veré obligada a lastimarlo." – Le dijo, Lucius Malfoy se alejó para tomar su varita pero Hermione lo volvió a detener. – "Ahora, porque no respondo de mi" – Le advirtió. Malfoy olvidó su varita y caminó con orgullo hacia la puerta. Poco después Hermione lo perdió de vista y fue entonces que un par de lágrimas salieron de sus ojos, y luego de esas ya nada pudo detener las otras, que parecían no tener fin.
Necesitaba salir de allí, necesitaba consuelo, alguien que supiera y entendiera todo. Sin mas Hermione corrió escaleras arribas y no se detuvo hasta alcanzar el tercer piso, quinto pasillo, segunda puerta a la izquierda.
La puerta se abrió de pronto, realmente no esperaba que Dobby entrara por la puerta sino que apareciera directamente en el cuarto con la comida que seguramente Hermione le había encargado. Miró la mesa de noche, pero el reloj que allí reposaba no daba siquiera las doce del mediodía. Algo no estaba bien.
Se giró un poco al escuchar pasos apresurados y pronto vio que Hermione entraba en el lugar. Tenía su ropa desarreglada y su rostro estaba empapado en lágrimas. Sintió una pésima sensación, preocupación y algo que se asemejaba a un dejá vu.
"¿Hermione?" – llamó preocupado. No pudo decir o hacer otra cosa en su posición de semi sentado, ya que Hermione se arrojaba a él y comenzaba a llorar nuevamente en su pecho desnudo. Remus solo acariciaba el cabello de ella y respondía aún con mas fuérzale abrazo que ella le daba.
Este sentimiento era el indicado. Era perfecto. Ella y Remus encajaban perfectamente, el uno para el otro. Remus era su alma gemela y por un momento se sintió la peor de las basuras al haber siquiera, disfrutado por unos instantes las caricias de Lucius Malfoy.
Pronto Hermione se tranquilizo y Remus aprovechó a preguntar qué era lo que tenía.
"Mione¿Qué sucedió?" – Algo se escuchó en su pecho, Hermione había murmurado la respuesta. Una sola palabra que no pudo comprender del todo. – "Mione, mi vida. Repíteme. ¿Qué me has dicho?" – Otra vez el murmullo. Hermione levantó la mirada apenas para encontrar la cálida de Remus, que a pesar de todo, poseía algo de aquella penetrante mirada lobina amarillenta.
"Malfoy" – susurró despacio.
"¿Qué te hizo ese maldito?" – Se había olvidado de su enfermedad, de su próxima transformación. Nadie lastimaría a Hermione mientras él viviera. La chica vio su ira reflejada en los ojos miel de Remus y se asustó, alejándose de él. Esa no era de Remus, era la mirada del lobo que había surgido antes de tiempo.
"Remus" – Pidió inconcientemente.
"Que. Te. Hizo" – Preguntó pausadamente, con los dientes apretados y la furia resurgiendo a cada momento.
"Él quiso… quiso" – no podía decirlo. Remus la asustaba y tenía miedo por primera vez en su vida que algo malo fuera a suceder por su causa.
"Voy a matar a ese endemoniado mocoso. ¿Cómo se atreve a tocarte el muy mal nacido, hijo del demonio" – Con esas palabras Remus salio de la cama y se dirigió a la puerta, sin rastros de enfermedad o debilidad. Antes de llegar, sin embargo, la puerta se abrió dando paso a Sirius y James, acompañados de sus respectivas esposas. Al parecer Lily le había explicado a Ginny la última conversación que ella tuvo con Hermione la hora anterior, y aprovechando que ninguna de las dos tenían clases decidieron buscarla. Harry fue quien les prestó el mapa a su madre y amiga y en el ínterin encontraron a Sirius y James que iban a ver a Remus. La casualidad de la vida los encontró a los cuatro en la puerta de las habitaciones del profesor de Defensa.
"¿Qué sucede aquí?" – fue la pregunta de James al abrir la puerta y ver a un remus furioso a menos de un metro de distancia de ellos y a una Hermione con sus ropas aún desarregladas y su rostro lleno de lágrimas que le gritaba a su esposo que se detuviera.
"¡Quítate James!" – Exclamó el lupino. Los cuatro se hicieron a un lado pero luego escucharon a Hermione llamarles la atención.
"¡No, deténganlo que hará una locura!" – Los dos hombres la miraron desconcertados pero no necesitaron más para salir detrás de su amigo y detenerlo, a pesar de la fuerza extraordinaria que parecía llevar con él en ese momento. Necesitaron de dos paralisis totalius para detenerlo y entrarlo al cuarto.
"Hermione ¿Qué sucedió contigo?"
"Y con Remus para el caso" – Agregó Ginny a la acotación de Lily mientras las tres veían que James y Sirius entraban con un paralizado Remus que aún poseía ese brillo de odio y furia en su mirada ya completamente amarilla.
"Esto es extraño. Aún faltan dos noche para luna llena y sus ojos ya han cambiado." – Se extraño Sirius. – "¿Algo que compartir?"
"Ese no es Remus, o no del todo al menos. Es el lobo y está listo para cazar. Sin embargo a la persona equivocada" – Dijo hermione, que se arrodillaba frente a Remus, tendido en el sofá, y lo miraba a los ojos acariciando su cabello. – "Remus, escúchame, mi vida. Tienes que relajarte y dejar que te explique porque de lo contrario harás una locura" – Remus aun poseía esa mirada amarilla pero ahora la tenía completamente centrada en Hermione que la observaba detenidamente, cada uno de sus detalles. – "Voy a dejarte libre, pero necesito saber si te quedarás quieto, al menos hasta que te explique todo." – Remus la observó a los ojos, para que ella pudiera ver en su mente que estaba dispuesto a calmarse, solamente hasta que ella le explicara, después sí iría de cacería y su presa tenía nombre y apellido. – "Finito incatatem"
"Mione" – Murmuró el lobo. Pidiendo que le dijera todo. Parecía que a pesar de su furia inicial y de su falta de dolores entonces, ahora comenzaba a recuperar su actual estado de enfermedad y debilidad. Aún así no lo demostró mucho más de lo que su rostro permitía hacerlo.
"Fue Malfoy, pero no Draco." – Dijo simplemente. Entonces Remus lo comprendió. Ese maldito había vuelto por ella. Sabía que iba a suceder pero no que pasaría tan pronto.
"Fue, fue Lucius Malfoy" – Dijo él. Hermione asintió. – "Pero él está en prisión, no es posible que…"
"Al parecer sí, porque fue él. Es más, rompí su varita. La pisé y la hice trisas." – Remus en un acto reflejo abrazó a Hermione protegiéndola hasta del aire que respiraban.
"Chicos" – Llamó Sirius. – "¿Qué pasó?"
"Les diré" – Dijo Hermione alejándose un poco de Remus. El muchacho se sentó derecho y atrajo a Hermione para que se acomodara en su regazo. Una mano en su cintura y la otra acariciaba una de las manos de ella que reposaba en su propio regazo mientras que el otro brazo de Hermione abrazaba el cuello de Remus, atrayéndolo más a ella, todo problema o discusión olvidado. – "¿Recuerdas Ginny ese año en que tu y yo buscamos al hermano de Albus Dumbledore?"
"sí, era para que nos consiguiera unos materiales para una poción."
"También recuerdas que al poco tiempo de haber terminado de hablar con él, apareció Sirius."
"Sí, es que no quería que estuviera sola por ahí" – Explicó el morocho.
"Cuando ustedes me dejaron. Yo me dirigí a la biblioteca, creo. Verán, pasó hace tiempo y no recuerdo muy bien cual era mi destino. Lo que sí recuerdo es que alguien me seguía, y pronto me arrinconó en una pared." – Hermione se detuvo, no quería recordar mucho, así que decidió no darles muchos detalles de aquella situación. Sintió la mano de Remus, dándole apoyo, apretando a suya propia. – "Lucius Malfoy me siguió hasta allí, y. bueno, él intentó, aprovecharse de mi" – enseguida surgieron las maldiciones de Sirius y James y las exclamaciones de Lily y Ginny.
"¿Por qué no nos dijiste nada? Somos tus amigas Hermione" – Se quejó Ginny enfurecida por ambas situaciones.
"Es que, le di su merecido a Malfoy y salí corriendo hacia la sala común…" – No pudo continuar y Remus aprovechó para hacerlo él.
"En la sala común estaba yo, repasando aquel apunte que Hermione me había prestado, cuando la vi entrar tenía sus ropas completamente desgarradas y su rostro pálido. Rápidamente, aprovechando que la sala estaba vacía, la llevé hasta nuestro cuarto, y le presté algo de ropa, dado que por alguna razón su varita no la llevaba encima. Allí me explicó que había sucedido y como ahora, tuve ganas de matar al bastardo."
"Aún no comprendo por qué no nos dijiste nada." – Repitió Lily.
"Porque nada había sucedido realmente, solo me besó con furia, pero nada malo había pasado. Éramos adolescentes. Además…" – Hermione se detuvo un momento y observó a Remus por un instante quien la observaba con amor. – "Sucedió algo muy importante que opacó todo lo malo de ese día."
"Algo ¿Cómo qué?" – Preguntó Ginny con una sonrisa.
"Lo más maravilloso y perfecto." – Respondió Hermione. – "Y no me avergüenza decirlo, Remus y yo hicimos el amor por primera vez" – Remus se había sonrojado pero no había bajado la mirada y Hermione sonreía extasiada."
"Así que fue ahí cuando ustedes dos dieron el siguiente paso" – dijo James pícaro. – "con Sirius no sabíamos si había sido allí o luego de terminar el curso."
"bueno, ya lo saben." – Respondió Remus.
"Pero ¿Qué sucedió hoy?" – Preguntó Sirius.
"Hoy, fui a ver a Lily porque recordé que Remus se transformaría pronto. Me preocupé porque no había estado en el desayuno y hacía unos días que no lo veía. Lily me dijo hoy que Remus estaba enfermo, y que por eso había estado ausente así que fui a verlo. Luego me fui a las cocinas para pedirle a Dobby que le trajera algo de sopa de pollo y unas medicinas. Cuando alcancé las escaleras, alguien me sujetó y…" – No pensaba decirles todo. Lo que había sentido en un principio se lo guardaría para ella. – "Y comenzó a tocarme, y me dijo que continuaríamos lo que había empezado tiempo atrás. Yo quedé estática, como si hubiera sido paralizada por un hechizo o algo. No podía moverme y solo podía sentir… solo podía sentir las manos de él tocándome y…" – No pudo continuar más. No quería recordarlo. Enterró su rostro en el pecho de Remus, quien comenzó a acariciarle el cabello y la espalda en forma de consuelo.
"Ya pequeña." – Decía, pero observaba ahora a sirius y a James que parecían tener el mismo sentimiento que Remus.
"Lily, linda. Necesito que te quedes aquí con Hermione" – Le pidió James despacio. Sirius se acercó a Ginny y besó sus labios fugazmente.
"¿Puedes quedarte tu también? Necesito hacer algo ahora" – Le dijo en un susurro. Ginny lo observó y luego asintió sabiendo qué era lo que tenía que hacer.
Remus besó el cabello de Hermione y la separó un poco. Quitándole unos mechones que caían en su rostro, Remus le besó su nariz.
"todo va a estar bien. Necesito que ahora te quedes aquí con Lily y Ginny. ¿Está bien?" – Hermione asintió y se levantó para dirigirse al cuarto junto a sus amigas. Los tres muchachos se reunieron para platicar. - "Voy a matar a ese tipo" – Murmuró Remus cuando las tres chicas desaparecieron escaleras arriba.
"Sí, y nosotros estaremos contigo. Pero lo primero será buscar la varita rota de Malfoy y llevársela a Albus" – Dijo James.
"Luego planearemos como atacaremos" – Agregó Sirius.
Cuando Remus regresó a sus habitaciones encontró a las dos coloradas en la sala platicando. Al parecer Hermione se había quedado dormida en la habitación de él luego de haber llorado mucho. Podía notarse que Remus no estaba en total control de sus facultades, la gripe no había mejorado, pero parecía no tenerla dado al problema principal, que era Hermione. También se había olvidado de su próxima transformación, lo único ocupando su mente era su esposa y el hecho que ella lo necesitaba más que nunca.
"Nosotras nos vamos Rem." – Dijo Lily besando la mejilla del licántropo. – "Si necesitas cualquier cosa, tanto tú como Hermione nos avisas ¿de acuerdo?" – El muchacho asintió despacio.
"E intenta descansar un poco. Te ves terrible" – Agregó Ginny abrazando a su profesor favorito.
En cuanto dejaron el lugar, Remus se dirigió a su habitación, escaleras arriba. Allí estaba Hermione, acurrucada en el centro de la cama y cubierta con las frazadas. Se veía tan angelical y desprotegida a la vez. Chasqueó la lengua y se quitó el sweater que llevaba puesto. Dejó los zapatos junto a la puerta y se arrodilló junto a Hermione. La observaba detenidamente, recordando cada detalle, adoraba verla así, sin ningún rasgo de preocupación en su rostro. Tan solo tranquila, relajada y armoniosa.
Le quitó un mechón plateado que cubría su rostro y Hermione frunció la nariz. Remus sonrió débil.
"¿Qué hora es?" – Preguntó Hermione adormecida, aun con los ojos cerrados.
"ya casi se terminas las horas de clase" – Respondió. – "Lily y Ginny se turnaron para quedarse contigo, acaban de irse" – Dijo Remus acariciando su rostro con delicadeza.
"debo averiguar que es lo que estuvieron haciendo." – Hermione intentó sentarse en la cama pero Remus se lo impidió.
"Tu no irás a ningún lado. James iba a hablar con Harry para que te diera las cosas." – Hermione sonrió cansada.
"Genial, tendré los apuntes incompletos" – Remus respondió con otra sonrisa.
"Hoy te quedarás aquí, Dumbledore te dio permiso para que descansaras y repusieras fuerzas, un elfo traerá la cena para ambos así que no hay de qué preocuparse"
"remus¿Por qué haces esto?" – Preguntó ella dejándose acomodar por él en la cama.
"Porque eres mi esposa, porque si yo no te cuido nadie lo hará, y porque te amo a pesar de tus actitudes de mujer madura y autosuficiente" – Hermione acarició el rostro de Remus y luego agregó seria, casi sin éxito:
"Esto no quiere decir que no siga enfadada contigo por haber desconfiado de mi." – Le dijo. Remus besó su nariz. Y se recostó junto a ella. En un acto reflejo, Hermione colocó su cabeza en el pecho de Remus.
"¿Qué tengo que hacer para que lo hagas?"
"No lo sé. Quizá un poco de esto y otro poco de aquello" – Murmuró cada vez más bajo, como dejándose llevar por el sueño que la embriagaba.
"Había extrañado tenerte así" – Le susurró Remus en el oído, la respuesta de la chica fue un abrazo más fuerte, buscando la protección del lobo.
"¿Cómo te sientes?" – Preguntó luego de un rato de cómodo y placentero silencio.
"la gripe se ha mantenido igual, pero creo que ya no tengo fiebre, por otro lado, la transformación está próxima, y eso me hace débil."
"Estaré aquí cuando regreses." – Le dijo simplemente ella.
"Gracias, mi vida"
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Bueno aquí el capi 25… no sé si he tardado mucho o no ustedes díganme.
Han visto que Malfoy grande ha aparecido, Sirius y Ginny han vuelto juntos, y Hermione y Remus están resolviendo sus diferencias…. Por otro lado, Harry y Lavander y los molestos de Draco y Blasie, todo cuadrará mejor más adelante….
Por ahora espero que les haya gustado, tiene un poco de todo como han visto y espero que el capi siguiente sea prontito…
Un Gracias muy grande a Zopenk, amsp14, CloeM, Utena-Puchiko-nyu, SNAPEFOREVER, DrEaM-KaT, trini - la – blake, marcela9, paulaloveremus, HoneyBeeM, LiRaY, Jimën. Me han dado un gran apoyo en este fic…
Un beso grande a todos y no olviden dejar sus reviews y decirme que les parece…
Ivita Black.
M.O.M.
