Hola!

Ya se que me van a preguntar asi que digo desde ya... mañana actualizo el niño de las profecias y el último capitulo de este fic... ¡Al fin! Puede que digan...pero la verdad...es que voy a extrañar este fic!

.

.

Y de Yuna

–Ramen Naruto-kun. –Con una sonrisa Hinata puso un plato con la "comida de los dioses" delante de su marido esperando como de costumbre los gritos de felicidad y agradecimiento que recibía siempre que preparaba la comida favorita de Naruto.

Estos no llegaron… fue el primer signo que algo estaba pasando.

Hinata lo miro con duda. ¿Había algo mal con Naruto? En cuanto se dio cuenta que aun no empezaba a comer se sorprendió. No recordaba ni una vez en la que su esposo no se trabara el ramen…eso si no contabas cuando estaba extremadamente triste y hasta eso era en contadas ocasiones. Ese era otro signo de que algo pasaba.

– ¿Naruto-kun? ¿Sucede algo? –Pregunto con una voz delicada y curiosa. Solo que no llego ninguna respuesta–. ¿Naruto-kun?

Hinata entrecerró los ojos. ¿Su marido… su querido Naruto-kun la estaba ignorando? Oh si…algo pasaba.

– ¿Naruto-kun? –Su voz esta vez fue más fuerte y al fin logro la atención del rubio.

– ¿Eh? ¿Qué pasa Hinata-chan?

–Preparé ramen Naruto-kun.

–Cierto, cierto –dijo con una sonrisa en cuando vio su plato. Lo que habría estado en su mente ya había sido reemplazado por el plato delante suyo–. Itadakimasu

Solo que eso volvió a la mente de Naruto en cuanto termino de comer y Hinata se dio cuenta de eso. Aunque ahora no era tan solo que estaba pensativo, sino que además estaba murmurando cosas que Hinata no alcanzaba a escuchar. No podía negarlo, ella tenía curiosidad y por esa razón empezó a poner más atención a lo que estaba diciendo.

–…Yuna… –Un nombre, un nombre que la lleno de dudas. ¿Quién era Yuna? ¿Qué significaba ese nombre en su vida? ¿Acaso Naruto la engañaba con otra mujer que se llamaba Yuna? Había oído que algunos hombres perdían el interés por sus esposas en cuantos estas quedaban embarazadas, pero no creía que Naruto fuera de ese tipo; en cuanto le conto que estaba embarazada, él había estado feliz y nunca había notado interés hacía otra mujer… hasta ahora. ¿Qué tenía que hacer? ¿Preguntarle? No se atrevía a hacer tal cosa… ¿no sería mejor quedarse con la duda antes de saber algo que podía hacerla sufrir?

El resto del tiempo en que Naruto estuvo en casa Hinata siguió dándole vueltas al asunto hasta que se quedo sola por mientras que Naruto iba a entrenar.

–Estoy imaginándome cosas… Naruto-kun nunca me engañaría.

Para despejarse salió de casa a dar una vuelta por la aldea y porque no acercarse al compuesto Inuzuka. Kiba le había comentado que Akamaru estaba por convertirse en padre y ella quería ver a los perritos.

Solo que al llegar al compuesto Inuzuka grande fue su sorpresa al encontrar a su marido junto a su amigo.

Se suponía que Naruto iba a estar entrenando… eso fue lo que le había dicho a ella. Le había mentido.

–…Yuna-chan… –Y a sus oídos ese nombre llego una vez mas y de boca de su marido. Ella no podía quedarse con la duda.

– ¿Naruto-kun quien es Yuna? –No saludo, Hinata solo preguntó lo que quería saber. Y siguió con sus preguntas–. ¿Me estas engañando? ¿Y tú lo sabías Kiba?

Los miro a ambos con los ojos llenos de lágrimas sintiéndose traicionada. Nunca habría creído que su amigo y compañero de equipo estuviera enterado de que Naruto la engañaba ¡y que lo aceptara!

– ¿Engañarte? ¿Pero qué dices Hinata-chan? ¡Yo no te engaño! –Naruto le respondió con los ojos abiertos de la sorpresa. ¿Cómo había llegado Hinata a esa conclusión?

– ¿Entonces? ¿Quién es Yuna? –Hinata no pasaba por alto que todavía no respondía a su primera pregunta.

–Era una sorpresa. –El rubio hizo un puchero en señal de disconformidad. ¡Hinata había arruinado todo!

– ¿Sorpresa Naruto-kun? –El alivio se notaba en su voz y la curiosidad también.

Naruto la miro y luego a Kiba. El Inuzuka al saber que es lo que le estaban pidiendo entro a su casa para luego salir con un pequeño perrito blanco en sus brazos. Un perrito que puso en brazos de Hinata.

–Te presento a Yuna… Hinata-chan. –Naruto le dijo con una sonrisa–. Ella es mi regalo para ti.

Hinata se prometió a nunca en su vida volver a desconfiar de su marido. Su Naruto-kun nunca podría engañarla.

–Es preciosa… gracias Naruto-kun.