El despertar del demonio.

Capítulo 25. Bajo la nieve

Era de noche en el imperio de Cristal. En la enfermería, justamente donde se tenía al pequeño Eclipse, era momento de cambiar las sabanas por unas limpias y alimentar al pequeño bebe. Wes Cruger y Starlight Road se encontraban presentes cargando al bebe, mientras alguien cambiaba las sabanas.

- Puedes cargarlo si quieres – dice Wes mientras carga al bebe, y usa su magia para sujetar la mamila que lo alimentaba.

- No, aun no me agarra cariño – responde ella con algo de tristeza.

- Es porque le dejas colgando su cabecita cuando lo haces.

La joven princesa pone una mirada insegura tratando de pensar en una excusa.

- Aun así, la última vez que lo tuve en cascos me vomitó encima.

La verdad era que Starlight no quería cargar a Eclipse por otra razón. Desde que el pequeño perdió una de sus patas, Starlight siente un gran desagrado al sentir el muñón de la pata faltante. Además, también tiene miedo de accidentalmente lastimar al pequeño en ese punto tan delicado, aunque ella no era la única con ese problema.

- Eso fue hace meses, no dejes que te afecte - dice Wes, y Starlight aparta la mirada con fastidio, lo que preocupa a potro – Oh… lo siento, no quiero presionarte, solo…

- Esta bien – interrumpe ella con calma – Tienes razón.

- ¿Qué?

- Es mi hermano, tengo que cuidarlo.

Starlight se sienta, y extiende sus cascos hacia Wes. El potro sonríe, y con cuidado le acerca al bebe y su mamila. La princesa lo recibe, y se asegura de sostenerlo bien para que su cabeza no le quede colgando. Pudo sentir el muñón en su cuerpo, pero ese desagrado fue opacado por la ternura que le provocaba Eclipse.

- Es tan lindo – dice ella con ternura.

- Lo sé – responde Wes con una sonrisa.

El pequeño Eclipse se encontraba muy cómodo en los cascos de su hermana mayor. Con sus cascos delanteros sujetaba la mamila que su hermana levitaba, y con sus ojos veía a sus cuidadores. Starlight suelta una risa al pensar en algo.

- ¿Qué pasa? – pregunta Wes.

- Jeje, parecemos una pareja cuidando a su bebe – dice ella con tono burlón.

- ¿Enserio? – pregunta Wes apenado y sonrojándose.

Starlight se da cuenta de cómo se puso el joven príncipe y se ríe de nuevo.

- Nah, aún es algo pronto para eso.

- Okei… - responde Wes aun sonrojado.

- Ya están las sabanas altezas – dice una enfermera terminando de cambiar las sabanas de la cuna de Eclipse.

- Muchas gracias - responde Starlight.

Tan pronto Eclipse termina su biberón, Starlight lo lleva con cuidado a su cuna. Tras eso, Starlight empieza a mecer la cuna, mientras Wes le lee un cuento al pequeño. A la mitad de la historia, Eclipse cierra poco a poco sus ojitos, hasta quedarse dormido.

- Ya se durmió – dice Wes en voz baja.

- Ya vi. Mejor vamo…

Starlight se voltea a la puerta de salida, pero quedó paralizada al ver como alguien los observaba atravesó de la puerta abierta. La poni observándolos se aleja rápidamente. La joven princesa sale corriendo de la habitación, pero al llegar al pasillo, no había nadie. Starlight pone una mirada seria, pues pudo reconocer bien a la poni que la observaba.

Wes sale preocupado de la habitación, pero solo alcanza a ver como Starlight salía corriendo, así que la persigue.

Starlight Road finalmente llega a la habitación que buscaba. Sin tocar, abre rápidamente la puerta.

- ¡Mamá!

Tras gritar, Starlight observa que la habitación de su madre se encontraba vacía, lo que la frustra. Ella había visto muy bien como su madre los observaba en la enfermería, y eso la molesto al punto de querer confrontarla para arreglar las cosas.

- ¿Por qué haces esto mamá? – piensa ella frustrada.

- ¡Starlight! – exclama Wes llegando a la habitación - ¿Qué…. paso? – pregunta tratando de recuperar el aliento.

La princesa guardo silencio por unos momentos, viendo la habitación vacía, tratando de pensar en una respuesta.

- Nada – dice para no preocupar a Wes.

- Oh… bueno. Es tarde, mejor te dejo dormir.

Wes se dispone a irse, pero Starlight le pone un casco encima antes de que se fuera.

- En… no tengo sueño esta noche. ¿Te molesta si hacemos algo juntos?

- Oh… claro. ¿Qué quieres hacer?


Con forme el frio de la noche llenaba el Imperio de Cristal, muchos entraban a sus casas para cobijarse y descansar. El invierno llegaría pronto, y a diferencia de las demás zonas de Equestria, este vendría con naturalidad, pues el Imperio se encuentra muy cerca de montañas nevadas.

En una terraza del palacio, Wes y Starlight se encontraban recostados, viendo el cielo estrellado. Un poco arriba de ellos se encontraba varias líneas de luz, las cuales eran conjuradas por el cuerno brillante de Starlight. Desde la perspectiva de los jóvenes, las líneas de luz le daban forma a las constelaciones.

- Esa es la osa mayor, justo al lado de la menor – indica Starlight haciendo que unas de las líneas brillaran más que el resto.

- Vaya, sabes mucho de estrellas – dice Wes asombrado.

- Mi mamá me lleva enseñando desde hace mucho. Recuerdo que cuando tenía 3 años, me dejaba ver por su telescopio.

Starlight se sienta derecha, y mira hacia abajo con melancolía. Wes también se sienta, preocupado por ella.

- En aquel entonces todo era lindo. Yo vivía feliz en el castillo de mamá, mi papá aún seguía vivo, y no me peleaba con Lúthien. ¿Sabes? Cuando tenía 3 años ella siempre estábamos juntas. Creo que recuerdo una fiesta de té que hicimos las dos solas.

Wes se sorprende al escuchar como Starlight Road aun recordaba aquel tiempo en la que no era enemiga jurada de su hermana.

- ¿Por qué se pelearon?

- Ya no me acuerdo – responde ella viendo a un lado – Ya no recuerdo mucho de mi infancia, solo momentos con mis padres y unos pocos momentos felices con Lúthien.

El tono de Starlight indicaba una gran tristeza. Wes se da cuenta y empieza a pensar en que decir. Debía actuar rápido, pues no quería que ella se pusiera a llorar.

- Em… Lúthien… los quería a todos ustedes.

- Sí, ¿Cómo no? – responde ella incrédula – Ella me odiaba, y no la culpo.

- Cuando ella vivía con nosotros... Ella… estudiaba en la universidad, pero en las vacaciones siempre se quedaba en su cuarto. A veces… yo pasaba por ahí… y la oía murmurar cosas. Ella decía lo mucho que extrañaba su casa.

Starlight voltea a ver a Wes al escuchar lo que dijo.

- ¿Ella dijo algo sobre mí? – pregunta Starlight con interés.

- Pues… a veces ella hablaba con mi mami sobre como odiaba sus estudios por como la molestaban, y que enserio quería regresar a casa contigo.

Starlight se queda un rato pensando en lo que dijo Wes. No sabía que a Luthien la molestaban mientras estudiaba en el Imperio. ¿Enserio el sufrimiento era tan grande que prefería volver con ella que también la molestaba? ¿Qué le quería decir Wes? ¿Qué ella no era la peor cosa que le había pasado a Lúthien? No sabía cómo responderle al potro. Él no tenía malas intenciones, claramente solo la quería ayudar.

Sin embargo, antes de que Starlight pensara en una respuesta algo pasa. Ambos miran al cielo, y ven como nieve empezaba a caer. Starlight empieza a temblar por el frío, pero Wes la abraza con su ala.

- Sera mejor que entremos o te enfermaras – dice Wes preocupado, también sintiendo el frio.

- No – responde Starlight – Ya se me paso. Quedemos un rato, por favor, quiero ver la primera nevada del invierno.

- Pues…

- Se esperaba para la próxima semana, pero ahora está aquí. ¿La verías conmigo? – pregunto con un tono tierno.

Wes ve como Starlight lo veía con una sonrisa. Sin duda era mejor a lo triste que estaba antes, y lo que él más quería era que ella estuviera feliz, pues le gusta mucho verla feliz.

- Okei…

Mientras Wes abrazaba a Starlight con su ala, ambos veían como los copos de nieve caían por el imperio. Era un momento de silencio y paz para los 2. El silencio es llenado al rato por un comentario de la yegua.

- Adoro ver caer la nieve.

Allí Wes recuerda como Lúthien alguna vez le dijo algo parecido, pero en con ella era la lluvia. Recuerda momentos donde la había visto parada bajo una llovizna, viendo hacia abajo como las gotas caían. En cierto sentido, las 2 hermanas eran parecidas.

- No me importa el frio – vuelve a hablar Starlight viendo a Wes – Vale la pena por ver caer los copos de nieve.

Wes oye las palabras de Starlight, pero no les pone tanta atención por estarla viendo. Bajo esos copos de nieve, y con un poco de luz lunar, la belleza de Starlight resaltaba. Algunos copos se habían quedado en su larga melena morada, lo cual la adornaba muy bien. Y para adornar, ella tenía una calmada sonrisa, que indicaba lo feliz y relajada que estaba. El potro estaba perdido en esa imagen, pero su instinto, o quizás su corazón, hizo que el ala que cubría a Starlight se aferrara más, para protegerla lo más posible del frio.

Starlight se hace para atrás, para recostarse, por lo que Wes hace lo mismo. Ella se recuesta el pecho del potro, acurrucándose bien entre sus alas.

- Em… si te gusta la nieve, entonces… ¿quieres que…?

- ¿Sí? – pregunta ella interesada.

- ¿…que vayamos a pasear mañana?

Starlight Road puso una cara muy alegre, y procedió a darle un beso en la mejilla a Wes, haciéndolo sonrojar.

- ¡Sí! – responde ella con alegría – ¡Eres el mejor novio de todos!

Wes se queda pensando en esa palabra. Hacia unos meses que Starlight Road le habia pedido que fueran novios. Fue poco después de que a ella le dieran de alta por haber donado tanta sangre. En ese entonces no entendía el significado de esa palabra, pero acepto, pues Starlight se veía muy nerviosa por preguntarle eso. Obviamente, buscó el significado de la palabra, y quedo impactado por lo que descubrió. Aun no entendía del todo lo que era el amor, pero quería estar con ella. Así que, oficialmente, Starlight Road era su novia.

Más tarde, Wes y Starlight regresan por los pasillos de la enfermería con el fin de echarle un último vistazo a Eclipse antes de ir a dormir, cuando en eso se encuentran con una sorpresa. La princesa Twilight Sparkle se encontraba frente al cristal que la separaba de ella y su bebe. Los jóvenes se dan cuenta que Twilight no se había percatado de su presencia. Los dos se esconden, y observan como la alicornio lavanda mira con tristeza a su bebe durmiendo.

Wes quiso decirle algo a Starlight, pero ella solo se da la vuelta y regresa por donde vino. Estaba claro que Starlight no quería interrumpir a su madre, así ambos la dejan viendo a su bebe.


Al día siguiente, la nevada había parado en su mayoría. El imperio de Cristal estaba cubierto por una gran manta de nieve blanca. Varios potros salían de sus casas a jugar con la nieve, y así aprovechar la época.

Como Wes había dicho, él y Starlight Road salieron a pasear. Ambos se encuentran andando por el parque del imperio de Cristal, llevando bufandas y gorros, pero Wes también llevaba un gran suéter que le cubría todo el cuerpo. Se encontraban muy juntos, Starlight tenía su cabeza recostada en la de Wes, mientras él la abrazaba con su ala. Aun cuando esto en momentos llego a incomodar a Wes realmente a él le gustaba pasar tiempo con Starlight

A pesar de que están juntos caminando en la nieve, Starlight se ve triste. Wes se da cuenta, y procede a preguntarle.

- ¿Estas bien? – pregunta Wes preocupado.

- No lo sé – responde ella manteniendo su cabeza junto a la de Wes – Estoy preocupada por mi mamá. Desde lo que le paso a Eclipse, tiene miedo de estar con él. Creo que ayer es la primera vez que la veo cerca de él desde el accidente.

Wes pone una cara triste al ver así a su novia, pero la cambia por una de pensamiento al ver que al frente había una panadería.

- Espérame aquí por favor.

Starlight se queda allí, esperando confundida, mientras Wes está dentro de la panadería. Al poco tiempo este sale levitando dos pastelillos con crema y dos tazas de chocolate, todo esto con el objetivo de animarla un poco.

- Oh, Wes no te pedí nada, ¿Por qué te molestaste?

Wes se pone nervioso pensando que había cometido un error.

- Mí… mí mama dice que una buena taza de chocolate siempre la anima en esta temporada – responde Wes con timidez.

Starlight pone una sonrisa, y le da un beso en la mejilla a su novio.

- Gracias – dice agarrando el chocolate con su magia.

Ambos se alejan juntos. No muy lejos de ahí ambos son observados por Cadance, quien mira con inexpresividad como caminaba la joven pareja. En su mente surge un recuerdo de ella con Shining Armor cuando eran novios.

- ¿Por qué me siento así? – pensó ella.

Cadance ante la confusión no sabe por qué se siente enojada y al mismo tiempo feliz, pues ese recuerdo detonaba ambos sentimientos en ella.

Los dos jóvenes se posan en los jardines privados del imperio, donde Wes pone un mantel y ambos se sientan a la sombra de un árbol sobre una colina nevada.

- Tiene que haber algo que pueda hacer por mi mamá – empieza Starlight, mientras Wes bebía su chocolate caliente – Odio verla así. Quizás debería hablar con ella. No, ayer ella se escondió de mí. Tiene que ser algo más.

Wes escucha atentamente lo que dice su novia. La verdad era lo único que podía hacer, pues no se le ocurría nada para ayudar a la mama de Starlight Road. Y quizás parecía grosero que el bebiera mientras ella hablaba, pero enserio sentía tanto frio que necesitaba calentarse. Tan pronto termino su chocolate, procedió a comerse su pastelillo.

- Quizás pueda… jeje – Starlight deja de pensar en planes, y se ríe al ver a su novio, quien se acababa de comer el pastelillo.

- ¿Qué pasa? – pregunta él confundido.

Starlight sigue soltando su risita, y se pasa un casco por la mejilla derecha, como si quisiera indicarle algo a Wes. Wes tarda en comprender, pero al final entiende lo que ella le decía, que tenía betún en la cara por el pastelillo.

- Es del otro lado – vuelve a decir ella riendo.

Wes se pasa el casco por su otra mejilla, pero lo hace más abajo del punto correcto.

- ¿Me lo quite?

La princesa se sigue riendo, y se acerca lentamente a Wes, poniéndolo nervioso.

- Yo te lo quito.

Wes piensa que ella le extenderá el casco para quitarle el betún, pero queda impactado cuando ella le da un beso en la mejilla para eso. Quedando totalmente impactado, Wes pierde el equilibrio. En un intento de mantenerse estable, se sujeta a Starlight, pero solamente hace que ella caiga también. Ambos caen hacia atrás, y ruedan colina abajo, quedando ella encima de él en la base de la colina.

- ¡Lo siento! – Exclama Wes preocupado – ¿Estás bien? No quise…

El potro no puede terminar, pues Starlight lo calla con un beso en los labios. Wes queda totalmente perdido en ese momento. Ella no lo había besado desde que bailaron juntos en su cumpleaños. Pudo sentir de nuevo esa sensación extraña que se sentía bien. Starlight se separa, y lo mira con una mirada seductora.

- Siempre sabes cómo hacerme reír – dice ella con una sonrisa - ¿Quieres otro?

Wes queda sin palabras al oír esa pregunta. ¿Le estaba preguntando si quería otro beso? Él no sabía que responder.

- Em…, pues…

Starlight se ríe al ver como su novio se sonrojaba, y se levanta.

- ¡Te lo doy si me alcanzas!

Starlight rápidamente corre a esconderse en unos arbustos, dejando a Wes confundido. Con algo de esfuerzo, Wes se levanta. Sus cascos se sentían entumidos, pero aun podía moverse sin muchos problemas. Siempre le pasaba cuando hacia frio, por eso nunca salía en invierno. No era algo que él supiera, pero la debilidad ante el frio era parte de la maldición, o plaga, que se encuentra en sus genes.

Por razones que no se podía explicar, empezó a buscar a su novia. Fue a los arbustos donde se había escondido, pero no la encontró allí.

- ¿Dónde está? – piensa Wes.

En ese momento Wes siente como algo lo golpea por detrás. Se pasa el casco por la nuca, y ve que tenía nieva allí.

- ¿Starlight? – pregunta Wes volteando hacia atrás, sin ver a su novia, pero otra bola lo golpea por la derecha – ahí.

- jejejejeje.

Wes escucha la risa de su novia, y a su derecha ve un árbol, de donde sobresalía una cola morada. El potro finalmente lo comprende, Starlight quería jugar con bolas de nieve.

- Está bien – dice él inseguro.

Usando su magia, Wes agarra algo de nieve y la hace bola. En ese momento Starlight sale de su escondite, con una sonrisa, y le arroja una bola de nieve a Wes, que le da en el pecho. Wes entonces le arroja la bola a Starlight, dándole en el costado.

- Jeje, buen tiro, Wes – ríe Starlight.

En eso, Wes también pone una sonrisa. No solo porque Starlight se veía feliz, sino porque también disfruto tirar esa bola. Era la primera vez que arrojaba una bola de nieve, y le gustó. Starlight entonces agarra más nieve, y Wes hace lo mismo.

Durante los siguientes 10 minutos, ambos se la pasaron tirándose bolas de nieve, mientras reían. Ambos se escondieron detrás de unos arbustos, mientras seguían lanzando sus municiones. Wes pudo sentir una gran energía dentro de él que le hizo olvidar totalmente su debilidad ante el frio. Por primera vez en su vida, Wes se estaba soltando. Siempre estaba callado, o preocupado, pero por esta ocasión se estaba riendo. No era la primera vez que sentía felicidad, pero era la primera vez que experimentaba una gran diversión, la cual podía compartir junto a su amada novia.

Finalmente, Wes arroja una bola de nieve, que le da en la cabeza a Starlight, haciéndola caer. Wes se refugia esperando a que ella le dispare, pero no ocurre. Lentamente asoma la cabeza, y no ve a Starlight. Temeroso de haberla lastimado, él corre hacia el escondite de su novia, pero no la encuentra. Empieza a ver a su alrededor, pero no la ve.

De repente, los arbustos se empiezan a agitar, y de allí sale Starlight gritando de alegría, tirándose hacia Wes. Ambos caen, quedando juntos en la nieve.

- ¡Eso fue de lo mejor! – exclama ella riéndose.

Starlight se seguía riendo, como si eso hubiera sido lo más divertido en su vida. Wes no pudo evitarlo, y también se empezó a reír. Se sintió muy bien riendo junto a su novia, alguien con quien podía compartir sus emociones.

A lo lejos, Cadance observa la escena, con ojos de nostalgia. Ella simplemente se retira llorando mientras coloca un casco en su pecho. Su corazón estaba muy conmovido, pero también añorante, de aquel amor perdido hace muchos años.

- ¿Por qué me pasa esto? Ahora estoy con Carny, ¿Por qué mi corazón me duele?

No lo comprendía y no sabía por qué pero le causaba dolor en su ser. Cadance regresa a su habitación, y esta se tumba en su cama, y sin saber por qué comienza a llorar, enterrando su rostro contras las almohadas para no ser escuchada.

Por otro lado, Wes y Starlight seguían recostados en la nieve. Ya habían dejado de reírse, y ahora solo estaban abrazados en calma.

- Gracias, Wes.

- ¿P… por qué?

- Por darme este día tan divertido.

- D… de nada – responde él sonrojado.

- Ojala mi mamá pudiera divertirse así también, pero sigue muy mal por lo de Eclipse.

- De seguro aún no tiene el corazón para confrontar a Eclipse – comenta Wes – Debe estar sintiendo que su bebe la odia.

- Pero un bebe no puede odiar a su madre… - en eso algo viene a la mente de Starlight - ¡Lo tengo! ¡Ya sé que hacer!


Pese a ser aun de día, Twilight se encontraba recostada en su cama, durmiendo una siesta. Dado a la cantidad de estrés que esta maneja, comúnmente se le puede ver durmiendo durante el día y merodeando por el castillo durante la noche en horarios variados, y relativamente fijos. Generalmente usaba las noches para ver a sus hijos, mientras todos los demás dormían.

Sin que ella se diera cuenta, Starlight y Wes se introducen a escondidas en la habitación y le dejan una sorpresa en su cama.

La alicornio lavanda quien yacía durmiendo, al poco tiempo es despertada por algo que empezaba a irritarle la nariz, esta abre levemente los ojos y casi de inmediato los abre por completo al ver algo frente a ella.

- AHHHHH

Por fortuna Twilight pudo contenerse de hacer movimientos bruscos, pues no su instinto no le permitió hacerlos por él bebe que estaba en su cama, pero no era cualquier bebe. El bebé era su hijo Eclipse.

Twilight queda totalmente inmóvil viendo a su bebe. ¿Qué hacia allí? Es algo que ella no entiende. Piensa en la posibilidad de ir por alguien para que regrese a su bebe a la enfermería, pero quedo quieta viendo como su bebe la miraba. Twilight espera que su bebé grite o llore, pues quien no lo haría ante la causante de que perdiera un miembro. Sin embargo, el bebé solo mira a Twilight con curiosidad.

Lo siguiente deja impactada a Twilight. Eclipse gatea torpemente con sus únicas tres patas, se recarga en el pecho de Twilight y pide que su madre lo cargue, mientras se reía.

Twilight queda paralizada, tardando en comprender lo que pasa, y le toma un tiempo el entrar en sí. Es entonces que esta con mucho cuidado toma a su hijo en cascos y lo levanta a su altura. Twilight divisa el muñón de su pequeño y no lo logra evitar sentirse triste ante esto.

-lo siento, lo siento, lo siento mi bebe…- suplica ella con los ojos cerrados, como si algo le fuera a pasar, pero era su corazón lastimado – No tengo perdón para lo que hice. Por mi culpa estas así.

Twilight abre los ojos al máximo al sentir algo de nuevo en su nariz. El bebé habia estirado sus pequeños cascos para colocarlos en la nariz de su madre. Eclipse suelta un balbuceo, pero fue la cosa más tierna del mundo para Twilight. Ella ve a su hijo, quien le sonreía, pues estaba feliz de estar con su madre.

Twilight acerca a su hijo contra su pecho, y este se acurruca entre sus cascos, como si aun conservara toda confianza y cariño hacia ella, pues así era. Twilight comienza a llorar, pero esta vez de felicidad. Por meses se sintió culpable de haber dañado a su bebe, pero ahora comprende su verdadero error, el cual fue alejarse de él, pero ya no más.

- Tranquilo, mami está aquí. No te volveré a dejar solo.

Twilight se acuesta de nuevo en su cama, viendo como su hijo se quedaba dormido. Poco a poco a ella le fue regresando el sueño, y cerró los ojos. Madre e hijo quedaron dormidos juntos en esa cama, finalmente teniendo un momento juntos, luego de mucho tiempo.

Afuera de la habitación, por la puerta semi abierta, Starlight y Wes ven todo. Starlight suelta unas lágrimas por la ternura que sentía. Wes la abraza con su ala, y se recuesta en su cabeza, sabiendo hizo un buen trabajo.

Esa noche, luego de pasar todo el día con Starlight, Wes regresa cansado a su habitación. Esperaba solo llegar, quitarse su ropa de frio y acostarse, pero una sorpresa lo espera allí. Al entrar a su cuarto, Wes ve a su madre sentada en su cama. Por un momento se sobresaltó, pero se calma al respirar hondo.

- Ho… hola maní.

- Hola cariño, ¿Cómo estuvo tu día? – pregunta Cadance con una mirada seria.

Wes queda confundido al ver esa cara y oír ese tono de su madre. Habia visto como ella era así con otros, pero era la primera vez que pasaba con él.

- ¿M…mi día? Estuvo… bien.

- Ya veo

Cadance mostraba una expresión seria, pero por dentro sentía un gran enojo. Un enojo que ella no se podía explicar.

- Wes, cariño, últimamente has desatendido tus estudios.

- ¿Qué? Em… - baja la cabeza - lo siento, he estado ocupado.

- Eso he visto. Wes, necesitas aprender a ser un príncipe. No puedes solo seguir perdiendo el tiempo aquí en el castillo.

- ¿Qué?- Wes se preocupa - ¿Qué intentas decir?

- Lo he estado pensando, y es lo mejor. Te iras a un internado.