Tu y yo
Epilogo
24 de diciembre.
En esos momentos se encontraba en los Alpes Suizos, en el centro de esquí mas famoso de la región. Sirius había insistido mucho en ir a ese lugar y no la dejó oponerse bajo ninguna circunstancia.
Así que ahí estaba, en una de las salas de estar del hotel, encerrada por fuerza mayor, ya que afuera, se estaba desarrollando una de las peores tormentas de nieve de la temporada.
Tomó la decisión de bajar a tomar un chocolate caliente. Su padre estaba descansando, aún no se recuperaba de la sesión de esquí del día anterior. Pero ella tenía demasiada energía como para permanecer durmiendo.
Se paseó por las instalaciones hasta encontrar un lugar tranquilo en el cual permanecer. Optó por un sillón que tenía, como marco principal, una gran ventanal con vistas a las montañas. La imagen era completamente embargadora.
Se sentó en él y se sumió completamente en sus cavilaciones, dejando su mente volar, hasta el preciso momento en el que, por obra del destino, giró su cabeza y sus ojos la divisaron.
Permaneció estática en su lugar tratando de asimilar la situación. Sencillamente no podía ser posible… ¿O si?
Lentamente y dubitativa se levantó de su asiento y comenzó a caminar en su dirección. Solo unos pasos y estaría en frente suyo…
Cuando estuvo a escasos centímetros, iba a hablar pero la otra persona lo hizo primero al reparar en ella.
- ¿Pansy? – La voz de Jean Granger denotaba una agradable sorpresa.
- Hola. – Alcanzó a murmurar como toda respuesta.
- Hola… ¿Qué haces tu aquí?... Te creía en Londres. – Su voz sonaba sincera, no había malestar ni nada parecido en ella. Se notaba que estaba contenta de volverla a ver.
- Estamos de viaje… con Sirius… - Le respondió.
- Están tratando de recuperar el tiempo perdido. – Estaba confirmando un hecho. – Me alegro por ustedes. Parece que las cosas están yendo bien.
- Si, Sirius es una gran persona y un gran padre, aunque a él le cueste creerlo. Está haciendo un enorme esfuerzo por mi… - Se calló de golpe, su intención no era incomodar a Jean.
- Lo sé, Sirius es de esas personas que jamás abandonan, lastima que me di cuenta de eso demasiado tarde.
Jean bajó la mirada. No podía dejar de arrepentirse cada día por cometer el mayor error de su vida, el error que desencadenó todo lo demás. Pansy rompió el silencio.
- He leído tus cartas… - Le informó. Jean volvió a mirarla a los ojos.
- Espero que no te hayan incomodado.
Pansy sonrió levemente y negó con un movimiento de cabeza.
- No. – Susurró – Creo que, me ayudaron bastante… Al principio pensé en romperlas o incluso quemarlas pero… - Se calló de golpe.
- ¿Pero?
- El hecho de que Hermione no recibiera nada… - No quería continuar hablando, le daba vergüenza hacerlo.
- Te hizo notar que eres especial para mi. – Aquello no se lo esperaba - ¿Quieres sentarte? – Le ofreció señalando la silla que estaba junto a la suya.
Pansy se dejó caer en ella sin emitir sonido.
- Es normal que te sintieras así, yo te he dado motivos para ello… He elegido a Hermione por sobre ti dos veces. Lo único que puedo hacer es pedirte perdón por ello y tratar de que de ahora en mas, eso nunca vuelva a pasar.
- Es raro sentirme… ¿Celosa? – Estaba confundida – Nosotras no nos conocemos, no debería sentirme así.
- Lo que nos une es la sangre, y ese es un vinculo demasiado fuerte. – Hizo una pausa – Además, creo que en tu caso, una parte de ti anhelaba encontrar una madre, alguien en quien apoyarte después de lo que estabas viviendo, acababas de perder a tu madre y te sentías sola… si yo hubiese hecho las cosas bien, ahora todo sería distinto. No te sientas mal por sentirte celosa, eso demuestra que necesitas gente a tu alrededor que te quiere.
Pansy reflexionó sobre eso. Permanecieron en silencio unos minutos y de nuevo fue Pansy quien lo rompió.
- Aún sigo necesitando a mi madre. – Dejó caer una lagrima.
Soltó aquello sin pensarlo demasiado. Era algo que tenía presente cada día y necesitaba descargarse.
- Lo sé… - Susurró Jean al mismo que limpiaba el rastro de su mejilla y luego le acariciaba el rostro. Para su sorpresa, Pansy no retiró la mano sino que cerró sus ojos. Necesitaba sentirla cerca aunque todo indicará que estaba mal. – Te sentirás así a veces, tendrás necesidad de llorar… pero con el tiempo las cosas mejorarán y ella será un bonito recuerdo, presente en cada paso de tu vida.
- No quiero que sea solo un recuerdo… Necesito tenerla aquí, conmigo… aun no estoy preparada para dejarla ir…
¿Cómo respondía a eso? Pese a que quisiera verla feliz mas de lo que alguna vez imagino, existían situaciones que se escapaban de sus manos. No podía decirle nada para hacerla sentir mejor, así que optó por tomar una de sus manos y sujetarla con fuerza.
- Sufro cada día desde el momento de su muerte… pero mas sufro al saber que nunca voy a poder recuperarla… pero ya no quiero seguir haciéndolo… - Las lagrimas corrían libres por su rostro – Prometiste dejarme ir… que te irías para dejarme sanar…
- Creí que era lo mejor y aun lo creo. Si hubiese permanecido en Londres, simplemente no hubiera resistido la tentación de verte o de acercarme a ti y a ti no te hubiera gustado. Por primera vez en mucho tiempo, pensé en ti antes que en mi misma, y decidí irme de Inglaterra… tenía que ser algo drástico porque sabía que habría días en que la necesidad de verte sería incontenible… y no podía hacerte eso… Por eso he venido aquí. Este fue el lugar en el que Sirius y yo nos conocimos… en el que nos enamoramos… y en el que nuestro amor nos dio un regalo maravilloso… tu. Este lugar me permitió sentirme cerca de ustedes aunque estuvieran a miles de Km. de distancia. No esperaba encontrarte aquí…
- A veces debemos dejarle las cosas al destino… Yo también creo que fue lo mejor que te alejarás, me sirvió mucho… pude pensar en todo y en todos… pero sobretodo entendí que siempre voy a necesitar a mi mamá… Ya no quiero decir adiós… he perdido demasiado… Es hora de volver a empezar… es hora de decir hola de nuevo…
- ¿Qué quieres decir con eso? – Jean no entendía cual era el punto al que quería llegar su hija.
- Mis heridas ya sanaron… y eso es gracias a ti… ya no quiero alejar a la gente que me quiere… es hora de que sepas que ya te perdoné… que quiero que seas parte de mi vida, de ahora en más…
Jean rompió en un llanto inaudible embargada por la emoción.
- Solo necesito saber si, esta vez, tu estarías dispuesta a hacerlo…
- Es lo que mas deseo desde el día en el que partí… Es lo único que necesito para ser feliz… que tu me aceptes como tu madre…
- Entonces… empecemos de nuevo… hola…
- Hola hija… gracias por permitirme volver a entrar...
Y ahora sí, sin dudarlo la abrazó con fuerza y por primera vez, el abrazo fue correspondido.
14 de febrero.
- ¡Hermione! ¿Puedes abrir esta puerta de una vez? – Vociferaba Harry desde el pasillo mientras aporreaba la puerta de la habitación de su hermana tratando de lograr que ella saliera de una vez por todas.
- ¿Qué quieres Harry? – Le espetó esta a la cara abriendo la puerta sin aviso. Hermione lucía enojada.
- Eh… Yo – Harry lucía apenado y se pasaba la mano por su cabeza nervioso. Hermione hizo un gesto para pedirle que se aclarara. – Es que Ron ya llegó y está esperándote.
- Dile que ya bajo entonces, aun no he terminado. – Y sin mas volvió a dar un portazo.
- Con mucho gusto hermanita… - Le respondió de forma irónica a la puerta y se fue de nuevo hacia la planta baja.
Al llegar a bajo pudo ver que Ron y Lily hablaban entretenidos.
- Dice que ya baja Ron, que la esperes unos minutos. – Anunció Harry con cara de cansancio.
- ¿Aún no terminó? – Exclamó Lily indignada, Hermione se estaba pasando de la raya.
- No se preocupe, está bien. No me importa que Hermione se tomé su tiempo, al fin y al cabo el que siempre se retrasa soy yo. – Dijo Ron quitándole importancia al asunto.
- Ay Ron, creo que la consientes demasiado. – Lo regaño en broma la mujer.
- No mas que Harry. – Se defendió este acusando a su, ahora, cuñado.
Ron y Hermione llevaban unos meses de novios. Él se lo propuso luego de su primera cita oficial.
Lily estaba muy contenta con el suceso ya que Ron había sido muy paciente con Hermione, y sobretodo, estuvo a su lado en cada momento tanto durante la internación de Harry, como en su adaptación a su "nueva" familia. Además, le caía muy bien el pelirrojo y tenía la certeza de que estaba muy enamorado de su hija.
- ¡Yo no la consiento! – Se defendió Harry ofendido.
- Claro que lo haces. – Terminó Hermione con aquella discusión mientras bajaba las escaleras. – Eres la persona mas consentidora que he conocido. – Se acercó a él y le plantó un beso en la mejilla.
- Ok… - Asumió derrotado – Pero solo un poquito.
- Si, claro. – Acotó Ron dándole a entender que ni él mismo se creía eso.
- Ey, déjalo, no molestes a Harry. – Lo regaño su novia.
- Está visto Ron, - Habló Lily apoyando una mano sobre su hombro – Hermione siempre va a defender a Harry, no hay nada que hacerle… - Suspiró.
- Pues yo no le veo ningún problema, ¿Verdad Ron? – Hermione lo agarró en el momento justo y lo sabía - ¿Tu eres igual con Ginny, no?
- Creo que es hora de irnos, ya es tarde. – Cambió de tema rotundamente.
- Claro, huye cobarde. – Se reía Harry. Luego se acercó a su hermana y le dio un abrazo. – Pásenla bien.
- Gracias Harry.
Harry soltó a Hermione y se acercó a Ron.
- Y tu -
- Si, ya sé. Pórtate bien, ¿Es eso no? – Preguntó exasperado ya que Harry siempre le decía lo mismo cada vez que salía con Hermione.
- Veo que lo has captado. – Sonrió Harry.
- Bueno, ya basta, vámonos de una vez. – Apuró Hermione a Ron tomándolo de la mano y jalando de él. – Adiós.
- Hasta luego chicos. – Los despidió Lily.
Se dirigieron a la puerta y al abrirla se encontraron con Ginny que tenía la mano en el aire ya que estaba por llamar.
- ¿Aún siguen aquí? – Preguntó de forma acusadora.
- Hola Ginny, ¿Cómo estas? ¿Yo? Perfecta. – Habló Hermione haciendo una pregunta tras otra tratando de regañar a Ginny.
- Lo siento Herm, es que creí que ya deberían haber salido. Hace mas de media hora que Ron pasó por ti.
- Si, lo sé, pero como ves, recién vamos de salida… ¿Tu que haces aquí?
- Oh, venía a ver a Harry, ya que tu no vas a estar… - Intentó que Hermione se sintiera culpable por dejar a su amiga, sin su amiga. – Es que en casa están los gemelos que no paran de hacerme preguntas sobre ustedes dos y sobre… - Se calló de golpe y su cara adquirió el color de su pelo. – Sobre ustedes dos. – Terminó la frase de golpe, a Hermione y a Ron esto no les pasó desapercibido e intercambiaron una mirada cómplice.
- Veo. – Dijo Herm – Pasa Ginny. ¡Harry! – Se escucharon los pasos de Harry acercándose a ellos. – Harry, Ginny ha venido a hacerte compañía durante nuestra ausencia, así que… Nosotros nos vamos. Adiós.
- Adiós chicos. – Saludó Ginny con expresión de extrañeza. Su amiga estaba actuando raro.
Salían hacía el exterior cuando Ron se giró hacia Harry, y con la malicia dibujada en su rostro le dijo:
- Ey Potter… te portas bien. – Y dedicándole otra sonrisita se fue.
La cara de Harry se tornó de piedra.
- ¿Eso que fue? – Preguntó Ginny mas que perdida por la situación pero sin buscar una respuesta en realidad. – Esta dicho Harry, a tu hermana y a mi hermano, el amor les trastocó las neuronas… ¿Harry? ¿Me estás escuchando? – Preguntó al ver que este seguía con la mirada clavada en la puerta cerrada.
- ¿Eh…? Si… Definitivamente el amor vuelve loca a la gente.
- Así parece. Ya nos tocará a nosotros…
Harry se envaró al escuchar aquello.
- ¿A qué te refieres? – Preguntó casi gritando.
- ¿Por qué gritas? No estoy sorda.
- Lo siento. – Se disculpó sinceramente. – Mejor vamos adentro, te invito a que pruebes una receta nueva de mamá… no te podrás resistir. – Comentó aquello para cambiar el tema aunque no pudo sacárselo de la cabeza durante toda la tarde, sobretodo mientras tenía a Ginny cerca suyo.
"¿Qué habrá querido decirme Ron? ¿Habrá notado algo de…? No, no puede ser… Es imposible. Ya Harry, deja de pensar en idioteces, Ginny es solo la amiga de tu hermana, basta… le tienes cariño porque siempre la ves… es como tu hermanita… pero yo no la veo como una hermanita… ¡Basta!"
- Harry, ¿Puedes venir un momento? – La voz de su madre lo sacó de su pelea mental.
- ¿Qué necesitas? – le preguntó amablemente al llegar a ella.
Lily le acarició el cabello y luego puso las manos sobre sus caderas, igual que lo hacía Hermione cuando se enojaba, solo que en su madre el gesto era mucho mas preocupante, porque después de ello, Lily soltaba unos de sus discursos que uno no podía rebatir.
- ¿Por qué simplemente no la invitas a salir? – Aquello lo sorprendió. ¿Qué clase de pregunta era esa?
- ¿De qué hablas?
- De Ginny, obviamente. Estás ahí sentado, mirándola embobado y no eres capaz de invitarla a salir cuando sabes perfectamente que sientes algo por ella.
- Yo…
- Ay Harry, eres tan valiente para enfrentar muchas cosas que una persona que te doble la edad no está siquiera preparada, ¿Y no puedes invitar a la chica que te gusta a salir?
- Es que… no es cualquier chica, es Ginny.
- ¿Tanto miedo le tienes? – Preguntó ya tomándole el pelo, es que tenía que hacerlo reaccionar.
- ¡Yo no…! Bueno si… un poco… es que, es Ginny. – Dijo como si eso lo explicará todo.
- ¿Y?
- Tu no has visto a Ginny enojada. – Lily rió ante la cara de espanto de su hijo.
- Harry, deja de temer, he visto como se miran y podría jurar que ella siente lo mismo por ti… Además, a mi me cae bien, es la mejor amiga de tu hermana y una chica muy leal… y muy bonita por cierto. Pero por sobre todas las cosas, es la persona a la que quieres.
- Si… - Asumió Harry derrotado – Pero… ¿Y si me rechaza?
- Nunca lo sabrás si no pruebas… Y si lo hace, siempre sabrás que por lo menos lo intentaste.
Harry sonrió complacido por la respuesta de su madre.
- Creo que tienes razón, gracias mamá. – Le plantó un beso en la mejilla y fue hacía el living en donde Ginny lo esperaba. – Ginny.
- Si Harry.
- Te invito a cenar. ¿Aceptas? – A Ginny la sorprendió tanto el ímpetu como la gran sonrisa en le rostro de su amigo.
- Pero… ¿Cuándo? – Preguntó confusa.
- Ahora mismo.
- Harry… no creo estar presentable para ir a cenar, además de que no encontraremos lugar en ningún sitio, es San Valentín ¿Recuerdas?
- No te preocupes por eso. Iremos de picnic a orillas del río, así que tu ropa es mas que perfecta… entonces ¿Aceptas?
- Yo…
- Por favor… - Pidió Harry haciendo un gesto suplicante. Ginny no se pudo negar.
- Esta bien, vamos.
- No te vas a arrepentir de tu decisión, ya lo verás.
- ¿Te sientes bien Harry? Te noto algo extraño.
- Mejor que nunca Gin, y dentro de poco sabrás porque.
Ginny decidió que lo mejor sería no replicar, Harry le explicaría las cosas mas tarde, lo único que esperaba es que el picnic saliera bien, lo que no sabía es que ese día lo iba a recordar durante mucho tiempo.
31 de julio
- Es hora de levantarse dormilona… - Dijo Lily para luego depositar un beso cargado de ternura en la frente de su hija.
Hermione abrió los ojos poco a poco al ese gesto.
- Feliz cumpleaños Herm…
Ese era el primer cumpleaños de Hermione después de enterarse de la verdad. Ahora los festejaría en la fecha correcta junto a su verdadera familia y ese hecho la tenía algo confundida.
- Gracias…
- Te he traído el desayuno. – Continuó, poniéndole una bandeja con él sobre su regazo.
- No tenías que hacerlo, podría haber bajado.
- Pero yo quería hacerlo. Es el primer cumpleaños que puedo festejar contigo después de muchos años… Déjame consentirte un poco…
Hermione suspiró resignada.
- De acuerdo. – Aceptó - ¿En dónde está Harry?
- Aún duerme. Vine a despertarte a ti primero porque lo suyo es un caso perdido. – Ambas mujeres rieron - ¿Cómo te sientes con todo esto? Sé que has tenido tiempo para adaptarte pero aún así-
- Es difícil ¿No? – Lily asintió – Si… en realidad creo que al principio fue difícil, pero ya no… Debes dejar de preocuparte, yo estoy bien pese a todo.
- ¿Aún extrañas a Jean?
Hermione la miro a los ojos y luego desvió la vista.
- Es raro no tenerla en mi vida… pero no se si extrañar sea la palabra… se siente mas bien como… añoranza de lo que fue… Ella fue mi madre durante 15 años y forjamos un lazo que es muy difícil de romper, nosotras siempre fuimos muy unidas pero, el hecho de saber la verdad lo cambió todo. Siento que lo que nos unía se rompió… No sé si pueda explicarme.
- Entiendo lo que quieres decir, no te preocupes… - Lily reflexionó unos instantes antes de seguir. – Sé que lo que viviste fue una situación demasiado difícil, pero as logrado soportarla muy bien… pero tengo miedo de que eso deje secuelas en tu comportamiento… No me gustaría un día encontrarme con que eres incapaz de confiar en los demás o de abrir tu corazón. El pasado es precisamente eso, pasado. Y esa hí donde debe quedar.
- No debes preocuparte por eso. Tienes razón, la situación no es de las mejores y cualquiera en mi lugar podría terminar odiando a todos los que lo rodean… pero en este caso hubo una diferencia: Harry. Si él no estuviera en esta historia todo sería distinto.
Él me demostró que pese a todo el dolor que tuvo que soportar en la vida, siempre se puede seguir adelante, pero sobretodo, que siempre tendré a alguien en quien confiar. Él es mi salvación en todos los sentidos de la palabra. Y esa es la razón por la que nunca voy a perderme.
Lily lloraba tenuemente debido a las palabras de Hermione.
- Me alegra escuchar eso… espero poder algún día formar parte de tu corazón de la misma manera que él… Pero ya basta de sentimentalismos, iré a despertar a Harry sino no lo conseguiré.
Lily se levantó de la cama pero Hermione la sostuvo de la mano.
- Tu ya eres parte de mi corazón de la misma forma que Harry, siempre lo has sido, solo que no me había dado cuenta antes…
Lily volvió a caer en la cama y abrazó a su hija con fuerza.
- Te amo bebé… nunca lo olvides…
- Nunca… yo también te amo mamá…
Se separó de ella para mirarla a los ojos con expresión de asombro y alegría a la vez. Era la primera vez que Hermione la llamaba asi, y eso le colmaba el alma.
- Te amo mamá. – Repitió.
- Gracias… - Fue lo único que pudo decir porque el resto de las palabras sobraban.
- ¡Harry Potter si no despiertas ya mismo…!
- ¡Ya desperté! – Gritó Harry, sentándose en la cama de golpe, tras escuchar la amenaza de su hermana. Hermione por su parte reía a mas no poder.
- Sabía que funcionaría. – Le dijo a su madre con expresión triunfal.
- Tienes un don innato. – Le sonrió esta.
- ¡Feliz cumpleaños Harry! – Lo felicitó Hermione tirándose, literalmente, encima suyo y abrazándolo con fuerza.
- Gracias Herm, feliz cumpleaños a ti también.
- Ahora si puedo decir finalmente que tengo 18 años.
- ¿Y qué se siente?
- Exactamente igual. – Le confesó riéndose.
- Feliz cumpleaños hijo. – Esta vez fue Lily, pero de forma mas pacífica, la que lo abrazó. Y luego le acercó una bandeja con su desayuno.
- Gracias mami.
- Hermione, encárgate de que tu hermano coma y se levante lo antes posible, hay muchas cosas por hacer el día de hoy. – Dirigió una mirada de advertencia hacia él.
- No te preocupes mami. – Fue la respuesta de su hija. Harry se sorprendió gratamente al escuchar la forma de Hermione de dirigirse a su madre, pero prefirió no decir nada. – Come Harry, se enfría.
- Eh, si, si… ¿Quieres? – Le ofreció.
- Ya desayuné. Mejor tu come antes de que mamá nos mate a los dos.
- Me alegra que finalmente puedas llamarla así.
- A mi también Harry. – Hermione metió la mano en uno de sus bolsillos y extrajo algo de ellos. – Toma. – Le dijo extendiéndoselo.
- ¿Qué es esto?
- Es tu dije… el que mamá y papá nos dieron al nacer.
Harry observó el objeto con curiosidad. Era un pequeño prendedor que tenía una letra H grabada en él.
- Yo no lo recuerdo…
- Es porque mamá lo guardo durante años y luego tu simplemente lo olvidaste… Lo encontré en la caja que me diste aquel día…
- Entonces debe ser tuyo. – Dijo estirando su mano para devolvérselo.
Hermione cerró su mano alrededor de la él.
- No Harry, esa es tuya, la mía la tengo aquí.
Usó su otra mano para dejar a la vista la cadena que traía puesta y en la que colgaba un dije idéntico.
- Esta es tuya, y es hora de que vuelva a ti.
- Gracias Herm…
- No tienes que agradecerme, siempre fue tuya, yo solo te la devolví.
- No, tu me devolviste mas que eso…
- No empieces Harry, ya no quiero remover el pasado, es hora de dejarlo atrás.
Harry le sonrió de forma sincera.
- Tienes razón. Es hora de empezar otra vida. – Hermione asintió – Una vida mas feliz… - Otro asentimiento de su hermana – Con menos llanto y mas… risas.
- Exactamente.
- De acuerdo… Entonces es hora de empezar.
Una sonrisa maliciosa surcó su rostro, y antes de que Hermione pudiera siquiera preverlo, Harry la atacó con una tanda de cosquillas que la obligaron a tumbarse en la cama.
- No… Harry… no… - Lograba articular palabras inconexas entre las series de carcajadas que soltaba – Basta… ¡Basta!
Harry se detuvo de golpe. Hermione lucía enojada.
- Herm… lo siento…
- Tu, - Lo apuntó con su dedo índice dejando ver una expresión furiosa – vas a pagar por esto.
Y sin dejarlo reaccionar, fue ella la que esta vez lo torturaba.
- No… por favor… basta…
- Tu tienes la culpa por empezar.
- No… basta… Herm…
Seguían riéndose como dos nenes hasta que fueron interrumpidos por el sonido de la puerta al abrirse de forma violenta.
- ¡Hermione! ¡Harry! ¿Pueden comportarse como las personas adultas que son?
Ciertamente la cara de sorpresa de ambos se acrecentó al descubrir a quien tenían enfrente.
- ¡Sirius! – Exclamaron ambos a la vez. Este sonrió.
- ¿No piensan venir a saludarme?
Y sin dudarlo ni un segundo, los gemelos saltaron de la cama y corrieron hacia él. Ahora si la fiesta de su cumpleaños sería perfecta, por primera vez estarían todos juntos.
Eran cerca de las 6PM. El jardín trasero de la casa estaba perfectamente decorado, la comida estaba lista, las bebidas frías y solo faltaba la llegada de los invitados.
- Si que se han tomado su tiempo para conocerse. – Bromeó Harry.
- Si, los llevamos esperando desde diciembre, ¿Se puede saber en donde anduvieron? – Inquirió Hermione.
- Anduvimos por muchos lugares, pero, básicamente, la pasamos en Suiza. – Apuntó Pansy, mirando significativamente a su padre. – Las montañas lograron captar mi atención. La pasamos muy bien, ¿Verdad papá?
- Si… fueron unos meses increíbles.
- Y debieron serlo ya que ni señales de vida daban, muy perdidos en las montañas y a nosotros solo nos enviaban unas postales.
- Lo siento Harry. Realmente no…
- No nos acordamos de ustedes. – Admitió Pansy un tanto avergonzada, bajando la cabeza levemente.
- Ay, eso dolió. – Contestó este de forma teatral.
- Deja de hacerlos sentir mal que tu tampoco les escribiste nunca. – Lo reprendió Hermione.
- Excelente punto. – Le agradeció Pansy.
- Como siempre. – Acotó Ron, quien acababa de llegar se unía a la conversación halagando a su novia. – Feliz cumpleaños mi amor. – La felicitó extendiéndole un ramo de tulipanes rizados.
- Gracias Ron, son hermosos. – Se acercó a él y lo besó delante de todos sin importarle nada mas que Ron.
Harry y Sirius tosieron adrede. Hermione profundizo el beso antes de separarse de su novio y mirar a los otros dos hombres con mala cara.
- ¿Necesitan un té para la garganta? – Les preguntó dejando ver todo su sarcasmo.
- Lo siento Hermione, no nos hagas caso.
- Eso creía. – Se dio vuelta hacia su novio otra vez – Ven Ron, mejor vayamos a un lugar mas tranquilo. - Ron pasó el brazo por encima de sus hombros y se alejó con ella.
- ¿Cómo te sientes? – Le preguntó una vez que se detuvieron en uno de los rincones del jardín. Ron había vuelto a abrazarla, sujetándola por la cintura, mientras ella apoyaba sus brazos sobre el pecho de él.
- Rara… es como volver a revivir mi ultimo cumpleaños, pero… distinto… No sé… - Bajo su mirada. – Quisiera que todo fuera mas fácil.
Ron la tomó del mentón obligándola a subir el rostro y mirarlo a los ojos.
- Sabes que con el tiempo lo será, solo debes dejar que las cosas se asienten. Lo que te pasó no es algo que se pueda superar de un día para otro, debes hacerlo de a un día a la vez… y yo estaré contigo, ¿Lo sabes verdad?
Como respuesta Hermione lo besó dulcemente en los labios.
- Claro que lo sé, pero me gusta oírlo… Te amo…
- ¿Qué has dicho? – Preguntó poniendo expresión inocente.
- Que te amo Ronald Weasley… ¿Acaso no lo sabes? – Contestó siguiéndole el juego.
- Claro que lo sé, me lo demuestras cada día… pero me gusta oírlo… Te amo Hermione… te amo, te amo, te amo…
- Me haces muy feliz…
- Y tu a mi…
Y no pudieron seguir declarándose su amor con palabras porque sus labios estaban ocupados en besarse.
- Se ven tan lindos juntos. – Exclamó Molly Weasley que se encontraba a unos metros de ellos junto con Lily.
- Si, se ve que están enamorados. – Convino esta.
- Y su amor es muy fuerte, han enfrentado cosas demasiado duras juntos, no creo que esos dos se separen ni en 50 años. – Continuó Molly.
- Ron es tan dulce y caballeroso, trata a Hermione como si fuera de cristal, teme que vaya a romperse de un momento a otro…
- Es que mi Ronnie siempre fue así, detrás de esa fachada de niño torpe en sumamente delicado…
- Les agradecería que dejen de hablar así, van a derretirse de solo mirarlos. – Les pidió Harry.
- Pero míralos hijo, ¿No se ven tiernos?
- Empalagosos les iría mejor. – Acotó Ginny.
- Demasiado. - Siguió Sirius.
- Bueno basta, parece que no están contentos por ellos. – Los acusó Molly.
- Claro que lo estamos, solo que no creo que sea necesario que las manos de Ron estén tanto tiempo sobre la cintura de mi hermana. – Harry no parecía contento con ese detalle en particular.
- Creo que Harry tiene razón, si tan solo se limitará a mantener sus manos quietas… - Dijo Sirius.
- Pobre de Pansy, no quiero imaginarme los ataques de celos que tendrás con ella. – Lily esbozaba una gran sonrisa.
- No tendrás que imaginarlo, miren hacia allá. – Dijo Ginny señalando hacía Pansy quien en ese momento corría hacia…
- ¡Neville! – Gritó Pansy corriendo hacía él y abrazándolo al llegar a su lado. – Neville…
- Pansy… has vuelto. – Le contestó este, aun atónito por verla ahí. No esperaba encontrársela.
- Si, llegamos esta mañana… Te extrañé demasiado… - Soltó aquello provocando que los dos se incomodaran.
- Yo también te extrañé. – Le confesó su amigo.
Se quedaron en silencio porque ninguno de los dos sabían como continuar. Aun sin darse cuenta permanecían entrelazados, él abrazándola por la cintura, y ella con sus brazos alrededor de sus hombros.
- No te despediste… - Se animó a decir Neville. Ya no podía retenerlo mas.
- Lo lamento. No quería irme así, pero tampoco estaba preparada para despedirme de nadie… y mucho menos de ti. – Pansy bajo la mirada, se sentía extraña. Neville le sonrió de forma comprensiva.
- No estoy enojado contigo. – En el rostro de Pansy volvió a extenderse su sonrisa. – Es solo que te extrañé demasiado… y que, creí que… no sé, no tuve noticias tuyas en todo este tiempo, mas de las que me daban Hermione o Harry.
- Nunca me olvidaría de ti. – Le aseguró y su tono de voz no dejaba lugar a dudas – Eres una persona demasiado importante en mi vida como para sacarte de ella. Nunca te agradecí correctamente todo lo que hiciste por mi, la forma en la que me ayudaste desde el primer momento, ni siquiera éramos amigos y sin embargo, siempre estuviste para mi… repito, nunca me olvidaría de ti.
- No tienes que agradecérmelo. Me encantó haberte conocido Pansy. Eres una persona maravillosa.
No hizo falta que ninguno de los dos agregará nada porque lo que tenían por decir ya lo sabían, ellos se querían y la única manera de demostrarlo era con un beso. Y para sorpresa de todos, fue Neville quien la besó.
Se separaron lentamente tratando de estirar el momento lo máximo posible. Y luego se miraron a los ojos.
- La próxima vez que te vayas, despídete de mi…
- No voy a hacerlo porque no pienso ir a ninguna parte, me quedaré aquí con mi papá… y contigo.
- Esa me parece una excelente idea. – Le robó un beso fugaz antes de que Pansy prosiguiera.
- Aunque…
- Aunque ¿Qué? – Inquirió Neville preocupado.
- Si cada vez que vuelva me recibes de esta forma… creo que pensaré en irme mas seguido… - Ella sonrió ante la expresión de Neville.
- Ni siquiera lo imagines. Hay mejores formas de conseguir las cosas. – Le informó.
- ¿Ah si? ¿Y cuales son esas formas? – Preguntó de manera maliciosa abrazándose aun mas a él.
- Solo quédate conmigo… - Ahora su rostro, pese a no haber perdido la alegría se veía mas serio. Pansy también cambió la expresión.
- Eso planeo. Me quedaré contigo tanto como tiempo como tu me quieras.
- Entonces ármate de paciencia porque eso será mucho tiempo. – Le advirtió.
- Deja eso en mis manos… Y ahora, no te preocupes pero, mi padre viene hacia acá.
El rostro de Neville se tornó pálido de golpe y quiso que lo tragara la tierra en ese instante. Trató en vano de separarse de Pansy ya que ella lo agarró aun mas fuerte sin intenciones de dejarlo ir.
- ¡Sirius! – Chilló Lily, sin obtener respuesta – Lo siento Pansy, intenté retenerlo todo lo que pude. – Se disculpó.
- Descuida Lily, no hay ningún problema, ¿Verdad papá? – Musitó de forma seria e intimidando a su padre con la mirada.
- No, claro que no. – Respondió Sirius tratando de contener sus ganas de hacer desaparecer a Neville con sus manos. - ¿Cómo estás Neville? "Demasiado" tiempo sin verte. – Pronunció ese demasiado como si le quemara.
- Muy bien, gracias. Si, ha pasado mucho tiempo, ¿Usted cómo está? – Sorprendentemente, el hecho de que Pansy se hubiera aferrado a él de esa manera le había infundido un valor que él creía desconocido. Sirius se sorprendió ante esto.
- Bien, gracias. Veo que has extrañado a "mi" hija. – Dirigió una mirada significativa hacia sus manos que estaban alrededor del cuerpo de ella.
- Mucho, demasiado. La verdad es que contaba los días para volverla a ver.
- Lo noto. – Bufó.
- Papá, creo que deberías irte. – Le sugirió Pansy.
- No lo creo, quizás Neville debería ir a saludar a Harry y a Hermione, es su fiesta ¿No?
- ¡Papá!
- Tranquila Pansy. Primero, tu padre tiene razón, debo saludar a los chicos porque, efectivamente, es su cumpleaños y Hermione me matará si no lo hago. – Pansy asintió comprendiendo que él tenía razón. Sirius en cambio, resopló porque su hija solo aceptó SU idea cuando se loo dijo Neville – Y segundo, - Miró a Sirius – quiero que sepa que quiero mucho a su hija, mas de lo que pueda llegar a imaginarse, y que no está en mis planes hacerla sufrir, ella es muy importante para mi… y tampoco quiero quitársela, usted es su padre y sé que hace poco la recuperó, no planeó quitarle tiempo con ella, pero no voy a hacerme a un costado. Yo quiero estar con ella, y tengo la suerte de que ella también me quiere a mi… Me gustaría contar con su apoyo en nuestra relación, pero le repito, sea cual sea su respuesta, no pienso alejarme de ella.
Pansy estaba maravillada, nunca creó que Neville se enfrentaría a alguien, y menos a su padre, así, por ella.
Sirius por su parte estaba pasmado. Tenía todas las intenciones de actuar como un padre receloso de su única hija, la que para él siempre sería un bebé y tiene la mala suerte de encontrarse con una persona como Neville.
¿Cómo puedes rebatir el que Neville sea la persona indicada para tu única hija?
Simple. No puedes.
Pero ante todo está el orgullo de un Black y eso no es fácil de doblegar.
- De acuerdo Neville. Te daré una oportunidad, solo espero que no la sepas desaprovechar.
- No lo haré señor, se lo prometo. – Y le tendió la mano para asegurarlo. Sirius se la estrechó y luego le dijo a Lily:
- ¿Me acompañarías? Hay unas cosas que debo mostrarte. – Y se encaminó en dirección a la casa sin esperar su respuesta.
- Si, claro. – Dijo Lily aun mirando a los chicos – Felicidades, lo han conseguido. – Los felicitó para después seguir tras los pasos de su amigo.
Neville soltó todo el aire contenido en sus pulmones que no era poco.
- Por un momento creí que me mataría.
- E iba a hacerlo. – Le anunció Pansy, logrando una mirada de desesperación de parte de él. No pudo evitar reír ante su expresión – Dije iba. Lo has convencido ¿Sabés? Has logrado ganarte su confianza.
- ¿De verdad?
- Si… Me has convencido hasta a mi misma.
- Dije solo la verdad. Quiero tener su aprobación, pero por sobretodo, quiero estar contigo y eso es algo que nadie va a impedir mas que tu.
- En ese caso… eres mío Neville Longbottom, y no pienso soltarte.
- Y yo no pienso dejar que me sueltes.
Sin pensarlo dos veces volvieron a besarse está vez, sin importarles que podrían decir los demás, simplemente, porque los demás no importaban en esos momentos.
- Ey ustedes dos, ¿Será que podrán soltarse para que pueda saludar a mi amigo? – Les preguntó Hermione maliciosa.
- Para que lo sepas, si, si podemos. – Respondió Pansy - Pero solo te lo prestó por un ratito.
- No, eso no me alcanza, así que mejor me lo quedó mas tiempo. – Desafió.
- Chicas, no se peleen por mi, tengo lugar para las dos en mi corazón. – Bromeó Neville.
- Mira, mientras ese lugar solo lo tenga que compartir con Hermione, por mi no hay problema, ¡Pero solo con ella! – Le advirtió.
- Eso, solo nosotras dos, nada de andar con otras chicas por ahí. – Siguió Hermione.
- Ay hermano, puedes decir que tienes el amor de dos chicas… pero tienes que tener el poder de soportar sus genios. – Ron se burlaba de él – Menudos caracteres tienen.
- ¿Tienes algo que decir, Ron? – Inquirió Hermione cruzándose de brazos de forma significativa.
- No mi amor. – Respondió tragando en seco – Entonces… Ven aquí Neville. – El muchacho se acercó y la abrazó con fuerza.
- Feliz cumpleaños Herm… - Se separó un poco de ella y le dijo: - Aun sigues sin parecer de 18.
- ¿Sabes qué Neville? Con todo lo que ha pasado en los últimos meses, ese sería el menor de mis problemas. – Todos rieron por la ocurrencia.
- Miren, ahí vienen Draco y Luna. – Comentó Ron.
- ¡Herm! – Gritó el recién llegado acercándose a ellos.
- Draco. – Le respondió acortando la distancia que los separaba y abrazándolo. – Que bueno que hayas podido venir.
- No sería capaz de perdérmelo por nada… Feliz cumple Hermione.
- Gracias. – Se separó y le dio un beso en la mejilla – Es todo muy raro para mi todavía, gracias por estar aquí… a todos.
Los miró uno por uno tratando de transmitirles su gratitud.
No era solo el hecho de estar en ese momento con ella. Sino también por haber estado con ella desde siempre, pero sobretodo en los últimos meses en los que tanto los necesitó.
- No tienes nada que agradecernos… eres nuestra amiga, no te íbamos a dejar sola solo porque las cosas se pusieron mal. – Respondió Neville.
- Lo sé… Luna, hola. – Reparó en ella y también la abrazó.
- Hermione, espero que estés disfrutando el cumplir años nuevamente. Haz tenido dos fiestas en menos de un año, ese es un motivo mas para festejar. – Sonrió.
- Creo que tienes razón Luna.
Luna se había integrado al grupo luego de hacerse novia de Draco. Ellos pasaban mucho tiempo juntos y se los veía verdaderamente felices, sobretodo a él. Mucho mas de lo que lo habían visto nunca.
- ¿Tu también compartirás a Draco con Hermione? – Preguntó Pansy de manera cómica.
- ¿Lo dices porque tu compartes a Neville? – Preguntó captando la relación de los dos y las palabras de la morena. Pansy hizo una mueca dándole a entender que no tenía otra opción. - ¿Qué puedo decir? Los chicos han pertenecido a Hermione desde el principio y creo que nosotras seriamos las "ladronas" en ese caso así que, si, voy a tener que compartirlo con ella también… Pero solo con Hermione ¿Oíste?
Draco palideció al instante. Pese a parecer realmente inofensiva, lo mejor era no hacer enojar a su novia. El resto estalló en una carcajada generalizada.
- Ninguna mas… - Respondió Draco en susurros.
- ¿Se puede saber qué es lo tan gracioso que ni a Ginny ni a mi nos han contado? – Preguntó Harry al llegar al grupo, acompañado de su amiga.
- ¡Harry! – Exclamó Hermione acercándose a él y pasándole un brazo por los hombros – Es que nos preguntábamos ¿Cuánto tiempo mas se pasaran ustedes dos tratando de disimular que no les pasa nada? – Harry y Ginny palidecieron.
- Si... – Siguió Draco con mirada cómplice – Verás Neville dijo que en un par de meses mas como mucho te animarás a invitarla a salir… - Neville rió al ver la expresión de asombro de Harry.
- Pero yo le he dicho que quizás no te animarás hasta que terminen sus carreras universitarias. – Siguió Ron. La verdad es que pese a que siguiera sintiendo celos por Ginny, Harry era la única opción posible para ella… y la única que podría aceptar.
- Y yo, amigo, - Retomó la palabra Draco – he dicho que eso no sucederá nunca.
- Pero… ¿Qué?... Ustedes no saben nada. – Harry trataba de sonar enfadado pero la verdad es que no podía.
- Ya déjalos Harry, aun son unos niños. – Los acusó Ginny.
- Unos niños que quieres con toda el alma. – Empezó a molestarla Draco, y se acercó a ella para darle un abrazo del que Ginny se intentó zafar.
- No, déjame, son irritantes.
- No, nos adoras Ginny, acéptalo. – Esta vez era Neville quien se unía a ellos.
- No, Ron quítamelos.
Ron sonrió malicioso.
- ¿Pero por qué Gin? Son tus amigos del alma. Yo se que los quieres. – Y él también la abrazó.
- ¡Basta! ¡Suéltenme! – Había comenzado a reír porque en ese momento la atacaban a cosquillas.
- Dilo Ginny, dí que nos amas.
- No, los odio… los odio.
- Pansy, creo que no solo con Hermione vamos a tener que compartirlos. – Opinó Luna.
- Creo que tienes razón… - Aceptó resignada.
- ¡Hermione! ¡Ayúdame! – Pedía su amiga entre carcajadas.
- Perdón Ginny, pero ni loca me meto ahí. – Se disculpó su amiga.
- ¡Me las pagarás Hermione Potter!... ¡Luna! Por favor…
- De acuerdo. – Aceptó ésta – Deséenme suerte chicas. – Dijo antes de alejarse de ellas.
- Suerte. – Dijeron las otras dos sin evitar reírse al contemplar la escena delante de ellas.
En ese momento fue Pansy la que habló, aun había cosas por hacer.
- Herm… ¿Puedo hablar contigo? Hay algo que debo contarte. – La voz y la expresión de Pansy, dejaban en claro que se trataba de algo serio.
- Claro que si. ¿Vamos adentro?
- No. Es preferible ir a otro lado. Acompáñame.
Hermione siguió a Pansy quien la guió hacia uno de los jardines laterales de la casa, el único que tenía contacto directo con el exterior.
- ¿Sucede algo Pans? – Preguntó preocupada.
- Tranquila, no es nada malo… al menos yo creo que no lo es.
Hermione la miró intrigada. Las palabras de Pansy dejaban en claro que para ella, las cosas podrían parecerle malas.
- Dime.
- Verás… unos días después de que nosotras habláramos con Jean, ella me envió una carta. – Hermione se sorprendió ante aquello – Por eso no te lo dije antes. – Se apenó Pansy.
- Perdón es solo que… todo esto es demasiado complicado aún. Nuestras historias están demasiado conectadas.
- Si… será algo difícil de explicarles a nuestros hijos. – Ambas rieron ante el comentario. – Yo, no te dije nada de esto porque, puede sonar egoísta pero… por primera vez sentí que ella me elegía a mi por encima de ti… - Bajó el rostro, no era lindo estar confesando aquello.
- No te preocupes. – La consoló tomándola de la mano. – Te entiendo, de verdad.
- Gracias…
- ¿Y qué decía la carta? – Inquirió.
- En principio me pedía perdón, por todo. Pero además asumía todos los errores que había cometido y aceptaba el castigo que tendría que cumplir… Por eso decidía que lo mejor para mi, y para ti también, era irse. De esa manera podríamos seguir adelante… lo hacía por nosotras…
- Pansy, yo sé que ella se fue por ti… nada de lo que decía aquella carta iba dirigido a mi…
Pansy alzó el rostro sorprendida. ¿Cómo es que Hermione podría saber aquello? Antes de poderlo preguntar, Hermione le respondió.
- Yo me encontré con la carta. Estaba en la habitación de Harry y al verla, reconocí la letra y… creí que era para mi y la leí… Solo cuando vi el sobre me di cuenta. – Ahora la apenada era ella.
- Si, ya sé cuando fue eso. Unos días después de recibirla, había decidido mostrártela así que fui a buscarte. No recuerdo porque pero tu no estabas ahí y fue cuando me distraje con un álbum de fotos y dejé la carta sobre la cama. Luego papá me llamó y bajé dejando la carta ahí.
- Ese fue el momento en el que yo debí leerla. Después de hacerlo volví a dejarla sobre la cama y me fui…
- Por eso la encontré en el mismo lugar… ¿Por qué nunca me dijiste nada?
- Porque esperaba que tu lo hicieras.
- Y quise hacerlo pero, no sé, a veces las cosas pasan porque si…
Permanecieron en silencio reflexionando.
- Fue muy lindo lo que ella hizo por ti. Conociéndola sé que no habrá sido fácil para ella.
- Y no lo fue. – Contestó.
- ¿Cómo lo sabes? – Preguntó Hermione intrigada.
- Era de eso de lo que te quería hablar. La he visto… me encontré con ella en Suiza.
Pansy se sentía culpable al decir esto. Hermione podía sentirlo como una traición o algo parecido y ella no podría soportarlo.
- ¿Cómo está? – Preguntó dejándola sorprendida.
- Ella está tratando de hacer las cosas bien. ¿No te molesta que la haya visto? ¿Qué haya hablado con ella?
- Pansy, mas allá de todo lo que pasó, yo no le deseo ningún mal a Jean. Se ha equivocado mucho en su vida, pero también ha hecho cosas realmente buenas… Yo no puedo guardarle rencor por muchas cosas, pero sobretodo, porque fue quien me salvó la vida. Siempre voy a estarle agradecida por eso. - Pansy asintió, señal de que concordaba con lo que ella decía - ¿Cómo están las cosas ahora?
- Mejor. Cuando supe la verdad creí que iba a odiarla con todas mis fuerzas. Pero nunca pude. Incluso llegué a odiarme a mi misma por no poder hacerlo… Cuando me fui de viaje con Sirius comprendí que, pese a todo sus errores, al final ella hizo lo que era mejor para mi. Prometió darme mi espacio y lo cumplió pese a que le doliera… Sé que va contra toda lógica pero, la necesito en mi vida. Necesito a Jean. Aun no puedo superar la muerte de mi madre… no puedo perder a Jean también.
Hermione la abrazó al ver las primeras lagrimas hacer acto de presencia.
- Pansy no llores… No tienes que preocuparte, nadie se enojará contigo… - La consoló.
- Lo sé… papá se ha portado muy bien respecto a esto…
Se separó y la miró a los ojos para preguntarle:
- ¿Qué opina Sirius de esto?
- Él cree que es una buena idea que yo traté de tener una relación con ella, aunque sabe, y yo también lo sé, que las cicatrices del pasado siempre estarán presentes.
- ¿Pero?
- Él no ha tenido contacto con ella. En Suiza, pasaba mis tardes con ella. A veces no hacíamos nada en especial pero, el saber que la tenía cerca me… tranquilizaba. Es una sensación rara de describir, lo siento. Como sea, cada vez que ella estaba cerca, él me preguntaba si yo quería ir a saludarla o algo, y si era así, él me dejaba con ella y se iba. Creo que él ya la perdonó, pero es incapaz de darle una segunda oportunidad o al menos no quiere hacerlo, por eso se mantiene lejos. Teme volver a sufrir.
- Si. Yo también lo creo. Creo que estamos destinadas a vivir con solo uno de nuestros padres ¿No?
- Así parece… - La miró de nuevo a los ojos – Hermione, ella volverá a Londres. – Le anunció.
- Preveía que dirías eso. – Sonrió.
- Me pidió que te diga que está arrepentida por todo lo que les hizo a ti y a tu familia y que espera que algún día puedan perdonarla, aunque no los culpa si no lo hacen… También quiere que sepas que siempre estará si la necesitas y que espera ansiosa el momento en el que sea ella la que pueda decirte esto mismo en persona, pero que se mantendrá lejos hasta que tu no quieras lo contrario.
Hermione la contempló en silencio. Los sentimientos en su interior desde el día que supo la verdad, no hicieron mas que estar mezclados. Las situaciones que tuvo que atravesar eran completamente imposibles de asimilar, y el amor que sentía por todos ellos, no hacía mas que confundirla.
Ella era consciente de que Jean era la principal responsable de todos los males de su familia, pero al mismo tiempo, era la persona que durante toda su vida fue lo mas importante que tuvo.
Quisiera o no, el amor que siempre sintió influiría en ella. Y por todo lo bueno que le había dado, ahora lo malo pesaba un poco menos.
- Agradezco esto, Pansy… No puedo decirte que querré verla mañana ni en dos años, porque lo mas probable es que no vuelva a verla nunca mas… Pero, lo que si puedes decirle, es que yo ya la perdoné, y no le guardo rencor por nada… Es momento de seguir mi vida adelante ahora y, ella forma parte de mi pasado… prefiero que las cosas queden así…
- Te entiendo, y sé que ella lo hará.
- ¡Chicas! Al fin las encuentro. – Exclamó Lily – Las he estado buscando. Se están perdiendo la fiesta.
- Perdón mami, es que Pansy quería hablar conmigo.
- Está bien, no se preocupen. – Les dijo al notar sus semblantes – Tómense el tiempo que necesiten.
- A decir verdad, ya terminamos de hablar. Vamos a la fiesta Herm.
- Si, vamos. – Convino.
Emprendieron el camino y se toparon con Harry.
- ¿En dónde estaban? – Preguntó este, que al parecer, también las buscaba.
- Por ahí… - Dijo Pansy, quien se paró en seco, preocupando a los tres.
- ¿Sucede algo Pansy? – Indagó Lily.
- Si. No he tenido la oportunidad antes para decirles gracias.
Los Potter se miraron con cara de no entender a qué se refería.
- Sé que hubiera sido lo justo que denunciarán a Jean por todo lo que les hizo…
Al instante los tres comprendieron a que apuntaba ese gracias. Fue Lily la que habló.
- Pansy, si no lo hicimos fue por ti. Jean es tu madre y ella no es una mala persona, solo se equivocó mucho en la vida. Sé que en algún momento tu la necesitarás y, no nos gustaría que no tengas a tu mamá cuando la necesites. Eres tu la única persona que puede decidir si merece perdón o no, y creo que ya lo has hecho. No nos agradezcas, solo queremos verte feliz.
Pansy se aferró a ella con una sonrisa sincera surcando su rostro y las lagrimas enmarcándolo todo.
Por primera vez en mucho tiempo, se sentía feliz. Era una felicidad completa. Por obra del destino volvía a tener una familia, incluso después de que creía que había perdido todo. Sirius era un padre excelente que la amaba por encima de todo y solo quería lo mejor para ella. Había recuperado a su madre, quien pese a todos sus errores, seguiría siendo indispensable en su vida. Pero por sobre todas las cosas, los tenía a ellos, que habían demostrado ser incondicionales frente a todo. ¿Cómo podría no sentirse feliz?
- Es hora del pastel. ¡Harry! ¡Hermione! Vengan aquí. – Anunció Lily, mientras traía en las manos un enorme pastel de chocolate.
- ¡Si mamá! – Respondieron a dúo. Harry tomó a Hermione de la mano y la condujo hacia el lugar indicado.
- Herm… ¿Sabes que hace muchos años que no festejo mis cumpleaños? – Le dijo en un susurro.
- Lo sé. Sirius me lo dijo. Lamento mucho eso.
- No importa. – Dijo, haciendo un ademán para restarle importancia – Lo único que importa es que ahora te tengo aquí conmigo, y que este ha sido el mejor cumpleaños de mi vida.
Hermione solo pudo sonreír ante ese comentario. Tenía la misma sonrisa que enmarcaba el rostro de Harry. Ambos estaban radiantes.
- No se olviden de pedir sus deseos. – Les recordó Molly. Ante esto, los gemelos se miraron de manera cómplice. Los invitados empezaron a cantar el Feliz Cumpleaños.
- Ya tengo todo lo que quiero. Por fin soy feliz. – Le dijo Harry al oído.
- Y yo. Finalmente todo está como debería… Gracias Harry, esto solo es mérito tuyo.
- No. De todos. Si tu no me hubieras aceptado la historia sería distinta.
- No pensemos en eso ahora… Ya sé cual será mi deseo. Pediré que tu y Ginny estén juntos de una buena vez. – Lo reprendió de manera cariñosa. Y apagaron las velas juntos.
- Deseo cumplido.
Hermione miró a su hermano sorprendida y este traía una sonrisa pícara en el rostro.
- ¿De qué estás hablando?
- ¿Tu, la chica mas inteligente de tu generación, no sabes lo que eso significa? Me sorprende Hermione. – Se burló él de ella.
- Harry Potter, si me dices que estás saliendo con mi mejor amiga y que ninguno de los dos me dijo nada…
- Sorpresa. – Fue la respuesta de Ginny al llegar a su lado.
- ¡Voy a…! ¡Ginevra Weasley! ¿Cómo osaste meterte con mi hermano y no decirme nada? – Vociferó al verla llegar.
- Harry, ¿Qué le has dicho a Hermione? – Preguntó la recién llegada.
- Solo la verdad. – Contestó este.
- Ok, entonces… ¡Corre! – Y ambos salieron disparados seguidos por Hermione quien seguía gritándoles a los dos.
Molly Weasley se acercó a Lily Potter y la tomó del brazo.
- Parece que nuestras familias van a estar unidas por mucho tiempo. – Le dijo.
- Y yo me alegro por eso. No hay nada que desee ,mas en mi vida que ver a mis hijos felices. – Fue la respuesta de Lily.
- Y yo, querida, y yo.
- ¡Ron! ¡Ayúdame! – Gritó Ginny. Ron iba a hacerlo cuando su novia le recordó.
- Se metió con tu hermana Ron. Es a mi a quien debes ayudar.
- Buen punto… ¡Ven aquí Harry! Tu y yo tenemos que hablar.
- ¡Tu te metiste con mi hermana primero! – Se defendió.
- ¡Eso Hermione! ¡Eres tu la que debes dar explicaciones! – Siguió Ginny.
El resto de sus amigos veían la escena entretenidos. Era muy gracioso ver a esos cuatro peleando como niños de nuevo.
Era una sensación maravillosa el comprobar que ellos podrían volver a disfrutar de la vida sin necesidad de preocuparse de nada mas.
Merecían ser felices mas que nadie, y podría ser, que a partir de ahora, las cosas fueran como deberían ser.
Porque ahora estaban juntos y así segurían...
... por siempre...
Y AHORA SI, ESTE ES EL FINAL... (LAGRIMAS DE EMOCIÓN)
CREO QUE LO TIENE TODO, O CASI, PERO TRATÉ DE CUMPLIR Y PONER TODO LO QUE ME PIDIERON,ESPERO QUE LES GUSTE EL RESULTADO FINAL...
NO ME QUEDA MAS QUE AGRADECERLES X LOS CIENTOS DE RR QUE RECIBI, NUNCA CREÍ QUE LA HISTORIA LES GUSTARIA TANTO.
GRACIAS POR EL APOYO A CADA MOMENTO Y POR LEER SIEMPRE...
KIERO DEDICARLES ESPECIALMENTE ESTE ULTIMO CAP A Primrose Darcy Y Halliwell MB, GRACIAS BETAS ADORADAS! SIN USTEDES NO HUBIERA PODIDO!
NADA MAS, MIL GRACIAS A TODOS, Y ESPERO SUS COMENTARIOS, VAMOS ES EL ULTIMO!
BESOS
VAL
