24º Complicación

Renesmee despertó sola en su habitación, se frotó los ojitos con fuerza, le picaban, entonces recordó que había estado llorando, se sentó en la cama, queriendo que todo hubiera sido un mal sueño y que las cosas siguieran como hasta el día anterior.

Salió de la habitación, bajó en busca de Emmet, necesitaba que le dijera que todo estaba bien, que la abrazara y le dijera que él seguía queriéndola, que nada de aquello había sido real. Bajó silenciosamente las escaleras, una vez estuvo abajo, vio a su madre apoyada en el marco de la puerta del salón, estaba hablando con alguien y ella solo quería que se tratara de Emmet. Se acercó sin decir nada, temiendo lo que pudiera encontrar, hasta que escuchó una voz del interior del salón con tono enfadado.

-¿Como ha podido ir así sin mas? Ni siquiera se ha despedido de Renesmee, ¿acaso no le importa lo que ella sienta o piense?- Dijo la voz de su abuela.

-No se que es lo que tenía en la cabeza, pero desde luego no era a Renesmee- Suspiró Bella dándose la vuelta y encontrando a Renesmee- Mi niña- Se acercó a ella lentamente y se agachó a su altura, Esme y Edward se asomaron rápidamente.

La niña lloraba sin control, sin poder creerse que su papá oso se hubiera marchado sin decirle adiós. Se sintió dolida y sola.

-Renesmee, tesoro, ¿por qué no entras y hablamos?- Le pidió Esme.

-No, ya he escuchado todo- Miró a su madre con enfado- ¡Es culpa tuya!- Le dio un empujón y se marchó corriendo a su habitación.

Bella se quedó estática unos segundos procesando lo que acababa de ocurrir, después se puso en pie y se encaminó a la escalera, sin saber muy bien que decirle a su hija.

-Iré yo- Le dijo Edward agarrándola del brazo para que se quedará con Esme- Sentaros un poco y relájate, lo arreglaré- Edward besó su mejilla y acarició su brazo, dándole ánimos e indicándole que no estaba sola, que él estaba para lo que necesitase.

-Vale- Respondió ella con un hilillo de voz apenas audible mientras se dejaba guiar por Esme hacia el salón, con una lágrima cayendo por su mejilla.

Edward subió las escaleras lentamente, tenía que darle su espacio a la niña, era un momento difícil para todos, sobretodo para ella, que siempre había tenido idolatrado a Emmet, y de un día para otro se había desvanecido aquella hermosa imagen que tenía de él. Edward sintió rabia al pensar en que no podía decirle a ella que la culpa era de Emmet y que debía odiarlo por ello, Renesmee no podría soportar algo así, y por mucho que lo mereciera Edward no era capaz de hacerle algo así a su hermano.

-¿Puedo pasar?- Preguntó llamando a la puerta.

-No quiero ver a nadie.

-Anda, que vengo yo solo- Le pidió abriendo un poquito la puerta- No dejaré que entre nadie más.

-De acuerdo, entra.

Edward se acercó a la cama en la que la niña estaba tirada, abrazada a su almohada, dándole la espalda mientras lloraba. Se sentó en el borde, tomó acarició sus cabellos y besó su cabecita con cariño.

-¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué le has hablado así a mamá?

-Ella tiene la culpa de que mi papá oso se haya ido- Se giró hacia él frotándose la nariz- Si nos hubiéramos ido nosotras, mi papá oso seguiría aquí- Una catarata de lágrimas comenzó al decir aquella frase.

-Princesa, aunque os hubierais ido vosotras, Emmet se habría ido igual, ni tú ni tu madre tenéis la culpa- Le tomó la manita- Y estoy seguro que él no se ha despedido de ti porque tenía mucha prisa, estoy seguro de que en cuanto pueda llamará por teléfono para hablar contigo.

-¿De verdad crees que ha sido por eso?

-Claro que si- Le respondió con una sonrisa, y quería creerse eso, pero sabía el motivo por el que Emmet se había marchado y dudaba mucho que Rosalie dejara que contactara con ellos tan pronto, no sabiendo todo lo que sabían. Edward suspiró y se levantó- ¿Por qué no bajamos y vamos a hablar con mamá? Está muy triste por lo que le has dicho.

-Está bien- Se levantó y le tomó la mano con fuerza- Pero lo hago por ti.

Los dos bajaron agarrados de la mano, Renesmee tenía un brillo en los ojos que hizo que Bella sintiera algo de alivio, cuando la niña estuvo ante ella se agachó para quedar a su altura.

-Perdóname mamá, se que tú no tienes la culpa- Renesmee soltó la mano de Edward y la abrazó con fuerza- Papá me ha dicho que pronto me llamará papá oso, porque tuvo que irse sin despedirse de mi- La niña sonrió, y dejó que Bella la cogiera en brazos mientras las dos se abrazaban.

Bella miró a Edward con los ojos llorosos y una sonrisa en los labios, movió los labios sin pronunciar ninguna palabra, Edward pudo leer en ellos un "Gracias". Y allí se quedaron unos segundos, sonriendo los dos, mirándose con cariño, sabiendo que Renesmee estaba feliz en su ignorancia de la situación.

...

En aquella isla desierta a la que Emmet y Rosalie se habían ido, aquella isla que Emmet le había comprado a Bella, los dos paseaban tranquilamente, notando la arena mojada de la playa, el mar salado mojaba sus pies cada vez que una ola llegaba, Rosalie sonreía al disfrutar de la brisa que corría, pero Emmet estaba ausente, no disfrutaba con ella.

-¿Te ocurre algo Emmet?- Preguntó preocupada parando el paseo y mirándolo a los ojos- ¿Acaso te arrepientes de haber venido aquí conmigo?

-Claro que no Rosalie, estoy realmente feliz de estar a tu lado.

-Entonces, ¿que te sucede?- Sabiendo que algo rondaba por su cabeza.

-Estaba pensando en Renesmee- Suspiró bajando la mirada- A estas alturas ya se habrá enterado de nuestra marcha y ni siquiera me despedí de ella- Dijo con tristeza.

-Era la única solución Emmet, no podíamos arriesgarnos a que nadie se enterara, cuando mis jefes sepan que te lo he contado todo y que nos hemos fugado nuestra vida será muy insegura, no podremos quedarnos mucho tiempo en el mismo sitio- Lo abrazó- Esperemos que con el tiempo dejen de buscarnos, tengamos la esperanza de que volveremos a verlos- Besó sus labios queriendo darle ánimos, sabiendo que eso no ocurriría, cuando la NASA quería acabar con algo no descansaba hasta que lo conseguía. Estaban condenados a vivir el resto de sus vidas huyendo.

...

Bella había subido a su habitación de nuevo, rebuscaba entre las cosas de Emmet otra vez, tenía la esperanza de haberse saltado algún documento, alguna cosa que les dijera donde habían ido. Edward no había hablado mucho sobre lo que sucedía, pero estaba muy preocupado, lo único que les había dicho era que si no los encontraban pronto tendrían problemas. Tanto Alice como Bella habían intentado sonsacarles información a Jasper y a Edward sin ningún éxito, y Bella tenía la ligera impresión de que Esme sabía algo, pero tampoco había querido presionarla, tenía que centrarse en encontrar alguna cosa.

-¿No habías mirado ya aquí?- Preguntó Edward entrando en la habitación y sentándose sobre la cama y mirándola con intensidad.

-Si, pero quizá se me haya escapado algo- Se sonrojó al ver la forma en que él la miraba.

-¿Y en su despacho del taller? ¿Alguien ha mirado allí?

-No, creo que no- Respondió pensativa, apartando la mirada de Edward con rapidez- No tengo llave para entrar.

-Se donde hay una copia, siempre hemos dejado una copia de las llaves en un lugar oculto de la casa.

-No es mala idea- Suspiró con pesadez- Lo que sea con tal de que se aclare todo- Levantó la mirada hacia él- ¿Qué sucede? ¿Por qué es tan importante encontrarles?

-No puedo decírtelo, lo siento- Se levantó y salió de allí.

Bajó las escaleras rápidamente, asegurándose de que Bella no lo siguiera, odiaba esa situación, si le contaba todo a Bella probablemente pudiera acercarse más a ella, pero no podía, no la expondría al peligro, no cometería la imprudencia que había cometido Rosalie, tendrían suerte si ellos no sufrían nada por aquella escapada.

Entró en el despacho de su padre, miró la amplia biblioteca que tenían, cogió un libro con polvo, en su interior estaban las copias de las llaves de la casa, de la caseta de atrás, del despacho de Carlisle en el hospital y del taller de Emmet. Cogió las del taller, cerró el libro y lo volvió a colocar en el mismo lugar que estaba.

Iba a subir para decirle a Bella que podían ir juntos a registrar el taller cuando recibió un mensaje al móvil.

"Venid los cuatro de inmediato al lugar de siempre, es importante, ser puntuales y que no falte ninguno."

La sangre de Edward se heló al leerlo, su corazón se saltó un latido ante aquello, estaba pálido y estuvo apunto de caer redondo al suelo. Esme se acercó a él al verlo de aquella manera.

-¿Te sientes bien? ¿Has sabido algo de Emmet?- Él negó y miró a su madre.

-No, de Emmet no mamá, de Aro- Sus ojos mostraban terror- Estamos todos en serios apuros.

Se que es cortito pero dispongo de poco tiempo esta semana.

Espero que os haya gustado.

¿Que querrá Aro? ¿Como harán para excusar a Rosalie? ¿Se habrán enterado ya de la escapadita y la falta de ella? ¿Bella averiguará lo que ocultan? ¿O quizá Carlisle?

Nos leemos