Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva
Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
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"La única cosa que se necesita
para cambiar a una persona es
la oportunidad
de que se encuentre con otra"
Ichihara Yuko XxX Holic
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Capítulo 24: La Biblioteca
OoOoO
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-Si caminamos por aquí llegaremos derecho a la biblioteca- dijo mientras caminaba, pero sus acompañantes no lo estaban escuchando.
Se viro inquisitivamente y entonces los descubrió jugueteando cerca de un puesto.
-¿Qué te parece Zelda, no crees que es bonito?- le decía el hylian mientras sostenía en sus manos el curioso objeto.
-Si te gusta puedo comprártelo, ya después le pagare a Tomo- agrego ella con una sonrisa.
Una pequeña vena apareció en su rostro. No solo lo estaban ignorando sino que estaban gastando SU dinero.
-¡Hey que se supone que están haciendo!- les reclamo moviendo graciosamente sus brazos de arriba hacia abajo.
Zelda rio con nerviosismo y Link solo viro los ojos.
-¡Ah pero Link!, ¿Puedes utilizar eso?
-Claro que si- dijo animosamente y después señalo a su oreja- lo ves yo tenía antes uno de esos pero en alguna misión termine perdiéndolo.
-Ah, es verdad- dijo mirando la incisión en su oreja derecha.- entonces nos lo llevamos- dijo con gusto.
-Deberías de escoger algunos, son bastante bonitos.
-No. Los que tengo están bien, además son especiales.
-Mmm, entiendo.
Se habían puesto a conversar sin siquiera ponerle atención, nuevamente lo estaban ignorando, volvió a hacer berrinche saltando enfrente de ellos, pero los hylians no le hicieron caso.
-Diablos, no sé porque me molesto- dijo finalmente emitiendo un suspiro.- este no es momento para estar comprando pendientes.
Los miro de reojo, Link lucia bastante feliz mientras Zelda le decoraba la oreja.
-Pensándolo bien…- dijo en voz muy baja y después miro a Link pensativamente.- "Tal vez si deberías quedarte con Zelda, si dejas de ser mercenario tal vez tu vida sería más feliz"
Finalmente llegaron a las puertas de la biblioteca…
-Valla..! ! !- dijeron ambos hylians al unísono, la biblioteca de ciudad Ropy tenía la misma estructura de antaño que las grandes edificaciones de la ciudad, pero el estilo era diferente.
-Si no supiera que es una biblioteca hasta diría que estoy frente a las ruinas de algún templo sagrado- añadió Link.
-Es cierto, en verdad parece un templo.
-Sí, es bastante llamativa. Vamos, encontremos lo que vinimos a buscar.-Dijo el caviidae mientras entraba.
-Parece que tiene mucha prisa- dijo Zelda mientras una gota de sudor frio escurría por su cuello.
-Si eso parece.- añadió Link.- "seguro que le urge hacerse con la magia de Hyrule, pero no voy a dejar que eso pase"- pensó con disimulo mientras buscaba un buen lugar en donde atar a Epona.
La yegua relincho burlonamente y mientras la ataban le robo el gorro.
-Dame eso- le dijo Link con mirada inquisitiva.- y después le arrebato el gorro del hocico.
La yegua volvió a burlarse sonoramente, y a Zelda se le escapo una risita.
-"Parece que las cosas van mejorando entre esos dos, aunque tal vez tome un poco más de tiempo"- Pensó al ver como Epona se ponía un tanto nerviosa cuando pasaron un grupo de hombres.
Link se rasco un poco la cabeza.
-Creo que mejor te ponemos en aquel callejón.- dijo deshaciendo el nudo con el que la había atado para poder moverla de lugar.
Dentro de la biblioteca había un montón de pasillos, estanterías repartidas por todos lados y un montón de libros, literalmente un montón de libros.
-¡Cielos!, ¿En dónde estará Tomodachi?- pregunto Zelda al no poder encontrar a su amigo.
-Preguntemos por esa persona- agrego Link.
-¿Esa persona?... Ah es cierto!. Esa persona, creo que se llamaba Tsukiko- dijo empuñando una mano para golpearla contra la palma de la otra.
Una persona anciana iba pasando en esos momentos.
-¡Ah jóvenes!- dijo de manera traviesa llamando la atención de Link mientras lo golpeaba fingidamente con su bastoncillo.
Link aparto el bastón de su cabeza y después lo miro un tanto regañadientes, pero era un anciano gracioso, y su amistosa aura evito que sintiera algún enfado.
-Por ahí está a quien ustedes buscan- dijo señalando nuevamente con el bastón.
Ambos hylians voltearon en la dirección señalada, había un estrecho pasillo entre las estanterías.
-Gracias- dijo Zelda virándose, pero el anciano ya había desaparecido.
Una pequeña gota de sudor les escurrió a ambos por la cabeza.
-A.. Adonde se fue?- dijo Zelda un tanto confundida, no habían estado tanto tiempo volteados como para que desapareciera.
-¿Por qué será?... que siempre termino topándome con los fantasmas de las bibliotecas- dijo Link cerrando los ojos y levantando una ceja.
-¡Fantasmas!- dijo Zelda abrazándolo.- ¿De veras?
-Quien sabe- dijo en un tono más serio, y sin querer paso su brazo sobre la cintura de ella.
De repente se le subieron los nervios y la sangre a la cabeza.
-"Por las diosas, ya casi se me olvidaba, que cuando Link esta así de cerca me da la taquicardia"- pensó mientras se separaba un poco.
Link la miro de reojo
-"Que extraño"- pensó simplemente.- de todas formas- volvió a hablar.- ya nos han indicado el camino.
-"Fantasmas"- pensó nuevamente en su cabeza, pero antes de seguir cavilando Link la tomo de la mano y la guio con delicadeza, los fantasmas habían desaparecido y en su mente solo pensaba "Link eres tan lindo".
Cuando entraron en las estanterías la luz se volvió opaca, avanzaron tres pasos y realmente estaba oscuro.
-Hay Tomodachi ¡Ahí estabas!- dijo la joven alegremente, levantando del suelo a la pequeña creatura, para poder abrazarla.
-¿Tomodachi?- pregunto una voz desconocida.
-Oye Zelda, pon atención- Le dijo Link.- creo que te equivocaste de caviidae.
-¿Eh?- entonces miro atentamente, a quien tenía abrazado no era a Tomodachi.
La pequeña criaturita parpadeo curiosamente un par de veces y después rio de manera graciosa.
-¡Oh cielos!, ¡Lo siento!- dijo poniéndola nuevamente en el piso.
-¿Caviidae?- pregunto como si no supiera de lo que hablaban.
Caminaron hacia la luz y ahí pudieron verla con más detenimiento, en efecto era un caviidae. Pero esta creatura era más pequeña que Tomo y su pelaje era gris y blanco con algunas rayitas negras, lo cual hacia que su aspecto luciera un tanto felino.
-Lo siento te confundimos con nuestro amigo- volvió a disculpase Zelda.
-¿Confundir?- pregunto ladeando un poco la cabeza, pero antes de que formulara una nueva pregunta una voz interrumpió a sus espaldas.
-Valla, valla. Alguien más que esta debajo de la montaña- dijo Tomo algo sorprendido.- ¿Y a ti? ¿También te exiliaron?
La otra criaturita ladeo la cabeza y cuando Tomo estuvo justo enfrente movió los bigotes para saludarla.
Lo siguiente que ambos hylians escucharon fue un montón de ruiditos raros algo así como "Wic wic" y uno que otro castañeo de dientes pero no como los que Tomo emitía cuando estaba enojado sino como algo más articulado, como un lenguaje.
Tomodachi se echó a reír un poco.
-Qué curioso… no sabe que es un caviidae- dijo limpiándose una lágrima de los ojos, después respiro hondo.- Pero que bueno- dijo con melancolía, agito ávidamente de su cabeza y salió de sus locas ideas.
-¿Por qué le preguntas si lo exiliaron?- pregunto curiosamente Zelda.
-Porque es muy raro que los caviidaes abandonen sus manadas y mucho más que bajen de las montañas- contesto Link- Este que vez aquí si que es un bicho raro- añadió burlándose de su amigo peludo.
-Link eres un chico cruel- lo regaño- un momento….. espera, eso significa. ¡Tomodachi!, ¡Eres un exiliado!
Tomo rodo los ojos por un momento.
-¡Ah , es cierto!- dijo Link con malicia- no te lo había contado pero antes de ser mago, arqueólogo y herrero también era asesino a sueldo
-¡Que!- Clamaron Tomo y Zelda en el mismo instante.
-¡Eso no es…- bramo Tomodachi empezando a hacer berrinche
-Eso no es cierto- interrumpió una pequeña voz.
Los tres viajeros parpadearon extrañados.
-Eso no es cierto- volvió a decir con voz curiosa.- ¿Verdad?
-Este… si, pero como lo sabes, ¿Por qué tanta seguridad al decirlo?
-Puedo leer las almas. La tuya está limpia. Pero.. no puedo decir lo mismo de tu amigo- añadió con cierta tristeza mientras le dedicaba una mirada a Link.
El joven mercenario suspiro con cierta pereza.
-Pero tienes un gran destino- dijo finalizando.
-¿Un gran destino?- murmuro Zelda.
-Un gran destino- volvió a murmurar la pequeña criaturita.- pero por ahora es muy borroso. Y tú..- dijo dirigiéndose a Zelda- tienes un gran peso sobre tus hombros, una enorme responsabilidad que cae sobre tus manos, en el futuro muchas vidas dependerán de tus decisiones pero no debes asustarte, creo que siempre habrá alguien que permanezca a tu lado.
-Oh, valla.- dijo la princesa un tanto confundida.
Tomodachi rio nerviosamente. No podía creer que ese otro caviidae tuviera esas habilidades cuando a él le había costado un montón de años aprender lo básico para la magia.
-Que curioso eres- volvió a hablar Zelda esta vez inclinándose para estar a su altura.
-Oh ¡si!, ¡Es verdad!- dijo Tomo- Es ella.
-¿Ella?- pregunto Link
-Es Tsukiko- dijo con una curiosa sonrisa.- mira- les dijo señalando a una manchita en su pelaje. Era blanca y tenía la curiosa forma de una Luna- Yahab dijo "La reconocerás en cuanto la veas" y Tsuki es la luna.
-¡Oh!- dijeron ambos hylians al unísono.
-Tú eres el amigo de Yahab, eso significa que necesitas algo importante.
Tomodachi le mostro la llave y el otro caviidae asintió con la cabeza, dio una vuelta curiosa sobre su propio eje y camino de manera graciosa.
-Síganme- profirió en tono juguetón
Y los tres viajeros la siguieron.
El corazón de la biblioteca era todo un laberinto, las estanterías de los libros eran muy altas y era difícil distinguir si lo que estaba hacia los lados era un muro u otro pasillo.
De repente a Link le gano la risa y se cubrió con disimulo.
-¿De qué te ríes?- pregunto Zelda.
-Es que se me vino algo muy loco a la cabeza- profirió de manera bajita para que Tomodachi y Tsukiko no los escucharan.
Los dos caviidaes caminaban al frente sin prestar la mayor atención a los hylians, de vez en cuando proferían uno que otro ruidito así que Link intuía que de cierto modo algo iban cuchicheando.
-Yahab le dijo "Encuéntrate a ti mismo", creo que comienzo a comprender a lo que se refería.
Zelda se quedó pensando por unos momentos y después también profirió una pequeña risa.
-Estabas pensando en que hacen una bonita pareja.
Link volvió a reírse con disimulo. Tomodachi alzo una oreja y después se viro para dedicarle una mirada inquisitiva.
-¡Valla!- le susurro Link a Zelda- que mirada tan amenazante, parece ser que escucho nuestro comentario.
Zelda simplemente negó con la cabeza.
Finalmente llegaron a un lugar que parecía no tener salida. Tsukiko se adelantó unos pasos y frente a la pared miro el enorme rompecabezas.
-Esto tomara un tiempo- volvió a decir con su curiosa vocecita y con cierto despliegue de magia comenzó a mover las piezas.
Tomodachi miro fascinado.
-¡Oh!, ¿Qué clase de magia es esa?- comenzó a preguntar
Link nuevamente se reía y Zelda volvió a negar con la cabeza. El rompecabezas era complicado y Zelda escucho algo así como "Cada vez que se cierra la puerta se reacomoda de una forma distinta". Seguramente aquello si llevaría algo de tiempo.
La joven princesa se viro hacia la derecha para distraerse un rato con los libros de la gran estantería.
-¡Hey mira!, qué curioso, hay un libro aquí sobre Hyrule- agrego señalando.
Link se recargo sobre la misma estantería esperando pacientemente y cuando Zelda tomó el Libro de Hyrule algo hizo clic por arriba y por abajo.
No supieron ¡ni cómo! ni ¡cuándo! pero de un momento a otro el librero entero se dio la vuelta.
-¿En dónde están Link y Zelda?- pregunto Tomodachi.
-Seguramente por ahí mirando- contesto el otro caviidae- no importa- dijo casi con una imperceptible sonrisa- primero vamos por el mapa y después los buscamos.
-Ahhh!- gritaron al unísono cuando la estantería se dio la vuelta sobre su propio eje.
Al parecer aquella parte tenía una puerta secreta que se desbloqueaba con el libro que había tomado Zelda, después como Link estaba recargado en uno de los lados ocasiono que esta se girara bruscamente llevándose a los hylians a un nuevo sitio.
-Auch- se quejó Link al sentir el duro suelo.- que rayos ha sido eso.
-Una estantería secreta- se quejó Zelda.
Ambos parpadearon, ese lugar estaba terriblemente oscuro, tanto que no se podían ver ni ellos mismos.
Link intento levantarse pero no pudo al primer intento, algo lo retuvo, como si algún objeto le hubiera caído sobre la espalda.
-¿Estas bien Zelda?- pregunto de forma preocupada.
-Si, no te preocupes, creo que caí sobre algo esponjosito.
-"Algo esponjosito"- pensó y después recordó el peso sobre su espalda- ¡Oye soy yo!
-¡Cielos!, lo siento- murmuro completamente avergonzada, tanteo la superficie con las manos y se ruborizo por completo.
Era cierto, como la estantería había girado hacia el lado derecho ella había caído justo encima de Link.
El joven hylian suspiro con algo de gracia, por alguna extraña razón no se encontraba molesto, algo extraño le pasaba, especialmente desde que él y Zelda habían vuelto del mercado en ciudad Ropy. Parpadeo un par de veces como para acostumbrarse a aquel sitio oscuro pero de un momento a otro pudo ver una claridad titilante. Viro la vista un poco y descubrió a Zelda con una pequeña esfera de Luz en sus manos.
-¿Cómo haces eso?- pregunto con curiosidad, era la segunda vez que la miraba utilizar magia, aunque había algo extraño, todavía no habían explotado.
-No tengo idea, solo pensaba y me estaba concentrando, de alguna extraña manera después recordé el hechizo- le contesto levantándose cuidadosamente
Después Link también se incorporó, la habitación también estaba llena de libros y de polvo.
-¡Cielos!, hay que buscar una salida- dijo el joven hylian, intento mover el librero por el que habían entrado pero ya no giraba.
-Link, creo que solo funcionan en un sentido. Allá en Hyrule varias veces me había quedado atrapada.
-¿Por qué será que la gente construye cosas tan extrañas?
-No sé- contesto de forma divertida.
-¿Y cómo salías?
-Tenía que esperar a que Impa me encontrara- se encogió de hombros.- después me harte y comencé a estudiar por mi cuenta los planos el castillo, al final me daba de topes en la cabeza, el que me quedara atrapada tan seguido no era a causa de mi torpeza sino porque había demasiadas trampas, tan solo en la biblioteca principal logre encontrar 15 y solamente tres tenían una segunda salida.
-Espero que esta también tenga una segunda salida.
-Eso espero, no quiero quedarme aquí atrapada, para siempre.
-Qué horror, tendrías que morir conmigo- le dijo riéndose burlonamente.
-Ese no es un gran problema- las palabras se le habían escapado, cuando menos pensó la sangre se le había vuelto a subir a la cabeza, se viro rápidamente para ocultar su rostro.
-¿No te importaría morir…. a mi lado?- pregunto Link de manera seria, mientras la tomaba por el hombro obligándola a que se girara.
-No, si tuviera que morir con alguien… que mejor persona que contigo.
Por un momento ambos se quedaron viéndose, Link parpadeo curiosamente y después ambos se ruborizaron.
-" ¡En qué diablos estoy pensando!"- Bramo Zelda mentalmente al tiempo que se giraba- "¿¡Cómo se me ocurrió decirle eso!?"- se regañó a si misma sintiendo como el rostro le ardía.- "¿¡Por las diosas espero que no lo malinterprete!?"
-Ah… Zelda?.. "Cielos"- no sabía porque pero se había puesto notoriamente nervioso, de un momento a otro sintió algo raro, como una especie de taquicardia, es decir, era extremadamente raro, el corazón rara vez se le aceleraba y solo sucedía cuando se encontraba frente a algún gran peligro o algo que le desatara la adrenalina. Pero ahí.. ¿Y ahora?, no lo entendía, ahí solamente estaba Zelda.
Se revolvió durante un buen rato en sus pensamientos y finalmente prosiguió para poder decir aquello que sentía.
-Gracias.
-¿Qué?- pronuncio ella casi como un susurro
-Gracias- volvió a decir pero no podía evitar ruborizarse- nunca nadie me había dicho algo como eso. Es… bueno es, extraño, pero.. ¿Cómo decirlo?.. es..- no sabía porque pero estaba demasiado nervioso.
-Ah, sí, está bien- aclaro ella cerrando la conversación.
Nuevamente ambos se viraron y se quedaron dándose la espalda.
-"¡Dios!"- profirió Link mentalmente- "¿Qué diablos me paso?"- pensó mirando hacia enfrente, una pequeña luz se filtraba por una rajadura. - ¡Hey!- clamo con cierto gusto- mira Zelda creo que ahí hay otra puerta- dijo señalando al lugar del cual la luz provenía- ¿Zelda?
La joven princesa no había contestado y eso provoco que él se virara instintivamente para poder buscarla.
-¿Zelda?- la volvió a llamar.
Estaba parada justo enfrente de una curiosa construcción, un grupo de tres estatuas a las cuales en un inicio no había podido distinguir. La joven princesa estaba ahí como hipnotizada mientras la pequeña luz que había conjurado bailaba sobre las tres estatuas.
Link la tomo por el hombro y finalmente salió de sus insistentes cavilaciones.
-¿Link?- pregunto todavía como ida.
Él irguió una ceja ¿Quién más iba a ser si ahí no había otra persona?, miro a las tres estatuas y sintió algo muy extraño, pero más extraño que lo extraño, era que lo extraño le pareciera familiar, la cabeza le dio un montón de vueltas y finalmente termino por apartar su mirada.
-¿Por qué estarán las diosas aquí?- pregunto curiosa ella.
-No sé- agrego él sintiendo algo de nauseas, dejo a Zelda en sus cavilaciones y sin pensarlo demasiado se sentó sobre un montón de libros. Suspiro, después algo en lo que se había sentado llamo su atención lo retiro cuidadosamente con la mano y se le quedo observando de manera indefinida. Era un libro azul muy viejo de pasta gruesa, lo abrió curiosamente y en su interior encontró un montón de imágenes. –"¿constelaciones?"- pensó de manera un tanto raída, hojeo el libro y parpadeo un par de veces, estaba lleno de caracteres extraños que él por supuesto no entendía, aun así, su mirada se quedó perdida por un buen rato como si su mente tratara de impregnarse de aquellas extrañas imágenes. Cuatro estrellas, una más brillante que las otras, todo un misterio.
-Link.
-Eh…¿que?.. ¿decías algo?
-No. Creo que tu ibas a decirme algo.. ¿creo?
Nuevamente parpadeo un par de veces ¡Rayos! ¿¡Cómo era que se le había olvidado!?, se levantó rápidamente y dejo con cuidado el libro.
-La puerta.
-¿Puerta?, ¿Qué puerta? Está cerrada.
-¡Esa no!- espeto- Aquella- dijo señalando hacia la luz en la rajadura.
Los ojos de Zelda brillaron con entusiasmo.
-Link eres un genio-clamo mientras lo abrazaba.
-Diosas!, no moriré encerrado sino más bien ahorcado.
Ella rio con cierta soltura, caminaron juntos hasta la luz fugitiva y justo cuando se estaban acercando algo rechino de manera sonora. Se taparon los oídos y cubrieron sus ojos a causa de la luz cegadora que había invadido el recinto. Miraron un poco desconcertados, ahí donde antes estaba la luz ahora se encontraba la salida.
-¡Con que, ahí estaban!- bufo Tomodachi.
A su lado estaba Tsukiko y junto a ellos una extraña figura humana que se acercó lentamente a los jóvenes.
-¡Ahh!, ¡El fantasma!- profirió Zelda escondiéndose tras de Link.
El anciano gracioso golpeo a Link con su bastón en la cabeza.
-Auch- volvió a proferir el joven hylian.
-Este cuarto está prohibido- bufo con gracia el anciano.
-No entramos por gusto- añadió Link sobándose la cabeza, por alguna extraña razón no podía estar molesto y no sabía si eso le disgustaba.
-Él no es un fantasma- dijo Tomodachi- Es Otto Sensei*, el cuidador de la biblioteca y el museo.
-Parece que su furtiva entrada en esta sala activo una alarma silenciosa- agrego Tsukiko.
-No fue precisamente furtiva- volvió a refunfuñar Link- tuvimos un pequeño percance con aquel librero- dijo señalando al lugar por el que habían entrado.
-Qué extraño- dijo el anciano- se supone que solo ciertos individuos pueden abrirlo, dígame jovencito ¿acaso está emparentado con la realeza de algún país?.
-¿Realeza?... ¿Yo?...?- pregunto Link y después soltó una sonora carcajada- Claro que no, eso es imposible- agrego mientras se secaba una lagrima que se le había salido por la risa.- Pero… Zelda, Zelda es una princesa.
El anciano miro a Zelda de arriba abajo, arqueo un poco las cejas y después puso una sonrisa.
-O bueno, eso lo explica todo.
-Eso no me explica nada- dijo Link cubriendo un poco a Zelda porque la mirada del viejito se había vuelto demasiado curiosa e investigativa.
-En este cuarto se guardan algunos tesoros y objetos con valor cultural, muchos han sido donados por la realeza y por eso mismo solo ellos tienen permiso para entrar en esta sala.
Zelda miro nuevamente a las diosas.
-Esas estatuas- murmuro- son casi idénticas a las que hay en Hyrule, si no supiera que aquellas fueron hechas de un molde único hasta diría que son del mismo escultor.
-Son del mismo escultor- agrego el anciano sonriente.
-¡Del mismo!
-Esta es una pequeña maqueta que fue donada hace 300 de años.
-¿300 años?- dijo Link casi perdido.- ¿Hace cuánto que se fundó Hyrule?
-Zelda viro los ojos hacia arriba y se quedó pensando.
-Hace cientos y cientos de años. Nosotros somos reyes y reinas de antaño y tenemos un linaje casi infinito, algunos dicen que nuestra gente bajo del cielo y otros cuentan que de verdad somos descendientes de la Diosa Hylia. Es algo que no puede saberse con certeza porque la historia retrocede tanto que se han perdido las escrituras.
-¿Qué sucede mercenario?- dijo Tomodachi en tono de burla.- ¿Acaso de repente te sentiste pequeño?, Tú de verdad no tienes idea de con quien estas viajando.
Link profirió un bufido y después poso en Zelda la mirada. No sabía porque pero tenía muchas ganas de sonreírle.
-Claro que sé. Cavichucho ciego. ¿Qué no vez?- dijo acariciando la cabeza de Zelda- se llama Zelda, cabello rubio, ojos azules, algo bajita y lo suficientemente torpe para tropezarse con cualquier piedra, se sorprende de la cocina sencilla y las cosas que son demasiado naturales, y además es capaz de apaciguar hasta a las más terribles fieras.
-¡Menuda falta de respeto!- le bufo el caviidae.
Pero Zelda sonreía, retiro la mano de Link de su cabeza y le dedico una agradable sonrisa.
-Es cierto- susurro con cierta alegría,- creo que nunca nadie me había conocido tanto, tal vez Din pero ella nunca dice las cosas en serio e Impa pero ella nunca toma los pequeños detalles en cuenta.
Salieron de aquella oscura sala y sin que se dieran cuenta Link se llevó aquel libro azul bajo el brazo. En las pequeñas mesitas de la biblioteca Tsukiko extendió el mapa, marco algunas cosas y después le explico lo que significaban a Tomodachi.
-No es un mapa actualizado- dijo con un poco de pena.- lo siento, pero es el más completo que tenemos.
-Está bien- contesto el caviidae con cierta voz cantarina dando la impresión de que aquello no le importaba.
Zelda volvió a reírse por lo bajo se notaba que a su pequeño amigo le había sentado de maravilla encontrarse con alguien más de su especie, lo cual seguía dejando una duda al descubierto ¿Era Tomodachi un exiliado?
La verdad era que con tanta tontería y jugarreta nunca habían terminado por aclarar aquel punto…
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Continuara….
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N.A.: * Sensei =maestro
Comentarios del capitulo:
Bueno ni que decir, he de confesar que este iba a ser el típico capitulo de "relleno" para presentar personajes y sanjar ciertos vacíos de la historia que me habían aparecido mas adelante, pero la verdad es que al final pensé que tenia potencial y termine por convertirlo en algo verdaderamente tierno, esto de verdad que no estaba planeado pero dado que Link ha abierto un poco su corazoncito pues decidí aprovecharme un poco jeje, y bueno la verdad al final me ha gustado bastante especialmente porque me permitió narrar esa ultima parte: "Creo que nunca nadie me había conocido tanto" jajaja.
