Un reflejo del pasado.

— ¿Te preocupa algo?— Preguntó Hermione interesada por el rubio que conducía desesperantemente rápido. Draco no contestó—…Te estoy hablando, Draco—Dijo cortante.

—Ya me había dado cuenta…—Respondió él sin apartar la vista de la carretera.

—Podrías al menos responderme.

—Podría, pero estoy ocupado.

— ¿Conduciendo?

—Y pensando en mis cosas Granger. ¿Qué si me preocupa algo? ¡Qué pregunta tan estúpida! ¡Claro que me preocupa! Pero no solo una cosa, sino un montón. Me preocupan Lu y Scorp entre otras muchas…

—Aún no me has contado porque Scorpius se fue de casa…— Preguntó curiosa.

—Es personal…—Hermione resopló cansada.

—Esto es una mierda ¿Lo sabías?

— ¿El qué?—Las nubes de aquel día se les echaban encima, y no tardó en comenzar a llover, además de haber muchísimo tráfico, sobre todo estando a las vísperas de Noche Vieja.

—Quieres que me quede, quieres que esté junto a ti, me dices que soy importante, y que debemos estar juntos, pero continuas sin dejarme entrar en tu vida. Eres un idiota. Draco, yo solo quiero ayudarte.

—Siempre con ese afán de creer que puedes con todo.

— ¿Tan horrible es tu vida que no podría soportar la verdad?—Respondió ávidamente.

—Es difícil. Y no tengo porque contarte nada…

—Eres un imbécil.

— ¡Eres tú quién decidió quedarse!

— ¡Gracias por echármelo en cara!

—Sabes que no es fácil vivir conmigo.

—Pedazo escusa. Te has lucido.

—Gracias.

Continuaron el resto del camino hacia la casa de Érika en silencio. La lluvia caía bañando todas las calles por las que pasaban. Pronto alcanzaron el bulevar de "Les Invalides" Al fondo se podía ver el uno de los puentes más hermosos de París, con unas altas columnas blancas presididas por unas enormes estatuas doradas. Más lejos, "Los inválidos" con su cúpula dorada, y sus jardines delanteros, normalmente llenos de turistas. Hermione recordó que era allí donde estaba enterrado Napoleón Bonaparte.

La encantaba esa zona de la ciudad, era realmente encantadora, Érika debía vivir en uno de los grandes pisos de los hermosos edificios neoclásicos de por allí.

Draco dejó su coche en un parking cercano, y seguidamente continuaron su camino caminando bajo un paraguas.

Seguidamente llegaron a un edificio precioso, lleno de balcones, de aspecto neoclásico, como la mayoría de la ciudad.

Draco habló con el portero. Un hombre de unos sesenta años y aspecto altivo que vestía distinguidamente. Les dejó pasar y les indicó cual era el piso de la Señorita Debeux Zabini.

¿Debeux Zabini?¿ De que la sonaba ese apellido? Aseguraba haberle oído antes, hacía tiempo, pero no recordaba. Bueno, con el apellido Zabini solo se le ocurría a Blaise, al que aún no conocía, pero del que Ginny hablaba tanto, y que además compartía algún lazo familiar con los Malfoy, ya que era el padrino de Scorp y Lu. Pero Debeux lo había oído otra vez, estaba segura, Debeux Zabini… En ese momento no conseguía acordarse.

Aquel bloque de pisos era notablemente lujoso. Con paredes forradas, y todo adornado en terciopelo rojo y madera castaña con toques de dorado y negro. Del techo de la recepción colgaba una gran lámpara de cristales que daba un aspecto mucho más barroco a la sala. Tomaron el ascensor, y pronto llegaron a la quinta planta.

Draco aún continuaba sin decir nada. Hermione ya se había acostumbrado a esos silencios que antes le resultaban incómodos, pero que ahora se habían convertido en una rutina.

Recorrieron el pasillo bien iluminado y llamaron al 5º C. No tuvieron que esperar mucho. Una chica del mismo tono de pelo que Hermione abrió la puerta. Esta se sorprendió. Ambas compartían muchos rasgos, como una nariz pequeña y pecosa, los labios gruesos, el pelo rizado y castaño… Pero Érika era mucho más alta que Hermione, de piernas muy largas, y estaba mucho más delgada que Granger, además de tener unos pómulos promenientes y la nariz puntiaguda. Su piel era oscura, al contrario de la blanquita de Herms. Lucía una melena muy muy larga y abundante, sin flequillo. A Hermione la recordaba algo a sí misma, la verdad se tiraba un aire.

Érika miró a Hermione de arriba abajo sin una sonrisa en la cara, lo que molestó a la castaña. Parecía una mujer bastante tensa, bastante atractiva, y poco amable. El tipo de mujer que se llevaría bien con Draco Malfoy. Esa fue su impresión. Hermosa sin duda, muy hermosa, pero desagradable.

—Me alegra que hayas venido Draco—Dijo cambiando la expresión con la que había mirado a Hermione. Abrazó a Draco con una sonrisa amable, encantadora, demasiado encantadora. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Hermione y apretó el puño. ¡Quería gritar! Draco la respondió con amabilidad y una sonrisa. La castaña se cruzó de brazos y se enfurruñó ¿Por qué a ella nunca la sonreía? ¿Y por qué a esa si? Por unos momentos vio en Érika una versión mejorada de ella misma, era más alta, más guapa, y más delgada. La chica perfecta de la que ponerse celosa.

¡Celosa? ¡Ja! Se dijo a sí misma. Estaba muy enfadada, mucho, no quería imaginarse los próximos días con esos dos. ¡Horror, horror! ¡Horreur!

—Tu dois être Hermione ¿Non?— Se giró dirigiéndose a la chica. Esta puso una sonrisa claramente forzada. Draco notó su incomodidad.

—Oui, enchantée Érika…—Estiró la mano y se la estrechó.

—Tu es de l`Anglaiterre ¿Non? Tu a beacoup acent. Je suis enchantée.

—No la hables en francés Érika. No lo entiende—Agregó Draco con una sonrisa maliciosa.

—¡Si lo entiendo!—Se quejó la castaña—…Mi francés es notablemente mejor que tu inglés—Dijo haciendo alusión al marcado acento que Draco tenía al hablar.

—Tu compres pas…—Dijo él negando con la cabeza intentando picar a Hermione. Seguidamente entró en el piso.

La chica resopló y le siguió. Finalmente Érika cerró la puerta.

[...]

[...]

Una mujer pelirroja entró en el apartamento de Dean Thomas. Este estaba ocupado en su facebook, pero lo dejó al instante al ver a su mejor amiga, Victoria. Hacía un día que no la veía y estaba completamente seguro de que estaría cabreadísima, así era casi siempre y debía aceptarlo, ella se encargaba de casi todo el trabajo y él era el desastre del equipo, pero a la vez una pieza esencial, y es que en el fondo, a pesar de las quejas constantes de ella, no podían vivir el uno sin el otro.

Ambos habían nacido en Cambridge hacía unos veinticinco años, y se conocían de toda la vida.

Ella era inteligente hasta el extremo, terriblemente estudiosa, y una apasionada de la cultura y las antigüedades, se había graduado en teología e historia con la más alta de las calificaciones.

Su piel era extremadamente clara, de un blanco leche, de pelo de un pelirrojo brillante, lacio, de corte recto con flequillo y muy largo. Muy delgada, y con escaso pecho y trasero, era una chica de pocas curvas. De ojos verdes oscuro, labios y nariz fina.

Dean, por su parte, era un distraído despreocupado de la vida, guapo como pocos, poco comprometido, algo desastre y desordenado, pero con un don para los acertijos y las lenguas extrañas. Su poliglotía y su grandísimo conocimiento de las lenguas muertas le hacían una pieza imprescindible. Juntos, eran el mejor de los equipos.

Victoria dejó su bolso negro de asa larga en la cama del piso de Dean, el que estaba hecho un desastre. Como su presupuesto no le permitía una casa de mayor lujo (no porque le pagasen poco, sino porque Dean solía gastárselo todo en ropa, caprichos y restaurantes caros) vivía en un piso que contaba con una habitación/salón, una cocina sin horno ni lavavajillas, y un baño con una ducha sin mampara.

Dean se encontraba en su "habitación" que contaba con una cama de matrimonio totalmente deshecha y una mesa, donde estaba el chico de piel oscura con su portátil.

—Tu casa es un desastre—Dijo ella.

—¿La tuya es mejor? Nos pagan una miseria…

—¡Créeme! ¡Lo es! ¡Y el jefe no nos paga una miseria!

—Lo hace.

Dean se resignó a seguir discutiendo con ella, sabía que no iba a entrar en razón por lo que decidió cerrar su portátil y levantarse de la silla.

—¿Qué has traído?

—Todo lo que he podido averiguar sobre la Orden del Fénix y Los Mortífagos. Te digo…—La chica sacó una libreta azul de su bolso y tomó asiento en la cama de su compañero, él hizo lo mismo y escuchó atentamente—…Sobre la Orden poca cosa, fundaba por Albus Dumbledore, bla, bla, bla… Sin embargo en primera fila, en los mortífagos tenemos a Thomas Riddle, has oído al jefe hablar cientos de veces de él, hace años que está inactivo, me refiero a que no asesina con sus propias manos, ahora tiene "estilo" se lo encarga a otros. Pero en sus mejores tiempos mató entre cien y doscientas personas… A sangre fría… No es un psicópata, lo sé porque no sigue un patrón de víctimas exacto… Es el asesino más buscado eso sí, trajo y trae de cabeza a la policía desde hace décadas. He investigado muchísimo y he conseguido unos resultados sorprendentes…

—Victoria, sabes que tú y tus hipótesis nunca dejarán de sorprenderme—Alabó él.

Ella sonrió en señal de agradecimiento.

—…Me he deshecho de todas las víctimas que encargó a otros asesinar, lo que reduce la lista mogollón créeme, y me he quedado "solo" con las que él mismo se encargó de matar, las víctimas conocidas claro, seguro que hay muchos muertos más… Me interesaba que hacía especiales a esas personas, que tenían para que fuese él personalmente a asesinarlas, para tener que implicarse, y bien, aquí está lo interesante: Sus primeras victimas fueron de la familia alemana con la que él pasó su niñez, todo esto en 1968… Su segunda víctima, fue Cheryl McDamond, George McDamond sus hijos, sobrinos, hermanos, padres, abuelos… Esa familia prácticamente desapareció del mapa. Los terceros fueron la familia de Teresa Luca. Lo mismo, a toda la familia. Aparentemente los asesinatos no están relacionados, las familias no compartían ciudad de residencia, trabajo, ni siquiera lugar de veraneo… Todo eso ya había sido comprobado por la policía… Entonces decidí ir más allá, y descubrí que todas estas familias compartían la misma línea familiar. Todos eran descendientes del mismo linaje… ¡Se repite constantemente en todo su historial! Mata a familias enteras sin aparente relación entre si pero todas comparten algo, la sangre.

—Eres la hostia tía…

—Gracias. He conseguido relacionar todos los asesinatos y se reducen a cinco linajes familiares diferentes, a los que Tom quiere eliminar por completo ¿Razón? No tengo ni idea, pero por algo se empieza… Bien de momento solo ha eliminado por completo a tres: Los primeros pertenecen al linaje de los Diechlen, los Luca, McDamond y la familia alemana que crió a Tom eran los últimos supervivientes de estos. Acabó con todos entre 1968 y 1973. Rápidamente eliminó a los del linaje Craccione, mató a todas las familias entre 1973 y 1976. Luego vino un linaje hebreo-francés… Gran mezcla ¿Eh? Entre 1976 y 1984. De estos, todos están muertos, no queda nadie de estas líneas de sangre. Sin embargo del cuarto linaje aún quedan supervivientes. Los Debeux. Muchos de ellos viven aún en París y han conservado el apellido de la familia, algo muy raro. Tengo algunos nombres y direcciones, Érika Debeux, y Catherine y Mark Debeux, estos primos terceros de la primera. Respecto al quinto linaje aún no tengo nada…

— ¡Eres, eres, eres…!

— ¡Deja de pelotearme! ¡Más te valiese que hicieses algo en vez de estar todo el día en el facebook! ¿Has encontrado algo sobre la nota que encontré en casa de Astoria Greengass?—Dijo la pelirroja autoritariamente.

—Nada. Pero estoy en ello, me intriga…

La pelirroja recogió sus cosas y se dispuso a marcharse.

—Llámame si encuentras algo, yo estaré en mi casa, a ver si averiguo aún más…

[...]

[...]

La noche había llegado. Érika permanecía sentada en su sofá con un libro en una mano y en la otra una taza de chocolate muy caliente. Estaba inmensamente metida en la lectura. El salón estaba oscuro solo iluminado por la luz del flexo.

Hermione se sentó a su lado. Parecía pensativa, como a punto de decir algo pero sin terminar de decidirse.

Érika cerró su libro y se incorporó.

— ¿Quieres hablar?—Dijo antes de que la chica dijese nada.

— ¿Cómo sabes que…?

—Se te ve en la cara cariño.

Hermione sentía curiosidad y celos de Érika por la forma en la que Draco la trataba, ellos parecían llevarse bien, se notaba que se conocían desde hacía tiempo, al igual que Blaise. Le había llamado la atención de verdad ver esa cara de Draco, esa cara de amistad, se le veía verdaderamente amigo de sus amigos.

Durante la comido habían hablado como amigos, con una amabilidad y un cariño que nunca había visto en Draco más que con sus propios hijos. Pero lo peor vino durante la cena, cuando empezaron a recordar los viejos tiempos...

— ¿Qué te ocurre?—Indagó Debeux con curiosidad.

—No es algo que me pase es solo que… ¿Draco está en…?

—…En el baño, duchándose.

—Bien… Es algo sobre él… Y tú—Dijo finalmente.

—¿Qué quieres saber?

—No sé. Él es tan frío conmigo… Bueno en realidad con todo el mundo. Pero hoy le vi contigo y…

Érika soltó una gran carcajada.

—No tienes nada que temer corazón. Entre Draco y yo no hay nada.

— ¿Pero lo hubo? Quiero decir…—Por unos momentos a Hermione se le pasó una idea muy disparatada por la cabeza ¿Y si Érika era la madre de Luccia y Scorp? Parecía de la edad de Draco, tal vez un par de años mayor. Ella vivía lejos, y Draco la consideraba una buena amiga. ¡Además era familia de los Zabini! ¡Eso debía ser!—…Quiero decir… ¿Lo conoces desde hace mucho?

—No. Nunca hubo nada entre nosotros…—Dijo riendo—…Puedes creerme, Draco no es mi tipo para nada, demasiado sentimentaloide para mí, no estoy y nunca he estado interesada en él. Pero si, le conozco desde hace bastante tiempo. ¿Por qué te preocupas tanto?

—Me llama la atención cómo se comporta contigo. Es amable, simpático, agradecido… Y si te digo la verdad me molesta…

Esto descolocó algo a Érika y tomo un porte serio.

—No lo entiendo pero… Te daré la oportunidad de explicarte.

—No es que me moleste que se comporte bien contigo. Sino que…—Hermione puso los ojos en blanco—…Siempre pensé que era un capullo con todo el mundo y que por eso lo era conmigo, pero ahora de repente me encuentro con esto… Tiene amigos que le aprecian, amigos de toda la vida… Y creo que yo no le hice nada para que me conteste mal o… No sé…—Dijo dudosa encogiéndose de hombros.

— ¿Discutís mucho?

—Bastante… La última esta mañana. Parece un idiota bipolar.

Érika soltó una gran carcajada, pero Hermione continuó con expresión seria y con cara de no entender nada.

—Creo que eso es lo que mejor le describe: Un idiota bipolar—Dijo aún riendo—…No, no. En serio…—La chica se tranquilizó—… ¿Le conoces bien?

Hermione se encogió de hombros.

—Bueno… Es que es complicado porque… ¡No sé si debería contarte esto! Pero tan pronto me dice que me desea, como se cabrea conmigo, como pasa de mí… Y… Me frustra, me pone de los nervios…

—Creo que tienes más suerte de lo que realmente te imaginas…—Hermione miró curiosa a Érika ante estas palabras—… ¿Hasta qué punto le has correspondido?

— ¿Correspondido? Crees que él siente algo por…

—…Estoy más que segura. ¿Nunca te has fijado en cómo te mira? Deberías darte cuenta. Draco nunca desea. Él no sabe lo que es el deseo te lo aseguro… ¡Se ha casado con todas sus novias! ¡Sé casa con ellas! ¡Las ama! Si solo desease no se habría casado tantas veces… No quiere demostrarlo porque tiene miedo, es un pobre perrito cobarde en estos casos, siento decirlo. Cuando tú estás mirando toma un porte serio así...—Érika imitó el gesto e hizo reir a Hermione, entonces se acercó a ella y la habló al oido—...Pero cuando tú no miras...—Sonrió—...Tienes que aprender a ver y a entender más allá de sus palabras, más allá de sus silencios, tienes que entenderle...

Hermione se quedó boquiabierta intentando asimilar las palabras de aquella mujer.

—¿Crees que él…?

De repente fueron interrumpidas por el sonido de la ducha y un canturreo horrible. Ambas rieron al escuchar cantar a Draco a voz en grito.

—Lo que yo te dije, es idiota…—Rieron fuertemente. Hermione comenzó a tener un concepto bastante distinto de Érika, no le parecía ya la chica estirada de su primera impresión, en realidad le parecía bastante simpática y natura—…Lo que te estaba diciendo… No hace falta que preguntes… Creo que sabes la respuesta. Él se siente mal por la simple razón de que no es correspondido…

—Bueno… Nos acostamos …—Dijo la castaña ruborizándose ante sus propias palabras.

—¿Pero nada más?

—Lo nuestro es muy complicado. Él estaba con mi hermana, pero no estar, estar, solo estaban juntos porque Riddle o como se llame le encargó que la vigilase muy de cerca. Pero entonces llegué yo a su casa porque trabajo aquí, y me instalé en su casa, nos conocimos y él empezó a acosarme a todas horas… Y entonces un día vino drogado a mi casa diciendo que sentía algo por mí y entonces una cosa llegó a la otra y…

—Dios… ¡Draco es un acosador en potencia! ¡Sabía que era un obseso pero no tanto! Mira cariño, le conozco, y aquí el único problema que hay es este: Él te quiere. Estoy segura de ello, y sinceramente, creo que deberías darle una oportunidad, te sorprenderías. Es un hombre increíble, una persona maravillosa, con un corazón enorme…

Hermione se asentó mejor.

—Nunca había oído a nadie hablar así de él…

—No es que sea bipolar. Es que sufre, sufre mucho. Por todo en general, parece seguro de si mismo, clasicista, egocéntrico… Pero en realidad es inseguro, y con un terror horrible al rechazo. Cuando era más joven estaba obsesionado con la aceptación. Hacía siempre lo que su padre quería, simplemente para ganarse su apoyo, para ser el orgullo de la familia. Era un estúpido criajo inseguro, obsesionado con agradar a los demás…

De repente la mente de Hermione se abrió "Un estúpido criajo inseguro obsesionado con agradar a los demás" Sonrió para si misma. Esa era la definición que cientos de veces le había dado para si misma. Era increíble. Tal vez nunca fueron los polos opuestos que siempre creyó que eran, tal vez se parecían más de lo que pensaba.

—…Recuerdo cuando dijo a sus padres que iba a ser padre con solo dieciséis años, se tiró llorando una semana diciendo que les había decepcionado—Agregó Érika—…Pobre. Lo pasó bastante mal… —Hermione aún se mantenía pensativa—…¿En qué piensas?

La chica sonrió al descubrir que Érika la había reconocido su expresión de nuevo.

—Es que… Siempre pensé que era un idiota, creído, egocéntrico, cínico, mentiroso y que nunca piensa en los demás, solo en su propio bien.

—Tal vez porque no te molestaste en ver que hay detrás…

— ¡Exactamente por eso decidí continuar aquí en vez de volver a Londres! Quería averiguar que había detrás de la máscara, quiero entrar en su mundo…

Érika miró a Hermione penetrantemente.

—A lo mejor, antes deberías dejarle a él entrar en el tuyo. Si lo haces tal vez te des cuenta de que en el fondo es mucho más blando y vulnerable por las palabras que muchos…

Hermione se fue pronto a la cama ese día, incluso antes de que Draco saliese de la ducha. Su habitación era muy confortable, pequeña, y con muy buenas vistas. Estaba cansadísima ya que llevaba varias noches sin dormir, la muerte de Florián, el hecho de tener a una banda de asesinos tras ella la ponía lo suficientemente nerviosa como para no poder dormir en toda la noche, pero aquel día cayó rendida.

[...]

El día siguiente pasó rápido, sin ningún hecho especial digno de mención. Draco parecía algo más animado. Al medio día Érika se marcho a hacer una visita a unas amigas. Hermione estaba sentada en el sofá, sin hacer nada, aburrida. Draco salió de su cuarto abrochándose el cinturón, vestía unos pantalones negros bastante ajustados y una camisa sencilla azul claro por dentro de estos. Ella se le quedó mirando un momento.

"Es tan guapo" Pensó sin poder evitarlo y cuando quiso darse cuenta ella estaba en pie y le acariciaba las manos.

Él hizo una mueca parecida a una sonrisa.

—¿Qué pasa?— Preguntó intrigado. Pero ella no le dio tiempo a responder, y para sorpresa del rubio, Hermione le besó en los labios, más bien se los comía lentamente, suavemente. Recibió su lengua con placer y ambas se acariciaron en un juego de jugosa suavidad.

Se separó lentamente y luego lo abrazó, porque tenía ganas de hacerlo, no por nada más en especial. Porque tal vez Draco Malfoy solo era ese tipo de personas que necesitaba un abrazo, y alguien que le diese seguridad, apoyo, alguien que le dijese "Todo va a salir bien"

Él la devolvió el abrazo, y cuando se quiso dar cuenta estaba acomodado en su pelo, absorbiendo su perfume.

Se separaron nuevamente un poco y volvieron a besarse, esta vez más rápida más apasionadamente, y llegó el momento en el que no podían separarse ni un poco, porque uno de los dos paraba y al momento el otro volvía a encontrarse con sus labios, y cambiaban las cabezas, y sacaban e introducían la lengua a placer. Al poco rato, él la tendió sobre el sofá y continuó besándola. Las manos de ambos recorrían sendos cuerpos, hasta el punto de que ella acarició el miembro de él por encima del pantalón, pero aún así fue capaz de notar que estaba duro.

La besó el cuello, primer detrás de la oreja, y luego bajó con la lengua hasta el escote, para luego subir y volver a besarla en los labios.

Érika llegó al poco rato y afortunadamente no les encontró en ese estado. No habían llegado a hacerlo como otras veces, ninguno de los dos podría haber negado el tener ganas de sentir al otro, pero aún así había sido perfecto...

[..]

— ¡Blaise!—Exclamó Érika al abrir la puerta de su piso—… ¿Qué te trae por aquí primo?— Cerró la puerta tras el Hombre quien parecía nervioso y no dejaba de mirar hacía un lado y otro como buscando algo.

— ¿Draco está aquí?

Érika se sintió sorprendida.

—Si. Lo está… Está en la cocina con Hermione…

El castaño se dirigió rápidamente hacía la cocina sin perder un segundo, Érika le siguió de cerca, ella intuía algo malo.

Blaise entró de sopetón en la sala color salmón, donde tanto Hermione como Draco permanecían sentados en una mesa blanca a juego con las sillas. Ambos tomaban un té en un silencio sepulcral. Ambos se sobresaltaron al ver entrar al hombre de una forma tan acalorada. Draco se levantó nervioso, mientras la chica permaneció sentada observando intrigada.

—Es Will…—El pecho de Blaise subía y bajaba a un ritmo exagerado, se notaba frustrado y cansado. Como si hubiese corrido una maratón. Su aspecto, normalmente bastante arreglado y formal lucía muy descuidado.

— ¿Qué le ha ocurrido?—Dijo Érika con preocupación—…Estuvo aquí anoche…

— ¿Si? No vuelvas a dejarle entrar, ¿Me has oído? No se te ocurra…

—… ¿Por qué? ¿Qué ha…?

—No debemos cruzarnos en su camino, no a partir de ahora.

— ¿Pero por qué? ¿Qué ha ocu…?

—Se queda…—Expresó Draco de repente interrumpiendo a Debeux. Todos se giraron y observando su grave expresión—…Se queda con los mortífagos…

— ¡Cómo que se queda?—Exclamó Érika de repente—…¡No puede hacerlo! ¡Le matarán! ¿Por qué lo hace?

—Dicen que Riddle le ha prometido a él y a Astoria parte de la recompensa final. Todos sabemos que Tom está detrás de algo, pues dijo a As y a Will que lo compartirían en partes iguales si le ayudaban a conseguirlo…

—Pero Tom nunca comparte lo que considera suyo…—Dijo Draco manteniendo su tono serio. Mientras Hermione continuaba aún en silencio.

—Le matarán… Igual que intentaron e intentan matarte a ti…—Señaló Blaise al rubio—…Igual que intentaron matar a Theodore o a ti misma Érika. Lo harán con William… Tom no quiere compartir con nadie lo que considera suyo… No creo que quiera hacerlo con ellos dos…

— ¿Y por qué Will y As?—Preguntó Érika extrañada—… ¿Por qué no otros?

—Ellos son como robots, como máquinas. Pueden entrar en tu casa, registrarla entera y no te darías ni cuenta. Pueden matar sin dejar rastro. Son profesionales. Disfrutan con su trabajo.

— ¿Pero William no se había recuperado?

— ¿Tu crees?—Ironizó Blaise con su habitual sonrisa.

—El caso es…—Dijo Érika apartando la mirada de la de su primo—… ¿Qué hacemos con Dawson tras nuestros culos? Deberíamos barajar opciones…

Todos se permanecieron callados. Hermione estaba un poco perdida debía reconocerlo, pero tenía claro que en cuanto Blaise se marchase pediría a Draco una descripción completa de todo.

El silencio se prolongó. Érika tomó su tetera sacó unas taza del mueble de arriba y sirvió más té caliente para todos, que se sentaron alrededor de la mesa blanca pensativos.

—Yo solo he barajeado una…—Dijo Draco incorporándose. Todos le miraron de nuevo, y él levantó su grisácea mirada de la taza de té para observarles con seguridad—…Unirnos a la Orden de Fénix…

— ¡Qué!—Gritó Érika haciendo que Hermione diese un salto—…¡A la Orden? ¡Hablas en serio? ¡Estás loco?

—Es nuestra única opción. Blaise ¿Tu que piensas?

—Hemos sido toda nuestra vida mortífagos, la Orden del Fénix no va con nosotros Draco. No es nuestro estilo…—Argumentó.

—Pero es una salida… No es que a mí me agrade. En realidad no me agrada lo más mínimo os lo aseguro, pero si se trata de sobrevivir me da igual utilizar a quien haga falta en el momento que haga falta… Pero eso a la larga. Yo de momento me quedo aquí… Érika se marcha a Lyon en unos días por lo que estará protegida por la distancia, y tú Blaise…

— ¡Espera, espera, espera!—Gritó Hermione de repente, y en ese momento todos se percataron de que estaba ahí. Blaise se giró para mirarla un momento, ni siquiera se había fijado en ella. Clavó sus ojos casi negros en la chica y escudriñó su rostro. Su corazón se paró por momentos observándola—… ¿Quieres decir que hay gente que puede protegernos y nosotros no nos vamos a unir a ellos?

—He dicho que eso será a la larga…—Aclaró Draco molesto.

— ¡Ya pero si tenemos la oportunidad de…!

—Tú no lo entiendes…

—… ¡Hasta yo que no lo entiendo creo que es la solución mas acertada Draco!—Opinó con seguridad.

—Dios mío…—Dijo Blaise anonado. Todos se giraron hacía él, que continuaba con sus ojos clavados en Hermione. No podía ser, no podía ser. Era como si ella estuviese viva, como si estuviese aquí en este instante con ellos. Era como si Paris estuviese sentada enfrente de él ahora mismo.

Hermione se ruborizó ante aquella acción por parte de Blaise y en ese momento, mientras la miraba, pudo recordar a Érika en momentos anteriores, y más lejano aún, el recuerdo de cuando Draco la miró por primera vez el día en que se conocieron. Él la había estrechado la mano con recelo mientras la miraba tan penetrantemente que casi la atravesaba, como si pudiese ver a través de ella, como si pudiese ver su alma.

Y en ese momento se le formuló una pregunta que consideró algo tonta, pero muy acertada en gran parte ¿Por qué todos aquellos relacionados con la historia de los Malfoy se helaban al verla? Recordó también cuando, bajando las escaleras de la mansión de Draco, conoció a Will, el que puso la misma cara que todos los anteriores, y Aimeé también hizo lo mismo… Un enorme puzle empezó a formarse en su cabeza, algunas piezas encajaban, y otras no. Pero en ese preciso instante lo único que se preguntaba era… ¿Qué será lo que ven que yo no puedo ver?

— ¡Estupendo!—Gritó Érika dando un golpe enorme con la taza en la mesa, haciéndoles despertar a todos—… ¡Creo que ha llegado el momento de beber!

— ¡Si! ¡Eso, eso!—Dijo Draco levantándose de la silla al igual que la chica. Seguidamente Blaise hizo lo mismo mientras Hermione continuaba confusa.

—No, yo ya me marcho, tengo muchas cosas que hacer… Draco ¿Puedes acompañarme un momento?

El rubio asintió. Ambos se dirigieron al salón y cerraron la puerta tras si.

— ¿Qué cojo…?

—…No tengo ni idea—Respondió Draco rápidamente.

— ¿De dónde ha salido?

—De Londres, es hermana de Marie.

—Will me dijo que te habías acostado con ella…—Draco asintió—…Eres un gilipollas.

—No es porque sea como Paris, te lo juro, es porque… No sé… Simplemente…—El rubio no conseguía encontrar las palabras necesarias para describir sus sentimientos.

—Aún así me parece algo chungo.

—Te veo menos irónico que de costumbre ¿Verdad Zabini?—Dijo Draco notando el carácter serio del castaño.

—Es porque… ¿Recuerdas la pelirroja que conocí en "Le chat rouge"?—Malfoy asintió—…Ella no quiere volver a verme…

— ¿Mal de amores? Eso no es típico de ti…

— ¡Lo sé! Pero ella era diferente. ¿Sabes? Incluso llegué a pensar que era ella, la definitiva, era la persona que nunca creí que alguien como yo fuese a encontrar. Ella sería la única mujer que conseguiría atarme, te juro que con tenerla a ella no habría necesitado ninguna más… Pero no quiero pensar en ello ahora, hay una última cosa que quería decirte… Se trata de Will…

—No necesito que me adviertas que es peligroso.

—No es eso. Sé perfectamente que lo sabes. ¿Luccia está en un lugar seguro?

Esto hizo temblar a Draco.

—Me he asegurado de ello. Tranquilo. ¿Por qué?

—Creo que podría correr peligro…—La cara de Draco se puso pálida—…Si la encuentra se la llevará… No con otro fin que el de hacerte sufrir—Blaise no creyó necesario desvelar más detalles sobre la relación entre su mejor amigo y su ahijada.

—Estoy tranquilo. Está bien donde está. A parte Aimeé me avisaría su hubiese algún problema, y ella también. De todas formas llamaré a Aimeé por si él se pasa por allí.

—Yo solo te advierto. Conozco y conoces a William. Y sabes que si se une a alguien en estas condiciones ocurrirá lo mismo que les ocurrió a él y a Astoria… Se autodestruirán…

[...]

[...]

William Dawson observó aquel lugar apartado de la ciudad. En el campo. El cielo aún no estaba oscuro del todo y algún rayó se filtraba en el horizonte. Llamó a la puerta de madera antigua. Aquella casa era preciosa, grande, lujosa, el lugar perfecto.

Un par de minutos después la puerta se abrió. Una mujer alta, de edad avanzada y aspecto estirado abrió la puerta.

—Buenas noches—Dijo el moreno con una sonrisa. La señora se dispuso a cerrar la puerta asustada, pero él se lo impidió—… ¿Qué forma es esa de tratar a los amigos Aimeé? ¿No te enseñaron modales en la escuela de protocolo?

—No eres bienvenido aquí William. Deberías saberlo…

—No entiendo porqué—Dijo encogiéndose de hombros con chulería—…Siempre he sido un buen amigo de la familia.

—Conozco tus intenciones… Draco me lo ha contado. Y no se llevará a la señorita Luccia bajo ningún concepto…

Dawson soltó una carcajada.

— ¿Y quién va a impedírmelo? ¿Tú?—Dijo riendo fuertemente—…Estás muy equivocada entonces. Apártate…

—No—La mujer hizo fuerza intentando cerrar la puerta con escasos resultados.

—Si lo haces no te haré daño, te lo juro.

— ¡Váyase William!

—Usted lo ha querido…—Se escuchó un fuerte golpe y la mujer cayó inconsciente en el suelo—...Te lo advertí.

— ¿Aimeé?—La voz de Luccia se escuchó desde la habitación de al lado—… ¿Ocurre algo?—La chica abrió la puerta de la biblioteca donde se encontraba. Le chocó un poco ver a William, pero sonrió al instante—… ¡Will! ¡Dios mío! ¿Qué haces aquí? ¡Hacía días que no sabía nada de ti!

—He venido a buscarte—Dijo él sonriendo con amabilidad. No había nada que le apeteciese más que verla—…No sé si recuerdas que te prometí una cosa para noche vieja. Además, me apetecía pasar un tiempo contigo…

La chica sonrió incrédula, nunca creyó escuchar esas palabras de su boca.

—Dame dos minutos, me cambio ahora… Pero un segundo… ¿Dónde está Aimeé? —Dijo mirando hacía los lados.

—Me la he encontrado por el camino, iba a la ciudad a comprar. La dije que si la importaba que te vinieses un día entero conmigo, y me dijo que no, que no diría nada a tu padre… ¿Extraño de ella verdad?—Dijo con naturalidad.

— ¡Ni que lo digas! Pero una oportunidad así no debe ser perdida…—Ella guiñó un ojo.

—Lo sé. Cuanto más tiempo pasemos juntos mejor ¿Verdad? Además… No creo que a tu padre ni a Aimeé les importase que te vinieses conmigo un tiempo… Total… Somos amigos ¿No?


PROXIMAMENTE…

¿Qué les pareció? Siento no haber podido actualizar el martes como les digo estoy muy ocupada y agobiada con los examenes por lo que a partir de ahora actualizaré si, dos días a la semana pero no os puedo decir el día fijo porque seguramente fallaré. Puede que actualice dos caps seguidos, uno el sábado y otro el domingo... No lo sé pero así será. Este finde subiré otro más...

POR FAVOR DEJEN REVIEW AUNQUE SEA CORTITO ME HARÁ MUY FELIZ, ME ENCANTA CONOCER A MIS LECTORES Y LECTORAS DEL TODO EL MUNDO 3

UN BESO A TODOS ENORME.