(Bulma)
Vamos Bulma, ya hemos practicado toda la noche. Vegeta está a unos metros tuyo, dile. ¡Tu puedes!. Estoy muy nerviosa, y no dejo de sudar. Esto es nuevo para mí, a mis veinte años jamás lo había sentido. Suspiro.
He estado pensado en decirle a Vegeta que si mejor posponemos nuestra cita para noche buena. El día perfecto para dos...E-na-mo-ra-dos..., ¡¿Enamorados?!, espera nosotros somos sólo amigos, y ni siquiera eso, creo. Bulma, te estas comportando de una manera extraña, deberías de odiarlo. Un momento, nunca he tenido una cita con ningún chico, y ¿Por qué debería de hacerlo con ese idiota que me insultó?, si ni me gusta, ni me atrae y...
¡Se-se está be-besando con una chica, y es-es Lazuli!, él esta de espaldas, y ella me mira mientras besa sus labios, mis ojos comienzan aguarse, un dolor nuevo oprime mi pecho. Me duele, si no tengo ningún sentimiento hacia él, ¿Por qué me siento así?, no recuerdo haber sentido esto cuando lo vi con Milk. Él aprieta su cintura y la lleva a la pared. Se besan apasionadamente. Llevo una mano a mi rostro y mis mejillas están húmedas. Yo-yo estoy llorando. Quisiera correr para no verlos, sin embargo mis piernas no responden y solamente retrocedo lento.
—¡Bulma, te estado buscando por todos lados...! -volteo a su llamado y es Hyuna. Y al verme llorar me abraza, ¿Tan mal me veo?, la empujo despacio y salgo de allí. No sé si Vegeta se a dado cuenta de mi presencia, sólo sé que no he dejado de sollozar y ése dolor en mi pecho no desaparece.
(Vegeta)
Recordarla desnuda hace que enloquezca. No sé que realmente tiene ella, pero provoca en mí los más bajos instintos, como tener su sexo en mis labios, acariciar y morder sus pezones. Recorrer su cintura con mi lengua, me la imagino succionando mi virilidad en su pequeña boca, penetrándola fuerte, jalando sus cabellos y diciéndole cosas sucias al oído. Eso es poco lo que haría con ella.
Bien, allí está ella, una vez más mi orgullo se irá a la mierda. Será la última vez.
—Amor..., ¿Dónde vas? -pregunta Lazuli mirando el interior del salón-. ¿Sigues detrás de ésa?, sabiendo lo zo...-cubro sus labios con mi mano y la empujo contra la pared más cercana.
—Voy a romper tu boca si es necesario... -murmuro deslizando mi mano por su cintura y la apego a mí. Ella sonríe-. Ya no me jodas, sólo cuando tenga ganas de tener sexo contigo hablaremos -la suelto y ella me voltea hacia la pared. La rubia me besa y yo le sigo. Nunca he dicho que esa mujer no me gusta. Ella me encanta, sólo en la cama.
Aprieto su cintura y sin dejar de besarnos la volteo nuevamente contra la pared. Quien manda soy yo, sus manos pasan por mi cuello y las mías levantan su falda.
—Bulma, te he estado buscando por todos lados... -volteo despacio y la veo de espaldas abrazando a Hyuna. La he cagado.
Suelto a la rubia y la persigo, pero su amiga me detiene poniendo su mano en mi pecho. Se da cuenta de su comportamiento y deja que siga caminando.
Alcanzo a la azulada y me coloco en frente de ella.
—Bulma, escúchame... -me interrumpe cuando hablo, odio eso.
—No me des explicaciones, no tienes porque hacerlo, no me importa, no me interesa tu vida -no me mira a los ojos. Ella tiene la mirada hacia el suelo.
—¿Qué no te interesa?, ¿Qué no te importa?, Pequeña, estas llorando -alzo su mentón, mira hacia otro lado, menos a mí y veo sus ojos llenos de lágrimas. Ya me había percatado de ello.
—¡No te hagas ilusiones idiota, que no es por ti! -grita ella empujándome y dando golpes leves en mi pecho. Sigue sin mirarme-. Además no estoy llorando, ¡¿Por qué debería hacerlo?!
—Porque te duele verme con otra mujer que no seas tu, porque me quieres para ti, porque te haz enamorado de mí. -rodeo su cintura y la acerco más mientras que sus manos siguen posando en mi pecho.
—Cla-claro que no. Nu-nunca me fijaría en un hombre y menos en alguien como tú, tonto, idiota, patán y grosero. -dice ella entre lágrimas, puedo ver como se deslizan por sus mejillas.
—Aún así me quieres -acomodo sus cabellos a un lado-. ¿Te lo demuestro? -le pregunto-. Y si te beso ahora estoy seguro que me corresponderías -acaricio su cuello y me acerco sutilmente a su rostro.
—E-eso no sucederá... -murmura ella con nerviosismo.
—Quiero comprobarlo -le digo por último y rozo sus labios con los míos.
Ella no me golpea, ni intenta detenerme, sabe que la voy a besar, sin embargo no hace nada.
Abro mis labios con delicadeza incitándola hacer lo mismo que yo, pero no los mueve, continuo con el gesto y cuando iba dejar de besarla ella me corresponde. Mueve sus labios despacio, quiere seguir mi ritmo, sin embargo lo hace torpemente, no sabe besar. Deja caer sus manos de mi pecho y yo me aferro más a ella tomándola de la cintura y sujetando su cuello. Ella gime cuando muerdo sus labios. ¡Mierda, su primer gemido, acabo de causar eso en ella!, ¡Me siento un dios!
La primera vez que la besé no sentía lo mismo que estoy sintiendo en estos momentos. Es algo diferente, extraño que ni con Milk lo tuve, entonces fue allí donde por mi mente pasó una palabra, ¿Amor?, ni de joda, sólo la quiero para una noche.
