Había un escándalo perpetuo en la mesa de las visitas que ignoraban por completo las miradas y susurros que los rodeaban. James reía animadamente junto a sus compañeros y Samantha intentaba controlar un poco a su vieja amiga que no la dejaba ni un momento a solas.
-Mira esa preciosidad pelirroja.
Esas palabras enseguida hicieron que James volteara y sin cuidado le dio un firme golpe en la cabeza a su amigo –¡¿Qué demonios?!
-Es mi hermana, idiota.
El joven alto y de corpulencia grande enseguida se encogió en su lugar y con una sonrisa nerviosa quiso arreglar su equivocación –Oh… ya veo, pero claro que se nota ¡a leguas se nota! Dios, comparten unos genes tan buenos ¿Cómo no pude ver el parecido de sus bellezas?
Y mientras soltaba todo el tonto discurso todo el equipo se quedaba en silencio mirándolo de una forma extraña hasta que ya no aguantaron más soltando unas carcajadas tan potentes que hicieron cimbrar las paredes de piedra.
Los profesores miraron hacia Krum que sonreía animado observándolos en silencio –Sus jóvenes son muy enérgicos.
El profesor asintió –Lo son, una gran familia aunque hay que tener un poco de cuidado… son torpes y les gusta causar desastres.
McGonagall paso saliva temerosamente mientras Hermione se acercaba a la mesa para despedirse, los chicos apenas la vieron y comenzaron a lanzarle piropos provocando su sonrojo a la vez que una risilla nerviosa.
-Srita. Hermione ¿case conmigo?
James gruño colocándose entre las miradas y su tía mirando a su equipo de la peor manera, un chico alto y moreno de rostro bastante agresivo y con cuerpo de rinoceronte que todos reconocían como golpeador encaro a su capitán –No me digas que también es tu hermana.
-Nop –. James sonrió un poco –Es mi madrina y tía, la mejor amiga de mis padres.
-Ups.
Soltó el equipo a la vez alejándose lentamente mientras Hermione reía un poco ya que en cuanto James dejo de mirarlos, estos comenzaron a mandarle besos y a hacerle señas para que los llamara luego. Samantha paso golpeándolos un poco en dirección a Alice y Frank pero no logro su objetivo, fue cargada entre tres de sus compañeros y la sacaron del gran comedor entre gritos y risas maléficas de los perpetuadores.
-¡Lago! ¡Lago!
Gritaban sin parar a los que James y Hermione los miraron unos momentos al salir –¿No vas a detenerlos?
-No sé de qué me hablas, yo no vi nada.
Hermione sonrió –Hijo ¿puedo preguntarte algo?
-Claro, tía.
James la miro con cierta duda y espero, la mujer sonrió con cierta ansiedad –¿Tienes pareja para el baile?
-Tía será un placer bailar contigo –. Respondió James guiñándole el ojo coquetamente a lo que su tía simplemente no pudo evitar reír.
-No Jimmy, yo no bailo.
-Mi mamá dice lo contrario y también el profe Krum –. El joven le hizo una mirada significativa a su tía dejándole más que claro que el conocía la historia y la pobre mujer no pudo más que sonrojarse de nuevo a la vez que por su cabeza pasaban las múltiples formas de vengarse de su amiga y cuñada.
-Bueno olvidemos eso –. Dijo retomando la compostura –Es para Rosie… hace una semana me pidió un vestido ya que decido asistir al baile pero no sé si Albus asistirá con ella o tu podrías…
James la miro confuso negando –Rosie tiene pareja, tía.
Hermione se sorprendió gustosa y emociona –¿Quién es? Anda, dime…
-Scorpius Malfoy.
-¡Merlín! –. Susurro Hermione desapareciendo poco a poco la sonrisa de alegría de momentos atrás –Por suerte tu tío no podrá asistir, solo vendremos tu madre y yo pero… Jimmy te ruego que no le comentes nada a Ron, no creo que lo tome muy bien.
James asintió –Tranquila tía –. Se acercó y le beso la mejilla como despedida –Pero creo que tendrás que comprarle una escoba nueva a Hugo y muchos chunches de navidad para los chicos… todos lo saben.
Hermione asintió forzadamente a la vez que sonreía como despedida antes de seguir por los pasillos hasta la oficina de la directora desde donde tenía autorización para desaparecer. James salió a los jardines caminando tranquilamente buscando a sus amigos hasta que vio varios hechizos que salían volando por todos lados, preocupado corría hacia ellos topándose con todos los chicos de su equipo corriendo en sentido contrario.
-¡Pero ¿Qué pasa?!
Levsky bajo un poco el ritmo pero no se detuvo por completo –¡Si la lanzamos al lago!
James palideció y corrió junto a sus amigos temiendo por su vida con los rayos rozando su cabeza cada tanto a la vez que gritaban como locos correteando un buen rato por los jardines, no tenía la culpa pero su amiga estaba furiosa así que no le importaba mientras pudiera vengarse.
Albus bostezo sonoramente casi dejándose caer sobre la mesa incrustando su nariz en su libro de adivinación, materia que solo tomaba por tomar algo fácil pero que se le complicaba de una manera tan única que a veces le avergonzaba admitirlo.
El gran comedor aun lucía un poco lleno pero realmente no le molestaba el sonido constante de las voces de sus compañeros, al otro lado observo por un momento como Lilly miraba a su hermano antes de que este saliera junto a su tía favorita. Se sentía mal, tenía bastantes días sin hablar con su muñequita pero no pensaba darle la razón respecto a James así que con voluntad y orgullo se mantenía alejado pero en ese preciso instante sus ojos no se habían ido al otro lado para verla a ella sino más atrás.
Tania Thomson sonreía abiertamente junto a su amigo Mike, pasaban hojas y hojas entre sus manos haciéndola parecer toda una profesional hasta con una mancha de tinta en su mejilla que parecía no importarle. Albus suspiro sonriendo levemente, observándola desde lo lejos sin el valor necesario para acercarse aunque en su interior comenzaba a preocuparle el tener que verla al día siguiente junto a quien fuera que sea su pareja.
Elena se sentó a su lado y sonrió al ver que era ignorada por aquella vivaz jovencita que casi brincaba de alegría con lo que parecía un pequeño librito entre sus manos.
-Deberías acercarte.
Albus resoplo al encontrarse acompañado y forzó a su mirada a regresar a su tonto libro –No veo porque.
-Porque te gusta… invítala al baile –. Elena palmeo la espalda de su amigo que negó sin levantar la mirada –No tiene pareja, según me han dicho a estado más ocupada realizando la primera edición de su crónica deportiva.
Levanto la mirada de golpe sintiendo hasta un crujido en su cuello pero no le importo simplemente miro a su amigo verificando que no fuera una broma cruel aunque no creyera que ella fuera capaz de algo así. Sonrió lleno de ilusión pero poco a poco mientras volvía a mirar a Tania, sus esperanzas se fueron perdiendo.
-Yo no creo… ella no iría conmigo, soy un nerd…
-Eres un lindo nerd que también es jugador de quidditch así que eres de buen status –. Ironizo Elena por un momento pero luego lo miro a los ojos sujetándolo de sus mejillas –Al, eres un gran chico y cualquiera puede verlo… talvez no lo creas pero eres especial, muy especial y si ella no acepta será por estúpida pero ya no será algo que tú lamentes.
Albus sonrió agradeciendo las palabras y asintió un poco analizando, bajo la mirada intentando decidir aunque realmente tenia demasiado miedo pero es normal. A nadie le gusta ser rechazado.
-Tú puedes, torpe.
El pelinegro levanto la cabeza de golpe al escuchar esa voz y para su sorpresa se encontró con su hermano que abrazaba posesivamente a su novia sentado a su lado sin importarle las malas miradas que le lanzaban desde la mesa roja o las mismas que provenían de su alrededor verde. James le sonrió y le alboroto el cabello antes de ponerse de pie junto a Elena tomando su mano.
-Sí papá pudo enamorar a mamá quiere decir que no es tan feo así que tienes esperanza.
-¡Sirius! –. Se quejó Elena pero Albus asintió sonriendo.
-Mamá es rara, creo que por eso salimos un poco dañados.
James asintió –Sin duda, pero eso nos hace más encantadores… un consejo, pídeselo originalmente. El ingenio las vuelve locas.
Elene bufo comenzando a jalar a su novio del brazo para así dejar solo al indeciso pelinegro que de un momento a otro se puso de pie de golpe tomando todas sus cosas y luego salir corriendo del gran comedor rumbo a la lechucería.
Scorpius camino silenciosamente entre los pasillos solitarios de la zona destruida. Un conjunto de pasillos y unas cuantas aulas que no habían sido reconstruidas luego de la batalla de Hogwarts hace tantos ayeres, los planes para posibles cosas con las cuales ocupar el espacio libre eran variadas desde hace años y la decisión aún no había sido tomada así que por el momento era una parte del castillo que se encontraba cerrada a todo acceso.
Casi ningún estudiante tenía algún interés al lugar pero Malfoy era diferente, desde su primer año el lugar le producía una especie de alegría. Casi podía sentir un poder impregnándolo por cada uno de sus poros a cada visita, el lugar tenía una magia extraña o al menos él lo imaginaba así.
Se acomodó entre unos escombros y observo el libro marrón que cargaba abrazándolo posesivamente, acaricio suavemente su pasta y lo olfateo sintiendo un hormigueo por todo su cuerpo que lo excito instantáneamente, lo abrió y lentamente paso las yemas de sus dedos por las palabras imaginando que no tocaba una simple hoja sino una cálida piel.
-Debo regresarte tu libro, Rosie.
Susurro para sí mismo sin dejar de ver ni un momento la caligrafía perfecta…
"Propiedad de Rose Weasley"
… y sonrió observando aquella pared oscura solo iluminada por la luz de su varita donde el rostro de la pelirroja se repetía sin cesar junto a una que otra de Elena.
Un momento más deleitándose en la oscuridad y luego tuvo que regresar a la realidad, apenas si avanzo unos pasillos para acercarse a la sala común de Slytherin y se topó con James y Elena que se abrazaban firmemente. Se ocultó entre las sombras y coloco toda su atención para lograr escuchar algo ilusionado imaginando el término de la relación al ver a la joven llorando…
-… estamos muy rotos, Sirius.
-Lo sé…
-¿Crees que debamos seguir?
James la miro a los ojos limpiando suavemente sus mejillas húmedas –Al menos nos tendremos el uno al otro para apoyarnos… sin etiquetas.
-Sin etiquetas… –. Susurro de regreso Elena antes de besar a James suavemente.
Scorpius estuvo a punto de lanzarse a destrozar al Potter pero se contuvo con todas sus fuerzas regresando en sus pasos poco a poco para tomar otra ruta con dirección a la sala común roja.
La sala común de la torre de visitas era sin duda el lugar más ruidoso del castillo en ese momento con el equipo búlgaro tonteando entre ellos. Frank y Alice se encontraban en el lugar riendo por las divertidas ocurrencias de aquellos chicos, James entro y con una sonrisa se unió a la pequeña fiesta.
Samantha se acercó a su amigo y lo jalo hacia un rincón –¿Todo bien?
El joven suspiro bajando la mirada y alborotando un poco su cabello –Realmente no lo sé…
Su amiga asintió suspirando y palmeo su hombro intentando darle un poco de apoyo mientras tanto Alice comenzaba a molestarse un poco. Lea Sharabowa era la única chica en el equipo además de Sam y desde un principio había fijado una fea mirada en aquella castaña que miraba con demasiada regularidad a la rubia esperando un momento en que pudieran escapar pero simplemente este no parecía existir.
-¿Y con quien iras al baile? Aris –. Pregunto la escultural pelinegra con un marcado acento búlgaro como los demás pero era evidente que no pronunciaba correctamente apropósito.
Alice bufo por lo bajo y sonrio con la misma hipocrecia con la que era observada –Pues ire con Sam.
La rubia que se acercó en ese momento se sobresaltó un poco al ver a las chicas juntas y James que paso a su lado solo pudo reír un poco mientras se alejaba a una zona más segura.
Lea resoplo –No creo que eso sea cierto, Sammy odia los vestidos…
La rubia suspiro y dio un paso al frente –Los odio pero nadie dijo que era forzoso que fuera con uno.
Levsky grito afirmando las palabras de la rubia y se acercó a ella para entregarle una copa –Es una pena que las francesitas no asistan ¿no? Sam ¿recuerdas a esa preciosa de labios torneados que te susurraba no sé qué tantas cosas?
Samantha se rio más por nervios que por ganas al ver las miradas de ambas jóvenes que gruñeron –Era preciosa como una flor carnívora… ¿Recuerdas que casi te mata con el batazo que te dio?
El chico sonrió tontamente –See… pero fue mi culpa, no debí intentar quitarle la bludger.
Ya nadie pudo evitar reír, Lea aprovecho el momento para sujetarse firmemente del brazo de la rubia que bufo al sentirla –Sammy, pensé que iríamos juntas.
-Supuse que irías con Stan.
Lea se acercó más y suavemente rozo sus labios contra los de Sam que había caído en un sofá al intentar huir –Solo contigo me gusta usar vestido… amo como me lo quitas.
El comentario fue escuchado por todo el mundo pero ya se encontraban acostumbrados excepto los hermanos Longbottom, Frank casi escupe su bebida y de inmediato giro su rostro para ver a su hermana que se encontraba a segundos de explotar en especial cuando Lea observándola de reojo se lanzó a besar con toda la pasión posible a la rubia que se quedó congelada.
James suspiro con pena hacia su amiga –Por cierto Capi… la directora les mandara mañana los uniformes de gala, debes usarlo y Sam… bueno –. Stan, que era el chico alto y moreno se quedó mirando hacia la rubia que era casi absorbida por su compañera –A ella le explico luego.
James se rio un poco palmeándole la espalda –Si, no creo que sea buena idea que te entrometas ahí… ya se ve bastante mal –. Ambos jóvenes miraron de nuevo encontrando a la pobre Samantha que al fin había huido de los brazos de Lea para quedarse sentada entre ambas jóvenes, forzada a escuchar una conversación de competencia entre Alice y su compañera. Los chicos la miraron con más lastima aun pero por más que su mirada les rogo ayuda simplemente se giraron –Ah, qué bien… no tendré que usar smoking.
-¡Traidores! –. Se escuchó como grito de fondo mientras los jóvenes se alejaban más y más de las chicas.
Feliz San Valentín! Saludos y dejen comentarios para saber que al menos siguen por ahí xD
