Ese día tenían clases de cuidado de criaturas mágicas, Harry y sus amigos estaban sumamente ansiosos de ver a Hagrid en la asignatura, siempre les alegraba el día y estaban seguros de que el semigigante sería el mejor profesor, bueno después de Remus.

Harry se quedó mirando como Malfoy hacía una pregunta, luego comenzó a imitarlo al intentar abrir el monstruoso libro de los monstruos, sin embargo, no falto mucho para que Draco comenzara a despotricar contra la labor de Hagrid, amenazando con que diría de la situación a su padre, Harry no quería intervenir, pero tal como le habían enseñado sus tíos, él no dejaría que nadie pasara a llevar al resto, mucho menos a alguien tan noble como el semigigante, le dolía enfrentarse al guapo Slytherin, pero sabía que era lo correcto.

— Cállate Malfoy — exigió, sintiéndose como Sirius cuando defendía a Remus de Lucius.

Draco dejó caer su bolsa y dio algunos pasos hasta estar a tan solo unos centímetros de la cara de Harry, para luego gritar que había un dementor, de inmediato Potter se giró, para luego sólo encontrarse con burlas por parte de sus compañeros. No podía creer como Draco podía ser tan lindo y a la vez tan mala persona, se sintió ligeramente decepcionado y algo idiota por haberse fijado en una persona como él.

Pero su ánimo mejoro cuando el hipogrifo Buckbeak se agachó frente él, aquella criatura que se veía algo temible, estaba invitándolo a acercarse y Potter de inmediato se sintió más animado. Aunque no pudo evitar soltar un gritito cuando Hagrid lo ánimo a montarlo y a los pocos minutos se encontraba surcando el cielo. Al comienzo fue algo aterrador, pero rápidamente se acostumbró a la sensación, no era muy distinto a volar su escoba y simplemente, adora la sensación de tranquilidad que le daba volar.

Una vez que llego a tierra nuevamente, Hagrid le dio una gran sonrisa mientras lo felicitaba, el resto de sus compañeros de Gryffindor lo miraba con orgullo, sin embargo, los Slytherin le dieron miradas desaprobatorias, especialmente el príncipe de la casa de Salazar.

El heredero Malfoy se acerco despotricando hasta la criatura, para finalmente ganarse un golpe por parte de Buckbeak, haciendo que la clase se terminara de forma abrupta y Harry quedara preocupado por su compañero. Para Hermione no pasó desapercibida la cara de preocupación en su amigo, le dio una mirada significativa y se acercó a tranquilizarlo, aunque claro, Potter nunca se dio cuenta de este gesto.

Cuando Seamus llegó con el periódico, indicado que Peter Pettigrew había sido visto en Dufftown , Harry sintió un escalofrío, de seguro sus tíos ya estaban al tanto y estarían tan preocupados como él, repentinamente quiso encontrarse con ellos. Abandonó el lugar intentando ser lo más sigiloso posible, para a los pocos minutos estar en la cabaña de Remus, tendría que ser una visita rápida, pero se tranquilizaba al ver a su tío.

Remus estaba preparando chocolate caliente mientras le explicaba con lujo de detalles el escándalo que había hecho Lucius Malfoy esa tarde, explicando entre risas como Dumbledore lo había ignorado por completo. Harry no pudo evitar sonrojarse cuando Remus le hizo comentarios maliciosos sobre su excesiva preocupación por Draco.

— ¿Así que Malfoys? No los puedo encontrar hablando de otra cosa — soltó Sirius con un tono a celos, haciendo que Harry lo mirara divertido y Remus simplemente soltara una carcajada.

Conversaron algunos minutos más, Harry nunca mencionó lo preocupado que estaba, ya que no quería que sus tíos se preocuparan por él, simplemente se despidió y salió rápido del lugar, para esa hora ya debería estar en la sala común de su casa.

Remus se giró ofreciéndole una taza de té y algunos bocadillos a Sirius, ambos se sentaron en el sillón y soltaron un suspiro, estaban preocupados, sabían que Peter estaba demasiado cerca y temían por la vida de su sobrino, incluso la de ellos mismos.

Con el pasar de los días los rumores y el peligro aumentaban mucho más, ahora todo el mundo sabía que Peter Pettigrew estaba libre y que el parecer su único objetivo era Potter. Era noticia que salía todos los días, el comentario de los pasillos y hasta las miradas de preocupación que Harry recibía día a día.

El de anteojos estaba preocupado, no había querido comentarlo con sus tíos, pero se sentía inseguro y débil, sin embargo, una parte de él quería encontrarse con aquel idiota, quería vengarse por la muerte de sus padres, quería muerto a quien le había arrebatado su felicidad. Él no quería ser un malagradecido, pues su infancia y su vida en general era feliz, nada le faltaba con sus tíos, siempre recibió amor, pero no era lo mismo, él quería a sus padres, quería ser normal.

Remus se adaptó con rapidez a la rutina del castillo, realmente adoraba poder hacer clases, la más contenta con su llegada fue la profesora McGonagall, la mujer siempre encontró en Remus un alumno brillante, ahora podía disfrutar de amenas charlas y tardes de té con el licántropo.

A Harry le encantaba tener clases con su tío, sólo debía recordar llamarlo profesor Lupin, de no hacerlo pasaría una vergüenza, más de alguna vez estuvo a punto de llamarlo tío o simplemente Remus.

Lupin le estaba enseñando a sus alumnos sobre los boggarts, algunos alumnos estaban asustados y otros emocionados de la actividad, nunca habían tenido un profesor de defensa contra las artes oscuras tan didáctico e interesante al enseñar.

Pero cuando fue el turno de Harry, Remus repentinamente se sintió preocupado, no dejando que el azabache hiciera el ejercicio, poniéndose frente a él, viendo como aquella criatura tomaba la figura de la luna y para luego utilizar un riddikulos y finalizando la clase en un santiamén. Harry se quedó estático en el lugar, sin saber la razón del actuar de Remus, se sentía algo frustrado y quizás consternado.

Salió del lugar molesto, pese a las protestas de Remus, Harry no quiso escucharlo, simplemente quería estar sólo, había comprendido demasiado bien que para sus tíos no era más que un muchacho débil. Remus se frotó la cara enojado, quería hablar con Sirius de lo sucedido, esa noche tendrían mucho de que hablar.

Ese año podrían visitar Hogsmeade, Harry estaba emocionado, si bien ya conocía el pueblo se le hacía interesante poder ir con sus amigos. Fue hasta la oficina de Remus, de seguro su tío se lo firmaría en un santiamén, durante el verano había olvidado pedirle a Sirius que lo firmara, pero de seguro la firma del profesor servía, después de todo ambos eran sus tutores.

— No Harry, no puedo permitir que vayas solo. Si tanto quieres ir, podemos organizar una salida con Sirius — intento amenizar el ambiente, pero Harry simplemente salió dando un portazo, definitivamente lo estaban tratando como un crío.

Minerva le dio una mirada de soslayo mientras le confirmaba que sin la firma de Sirius o Remus ella no le podría permitir abandonar el castillo. Harry apretó los puños furiosos y decidió abandonar el lugar mientras sus amigos se despedían preocupados.

Cuando la dama gorda asustada narró haber visto los inexpresivos ojos de Peter Pettigrew, Harry sintió una repentina punzada de preocupación, cada día estaba más cerca de encontrarse con aquel malnacido, él sólo quería vengar a sus padres, no quería que esa sucia rata se le acercara, quizás no lo admitiría en público, pero lo tenía preocupado.

Dio un suspiro cuando el profesor Snape les hizo adelantar en el libro de defensa contra las artes oscuras, no podía creer lo que estaba viendo, aquel maldito profesor sabía la verdad, ¿acaso estaba bien que supiera la verdadera naturaleza de su tío? En esos momentos lo único que quería era escribirle a Sirius, tenía miedo de que el profesor de pociones hiciera algo.

Durante la clase se dedicó a ignorarlo, después de todo llevaba años viviendo con un licántropo y sabía muy bien todo lo que decían aquellos libros, aunque algunas no eran más que patrañas, pensamientos muy anticuados sobre la condición de su tío. Así que de reojo se dedicó a mirar a Malfoy, el muchacho aún estaba vendado y pese a todo a Harry le seguía pareciendo interesante.

Sirius estaba acariciando la frente de su esposo, Remus ese día había dormido todo el día, había sido una trasformación complicada y pese a que la habían pasado juntos en los bosques de Hogwarts tal como en sus adolescencias, la bestia había actuado tan feroz como antes.

Cuando Harry llegó a preguntar por Remus, Sirius de forma calmada le explicó que todo estaba bien, que, con un par de días de descanso, estaría tan radiante como siempre. El azabache dubitativo le explicó lo que había hecho Snape, Sirius se sintió sumamente molesto, el maldito de Quejicus se las vería con él. Le dio una amable sonrisa a Harry y le pidió volver al castillo.

Pero Sirius no se quedaría tranquilo, dejando a su amor aún dormido fue camino al castillo, decidido a encontrarse con aquel maldito. Ni siquiera golpeo el despacho de Snape, entrando y dando un fuerte portazo, haciendo que el profesor indignado levantara la mirada de su caldero.

— ¿Black, a que debo esta extraordinaria visita? — preguntó Severus con arrogancia, pero dio un respingo cuando Sirius lo tomó con fuerza, llevándolo contra un estante.

— Solo a conversar — explicó Sirius arrogante — por cierto, deberías dejar de boicotear a mi esposo, tu intento porque su condición salga a luz es patética — dio una falsa sonrisa — no te atrevas Snape, por la felicidad de Remus soy capaz de matar — Severus sintió un fuerte golpe en su mejilla — que tenga buena tarde profesor Snape — y dando grandes zancadas el rizado abandonó el lugar, dejando al profesor de pociones perplejo e indignado, Black siempre terminaba molestándolo, cuando detestaba al imbécil de Sirius.

El día estaba nublado, una copiosa lluvia estaba cayendo con fuerza, pero era el enfrentamiento entre Gryffindor y Hufflepuff. Desde los asientos apenas se podía ver el partido, sin embargo, Malfoy ya estaba ahí para ver caer la casa de león, o eso era lo que decía, porque en realidad sólo quería ver a Potter en traje de quidditch, simplemente le gustaba verlo de esa forma.

Pero Draco dio un respingo cuando vio a Harry caer en picada más de treinta metros, sólo gracias a la acción de Dumbledore no había terminado estampado en el suelo. El Slytherin quedó preocupado por su condición, pero no podía ser obvio. Así que espero a que todos dejaran al muchacho solo, lo cual era difícil, sobre todo con tíos tan sobreprotectores como Remus y Sirius, ya entrada la noche al fin pudo escabullirse en la enfermería sin ser visto, logrando encontrarse con un dormido Potter, sin pensarlo mucho acarició rápidamente esos cabellos que tanto le gustaban, dio una media sonrisa y huyó rápido del lugar mientras sus mejillas tomaban un leve color carmín.

Ahora que sus tíos estaban más sobreprotectores luego de aquella caída, Harry ya harto de tanta atención decidió utilizar su capa de invisibilidad para escabullirse hasta Hogsmeade, pero alcanzo a dar algunos pasos cuando los gemelos Weasley lo tomaron con fuerza, haciéndolo ir hasta un lugar más alejado. Harry no daba crédito a lo que veía, un tal "mapa del merodeador" que era realmente increíble y que estaba muy seguro a quien pertenecía, ya que era muy usual que sus tíos se llamaran por aquellos apodos, sin embargo, prefirió omitir esa información con Fred y George.

Harry estaba divertido atacando con bolas de nieve a Draco y sus amigos, muy lindo encontraba al rubio, pero no lo dejaría molestar a Ron o a Hermione, tuvo que reprimir la fuerte carcajada que amenazaba con salir al ver sus asustadas caras.

Salió furioso de la taberna de madame Rosmerta, no podía creer el verdadero peligro que estaba corriendo, sus tíos lo estaban tratando como un niño y él tenía que saber defenderse, para salvarse y para ayudarlos. Con pasos decidido fue hasta la cabaña de Remus, estaba seguro de que Sirius también estaría en el lugar.

— Ese maldito también los intentó matar — gritó Harry enojado — ustedes también corren peligro — soltó con preocupación.

— Cachorro, nosotros — Sirius intentó intervenir.

— Ustedes nada, me tratan como un niño, me ocultan cosas y necesito saber defenderme — Sirius lo quedó mirando atónito, era raro que Harry estuviera tan alterado. Remus se veía tranquilo, mirándolo como si lo estuviera analizando.

— Tienes razón Harry, nuestro error — le dio una sonrisa torcida y Sirius lo quedó mirando sin entender — cachorro es momento que te enseñemos, aprenderás a usar magia avanzada.

— Pero Moony él es un ni… — se quejó Sirius, pero una fría mirada por parte de su esposo le hizo desistir de seguir protestando — un niño que necesita aprender, y tiene a los dos mejores maestros, ven cachorro — le dio un fuerte abrazo — con nosotros aprenderás todo lo necesario — y de esa forma comenzaron a hacerle un entrenamiento especial a su ahijado y sobrino.

Harry se encontraba mirando su mapa, le gustaba buscar a Draco, aunque era obvio que para esa hora estaría en su habitación, no podía dejar de pensar en lo que Hagrid les había comentado, el inocente de Buckbeak terminaría muerto por culpa de la arrogancia de Malfoy, Harry estaba enojado, no podía creer en toda la maldad que había en esa familia. Estaba perdido en sus pensamientos cuando un nombre llamó su atención, salió corriendo del lugar, su corazón latía con fuerza, estaba solo a metros de ese maldito.

Pero Snape apareció y él debió ocultar el mapa lleno de frustración, el profesor no dejó de humillarlo y burlarse, para su buena o mala suerte, su tío se hizo presente, finalmente llevándoselo a él y a aquel trozo de papel.

— Se que es de ustedes — soltó Harry mientras Remus le daba una sonrisa — Remus, estaba el nombre de Pettigrew, él está aquí.

— Imposible, el mapa no se equivoca — explicó Remus preocupado — y no pudo entrar con todas las defensar que Dumbledore a puesto al castillo, mucho menos con ese irrisorio número de dementores.

Sirius dio un salto cuando fuego apareció una chimenea, seguido de la presencia de su esposo, no esperaba verlo esa noche.

— De verdad Sirius, ¿estás viendo porno? — dijo Remus mientras le alzaba una ceja.

— Perdón cariño, por favor no te enojes — comenzó a rogar el animago lleno de miedo, no le gustaba para nada la faceta de Remus enojado, el licántropo podía ser muy cruel.

— No me molesta que lo hagas, yo leo literatura erótica — le guiñó un ojo dejando a un desconcertado Sirius — pero no venía a eso, vengo por algo importante — de inmediato le mostró el mapa y comenzó a relatar lo sucedido, tenían que actuar cuanto antes.

— ¿En serio lees esas cosas? — Sirius lo tenía abrazado antes de que se fuera del lugar.

— Si cariño, y no tiene nada de malo — Remus froto sus narices de forma cariñosa — sigue viendo lo tuyo, y anota las ideas para el fin de semana — le dio un suave beso en los labios y desapareció del lugar.