Genio Embotellado

(Bottled Genius)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya

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Capítulo 25

Crimen y Castigo

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De cierta forma la gran entrada no fue como Kagome la había esperado.

Para comenzar el Primero se supone debía ser viejo y sabio, después de todo era tan antiguo como el tiempo… supuestamente. Kagome había tenido una imagen mental en su cabeza desde la primera vez que escuchó de él. Un pequeño anciano árabe con un turbante, brazaletes y la parte baja de su cuerpo nebuloso como un verdadero Genio… uh, Cumplidor de Deseos, acompañado por una barba blanca que probablemente se arrastraba por el piso.

La persona que salió del taxi en su entrada era un joven. Más joven que un joven. De hecho, Kagome supuso que era un menor.

"¡Fuera!" El conductor gritó desde su ventana abierta. Tenía un acento extranjero. Probablemente sueco… "¡Y puedes tomar tu dinero y metértelo en tu hack—junto con tus opiniones, jovencito!"

"¡No son opiniones! ¡Son observaciones!" El niño apretó sus manos contra sus caderas. "¡Y para tu información, perdedor, tu taxi apesta a pescado fermentado!"

"Barn skall ses men inte horas…" murmuró el taxista mientras comenzaba a encender su motor.

"¡Sé lo que eso significa, idiota!" gritó el joven.

"¡Regresa a la escuela!" gritó el conductor mientras estrellaba su pie en el acelerador y arrancaba.

El niño prácticamente saltaba molesto. "¡Sé dónde vives!"

El rugido del motor se desvaneció en la distancia y el polvo que dejó a su salida comenzó a descender en el suelo. Lentamente el joven tomó un profundo respiro y sacudió su ropa para retirar el polvo que también hubiese aterrizado en él… luego se giró y les sonrió.

Kagome fue la primera en moverse. Ella sonrió y lo saludó. "Cielos… ¡se ve muy dulce!" le susurró a los dos Cumplidores de Deseos a su lado.

Miroku estaba tan rígido que hubiese pasado como una estatua de piedra y nadie hubiese sido capaz de decir la diferencia… Inuyasha sólo miraba con su quijada desplomada.

Lentamente Kagome se puso de pie. "Uh… hola. ¿Eres el Primero?"

"El Primero, el Último, ¿el de algún lugar en el Medio? ¡¿A quién le importa?!" El niño depositó una bolsa sobre su hombro y pasó al trío para entrar en la casa por la puerta abierta. Kagome se giró, intentando seguirle el rastro. Estaba asombrada de lo realmente bajo que era… "Y viendo cómo un chico-perro se comió todos los dulces, me prepararé un sándwich. ¿Está bien?"

Kagome abrió su boca para responder.

"Gracias." Interrumpió él antes de que hablara y se disipó por el corredor hacia la cocina. Kagome rápidamente corrió tras él seguida por un Inuyasha muy lento e incrédulo. Miroku permaneció plantado en el pórtico.

Cuando Kagome llegó a la cocina, el niño ya estaba escarbando en el refrigerador. "Dónde está el jamón… ¡ah hah!"

Era del conocimiento de Kagome que los Cumplidores de Deseos nunca hacían su propia comida, siempre dependían de alguien más. Sólo porque cuando Inuyasha estaba desesperadamente hambriento, sólo tenía que chasquear sus dedos para traer un paquete de galletas de la cocina, o incluso de un supermercado a diez millas. Ver al niño haciendo su comida era extraño…

Aunque Miroku ¿ya no le había dicho que el Primero tenía poderes diferentes a sus descendientes? Bueno… sin importar quién o qué fuera, se veía como un niño y hablaba como un niño… y se encontró adentrándose inconscientemente en su rol de hermana mayor. "¿Tuviste un buen viaje?"

"Horrible en realidad." Respondió el niño mientras presionaba el sándwich con sus manos y luego lamía sus dedos. "El aeropuerto estaba atestado… el avión estuvo retrasado dos horas antes de que finalmente se cancelara y tuvimos que irnos en otro. Luego en cuanto salí del avión en Narita alguien me puso un cuchillo en el cuello y se fue con mi pasaje."

"¡Eso es horrible!" Se solidarizó Kagome. Inuyasha se asomó tras ella, no seguro de qué hacer ahora consigo mismo. Miroku también se les había unido, pero no era de mucho uso.

"Lo sé, lo sé. Pero qué idiota. Eran pasajes usados. No pueden usarlos una vez que han sido usados. Todos lo saben." El niño se sentó en la mesa y mordió el sándwich.

Finalmente habló Inuyasha. "¡¿Te asaltaron?! ¡Pero eres el Primero!"

"¿Y?" El niño giró sus ojos mientras masticaba. "No es como si se fuera con algo bueno. Además, sé exactamente dónde vive y cuál es su nombre, así que puedo llamar a la policía en este momento y hacerlo arrestar."

"¡Pero eres el Primero!" repitió Inuyasha. "¡Patea su trasero!"

"Cretino." Resopló el niño y lo ignoró mientras Kagome luchaba por contener al hanyou de golpearlo.

Miroku tomó la palabra. "¿Sabes dónde vive el hombre? ¿Te lo dijo?"

"No, es sólo una de esas cosas que sabes… sé todo lo que hay que saber… ¿sabes?"

Ellos lo miraron vaciamente.

"No lo saben, ¿verdad?" Él los miró un momento antes de bajar lo que quedaba de su sándwich mientras pellizcaba el puente de su nariz como si tuviera dolor de cabeza. "Esto es ridículo… la gente está desinformada estos días."

"Bueno, eso es culpa de Miroku. Él ha estado informándonos." Dijo Inuyasha rápidamente. Miroku suspiró y le dio una plana mirada.

"¿Qué le pasó a los buenos tiempos cuando la magia flotaba y las personas pasaban una vida buscando un Cumplidor de Deseos propio?" el niño le dio al techo una perpleja mirada. "No saben que nacieron."

"Bueno, tú pareces que naciste ayer." Dijo Inuyasha. Kagome pisó su pie y él rápidamente añadió, "Con todo el debido respeto, Sr. Primero… niño… ow, ¿eso dolió! En pie descalzo—y estás usando tacones, pequeña mujerz-"

"¿Siempre lo dejas tratarte así?" El Primero le preguntó a Kagome directamente. Inuyasha cerró su boca mientras Kagome parpadeaba sorprendida.

"¿Así cómo?"

"¿Como si él te poseyera y no al contrario?" El niño sacudió su cabeza. "No sientas que tengas que soportar cualquier basura de ese joven, vive para servirte, eso es todo."

Los puños de Inuyasha se apretaron a sus costados y Kagome lo miró cansada, preguntándose si saltaría sobre el niño o no. Miró al Primero. "Aún es una persona. Mi igual sin importar lo que es."

El niño rió. "Sí, de acuerdo, lo que digas. ¿Dónde está el TV? En la sala, ¿verdad?" Él saltó de su silla y se escabulló entre ellos y fuera de la puerta. Kagome fue tras él rápidamente, mientras Inuyasha viajaba malhumorado detrás de Miroku.

"Bueno, ¿tu propósito de existir no es también servir a otros?" preguntó Miroku mientras entraban a la sala. El Primero encendió la TV y fue directo al canal de niños.

"No me pongas a tu nivel." Dijo arrogante. "Soy más superior a las vidas de los Cumplidores de Deseos. Soy el Primero, no lo sabes."

"Lo sabemos." Entonaron todos.

"Aunque tengo dudas." Añadió Inuyasha.

"Sí," el niño se inclinó hacia ellos. "Pero mientras ustedes dos están destinados a cumplir cierto número de deseos de acuerdo a su generación al primer afortunado o desafortunado tonto que los encuentre, yo estoy atrapado en no servirle a humanos."

"No lo digas." Dijo Miroku.

Kagome se sentó en el sofá al lado del niño. "¿Tienes un nombre?" preguntó con una sonrisa.

Él la miró por un momento. "Por supuesto que tengo un nombre. Yo lo escogí."

"¿Y cómo te llamas?" presionó ella.

El niño se movió incómodo. Kagome podía ver que una simple pregunta lo desestabilizaba. "Shippo." Respondió finalmente. "Pero no lo propaguen por ahí."

"No lo haremos." La sonrisa de Kagome se amplió. "Así que si eres una Primera generación, ¿eso significa que concedes un deseo?"

"Y si eres el único en tu generación, debes tener mucho poder para concederlo." Comentó Miroku. "Probablemente cumples cualquier cosa que quiera alguien."

La boca de Shippo se torció en forma pensativa. "En realidad, no soy el Primero."

"¡Lo sabía!" Inuyasha le apuntó un dedo. "¡De ninguna manera el todopoderoso primero podía ser un pequeño cero a la izquierda con cabello rojizo!"

"¡Oye!" Shippo saltó para pararse en el brazo de la silla para estar más cerca al campo visual de Inuyasha. "Cuida a quien llamas cero a la izquierda, ¡amigo!"

"¡Cállate, mocoso!" Inuyasha sonrió y pellizcó la nariz del niño. Un error, desde que puso su mano peligrosamente cerca a la boca de Shippo y Shippo no dudó en morder. "¡OW!"

"¡Sin morder!" Kagome rápidamente retiró al niño del hanyou y lo bajó al sofá. "Pero si no eres el Primero, ¿entonces quién?"

"Oh, no estoy diciendo que no soy al que llaman Primero." Dijo Shippo acalorado. "Sólo quise decir que no soy el primer Cumplidor de Deseos. Sólo creé la primera generación de Cumplidores de Deseos. Técnicamente todos ellos son Primeros… pero como dije, con el tiempo las cosas se hacen vagas y se olvidan y ustedes los jóvenes confunden los hechos." Él miró a Inuyasha. "¡Así que será mejor que cuides tu boca conmigo!"

"Oh, estoy asustado." Inuyasha lo miró planamente.

"Shippo…" Llamó Kagome. "Si no eres un Cumplidor de Deseos, ¿entonces qué eres?"

"Un hambriento." Él frotó su estómago con un frunce.

"No… quise decir, qué tipo de ser eres. Si no eres humano y no eres un Cumplidor de Deseos… ¿entonces qué eres?"

"Oh, bueno, en realidad no estoy seguro." Admitió él.

"Es un enano." Intervino Inuyasha útilmente.

"Diría que más como un duende, tal vez." Miroku frotó su mentón.

"No. Un tanuki, ¿tal vez?" Inuyasha miró a la novena generación. Miroku asintió. "Tal vez."

"¡Oh, cállense!" Les espetó Shippo enojado. Kagome rápidamente hizo gestos calmados hacia ambos tras la espalda del niño. "¡Soy un ser superior—eso es todo lo que necesitan saber!"

"¡Entendido, entendido!" Dijo Kagome rápidamente. "Entonces… no cumples deseos."

"No." Shippo inhaló con aire superior. "Respondo preguntas."

Miroku chasqueó sus dedos. "¡Eres un oráculo!" Shippo le hizo una mueca.

"¡No puedes definir mi ser en un simple trabajo, Cumple-deseos!"

"¿Esa es una especie de insulto?" Inuyasha frunció incrédulo. "Porque apesta."

"¡Como estaba diciendo!" Shippo continuó fuerte como si no hubiese escuchado. "Puedo responder cualquier pregunta conocida para la humanidad. Desde por qué tus dedos se arrugan en el baño hasta el significado de la vida."

"¿El significado de la vida? ¿Cuál es entonces?" preguntó Inuyasha con interés.

Shippo lo miró. "Te lo diría pero sólo lograría darte un dolor de cabeza, cerebro de frijol."

Fue el turno de Miroku contener a Inuyasha esta vez.

"Responderé una pregunta oficial a cada persona que se cruce conmigo." Shippo regresó a ver TV. "Pero a eso no fue que vine. Vine a castigarlo, no a entrar en la inquisición española." Él le dirigió un dedo a Inuyasha. "Mantengo vigilancia en mis Cumplidores de Deseos para ver quién ha sido malo y quién bueno. Tu nombre parece aparecer en todos esos desastres localizados."

"¿Y estás aquí para castigarme?" dijo Inuyasha.

"Después de que termine este programa." Dijo Shippo despedidamente. "Y después de que cene algo, realmente estoy hambriento después de ese vuelo."

"Por supuesto que lo estás," gruñó Inuyasha y se fue. Miroku se disculpó del salón y lo siguió por la puerta de nuevo. Alcanzó a Inuyasha justo cuando llegó al tanque.

"Creo que las cosas pueden estar a nuestro favor." Le dijo él. "El Primero puede ser mayor que todos nosotros juntos, pero aún es un niño."

"¡Un arrogante cabeza de caca que hace de mi vida una miseria!" Espetó Inuyasha.

"Bueno, ¡sólo porque no puedes mantener tus labios cerrados!" Respondió Miroku. "Si cuidaras tu lengua tal vez sería más suave contigo. Estuviste provocándolo."

"¡Él estuvo provocándome!" Protestó Inuyasha.

"Mejor déjanos esto a los diplomáticos como Kagome y yo." Respondió él antes de irse de nuevo. Inuyasha le dirigió un rudo gesto con su mano y se desplomó de espalda para tomar el sol.

¿Quién sabe? ¿Tal vez esta era la última vez que iba a sentir su calor en su rostro?

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"¿Shippo?" Kagome miró sobre su hombro mientras hacía la cena. "¿Qué estás planeando hacer con Inuyasha?"

"Por qué, matarlo por supuesto."

La mano de Kagome se deslizó del sartén.

"Sólo bromeaba." Animó él y la observó volver a cocinar. "Matar a un Cumplidor de Deseos es una mala idea. Los extermina de la existencia y si Inuyasha no existe entonces todas las cosas que ha hecho en el pasado no habrían pasado y el mundo cambiaría."

"¿De verdad?" Kagome añadió más aceite a los vegetales fritándose en el sartén. "¿En qué forma?"

"Bueno… en ciertas cosas supongo que sería maravilloso." Shippo suspiró. "Muchos de los desastres que ha causado serían enmendados—porque no habrían ocurrido. Pero también hizo algunas cosas que no sólo afectarían las vidas de personas individuales, sino a todo el país—incluso el mundo. Las tres undécimas generaciones que creó no existirían, así que eso serían tres Cumplidores de Deseos menos y sus actos se irían por el desagüe de la existencia."

"¿Qué… quieres decir todo eso con Oda Nobunaga?" supuso ella.

"Eso cambió al país. Borrarlo sería hacer un desastre del hoy. Pero esa no es una de las grandes cosas que hizo." Shippo tomó el paño mientras observaba sus actividades con un grado de hambre. "En el siglo diecisiete estuvo bajo un hombre rico que vivía en Kyoto. Mientras servía al rico salvó la vida de una pequeña en la calle que estuvo a punto de ser atropellada por un caballo. Si no hubiese intervenido ella habría muerto. Pero porque intervino, ella creció y se casó con un doctor, y juntos tuvieron un hijo que luego se mudó a Prusia. El niño se hizo amigo de algunas personas, se volvió exitoso y compró un pasaje de ferry para que uno de sus amigos fuera a Inglaterra para un viaje de negocios. Su amigo llegó allá en 1665, y viajó en carruaje para ir a su convención médica y porque el joven era un poco torpe dejó caer sus maletas. Cuando saltó para recuperarlas cayó al paso de otro caballo y carruaje quien viró para evitarlo. El carruaje se volcó y-"

"¿Esto tiene un punto o sólo son divagaciones de un anciano?" preguntó Kagome.

"¡Estaba llegando a la parte buena!" espetó Shippo. "De cualquier forma, como dije el carruaje golpeó el suelo y lo sacudió—era un carruaje grande, ves. Y a unos metros el suelo se sacudió lo fuerte suficiente para que una manzana cayera de uno de los árboles y lo golpeara en la cabeza. Y luego, ese tonto tuvo una brillante idea y creó esta teoría de la gravedad-"

"¡¿Entonces estás diciendo que si Inuyasha muriera entonces el Sr. Isaac Newton no habría inventado la gravedad?!" Exclamó Kagome.

"Uno; el hombre no inventó nada, sólo encontró una teoría para explicar algo que ya estaba ahí. Y dos; esa teoría esa una carga de basura, lo sé, porque sé todo."

Kagome lo miró un momento antes de sacudirse mental y físicamente y regresó al sartén antes de que se quemara la comida. "Bueno… al menos matarlo está fuera de pregunta. No tienes idea de lo preocupados que estábamos de que vinieras para ejecutarlo."

"Tuve cada idea—y ¡no me gusta la mantequilla en mis vegetales!" rápidamente interrumpió mientras la veía moverse hacia la barra. "Me gusta la margarina."

"No tenemos margarina." Dijo ella apologéticamente.

"Lo sé. Sólo no quiero nada de mantequilla en ese caso." Dijo él.

Kagome se encogió y bajó el cuchillo de mantequilla antes de tomar el tazón de vegetales y depositarlo ante el niño hambriento. "Entonces si no vas a matarlo, ¿qué vas a hacer con él?"

"Oh, voy a liberarlo y a dejarlo vivir el resto de su vida natural en dichosa libertad." Dijo Shippo levemente.

"¿De verdad?" Las esperanzas de Kagome se elevaron.

Él resopló. "No. ¿Quién crees que soy? Necesito castigarlo, no recompensarlo."

Ella se hundió miserablemente en otra silla en la mesa de la cocina. "Eso no es muy agradable, sabes. Elevar así mis esperanzas…"

"Si estás tan inclinada a liberarlo entonces ¿por qué no me preguntas cómo?" dijo él con una bocanada de hojas. "Puedo responder cualquier pregunta que tengas, pero sólo una vez. No podré mentir o bromear, puedes confiar."

"Preguntarte… ¿cómo liberarlo?" repitió Kagome tranquilamente, mirándolo.

"Síp. Sé todo lo que hay que saber sobre todo lo que no necesitas saber." Le dijo Shippo. "Así que, pregunta."

Kagome se movió levemente en su asiento, acercándose más. "¿Lo dices en serio?"

"Mm hm." Asintió él mientras masticaba.

"¿Puedo preguntar ahora?"

Él giró sus ojos. "Mm hm."

"Entonces… por favor dime ¿cómo liberar a Inuyasha?" requirió ella, rogando en silencio por que estuviera en su poder hacer lo que le decía.

Por un momento, Shippo dejó de masticar, una corriente de molestia pasó por su joven rostro pero se fue en un momento. "No hay forma."

"¡¿Qué?!" Kagome estrelló sus manos contra la mesa. "¡Lo hiciste sonar como si la hubiera!"

"La regla uno del Cumplidor de Deseos que no se puede romper o manipular es la regla que garantiza la vida de un Cumplidor de Deseos. Inuyasha está atado para ser un Cumplidor de Deseos por el resto de su vida - ¡lo cual es por la eternidad! Nada que puedas hacer o desear lo liberará. Nada que alguien más pueda hacer lo zafará de las ataduras a su nueva vida. No puedes hacer que otro Cumplidor de Deseos lo libere. Supe cuando escuchaste que venía que esperabas poder usar mi único 'deseo' para liberarlo."

Kagome miraba fijamente la mesa.

"No va a pasar." Dijo él si rodeos. "La única forma de liberar a un Cumplidor de Deseos es matándolo. Y matar a alguien no es liberarlo, es matarlo. Y dudo que puedas vivir contigo si lo matas."

Kagome suspiró fuertemente. "Quieres repetir."

"Oh, sí, por favor. Gracias." Sonrió él mientras tomaba su tazón vacío para rellenarlo.

Así que realmente no había forma de liberarlo… había esperado que pudiese haber una posibilidad… pero no. Ella contuvo sus lágrimas mientras servía más comida para el Primero.

"Si lo amas…" dijo Shippo en forma tan casual que ella olvidó hacer una mueca ante su suposición. "Entonces si fuera tú pediría ese último deseo rápido. Entre más pronto salga de tu vida más pronto lo olvidarás y más pronto superarás el desconsuelo."

Sus manos se detuvieron… y pausó un momento antes de girarse hacia él, una sonrisa en su rostro, y de nuevo depositó el tazón ante él. "Si no lo supiera mejor diría que estabas sintiendo pena por mi e Inuyasha."

Él resopló de nuevo en forma infantil que completamente revelaba su verdadera edad. "¿Pena por ti e Inuyasha? Pena por ti tal vez. Después de todo, no me gusta ver lastimadas a las buenas cocineras."

Ella sonrió y lo palpó en la cabeza. "Eres una dulzura, Shippo."

Él sonrió y regresó a comer.

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"No puedo soportarlo más. Creo que enloqueceré de verdad." Gruñó Inuyasha fuerte mientras cubría su rostro con sus manos. "¡¿Cómo puede un niño ser el Primero?! Es decir… ¿es una especie de camaleón y apareció ante nosotros como un mocoso para que fuéramos suaves con él?"

"No lo creo." Respondió Miroku. "Si verdaderamente fuera una especie de oráculo entonces dudo que tenga la habilidad para cambiar su forma."

Sango levantó la mirada desde donde estaba sentada en una vieja llanta limpiando sus aceitosas manos en un paño. "Dijiste Miroku que la vida del Primero se extiende por la extensión del tiempo mismo… así que esa es la razón de que aún esté en su fase infantil. En tiempo no es así de viejo." Ella ladeó su cabeza. "¿Verdad?"

"¿Y escuchas la basura que sale de su boca?" Le preguntó Inuyasha desde su posición en el tanque.

Sango lo fijó con una seca mirada. "Oye, ¿Inuyasha? ¿Qué tan lejos has llegado con Kagome?"

Él hizo una mueca, pero estaba listo con su respuesta. "¿Oye Sango? ¿Qué tan lejos has llegado con el auto?"

Temas susceptibles para ambos. Sango se infló y se levantó para regresar al garaje y al trabajo. Miroku la observó alejarse por un momento antes de que su mano inconscientemente se levantara para golpear su propia mejilla, rápidamente se dio cuenta y la atrapó con la otra mano antes de que pudiera hacer más daño. Cuando notó a Inuyasha mirándolo, rió y movió su mano. "Estoy mejorando en esto. Pronto mis pensamientos serán tan puros como los de Budha mismo."

"Sí, tus bofetadas son limpieza espiritual y el Primero está aquí para una agradable taza de te y una plática." Inuyasha echó hacia atrás su cabeza para mirar hacia el cielo.

Miroku suspiró mientras se acercaba al hanyou. "¿Cuál es el problema? Con la forma en como estás hablando suena como si quisieras ser castigado."

"¡Por supuesto que no quiero ser castigado!" Le espetó Inuyasha.

"Lo sé. Sólo no puedes soportar el hecho de que tu destino yace en la balanza… en la pequeña palma de un niño al que obviamente le disgustas, justo desde el comienzo." Miroku movió un hombro. "Entiendo."

"No me entiendes. Odio a la gente entendiéndome." Gruñó Inuyasha mientras se sentaba y se preparaba para saltar. "No me gusta que me dejen esperando, eso es todo."

Miroku estaba mirando hacia la casa. "Parece que la espera terminó."

Inuyasha siguió su mirada y ubicó a Kagome de pie justo en la esquina de la casa. Se veía infeliz y cansada. Haciendo un medio descorazonado gesto de invitación, los llamó. "Dice que quiere hablar contigo."

Inuyasha miró momentáneamente a Miroku quien se veía tan calmado e inmóvil como siempre, aún en la más tensa de las situaciones. Con un giro de sus ojos ante el típico comportamiento de su creador, bajó al piso y siguió a Kagome. Esperó a que la alcanzaran antes de conducirlos a la casa.

El Primero estaba esperando arriba en la habitación de Kagome. Cuando entraron estaba botando en la cama.

"Te das cuenta que a tu cama le faltan algunos resortes, ¿verdad?" Jadeó Shippo mientras se detenía.

"Sí." Respondió ella.

"Bueno, ahora tiene algunos menos." Shippo miró a los dos Cumplidores de Deseos tras ella. Frunció sus ojos mientras su mirada permanecía en Miroku. "Tú. Tú fuiste el que creó a Inuyasha, ¿verdad?"

Miroku miró a Inuyasha, el piso, el cajón de ropa interior en el tocador, luego al Primero. "Sí, yo soy."

"Eso es un crimen en sí, realmente." Dijo Shippo antes de sacudir su cabeza rápidamente. "Pero entonces, fue su deseo y no puedes negar un deseo así que exactamente no puedo culparte por todo lo que ha pasado."

Bueno, al menos Miroku podía respirar más fácil. Sin embargo, el pecho de Inuyasha se contrajo un poco cuando la ardilla le dirigió una mirada. "Pero por otro lado… no puedo exactamente hacerte responsable por crear esa abominación que se llamaba Naraku—ese también fue el deseo de Onigumo y como dije no puedes negar un deseo."

"¿Pero qué hay de todas las reglas que rompí?" Preguntó Inuyasha planamente. Vio a Kagome observarlo por el rabillo de su ojo, quería mirarla y ver su expresión… pero algo lo hizo mantener sus ojos sólo en Shippo.

"Oh sí." Shippo frunció y le apuntó un dedo. "¿Quieres saber lo molesto que es cuando las personas rompen reglas? Cuando los Cumplidores de Deseos rompen reglas se supone que deben morir—¡cuando usan poderes por fuera de los deseos entonces se suponen que también deben morir! Pero tenías que ser obstinado y sobrevivir a eso—y como resultado has estado agotando mis propias reservas de poder, ¡sanguijuela!"

Las cejas de Inuyasha se juntaron. "¿Lo siento?" ofreció pobremente.

"Eso no lo cortará. Porque una vez un rompe-reglas, siempre un rompe-reglas." Lo reprimió Shippo. Honestamente, Inuyasha no estaba intimidado por su pequeño cuerpo y voz… pero la amenaza detrás de esas palabras lo tenían al límite. "Sólo hay una forma en que puedo tratar con tu tipo… tengo que removerte de este mundo."

Eso estaba bien. Inuyasha podía manejarlo. Kagome aparentemente no.

Ella los sorprendió a todos al precipitarse de repente en frente de Inuyasha, como una especie de escudo. Eso le recordó de la vez que había tratado de protegerlo contra Naraku. "¡No puedes hacer eso! ¡Inuyasha no hizo nada malo!"

"¡Hizo todo mal!" Le gritó Shippo.

"Pero salvó mi vida-"

"Y causó molestias al resto de nosotros mientras." Shippo desvió sus ojos hacia su blanco. "Tú, Inuyasha, no has sido nada sino una molestia desde el comienzo. Siempre pareces elegir a los peores amos y luego les das los peores deseos. No hay tal cosa como la maldición del Cumplidor de Deseos, pero en tu caso realmente tengo que creer que definitivamente hay algo incorpóreo colgando sobre tu cabeza. Y antes de que lo digas, sé que no quisiste hacer todas esas cosas - lo sé - ¡confía en mi!" Él dijo esto mientras Inuyasha abría su boca para protestar. "Y también sé que sólo hay un curso de acción para detener esto."

Todos miraban en silencio al niño. Inuyasha no podía creer esto… tenía que ser una especie de broma.

Shippo suspiró y cruzó sus brazos con un leve puchero de un niño obligado a hacer algo feo como limpiar su habitación. "Vas a período de prueba, Inuyasha. De hecho trescientos años de período de prueba, efectivos desde la medianoche de esta noche."

Nadie se movió o dijo una palabra por un tiempo.

Kagome avanzó lentamente. "¿P-prueba? ¿Qué quieres decir? ¿Qué tipo de…?"

"¡Lo siento!" Explotó Shippo de repente, enojadamente defensivo. "¡No puedo evitarlo! ¡Ha roto muchas reglas así que debe ser callado por un tiempo!"

"Él va a ser confinado a su contenedor por trescientos años." Miroku se vio levemente dolido. "Período de prueba significa que… también estará consciente durante su sentencia. No estará dormido."

"Sí, de acuerdo." Inuyasha asintió por un momento mientras todos lo miraban, esperando por la gran explosión. No tuvieron que esperar mucho… "¡¡¿¿QUÉ QUIERES DECIR CON PRUEBA, PEQUEÑO TONTO??!!"

"¡Oye! Incluso yo tengo que responder a las reglas de otras personas - no puedo dejarte fuera, ¡sabes!" Gritó Shippo. "Si fuera suave contigo entonces todo se caería y se desordenaría - no puedo permitir eso así que lo siento pero no es mi culpa - ¡tú te hiciste esto!"

A este punto Inuyasha ya tenía al Primero del cuello y estaba sacudiéndolo furioso. Miroku tuvo que agarrarlo de la oreja para separarlos. "¡Nada de homicidios bajo este techo!"

Kagome pasó una mano por su cabello. "¿No hay nada más que puedas hacer para castigar a Inuyasha?" preguntó tranquilamente.

"¿Qué, como matarlo?" Gritó Shippo, frotando su adolorido cuello y mirando al enloquecido hanyou siendo contenido por Miroku.

"¡No!" medio gritó ella. "No puedes ser más suave con él - ¡trescientos años solo es suficiente para enloquecer a alguien!"

"¡Como si ya no fuera un chiflado!" Shippo cruzó sus brazos. "Esto es lo más indulgente que puedo ser. Podría hacerlo mucho peor…"

Inuyasha frunció sus ojos levemente, pero se calmó después de eso. Kagome aún presionaba. "¿No puedes cambiar tu decisión?" suplicó ella con el niño.

Shippo se encogió. "Ya está dicho. Tiene hasta la medianoche y luego nadie podrá invocarlo por deseos… por mucho tiempo." Él miró a Kagome. "Si fuera tú, usaría ahora ese último deseo mientras tengas oportunidad."

Kagome miró al suelo por un momento, duro, y cuando levantó su cabeza Inuyasha pudo ver las lágrimas brillando en sus ojos. Sin una palabra se giró y voló de la habitación, sus pasos se desvanecieron mientras desaparecía por las escaleras. Con un gruñido, Inuyasha se liberó del agarre de Miroku y agarró a Shippo por el brazalete. "¡Eres escoria!" siseó una última vez antes de soltarlo y seguir a Kagome.

Solo, Miroku suspiró mientras miraba al Primero. "Eso fue muy malo, sabes."

"Muchas personas piensan que la vida es tan simple como el negro y el blanco." Shippo frotó su desordenado cabello. "Sólo el siete por ciento de las personas tienen el final feliz que quieren en sus vidas."

"¿De verdad?" Miroku levantó una ceja.

"Seguro. Es una estadística basada en hechos reales." Shippo suspiró. "El cuarenta por ciento termina miserable…"

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Continuará…