No es una ilusión, mucho menos están soñando...si, damas y caballeros, después de más de un año escribiendo esta historia -cabe destacar, con los mayores tropiezos que un fic me haya dado en la vida- llega el final, con 25 capítulos exactos.

#####

Sin mucha resistencia correspondió el beso, sintiendo cómo y por instinto, su contrario comenzaba a presionarlo contra la pared, rozando sus caderas con parsimonia; un conocido debate por poseer la boca del otro terminó en un hilo de saliva delgado con sabor a café, café negro que había estado tomando Tezuka en la mañana, antes de partir a Seigaku. Se separaron solo para comprobar que estaban consientes de las intenciones del otro...la del castaño de lentes era sencillamente apaciguar esa posesividad y molestia que sentía Syuusuke en ese momento, y la del tensai era averiguar qué tanto de todo lo que habían hablado en esos días había cambiado.

O tal vez, simplemente necesitaban contacto de pieles.

-¿Sabes que faltan minutos para que comience el segundo periodo verdad?- sus ojos zafiro destellaban ansiedad, y el hecho de saber los riesgos que conllevaría apagar esas ganas justo en ese instante, apostando contra las casualidades y la suerte, no hacían más que excitarle.

-Lo sé, estoy muy al tanto de la hora- respondió, igualmente ansioso, desprendiéndose de los lentes de montura al colocarlos en el casillero –así que procura no hacerte de rogar- sonrió lujurioso, con todas las intenciones del mundo de hacer terminar a gritos a su compañero en un orgasmo intenso y veloz, incontenible. Postrado contra la pared como tenía a Syuusuke, sus anchas manos empezaban a masajear sus glúteos, moviéndose de aquí para allá entre el largo de sus piernas hasta su trasero, ese lugar donde se detuvo a presionar aquella bien torneada zona por tantos años de ejercicio. Fuji suspiraba, justo al oído del otro, susurrando su contraataque –Eso depende de qué tan bueno seas- mordió su lóbulo izquierdo, robando un gruñido grave de su buchou. Antes de darse cuenta, el short deportivo del tensai había bajado hasta sus rodillas y su bóxer era objeto de indecorosas carisias que obligaban a sus reprimidos gemidos a brotar. El rostro de Kunimitsu bajó hasta estar justo frente a aquella parte de la anatomía de su amado que tanto le enloquecía, liberándola con los dientes de esa prisión de tela ceñida.

-Para ti, siempre el mejor- dicho esto, atacó con lamidas y besos la despierta virilidad de Fuji, quien no perdía tiempo y colaboraba con movimientos de cadera contra los labios hambrientos y húmedos del tenista mayor. La boca del cabellos castaño ocre pasó por el glande, de allí subiendo por el vientre y llegando hasta los pezones de su compañero, sintiendo como su propia erección reaccionaba ante los melodiosos jadeos de su Syuusuke. Unas conocidas manos delicadas y directas parecían responder a su silencioso llamado, nadie mejor que su ángel endemoniado para saciar su necesidad de libido, conociendo todas las letras de la palabra 'placer' a la perfección…esa mano atrevida masajeaba tortuosamente su pene, tensándolo más.

Mordía y soplaba contra sus tetillas, jugando con ellas, como él jugaba con su erección hasta hacerle temblar. Fuera paciencia, se agotaba como los granos de arena de un reloj, así como se les acababa el tiempo antes de la campana de cambio de hora; Tezuka se desprendió de aquel adictivo pecho y con rápidas y castas mordidas en el cuello y la clavícula, hizo un ademan contra su cintura que daba a entender que debía moverse, prepararse para lo que venía: el plato principal.

De espalda a él y de frente la pared, el ángulo de visión del ojos celeste no era muy amplio, aunque tampoco lo necesitaba ya que permanecía delirante, chupando y lamiendo con gusto los dígitos húmedos que le ofrecía el otro –Kunimitsu- gimoteó, apresurando al aludido para terminar el proceso de lubricación de lo que sería el prefacio a la penetración que tanto ansiaba ¡moría por sentirlo dentro! El mayor atendió al llamado, sintiéndose arder por la manera tan lastimera de llamarlo por su nombre, posó con cuidado la punta de su dedo contra la entrada caliente que tanto lo añoraba, uno, dos…solo dos fueron suficientes para hacer venir a Syuusuke entre quejidos. Aprovechando el liquido seminal de la eyaculación, el buchou untó su miembro con el lo suficiente para introducirlo sin pausa en su ya dilato ano.

Exquisita la palpitante recepción en las paredes internas de su titular, arrancándole sin pudor gruñidos, a los segundos comenzó a bombear como poseído contra aquel agraciado trasero que lo recibía gustoso. Las piernas separadas de Fuji dieron espacio suficiente para que Tezuka descargara todo su contenido de una vez, eyaculando de nuevo el hombre entre sus caderas.

Sonó un relámpago, anunciado lo obvio.

Comenzó a llover, el campus parecía acribillado por las pesadas gotas de lluvia que caían como balas sobre el techo del edificio, nunca les sonó tan endeble la zona de los vestidores deportivos como esa vez por culpa de la estridente precipitación. Opacaba cualquier otro sonido. El de sus pensamientos inclusive, y el correr del agua de las duchas bañando sus cuerpos eliminando rastros de cualquier posesión mutua en sus pieles. Separados por dos paredes bajas de cerámica beige solo veían de reojo medio cuerpo de su contrario, lo suficiente para saber qué tanto de aquello les pertenecía. No demoraron en cerrar la llave y cesar la caída de agua, se secaron y cambiaron el uniforme de Educación Física por el estereotipo escolar de secundaria en curso superior.

Sonó la campana, apenas audible fuera del colegio gracias al eco distante -¿Nos vamos ya?- preguntó Fuji, sonriente como de costumbre, feliz con su descubrimiento reciente en su casillero -¿Cómo nos vamos si está lloviendo de est- no terminó la frase Tezuka antes de ver el objeto alargado balanceándose presumidamente en la mano de su contrario -¿No habías dicho que no traías paraguas?- elevó la ceja, demandando una explicación. –No lo cargaba conmigo, de camino a los vestidores me acordé que tenia uno guardado en mi casillero ¿curioso no?- se encogió de hombros. El capitán de tennis se limitó a suspirar frunciendo el ceño, no podía determinar cuánto de aquella última hora había o no sido 'casualidad' del destino o culpa de su impredecible compañero. –Hey, no estarás pensando en culparme por la lluvia ¿o sí?- inquirió algo ofendido el titular de tercero. Kunimitsu solo sonrió de medio lado –Para nada, nadie tiene la capacidad de controlar el clima- acotó pensativo tomando rumbo a su clase Aunque solo hay alguien capaz de aprovechar así todas las casualidades y elementos inesperados a su favor, y ese eres tú pensó para sí aunque no se lo diría.

-No te mojes Tezuka- lo alcanzó Syuusuke con el agraciado objeto sobre sus cabezas, caminando a paso igualado para que ninguno se quedara atrás.


Malditos temporales de lluvia se lamentó el O´chibi, en la entrada cubierta del edificio que daba al campus. Era evidente que no habría prácticas de educación física con ese tiempo, los de primer año revoloteaban en los pasillos de la planta baja quejándose mutuamente como si pudiesen resolver algo con ello –Etto, Ryoma-kun…- llamó la tímida voz de su compañera de clases, Sakuno, iba vestida con el uniforme femenino de deporte y una nueva cinta rosada a juego con sus coletas –Ah Ryuuzaki ¿Qué quieres?- respondió sin gran interés, como siempre –Hoy no habrá prácticas de tennis así que me preguntaba si podrías…emm ayudarme con unos swing- comenzando a sonrojarse, como si no fuese lo suficientemente obvia su intención; hubo un pequeño silencio mientras el chico procesaba la pregunta, de reojo observaba lo ansiosa y nerviosa que estaba la muchacha por una respuesta, para su sorpresa empezaba a creer que entendía cómo se sentía realmente la chica en esos momentos. Algo de todo aquello de romances y sonrojos había aprendido en los últimos meses, él como el trato con un amigo cercano puede cambiar de un momento a otro sin saber cómo aceptarlo o digerirlo.

Comenzaba a verla no-tan-patética como creía.

Solo algo de aquello había entendido –solo un poco- pensó en voz alta -¿Ryoma-kun?- no fue una contestación clara, pero Sakuno no sabía cómo volver a interrogarle –Solo un poco, te mostraré solo algunos- aclaró, acomodándose la gorra sobre la frente –Practicaremos dentro, hasta que termine la hora y subamos al salón- sin esperar respuesta se dirigió a los casilleros donde sacó su raqueta para luego encaminarse a un sitio amplio y menos concurrido en las escaleras, la pelirroja aun confundida lo imitó, siguiéndole con su bolso de tenis. En un intento de tutorial logró que su compañera en el inmensurable tiempo de dos horas aprendiera como poder balancear una raqueta sin sacarle el ojo a alguien y en el mejor de los casos, no desgarrarse el brazo completo con ese mediocre agarre.

-Listo- anunció minutos antes de sonar de nuevo la campanilla –Ah ¡gracias Ryoma-kun!- una reverencia alegre, muy alegre –No es gran cosa, hasta un principiante podría haberte ayudado con esos errores- encogiéndose de brazos, bajando las escaleras –Emm no es eso lo que quería decir, de verdad te agradezco que hayas cedido a enseñarme- el aludido volteó hasta apuntar con su vista la de ella –Emm es que la verdad no creí que accedieras a explicarme tan amablemente- su rostro estaba totalmente rojo ante la pequeña sorpresa que evidenciaban los ojos de Echizen –No digo que no seas amable, es que emmm no pensé que te tomarías la molestia de escucharme, nos vemos- salió corriendo a cambiarse, tras sonar el cambio de hora.

Por alguna razón eso tomó por sorpresa al pequeño tenista, que seguía atónito…corrigió su expresión sonriendo enigmáticamente.

En cuestión de minutos ya la lluvia había descendido lo suficiente para poder acercarse a las canchas, pero no demasiado como para poder practicar. Varios de los recoge pelotas del equipo hacían lo posible para siquiera poder ambientar el lugar antes de mediodía, para empezar las prácticas a la tarde luego del cuarto periodo. –Órdenes de Tezuka-buchou- escuchó la voz conocida de su erizo amigo, sin voltear a ver a su senpai de 2do –Todos los de primer año deben secar las pistas- tendiéndole campantemente una fregadera –Momo-senpai ¿disfrutas esto verdad?- tomando de mala gana la mopa, viéndole con aburrimiento -¿Qué clase de mala persona crees que soy?- fingiendo inocencia de una manera poco convincente –Una que finge ser bueno cuando en realidad es un abusón- chasqueó la lengua divertido de ver como su compañero se inquietaba -¡Claro que no!- y ahí estaba por empezar su melodrama de todos los días; cuando por regaños de Tezuka, fueron atraídos junto con los demás regulares al centro del lugar. Un anuncio simple resaltando el hecho de recorte de tiempo en las prácticas de ese día.

-¡Hoi hoi! Llegaré temprano a casa~-

-Bien, supongo que acompañaré a Eiji-

Podré ayudar a mi viejo a preparar sushi para la cena-

-Esta noche crearé otro archivo de datos en mi computadora-

-….trotaré un rato fshhsh-

-Veré la repetición del USA open esta noche-

-¡Bien! Podré ir a la tienda de videos y alquilar muchas películas-

Nadie parecía realmente 'desmotivado' por saltarse el día de entrenamiento….Fuji tenía razón, dejarles el día libre a los muchachos aprovechando la inhabilitación por la lluvia fue la mejor opción, si por él fuese, ya estuviesen mojando el suelo de nuevo con el sudor de sus regulares. Tras disolverse la reunión, el capitán suspiró, masajeando su entrecejo con algo de cansancio.

-Vamos Tezuka, no te frustres, hiciste lo mejor para todos ¿ves a alguien aparte de ti preocupado por desperdiciar una mala tarde? Al contrario, eso nutre sus percepciones personales para despejar la mente- sonrió calmadamente, aplicando la psicología invertida que tan bien se le daba.

-Supongo que tienes razón, ahora que lo pienso también estoy algo cansado de toda esta semana de evaluaciones- respondió pensativo y algo recatado en darle la razón a su compañero; nada ganaba con negar la buena –por esa vez- intención de Fuji.

-¿Qué hacemos entonces? Tenemos tiempo libre antes de regresar a casa… ¿pasamos a cenar algo?- insinuó. Un breaker se pasó en la mente de Kunimitsu Deja vû pensó algo aterrado -¿A dónde sugieres ir?- alzó la ceja inconscientemente –A cenar comida americana ¿te apuntas?-

Cómo si se le acabase la vida en ese instante, la vio pasar frente a si en microsegundos hasta caer en un desagradable recuerdo ligado a la comida, hace algún par de semanas Mostaza torció el gesto en desagrado -¿No quieres?- escuchó la voz de Fuji algo dubitativa –Eh no, no es eso…comeré lo que sea, siempre que no lleve nada de sabor muy fuerte- respondió precavido, recibió la sonrisa del otro como apruebo.


El atardecer llegó antes de darse cuenta, las luces nocturnas empezaban a resaltar tras la sombra de sol que se esfumaba lentamente, los distritos poblados y comerciales cobraban vida, al igual que la ciudad y su lado nocturno. Una pareja de amantes poco común, ambos estudiantes de secundaria superior y deportistas, se dirigían entre las calles estrechas de una empinada bajada hacia un área de comida internacional, nada lujosa pero acogedora por la familiaridad de sus establecidos restaurantes. De nuevo frente al pequeño lunch de Sam, un conocido chico a cargo de un restaurant de hamburguesas donde había estado una sola vez….lo justo para una vida. O al menos eso pensaba Tezuka hasta hace menos de tres horas, cuando decidió darle otra oportunidad a Syuusuke y a su paladar. Tragó forzado al seguir a su compañero, al momento de pedir la orden, una sencilla pregunta se le hizo de vida o muerte -¿Desean algún condimento?-

Fuji miró a Tezuka, esperando una respuesta, éste suspiró y dijo –Sólo….salsa-

Se sentaron a comer, aislados a los ruidos incómodos de la calle, en una mesa para dos personas, tomados de la mano bajo la tabla, cruzando miradas furtivas como dos traviesos –Lo que me obligas a hacer Fuji- se quejó vagamente, sin realmente intenciones de lamentarse –Lo mismo digo Tezuka, lo mismo- sus zafiros azules destellaban. Se contemplaron un momento más –Oye ¿vas a besarme o debo hacerlo yo para obligarte a tragar mostaza?- rio Syuusuke, causando una leve sonrisa en el otro –Hagamos algo más interesante- tomó un bocado de su hamburguesa con salsa adicional y lo besó, literalmente lo mordió, sus labios quedaron embarrados en rojo cremoso. Se separaron, y en complicidad muda decidieron terminar rápido la cena…para quemar las calorías extra en casa.

Salieron del local a paso algo apresurado cubriéndose con el anonimato de la oscuridad, sin separar el lazo de sus manos….levantaron la vista frente a dos par de zapatos que estaban estáticos frente a ellos: Momoshiro y Echizen, en un arrumaco muy parecido al suyo.

Cruzaron miradas inesperadas, segundos después lograron articular palabras –Hola senpais- saludó el menor -Buenas noches Momo, Echizen- el rostro ilegible del tensai, como siempre, tenía un aire indescifrable, el castaño de lentes solo acomodaba la montura de sus cristales sobre su nariz -¿De regreso a casa?- inquirió algo forzado el titular de 2do, recibiendo un monosílabo de Tezuka como respuesta. –Emmm hasta mañana- cohibido, pero disimulándolo medianamente, el mayor de sus kohais literalmente arrastró a su compañero de lado contrario. Ambos castaños no dieron la vista atrás…no había nada más que ver, ni aclarar.

–Son nuevos en esto- haciendo un esfuerzo por no reírse –Todos lo fuimos alguna vez- respondió más seco de lo normal el tenista zurdo –Será interesante ver cómo se desarrolla toda su relación- algo planeaba con esa mirada incomprensible de centelleos azulados, el otro decidió no pensar demasiado en sus ideas –seguramente- falsas. Pero le advirtió, sabiendo el camino que podría llegar a tomar ese insano interés –No te involucres más de lo necesario con ellos Fuji-

-Lo sé, sólo los apoyaré desde las sombras…como senpai- plantó un beso suave con gracia en su mejilla, haciéndole vagas cosquillas con los labios –Sólo me involucro contigo, celoso- aclaró, recibiendo un pequeño codazo por parte del otro –Déjate de tonterías y vámonos, se hace tarde- dieron paso hasta subir aquella colina, cruzando frente a los estrechos callejones verticales.


Frente a ellos pasaron sus seniors del equipo de tennis, en una actitud melosa pero discreta. –Y después dicen que somos los novatos- se quejó Momo, al verles codearse y besarse como dos tórtolos –Son mas cursis de lo que parecen ¿verdad Ryoma?- llamó por el nombre al chiquillo, aun con algo de vergüenza por falta de costumbre; de fondo en el callejón era poca la luz de los faroles que lograba iluminar, lo suficiente para ver al aludido de espaldas –Oye…no me digas que te apenaste- no más terminar la frase, el aire de sus pulmones salió a la fuerza por su boca…vaya que el enano daba empujones fuertes –Tú no hables mucho, viniste corriendo para acá aprovechando que no voltearon a vernos- refutó, algo molesto, ladeando el cuerpo de lado contrario a la iluminación. Momo no cayó de bruces al suelo con la suerte de un deportista de reflejos fuertes, pero si quedó algo sensible en la zona, no haría un escándalo, ambos tenían maneras diferentes de expresar su pena. Suspiró, le tocaba tomar el papel de 'senpai' que casi siempre le quedaba grande, tomó la mano de su chico, éste la aceptó sin mirarle, ya se imaginaba su leve sonrojo cubierto innecesariamente por su gorra…algo parecido al suyo propio.

Cerraron el apretón entrelazando sus dedos, juntando sus brazos sin atrever a mirarse de frente, con el miembro superior libre cruzó por sobre la estatura de su o'chibi un medio abrazo. Ryoma no se movió, él tampoco, pero sabían que andaban enredados en un contacto un tanto extraño. El tenista ambidiestro avanzó unos cuantos pasos mudos halando al otro tras sí.

Tienen razón en algo…aun nos falta mucho el bajito afianzó el paso para llegar cuanto antes a casa, en un pensamiento que sabía, compartían justo en ese momento.

FIN

#####
¡Hasta aquí llega! lamento haberles hecho esperar tanto. Mil gracias a los que me leyeron cuando aún era un proyecto virgen con un -supuesto- max de 8 capítulos XD pueden ver como creció con tantas ideas n.n a todos aquellos que se tomaron el tiempito de dejarme reviews constantes y estar pendientes de las actualizaciones, y también quienes leyeron en el anonimato ¡Gracias!