Buenas gente! :D

Llegué más temprano por aquí... gracias a la ayuda de mi adorada gemela perdidaLady Kid estoy escribiendo un capítulo por semana, creo. JAJAJAJA si es que cuando hay alguien como ella tan emocionada que te apoya tienes ganas de escribir más y más XD por eso me gustan tanto los reviews :3 así que no dejen de dejarme... porque sino lo acabará leyendo solo ella, porque ya se lo paso aparte XD Para seros sincera, este capítulo de momento es el que menos ganas tengo de publicar... no me ha gustado para nada como ha quedado, pero bue... eso lo dejo mejor a la opinion de MIS QUERIDOS LECTORES e_e

Lady Kid: de nuevo te digo que no voy a responderte a todos los reviews XD y mira que vas a tiempo record, con todo lo que haces XD

Laurii19: quitate los morritos hija y lee XDDD ahora creo que no lo deje a medias XD espero que haya sido suficientemente pronto, aunque apuesto a que no XDDDD en cuanto pueda me leeré tu fic u.u' pero es que voy ajetreada con el trabajo y escribiendo com fanfics a la vez u.u' aunque solo esté publicando uno en fanfiction XD

conanmanaca: supongo que te saltaste una i... porque sino es un nombre raro! XD me publicaste el review del primer capítulo así que no se si llegarás a leer antes esto o no XD si hubieras entrado con tu nombre te hubiera enviado un PM y así lo hubieras leído antes XD si flipaste con el inicio esperate a lo que viene despues de esto XD deseo que te siga gustando ;)

anonimo: gracias! :D

En cuanto a otro review que me han puesto en el capítulo 1, referente a que si al padre de Kaito lo mataron los HDN... sí y no... en un principio tenía la idea de hacer que fueran ellos mismos los que lo hubieran matado, pero luego creé una parte de los HDN separados, que se llaman Los Inmortales (ya han salido nombrados por aquí). Son como una secuela mal hecha de los HDN, es decir, antes pertenecían a los HDN, pero ellos se especializaron en encontrar solo a Pandora, así que se fueron distanciando un poco, aunque siguen en terminos de Ginebra y Vodka, perteneciendo a los HDN. No creo que así sea en el manga, pero como de momento solo se ha sabido el nombre de Snake y poca cosa más... (además de que Snake es increiblemente parecido a Tequila, de los HDN, salido en un capitulo del manga y del anime de Detective Conan... o eso me pareció a mi). ESPERO LES HAYA RESUELTO LAS DUDAS CON ESTO! :D

Para aquellos que estén acordándose de todas las fechas que pongo (que ni yo recuerdo casi XD) les pido perdon por mi error del que me ha hecho saber Lady Kid. Por casualidad hay dos días seguidos que son April's fool... así que tuve que modificar el capítulo 2 por el día 3 de abril... cambiando un poco entonces la esplicación de cuando llegan Aoko y Heiji en el Programa Especial de la Policía de Kioto. Disculpen las molestias u.u

Sin nada más que decir! A LEER! :D


Grito de Libertad.

¿En qué se convierte la nieve? En primavera. A pesar de que la nieve es fría, la primavera llegará definitivamente.

Hatake Naka (Mangaka japonesa, escritora de 'Fruits Basket'. Su sobrenombre es Takaya Natsuki).

- ¿Qué ocurre? –preguntó Eisuke.

Heiji y Shinichi se habían parado al medio del pasillo mientras los sollozos de Yui se escuchaban cada vez con más fuerza. El moreno observaba con atención a su amigo que lloraba en silencio.

- Lo siento Sakura-san –suspiró Shinichi intentando aclarar su voz para que nadie más pudiera notar esas lágrimas– una vez más le vamos a traer problemas.

- Mis únicos problemas joven son el ser tan vieja –sonrió la mujer– mis piernas ya no dan para mucho y he tenido que venirme hasta aquí para poder vivir un poco mejor.

- Nosotros la ayudaremos, Sakura-san –sonrió Kaito detrás de ellos– Hattori, permítame.

El moreno vio como el mago agarraba el brazo de su amigo.

- Creo que ha llegado al límite, Eisuke –suspiró arrastrando al detective hacia la habitación.

- Lo siento Hattori, pero por ahora es mejor que los dejéis solos –sonrió tristemente el agente de la CIA.

- Estaba…

- Sakura-san, ¿tiene un poco de alcohol? –preguntó el agente de la CIA cortando las palabras del moreno.

- ¿Para qué? –preguntó la anciana.

- Para curar y para beber –sonrió Shiho– celebremos una vez más nuestra suerte, ¿eh Yui-san?

- Nos hemos deshecho de todos esos en dos minutos –sonrió la niña secándose las lágrimas– incluso yo me he sorprendido.

- ¿Está usted bien, joven? –preguntó la anciana poniéndose delante de Ran.

La abogada seguía con esa mirada preocupada y observaba con atención la puerta por la que se habían ido. Cerró los ojos con suavidad para evitar que sus lágrimas cayeran. La mujer sonrió amablemente y se atrevió a abrazar a la chica. En unos segundos deshizo su abrazo y observó a Ran.

- Gracias –sonrió ella mirando a la mujer de pelo blanco– mi nombre es Ran, un placer.

- No te preocupes –sonrió Sakura yendo hacia otra habitación un poco alejada– las lágrimas lo curan todo jovencita. Tanto para ti como para él. Nunca hay excepciones si tienes a alguien que pueda escuchar tu voz.

- Voy a entrar la furgoneta entonces, Sakura-obaachan –sonrió Eisuke saliendo por la puerta– mi nombre es Hondo Eisuke y soy de la CIA.

Kazuha se acercó a Heiji que se había quedado mirando también a la puerta.

- ¿Estás bien, Heiji? –preguntó Kazuha besando su mejilla.

- No podré ayudarlo nunca –susurró el moreno para que solo lo escuchara su mujer y viendo como Shiho entraba a la habitación con un par de botellas extrañas.

- Eso no es cierto, joven –sonrió la anciana– con una sonrisa se puede ayudar a todo el mundo, haya pasado lo que haya pasado –suspiró girándose hacia los demás– Bueno… ¿qué te parece si te enseño la casa Yui? –la niña sonrió y afirmó con la cabeza– luego se la mostrarás a los demás, ¿verdad?

- Sí –respondió ella.

- ¿Una sonrisa, eh? –preguntó Heiji mirando a Ran.

- Una sonrisa –respondió ella afirmando con la cabeza y sonriendo.

- Una sonrisa –añadió Kazuha abrazando a Heiji.

Shiho salió de la habitación y cerró la puerta. Se sentó al pasillo al lado de la puerta en un suspiro.

- ¿Estás bien? –preguntó Ran sentándose a su lado.

- Por supuesto –respondió la científica.

Heiji se sentó también allí en donde estaba y Kazuha se sentó a su lado agarrando su mano. Estuvieron un buen rato allí. Eisuke entró de fuera con un par de mochilas cerrando la puerta con la llave que había puesta y se quedó con ellos apoyado a la pared. Kaito salió de la habitación un buen rato después. Todos lo miraron.

- Bueno, ya está mejor –sonrió el ladrón– la herida se estaba abriendo de nuevo, pero le he podido curar. ¿Dónde está Yui? –preguntó el mago.

- Dando vueltas con la anciana –sonrió la científica– venga vamos… no desaprovechemos nuestras oportunidades –añadió levantándose y agarrando una de las bolsas que llevaba su compañero.

- ¿Cómo piensas hacerlo? –preguntó Kaito.

- Tenemos que controlar todo y hackear de nuevo el sistema para poder hacerlo –suspiró la científica.

- Nada de hackers aquí –se quejó la anciana llegando– aquí no hay gente mala.

- Digámoslo de otra manera –sonrió Shiho– vamos a acceder a nuestro sistema con nuestras claves para poder seguir trabajando.

- Así me gusta –sonrió Sakura.

- ¿Sakura-obaachan usted sabe de ordenadores? –preguntó Yui a su lado.

- Por supuesto –se rió la mujer– tu madre me enseñó muy bien. Y también me enseñó a Hackear un sistema –se rió.

- Mouri –sonrió la científica sin mirar a la chica– ¿podrías acompañar a Kudo, por favor?

- Por supuesto –sonrió la abogada levantándose.

- Hattori, vente, tenemos que hablar de lo de Miki –le informó Eisuke.

- Sí –respondió el moreno agarrando la mano de su mujer y tirando de ella.

Todos se alejaron del pasillo dejando a Ran sola. La chica abrió la puerta y entró en la oscura habitación, cerrando la puerta tras de sí. Habían cerrado las cortinas azul oscuro que no permitían pasar casi nada de la luz que aún quedaba de sol con las ventanas abiertas. La habitación solo tenía una cama y una pequeña mesita de noche con una lámpara de pie pequeña encima. Ran se acercó a la cama y se arrodilló al suelo. Shinichi estaba con los ojos cerrados tranquilamente respirando con lentitud, tapado con las sábanas hasta el cuello. Parecía como un niño pequeño que dormía después de un día en un colegio nuevo. Ran sonrió en la oscuridad y se apoyó en la cama del chico observándolo con interés. Su sonrisa se apagó como una vela siendo soplada en un cumpleaños. Se mordió el labio inferior intentando que las lágrimas dejaran de caerle, pero… no podía conseguirlo. Pensó una vez más en todo lo que había ocurrido durante esos largos años. Ella con los ojos cerrados, podía sentirlo a su lado, aunque no estuviera. Podía intentar mirar por la ventana, pero seguiría sin poder ver esas estrellas que le concederían su deseo. Ella como siempre seguiría allí, esperando por él. Durmiendo, buscaba los sueños con sentimientos puros. Todos esos recuerdos que le traía la noche de ellos dos… buenos… malos… extraños… entonces si en algún momento despertaba de esos sueños, cerraba rápidamente los ojos para que su cara no pudiera desaparecer. Pensaba en qué estaría pensando, estuviera, donde estuviera. Pensaba en si estaría mirando lo mismo que ella cada vez que veía un cielo estrellado. Pasaban las noches una tras otra pensando en que quizás por la mañana podría de nuevo ver a Shinichi y que le sonreiría con amabilidad diciéndole que había vuelto y no se iría jamás. Entonces su corazón volvía a palpitar con fuerza, como si también lo estuviera buscando… como si pudiera notarlo, estuviera, donde estuviera. Era entonces cuando entendía lo grande que era el cielo y lo pequeños que eran ellos… se daba cuenta de que solo las estrellas estaban con ella… que el viento y el mañana también la seguían… igual que la oscura soledad… Seguía teniendo ese sentimiento de perderlo que había tenido en Tropical Land… esa sensación que tenía cada vez que desaparecía por un caso… esa sensación dolorosa que sintió en cuanto lo había vuelto a ver en el cine hacía tan solo un día… esa sensación volvía de nuevo con más fuerza. No quería perderlo de nuevo. No podía perderlo de nuevo. Se tapó la cara con las manos para esconder sus sollozos. Apoyándose a la pared de la habitación para no hacerse daño si perdía las fuerzas una vez más. Le dolía tanto el corazón que parecía que tuviera que explotar en cualquier momento… esa sensación también la tuvo cuando Yukiko informó de la desaparición de Shinichi. Yukiko, Yusaku y Heiji se enojaron tanto ese día en la comisaría que le hicieron ver que la cosa iba realmente mal. Además… eso que habían dicho Shinichi y Heiji mientras salían del hospital… ¿qué había sido aquello? ¿Por qué le daba la sensación que Shinichi estaba recordando aquellas palabras que estaba diciendo? ¿Por qué podía notar que no hablaba de Nishio solamente? Necesitaba saber más. Quería saber la verdad y solo la verdad y, quizás, la cruda realidad…

Escuchó un ruido delante de ella. Apartó sus manos y levantó la vista hacia delante. Shinichi estaba con una rodilla al suelo, delante de ella, y sonriendo. Tenía el pecho descubierto, tapado con vendas y cicatrices. Ran se tapó la cara de nuevo. Notó como las manos, un poco frías, del chico le agarraban las suyas con fuerza y seguridad. Cerró los ojos antes de que Shinichi le apartara las manos de la cara.

- ¿Qué ocurre, Ran? –preguntó él con la voz baja.

Ella abrió los ojos con lentitud y lo miró, aunque las lágrimas seguían saliendo y tan solo le dejaban ver su figura borrosa. Pero sabía que su sonrisa había desaparecido y ahora la miraba preocupado.

- ¿Estás bien? –preguntó de nuevo en el mismo tono.

El chico le soltó las manos y abrió los brazos. Sonrió una vez más. Ran se acercó a él y dejó que la abrazara con fuerza.

- Tranquila… –susurró al oído de la chica– todo está bien…

- No… no está bien… –respondió ella llorando una vez más– ¿Qué fue eso de te he echado de menos? –preguntó levantando la cabeza para ver sus ojos en medio del agarre– ¿Qué fue eso de que Kudo Shinichi está muerto? –suspiró entre sollozos, bajando la voz– ¿De qué tienes miedo? –preguntó buscando los ojos que el detective había cerrado– No lo entiendo… –añadió viendo que no obtenía una respuesta– ¿Qué son esas heridas y cicatrizes? –esperó una respuesta que no llegaba– ¿Por qué te fuerzas de esta manera? –silencio de nuevo– ¿Shinichi? –ella intentó deshacerse de su agarre para poderle ver mejor, pero él la agarró con más fuerza.

Shinichi abrió los ojos con lentitud fijando su vista a una pared que parecía lejana en sus ojos.

- No has preguntado suficiente en el hospital, ¿eh? –suspiró finalmente con una fugaz sonrisa– respecto a tu primera pregunta... –bajó la mirada hacia ella– sí te he echado de menos… –añadió viendo como ella enrojecía por estar agarrada por él mientras le decía eso– El porqué lo de que Kudo Shinichi está muerto… es porque realmente lo estuve. Durante 4 minutos, en América. Estábamos Kaito y yo solos, nos abrieron a balazos y nos echaron al mar a 4 quilómetros de la costa –Shinichi levantó la vista de nuevo después de ver como Ran iba palideciendo– pudimos nadar durante un rato, pero… no aguantamos casi nada en esa agua helada.

- ¿Cuándo? –susurró ella.

- Hace 3 años… el 9 de julio de hace 3 años.

Ran se deshizo del agarre y lo miró a los ojos. Él sonrió cálidamente.

- Respecto a lo que tengo miedo… –suspiró de nuevo triste Shinichi– tengo miedo a todo –respondió observando los ojos azules de ella aún más preocupados, si cabía– Pienso en un futuro, porque siento que si vivo el presente, me quedaré por siempre en el pasado. Si me pierdo en cualquier lugar –suspiró apoyándose en la cama– mi cerebro me indica con rapidez el camino de vuelta por miedo a no poder regresar a casa. Cada vez que entro en un lugar, he encontrado antes todas sus salidas, por miedo a ser acorralado en ese sitio. Calculo mis posibilidades de salir con vida en cuanto siento que algo va mal, por miedo a darme por vencido, así consigo aumentar mi fuerza. Mi cabeza me muestra una y otra vez las imágenes de las caras que más temo por miedo a olvidarlas y que algún día puedan volver a hacerme daño –Shinichi bajó la mirada– ya no confío en nadie que no sea yo mismo, porque si alguien se acerca a mí… siempre busco la manera de alejarme, por miedo a no poder escapar si es más tarde.

- Pero yo estoy cerca de ti –sonrió tristemente Ran.

- Tú no eres una desconocida –sonrió Shinichi– y sé que nunca me traicionarías. Pude sentirlo en el hospital.

- ¿En el hospital? –preguntó ella en un susurro casi inaudible.

- Si tengo que dormir yo solo en una habitación, no duermo –respondió él cerrando los ojos– tengo miedo a que me ataquen indefenso –añadió– tu presencia me tranquilizó… conseguí dormirme porque sabía que tú te quedarías conmigo. Y temo dormirme porque tengo miedo a todo lo que ocurrió hace 6 años. Tengo miedo de que todo haya sido un sueño y despertarme de nuevo en ese lugar.

- ¿Cuál es ese lugar? –preguntó Ran preocupada sabiendo que de nuevo estaba hablando de algo realmente terrible, como cuando hablaban con Heiji saliendo del hospital.

- Lo siento… –fue lo único que atinó a decir él.

Ella le miró. Su semblante se había oscurecido más si cabía.

- Esas heridas son a consecuencia de la batalla que estamos teniendo con esa gente.

Ran se quedó mirando sus ojos asustada.

- Me fuerzo de esa manera porque es la única manera en la que puedo sentirme agradecido a ellos –sonrió mirándola– les debo mi vida a Kaito, a Shiho y a Yui. No me importa lo que pase… si puedo salvarlos…

Ran abrió aun más los ojos de sorpresa en cuanto vio que al chico le brillaban los ojos. Pero le brillaban porque estaba empezando a llorar.

- Ellos me sacaron de ese lugar, aunque no estuviera consciente –suspiró– solo porque mi mente aún les era servible –sonrió– eso no me lo creo ni de Shiho, ni de Yui, pero sí de Kaito –se mordió el labio– ¿algo más?

Ran abrazó al chico con fuerza. No entendía lo que estaba ocurriendo. Cada vez que hacía una pregunta entendía menos. Quería saber más de lo que había pasado, pero sabía que si preguntaba Shinichi no lo aguantaría. Notó que las manos del chico la agarraban de la chaqueta azul que llevaba. La agarraban con fuerza como si no quisiera que se alejara de él. Ran se separó un poco de él y lo miró con una sonrisa. Shinichi se estaba hundiendo así que no había lugar para sus lágrimas, ella lo sabía, aunque le doliera verlo así y tuviera ganas de llorar también.

- Shinichi… –susurró ella– sabes… sabes que puedes confiar en mí, ¿vale? Yo te ayudaré en lo que pueda…

Él levantó la mirada para verla.

- Lo siento… –murmuró mientras se agarraba con más fuerza a ella.

- No pasa nada –susurró Ran agarrándolo con más fuerza que antes– ya todo está bien…

- Te… te lo… –Shinichi tartamudeaba entre sus lágrimas– te lo contaré todo… pero… no hoy…

- No importa, Shinichi…

- Quiero hacerlo…

- Está bien, pero no hoy… –respondió ella– hoy déjame ayudarte. Tienes que descansar para que mañana vuelvas a estar bien, ¿vale?

El chico afirmó en la oscuridad. Se quedaron los dos abrazados en silencio un buen rato. Sintiendo las respiraciones de cada uno. Ran cerró los ojos mientras notaba como su jersey se mojaba. Sentía tanto dolor que no podría evitar llorar de nuevo, pero tenía que ser fuerte esta vez.

- … que nos rodea. Una vez más saldremos a volar, abriremos las puertas para la salida –murmuró Shinichi haciendo que Ran abriera los ojos de nuevo– el cielo puede ser inmenso y sigue lleno de estrellas. Esperando a nuestra huída… esperando por nosotros. Lo conseguiremos… podremos llegar hasta allí –se calló para coger aire– y una vez más… una vez más venceremos la realidad. Encontraremos todos, la libertad. Venceremos para que todo pueda a volver a la realidad. Yuu escalará. Minami saltará. Shinichi sonreirá. Kaito volará. Shiho paseará. Miki buceará. Por… los años… por… nuestra liber… tad.

Ran se quedó escuchando en silencio mientras notaba que las manos del chico se soltaban de ella. Se apartó para verlo. Shinichi se había dormido. Ella lo tumbó en la cama. Realmente se había dormido. ¿Qué había sido aquello? Lo habían dicho en la furgoneta y ahora Shinichi lo decía una vez más. Suspiró mientras alguien llamaba a la puerta. Kazuha abrió y entró.

- ¿Va todo bien? –preguntó la chica de Osaka en voz baja cuando estuvo al lado de ella.

Ran afirmó con la cabeza.

- ¿Quieres ir a tomar el aire? –preguntó de nuevo Kazuha guiñándole un ojo.

Ran volvió a afirmar y se levantó.

- Están todos en el jardín –sonrió la chica– la puesta de sol es hermosa.

- Vale…

Salió de la habitación cerrando la puerta. Se quitó la chaqueta azul y la agarró entre sus brazos. Así al menos nadie podría verlo. Su camisa blanca debajo de la chaqueta seguía seca. Sonrió mientras se dirigía hacia donde podía escuchar risas. Giró a la izquierda, en donde un comedor muy amplio y ordenado se podía ver iluminado por el sol naranja. Se acercó a las puertas de cristal que iban hacia un jardín de hierba bien cortada y árboles de cerezo. En cuanto salió del comedor, había un pequeño pasadizo de madera en el que Kaito estaba sentado con un ordenador tecleando. Se quedó detrás de él. Estaba susurrando algo que nadie podía escuchar. Se acercó un poco más a él.

- Rojo, azul, amarillo y dolor –susurraba mientras seguía tecleando– nos mojamos, sentimos calor y seguimos vivos. Podremos volver a susurrar tumbados en el frío suelo. Nuestros deseos se harán realidad. Porque aunque la nieve es fría, siempre volverá la primavera. Así que derrotamos este frío hierro que nos rodea. Una vez más saldremos a volar, abriremos las…

- ¿Qué es eso? –interrumpió Ran sentándose a su lado.

Kaito gritó dando un bote, haciendo que todos los que estaban en el jardín riendo se giraran para verlos.

- Eres tu… –suspiró– ¿El qué?

- Eso que decías ahora… Shinichi lo estaba murmurando hace un rato y… vosotros lo habéis dicho también en la furgoneta –susurró ella.

- Nuestro grito… es… como decirlo… como un grito de libertad. Era lo que decíamos cuando nos secuestraron, para poder seguir con la mente fría –respondió Kaito– esas palabras son las que nos ayudan a superar nuestros peores momentos. Por ejemplo hacer estos horribles e interminables informes –se quejó señalando la pantalla del ordenador.

- Ran-oneechan ven –la llamó Yui.

Ella se levantó y se fue hacia el medio del jardín. Heiji estaba hablando con Eisuke tranquilamente apoyados en un árbol. Yui, Shiho y Sakura estaban en medio del jardín mirando hacia el cielo naranja que se veía desde allí.

- ¿A que es bonito? –preguntó la niña sonriendo.

- Por supuesto –respondió Ran en cuanto estuvo al lado de ella.

- Bueno, Shiho, tenemos que continuar –suspiró Eisuke yendo hacia Kaito.

- ¿Tan pronto? –preguntó ella.

- El tiempo es oro –se rió el de la CIA sentándose al lado del ladrón y cogiendo unos papeles que había por el suelo.

- Yui, vamos, arriba y te enseño lo mejor de esto –sonrió Sakura agarrando la mano de la niña.

- Vale –respondió ella.

Las dos se fueron de allí con prisas mientras Ran seguía mirando el cielo.

- ¿Estás bien, Ran? –preguntó Heiji mirándola.

Ella bajó la cabeza y se quedó mirando al moreno.

- Supongo –suspiró la abogada.

Heiji se acercó a ella.

- ¿Qué ocurre? –preguntó.

- ¿Tu sabes lo que ha ocurrido? –preguntó Ran– ¿Lo qué ocurrió hace 6 años?

- Más o menos –suspiró el detective.

- ¿Es doloroso? –preguntó de nuevo la chica.

- Sí –respondió Heiji con rapidez.

Ran cerró los ojos mientras sus lágrimas se escapaban una vez más. Todo se resumía en una palabra. Una afirmación que era temida por su corazón. Heiji no había dudado ni un segundo en responder, eso quería decir que era completamente cierto. El moreno se acercó a ella y la abrazó.

- Ran, si quieres te lo cuento, pero…

- No. Él lo hará… seguro… –sonrió ella.

- No temas, seguro estará bien –sonrió de nuevo el moreno– estamos hablando de Kudo.

- Sí, estará bien.

- No le dejaremos marchar esta vez, Ran –sonrió Heiji abrazándola.


Bueeeeenoooooo... espero les haya gustado :D y por favor... ya sé que me hago pesada... pero... *^* es que me encantan todos sus reviews *^*
LOS QUIERO! *^*

^^Shihoran^^