y aki esta el ultimo y espero lo disfruten jeje Feliz Navidad de nuevo jeje besooos

Diclamier: La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer

Capitulo 25

-¿Cómo has podido? -Rosalie se volvió de inmediato hacia Emmett-. ¿Cómo has podido humillarlo de esa manera?

-Era necesario -necesario o no, le dejaba un sabor amargo en la boca. Se sirvió otro brandy.

-¿Necesario? ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver una deuda de juego de hace diez años con lo que me sucede ahora?

-Si un hombre es capaz de desarrollar una obsesión, puede desarrollar otra.

-Eso es ridículo.

-No, es la verdad.

La recorrió un estremecimiento, no de miedo, sino de ira.

-Matt Burns jamás ha intentado ser otra cosa que no fuera un agente y un amigo. Y ha tenido abundantes oportunidades.

-¿Lo habrías dejado?

Rosalie sacó un cigarrillo, luego apretó tres veces el mechero de mesa antes de lograr que se encendiera.

-¿Y eso qué tiene que ver con este asunto?

-¿Lo habrías dejado? -se acercó y cerró la mano en torno a su brazo.

-No -soltó el humo-. No.

-Y él lo sabe -cuando Rosalie liberó el brazo, la observó ir de un lado a otro del salón-. Se te da bien imaginar escenarios. Prueba este. El hombre trabaja contigo durante años, te ve alcanzar la cima. Te ha ayudado a construir, capa a capa, la ilusión de una sexualidad poderosa y distante. Quizá quiera probar lo que ha ayudado a crear.

Ella sintió un temblor por la espalda, pero sus ojos estaban firmes al volverse hacia él.

-No encaja, McCarthy.

-Encaja tanto como cualquier otra cosa.

-No -volvió a sentir miedo. Luchó con ahínco para evitar mostrarlo-. ¿Por qué un hombre al que conozco, un hombre del que estoy cerca, no me aborda de forma abierta?

-Porque es un hombre al que conoces, un hombre próximo a ti -replicó Emmett-. Sabe que en ese sentido no tiene ni una oportunidad contigo.

Impaciente, ella apagó el cigarrillo.

-¿Cómo va a saberlo si jamás ha preguntado?

Emmett detuvo su andar nervioso con una mano en su mejilla.

-¿No crees que un hombre sabe cuando una mujer está interesada? -la acercó pasándole el dedo pulgar por la mandíbula-. ¿No crees que puede mirar a una mujer, ver cómo lo mira ella, y saber que van a ser amantes?

Ella apoyó una mano en la muñeca de él y con cuidado la apartó. Sintió como si el calor en la piel le fuera a durar horas.

-Estoy cansada -dijo-. Me voy a la cama.

Al quedar solo, el brandy tentó a Emmett. Como parecía una salida fácil, le dio la espalda. Salió a dar un paseo por la propiedad.

Le costaba dormir. Dormitaba y volvía a despertar, nerviosa y aturdida. En varias ocasiones se había sentido a punto de rendirse y pedirle al médico una receta de somníferos. Pero entonces recordaba la promesa que se había hecho de no recurrir a fármacos estando bajo presión, personal o profesional.

Pensó en Matt, en el disgusto y en la disculpa que había transmitido su voz al contarle algo que ella no tenía derecho a saber.

Pensó en Emmett, firme e inflexible, pero ofreciéndole a Matt la oportunidad de dar su propia explicación.

Extrañamente, pensó en su hermano y en una discusión que habían tenido siendo adolescentes. Garrett había amenazado con partirle la cara a un chico si intimaba demasiado con ella. Rosalie recordó estar furiosa con él por interferir en su vida, y decirle a todo el mundo que podía manejar sus cosas.

¿Por qué no tenía el control en ese momento?

Siempre lo había tenido. Hasta Garrett había sabido que no necesitaba que la defendiera. Se había enfrentado a la tragedia, a la pérdida personal y a la desilusión, pero siempre había conseguido regresar al camino. En ese momento no luchaba, y debería estar haciéndolo. Nunca le había resultado necesario recurrir a la protección de un hombre, sin embargo...

Volvió a pensar en Emmett y en la promesa que le había hecho de protegerla. Quería creer en él. Y cuando estaba a su lado, lo hacía.

Pero era plena noche y su cerebro se encontraba aturdido. Solo quería dormir. Dio más vueltas hasta que al final se quedó dormida.

Cuando sonó el teléfono, alargó la mano hacia el auricular. Como en un sueño, pensó que era su madre quien llamaba para reprenderla por llegar tarde al ensayo.

-Sí -farfulló-. Sí, ya voy.

-No puedo dormir. No puedo dormir por pensar en ti.

El susurro tenía un deje desesperado que la despertó en el acto.

-Tiene que parar esto.

-No puedo. Lo he intentado, pero no puedo. ¿No sabes lo que me haces? Cada vez que te veo, cada vez que estoy cerca de ti...

-¡No! -gritó. Entonces, para su disgusto, comenzó a llorar-. Por favor, déjeme en paz. Por favor. No quiero oír más.

Pero pudo oírlo cuando giró la cabeza contra la almohada. Siguió oyéndolo cuando manoteó para colgar el auricular. Incluso al conseguirlo, pudo oír la voz que reverberaba en su cerebro. Se acurrucó en una bola y dejó que las lágrimas cayeran.


cada vez mas intenso cierto.. quien sera ese acosador? jeje quieren saber ? jejeje pues saquen sus propias concluciones y sean investigadoras como Emmett jeje

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