Para no perder la costumbre ;) los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es Edward's Eternal, yo solo traduzco.

Gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por acompañarme en otra aventura.


Desperté el domingo por la mañana con los suaves susurros y besos de mis dos chicas. Ni Bella ni yo queríamos estar lejos del otro y los dos terminamos en la cama de Emma, con ella acurrucada entre nosotros como la noche anterior, nuestras manos entrelazadas. Seguíamos agotados por las emociones de los últimos días y el siguiente día necesitábamos descanso y tiempo juntos. Pasamos el domingo horneando galletas, viendo dibujos animados y simplemente juntos. Bella hacía que todo se sintiera como… algo más. Su forma amorosa de tratar a Emma, como se preocupaba tanto por mí, empacándome un almuerzo para llevar, todos sus gestos cariñosos llenaban mi corazón. Emma se quedó dormida viendo los dibujos animados y yo me comí a Bella a besos, como el adolescente que ella me hacía sentir, en la cocina, pegados contra la encimera. Fue solo el zumbido del temporizador lo que nos separó, mis labios sin deseos de dejar los suyos cuando se apartó para cambiar la bandeja de galletas. "En serio mujer… tienes algo," murmuré contra su cabeza antes de que soltara unas risitas y se diera la vuelta, ofreciéndome una galleta caliente.

"Tal vez esto mantenga tu boca ocupada por un rato."

Gruñí y agaché mi cabeza, con la intención de demostrarle lo que es estar ocupado, pero se deslizó por debajo de mi brazo. "Estese quieto doctor C, tenemos que irnos pronto," bromeó juguetonamente. "Come tu galleta."

Sonreí con tristeza mientras la veía moverse por la cocina, encantando de lo bien que se veía en mi casa. Lo completa que se sentía cuando ella estaba aquí, con nosotros. Era el mejor día que había tenido en mucho tiempo, y no quería que terminara.

Juntos, llevamos a Emma con mis padres y luego llevé a Bella a casa. La acompañé a su departamento y entré con ella, revisando rápidamente que todo estuviese bien. Me observó sin decir nada, su expresión era de paciente diversión. "¿Todo está bien? ¿Quieres echar un vistazo debajo de la cama o dentro del armario?"

La atraje hacia mí abrazándola con fuerza. "Suficiente sarcasmo de tu parte." La besé con ternura. "Ahora es mi trabajo cuidar de ti."

Sus ojos brillaron cuando me miró, diciendo con voz temblorosa. "Me agrada eso. Nadie ha cuidado de mí en mucho tiempo."

La besé de nuevo, odiando escucharla decir eso, pero agradecido de ser yo el que podía ahora cuidar de ella.

Su voz se volvió tímida. "Me gusta cómo cuidas de mí, Edward."

La abracé con fuerza, arrepintiéndome de no poder quedarme. Requirió de todas mis fuerzas el dejarla y dirigirme al hospital para mi turno. No deseaba nada más que pasar tiempo con ella. Tiempo que simplemente no era capaz de ofrecerle en ese momento.

Suspiré cuando cerraba mi casillero. Sabía que iba a ser una larga semana.

*()*

"¿Doctor Cullen?"

Levanté la vista con cansancio desde el sofá en la sala del personal. Ya era miércoles y el brote de gripe le había afectado a todo el mundo. Para aquellos que la contrajeron, y aquellos de nosotros que quedamos para lidiar con la escasez de personal y el raudal interminable de pacientes que insistían en llenar la sala de emergencias. No había nada que pudiéramos hacer para ayudarlos salvo sugerirles que tomaran muchos líquidos, que se mantuvieran alejados de ciertos alimentos y descansaran. No había una pastilla mágica que los hiciera sentir mejor. Afortunadamente, hoy habían vuelto dos médicos más por lo que podría volver a casa esta noche. A estas alturas, ni siquiera estaba seguro de poder conducir prudentemente. Básicamente había estado aquí desde el domingo, durmiendo cuando podía en el cuarto de guardia y viendo a Emma y Bella solo a distancia. Me preocupaba que se contagiaran del virus con toda la exposición a la que, por desgracia, había tenido acceso. Muchos del personal y niños de Bella habían sido afectados por el mismo brote, pero hasta ahora nosotros tres todavía estábamos bien, asombrosamente. Aun así, tomé todas las precauciones posibles para no enfermar a ninguna de ellas, incluyendo el mantenerme físicamente alejado.

Parpadeando, me di cuenta que solo me había quedado mirando a la enfermera frente a mí. "Oh, lo siento, Sue. ¿Qué pasa?"

Me sonrió amablemente. "Lo buscan en la línea uno. Y, cuando haya terminado lo necesitan en la sala de examinación número tres."

Vaya descanso rápido. Asentí y agarré el teléfono en la pared.

"Doctor Cullen."

"Edward, habla Demetri."

De inmediato me tensé. ¿Por qué estaba llamando mi abogado? "¿Qué sucede?"

"Tanya se puso en contacto conmigo. Al parecer ha tratado de llamarte, pero por supuesto cambiaste el número desde que te mudaste, y ella no tiene el nuevo."

"¿Qué demonios quiere?"

"Se niega a decirme; solo que quiere hablar contigo. No le di tu número o la información que quería sobre dónde estabas pero le dije que te pasaría su mensaje."

Me quedé callado mientras mi mente repasaba todo tipo de escenarios inquietantes. ¿Por qué estaba ella llamando?

"Edward, relájate. No creo que esto tenga que ver con Emma, o el divorcio. Le hubiera dicho a su abogado que me llamara si así fuera. Ella, ah, ni siquiera me preguntó por Emma."

Tomé una respiración sorprendentemente dolorosa.

"Tienes la custodia completa, Edward. Ella renunció a sus derechos. Ni siquiera tienes que responder sus llamadas, pero te enviaré su número por correo electrónico."

"Gracias," murmuré cuando colgaba el teléfono, deslizándome por la pared hacia el suelo mientras mis piernas temblaban.

No preguntó por su hija. Ni siquiera se había dado cuenta que nos mudamos y se sorprendió de encontrar que mi número había cambiado. Porque simplemente no le importaba. Una vez más, me encontré preguntándome cómo alguien podía ser tan insensible con una niña; en especial su propia hija. ¿Cómo era posible que hubiese estado casado con alguien así? ¿Cómo no había visto años antes el tipo de persona que realmente era? Descansé mi cabeza en mis manos por un momento mientras trataba de calmarme. ¿Qué quería? ¿De qué posiblemente querría hablar conmigo? El divorcio sería definitivo en cualquier momento. No podría tratarse de eso… ella recibió lo que quería. Le di todo lo que pidió solo para sacarla de la vida de Emma.

Me estremecí. Seguramente no sería por Emma. Ya había hecho bastante daño. No le daría la oportunidad de hacer más. No había jodida manera que se acercara a mi hija de nuevo.

Con esa determinación, me puse de pie, sacudiendo mi cabeza. No iba a llamarla pronto, si acaso lo hacía. En este momento, necesitaba sobrevivir a esta semana y entonces pensaría en ello otra vez, cuando no estuviese tan exhausto. Cogiendo un historial, me dirigí a la sala tres.

*()*

"¿Edward?"

Levantando la vista del historial en el que estaba trabajando, no estaba feliz de ver a Bella de pie frente a mí. Su rostro estaba sonrojado y sus ojos llorosos, los que eran síntomas de una temperatura. Cerrando el historial, caminé hacia ella, pensando que la gripe finalmente la había afectado también. Cuando la alcancé, mi mano subió para sentir su frente, sorprendido de encontrar una temperatura normal. Agarré su muñeca para revisar su pulso y fruncí el ceño en confusión cuando me di cuenta que también era normal. Todo el tiempo ella se quedó callada mientras la examinaba rápidamente. "¿No estás enferma?"

Sonrió. "No, Edward. Estoy bien. Ya te lo dije, estás siendo sobreprotector con esto."

Tomando su mano, la llevé al cuarto vacío más cercano y cerré la puerta. La puse en mis brazos y la abracé con fuerza, sintiéndome tanto molesto como agradecido por su inesperada visita.

Me eché hacia atrás. "¿Emma?"

"Está bien."

Ya ansioso por la llamada telefónica y preocupado, mi voz sonó inusualmente brusca. "Entonces, ¿por qué estás aquí, Bella? Te pedí que te mantuvieras alejada."

El rostro de Bella decayó y al instante, me arrepentí por mi elección de palabras.

"Tenía algo que quería compartir contigo, Edward."

"¿Y no podías haberlo hecho por teléfono?"

"Edward."

Pasé las manos por mi cabello en frustración. "No es fácil para mí el no verte a ti y a Emma, Bella. Pero, lo hago por su bien. No quiero que se enfermen. ¿Es tan difícil de entender?"

Bella me observó en silencio. Su voz fue paciente. "¿Qué pasa, Edward?"

"Que estás aquí, exponiéndote a todos estos gérmenes. Y luego vas a volver a la guardería y exponer a Emma. No estoy haciendo esto por gusto. Estoy tratando de protegerte."

La cabeza de Bella se inclinó mientras me estudiaba brevemente. "Está bien, Edward," me dio una sonrisa a fuerzas. Luego se dio la vuelta y salió de la habitación, cerrando la puerta firmemente detrás de ella.

Completamente atónito, me quedé mirando la puerta con la boca abierta. Entonces me lancé hacia adelante, abriéndola y siguiéndola apresurado. Vi la puerta hacia las escaleras cerrándose y corrí, ignorando la voz llamándome por mi nombre detrás de mí. Tirando violentamente de la puerta, pude ver a Bella en los escalones más abajo.

"¡Bella! ¡Detente!"

La alcancé en el descanso. Estaba esperándome, sus brazos cruzados sobre su pecho, su rostro impasible.

"Lo siento. Estoy cansado y…"

Su mano se levantó de golpe, silenciándome. "Sé que lo estás, Edward. Como lo estuviste la semana pasada. Sé que estás bajo mucho estrés. Y, una vez más hice algo que no te gustó y me lo estás informando." Dio un paso al frente, empujando con firmeza mi pecho con su dedo. "Déjame decirte algo, Edward. No soy un vertedero para tu mal humor. Tienes que encontrar otra forma de lidiar con tu ira. Soy un adulto, y si decido venir aquí y arriesgarme a enfermarme es mi problema. Emma se fue a casa con tu madre. No voy a volver a la guardería después de que me vaya de aquí. No voy a contagiar a nadie."

Agarré su dedo sorprendentemente fuerte, y envolví sus manos con las mías. "¿Terminaste?"

Frunció sus labios.

"Como estaba diciendo. Lo siento. Estoy cansado y acabo de actuar como un completo cretino. Otra vez. Me disculpo."

Los ojos de Bella se estrecharon pero no dijo nada.

"Es solo que no quiero que ninguna de ustedes se enferme, Bella. He estado preocupado. Te echo de menos. A las dos. No debí desquitarme contigo, sobre todo cuando estoy realmente feliz de verte. Fui estúpido al pensar que no habías pensando antes esto. Perdóname." Me incliné hacia adelante y besé su frente e iba a darme la vuelta para irme. Estaba enojada y tenía que darle un poco de tiempo para calmarse. También tenía que aprender a controlar mi repentino impulso a actuar de forma exagerada. Ella tenía razón; tenía que hablar con alguien.

La mano de Bella se aferró a la mía. "¿Estabas feliz de verme?"

Sonreí con cansancio. "Mucho." Mi mano se levantó y mis dedos vagaron por su mejilla. "Te he echado de menos."

Bella se lanzó hacia el frente, tomándome desprevenido. Me tambaleé hacia atrás a la pared, el aire dejando mi cuerpo en un jadeo sorpresivo. Los brazos de Bella rodearon mi cuello, bajando mi cabeza hacia la suya mientras su boca cubría la mía, besándome profundamente, su sedosa lengua acariciando la mía. Gimiendo, la envolví en mis brazos, respondiendo a su pasión con entusiasmo. Nuestras lenguas se arremolinaron y acariciaron, probando y saboreando a la otra a medida que nos perdíamos en nuestra pequeña burbuja de calor. Agachándome, la cargué, y sus piernas rodearon mi cintura, a medida nos daba la vuelta y la pegaba a la pared mientras continuábamos devorando la boca del otro. Fue solo una puerta abriéndose encima de nosotros lo que nos trajo de vuela a la realidad que no estábamos solos. Lentamente, me aparté, dejando pequeños besos en su boca con pesar cuando la aparté gentilmente de mí y la bajé al suelo.

"Eres un cretino," susurró sin aliento, cuando estuvo nuevamente de pie, fulminándome con la mirada.

"Lo sé."

"Basta."

Me reí entre dientes. "¿Vas a castigarme?"

Me frunció el ceño. "No me tientes."

Sonreí, menando mis cejas. "¿Fui lo bastante malcriado para merecerme… unas nalgadas… señorita Swan?"

Se echó a reír y sacudió su cabeza. "De alguna forma no creo que tomes eso como un castigo."

Agachándome, la besé otra vez, con arrepentimiento. "Lo siento. Mejoraré. Y voy a hablar con alguien."

"Dime lo que sucedió. Y no me des esa mierda de estar cansado."

Sonreí con remordimiento. Ya me conocía muy bien.

Rápidamente, le conté sobre la llamada. Me escuchó con atención, frunciendo el ceño.

"¿Vas a llamarla?"

Me encogí de hombros. "Hoy no."

"Sea lo que sea, nos encargaremos de ello, Edward."

Mis cejas se dispararon hacia arriba. "¿Nos?"

Bella asintió. "Si crees que voy a permitir que esa mujer lastime a Emma o a ti de nuevo, estás muy equivocado, Edward. Ella no se va a volver acercar a ti o Emma."

Acaricié su mejilla, observándola asombrado.

"¿Por qué me miras así?"

"Me vuelves a sorprender, Bella Swan." Sacudí mi cabeza con asombro.

"¿No me ibas a contar sobre esto, Edward?"

"No lo sé. No lo había pensado." Tomé una respiración profunda. "Las últimos cuatro años tuve que aprender a simplemente encargarme de las cosas yo solo, Bella. Tanya nunca estuvo interesada en compartir mis…problemas."

Las manos de Bella agarraron mi rostro con fuerza, forzándome a mirarla. "Yo… no… soy… Tanya."

Jadeé en shock. "Eso lo sé."

Bella negó. "Estoy aquí para ti, Edward. Justo como tú estuviste para mí durante la tormenta. Soy tu refugio. Soy tu protección. ¿Entiendes eso? ¿Puedes permitirme ser eso para ti?"

Me le quedé mirando, asintiendo despacio. Un sentido de pertenencia se apoderó de mí. Pertenencia a Bella. Sonreí al dejar que la sensación me llenara. Me gustaba.

Dejé escapar un suspiro tembloroso. "Estoy preocupado, Bella," le confesé en voz baja.

"Nos encargaremos de eso juntos. ¿Está bien? Cuando estés listo. Pero tienes que dejar de reaccionar de forma tan negativa, Edward. Estoy aquí para ti. No estoy actuando en contra tuya. Recuerda eso." Me miró sin vacilar.

"Voy a mejorar. Lo haré."

"No me dejes fuera."

Mi respiración se detuvo. "No lo haré."

Escuché que gritaban mi nombre encima de mí. "Tengo que irme."

Bella asintió. "Te veré en tu casa más tarde."

Se dio la vuelta para irse, pero la detuve del brazo.

"¿Qué viniste a decirme? Te veías como que habías estado llorando cuando llegaste."

"Lo estuve. Un poco."

"¿Por qué?"

Sonrió, su voz temblando por la emoción. "Emma habló hoy, Edward. Realmente habló."


Ay este Edward no aprende, por poco y lo echa a perder de nuevo ¬¬ Lo bueno es que supo retroceder a tiempo y resolver el problema, y como ya dijo, va a buscar la ayuda de alguien. Y, ¿qué les pareció esa llamada del abogado de Edward? ¿Qué creen que quiera ahora Tanya? Ideas, ideas… ¡Y Emma habló! ¿Qué habrá dicho? Bueno, como siempre, si quieren saberlo más pronto ya saben que tienen que hacer ;) No siempre les puedo dar capis extra, pero si puedo se los ofrezco.

Muchas gracias por seguir acompañándome, leyendo, dejando sus reviews y recomendando la historia a otros. Por sus reviews gracias a: Esme Mary Cullen, Hanna D.L, Sylvana OC, EmDreams Hunter, xelatwi, litzy, , cary, Marie Pattinson J, Jacke94, patymdn, Anuca, Chely stewart, Chiarat, Dani Meneses, Jade HSos, veritob, pili, Laura Katherine, bellaliz, Dayis, solecitopucheta, Andriu, Marie Sellory, Jocelyn907, yessifer cullen hale, lagie, Nadiia16, marieisahale, freedom2604, Tata XOXO, glow0718, Sully YM, Ericastelo, Manligrez, Andrea 17 de Cullen, Yohannita0515, Aime Cullen y unos cuantos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.