Y como estoy segura que me vais a odiar un poquito con este capitulo, mejor pongo los comentarios antes, jejeje... nah! espero que lo disfruteis, personalmente me gustó mucho escribrlo, lo que no quiere decir que sea el que mas me gusta .
Bueh, creo que es todo... disfrutadlo!
Capítulo XXV
Vacaciones
– Esto es mejor que el C.M.A. – dijo Lily al ver el centro vacacional desde la ventana del autobús.
Iban bajando por una suave pendiente a un extenso valle atravesado por un tranquilo río de aguas profundas y cristalinas. Llegaron al portón del recinto y bajaron sus bolsos. Una bruja vestida con una túnica verde oscuro las esperaba a un costado de la puerta, traía un morral de cuero con rollos de pergamino, una carpeta en una mano y una pluma en la otra.
– Buenas tardes… – dijo Samantha a la bruja – tenemos un sitio reservado a nombre de Emily Johnes
– Está bien, déjenme revisar – respondió ella buscando el nombre de Emily en la lista que llevaba en las manos – Si, aquí está… un momento déjenme darles un mapa – sacó un rollo de pergamino del morral y con un toque de su varita se dibujó un mapa del recinto en el papel – espero que disfruten su estadía… ah, lo olvidaba, vuestro sitio es este, está marcado – dijo señalando el mapa nuevamente – y… dado que es un complejo turístico mágico, tienen permiso de usar magia si sois menores de edad
Las chicas caminaron un poco hasta el sitio que tenían asignado. Era bastante amplio, muy cerca de la fuente de agua y el río, y más cerca aún del bosque. Despejaron un poco el lugar y montaron la tienda que había llevado Sarah, con magia. Sam la miraba con desconfianza. Sarah había dicho que era enorme y muy cómoda, pero ella sólo veía el exterior. Por dentro era enorme; tenía un cómoda y sencilla sala con un par de sillones; un poco más allá estaba el comedor, con una mesa para seis personas; al lado estaba la cocina, que era un espacio pequeño, con una hornilla, un fregadero y un mesón para cocinar; al otro extremo había una habitación con dos camarotes, muy cómodos y en un rincón unas tres camas armables; y al lado de la cama un pequeño cuarto de baño.
– Van a ser las mejores tres semanas chicas! – exclamó Lily al salir de la tienda, apreciando el paisaje y respirando el aire puro del lugar.
Después de dar una vuelta por ahí para conocer un poco el lugar, decidieron preparar almuerzo. Sarah y Lily fueron a la fuente a por agua para cocinar, mientras Sam y Emily comenzaban a cocinar y poner la mesa. Media hora más tarde tenían un buen almuerzo consistente en carne asada, papas cocidas, algunas ensaladas y varios litros de zumo de calabaza bien frío.
– No fue tan difícil – dijo Sarah probando la carne
– Claro que para ti no fue difícil – replicó Emily riendo – si sólo fuiste a por agua y pusiste la mesa – Sarah la miró enojada un momento, pero luego se largó a reír junto a las demás.
– Okay… me quedó claro… ustedes saben que odio cocinar… puedo lavar la vajilla si quieren… – terminó con una sonrisa. Las chicas rieron de nuevo, y estuvieron de acuerdo. Al final designaron tareas para cada una y así poder tener más tiempo para divertirse.
La primera semana se la pasaron entre el río, el bosque y las excursiones a cerros y pequeños montes. Se dormían bastante tarde conversando y contando historias fuera de la tienda a la luz de una fogata, o simplemente mirando las estrellas. En uno de sus paseos al bosque descubrieron un manantial que formaba una pequeña laguna entre las rocas, y pasaban las tardes allí, en medio de la soledad y el silencio de bosque.
– Lily¿¿Has visto mi pluma??
– Encima de tu cama Sarah!!
– Gracias!!
– Lily¿¿Sabes donde quedó mi toalla??
– ¿No la dejaste en esa roca donde tomabas el sol, en el río?
– Verdad!! Gracias primita!!
– Lily¿dónde está el café?
– En la repisa de la cocina
– Lily!!!
– Y ahora qué Emily?? Busca entre tus cosas!! – exclamó Lily exasperada
– Lily… calma… – replicó Emily – solo venía a decirte que… espera – se dirigió a la puerta y echó un vistazo afuera antes de volver donde estaba Lily y hablarle en voz baja – que un guapo y musculoso deportista de hermosos ojos azules, pelo castaño, una sonrisa encantadora y…
– Emy!! – dijo Lily perdiendo la paciencia nuevamente – ¿que hay con Robert??
– Oh! Lo lamento… era para darle más emoción – sonrió la chica. Lily la miró con dureza – Está bien… te está esperando afuera
– QUE?????????
– Eso que oíste… Robert Taylor está aquí… me encontré con el en la fuente y le conté que estamos aquí desde la semana pasada y me dijo que el llegó anoche, y que va a estar dos semanas y que vino con unos compañeros de clase y que tenía deseos de verte, y yo le dije que estabas aquí y entonces vine a buscarte, y llego yo aquí para hablarte pero tu estabas histérica y entonces…
– Silencius! – susurró Lily apuntando a su amiga, que se llevó las manos a la garganta y luego miró a Lily con reproche – es que no te callabas nunca!!! – Emily comenzó a agitarse, y si hubiese podido salir algún sonido de su boca, sus gritos se hubiesen escuchado hasta el otro lado del bosque – Emy!! Ya cálmate… Finite incatatem – y guardando su varita dentro de su túnica salió a saludar a Robert.
Al ver a Robert fuera de la tienda Lily pensó que lo que había dicho Emily sobre él era muy poco. Ahora más que nunca ella podía notar cuán deportista y musculoso era el chico, Robert venía vestido sólo con el bañador, y traía el cabello mojado. Estaba de espaldas a la tienda, pero al oír a Lily se dio la vuelta y quedaron de frente.
– Hola Lily! – saludó el con entusiasmo
– No sabía que vendrías Robert, que grata sorpresa – respondió ella – Emy me dijo que vienes con los chicos ¿no?
– Si, están montando la tienda, pero yo tenía mucho calor, así que primero fui a darme un chapuzón al río…
– ¿Y los dejas solos con el trabajo? – preguntó la chica riendo
– Lily!! – se escuchó el grito de Sam saliendo de la tienda – Oh! Hola Robert, no sabía que vendrías – dijo en un tono misterioso – Viniste con los chicos?
– Si, eso le estaba diciendo a Lily, se quedaron montando la tienda
Se pasaron casi toda la tarde juntos. Lily no loe quitaba los ojos de encima a Robert, y al parecer él tampoco. "Qué músculos" pensaba Lily "los entrenamientos le sientan muy bien". Estuvieron en el río, en la tienda de los chicos y en la laguna del bosque. Por la noche hicieron una fogata fuera de la tienda de las chicas y se quedaron conversando hasta bastante tarde. Podían ver miles de estrellas contra el oscuro cielo, muchas más de las que se ven normalmente en la cuidad a causa del alumbrado público. Lily podía sentir la presencia de Robert muy cerca suyo, sentía sus ojos clavados en ella. "Cada día más linda" pensaba él "tiene una hermosa figura".
Las dos semanas que pasaron juntos en el campamento, Lily y Robert estaban casi todo el tiempo juntos. Muchas veces salían a pasear luego del almuerzo y volvían cuando ya estaba oscureciendo. Se hicieron muy buenos amigos. El último día del campamento habían ido todos a la laguna del bosque. Lily y Robert estaban en la orilla jugando ajedrez, mientras los demás hacían competencias de nado en el agua.
– Lily… necesito decirte algo… - dijo él
– Jaque mate… dime…
– Me… yo… o sea… es que… tu… me… me… me gus… tas mu… mucho – dijo él muy nervioso.
Lily se quedó en blanco. No esperaba semejante declaración. Era cierto que el era lindo y muy simpático, tenía un excelente físico, aunque claro, eso no era lo más importante para ella… al parecer el plan de Sam daba resultados
– No entiendo Sam... – dijo Lily hipando – ¿por que me pongo así?
– Por que estás enamorada – dijo ella impasible.
– ¿QUE? – exclamó la pelirroja indignada
– Lily... cálmate... tú me preguntaste y yo te respondí… te conozco muy bien Lily Evans… a mi no me engañas.
Lily la miró en silencio un momento antes de romper en llanto de nuevo.
– ¿Y que hago? – preguntó luego de un rato. Samantha la miró un momento, pensando alguna buena solución.
– Vamos a hacer una fiesta. Tengo permiso de Flitwich. Invitamos a gente de Gryffindor, Hufflepuf y Ravenclaw. Seguro conoces algún chico que te quite de la cabeza a Potter – Lily la miró enojada –. Vamos Lily… te conozco muy bien… lo que tienes que hacer es conocer gente con la cual te lleves bien… Si no quieres asumir que te gusta James…
– Ya!! Basta!! – exclamó ella – no me gusta… es un estúpido engreído y… – Sam la miró con reproche – está bien… hagámoslo.
Si, había resultado, por que ella se sentía muy bien con Robert. Era un buen chico, muy simpático, atento, amable, sencillo, humilde… "todo lo contrario al estúpido de Potter" pensó.
– Robert… yo… a mi también me gustas – dijo ella con calma – pero… creo que aún es muy pronto… digo… nos conocemos hace muy poco… y yo… de veras me gustas… pero… no quiero que las cosas salgan mal
– No te preocupes Lily, te entiendo… y me da mucha alegría lo que me dices – sonrió él y le dio un beso en la mejilla. Se levantó de un salto y se tiró un piquero al agua.
Lily sonrió contenta, al fin había dejado atrás al estúpido de Potter, ahora estaría con un chico que la quería, y la trataría muy bien.
– Nada tiene por que salir mal – dijo en voz baja.
Al día siguiente las chicas desmontaron la tienda bien temprano e iban fuera del recinto a esperar el autobús cuando se acercó Robert corriendo. Las chicas se adelantaron para dejarlos solos conversando. Robert simplemente abrazó bien fuerte a Lily y le dio un beso en la comisura de los labios.
– Nos vemos en el tren Lily…
– Adiós… – respondió ella y se apresuró para llegar donde estaban las chicas esperándola.
– Vaya… parece que resultó – susurró Sam a Lily. La chica solo asintió con la cabeza, muy contenta.
Esperaron unos minutos hasta la llegada del autobús y volvieron a sus casas para prepararse para el siguiente periodo escolar, que al parecer iba a ser muy bueno, en especial para cierta pelirroja que miraba por la ventana viendo alejarse el centro vacacional, o mejor dicho, a cierto chico que saludaba con la mano desde el portón.
