JAIME

Rocadragón se alzaba imponente en el horizonte. Llevaban varios días de travesía, desde que embarcaron en Guardaoriente del Mar. Habían sido días de muchas emociones, con la vuelta de Jorah, el juramento de Jon y... El vuelo en dragón. Jaime no podía olvidar la sensación de volar, el calor que sentía en los muslos... Fuego hecho carne- Tal y como Dany le había dicho. Pero, ¿cómo era posible que el dragón le hubiese obedecido? Sólo los Targaryen, la única raza descendiente de la antigua Valyria podían domar dragones. ¿Estarían las leyendas equivocadas?

Sea como fuere, esas dudas las debería resolver en otro momento. Llegaban tiempos difíciles, quizá los más difíciles para Jaime desde que mató a Aerys. Un ejército de muertos marchaba hacia Poniente, mientras que Jaime debía volver a confrontar a su padre y a su hermana. Al menos contarían con el apoyo de Jon. Había sido muy noble por su parte el haberle jurado lealtad a Daenerys. Pero Jaime sabía que no todos los norteños eran como Jon. Muchos preferirían apuñalar a la reina antes que arrodillarse ante ella.

Al menos podrían contar con Jorah Mormont en el Norte. Jaime sabía que lo habían desheredado y que si no hubiese huído Ned Stark le habría ejecutado. Pero seguía siendo un Mormont, quizá su presencia ayudase a convencer a algunas casas. Lo cierto es que Jaime había llegado a sentir lástima por Jorah. Sabía que estaba enamorado de Daenerys, y no podía culparlo por ello. Cualquier hombre que sea hombre desearía a Dany- Pensó Jaime.

En esos pensamientos anduvo Jaime hasta que alcanzaron la costa. Allí les esperaban Tyrion y Ser Barristan, junto a la pequeña Missandei. Tenía ganas de reunirse con ellos. En el viaje había encontrado en Jon un buen compañero, pero echaba de menos el sentido del humor de su hermano. Jon tenía el mismo carácter que Ned Stark, por lo que no era la persona más alegre del mundo.

Parece que el Matarreyes vuelve sano y salvo tras enfrentarse a los muertos- Dijo Tyrion- ¿Cómo fue todo en el Norte-

Tengo muchas cosas que contarte hermanito- Dijo Jaime sonriendo- He visto cosas que jamás creí que existiensen-

Entonces la amenaza es real- Dijo Ser Barristan con rostro serio.

Puedes verlo tu mismo. Hemos capturado a uno de ellos para llevarlo a Desembarco- Jaime dijo esto a la vez que señalaba a la segunda barca, en la que viajaba el Perro con el muerto y... Jorah Mormont.

¿Qué hace aquí Mormont?- Preguntó Ser Barristan.

Lo encontramos en el Muro- Respondió el Lannister- Nos ayudó a capturar al espectro. La reina ha decidido perdonarle-

Jaime sabía que Ser Barristan no apoyaba esta decisión. El anciano caballero valoraba el honor por encima de todas las cosas, y Ser Jorah tenía dos grandes manchas en su honor. En el pasado traficó con esclavos y había traicionado a Daenerys. Y Ser Barristan no le había perdonado.

A pesar de no contar con el apoyo de Selmy, Jorah fue uno de los presentes en la reunión en la que se decidiría gran parte del futuro de Poniente. La reina los convocó en la afamada sala de la mesa de piedra de Rocadragó. Allí acudieron Tyrion, Jon, Jaime, Jorah, Barristan, Varys y Davos. Somos siete, los siete de Daenerys- Pensó Jaime. Quizá sea un buen presagio. Eran conscientes de que no tenían mucho tiempo. La muerte se cernía sobre Los Siete Reinos y debían actuar rápido.

Mis más leales caballeros- Comenzó Daenerys- Como sabéis la situación es crítica y es necesario actuar rápido. El ejército de muertos es real y necesitamos toda ayuda posible. Por eso marcharemos a Desembarco del Rey mañana mismo, a solicitar una tregua para poder hacer frente a la amenaza. Si no es posible llegar a un acuerdo partiremos hacia Invernalia igualmente y una vez derrotada la amenaza marcharemos sobre Desembarco del Rey.

Podéis contar con el apoyo del Norte si esto ocurre- Dijo Jon.

Es más que probable que podáis contar con las casas Tyrrel y Martell si finalmente desafíais a Tywin Lannister-

No creo que todo esto sea necesario- Dijo entonces Jaime- Mi padre será muchas cosas, pero no es estúpido. No creo que decida desafiarnos abiertamente-

Jaime estaba decidido a apoyar a Dany hasta el final, pero aún así no le gustaba la idea de comenzar una guerra contra su hermana.

Entonces queda todo decidido- Dijo Dany- Mañana embarcaremos al amanecer-

Y así lo hicieron. Cuando el Sol comenzó a salir ya estaban embarcados, con los tres dragones sobrevolando el barco. El viaje entre Rocadragón y Desembarco del Rey no era largo. Al día siguiente ya estaban tomando tierra. Todos estuvieron de acuerdo en que lo mejor era que Daenerys y sus dragones no pusieran un pie en el puerto, sino que volasen directamente hasta Pozo Dragón, el lugar donde iba a tener lugar el encuentro.

Nada más desembarcar los condujeron hacia allí. Jaime tenía la misma sensación que cuando fue con Tyrion a reunirse con su padre. Otra vez tendría que hacer frente a Tywin Lannister...

A los Stark no nos suele ir bien cuando venimos al sur- Dijo Jon, que caminaba junto a él.

Suerte que no sois Stark- Respondió Jaime.

Es la única razón por la que no me negué a venir- Dijo Jon sonriendo. Quizá el norteño comenzase a entender el sarcasmo con el que hablaba Jaime. ¿Qué podemos esperar de vuestro padre?

Lo cierto es que no lo sé- Dijo Jaime- Confío en que atienda a razones, no es estúpido y sabe que es su única opción-

Según tengo entendido la Boda Roja fue cosa de vuestro padre- Dijo Jon- ¿Qué os hace pensar que no volverá a hacer lo mismo hoy?. Si mata a Daenerys no habrá nadie para reclamar el trono-

Ya barajamos esa opción- Respondió Jaime- Pero con los tres dragones confío en que Dany esté segura-

Siguieron caminando hasta llegar a Pozo Dragón. Su padre había hecho formar al ejército de los Lannister en el camino desde el puerto hasta Roca Dragón. No sabría decir el número exacto, pero no eran menos de treinta mil. Entonces fue Tyrion quien se acercó a Jaime.

En todo el camino solo he visto soldados- Dijo Tyrion- Estoy empezando a pensar que nuestro padre está esperando a que llegue Daenerys para matarnos a todos-

¿Y asesinar a sus dos hijos más queridos?- Dijo Jaime- No lo creo, nuestro padre no es un monstruo-

Sin duda no sería capaz de hacerlo- Dijo Tyrion- Valora demasiado a su hijo el Gnom y al Matarreyes-follareinas-

Cuando al fin entraron en Pozodragón comprobaron que las mesas ya estaban preparadas. Tomaron asiento pese a no ver a Tywin y Cersei. La espera comenzó a hacerse incómoda hasta que, tras varios minutos, la Guardia Real entró en la plaza, seguida por Cersey, Tywin y... ¿Oberyn Martell? ¿Euron Greyjoy?

¿Qué hace aquí el príncipe de Dorne?- Dijo Jaime a Tyrion- ¿Y Euron Greyjoy?

Parece que padre ha estado moviendo sus piezas-

Los tres representantes de Desembarco tomaron asiento sin mediar palabras. Cruzaron miradas. Un silencio incómodo se fue formando, silencio que la Víbora Roja parecía disfrutar.

¿Dónde está?- Cersei rompió el silencio- ¿Donde está vuestra Targaryen?-

Llegará en cualquier momento- Contestó Tyrion.

Justo al decir eso un rugido cruzó el aire. Una enorme sombra tapó la luz del Sol. Ya estaba allí. Daenerys de la Tormenta, Madre de Dragones, sobrevoló Pozo Dragón a lomos de Drogon. La colosal criatura batió sus alas al descender sobre la plaza. Daenerys hizo que agachase la cabeza para poder desmontar. Entonces Jaime miró a su padre, que trataba de mantenerse frío, pero sin duda el dragón le había impresionado... ¿Cómo no iba a impresionarle? Ni si quiera Tywin Lannister podía obviar el poderío de Daenerys Targaryen. Una vez la reina bajó de su montura, Drogon batió sus alas y emprendió el vuelo, para unirse a sus dos hermanos en el aire. La reina por su parte caminó hacia ellos, para situarse junto a Jaime, al que rozó la mano en un gesto cómplice, a la par que evidente- Intenta ponerlos nerviosos- Pensó Jaime. Daenerys se sentó junto a Jaime, mirando desafiante a Tywin, sin mediar palabra. Fue Tyrion el que habló primero.

Todos los que estamos aquí hemos sufrido mucho- Comenzó Tyrion- Pero...

Sabéis qué- Dijo Euron Greyjoy, interrumpiendo a Tyrion- En las Islas del Hierro no hay enanos, los matamos al nacer-

Os recomiendo que os sentéis- Dijo Jaime con tono áspero.

¿Quién me va a obligar?- Dijo Euron- ¿Tú, Matarreyes?-

Sentaos y callaos- Ordenó Tywin.

Euron obedeció, si bien no apartó la mirada de Jaime. Una vez que Greyjoy se sentó, Tyrion pudo seguir hablando.

Como iba diciendo, todos hemos pasado por momentos difíciles, y estoy seguro de que todos preferimos evitar una guerra-

Y todos deberíamos zanjar nuestras diferencias y vivir en armonía- Dijo Cersei con su habitual sarcasmo-

No se trata de vivir en armonía- Dijo Jon poniéndose en pie- Se trata de vivir. Todos tenemos un mismo enemigo. El ejército de los muertos viene por nosotros. Un ejército que no come, no duerme, no descansa-

¿He entendido bien?- Dijo Oberyn- ¿Habéis dicho ejército de muertos?-

Sé que no me créeis- Dijo el norteño- Pero la amenaza es real, no estaríamos aquí de no serlo-

Yo creo que es un mal chiste- Dijo Cersei.

Jaime vio como Jon iba a contestar, pero Tywin se adelantó.

Tengo entendido que lo que me proponéis es una tregua, pero sin embargo no hemos empezado ninguna guerra- Dijo mirando a Daenerys- ¿Debo entender entonces que, una vez hayáis terminado de cazar monstruos, planeáis marchar sobre la capital con vuestras huestes?-

Nadie va a marchar contra la capital- Dijo Dany- Una vez la guerra haya terminado Jaime y yo nos casaremos y reinaremos juntos en Desembarco del Rey. Tenéis mi palabra-

La palabra de una aspirante a usurpadora - Dijo Cersei- No tenéis derecho a reinar. Vuestro padre fue apartado del trono, el trono me pertenece a mí-

Nada de lo que digamos aquí servirá para reconciliarnos- Dijo Tyrion- Pero afortunadamente no hemos venido solo a hablar, hemos traído algo-

Tyrion hizo una señar al Perro, que se acercó con una caja de gran tamaño a la espalda. Nadie habló, nadie dijo nada. Solo observaron en silencio. El Perro dejó la caja en el suelo, quitó los cierres y, de una patada la volcó. Y la muerte quedó libre. Emitío un grito tan chirriante, tan inhumano, que Jaime creyó que le iba a explotar la cabeza- Como la última vez- Pensó. El monstruo corrió directo hacia ellos, pero el Perro tiró de la cadena que lo sujetaba y lo atrajo hacia el. Desenvainó su espada y, con un golpe brutal, lo partió por la mitad. El espectro cayó al suelo despedazado, pero siguió moviéndose. Jaime aprovechó ese momento para mirar a sus anfitriones. Pudo percibir una mezcla de miedo y asombro en sus rostros. Jon se levantó de su asiento y caminó hacia el espectro. Cogió una antorcha y Davos le ayudó a prenderle fuego.

Podemos matarlos quemándolos- Dijo mientras le acercaba la antorcha y que todos viesen su reacción- O podemos matarlos con vidriagón-

Jon cogió un puñal de vidriagón y se lo clavó al espectro, que murió al instante. Entonces se dirigió hacia Tywin.

Si no ganamos la guerra... La auténtica guerra, ese será el destino de todos- Dijo el norteño.

Yo no creí que fuese real hasta verlos- Dijo Jaime.

Yo me marcho a mi isla- Dijo Euron- Dudo que puedan alcanzarme allí.

Una vez dijo esto se marchó de Pozo Dragón.

Hace bien en tener miedo- Dijo Tywin- Pero los Lannister no conocemos el miedo. La amenaza es real, y no podemos darle la espalda. La corona accede a la tregua que proponéis-

Jaime respiró tranquilo, y Daenerys hizo lo propio. Era mucho mejor de lo que había esperado.

Pero con una condición- Dijo Tywin- Una vez la amenaza haya sido derrotada volveréis a Roca Dragón y permameceréis allí, como señora del castillo por gracia de la corona. Mientras mis hijos Tyrion y Jaime volverán a Roca Casterly a ocupar su sitio como Lannister. Y el autoproclamado Rey en el Norte jurará lealtad a la Reina Cersei, y como recompensa le entregaré la mano de mi hija. Esas son mis condiciones-

Sabes que no podemos aceptarlas- Dijo Tyrion con desprecio.

Lo más sabio sería que lo hiciéseis- Dijo Tywin- ¿Habéis visto los treinta mil hombres que estaban apostados ahí fuera? Imagino que vuestras fuerzas combinadas podrían derrotarlos en batalla, pero ¿Qué ocurrirá una vez que hayáis enfrentado al ejército de muertos? No diré nada más, esta ha sido mi última palabra-

Lord Tywin se levantó. Cersei y Oberyn lo imitaron. Qué hace la Oberyn Martell apoyando a mi padre?- Pensó Jaime. En cualquier caso la situación era muy complicada. Si sobrevivían al ejército de muertos tendrían que hacer frente a los ejércitos de los Lannister y de los dornienses.

No importa cuan mermadas queden nuestras fuerzas en el Norte- Dijo Jon- Podréis contar con lo que nos quede-

Y tenemos tres dragones- Dijo Jaime- Eso supone una ventaja decisiva-

¿Y qué hay del Reino?- Respondió Daenerys- Si uso a los dragones miles de vidas se perderán. No es una opción-

Tenéis razón- Dijo Tyrion – Estamos jodidos-

¿Alguna idea de qué podemos hacer?- Dijo Davos.

Sólo una- Respondió Tyrion- Iré a hablar con mi padre-

No, iré yo- Dijo Jaime- Soy el único que puede convencerle-

No he venido aquí para que mi prometido acabe muerto- Dijo Daenerys, con la voz entrecortada. Jaime tuvo que volver a ver ese brillo en sus ojos propio de alguien que se iba a echar a llorar. Odiaba verla sufrir.

Yo tampoco tengo pensado morir- Dijo Jaime- Pero no tenemos otra opción-

Jaime no esperó una respuesta, se dio la vuelta y emprendió el camino a la Fortaleza Roja. Esto acaba ahora- Pensó mientras caminaba hacia allí. Jaime estaba harto de chantajes, de mentiras y de traiciones. Una vez salió del regazo de Tywin Lannister pudo ver como era en realidad. Un hombre capaz de hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder. Estaba dispuesto a poner en riesgo la vida de todos para conservar la corona, y eso era demasiado. Al llegar al puente que separaba la ciudad de la Fortaleza Roja, dos guardias salieron a su encuentro.

Está prohibido pasar-

¿Sabéis quien soy?- Preguntó Jaime.

Es posible mi señor- Respondió el guardia- Pero no puede pasar nadie. Órdenes de la reina-

Os voy a dar dos opciones- Dijo Jaime- Podéis quedaros ahí impidiéndome el paso, en cuyo caso moriréis, o podéis volver a casa con vuestras familias-

Los dos guardias se miraron. Si eran lo bastante hombres como para no apartarse tendría que matarlos, lo que complicaría mucho su audiencia con Tywin. Por suerte para Jaime, tras un instante de duda, decidieron apartarse.

Siguió avanzando. Atravesó el patio a toda velocidad, esperando que nadie lo interrumpiese.. Al fin pudo entrar en la fortaleza. Es increíble que nadie haya salido a interceptarme- Pensó Jaime. Pudo seguir caminando sin cruzarse con nadie que no fuesen criados, hasta llegar incluso al Salón del Trono. Otra vez allí, el lugar donde mató a Aerys, donde todo empezó... Miró al trono, con sus mil espadas de vencidos. Un impulso le llevó a sentarse, igual que hizo años atrás. Acomodó su espalda en el respaldo, desenvainó su espada y la puso sobre sus piernas, como hizo aquel día. Y así, esperó. Casi podía ver a Ned Stark entrando por las grandes puertas, mirándolo con odio... Pero no fue el Señor de Invernalia quien entró en la sala, fue su hermana.

Jaime...- Dijo Cersei- ¿Qué haces tú aquí?-

He venido a reunirme con padre- Respondió el caballero.

Iré a hacer que le llamen- Respondió Cersei rápidamente.

Jaime notó como algo se le rompía por dentro. Cree que he vuelto para quedarme- Pensó. Por primera vez desde que dejó Desembarco del Rey sintió verdadera lástima por ella. Quiere ser fuerte, por eso se comporta de ese modo, como siempre he hecho yo...- Jaime sintió verdadero pesar por haberla abandonado de ese modo. Después de marcharse Jaime, Cersei había perdido a sus tres hijos, además de al amor de su vida... Lo había perdido todo, todo salvo el trono. Cersei volvió a entrar en el salón, y fue hacia Jaime.

Ya han ido a llamarlo- Dijo Cersei, mientras caminaba hacia él.

Bien...- Respondió el caballero, mientras se ponía en pie- Cersei...

No hace falta que digas nada- Cersei ya estaba junto a su hermano- Has vuelto, eso es todo lo que importa, padre lo entenderá-

Cersei intentó besar a Jaime, pero este se apartó. Pudo notar la mirada de estupefacción de Cersei, pudo notar como le temblaban las manos.

Cersei, yo...- Jaime no quería herirla más- Lo siento mucho, de verdad. Siento haberme marchado, no debería haberte dejado de ese modo pero...

Pero qué- Cersei trataba de recuperar la entereza- Me dejaste sola, ¡sola! rodeada de enemigos. Nuestros tres hijos fueron asesinados en tu ausencia, y en lugar de volver a mi lado, te aliaste con esa fulana, con la que además esperas casarte, ¿y mientras yo... yo qué debo hacer? ¿cederte el trono? ¿dejarme... Dejarme morir?- Cersei le golpeó en el pecho con las dos manos, mientras rompía a llorar. No me queda nada... ¡Nada!... Lo he perdido todo-

Escúchame por favor- Jaime le sujetó por las muñecas con delicadeza, como tantas veces había hecho antes cuando Cersei se enfadaba- Siento mucho lo que hice. No he sido consciente hasta ahora de todo el daño que te he hecho. Lo siento de veras pero me he enamorado de Daenerys, la quiero y creo en ella. Pero te prometo que no permitiré que te vuelvan a hacer daño-

¿Ah sí? ¿Y cómo vas a hacer eso?- Dijo Cersei- ¿Cómo vas a protejerme si estás con esa extranjera a la que llamas reina?-

Ven conmigo- Responidó Jaime- No podré volver a amarte como antes, pero podré protegerte como siempre lo he hecho. Una vez hayamos derrotado al ejército de muertos podrás quedarte aquí o volver a Roca Casterly. Le hablaré de ti a Dany, estoy seguró de que te permitirá quedarte con nosotros-

Cersei miró a Jaime con los ojos llenos de lágrimas. Pero no pudo decir nada, porque en ese momento Tywin Lannister entró en la sala. Cersei se secó las lágrimas y se marchó rápidamente, dejando a Jaime a solas con el Señor de los Lannister.

Veo que tienes algo que decirme- Dijo Tywin- ¿Aún te queda algo de honor o te lo ha arrebatado todo esa fulana?-

Estoy aquí por iniciativa propia- Dijo Jaime, tratando de hacer que no se notase la rabia que sentía cada vez que insultaban a su reina- Daenerys trató de impedir que viniese-

Muy bien- Respondió el viejo león- Entonces dime qué es lo que quieres-

Quiero evitar la destrucción de mi casa- Jaime habló con autoridad- Si vencemos en el Norte volveremos a Desembarco con tres dragones. Y si los muertos vencen la desolación llegará para todos. No puedes vencer-

¿Hablas de salvar la casa Lannister?- Tywin hablaba con voz severa- Tú, que abandonaste a tu familia para servir a otra reina, que vas por ahí pavoneándote con esa armadura que no mereces, arrastrando el emblema y hundiendo el nombre de tu familia, mientras sirves a esa puta de los dragones-

Si hoy nuestra familia ha perdido el respeto ha sido por tu culpa, por las masacres de Castamere y de los Gemelos, porque eres un asesino más preocupado por asustar a mujeres y niños que por sus hijos- Jaime no soportaba que insultasen a Daenerys. Era un león, y cuando insultan al león, este se defiente.

¿Qué quieres decir con eso?- Tywin pareció dudar por un momento.

Que mientras estabas preocupado por el miedo que inspiraba tu nombre, perdiste de vista a tus hijos. No te diste cuenta de lo que pasaba entre Cersei y yo. No te diste cuenta de lo rubios que eran los hijos de Robert, ni de todas las noches que no dormía con él-

Mientes- Dijo Tywin- Parece que esa puta extranjera te ha enseñado a mentir- Tywin volvió a insultar a Dany-

Daenerys me ha enseñado muchas cosas distintas a las que tú me enseñaste- Jaime sonrió- Me ha enseñado que el amor es más fuerte que el miedo. Que la venganza puede ser endulzada con clemencia, que el pueblo es el que hace fuerte a un gobernante. Cosas que tú nunca aprendiste-

¿Y qué hay de lo que te he enseñado yo?- Tywin Lannister se estaba derrumbando.

Tú también me has enseñado muchas cosas- Jaime tenía acorralado a su padre- La más importante es la de la lealtad a la familia. Sé que tú estás dispuesto a morir con tus ideas, por lo que tendré que ser yo el que salve nuestra familia. Me voy al Norte, y me llevaré al ejército de los Lannister conmigp-

No puedes hacerlo- Dijo Tywin, cuando Jaime se dirigía hacia la puerta- No te guardan lealtad-

Estoy recordando otra de tus enseñanzas- Jaime se giró con una sonrisa en el rostro- No pronuncies amenazas que no puedes cumplir-

Con estas palabras abandonó el salón del trono. Al salir vio a Cersei junto a la puerta, con los ojos llenos de lágimas.

Vamos- Jaime extendió su mano- Ven comigo-

Cersei se lanzó a abrazar a Jaime. El caballero la rodeó con los brazos.

Ya estás a salvo- Le dijo al oído- Nadie volverá a hacerte daño-

Una vez se separaron Jaime le dio la manó y juntos abandonaron la fortaleza. Caminaron a gran velocidad hacia Pozo Dragón, sin detenerse en ningún momento. Jaime sabía que no estaría seguro hasta que llegase junto a su reina. Cersei miraba continuamente al suelo, sin saber muy bien que estaba haciendo. Jaime sabía como se sentía su hermana en esos momentos. El miedo, la incertidumbre... Finalmente alcanzaron su destino. En cuanto vio entrar a Jaime, Dany corrió hacia él y se lanzó a sus brazos. Jaime la abrazó con fuerta, inspirando con fuerza, llenándose de su olor, para después besarla con ternura. En cuanto se separó, Dany miró a Cersei.

¿Qué ha pasado?- Preguntó- ¿Qué hace ella aquí?

Mi padre no va a acceder a nada- Dijo Jaime- Cersei ha decidido abandonarle y cederte el trono-

Pero... Si tu padre no cede no nos sirve de nada que tu hermana lo abandone. No os ofendáis mi señora- Dany miró a Cersei- Estoy muy satisfecha de contar con vos-

No es ofensa- Dijo Cersei con cierto aire de arrogancia- Mientras mi padre siga en Desembarco no podréis reclamar el trono-

No estoy de acuerdo- Dijo Jaime- Dany, ¿puedes hacer venir a los dragones?-

Sí...- Daenerys pareció confusa- ¿Para qué?-

¿Dijiste que te gustaba verme volar no?- Jaime sonrió- Hazlo-

Daenerys llamó a sus dragones, que acudieron raudos ante la llamada de su madre. Drogon, Rhaegal y Viserion descendieron en la gran plaza de Pozo Dragón. Jaime se situó junto a Daenerys e hizo venir a Jon.

Montad los dos- Dijo Jaime- Vamos Jon, tu debes montar a Rhaegal-

¿Estáis loco?- Dijo Jon- No sé montar en dragón-

Yo tampoco- Dijo Jaime- No sabremos hasta que lo hagamos-

Vamos, subid- Dijo Dany, que parecía empezar a disfrutar de la idea-

Daenerys subió sobre Drogon con agilidad, mientras que Jaime y Jon hicieron lo propio en los otros dos dragones, con algo más de torpeza.

¿Y ahora qué?- Preguntó Dany mirando a Jaime.

Volamos hasta las puertas, a ver a mis hombres-

VUELA, gritó Jaime a Viserion. El dragón extendió sus alas y alzó el vuelo. Jaime volvió a sentir ese calor, el viento rozando su cara... ¡Estaba vivo!. Jon y Daenerys hicieron lo mismo, para situarse a su lado. Los tres sobrevolaron la ciudad, exhibiendo el poder de la reina. Volaron hasta las puertas de la ciudad, donde estaban los treinta mil soldados del ejército Lannister, que miraban al cielo asombrados.

Jaime hizo descender a Viserion frente a ellos. La luz del Sol se reflejaba en su armadura y hacía ver más rubio aún su pelo. Ahí, montado en un dragón, parecía más que nunca el león de Lannister. Lo que diga ahora cambiará la historia de Poniente... Depende de mí- Pensó.

¡Lannister!- Gritó Jaime- ¡Todos sabéis quine soy! ¡Sé lo que pensáis de mí... Que he abandonado a mi familia, que sirvo a una reina extranjera...! ¡Pero ahora estoy aquí, ahora mi reina está aquí, el Señor de Invernalia está aquí! ¡Los tres estamos dispuestos a morir por Poniente! ¡La muerte camina hacia nosotros en el Norte, un enemigo que no duerme, que no come, que no sufre, que no descansa, viene a por nosotros! ¡Viene a matarnos a todos, es vuestra casa la que quiere arrasar, vuestras mujeres e hijos los que quiere asesinar! ¡Mientras nosotros morimos en el Norte Lord Tywin Lannister pretende quedarse aquí, dejando que otros mueran por él! ¡Pero yo no quiero a Tywin Lannister en el Norte, yo os quiero a vosotros, a todos y cada uno de vosotros, hombres valientes! ¡Quiénes lucharéis por Daenerys Targaryen para liberar al pueblo de Poniente!¡Quiénes vendréis con nosotros a luchar al Norte, en la única guerra que importa!

Jaime hizo rugir a Viserion, lo que Jon y Daenerys imitaron. Entonces se hizo el silencio. Nadie dijo nada, Jaime pensó que había sido inútil, pero entonces una voz rompió el silencio.

- ¡Yo lucharé en el Norte!- Gritó un hombre.

¡Yo lucharé por la reina!- Gritó otro... ¡Sí, lucharé por Poniente!

Más voces se unieron al grito... ¡Por Jaime!... ¡Por la reina!. Pronto sólo se escuchó una única voz, treinta mil hombres en un único grito... ¡Por Poniente!... Jaime miró a Daenerys, que le miraba agradecida. Juntos habían conseguido unir a todos bajo su mando. Solos tú y yo... Hasta el final