Este capítulo va dedicado a KriisS
Capitulo 24
Decisions
Y es así como ahora, apenas ahora, he podido mirar hacia atrás sin derramar lágrimas de tristeza, estas ahora han mutado por lágrimas de felicidad y añoranza por lo perdido, antes; aún apenas meses atrás, no podía desenterrar esos hermosos recuerdos sin que la nostalgia hiciera presa de mí, no me permitía apreciar lo hermoso que había sido, todo lo bueno que habíamos vivido, todos aquellos bellos momentos pasados juntos.
Es apenas ahora cuando puedo mirar atrás y apreciar todo eso, es ahora cuando puedo entender y aceptar que tú fuiste lo más hermoso que me ha pasado en la vida, que te amare siempre, que lo que vivimos juntos es irrepetible e inolvidable y que puedo llevarte por siempre en mi corazón sin olvidar jamás un ápice de todo lo que me hacías sentir, lo que me hiciste experimentar y vivir.
…nunca voy a olvidarte, eso lo sé, nunca nadie ni nada será capaz de hacerme olvidarte, lo que viví contigo jamás se repetirá; pero he entendido que no puedo seguir viviendo sin vivir por que en cierta forma es una traición a tú memoria, es por eso que decidí dar una oportunidad, solo la oportunidad; pero, mi amor, jamás me sentiré de nuevo como entre tus brazos.
Te amare toda la vida…
Cerro el cuaderno en el que había estado vertiendo sus pensamientos, había estado contemplando la hoja en blanco por bastante tiempo antes de encontrar las palabras precisas para lo que quería expresar; tenía más de tres años que no hacia algo así pero sentía que en ese momento lo necesitaba y era por eso que había sacado el cuaderno de la caja en la que lo guardaba, había releído tomándose su tiempo y con cuidado todo cuanto había escrito en él para después tratar de expresar como se sentía ahora exactamente.
Aun no se sentía en paz consigo mismo, aún no estaba seguro de lo que hacía pero había prometido intentarlo, tan solo intentarlo no hacía daño, nunca aseguro nada tan solo prometió hacer el intento y lo que contaba era que había sido sincero. Suspiro bastante cansado, a veces se sentía perdido, como si necesitara una brújula para estar seguro de lo que se encontraba haciendo y era precisamente durante esos momentos que ella solía aparecer para hacerle sentir que tenía un ancla que lo sostenía y que a pesar de todo lo seguía manteniendo en su sitio; era consciente del por qué de esto pero también le parecía un motivo algo tonto y por eso lo había dejado pasar… hasta ahora.
Suspiro, no sabía si había actuado o no de manera correcta, suponía que solo el tiempo lo diría y aún así no dejaba de experimentar esa sensación de desazón en su pecho, como si algo estuviera mal; terriblemente mal. No entendía de donde provenía pero lo que si sabía era que se encontraba ahí presente y que no daba muestras de querer irse. Negó con la cabeza.
-Apuesto a que estas pensándolo de nuevo- comentaron a sus espaldas con un tono de voz ligeramente fastidiado.
Harry había entrado al despacho de Ron en el Ministerio sin molestarse en tocar la puerta, no era como si el protocolo existiera entre ellos pero al pelirrojo no le molestaría que de vez en cuando su amigo anunciara su llegada. El ver ese cuaderno en el escritorio era, más que nada, lo que había llevado al moreno a lanzar ese comentario pero cuando tomo asiento frente a su cuñado se dio cuenta de lo asertivo que había resultado. Ron se alzó de hombros.
-No tiene sentido que lo niegue ¿no lo crees?
-Dudo que con la cara que te mandas yo fuera a creerte siquiera el "Hola"- contesto el joven apoyándose en el respaldo de la silla-. ¿Qué ha sido esta vez?
-Tuve un sueño- comenzó a responder Ron mientras dejaba caer uno de sus brazos sobre el escritorio para apoyar el mentón en su mano-. Este fue actual, bueno al menos eso parecía. Estábamos en la colina que domina Hogwarts, bajo las estrellas, sobre una manta en una especie de picnic y…- el chico callo un momento sumergido en los recuerdos que había dejado grabados en su mente ese simple sueño-… bueno solo digamos que al final le pedía que se casara conmigo- suspiro mas sonoramente que antes-. Parecía tan real, algo que pudiera pasar Harry, algo que deseo más que nada en el mundo.
-Pero fue solo un sueño Ron- dijo suavemente el pelinegro-. Yo también quisiera que fuera una posibilidad, sabes que también la extraño, pero la realidad es que fue tan solo un sueño y que no puedes seguir atándote a ellos. Amigo, si te digo esto es porque te aprecio, tienes la posibilidad de algo real, no lo dejes de lado por seguir anclado al pasado.
Ron asintió, cerró los ojos unos segundos y cuando los abrió de nuevo dejo que una sonrisa traviesa se posara en su cara.
-Bien, después de todo cualquier cosa puedo echarte la culpa a ti por haberme animado tanto ah… y tú le dirás a Ginny- espeto el pelirrojo señalándolo con el dedo como si lo mandara directo a la horca.
Harry no pudo evitarlo y soltó una carcajada la cual fue coreada inmediatamente por su amigo, por primera vez el moreno comenzaba a pensar que las cosas podrían ser medianamente parecidas a cómo eran antes, quizá las cosas no estuvieran totalmente perdidas después de todo. Aunque sin duda nunca serían iguales.
Xxx
Estaba sentado en la mesa de la cocina con una taza de café entre sus manos, su mente vagaba repasando una y otra vez aquel encuentro que había tenido en Moscú y que había venido a cambiar la forma en la que veía muchas cosas al tiempo que confirmaba sospechas que había estado teniendo a lo largo de los años desde que Jaina Witter había aparecido de nuevo en su vida; tan distraído estaba que no fue consciente de los pasos que anunciaban la entrada de alguien más en la cocina.
-Buenos días guapo ¿Por qué tan pensativo a estas horas de la mañana?
Tonks acababa de entrar al lugar llevando en brazos al pequeño Teddy de apenas tres años de edad, el niño lucía aun bastante adormilado y unas cuantas lagrimas ya secas se dejaban apreciar en sus mejillas, Remus sintió que le daba un vuelco el corazón al presenciar esa escena.
-¿Qué le ha ocurrido?- pregunto mientras extendía las manos para tomar a Teddy entre sus brazos
-Se ha caído intentando bajar solo por las escaleras- contesto Tonks sonriendo tiernamente al ver la forma en la que Remus trataba a su hijo-. Al parecer es ya todo un niño grande y no le gusta que le ayuden
Teddy se refugió en los brazos de su padre y casi enseguida se quedo dormido, como si supiera que ahí no había nada que temer. Remus sonrió mientras acariciaba el cabello de su hijo sin dejar de mirarlo. Tonks por su parte había tomado asiento en la silla de enfrente y se había servido su propia taza de café.
-Aún no me has dicho en que pensabas tan fervientemente cuando entramos a la cocina
Remus volteo a ver a Tonks, su esposa tenía una expresión relajada en su rostro pero al verla a los ojos supo que se encontraba realmente preocupada, y es que él había estado bastante ausente de unos días para acá. Negó suavemente con la cabeza mientras le sonreía.
-No es nada, no pasa nada, solo me siento bastante cansado últimamente. Por el trabajo, tú sabes.
-A otro con ese cuento Remus Lupin, a ti te pasa algo y me vas a decir que es a menos que quieras ir a dormir al jardín.
Remus no pudo evitar arquear la ceja y suspirar, a veces con gestos tan casuales y palabras soltadas al azahar Tonks le recordaba más de lo que ella podría creer a Sirius, no en vano eran familia después de todo y la metamorfomaga tenía muchos de los gestos y las maneras de su amigo muerto.
-He estado pensando en Sirius
-Ajá y… ¿Qué más?- ella sabía que eso solo era la punta del problema, lo demás seguía enterrado ahí. Años de tratar con Remus y llegar a conocerle totalmente a fondo le habían enseñado que no soltaba las cosas a la primera.
-¿Crees que realmente alguien como yo merecía ser padre?- contesto Remus con otra pregunta sin dejar de observar a su hijo que dormía en sus brazos
-¡Por supuesto que sí! ¿Qué clase de pregunta es esa? Y espero que con "alguien como yo" no te refieras a tu naturaleza Remus Lupin o juro que te hare tragarte lo que cocine durante una semana
-Vaya que los genes Black están fuertes en cuanto al genio. Espero que Teddy haya sacado eso de mi parte, aunque lo dudo mucho- comento Remus alzando la mirada hacia Tonks
Su esposa le sonrío de lado dejando momentáneamente el enojo en el olvido, su vida era perfecta, mas allá de todas las expectativas que pudo haber tenido alguna vez.
-Bueno yo espero que sea una mezcla perfecta de ambos-. Tonks se puso de pie suspirando y jalo una silla hacia donde se encontraba sentado Remus, acaricio una de sus manos-. Dime que tienes, cielo, últimamente parece como si estuvieras a kilómetros de mi…
La voz de Tonks descendió de volumen conforme las palabras iban saliendo de su boca y fue en ese momento que Remus se dio cuenta de que su esposa sentía miedo. Suspiro sonoramente antes de llevar su mano hacia una de las mejillas de ella y acariciarla suavemente. Se puso de pie y acomodo a Teddy en su pequeño corral que siempre tenían en la cocina, entonces sin pronunciar palabra alguna se acerco y deposito un beso en los labios de Tonks, sonrió cuando se separo de ella.
-Te amo, tú y Ted son lo más importante que hay en mi vida, me han traído una felicidad que pensé nunca volvería a sentir…- callo momentáneamente sin saber muy bien como podía proseguir-… pero el peor error de mi pasado me ha alcanzado y ahora sé que no merezco esta felicidad.
Ni siquiera lo había visto venir, cuando menos se lo espero la mano de Tonks se había aporreado de manera algo suave en su cabeza pero no a manera de caricia sino a manera de un leve golpe. Remus arqueo la ceja.
-Remus, yo también te amo y eres una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida…-comenzó con voz tranquila la bruja, luego su tono se volvió un poco amenazante-… pero donde sigas diciendo que no te mereces la felicidad juro que probare nuevos hechizos tumbares en ti.
Alzo su dedo índice para indicar a Remus que no tenía derecho de réplica, suspiro, hacia mucho que Remus no hablaba de esa manera, ella había pensado que sus inseguridades habían quedado atrás pero aparentemente había pasado algo que había conseguido sacarlas a flote de nuevo
-¿Qué ha ocurrido? Y más vale, Remis Lupin, que me digas la verdad y que me la digas ya
-Ya te lo he dicho, es por Sirius- la ceja alzada de Tonks le indico a Remus que eso no era suficiente explicación, y no tenía caso seguir con lo mismo si sabía de sobra que ella no lo dejaría pasar-. La semana pasada Jaina me pidió que fuera a verla a Moscú, por supuesto accedí…
Tonks frunció el ceño, esa tal Jaina Witter no le caía bien, no había sido santo de su devoción desde el momento en que la había conocido. Odiaba la forma en que trataba a Remus, odiaba sus aires de irrevocable superioridad, odiaba cuando se paseaba por el cuartel de La Orden con la seguridad de alguien que se sabía poseedora de un gran secreto pero más que nada odiaba la manera en la que había alejado a Harry de ellos para irlo convirtiendo poco a poco en alguien totalmente lejano al chico que ella había conocido. Agradecía más que nada que ahora Harry fuera de nuevo su Harry, el crio de quince años al que ella había sacado en una ocasión de Privet Drive.
-Si es por su culpa que estas así voy ahora mismo a decirle unas cuentas cosas a esa bruja, me va a oír.
-Tonks, siéntate- espeto en el acto Remus al ver como su esposa se ponía de pie con las manos apretadas, no dudo ni por un segundo que fuera en busca de Jaina para "leerle la cartilla"-. Ahora se porque me trata tan mal y créeme que me lo merezco
Tonks arqueo de tal forma su ceja que casi roza su cabello, el cual se había tornado peligrosamente rojo mientras sus ojos adquirían un tono oscuro muy profundo, Remus alzo la mano y le soltó de golpe.
-Sirius tuvo un hijo…
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Estaba molesta, de hecho eso era decir poco. Se encontraba totalmente enfurruñada, con los brazos cruzados y con el ceño fruncido de manera obstinada, simplemente no se podía creer lo que le acababan de decir. Bufo fuertemente molesta mientras aporreaba una de sus manos en la cama, de buenas a primeras cogió una de las almohadas y la lanzo con toda la fuerza que era capaz hacia la cara de Harry.
-Auch… se escucho proveniente de la garganta del moreno mientras se quitaba los anteojos que se le habían prácticamente clavado en el rostro cuando la almohada dio de lleno en el.
-¡Todo esto es tú culpa Harry James Potter!
Harry no dijo nada, sabía que le haría esa reclamación, se coloco de nuevo los lentes y se dedico a observar a Ginny por un largo tiempo sin comentar nada, la rabia de la pelirroja parecía aumentar con cada minuto que pasaba.
-Tú le has estado metiendo ideas en la cabeza todo este tiempo, ni creas que no me he dado cuenta… ah pero no señor, ¡Por Merlín que no! Esa fulana no será la madrina de mi hijo, primero muerta Potter ¿me entiendes?- reclamo con más rabia que la vez anterior Ginny, sus ojos refulgían, se sentía traicionada y herida por el hombre que más amaba.
-Es mi amiga- murmuro Harry
-¡Es una maldita aprovechada que al fin está consiguiendo lo que siempre quiso! ¡Y todo por tu culpa!
-¿No quieres que sea feliz?- pregunto calmadamente Harry, no se había dejado sucumbir ante el enojo aún y no pensaba hacerlo, eso no funcionaba con Ginny.
La mirada que su esposa le dirigió hizo que sintiera como si un balde de agua fría se hubiera ido a derramar sobre su cabeza.
-Ron es mi hermano, por muy tu mejor amigo que sea lo conozco mejor que tú… nunca va a ser feliz con Murtagh.
-Eso no lo sabes Ginny
La pelirroja sonrió sarcásticamente mientras le dirigía a Harry una mirada que pensó nunca usaría en él, lo vio de la misma forma en que años atrás había observado a Lavender cuando quiso interferir en el recién estrenado noviazgo de Ron y Hermione.
-No te creas tan listo Potter. Lo sé, porque yo no he olvidado, Ron nunca la va a amar sin importar cuánto la listilla esa insista en parecerse a ella ¿sabes por qué? Por que tan solo es una copia mala y barata de Hermione, tu mejor amiga, ¿la recuerdas?- pregunto Ginny en un tono nada amable-. De quien te has olvidado totalmente.
-No es verdad- dijo Harry dejando que por primera vez los sentimientos se transmitieran en su voz-. ¿Cómo puedes decir que me he olvidado de ella? ¿Cómo, cuando tu sabes lo que sufrí? Eres la única que entiende la culpa que siento y aún así dices tan campantemente que me he olvidado de ella… no puedo creerlo.
-Pues lo disimulas muy bien, y la honras totalmente queriendo emparejar al idiota manipulable de mi hermano con esa- espeto sin conceder cuartel Ginny mientras se cruzaba de brazos
Harry sabia que en gran parte eran las hormonas de Ginny las que se encontraban hablando, pero de la misma forma sabía que Anyrel no era para nada santo de la devoción de su esposa, en realidad nunca habían sido amigas, pero con la muerte de Hermione lo que antes había sido indiferencia pareció transformarse en animadversión pura.
-Ginny, tu perdiste a tú mejor amiga, yo perdí a mi hermana, a una de las personas que siempre estuvo para mí sin importar nada de manera incondicional y cómplice, y Ron perdió a su mejor amiga, a la mujer de su vida. Realmente estas siendo irracional, cariño, te estás comportando de manera infantil y…
La mirada que Ginny le dirigió no había sido nada amable, se puso de pie con las manos apretadas en sendos puños, saco la varita de un movimiento y antes de que Harry pudiera procesar lo que estaba pasando la pelirroja se encontraba con una maleta sujeta a la mano y caminando hacia la puerta de su habitación
-Me marcho a casa de mis padres, no te molestes en seguirme Potter
Lo siguiente que escucho fue el sonido de la puerta aporreándose contra el marco de madera, este tembló levemente por unos minutos mientras Harry se quedaba totalmente descolocado sin saber muy bien como había llegado a eso. Negó con la cabeza y suspiro fuertemente al tiempo que se echaba hacia atrás en la cama y se llevaba una mano a la frente.
-Esto será mucho más difícil de lo que pensé- se dijo.
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Nunca en toda su vida se había sentido así: exultantemente feliz y devastadoramente triste.
Días atrás no cabía en sí de gozo, lo único que podía sentir era esa felicidad satisfactoria que se da cuando consigues algo muy deseado, algo que llevas esperando toda la vida, que te topaste años atrás y que pensaste jamás tendrías. Pero ahora, entre la bruma de la felicidad algo parecido a la culpa comenzaba a abrirse paso.
Se echó para atrás en su asiento, despegándose del escritorio, estaba distraída y ahora era imposible que se concentrara en su trabajo, lo sabia; una pregunta rondaba en su mente desde ayer, ¿Qué había sido de su vida?, y no sabía la respuesta; hacía años que se sentía perdida, como si su vida no le perteneciera. Suspiro, estaba cansada, muy cansada y harta… y decepcionada de sí misma. Ahora por primera vez en años se sentía feliz pero no podía evitar ese pinchazo de culpabilidad.
Sabía que, en cierta forma, estaba viviendo una vida robada; tenia cosas que no tendría de haber alguien más ahí, si trabajo era una de esas cosas y, definitivamente, de todas ellas él era la más importante. Se llevo las manos a la cabeza masajeándose las sienes, su mente regreso años atrás, a ese día que jamás podría olvidar, el día que había cambiado todo: el Día de la Batalla Final.
Ese día diversidad de sensaciones se habían arremolinado en su pecho, estas iban desde la más intensa ira hasta la peor de las vergüenzas; más que nada sentía una impotencia que rayaba en la locura, había cosas que quería hacer pero que no podía, y en un momento llego a odiar la magia, la magia era la que la había metido en ese problema, hacia el final sucumbió mientras maldecía los hechizos vinculantes y se resignaba a ser solo un títere mas en esa historia. Ahora se arrepentía.
Cuando eres joven no puedes ver mucho más allá de tus actos, en ese momento sabía que estaba mal pero nunca imagino que las consecuencias fueran de tal magnitud, había sido egoísta, solo ahora podía reconocerlo por que en aquella época realmente pensaba que no tenía otra opción; ahora, años después, se encontraba admitiendo que una parte de si quería que aquello sucediera, y amaba y odiaba a esa parte por igual.
El ruido de unos nudillos tocando a la puerta interrumpió sus cavilaciones, se aclaro la garganta antes de contestar
-Pase
La puerta se abrió y dio paso al interior a un sonriente joven pelirrojo, se acercó hacia ella y rodeo el escritorio para depositar un beso en su cabello.
-He venido por ti para ir a comer, ¿puedes o estás muy ocupada?
-Para ti nunca- contesto la pelinegra sonriendo
La sonrisa en la boca de Ron se tambaleo momentáneamente, eso había sido un deja vu, sin embargo Anyrel no llego a darse cuenta de eso y siguió hablando antes de que el pelirrojo pudiera decir algo.
-Espérame en el pasillo por favor, tengo que guardar unos documentos. Tú sabes, Top Secret, asuntos ministeriales- le dijo guiñándole el ojo.
Ron asintió y después de dirigirle una sonrisa y devolverle el guiño del ojo salió por la puerta para esperarla en el pasillo, una vez fuera suspiro, sabía que tenía razón lo que no sabía era si era motivo suficiente para lo que estaba haciendo.
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Sé que quieren matarme por el enorme retraso, en mi defensa solo puedo decir que jamás dejaría esta historia sin concluir, espero que les haya gustado el capitulo, saludos a los que aún leen.
