Hola a todos! Estoy de vuelta! Y muy feliz por eso XD Como pasaron las Navidades? Debo decir que las mías fueron algo deprimentes, pero creo que no podían ser de otra manera, debo admitir en casa el espíritu navideño está algo apagado…
Bueno, sólo les digo que este capítulo es algo más largo que los anteriores y también pasan más cosas que en los anteriores, una vez más volví a escribirlo de cero ya que no me gustó el manuscrito cuando volví a leerlo, tengo escrito hasta el 64, pero creo que voy a volver a escribir todo… Bueno, la cosa es que al menos mi deprimente Navidad me llegó con algo de inspiración, y simplemente quería poner todo lo que tenía en mente en este sólo capítulo, claro que, por supuesto, no hice, o hubiera sido un capítulo de treinta hojas, jajaja1 pero sí puse bastante. Creo que además es una forma de recompensarlos, ya que últimamente estuve un poco colgada y no estaban pasando cosas muy interesantes, creo que hasta yo me aburría… Pero creo que este es unos de los pocos capítulos con lo que estoy conforme.
En fin, espero que les guste…
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Problemasss
(Capítulo 25)
¿De verdad pensabas acostarte con mi hermana? - Ron dio un paso hacia delante ingresando a la habitación, pero permaneció de pie delante de la puerta, como tomando cierta precaución de no acercarse demasiado a su amigo, por alguna razón que nadie comprendió, tal vez temiera no poder resistirse a lanzarse sobre él si lo tenía demasiado cerca.
Su voz estaba algo tomada por la incredulidad que lo agobiaba en el momento, y su rostro estaba transformado en un espasmo de dolor y ofensa, de todos modos, había una expresión extraña dibujada en su rostro, en la que se entremezclaban innumerables sentimientos, distintos e identificables hasta para él mismo. Se sentía insultado. Su hermana y su mejor amigo, eso era algo de no creer. Podía aceptar que fueran novios, que se besaran, podía permitirles que se amaran, porque tampoco era algo que podía impedirles, pero que su mejor amigo se llevara a la cama a su hermana menor, faltándole el respeto, quebrando la confianza de él y toda su familia era algo que no podía siquiera concebir.
Harry observó a su amigo, mientras meditaba cuidadosamente la respuesta que le daría, Hermione también se había acercado y permanecía junto a su novio, aguardando también su respuesta en silencio, mientras examinaba a Harry con ojos preocupados, y George se había marchado detrás de su madre rumbo a su habitación., quizá considerándose incapaz de presenciar esa conversación que, sabía, se produciría. Harry decidió al fin, que debía ser completamente sincero con sus amigos, había llegado el momento de confesar.
- Ron… - rodeó la cama y se sentó en ella, enfrentando a sus dos amigos, que lo miraban expectantes desde la puerta. Dejó escapar un suspiro mientras elegía las palabras minuciosamente - Sí, eso pensaba…bueno, en ese momento no pensaba, pero sí, de algún modo era lo que pensaba hacer - confesó al fin - Pero… debes saber, que no habría sido la primera vez. – Agregó dudoso sobre si estaba dando demasiada información.
El pelinegro habló con la mirada clavada en sus pies, inmóviles sobre el suelo, y al término, se irguió lentamente y sus ojos enfocaron a sus amigos, cautelosos, previendo su reacción, imaginando sus rostros.
Hermione lo miraba con una expresión que se parecía de lejos a una de comprensión, pero no podía estar seguro de que fuera eso lo que realmente significaba. Ron… simplemente no pudo descifrarle el gesto, permaneció sin decir una palabra. Pero Harry no se confió, en una relación de amistad de tantos años, conocía a su amigo tanto como se conocía a sí mismo y podía anticipar su reacción. Primero permanecería en silencio, con el entrecejo fruncido y, tal vez, la cabeza gacha, como tratando de asimilar lo que acabase de oír, luego, levantaría la cabeza, y fijaría la mirada en él, sus ojos estarían abiertos de par en par y su rostro comenzaría, poco a poco, a teñirse con los taninos de la furia y la frustración, durante unos segundos, mientras el color tomara fuerza, conservaría el silencio, hasta no poder contenerse más, y entonces estallaría, lo atacaría de palabra y hasta llegaría a hacerlo de puños, o tal vez con magia. Harry podía oír a lo lejos, el sonido de un gran pleito, uno como esos que no tenían hacía tanto tiempo, en los que pasaban semanas sin hablarse utilizando a Hermione de mediadora, podía oírlo venir, cada vez más cerca, como el sonido de los cascos de una gran manada de caballos trotando a todo galope, con la furia del odio. Hermione también podía sentirlo, y eso la desesperó; cerró los ojos y rogó porque Ron no olvidara aquello que habían olvidado meses atrás.
Gran sorpresa se llevó Harry al ver que se había equivocado, que aquella vez no sería como tantas anteriores. Por primera vez en los siete años que llevaban de amigos, el colorado procedió con calma, sin alterarse (o, al menos, sin que su alteración se notara). Harry se sorprendió. Hermione se alivió, al comprobar que no lo había olvidado.
Cuando la mirada de Ron abandonó el piso y volvió a dirigirse hacia el frente, hacia su amigo, Harry vio lo equivocado que estaba, no había ni entrecejo fruncido, ni enojo, ni pigmentos de furia en el rostro del chico, sino una extraña mirada apacible. Ron parecía estar esforzándose por respirar tranquila, armoniosa y pausadamente, inhalando y exhalando a intervalos regulares, suspiró, y, finalmente respondió con voz extrañamente calma.
Bueno, supongo que eso era algo obvio, ¿no? – pareció verse un atisbo de media sonrisa en sus labios, pero era algo de lo que no se podía estar seguro. Harry lo miró sorprendido, y también lo hizo Hermione, que pareció haberse relajado luego de haber estado expectante, temiendo la reacción de su novio.
¿Cómo… dices? – fue todo lo que el asombro le permitió decir a Harry con voz temblorosa y quebrada.
Bueno, Harry, sólo eso, que creo que era obvio y, de hecho, supongo que debí haberlo sabido, o al menos supuesto, antes… - se percató de la mirada aún sorprendida de su amigo, e hizo un intento por explicarse - Aquella vez, en Howarts… El día en que se hizo la ceremonia por los muertos… Bueno, recuerdo que tú estabas algo… deprimido, y luego Ginny fue a hablar contigo, y Herms y yo nos preocupamos porque había pasado mucho tiempo y no regresaban, habíamos pensado que tal vez los encontraríamos al entrar en la Sala Común, pero no fue así, y luego, cuando regresaron, pasado demasiado tiempo, debo decir, ambos lucían… distintos. Y en ese momento nosotros sospechamos que algo había ocurrido entre ustedes, pero como Ginny no le contó nada a Herms y tú no me contaste nada a mí, asumimos que no había sido nada, pero ya ves, supongo que después de todo estábamos en lo cierto entonces… ¿me equivoco?
No… esa fue la primera vez… - admitió Harry embarazado, sintiéndose realmente incómodo ante las deducciones de su amigo, ¿de verdad habían sido tan obvios? – Pero… no lo entiendo ¿no tienes nada que decirme? ¿no estás enfadado? ¿no quieres revolearme con el velador o lo que sea? ¿cómo es que te lo tomas tan… así, como si estuviéramos hablando de que llevé a Ginny de paseo, cuando en realidad… - la vergüenza le impidió terminar, pero de todos modos, sus amigos entendieron qué quería decir.
Si así lo prefieres, puedo hacerlo – rió por lo bajo y se acercó a la mesa de noche, amagando con tomar el velador, también la castaña rió - Supongo que viniendo de mí habría sido la reacción más lógica, pero le he estado dando vueltas al asunto por mucho tiempo, imaginando cómo me sentiría cuando ocurriera, y bueno, en realidad creo que no tiene caso que me enoje, es algo inevitable y sabía que tarde o temprano tendría que pasar. Además es tu novia, te pertenece ahora, y se que la amas y que ella te ama a ti, así que, qué mas da… Supongo que podré vivir con eso.
La sensación que había comenzado a oprimir el pecho de Harry en cuanto su amigo le hubo formulado aquella incómoda pregunta se esfumó de repente, liberándolo, y al fin; el rictus se le relajó, permitiéndole esbozar una breve sonrisa de placer, aliviado ante el razonamiento de su amigo y su comprensión. Después de todo, no había sido tan duro como él lo había imaginado, Ron no se había enfadado al contrario, parecería comprenderlo, y estaba dándole el visto bueno, su autorización para hacer lo que quisiese con su hermana. Sin embargo, sabía que el joven Weasley no podía haber arribado a aquella conclusión, por sí mismo.
Supongo que Hermione tuvo algo que ver en esa positividad en tu conclusión ¿me equivoco? – Hermione rió y Ron la siguió.
Bueno, en un principio, aquella vez en Howarts, no se mostraba tan optimista ante la idea de… Ginny y tú. Tuve que trabajar un poco para que entrara en razón y viera que no tenía nada de malo… En realidad creo que más que nada está… resignado - explicó Hermione con una sonrisa en los labios, y besando a Ron en la mejilla al terminar. Las mejillas del muchacho lucían arreboladas, ante la revelación de su novia sobre la primera reacción que él había tenido ante la relación de su amigo con su hermana y además era cierto, estaba resignado a aceptarlo, sabía que no importaba lo que él pensara, ellos se amaban y con eso era suficiente. Harry no pudo evitar reír ente aquella confesión.
Sabía que no podías haber llegado a una visión tan optimista por ti mismo.
Supongo que me conoces demasiado…
Deberías haberlo visto ese día – comentó Hermione divertida – Estaba hecho una furia porque ambos no aparecían, quería ir a buscarlos, se me hacía imposible retenerlo – Harry no pudo evitar estallar en carcajadas, lo sabía, esa sí era una reacción típica de Ron; Hermione rió con él.
Bueno, ya, haber si pueden dejar de carcajearse a costilla mía, aún puedo cambiar de parecer – amenazó Ron.
No lo harás – lo desafió su amigo – tú sólo haces lo que Herms te dice que hagas. Estás a su completa merced.
Supongo que tienes razón… - admitió, pero sin molestarse, al contrario, era una afirmación que lo alegraba, él estaba realmente a la merced de su novia.
De repente, Harry cayó en la cuenta de que era con Hermione con quien estaba esta hablando.
- De todos modos Herms ¿Qué haces tú aquí?
- ¿Así es cómo recibes a tu mejor amiga después de tanto tiempo sin verla? – repuso con fingida ofensa.
- Lo siento, es que… no lo sé, supongo que no esperaba verte hasta dentro de mucho.
- Bueno, hoy es tu cumpleaños ¿no? ¿Cómo esperabas que fuera a perdérmelo?
Harry gruñó, su cumpleaños y ¡qué cumpleaños! Tal ves no debería haberse despertado aquella mañana después de todo.
Hermione se puso seria de repente y retomó el tema principal.
- Harry sé que no debo entrometerme, pero debo preguntarlo ¿Tú y Ginny… Bueno… se han… cuidado? – Se sintió realmente incómoda al formular la pregunta, pero era algo que de verdad le preocupaba.
- Tranquila Herms, Ginny está tomando una poción a diario desde que regresamos de Howarts.
Sus amigos parecieron aliviarse, pero él sintió que se volvía más pesado.
Durante la conversación que había mantenido con sus amigos, había evitado pensar directamente en lo acababa de ocurrir, simplemente lo había envuelto en un papel oscuro y envuelto bien fuerte para que no se soltara, y lo había tirado en algún lugar en el armario de sus recuerdos, en el fondo de su mente; pero el paquete se había mantenido ahí, expectante por salir en cuanto la puerta del armario se abriera. Al mencionar a Ginny tan directamente, la cerradura del armario había dejado de resistir, y la puerta se había abierto de par en par, siendo el paquete oscuro el primero en caer.
Toda la alegría que lo había embargado durante la conversación anterior al obtener la aceptación de su amigo, lo abandonó de repente, y se sintió caer en un pozo oscuro y sin final, sin poder escapar, sin poder aferrarse a las paredes para frenar la caída, simplemente resbalando, sin poder hacer nada más que dejarse tragar por el pozo. Sintió un agujero abrírsele en medio del pecho, y sintió como si su propio corazón estuviera escapándole por ese agujero, ya no podía sentirlo latir; se le revolvió el estómago, y hasta sintió náuseas, el gusto de la bilis le llegó a la boca y pensó que se desmayaría.
Hermione y Ron, parados frente a él, lo vieron transformarse en piedra en cuanto terminó de responder a la pregunta que la chica le había hecho. Vieron como su rostro iba transformándose de a poco en una expresión de agonía, y cómo se llevaba las manos al pecho, presionándolo, como si temiera que el corazón se le fuera a escapar. La castaña se alarmó y acudió a sentarse a su lado, le pasó el brazo sobre los hombros y le palmeó la espalda, tratando de tranquilizarlo. Ron se sentó al otro lado del muchacho y lo observó también alarmado, sin saber qué diablos hacer.
Harry, ¿Qué te ocurre? – lo apremió su amiga con voz temblorosa, pero el muchacho no respondió - ¡Harry, respóndeme ¿Qué te ocurre?!
Ginny – respondió el muchacho sin aliento. Respirar le costaba horrores, una aguda punzada le asaltaba los pulmones cada vez que intentaba inhalar una bocanada de aire. Estaba entrando en pánico - ¡Ginny! ¡¿Qué pasará con ella?! Van a castigarla, y todo por mi culpa.
Harry tranquilízate por favor – Hermione observaba los ojos desorbitados de su amigo con verdadero terror.
¡Si tu padre se entera, Ron, ya me dejarán verla de nuevo! ¡Me echarán!... ¿Qué haré lejos de ella?
Harry, cálmate, nada de eso va a ocurrir, dudo que mi madre tenga coraje suficiente para hablar de esto con mi padre. Y no te echará, sería incapaz de hacerlo Harry, sabes que te quiere.
Dudo que siga queriéndome luego de esto…
Está enfadada, desde luego, pero no por eso dejará de quererte. Anda, ya cálmate, todo irá bien.
Pero Ginny… ¡dijo que va a castigarla!
Oye, tranquilo, sólo la mantendrá unos días en su dormitorio, o haciendo las tareas de la casa y en cuanto se le pase el enojo, la dejará en paz. No te separará de ella, sabe que ahora más que nunca debemos permanecer juntos como familia, no osará echarte de la casa con los desastres que están aconteciendo fuera, no con los Mortífagos todavía libres.
Harry se tomó un momento para asimilar aquellas palabras. Debía admitir que Ron estaba en lo cierto, con todo lo que estaba ocurriendo en el mundo, y con los Mortífagos al acecho, no se atreverían a dejarlo en la calle. Pero aún así, no podía evitar aquel acceso de pánico al imaginarse lejos de quien más amaba en mundo, no podía dejar de pensar en lo desgraciada que sería su existencia y lo forzaban a mantenerse alejado de Ginny. Se aferró al recuerdo más reciente que tenía de ella, a esa misma mañana, se esforzó en recordar el contacto con su piel, la suavidad de sus caricias, la insistencia de sus labios, las curvas de su cuerpo, su fragancia, su voz susurrándole cosas al oído y lo guardó en su mente, dispuesto a no olvidarlo nunca, en caso de que esa hubiera sido la última vez. El agujero de su pecho pareció abrirse más de sólo pensar aquello "La última vez" y no pudo reprimir una mueca de dolor. Hermione y Ron lo miraban preocupados, con el entrecejo fruncido y la frente arrugada en expresión paternal, los chicos ya no sabían que hacer para tranquilizarlo.
- Anda Harry, ya déjalo, todo estará bien, ya verás – largó Ron en un último intento.
Harry suspiró y se resignó a creer que su amigo tenía razón. Se esforzó por soportar el ardor en el pozo de su pecho, y las punzadas en sus pulmones al respirar, y finalmente asintió, aunque muy falto de seguridad. Realmente no podía convencerse a sí mismo de que todo iría bien, tal vez fuera un defecto personal el esperar siempre lo peor, pero no podía hacerlo de otra forma. Sus amigos no parecieron conformes con aquel débil asentimiento, pero de todos modos, no dijeron nada más.
Harry los observó, primero a uno y después al otro, tratando de trasmitirle con la mirada que estaría bien, aunque no estaba seguro de que estuviera lográndolo, y no se le escapó la mueca de dolor en que se curvó, por un segundo, la boca de su amigo. Lo miró extrañado.
Oye, Ron ¿Qué te ocurre? – Hermione retiró por primera vez la mirada de su amigo, para posarla ahora sobre su novio, con la misma expresión preocupada al ver una nueva mueca en el rostro del chico.
No es nada…. – respondió restándole importancia – Sólo un dolor de cabeza que me a estado molestando desde que desperté. Pero ya se pasará, es sólo un dolor de cabeza – agregó al ver la expresión de su novia.
Ron, tal vez deberías ir a ver un médico – tan concentrada en Harry, no se había dado cuenta de la expresión de sufrimiento que había ocupado el rostro de su chico, que cada vez tenía que hacer mayor esfuerzo por esconderla – te vez realmente mal.
Estoy bien, Herms, no pasa nada, sólo es un dolor de cabeza… Tal vez sea que dormí demasiado y aún no se me ha terminado de despertar el cerebro o… no lo sé, realmente dormí muchísimo, quedé pasmado en cuanto mi cabeza tocó la almohada, y si me preguntas qué soñé o lo que sea, no lo recuerdo – rió – ¡Ni siquiera recuerdo cómo toqué la almohada!
Tal vez deberías tomar algo de todas formas – le sugirió su novia igualmente.
De acuerdo, veré qué tiene mamá – se puso de pie con pesar y con una nueva mueca de dolor y se marchó a través de la puerta rumbo a la cocina.
Creo que iré a ver si puedo hablar con Ginny – anunció la castaña también poniéndose de pie. Pero luego miró a su amigo nuevamente con preocupación - ¿Crees que estarás bien?
Lo estaré - el muchacho trató de sonar seguro de lo que decía, para no alertar a su amiga al dar evidencia de su verdadera agonía, pero la voz le jugó en contra al quebrársele en la última palabra. De todos modos, siguió como si nada hubiese ocurrido y pidió con voz más firme – Por favor, dile que me perdone, que de verdad lo siento.
Harry, sabes que no es tu culpa…
Sólo díselo.
De a cuerdo – la muchacha se marchó, desapareciendo ni bien atravesó la puerta al doblar rumbo al dormitorio de Ginny.
Harry se tumbó sobre la cama en cuanto se hubo encontrado solo y se dejó aplastar por el dolor que le causaba la idea de encontrarse solo en el mundo, solo sin Ginny. Se llevó una mano al pecho y acarició la piedra verde que colgaba de su cuello con la yema de los dedos, pensando en ella.
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Hermione salió del dormitorio de su amigo sin estar del todo segura de si hacía bien en dejarlo sólo. Caminó unos pocos pasos por el pasillo y entró por la primera puerta con que se topó, la contigua a la del dormitorio que acababa de abandonar. Deseaba hablar con su amiga, o escucharla, saber cómo se sentía y servirle de ayuda, de consuelo, pero no la encontró en su dormitorio, o en su antiguo dormitorio.
Las cosas que había en ese dormitorio no pertenecían a su amiga, lo sabía porque, a pesar de no haber estado antes allí, sí había estado en su dormitorio de La Madriguera, y estaba segura de que nunca había visto esas cosas allí, esa cama con ese acolchado, ese escritorio, con un revoltijo de cosas encima, no, eso no era de ella. Sin embargo, no tardó en percatarse de que aquellas cosas pertenecían a su novio, porque sí las había visto en el dormitorio del chico en La Madriguera. Dedujo que la señora Weasley les había hecho intercambiar los dormitorios, para que la muchacha estuviera lejos de su novio, y así era. Encontró a la pelirroja en la habitación al fondo del pasillo, la más alejada, y esa sí, estaba equipada con sus pertenencias.
Ginny estaba tumbada sobre la cama boca abajo, con la cara hundida en las almohadas y, por las convulsiones con que su cuerpo se agitaba, la castaña pudo saber a ciencia cierta que estaba llorando. Entró al dormitorio y cerró la puerta tras ella, con suavidad para que el ruido no molestara a su amiga. Caminó en su dirección y se sentó junto a ella al borde de la cama, posó una mano suave sobre su espalda, y, en cuanto lo hizo, le entraron ganas de llorar también, de compartir la pena de la chica.
- Oh, Ginny… - fue todo lo que se le ocurrió decirle.
La joven Weasley se incorporó lentamente y se sentó en la cama frente a ella, entonces la miró a los ojos y se largó a sus brazos para llorar sobre su hombro, para recibir su consuelo.
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Hacia el mediodía comenzaron a llegar los invitados a la cerebración que Molly había preparado por el cumpleaños del pelinegro, pero Harry no fue capaz de sentir la alegría que habría sentido en otras circunstancias al ver llegar a esas personas que de algún modo, formaban parte de su vida. De todos modos, lo que no pudo dejar de sentir fue sorpresa, al igual que Hermione y el resto de los Weasley, ya que no esperaban que nadie más que ellos estuviera en la cerebración, teniendo en cuenta que nadie más que ellos, el Ministro y los aurors selectos que los habían conducido allí sabían de la dirección de su nuevo hogar y era indispensable que continuara siendo así.
Bill y Fleur fueron los primeros en hacer acto de presencia en la casa de Londres y los siguieron los otros dos miembros que restaban de la familia, Charlie y Percy. Además de visitas, el agasajado recibió numerosas cartas de felicitaciones, incluyendo una de su amigo semigigante Hagrid, que le decía ofendido que la señora Weasley no le había permitido asistir a la fiesta bajo el argumento de que alarmaría a los vecinos con su inusual aspecto. Tampoco le faltó un paquete por parte de Kreacher, que, junto con una nota que leía "Feliz cumpleaños amo Potter" le había enviado una deliciosa torta de brownie con nueces y merengue. Y, para colmar los nervios de la señora Weasley, que decía que con tanta lechuza entrando y saliendo de la casa a horas tan tempranas los vecinos comenzarían a verlos raro, también recibió tarjetas de algunos de sus compañeros de casa, y mismos miembros del antiguo ED.
Pero, por mucha carta, visita o regalo que el muchacho pudiera recibir, nada era suficiente para calmar la angustia que le inundaba los pulmones como un oscuro líquido espeso y viscoso, y, como consecuencia, levantarle el ánimo. El chico hizo su mayor esfuerzo por actuar con normalidad, poner buena cara, sonreír y proseguir como si nada hubiese ocurrido esa mañana, pero sus esfuerzos eran vanos, y ni siquiera los susurros de sus amigos, que le decían por lo bajo que tratara de sonreír, lograron quitarle la expresión de agonía de sus facciones. Sabiéndose separado de Ginny, le era imposible sentirse de otra forma.
La señora Weasley mantuvo a su hija confinada en su dormitorio y no fue sino hasta que la comida estuvo servida a la mesa y todos ubicados en sus puestos, que fue a buscarla para que bajase a almorzar. La sentó junto a ella en el extremo opuesto al que se sentaba Harry con Hermione y los dos jóvenes Weasley, no estaba dispuesta a permitirles el menor tipo de contacto después de lo que le habían hecho. La distancia entre los tórtolos no impidió que se dirigieran miradas el uno al otro durante todo el almuerzo, miradas con ojos anegados en tristeza, a los que la alegría que intentaban fingir con las débiles sonrisas que se lanzaban para infundirse ánimo, no llegaban; pero las miradas tristes que se dedicaban, tampoco sirvieron de consuelo alguno para ellos, sólo los llevaron a sumirse más en la pena, al pensar que aquella sería la última vez en que se mirarían en quién sabía cuánto tiempo. Molly Weasley no pasó aquellas furtivas miradas por alto y envió a Ginny de regreso a su dormitorio en cuanto hubo terminado de comer, incluso antes de servir el pastel de cumpleaños, esta vez en forma del León de Gryffindor.
La señora Weasley se había mostrado preocupada durante gran parte de la mañana, y aunque trató de disimularlo lo mejor que pudo frente a sus hijos (de sangre y postizos si hablamos de Hermione y Harry), éstos no dejaron de reparar en ese hecho y la interrogaron sobre el asunto, ella objetó que era Arthur quien la traía preocupada, ya que estaba demorándose demasiado en llegar. Pero la expresión de inquietud no se retiró de su rostro tampoco durante el almuerzo, aún cuando horas antes, el hombre había enviado a su patronus informando que había surgido un improvisto en el Ministerio y que no se libraría hasta la tarde, o incluso la noche. Ese detalle tampoco fue pasado por alto y sus hijos volvieron a insistir con cuestionamientos respecto de su evidente preocupación. Al fin, lograron que la mujer confesara el origen de su inquietud.
- Son Neville y Luna…
Todos cuantos estaban congregados en torno a la mesa del comedor, enarcaron una ceja en señal de desconcierto. Nadie entendía a qué venía la mención de los dos chicos, ni qué tenían que ver ellos con el caso.
Creo que no te seguimos, madre… - Repuso Percy dudoso, advirtiendo que no era el único que no entendía el punto de su madre.
Ellos… Yo les escribí, hace un par de días, invitándolos a venir hoy y a pasar el resto del verano con nosotros… Kingsley lo autorizó él mismo - tomó aire, nerviosa – Pero no han venido, deberían haber llegado esta mañana… Pensé que tal vez se habrían retrasado, por lo que traté de no alarmarme al principio, pero ya ha pasado demasiado tiempo como para seguir aguardando su llegada.
Tal vez se perdieron, ellos no sabían como llegar – Hermione trataba de pensar con optimismo aunque no confiaba para nada en su propio argumento. Molly negó con la cabeza.
No, se suponía que un empleado del Ministerio iría a por ellos y los traería hasta aquí, el mismo Ministro arregló todo, no es posible que se hayan perdido, conocía el camino… - De repente la mujer estalló en lágrimas. Había pasado la mañana entera con aquellas ideas en la cabeza, ocultándolas a todos, mientras trataba de convencerse en vano de que todo iba bien, pero exponerlas a todos, en voz alta, sacarlas de su mente, era algo muy distinto. Ahora que lo hacía, y que ella misma podía escucharse, y reflexionar sobre ello, se daba cuenta de lo que realmente estaba ocurriendo.
Todos trataron de consolar a la mujer, diciéndole que todo estaba bien, que no había inconveniente alguno, que seguramente había surgido algo de último momento por lo que los chicos no habían podido asistir, pero la señora Weasley no era idiota, se había dado cuenta ella misma de lo realmente estaba ocurriendo, o de lo podría estar ocurriendo, ya que nadie tenía certezas sobre los hechos. Además, lo cierto era que ni siquiera ellos podían creerse lo que estaban diciéndole a Molly. Los Weasley, Harry y Hermione habían caído presas del pánico al instante de haber escuchado aquello de boca de la señora Weasley, sabían que algo estaba ocurriendo, y esa certeza los alarmó. Tal vez habrían sufrido una emboscada, como la que había sufrido Hermione tiempo atrás, al ser transportada hacia su casa, y tal vez habían tenido que regresar, o quizá… quizá no había logrado salir de ésa… quizá…no, no podían permitirse pensar en eso, ellos tenían que estar vivos, donde fuese que estuviesen, tenían que estar con vida, y a salvo… ¡por el amor de Dios, que estuviesen sanos y salvos! Si eso era lo que había ocurrido, si los habían atacado, secuestrado o lo que fuere, todos, sabían con certeza quiénes lo habían hecho, y eso era lo que lo ponía todo más difícil, lo que los sumía más en el pánico, el saber que los Mortífagos estaban detrás de todo, que sus amigos estaban (tal vez) cautivos tras líneas enemigas, y el no saber dónde buscar, en no saber cómo llegar a ellos. No tardaron en cansarse de pretender que todo iba bien ante los ojos de la señora Weasley, ya que ella misma estaba ahora segura de que no era así, y finalmente, Charlie y Percy se pusieron de pie y se encaminaron con rotunda determinación hacia el Ministerio de la Magia para averiguar qué diantres estaba ocurriendo. Regresaron a la media hora, con los rostros secamente tensos, mandíbulas apretadas con dureza y ojos furiosos, con nada bueno que contar:
Neville y Luna habían sido recogidos en sus respectivas casas por el auror que había sido asignado a la tarea, cuando se hallaban hacia mitad del camino, el auror había enviado un patronus al Ministerio, pidiendo refuerzos con urgencia, pero sin dar demasiados detalles, sólo pedía ayuda y decía que estaban siendo atacados, el jefe del departamento de aurors no había tardado en enviar a su escuadrón como refuerzo, pero nadie los halló en cuanto llegaron a ayudar, ellos habían simplemente desaparecido, dejando los restos del auto en el que estaban viajando tras ellos.
No pudieron más que permanecer en silencio mientras terminar de asimilar la información que los hermanos Weasley habían conseguido sonsacarle a Kingsley. Nadie tenía aliento suficiente para emitir palabra alguna, no podían poner su mente en nada más que no fuera el hecho de que Neville Lomboton y Lunna Lovegood estuviera quién sabía en qué lugar del mundo, en manos de sus peores enemigos. La primera en ser capaz de emitir sonido, fue Fleur.
- ¡Qué hoggog! ¡Esos pobgues niños!
- ¿Qué haremos ahora? Debemos Hallarlos – Harry fue quien habló luego.
George se puso de pie de un salto y sin pronunciar palabra alguna, se apresuró escaleras arriba, con la velocidad de un rayo.
- No, no hay nada que nosotros podamos hacer por ellos, el Ministerio ya se está encargando del asunto, el escuadrón completo de aurors está buscándolos – lo contradijo Charlie.
- ¡Pero quién sabe cuánto tiempo tardarán en dar con ellos, no podemos esperar aquí sentados mientras tanto! – El sólo de pensar en las torturas que estarían recibiendo sus amigos en esos momentos le ponían a Harry los pelos de punta, sencillamente no soportaba la idea de estar allí sentado mientras sus compañeros sufrían bajo los efectos del malifio cruciatus y quién sabe qué otras atrocidades.
- Estoy de acuerdo con Harry – George apareció de repente al pie de las escaleras llevando consigo una enorme caja rebosante de extraños objetos, y expresó de inmediato su apoyo al pelinegro, sin olvidar la venganza que les debía a las asquerosas ratas – No podemos quedarnos aquí a esperar que los encuentren, estaremos más seguros si contribuimos en su búsqueda. Tengo creaciones suficientes para atacar, y también para protegernos. – Agregó levantando la caja que llevaba en brazos.
- Pero no sean ridículos – repuso Hermione más aterrada que otra cosa, al pensar en el hecho de que sus amigos salieran tras esos asesinos – Si ni siquiera saben dónde deben buscar, dudo que los Mortífagos se hallen en un refugio en el que les sea fácil encontrarlos.
- La chica tiene gazón – opinó Fleur – no pueden salig si no saben sonde buscag
Harry, George y también Ron, que aunque mucho no le gustara la idea de ir tras el peligro iría a dónde su amigo fuera, abrieron la boca para protestar en el mismo momento, pero la señora Weasley fue más rápida.
- Aquí nadie irá a ningún lado – la señora Weasley puso el punto final, poniendo un stop a sus sollozos y hablando con voz firme y severa – No permitiré que se expongan a semejante peligro. Dejemos que el trabajo lo hagan los que saben y si ellos no consiguen el éxito, entonces dudo que ustedes lo hagan.
La señora Weasley se puso pie y desapreció escaleras arriba, rumbo a su dormitorio, o quizá, a comunicarle la noticia a su hija. Nadie refutó sus palabras, y por más que quisiera, Harry sabía que él era el menos indicado para hacerlo en aquel momento, así que no pudieron más que resignarse a la idea de que sus amigos estuvieran en manos enemigas y esperar a que el Ministerio lograra resolver el problema.
Bill y Fleur, Charlie, y Percy, tenían planeado marcharse hacia el atardecer, y así habría ocurrido de no ser por todo el revuelo de la desaparición de los dos adolescentes, que mantenía a todos con los cabellos crispados de los nervios. La señora Weasley les impidió marcharse, argumentando, y no sin razón, que no era seguro que lo hicieran en aquellas condiciones, les pidió que pasaran la noche allí y ya se encargarían de ver como seguían las cosas a la mañana siguiente y cuán seguro sería que se marcharan entonces. Sin nada que hacer en la casa para mantenerse distraídos, los mayores de los Weasley, Charlie, Bill y Percy, acudieron al Ministerio a prestar su ayuda y los demás, George, Ron, Harry y Hermione, protestaron por no poder ir ellos también. Finalmente desistieron de sus intentos de persuadir a Molly de que les permitiera acudir al Ministerio, y los muchachos se escabulleron escaleras arriba para confinarse en el dormitorio de George y retomar la abandonada tarea de vigilar la casa vecina. Y en cuanto a Hermione, se filtró a hurtadillas en la habitación de su amiga, sabiendo que sería "mosca muerta" en cuanto la señora Weasley se enterara que se hallaba allí.
Sin embargo, el retorno a las actividades de espionaje no logró despejar las mentes de los tres jóvenes. Harry no podían dejar de pensar en la suerte que correría Ginny cuando, de un momento a otro, su padre regresara del trabajo y se enterara de lo que había ocurrido aquella mañana, y ahora, tenía la inquietud que le provocaba la realidad de sus dos amigos, Neville y Luna, para sumársela a esa preocupación. La situación de Ron no le llevaba mucha ventaja en mejoría, por mucha cosa que su madre le hubo dado, el dolor de cabeza no había cesado y ahora sentía, literalmente, como si le estuvieran abriendo el cráneo con una motosierra, y por supuesto, también estaba el hecho de que sus amigos estaban quién sabía dónde, rodeados de quién sabía qué temibles Mortífagos. Y lo mismo ocurría con George, que se mortificaba pensando que el secuestro de los dos chicos era su culpa, que si él hubiera sido más rápido en preparar un armamento, podrían haber salido antes tras aquellas cucarachas, y que si las hubiesen capturado entonces, estarían ahora en Azkaban y no causando estragos como en verdad estaba ocurriendo.
Por esto, los chicos (excepto Ron que se hallaba tumbado sobre la cama mirando el techo) continuaban mirando la casa vecina a través de la ventana, pero sin verla. Y por eso, no se diera cuenta de que a Megera le había llegado la visita que esperaban hasta que los sonidos de la conversación comenzaron a llegarles por las orejas extensibles invisibles que se habían colocado minutos antes al sentarse frente al ventanal. De inmediato enfocaron los omniculares y se pusieron toda su atención en la conversación.
Pudieron ver a la rubia y al extraño, sentados en el sofá de la Sala de Estar.
¿Y bien, has conseguido lo que necesitamos? – la voz del extraño de noches atrás fue la primera en llegarles. Sonaba ruda y fría, arrastraba las palabras y la pronunciaba sin preocuparse de darles forma, como si no estuviese dispuesto a emplear esfuerzo en articularlas correctamente.
Te dije que lo haría ¿cierto? – Megera habló con desagrado.
Bueno, dime, ¿qué esperas? Dime cómo acabar con el chico – la apremió. Harry y George se miraron sin entender.
Bueno… en cuanto a eso… no creo que…
¿Acaso no acabas de decirme que habías conseguido lo que te pedí?
Y yo te he dicho que lo hice, sólo que no es justamente cómo matar al muchacho.
¿Y entonces qué? Eso era todo lo que quería. Espero que tengas una buena razón para no tener eso, o sí que estarás muerta.
¡Claro que la tengo! Y es que el muchacho no puede morir.
… ¿Qué diablos quieres decir con eso? ¡Ya déjate de estupideces, esa no es una excusa para nada aceptable, búscate otra que sea más creíble!
¡No es una excusa, y no es ninguna estupidez! Te digo que el muchacho no puede morir, nadie puede matarlo, porque posee algo que lo impide, algo que lo protege, las Reliquias de la Muerte. – Harry y George se dedicaron miradas de desesperación, presos del pánico ¿Cómo podía Megera haber averiguado aquello por sí sola?
¿Y qué diablos es eso? – el hombre no entendía palabra. Megera sonrió con satisfacción, al tener conocimiento sobre algo que su superior (evidentemente) no tenía.
Son tres objetos, una capa, una piedra y una varita, que hacen inmortal a quien las posea en conjunto. Y el chico las tiene.
¿Y dónde las tiene? Debemos sacárselas…
Bueno, no lo sé… Sólo sé que las tiene y me parece que con eso ya es suficiente – esta vez sonó nerviosa.
¿Y tú como sabes todo esto?¿A quién se lo sonsacaste?
¿Recuerdas al amigo del chico, al que te dije que había hechizado?
¿Qué con él? – Megera sonrió perversa.
Me acosté con él, para el hechizo tuviera mayor efecto, y luego lo interrogué, fue más fácil de lo que habría esperado, el chico calló rápido y desembuchó todo de una. Así ganas tú, porque consigues tu información, y gano yo, porque consigo mi recompensa, ¿o pensaste que lo haría por caridad? – Una nueva mirada de terror entre los espías, pero esta no tenía lugar a comparación con la anterior.
- ¡¿Acaso estás loca?! ¡A estas alturas el muchacho ya les debe haber hablado de esto a los otros y deben estar preparándose!
- ¿Y tú crees que soy estúpida? No lo habría dejado marchar con el conocimiento de todo pasó. Le borré la memoria, y le practiqué un nuevo hechizo, nunca recordará lo que ocurrió. Aunque dudo que lo hubiera hecho de todos modos, con el hechizo que le practiqué antes…
- …
- ¿Qué, no vas a felicitarme, ni nada por estilo?
- Tengo que admitir que no hiciste un mal trabajo del todo… - repuso de mala gana el hombre, pero la muchacha pareció conformarse, ya que esbozó una sonrisa triunfante.
- Gracias.
- Como sea, ya me marcho, debo llevar las noticias.
El hombre se puso de pie y, sin más, salió de la casa y giró sobre sí mismo para desaparecer en el jardín trasero.
Los chicos vieron apagarse las luces de la casa vecina y quedarse en la penumbra, entonces se retiraron los omniculares de delante de los ojos, las orejas extensibles de los oídos y se miraron con los rostros mutados en un espasmo de terror. Ron se sentó sobre la cama y los observó sin entender, pidiendo explicaciones con los ojos.
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Y bien? Qué piensan? Les gustó? Me lo responden por favor, así puedo saber qué es lo le gusta al público jeje! Aunque creo que más o menos ya estoy encaminada jaja!
Los dejo con la intriga del castigo de Ginny para el próximo capítulo, es que Arthur todavía no volvió del Ministerio, y hasta que no lo haga no puedo saberlo jaja! Y supongo que también los dejo con algunas intrigas más, pero al menos ahora George y Harry, y también Ron, saben lo que pasó entre Ron y Megera…
Ah, y otra cosa, el título Problemas, tiene 3 "s" porque básicamente son 3 los problemas que surgen el capítulo… una locura mía… XD
Muchísimas gracias por los reviews! De verdad sus comentarios me hacen sumamente feliz! XD
Samara, ya sabés lo importante que tus reviews son para mí, de verdad, me alentás a seguir, y lo haces parecer como si yo supiera lo que estoy haciendo jeje!
Y en cuanto esas dos personitas nuevas que dejaron reviews en el capítulo anterior, también muchísimas gracias, me alegra saber que están ahí!
También gracias a quienes me agregaron a sus favoritos, como historia y como autora y a los que están leyendo de incógnito, No sean cobardes, den la cara! Jajaja!
Y otra cosa, aviso que ya me estoy poniendo al día con los fics que estaba leyendo que los y tenía algo abandonados… Samara ya voy por el capítulo 21! Jejeje!
Ya, los dejo…
Hasta la próxima!
_______________________________________________________________*Ginny!*
