Capítulo 23:
Las paredes de la cárcel la tenían rodeada. Un sombrío escalofrió la tenia atrapada entre sus redes. Los meses, allí dentro, se le hacían eternos y no veía la hora de que llegara el día de su libertad. Aunque, aún faltaba unos años para eso.
-¿Por qué te fuiste?
Una lágrima recorrió su mejilla. Una lágrima cristalina como el agua.
-Debo de admitir de que…- sollozó- yo me empecé a enamorar de ti- un estruendoso sonido resonó en las paredes de su celda- Tú te fuiste y te… liberaste de esto.
Sus piernas flaquearon, y ya no la pudieron sostener. Se dejo caer en el suelo frío. Su piel se invadió con la frialdad provocada por la humedad.
-Desearía… haber muerto…- se miró los brazos llenos de cicatrices- pero me pregunto, ¿Quién es tu asesino?
La intriga la invadió, quería encontrar la llave que abriera la puerta de todas sus preguntas. Sin embrago, eso no le sería nada fácil estando dentro de una celda.
-¡Algún día me vengaré, Jimmy Neutron!- incrustó su puño contra la descolorida pared.
El caso de la muerte de, Nick Dean, se había cerrado por faltas de pruebas por no poder encontrar un culpable. El oficial, no se pudo quedar, con su tan esperado ascenso y tendría que conformarse con quedarse de vuelta en la pequeña ciudad de "Retroville".
El grupo de inseparables amigos lograron recuperar la calma, ya que no tendrían a la policía asechándolos noche y día. Sus pasos ya no estarían bajo vigilancia y se podrían permitir, respirar con tranquilidad.
Judy Neutron logró recuperarse del todo y volvió a ser la mujer sonriente que lograba quitar el aliento a su marido, Hugh Neutron. Molly, no sufrió mucho la ausencia de su hermano adoptivo. De apoco, sus padres iban revelándole partes de la verdad, para no causarle mucho impacto. Todo en un mismo instante. Aunque, la niña no era tonta y ya se veía venir la noticia que la esperaría, quizás al final del mes.
Carl Wheezer, desde aquella noche en su granja comenzó a andar distante con el grupo. Se enojaba sin motivo alguno, se irritaba con las bromas sin sentido de su amigo Sheen. No le gustaba tener compañía en su casa y en algunos casos prefería la soledad absoluta. Sus llamas comenzaron a sentir su tensión, cuando este las cuidaba y sólo se quedaban quietas en sus lugares, para no sacar a su dueño de sus casillas.
Finalmente el gran día llegó y Libbie Folfax logró atrapar, bajo su sensualidad, a su hiperactivo novio. Ambos iban a casarse en la iglesia de "Retroville".
-Déjame ayudarte con esa corbata- Jimmy tomó la tela entre sus musculosas manos- ¡Prepárate, porque en unos minutos le dirás adiós a la soltería!
Sheen suspiró. Los nervios lo estaban matando, pero sabía que todo era para bien. En unos instantes lograría convertir a su novia en la, señora Estévez, y eso lo emocionaba al máximo.
-No importa. ¡Yo, la amo!- Jimmy terminó de hacer el nudo de la corbata- ¿y tú para cuando, hermano?
Jimmy se puso colorado en el momento. Quería hallar algo para esquivar a su amigo, pero no encontró método alguno para hacerlo.
-¿De qué hablas?
-De Cindy y de ti- observó su reflejo en el espejo- parece que no la amas lo suficiente.
-No es eso…- Jimmy se tomó unos momentos- yo la amo, pero mi padre quiere que me aleje de todos ustedes… y no sé qué hacer.
Sheen comprendió su sufrimiento. No era el mejor dando consejos, pero por sus propios medios, intentó apoyarlo.
-Sólo te diré que todo eso depende de ti- colocó una mano sobre el hombro de su amigo- tienes suficiente cerebro, como para tomar una decisión correcta. Espero que no te equivoques.
-Quieres que escuche a mi corazón- Jimmy intentó descifrar sus palabras.
-Sí, la prioridad ahora es Cindy. Tienes que pensar en ella y en su bienestar.
-Gracias, hermano- Jimmy se acercó y lo abrazó.
-Siempre estaré ahí para ti- Sheen le palmeó la espalda- ahora tengo que casarme.
- Sí, tu chica te espera.
Sheen Estévez y Libbie Folfax se casaron ese mismo día a comienzos del otoño. La emoción invadió los rostros de los invitados, e incluso de la misma pareja.
-Al fin eres la Sra. Estevez- su esposo la rodeó por la cintura- ¡Vamos a celebrar!
-Sí, mi tontito- Libbie acercó sus labios para besarlo.
Carl venía caminando y se paró en frente de la pareja.
-Felicidades- susurró.
Los aludidos se dieron la vuelta para poder observarlo.
-Hasta que apareciste- Libbie bromeó.
-Gracias por dejarnos hacer la fiesta en tu granja, hermano- Sheen extendió su brazo hacia él.
-Son mis amigos y este es mi regalo de bodas- Carl aceptó su saludo, y se permitió sonreír en meses.
Cindy también se unió a la conversación.
-Me alegro que se hayan casado- se acercó a abrazar a su amiga.
-Ahora soy una mujer casada- Libbie mostró su anillo de matrimonio.
-Es muy bonito. Sheen, no la lastimes porque te veras conmigo- bromeó la rubia.
Todos comenzaron a reír, hasta el propio Carl, que estaba intrigado por charlar con Cindy.
-Cin, ¿podemos hablar?
-Claro- respondió con una sonrisa la muchacha.
Se alejaron unos metros de la feliz pareja.
-¿Qué pasa?
-¿Cómo seguirá tu relación con Jimmy?
Cindy se extrañó con esa pregunta. No esperaba oírla.
-No lo sé- enarcó una ceja- andas raro, amigo.
Carl se permitió respirar con los nervios de punta.
-No quiero que él te lastime- confesó apenado.
-¡No lo hará!
La rubia se arrimó y le acarició la mejilla de forma amistosa.
-No te preocupes. Todo está bien entre nosotros- le abrazó muy fuerte y intentó transmitirle su ternura.
-Eso espero.
La fiesta llegó a su fin y la pareja se dispuso a ir de viaje a la, capital del estado, para poder pasar allí unos días de luna de miel. El verano había llegado a su fin, y las hojas doradas y amorronadas, como el whisky llenaron "Retroville".
CONTINUARA…
