CAPITULO 19: SUEÑO DE LA MUERTE, PRIMERA PARTE.
La oficina era de color rojo vino con cortinas azul rey, en una de las paredes el escudo del Colegio, el escritorio de tamaño mediano, una biblioteca con documentos importantes, una sala de color negro. El ambiente era frio sobre todo porque los integrantes del primer estaban discutiendo de quienes serian nuevos en el puesto de Presidente y Subpresidente de este ciclo escolar, todos los presentes estaban nerviosos y con ansias de saberlo. Varios comentarios salieron al aire, era difícil no escuchar a medio mundo hablar, los curiosos pararon la oreja en la puerta de alado donde la junta seguía. Un grupo de personas aposto dinero entre otras cosas, algunos alumnos entraron en un estado de desesperación y movieron sus piernas a la salida, al cinco por ciento les valía un comino y ni querían enterarse. Edward tomo esto con tranquilidad e incluso podría decirse que reina de las acciones estúpidas de sus compañeros, decidió mirar a otro lado, enfoco su mirada al jardín de enfrente después a las pinturas que le llamaron la atención porque eran muy coloridas y creía ya había leído de aquellos maestros del arte, entre ellos Picasso. Desamarro su larga cabellera y la volvió a trenzar, escuchaba al reloj que caminaba que caminaba lento, era inevitable no aburrirse de estar dos horas largas sin respuestas, llego el desayuno a la oficina, las sirvientas sirvieron varios bocadillos, mientras comían en el otro cuarto se escuchaban algunos gritos, la mayoría creía que no del todo estaban de acuerdo, era la primera vez que tardaban mucho. Elric agarro su abrigo y salió disparado como los demás, ya no quería estar ahí, buscaría refugio en la biblioteca: como de costumbre estaba casi vacía, cogió un libro de Literatura Modernista, tal vez no fuera muy inspiradoras esas palabras, pero nunca puso atención a este tipo de escritura, cambio de tema para iniciar su poema que desde hace tiempo no quería tocarlo por miedo de arruinarlo sobre todo por lo confundido y enojado que estaba, dejo a un lado sus problemas y la pluma de tinta negra no paro de escribir. Paso tiempo y los del Consejo Estudiantil entraron nuevamente a la oficina, todos se inclinaron ante la presencia de Joel y Alexander también de sus esposas, caminaron al centro del cuarto, sus caras reflejaban inconformidad y enojo, ¿tan mala fue la decisión?, pues nadie creería la decisión tan importante.
.
-Jóvenes hemos tomado una decisión muy difícil, tal vez a algunos no les parezca pero creemos que es lo mejor para el Consejo Estudiantil- el Presidente hablo con una voz temblorosa y sus ojos decían algo más que desacuerdo.
.
-El nuevo Presidente es Bryan Kitse y el Subpresidente en Edward Elric- todos quedaron en estado de shock.
.
-Larga vida al Príncipe Bryan y al Príncipe Edward- en el cuarto retumbaron esas palabras.
Los presentes salieron uno por uno, algunos felicitaron al pelirubio pues creían que en verdad se merecía ese puesto tan importante y creían que sería un placer trabajar para él, mientras Ed se preguntaba si era una decisión correcta la que habían tomado, era confuso pues normalmente elegían a los del segundo piso, algo desagradable seria que trabajaría mano a mano con su enemigo, en los pasillos el chisme corrió. Alexander ya estaba afuera preguntándose porque había tomado esa decisión, estaba rabioso de enojo, no quería decirle a nadie pero el Consejo Estudiantil estaba en peligro, no quiso arriesgarse mucho, mas era imposible impedirlo, lo hecho ya estaba hecho, trato de solucionarlo con Joel pero no cambio nada, esto afectaría a la mayoría de los Príncipes, sus vidas constantemente estarían a punto de la muerte, tenían un plan B y C el ultimo sería muy arriesgado y tendrían que formar un ejército con las mayores potencias posibles. Sus nervios estaban de punta.
.
-Chicos tranquilices, ustedes serán buenos en esto, a mí también me paso lo mismo… fue callado inmediatamente por una voz conocida.
.
-No Joel esto no está bien… nosotros somos del tercer piso y ustedes debieron elegir a los del segundo piso, ¿Por qué tomaron esta decisión?- tardo en responder
.
-No puedo decírselos, cada decisión que tomen ustedes será casi secreta, es un código que no debe romperse- no trataba de calmarlos
.
-¿Oye pero… no se supone que ustedes mismos pueden reelegirse o los demás pueden hacerlo?- Bryan cambio el sentido de la conversación.
.
- Exacto por eso les recomiendo que tengan cuidado con cada cosa que hagan, por cierto el 29 de agosto tomaran sus puestos y darán un discurso, creo que sería mejor que disfrutaran de sus vacaciones, les digo por experiencia- salieron y dejaron el cuarto lleno de misterio y dudas que tardarían en resolverse.
Hojeaba los exámenes de sus alumnos, durante el tiempo que les dio clases se sorprendía día a día, pues al entrar a la escuela creía que ningún chico estaba interesado sobre la Literatura, pero conforme los conocía admiraba su forma personalizada de cómo escribían, cada uno era diferente y era casi imposible de que sus estilos estuvieran copiados. Gracias a sus grandes habilidades, ninguno reprobó, algunos pensaban que era la forma en que les enseñaba Roy pero era todo lo contrario, aseguraba que de ellos había aprendido más que con cualquier maestro. Con que la mayoría aprobara el examen final para él era suficiente, tampoco quería que estuvieran estresados y mucho menos enojados, por esa razón su prueba de conocimientos fue demasiado fácil, pobre de aquel que reprobara. Algo repentino apareció en su cabeza haciendo que soltara la pluma con que calificaba, ¿Por qué hasta ahora se acordó?, debía de hablar con Edward acerca de su cita con la psicóloga, eso era importante, una de las mejores opciones para acabar con sus traumas. Metió las hojas en el folder tratando de no arrugarlas y sobre todo de que tuvieran calificación, apago las luces de la oficina y camino hacia los edificios donde estaba el dormitorio, esperaba que todavía no estuviera en la cama durmiendo. Toco la puerta, volvió a tocarla, pasaron 5 mins y nada, noto que estaba abierta, las camas tenían las sabanas tendidas, la tina tenia agua, pensó que a lo mejor y más probable era que estuviera en casa de Joshua, no dudo en eso.
.
-¡Roy aquí estoy!- Edward salto para abrazarlo.
.
-¿En dónde estabas? Me tenías asustado y con un nudo en la garganta- dio un pequeño sanco hacia atrás.
.
-Perdón y dime… que hace por aquí Joven Profesor- pronto tomo su papel como alumno hablándole respetuosamente.
.
-Se acuerda joven que hablamos de que iríamos con la psicóloga que es mi amiga, pues ya charle con ella y me comento que teníamos que ir lo más pronto posible, así que aparte el día para el lunes que viene, ¿estás de acuerdo?- mostro una sonrisa amigable, aceptando ir con su amiga.
.
-No te preocupes, ese día está bien, que bueno que viniste porque…porque… tengo miedo de quedarme a dormir solito, Joshua no está pasara unos días con su mama- tembló su cuerpo al preguntarle.
.
-No encuentro ningún problema o bueno creo que sí , tus compañeros de alado… no termino de completar la oración.
.
-Aaa, no creo que sospechen algo y además no me importa, quiero que todos sepan que te quiero- parecía que le estaba rogando para que se quedara.
.
-Si es así me quedare contigo- esa era exactamente la respuesta que quería escuchar.
Distendieron las sabanas de la cama, acolchonaron las almohadas de relleno de plumas de ganso, dormirían aparte. Ed estaba contento de que estuviera a su lado y la mejor parte es que nadie los vería, solo la presencia del cielo obscuro y las estrellas iluminando la Tierra al igual que la Luna. Ya era tarde, el búho cantaba su melodía acompañado de los grillos y otros insectos. El pelirubio miro hacia el techo, no podía dormir, salía y entraba a la cama, dormía bocabajo a al revés, estaba harto de no reconciliar el sueño, opto por pararse y seguir escribiendo hasta que ya no pudiera mas. Dejaría dormir a Roy que parecía niño chiquito acurrucado en su cuna, saco su libreta del escritorio, intento meter puntillas a su lapicero… mas sus manos estaban temblorosas, no creía que esto estuviera ocurriendo porque Mustang dormía ahí, tuvo un recuerdo momentáneo: su amigo no estaba con él y tal vez estaba en problemas o algo semejante, no tenia forma de comunicarse a su casa, ¿ahora qué haría?, sintió como si alguien oprimiera su corazón, se quedo inmóvil, necesitaba ayuda, debía de ir lo más pronto posible al castillo, intento gritar pero su garganta no respondía, el ambiente ya no era de colores, empezó a hacer frio y sus ojos no miraban más que negro. Escucho que alguien gritaba a lo lejos, una voz estremecedora y llena de dolor, intento salir de aquel mas sueño, creyó que estaba en el mismísimo infierno, el aire era demasiado pesado para respirar, a la mitad de las tinieblas vio a una mujer de cabello negro y ojos azules, vestía un vestido largo de color rojo, parecía que ya la conocía, probablemente era Luna, era seguro que fuera ella, siguió sus pasos para alcanzarla pero corría rápido, la tomo de la mano y desapareció, ahora no respiraba y su cuerpo flotaba como si estuviera en el mar, cerró los ojos… el corazón dejo de palpitar, su corazón cambio de temperatura, el color de su cara era pálido, sentía que la cabeza le estañaba, el cerebro empezó a crear recuerdos de su infancia y de sus traumas, por ultimo recordó la muerte de sus padres. Despacio y poco a poco despertó, estaba en la cama, todo volvió a ser normal, el mayor seguía dormido, Edward sintió frio en su estomago y su frente estaba caliente, hizo a un lado las cobijas, como lo supuso tenía unas cuantas bolsas de hielo y no tenia su pijama puesta, tenía que estar a lado su amigo, busco su ropa pero no la encontró. .
-¿Ed qué pasa?- Roy veía lo que hacía sin encontrar lo que buscaba.
.
-Mejor dime que me hiciste, ¿porque estoy semidesnudo y donde dejaste mi ropa?- las dudas aparecieron
.
-Tranquilaste, durante toda la noche tuviste temperatura y empezaste a delirar, fui a la enfermería pero no había nadie, lo único que se me ocurrió fue ponerte lienzos fríos en el cuerpo por eso estas así – era lógico lo que decía.
.
-Necesito que hagas algo por mí, llévame a la casa de Joshua, por favor necesito verlo, creo que algo grave le ocurrió- saco sus maletas y metió ropa
.
-Pero… es muy temprano y además el carro no lo tengo aquí, debo ir por él a mi casa- aun así no cambiaria de parecer.
.
-No importa, eso no me detendrá, caminaremos- ese sueño estaba cobrando vida propia.
.
.
.
Aquí les dejo un nuevo capítulo espero que les guste, sigan comentando porque me hacen feliz.
