Capítulo 25: Si hay un dios al que no hay que calentar...
Habían pasado cuatro días desde que tuvo lugar la fatídica cena, donde Hera había descubierto que Kore, la hija de Zeus con Cyrene, seguía viva, con el nombre de Perséfone.
Hércules había hablado con su padre en el templo, para ver si tenía alguna posibilidad de hablar con su madre. Pero Hera apenas salía del Olimpo, y cuando lo hacía no decía a nadie su paradero. ¿ Estaría buscando a Perséfone? Pensaba Herc. Por otra parte el heroé era mortal, por lo que no podía ir al Olimpo a verla. El semidios pelirrojo estaba preocupado por varias cosas. En primer lugar, Per era su hermana, y sabía que corría peligro, aunque no se imaginaba a su madre como un ser vengativo y cruel, con él siempre había sido muy dulce. Esta era una faceta que Hercules desconocía de su madre. Por otra parte, se casaba en menos de un mes. ¿ que iba a suceder? ¿Sus padres irían juntos? ¿Aprovecharía su madre para atacar a Perséfone?¿O quizas lo mejor sería que Per no acudiese a la boda?. Megara no lo permitiría, y el tampoco quería eso.
Meg estaba preocupada por su hermana. Había dicho a Hipócrates que su hermana pequeña estaba de viaje y que no podría ir en unos días. No es que Perséfone tuviese un horario fijo ni la obligación de ir, pero si pasaba mucho tiempo sin ir a la consulta,el médico podía preocuparse. Aunque en realidad tenía motivos para preocuparse... pensó Meg.
Meg había intentado hablar con su madre.¿ Cómo podía haberles ocultado la verdad tanto tiempo? ¡Ya no eran unas niñas! Aunque ahora entendía porque siempre había sido tan sobreprotectora con su hermana pequeña, porque corría peligro. Pero Cyrene no estaba muy receptiva a hablar. Era como si su madre estuviese esperando algo... Hades tampoco había vuelto por allí a dar ninguna noticia. Había soltado la bomba de que estaba prometido con Perséfone y ya no había explicado nada más.
La joven de ojos violetas no podía más con esa incertidumbre, y decidió que iría a buscar respuestas ella misma, después de todo no es la primera vez que iba al inframundo. Por supuesto Herc no sabría nada, ya que no lo permitiría.
Perséfone se encontraba en la sala del trono leyendo unos pergaminos antiguos de la biblioteca del inframundo. Le fascinaba el funcionamiento del inframundo. Como llegaban los muertos allí, las diferentes estancias, las piscinas.. pmemosine, leteo, la laguna estigia... Si quería formar parte de ese lugar y ayudar en el inframundo, tenía que conocerlo. Además su hijo iba a formar parte de ese lugar, y Perséfone ya se sentía parte de ese mundo.
Meg se asomo, no se veía a Hades por ningun sitio. En la sala estaban su hermana leyendo, y Pena y Pánico jugando al pinpon en la mesa ajedrez. Le sorprendio ver a Per en el trono de Hades. El dios de pelo de fuego odiaba que se sentasen en su trono. Aun recordaba cuando Menta, aquella ninfa con la que tuvo una relación Hades se sento en el trono. El dios la hecho practicamente a patadas, diciendole que ese trono era suyo y que no lo compartía con nadie. No se imaginaba al señor de los muertos hablandole en ese tono a su hermana. La verdad esque el trato que Hades le dispensaba a Menta, no tenía nada que ver con como trataba a Perséfone.
La joven de ojos violetas no le había querido comentar nada a su hermana, pero en las fiestas de los dioses veía como Menta miraba a Perséfone, con una mirada mezcla de odio y de envidia.
También es cierto que Meg llego a conocer brevemente a Menta, y por lo que vio, le interesaba mas el poder de Hades, que el propio Hades. La ilusa quería ser alguien importante, una reina, y vio la posibilidad de ser la reina del inframundo. Finalmente Menta se canso de no conseguir nada mas que sexo esporadico y no volvio al inframundo.
Meg dudaba si entrar al salón del trono o no. Los diablillos podrían avisar a Hades... pero no había llegado hasta allí para no conseguir nada, así que se decidió a entrar.
Pena y Pánico fueron los primeros en verla, ya que Seph estaba concentrada en la lectura.
-¡Intrusaaa!- Comenzaron a gritar al unisono los diablos.
La joven de ojos azules levanto la vista de los pergaminos rápidamente, y se tranquilizó cuando vio a su hermana mayor.
-Chicos sabéis perfectamente que Meg no es una intrusa.-
-¿Que haces aquí hermana?- Dijo Pena a Meg.
-El jefe no quiere visitas.-Dijo Pánico.
-Vamos, no seais asi...no es peligrosa... yo respondere por vosotros ante Hades si esto no le gusta.- Dijo Perséfone a los diablillos.
Pena y Pánico se miraron entre sí dubitativos, pero a fin de cuentas la muchacha no les había delatado cuando habían fallado frente a Hécate. Además la adoraban, e iba a ser su futura reina...
-Esta bien.- Dijo Pena.
-Esperaremos fuera.- Contesto Pánico.
Perséfone sonrió y abrazó a su hermana.
-Te he hechado de menos. ¿ Como esta mama?.-
-No muy bien. Se siente mal por ti, no solo porque estes en peligro sino por el bombazo que nos solto Hades.- Contestó Meg.
-¿Bombazo?.-
-Nos dijo que estabais prometidos.-
-Oh ya... siento que os enteraseis así. Las cosas no han salido de la manera que esperabamos. ¿Sabe tambien mama que yo estoy... embarazada?- Pregunto Perséfone.
-No, yo no se lo he dicho ni a Hércules... y Hades tampoco le dijo nada.-
-¿Sabeis algo de Hera? Hades intento hablar con ella hace dias y recibió una bola de energía. Y Zeus no ayuda mucho que digamos.- Dijo la muchacha rubia.
Meg miro a su media/hermana. Pero para ella no había cambiado nada. Había pasado con ella casi toda su infancia, para Meg Per era su hermana al 100 por cien:
-Herc no ha conseguido hablar con ella, yo creo que es la unica persona con la que accederia a hablar , y no puede entrar al Olimpo. Y cuando Hera abandona el Olimpo nadie sabe donde va.-
-A buscarme.- Dijo Seph. -Pero no os preocupeis, el inframundo es el lugar mas seguro donde puedo estar, Hades ha avisado a todas las criaturas del subsuelo,y tienen orden de no tocarme, y de defenderme en caso de que me suceda algo. Les ha anunciado que voy a ser su nueva reina.-
-¿Zeus lo sabe?¿Es el que tiene que autorizar la boda no?.- Pregunto Meg. Sabiendo el dios supremo que Perséfone era su hija, no le haría mucha gracia que acabase con el dios de los muertos.
-Ha dicho que lo pensaría.- Respondio Per con la mirada baja.
-Tu y yo nos vamos a casar cariño, y nadie, ni mortal ni inmortal va a impedirlo.- Meg y Per se volvieron, Hades estaba en la puerta, y tenía a Pena y Pánico, cogidos por la cabeza, cada uno en una mano. Al entrar en la sala del trono los solto contra el suelo, y estos corrieron a esconderse detrás de Seph.
-¿Que esta pasando aqui?.- Dijo el dios de ojos amarillos mirando a Megara de una manera nada amigable.
-No hemos tenido noticias de Per en varios días, solo quería ver como estaba mi hermana, y si se sabe algo nuevo...-
- Habrá que esperar a que a Hera se le pase el cabreo y decida volver a hablar con alguien. Yo desde luego no voy a permitir que haga daño a Seph.- Cogio a Perséfone de la mano.- Si tengo que acabar con Hera ten por seguro que encontrare la manera.- dijo el dios de los muertos mirando a Meg, con la cara muy seria. Meg sabía que Hades era un dios al que no había que calentar, y el pasotismo de Zeus, los intentos de Cyrene por alejar a Perséfone de su lado y el peligro de Hera lo estaban haciendo llegar al límite. La ultima vez que habían jugado con el había intentado dominar el cosmos. La joven de ojos violetas no dudaba que las palabras de Hades eran ciertas.
Tres días después:
Hades se encontraba organizando a los muertos que estaban llegando. Había unos recien llegados que tenian que ir a los campos eliseos. A lo lejos vio una figura conocida. No podía ser... ¿ O tal vez si? La figura se iba acercando mas y mas, hasta que cruzo la esquina y se fue en dirección al palacio. No podía dejar a aquellas almas allí... Pero tampoco podía permitir que la figura que acababa de ver fuese hacia el palacio, pues era Hera. Llamó a gritos a Pena y Pánico.
Perséfone estaba durmiendo, todavía era temprano. De repente un ruido en la habitación la despertó. Cuando abrió los ojos vio a Hera de pie frente a ella mirandole. Y al poco rato desapareció. La muchacha no tenía claro si había sido un sueño, parecía tan real..pero cuando vio a Hades materializandose en la habitación se dio cuenta de que había sido real.
La figura se alejo por el inframundo hasta llegar al palacio de Hécate, donde perdió su forma de Hera, y volvio a su forma original, como diosa de la hechicería y las almas errantes. La primera parte del plan estaba completa, medio inframundo la había visto con la forma de Hera. Solo quedaba ir a hablar con Cyrene y con Demeter.
En la habitación de Cyrene:
-Traigo noticias buenas y malas.- Dijo la diosa de la hechicería.
-Dime primero las malas.- Replico Cyrene.
- Las malas son que han visto a Hera por el inframundo.- La cara de Cyrene cambio de la sorpresa al terror.
-Las buenas son que Perséfone esta bien y se me ha ocurrido algo.-
-Te escucho Hécate.-
-Hay un lugar donde tu hija estará segura, y donde a Hera ni se le ocurriría buscar a tu hija. Además matarás dos pajaros de un tiro, protegerás a la moco.. digo a Perséfone, y al mismo tiempo la alejaras de Hades.-
Cyrene arqueo una ceja.
-El lugar del que te estoy hablando es la isla de Demeter.-
-Pero Hades querra ir alli con ella.- Replico la madre de Per.
-Hades no puede abandonar sus obligaciones en el inframundo, y ademas el sabra que si acude a la isla Hera lo encontrara. Te aseguro que no ira.-
Cyrene sonrió: - Me parece una gran idea, hablaré con Demeter.-
-Una ultima cosa- Dijo Hecáte.-Hades no me tiene mucho aprecio, así que no me nombres. Cuando hables con Démeter haz como si fuese cosa tuya.-
