Summary: Bella y Edward se amaban por sobre todo… cometieron una serie de grandes errores y escribieron su historia, una historia tan intensa como imposible. Él era el novio de su madre, ella era la promesa y una consecuencia. (Basada en la canción Apologize de OneRepublic)
Desclaimer: No soy Steph, no cree crepúsculo ni soy dueña de los personajes. Soy autora de la historia…
N/A: ok, si alguien que está leyendo esto, también leyó "Y lo que quiero es que pises sin el suelo" va a asociar los tipos de escritura. Ambas historias son prohibidas y dramáticas. Yo por mi parte, soy una persona jodidamente retorcida, por lo cual…vayan imaginándose por donde va el fic…
_________________________________________
Capitulo 27: La Preparación
"El era sinónimo y ella era antónimo.
Eran lo opuesto y se atraían, ambos habían perdido la cabeza.
Su relación estaba llena de barreras pero tanto ella como él, se habían propuesto atravesarlas. Porque nadie había dicho que fuera fácil. Las relaciones no lo eran y mucho menos las de su tipo.
Las trabas hacían más interesante la convivencia, al igual que sus diferencias.
Podían pelear 1 hora para luego pasar abrazados las otras 23 restantes. Ella podía insultarlo y el responderle, para luego besarse con amor, amor puro, solido.
El respeto no faltó nunca en su relación, a diferencia de la paciencia que siempre brillaba por su ausencia, viniendo por ambas partes.
Ambos estaban desquiciados, pero locamente enamorados.
Ella aprendió a amar con él y el comprendió el significado de la palabra `amor´ con ella."
.
-No crees que es muy… ¿exagerado?-le pregunté a Alice, mirándome al espejo. Su sonrisa demoniaca me calaba hasta los huesos, sabía que quería ayudarme, pero dudaba que esta fuera la forma.
-Relájate Bella, te ves estupenda. A parte, es el cumpleaños de Edward y merece un buen regalo.-acomodó el conjunto.
-No creo que esta sea la forma, ¡casi parezco una zorra!-apunté mi reflejo en el espejo.
Debía admitir que Alice tenía gusto para esto y definitivamente un buen ojo. Sentía pánico y terror de lo que él podría pensar cuando me viera usándolo. Si bien me había decidido por que así fuera… no tenia por qué ser de este modo tan incomodo.
Sentí que el regalo perfecto para darle, era aquel paso que ambos tanto ansiábamos. Era extraño, pero me sentía lista y preparada. Siendo que apenas teníamos un mes, había logrado comprender la magnitud del asunto. Mis sentimientos y nuestras necesidades. Si bien el siempre se mostro paciente, relajado y comprensivo, sabía que deseaba esto con la misma magnitud que yo. Ya no podía permitir que el miedo o el temor de equivocarme, me paralizara. Esto tenía que pasar tarde o temprano y nunca antes imaginé estar tan preparada como ahora.
Iba a entregarle mi virginidad, sin dudas, sin temores, esto era lo natural y también como debía ser. Sabía que él a pesar de nuestras tontas discusiones, era el indicado, el soñado, el perfecto. Porque a pesar de todos aquellos altibajos y nuestra relación estilo `montaña rusa´ me amaba, tanto o más que yo a él. Me lo demostraba con sus ojos, sus caricias, su dulzura y su respeto y yo no cuestionaba aquello.
A pesar de todo lo que habíamos atravesado, sabía que él era el hombre. Era él quien quería que se adueñara de mí y me marcara como suya, al igual que yo quería sentirlo mío en todo sentido de la palabra.
En solo un mes pude comprender que él era el amor de mi vida. El y solo él, sin duda alguna.
Motivo por el cual decidí entregarme a él en su cumpleaños.
Solo faltaban 5 días para ello y estaba sumamente nerviosa.
Con Alice y Rosalie llevábamos poco más de una semana organizándole una fiesta sorpresa. Queríamos que todo saliera perfecto, con ayuda de los chicos.
-De acuerdo… ¡De acuerdo!-dije molesta, separándome de las manos perfeccionistas de Alice.-Lo usaré-le aseguré, roja como tomate por la vergüenza.
-Genial, veras que le encantará. -aplaudió con una sonrisa maquiavélica.
-En serio Bella, relájate… te ves hermosa… será una gran noche-Rosalie sonrió con complicidad.
-Claro, como digan ustedes…-las apunte- pero que conste, que esta es la primera y última vez que les pido ayuda para… ¡ya saben!-ambas soltaron tontas risitas.
-Deberías tomarlo con calma, Bells… Edward no muerde…-sonrió Alice- aunque vistiéndote así… Hm… no me arriesgaría a afirmarlo.
-Oh, eres…-entrecerré mis ojos, buscando la palabra adecuada- mejor iré a ponerme algo decente.-apunté los probadores y caminé hacia ellos.
-¡Ten cuidado con la tanga…es muy delicada!-gritó a todo pulmón Alice.
Maldije su chillona vocecita y le hice saber con un simple gesto de mano, que era lo que pensaba de su tanga. Nunca antes había tenido que pasar por uno de aquellos lugares, o mejor dicho…nunca antes había tenido que comprar un baby doll para lucirme ante un hombre.
Con todo el cuidado que pude, me desvestí y me calcé mi jean desgastado y mi camiseta de Joy Division, quería salir corriendo de aquel sitio.
Salí de los probadores, y mis amigas me esperaban ahí. Ya con un par de prendas en sus manos, por supuesto se habían tentado en el camino y decidido a comprarse nuevos conjuntos para seguir volviendo locos a sus novios.
Para ellas era tan fácil hacer aquello… las odié –en el buen sentido, si es que hay uno- por eso. Se tomaban con suma naturalidad las relaciones sexuales y no se ruborizaban al hablar de ello. Tal vez con el tiempo y la experiencia yo también aprendería que así fuese. Tal vez.
Salimos de Victoria´s Secret cargando las bolsas y caminamos ansiosas a Starbucks por un café. Pasamos la siguiente hora charlando de la organización de la fiesta y finalmente, planeando las vacaciones, que eventualmente… pasaríamos juntos los 6 en Cabo.
Debía admitir que Rosalie y Alice eran las maestras de la persuasión. Habían logrado que yo aceptara tomar las vacaciones junto con Edward y ellas. No estaría tan mal, después de todo… iríamos a un bonito lugar, saldríamos mucho y con suerte… yo obtendría más experiencia en dicho campo.
Sonó en mi móvil "Flightless Bird" y contesté con una sonrisa al llamado de mi novio.
Si, el era mi novio.
-¿Hola?
-¿Que hacia mi bebe?-preguntó con voz juguetona. Sabía que detestaba que me llamara de ese modo, me hacía sentir aun más pequeña a su lado.
-De compras con Alice y Rose… ¿tu?
-Saliendo del trabajo.-contestó, pude oír el sonido de la puerta cerrarse y un suave ronroneo, que supuse…era de su volvo- ¿Y desde cuando sales de comparas con ellas?-preguntó en tono interesado.
-Cosas de mujeres.-contesté reacia, mientras veía como me sonreían las chicas.
-Claro…-dijo él en tono juguetón- ¿Qué harás esta noche?
-Supongo que estudiar Psicología, la próxima semana tengo examen final.
-¿Cuán importante es que estudies?-preguntó.
-Bastante, teniendo en cuenta que en el último mes no he podido tocar un libro…gracias a cierta persona.
-Oh cariño, me hieres-dijo en falso tono de dolor-… ahora me siento culpable… así que tendré que ser tu tutor esta noche.-dijo al final, con voz sexy.
Me mordí el labio, para no sonreír como idiota. Las chicas parecían estar sumamente interesadas en mis expresiones faciales, así que me ruboricé.
-Edward…-quise replicar, sabía que teniéndolo a mi lado, me seria imposible estudiar. Las últimas 4 semanas había fallado estrepitosamente.
-Oh vamos, cariño. Te ayudaré a comprender mejor esos tediosos textos.
-Sabes que me cuesta concentrarme contigo a mi lado.-contesté.
-Entonces te ayudaré a desconcentrarte-contestó divertido.
-Te odio, Cullen. -finjí enojo.
-De acuerdo, entonces paso por ti a las 8.-Afirmó.
-¡No!-casi grité. No quería que Reneé viera su auto.- Iré yo a tu departamento-las chicas chillaron.
-Ok-respondió triunfal.-Nos vemos en un rato entonces, ten cuidado.-dijo en tono sobre protector.- Te quiero, pequeña.
-Yo a ti, grandulón-contesté sonriente y colgué.
Siempre me ponía tonta escuchar sus "te quieros". Oculté mi rostro con una cortina de cabello y me dediqué a beber lo que quedaba de mi mocca. Estaba segura que si veía los rostros cómplices de Alice y Rose, moriría de vergüenza.
-Parece ser que nuestra pequeña Belly anticipará su regalo.-Canturreo Rosalie.
-Oh, cállate-contesté.
-¿Se verán esta noche?-preguntó Alice.
-Sip, me ayudará a estudiar.-me encogí de hombros.
-Claro, estudiar… procura llevar uno de los conjuntos que compramos hoy. Te recomiendo el beige.-contestó emocionada.
-No todo en la vida es sexo-alcé una ceja. Las chicas se miraron con complicidad durante una fracción de segundo.
-Claro-rieron.
Estúpidas experimentadas.
.
-Oh cielo… wow-dijo mi mama entrando al cuarto y enfocando su mirada en mi cama, repleta de bolsas de lencería.
-Hola mama-me ruboricé.
-Wow…no sabía que-se acercó a la cama y sacó un conjunto negro sumamente provocador- eras fan de la lencería francesa.
-Si, digo… tu sabes…nunca está de más-contesté en tono nervioso, haciendo de cuenta que buscaba mis libros.
-Creí que habías cortado con Phil, hace tiempo que no lo veo por aquí…-comentó devolviendo el conjunto a su bolsa y muy interesada.
-Si…digo…tu sabes-repetí-, hemos cortado pero seguimos en contacto.-agité mis manos, muy nerviosa.
-Bella, siento que te debo esto-dijo después de unos segundos pensativa, caminó hacia mí y me tomó de la mano, suspiré pesadamente…
Ella jamás había tenido `la charla´ correspondiente conmigo, supongo que porque jamás le había dado indicios de necesitarla, pero rogaba que este no fuera el momento para soltarme el típico sermón.
Nos sentamos en la cama y Reneé se tildó por unos segundos mirando a la nada, con expresión ausente. Una lágrima rodó por su mejilla y maldije internamente el molesto momento. Qué bueno era que no supiera que Edward seria quien me desflorara. Sus cambios avasallantes de humor eran escalofriantes, aun no podía comprender como podía sonreír, para luego llorar y recomponerse en fracciones de segundos, como ahora.
-De acuerdo, cariño… te estás convirtiendo en mujer y yo para entonces, no quiero estar ausente en el proceso, como se que te he faltado muchas otras veces…-comenzó.
-Mamá, por favor-me interrumpió.
-Se que esto no es lo mas cómodo, jamás pensé tener que hablar contigo de esto y sé que a eres mayor… pero aun así es mi deber de madre; veras…
-En serio…mamá-hice un gesto de pena.
-Está todo bien, no te daré detalles ni te enseñaré nada… simplemente debemos hablar sobre ello.
-Ok-suspiré.
"Me acostaré con tu ex novio"…golpe mental.
-Bien, mira… se que tu eres consciente de donde vienen los bebes y todo eso del cuerpo masculino. Pero antes que hagas nada, quiero que estés segura de él… de que es un sentimiento mutuo y que realmente lo ames, porque lo amas… ¿cierto?
"No te das una idea"
-Si mamá-contesté con molestia.
-Lo sé, solo tenía que asegurarme. Entonces, estás segura de esto… ¿verdad?
-Claro…
-Bien, entonces pasemos a hablar de protección-sonrió de modo cómplice y yo quise gritarle-verás, se que Phil es un hombre muy correcto y caballero, que lo conoces pero-
"Ja Ja Phil…"
-Pero aun así no es inmune a nada. Tu sabes que con esto de las enfermedades veneras es estrictamente necesario que-
-¡Mamá!-grité escandalizada. No podía creer que mi madre me insinuara que debía protegerme con preservativos para librarme del VIH.
Después de todo… ella no lo tenía, por ende…
"¡Asqueroso!" me auto grité, ¿Cómo había podido llegar a pensar en aquello? Se suponía que debía olvidarme que en algún momento ellos habían sido pareja y que habían… hecho cosas de pareja.
-En serio, mama no necesito esta charla. Sé lo que debo hacer, relájate. –pedí poniéndome de pie para finalizar el incomodo rato.
-Lo siento cariño, para mí también es incomodo pero quería asegurarme que lo tuvieras presente-dijo claramente avergonzada.
-No hay problema mama, estaré bien.-le aseguré.
-De acuerdo-se puso de pie y me dio un abrazo- se me hace increíble ver como mi pequeña se convierte en mujer. Realmente estoy muy orgullosa de ti, cada vez estas más hermosa-acarició mi cabello y me miró a los ojos- y tus ojos brillan de un modo increíble, se nota que lo amas.
-Lo hago-corroboré, pensando en Edward.
-Bien, eso es genial.-Sonrió sinceramente- y tomate tu tiempo para prepararte, no dejes que te presione y si lo hace… dímelo que le arrancaré la cabeza del cuello.-golpeó en tono juguetón mi nariz, mientras sonreía.
-Lo haría yo misma-le sonreí y me la quedé viendo a los ojos.
Se la veía tan extraña…
-Oh pequeña, te amo-me abrazó y automáticamente pude sentir mi camiseta húmeda.
-Yo también mamá, ¿estás llorando?
-Lo siento, soy muy tonta-dijo separándose de mí y limpiándose las mejillas.- Es muy fuerte ver como mi pequeña crece y…-suspiró y por primera vez encontré melancolía en sus ojos- en momentos como este desearía tanto que Charlie pudiera verte.
Suspiré con pesar. Pese a todo, mi padre había sido el gran amor de su vida. Comprendí que si nunca antes lo había nombrado, en todos estos años, solo lo había hecho por miedo a la añoranza y el derrumbe. Mi padre siempre fue una persona maravillosa e increíblemente radiante, silencioso, pero mágico. Era comprensible que mi madre nunca lo nombrara, pero aun así no la perdonaba por ello… seguía siendo mi padre y su difunto marido, merecía que ella ocupara su lengua hablando de él, un hombre tan maravilloso merecía eso y muchísimo más.
Mi madre nunca supo amarlo o apreciarlo –al menos- lo suficiente.
No pedía que ella llevara el luto toda su vida, ni que viviera en el cementerio llorando su tumba, o hablando de él. Pero tampoco encontraba la lógica a que al poco tiempo de su fallecimiento hubiera encontrado consuelo en otro hombre y dicho y/o pensado que realmente amaba a aquel hombre. Los celos enfermizos pensaban por sí mismos, se me nublaba el juicio entre la memoria de mi padre y el recuerdo de mi madre con mi novio, pero aun no podía encontrarle una explicación coherente a todo lo que había sucedido entre ellos.
Minutos más tarde abandonó la habitación, alegando que cenaría con sus amigas. Esta vez, si le creí. En sus ojos se notaba su sinceridad y agradecí que así fuera, puesto a que necesitaba urgentemente poder distraerse.
Ya eran las 7.30 cuando me terminé de calzar mis vans y tomé mi bolso. Como siempre, llevaba un sencillo y casual conjunto. No me iba eso de producirme excesivamente, ni tratar de impresionarlo, después de todo el me conocía y supuestamente así era cuando más le gustaba.
Tomé las llaves del auto y cerré con llave la puerta de casa. Me sentía increíblemente feliz. Hoy no sería EL día, pero si sería importante, para poder insinuarle mis futuras intenciones; no quería pillarlo con la guardia baja, ni agarrarlo desprevenido. Tenía pensado ir dejándole pistas sobre lo que pasaría en tan solo un par de días.
Los nervios eran parte de lo que no podía ignorar, podía sentir como mis manos sudaban y como a medida que iba acercándome a su departamento, un extraño rubor iba tomando matices en mi. ¿Qué se supone que debía hacer?, ¿Debíamos hablar de ello o simplemente juguetear con las miradas? Tal vez el me ayudaría con este tema de la vergüenza y lentamente me desinhibiría.
Toqué el timbre, luego de haberme acomodado el cabello y haber tomado unas cuantas respiraciones pausadas. No había razón para que estuviera nerviosa, después de todo… hoy no haríamos nada.
Ni bien la puerta se abrió, un gran brazo envolvió mi cintura y me haló hacia dentro del piso. Pude sentir como la puerta se cerraba con un ruido seco, pero yo estaba sumamente embobada mirando a mi dios griego con el mayor de los detenimientos. Se me hacía imposible que un hombre como él, se sintiera conforme de estar con una chica tan sencilla y común como yo.
No tuve mucho más tiempo para seguir pensando. Sus fuertes brazos me quitaron los libros de las manos y los apoyaron en la mesita de entrada, entonces mientras me regalaba una sonrisa sumamente ególatra, seguramente porque había notado que lo miraba embobada, sus labios se posaron sobre los míos.
No pude extrañar su lengua por mucho más tiempo, ya que rápidamente logró abrirse paso y juguetear con la mia, de un modo pausado y casi tortuoso. Sus manos en mi cadera aprisionándome contra la puerta y su cuerpo, se sentían demandantes y posesivas… ¡como me encantaba que así fuera! No había nada que me hiciera sentir más mujer, que cuando él me demandaba como propia y me mostraba los efectos que yo tenía sobre su naturaleza.
El beso se tornó urgente, mientras sus nada inocentes manos, se escurrían por debajo de mi camiseta, frotándome la espalda y la cintura. Estaba acostumbrada a esos gestos, tampoco podía pedirle que no me tocara por el sencillo hecho de que yo era virgen, así que lenta e inconscientemente el me había enseñado varios trucos. Mis manos se permitieron juguetear con el húmedo cabello de su nuca y enredarse con él despeinándolo aun mas, mientras continuábamos besándonos, pude sentir leves gemidos acompañados a una inconsciente fricción entre su miembro viril y mi zona privada. Deseé con locura pedirle que me tomara, pero aun no podía hacerlo, tenía preparado algo muy apropiado para aquella noche que no quería arruinar.
"Al diablo con todo… dile" demandó mi conciencia.
Cerré mis ojos fuertemente y los apreté, intentando liberarme de esa molesta vocecita. No iba a echar por la borda semejante planificación por una simple calentura.
Liberé mi boca de la suya, pero él no pareció captar mi indirecta. Bajó por mi cuello, dejándome un húmedo recorrido de besos, para luego devorar mi clavícula con ímpetu y sed. De forma involuntaria, mi espalda se arqueó por el placer de su boca sobre mi piel y casi perdí la cordura, entre gemidos y sus suaves ronroneos reclamando mi nombre.
No había nada más excitante que estar de aquel modo y escuchando mi nombre salir con tal libertad de sus labios.
La necesidad era casi dolorosa, el fuego que nos envolvía era agobiante y el placer al cual nos habíamos sumergido era angustioso.
Cuando pensé que explotaría finalmente y le gritaría que me tomara con urgencia, su boca subió hasta encontrar la mia, sus labios cerraron el momento con un tierno y amoroso beso, que casi me descolocó.
-Buenas noches, pequeña-saludó con una sonrisa de picardía.
Debía golpearlo, pero no lo hice.
-La próxima vez, salúdame primero-no pude enojarme y terminé la frase con una sonrisa.
-Eso hacia-jugueteó con mi nariz y me abrazó.
De acuerdo… esta noche seria más larga que nunca.
_________________________________________
Disculpen la tardanza, se que prometí actualizar antes… pero debido a mi estado de cuenta y mi trabajo, no tuve el tiempo suficiente como para escribir.
Mil gracias por sus tantos RRs, saben que aprecio mucho sus opiniones… pero aun asi, estoy ciertamente dolida, este fic está en mas de 200 favs y no se porque solo recibo 40 RRs por cap, cuando hace como 3 capitulos atrás me dejaban mas de 100 RRs.
Porfavor, todas dejen sus opiniones y sus RRs, me gustaría que si lo leen, todas me lo hicieran saber…
No pido una determinada cantidad de RRs, solo pido que todas dejen su mensaje para que yo pueda saber si me siguen leyendo o si ya se aburrieron.
Es angustioso que de 210 lectores que tienen el fic entre sus favs, solo 40 se tomen su tiempo para dejarme un RR.
Gracias por eso, su pasiencia y su apoyo.
xoxo
M.-
