Visita

Cuando Helios, rey de Southron, visitó Camelot para forjar una alianza pasivo agresiva con Arthur, llevó consigo obsequios para las joyas. Eran ropas extranjeras del color de la joya que les daba nombre, hechas para el verano seco de sus tierras.

Y como obsequios que consagraban una alianza, debían usarlos mientras su invitado permaneciera en el castillo.

Merlín se dio cuenta, por la mirada sucia que les dio cuando dijo "espero las porten con orgullo", que era una forma de burlarse de todos ellos. No era un secreto para nadie, que Helios anhelaba joyas propias y no dudaría en robar las del rey de Camelot si tuviera la oportunidad. Mientras tanto, se rodeaba de las jóvenes más hermosas, llamándose a sí mismo amante de la belleza.

—¿Es que en Southron no tienen sentido del decoro? —Exclamó una de las doncellas más viejas, cuyas manos arrugadas vestían y desvestían a todos ellos—. Hacer vestir así a nuestros tesoros.

—El rey Helios nos ve como prostitutas —Isolde respondió, su cabello cubriendo la desnuda espalda—. Pero es nuestro deber, como herramienta política, portar los obsequios de otros reinos.

—Y portaremos estos trajes como nadie de Southron lo ha hecho —Vivian añadió, su traje brillante contrastando con la palidez de su piel.

Por los siguientes días, todos ellos se pasearon por el castillo ataviados en telas vaporosas, con las manos apretadas en puños para no intentar cubrirse con pudor.

Los caballeros retiraban la mirada de los escotes pronunciados y los pequeños ombligos que se veían a través de las transparencias; allí donde las extrañas calzas se ceñían para mostrar las amplias caderas de las chicas, Merlín y Daegal mostraban sus estrechas cinturas, perfiles afilados con espaldas anchas. Ellos mostraban más piel que cualquiera de ellas. Sus brazos desnudos adornados con cadenas de plata.

Helios sonreía, con una mirada hambrienta y burlona, hasta que se dio cuenta de que solo podría recurrir a los comentarios lascivos.

Porque tocar a una joya de forma inapropiada era sentencia de muerte.

Arthur tenía una mirada sádica cuando estrechó su mano antes de que se marchara.

—Disfrutaré los regalos. Verlos es divertido, pero quitarlos lentamente es más placentero —Susurró.

Lo único que Helios pudo hacer cuando se marchó fue echar una última mirada, ardiendo de rabia y envidia. Las joyas suspiraron aliviadas.

Había sido una visita horrible.


¿Alguien más ha alucinado a Merlín vistiendo algo estilo Aladdin, las mil y una noches o algo como la ropa que usó Gwen en The Hunter's Heart? ¿No? ¿Soy la única rara? xD Pues aquí estoy expresando mi deseo de ver algo así jajaja me imagino a Gwaine, Mordred y Lancelot intentando no mirar, a Elyan y Leon obligándolos a no hacerlo. A Percival riendo detrás xD jajaja, haré una viñeta de esto alguna vez. ¡Viva los trajes exóticos!