Jueves 23 de Marzo de 2017 Instalaciones del Hexágono de Equestria. 23:35 hora local.

La noche era temida por los seres diurnos, la obscuridad de todo ese tiempo les impedía gran parte de su comunicación con el exterior, su sentido de la vista, primordial en su vida diaria se veía impedida de toda posibilidad. Por sí sola no podía observar nada, dependía de alguna luz.

Los humanos tenían unos ojos bastante desarrollados; pero en la obscuridad no servían de mucho, apenas si podían ver algo y esa era una de las razones por las que le temían… aunque claro semejante miedo no era asequible en los demonios. Obscuridad, era quizás algo sin importancia para su vista.

Esa era una comparación por mucho exagerada, Wane entendía bien la cuestión. Extrañamente se sentía nervioso, conoció la palabra recientemente… estaba preocupado, angustiado, apenado por que las cosas salieran bien; estaba allí por una causa simple, averiguar todo lo posible sobre las acciones que los humanos realizaron con la magia existente en Tulivia. ¿Y si no tenía éxito? ¿Y si por casualidad le disparaban en áreas vitales como su corazón o cerebro? Apenas había considerado la cuestión. O más bien, apenas había podido mantenerse firme con respecto a una opción u otra.

Le aterraba ser herido, los humanos podían quitarle la vida y por lo que iría a hacer, no tendrían reparos en hacerlo.

Hexágono, una de las instalaciones mejor defendidas o vistas del mundo humano. ¿Cuántos gobiernos habrían querido tener el acceso que él tendría en breve? Con ligereza se movió por una calle a más de doscientos metros, desde allí, existía vigilancia por parte de unos cuantos policías que, hasta donde investigó, tenían el derecho de arrestarlo y enviarlo a un interrogatorio inmediatamente en caso de sospechas.

- Coronel Black, buenas noches señor. – Afirmó uno de los oficiales dejando de prestarle atención.

- Buenas noches. – Fue su respuesta mientras continuaba avanzando.

La calle era similar a cualquier otra, pavimento, cemento, señales, algunos arbustos de adorno, pocos peatones por supuesto, pues frente al Hexágono se hallaba un pequeño parque fuera de todo uso público. No obstante, el lugar en general tenía más de un dispositivo de control, una serie de aparatos que Wane percibía conforme avanzaba.

Quince, cuarenta, cien metros. Finalmente se halló en la puerta principal, donde yacía una serie de controles, desde cámaras, hasta sensores de movimiento, presión y guardias altamente entrenados; desde luego que no levantaba sospecha alguna. Los movimientos al caminar, las expresiones, la voz; todo debía ser perfectamente emulado para convencer a los humanos.

- Su retina en el biométrico por favor. – Le solicitó uno de los guardias.

- Desde luego que sí. – Respondió Wane llevando sus ojos para que fuesen escaneados; posteriormente completó unas cuantas medidas de seguridad adicionales, sus huellas dactilares y un código que debía ser introducido con una velocidad máxima de quince segundos.

La seguridad era máxima, debía serlo pues en ese momento en específico se llevaba a cabo una junta a la que el coronel Black apenas había tenido acceso. Claro que ahora estaba en un lugar muy diferente al hexágono.

Su percepción, pese a ser extremadamente reveladora, poseía un límite… diez metros, podía percibir todo a diez metros; después de eso, debía confiar en el oído, la vista y otros; avanzar por el hexágono era algo diferente, Black le comentó todo lo que pudo decirle un sujeto aterrado y al borde del colapso mental. Presentarse con su forma demoniaca no fue la mejor de sus ideas… lo poco que sabía era el lugar donde se llevaría la junta, el cargo que ocupaba, su nombre y otros pormenores; lamentablemente tenía familia y era religioso, no pudo soportarlo.

Una sonrisa se esbozó por su rostro, no conoció a criaturas semejantes a los humanos a lo largo de su vida; una de sus diferencias era la creencia que tenían en diferentes dioses, en diferentes culturas, la mayoría tenía algo así como una necesidad religiosa, necesariamente creer en un más allá, en una cosa que los pudiese superar; cuando el coronel Black lo observó, no vio una una criatura con magia y de un universo diferente al suyo; vio lo opuesto a su Dios, algo profano, malvado, obscuro.

Le dijo que disculpara sus pecados, que evitara llevar la condena hacia sus hijos y esposa. Antes hubiera considerado extraña aquellas palabras, ahora tenía cierta comprensión de ellas, no tuvo alternativa, le concedió lo que deseaba, perder la cordura con relativa paz. Ahora, el coronel Black yacía en un sanatorio mental a las afueras de una ciudad incomunicada de Equestria del sur, un lugar cálido donde sus viejos huesos no sufrirían el mal tiempo y donde estaría incomunicado el tiempo suficiente como para poder realizar su tarea.

Después de doblar a la derecha, bajar unas escaleras aterciopeladas y percatarse de más de ciento cincuenta cámaras, unos detectores de diferentes tipos, un montón de corredores, puertas, personal y demás; pudo observar la perta que lo llevaba a la sala de reuniones oficiales, un lugar donde se habían tomado decisiones sumamente importantes, tanto en guerras como en movimientos de importancia mundial.

Abrió la puerta doble, dentro yacían algunas oficiales superiores junto con oficiales de cargo semejante; Black tenía cierta relevancia por el cargo que ocupaba en el frente de batalla de Saudi, un país rico en petróleo y minerales raros. Ahora bien, en la reunión se trataría un tema de suma importancia para el gobierno de Equestria y de la seguridad en general.

Dentro, estaba el general Tulip, el comandante Sombra, algunos miembros que no le interesaban y el presidente de Equestria. Podía acabar con todo en ese preciso instante, hacer lo mismo que hizo con Black; pero esta vez con el presidente, usar métodos mágicos para convencer a todos de tomar un rumbo nuevo en lo que fueran a decidir ese día; pero las órdenes de Sunset Shimmer eran claras, nada de intromisión, nada de violencia, nada de acción directa. Solo investigar. Y así sería exactamente como lo haría.

- Muy buenas noches, hoy será un día histórico dentro de nuestras vidas, todo lo que se vaya a decir en esta reunión tiene un carácter absolutamente secreto, se seguirá el protocolo Alfa rojo 3 al final de esta reunión; se contestarán preguntas al final…

La mesa era ovalada, habían algunos computadores en el lugar de cada personalidad importante, una pantalla central transparente en el medio y unas cuantas bebidas para todos los presentes. El piso se hallaba alfombrado, las paredes de madera tenían un color sepia; el techo por otra parte eran varios cuadrados de un hormigón reforzado, tenía una buena calefacción y por si fuera poco, dos banderas de Equestria se hallaban frente a un águila calva, símbolo patrio de Equestria.

- Los directores de la división Cero del departamento de defensa tendrán una exposición de los temas más sobresalientes dentro de la labor que han llevado a cabo durante todo este tiempo. Se han mantenido sus operaciones bajo el secreto más estricto, pocas divisiones tenían información al respecto.

No tardó en ponerse de pie un sujeto de pelo negro y piel gris, con ojos rojos y de un porte que sugería un pasado en el campo de acción; puso una mano en el computador, tocó en la pantalla algo que no alcanzó a ver del todo bien y entonces comenzó a caminar sin dirección precisa, a un lado del cuarto que debía ser poco más de veinte metros por veinticinco la pantalla transparente sobre la mesa comenzó a mostrar una imagen.

Sus manos se movieron con cierto nerviosismo, al principio no pudo reconocer bien la imagen; un rostro se mostraba con una expresión que cambiaba lentamente; con esa lentitud, una línea se creaba al medio de su rostro, subiendo desde la barbilla hasta la frente; una pequeña comisura se abría, hasta que toda la piel prácticamente se desprendía ante la presencia de un hueso que crecía de forma exponencial, los músculos se desgarraban solo para recomponerse; la sangre era mínima, apenas unas cuantas gotas derramadas.

Reconoció su propio rostro, era la oportunidad en la cual se mostró frente a Sunset Shimmer como lo que era en realidad: un demonio, esa plantilla, esa estructura biológica que usó era de la mejor que había logrado constituir en una vida; recordaba cómo le había ayudado a nivelar el combate contra Sunset, cómo estuvo a punto de vencerla y al mismo tiempo, condenarse.

Posteriormente, ese mismo demonio, el Wane original recibía una suerte de ataques por parte de Sunset Shimmer.

- Lo que están viendo señores, es la causa real de que se hubiese creado la Agencia Cero, después Departamento Cero y ahora división Cero. No están viendo ningún efecto de película; esto es muy real. – Sostuvo Sombra ante un público escéptico, nada en esos videos sugería una experiencia pasada por parte de ninguna fuerza armada de la que se tuviera registro en el pasado.

- Me niego a creer que estas cosas sean reales; qué prueba tenemos de que no sea un filme alterado para solicitar más recursos del tesoro del estado.

- Sabía que no creerían a la primera, tampoco yo lo hice.

Más fotos y videos aparecieron simultáneamente, en todos yacía una cantidad de fenómenos inexplicables para los humanos; objetos levitando, criaturas extrañas, Wane reconoció algunas partes de la batalla que el Wane original sostuvo con Sunset Shimmer. Su expresión debía expresar asombro, así como los demás; ni siquiera al presidente se le pasaba por alto el observar aquellas imágenes.

- ¿Me está diciendo que esto es real?

- Más de lo que quisiera señor. – Afirmó Sombra mientras se paseaba detrás de Black. Una imagen se apareció de pronto, también tardó un momento en reconocerla por completo. – Este es el bosque de Tulivia. Hace meses se apareció esta… gema en el corazón de la selva. Nuestros científicos están de acuerdo en que la causa de todas estas cosas se halla en el corazón de Tulivia. Un lugar de difícil acceso para cualquier gobierno salvo el local y por supuesto, los estados del Saak. – Varios dibujos comenzaban a pasarse. – Dentro del bosque de Tulivia la mayoría de los aparatos electrónicos no sirven; los satélites que enfocan sus cámaras en esta posición terminan averiados. Esa gema tiene propiedades que no entendemos.

- Qué han logrado indagar sus científicos. – Preguntó de pronto Wane, esperando alguna respuesta. Varios de los presentes lo miraron algo intrigados.

- No mucho; la mayor parte de lo que tenemos son conjeturas y suposiciones; estas cosas, en parte se asemejan a criaturas de la biblia, otros piensan que estas criaturas no son del planeta tierra…

- ¿Me está hablando de alienígenas? – Le inquirió Black, despertando una que otra risa dentro de los escuchas.

- ¿Tiene usted una mejor explicación? – Fue la contrarespuesta del de piel gris.

- No sabemos lo que son. Pero sí sabemos que tienen capacidades diferentes de los humanos, cosas que nosotros solo soñamos tener…

Las imágenes de una muchacha haciendo levitar una serie de objetos, una parte de la batalla donde el Wane original extendió parte de su cuello y sector medio para morder el cuello de Sunset Shimmer, quien, con una flama viva lo quemó en parte de un casco hecho de un hueso extremadamente duro.

Algunas transformaciones… unos fenómenos dentro del bosque de Tulivia, fotos de sus extraños animales, dibujos de otros tantos.

- No se confundan señores, esto es más peligroso que las amenazas de los aliados de los estados del Saak; todo puede quedar a un lado frente a esto… no nos hagamos falsas ilusiones, estos alienígenas, seres o lo que sean no están aquí con buenas intenciones y es así como debemos tomarlos.

Amenazas, no había otra forma de verlo, los humanos tenían una experiencia bastante amarga en su historia, les era imposible ver a un desconocido como alguien no peligroso; Gloom Wane comprendía demasiado bien que los humanos serían algo mucho mejor si un solo demonio los hubiera apadrinado.

- Ahora todo cuadra… - Dijo un sujeto flaco del corredor, llevaba lentes y tenía una facha poco apreciable, poco presentable. – Dicen que estas cosas siempre estuvieron en medio de nosotros, puede que solo ahora nos demos cuenta.

- Incluso si así fuera, son amenazas a la estabilidad mundial. – Esas eran las únicas palabras del presidente. Miedo… eso era lo que todos sentían, miedo a lo que podían hacer, a lo que podrían hacerles.

- Y si no fuera así. – Cuestionó de pronto Wane; esta vez la sorpresa entre todos los que estaban presentes fue innegable.

- Black, tú fuiste quien apoyó la idea de las guerras en el golfo de Saudi. ¿Por qué piensas en defenderte antes de que te ataquen?

Ya sospechaban, estaba todo claro; una metida de pata y lograría dar pauta de su identidad verdadera, pero… cómo hacerlo… ¿y si lo hacía mal?...

No, ellos ya sabían, estaba seguro de que ya estaban sospechando. Estaba perdiendo los nervios; trató de calmarse tomando un poco de agua para tratar de argüir algo concluyente y convincente para el resto del auditorio; era mucho mejor tratar de ganar algo de tiempo hasta planificar una buena acción para evitar que los humanos pensasen de esa forma.

De pronto las puertas se abrieron de par en par, un panel de vidrio subió en un abrir y cerrar de ojos alrededor del presidente de la nación. Ingresaron dentro varios militares armados con rifles de asalto, unos chalecos, cascos y otros armamentos; asimismo pasaron velozmente varios guardaespaldas vestidos de negro y empuñando pistolas semiautomáticas; Wane estaba completamente desconcertado ¿Qué demonios se suponía que era todo lo que acababa de ver?

Para su sorpresa, todos le apuntaban a él.

- Señores, el Coronel Black ha sido hallado en un sanatorio mental de Equestria del Sur, se han comprobado sus rasgos faciales y datos biométricos de emergencia. Éste sujeto no es el coronel Black.

Wane movió levemente una de sus manos.

- No se atreva a moverse siquiera o dispararemos.

Todos comenzaron a retirarse ordenadamente, para ponerse a resguardo de los oficiales, salvo por el general Sombra, en algún momento él también había desenfundado su arma, le apuntaba desde el otro extremo.

Mierda… ¡Mierda! Le dispararían dentro de pronto, abrirían su cuerpo… sería su objeto de estudio, si no es que era interrogado antes; no… no… no podría soportar tanto dolor. Les daría las pistas para comprender un poder más allá de su imaginación. Los humanos necesitaban muchas cosas, menos poder; ¿Y luego? Seguiría su hermana y también la mujer a la que tanto amaba. Oh… Sunset Shimmer. No, no quería morir, deseaba vivir.

Su corazón latía fuertemente, sudaba, su lengua estaba moviéndose libremente en su boca, sus dientes comenzaron a tiritar.

- ¡Quieto o disparo! – Le gritó Sombra mientras comenzaba a acercarse.

No podía morir, no quería morir.

El presidente de Equestria lo observaba dentro de aquel cristal… era imposible, no podría romperlo para tomarlo como rehén. Las balas lo atravesarían antes de hacer cualquier cosa. No importaba mucho lo que hiciera, terminaría muerto.

- ¿Qué mierda eres? – Le cuestionó Sombra, tomándolo de uno de sus brazos para enviarlo violentamente contra el piso y poner todo su peso sobre su espalda.

Podía transportarse.

No pasó nada, seguía allí… su corazón estaba a punto de explotar en mil pedazos, sus dientes continuaban tiritando; la fuerza de Sombra era muy superior. Pronto sintió la boca del cañón de su arma contra su sien.

- Anda, dilo ¿Qué eres tú?

El dedo comenzaba a presionar ligeramente el gatillo, lo notaba por la firmeza que el arma mostraba al tener contacto con su sien.

- última oportunidad, responde… - Susurró.

La presión aumentaba; pero por más que deseara no podía transportarse. No, no iría a morir en ese lugar sin disfrutar de su vida, sin verla de nuevo; sin tener una hermana. Un instinto ciego se apoderó del demonio humano. Su cráneo se transformó de inmediato, el disparo fue audible, pero nunca atravesó la gruesa capa ósea. En un santiamén, su fuerza se elevó, al mismo tiempo que su brazo se transformó en su demoniaca versión; empujó por los aires al general sombra, su cuerpo continuaba transformándose.

De un momento a otro, sintió como pequeños piquetes se apoderaban de su cuerpo. Le estaban disparando. Piel, hueso, músculo, glial, fluidos propios de su cuerpo… todo se desprendía; su cabeza estaba protegida por un hueso extremadamente duro, su cuerpo sin embargo pronto sería reducido a un muñón de carne.

NO se transportaba ¿Por qué? En una fracción de tiempo, todos los presentes se paralizaron. Se percató de que su cola había sido perforada en uno de los sacos, justamente, el que contenía un veneno altamente potente, paralizaba de inmediato y podía ser absorbido desde la piel.

Sus huesos quebrados, sus músculos sesgados, el dolor era insoportable. Tardó en tomar algo de conciencia, estaba en el piso… ¿Cómo había llegado ahí? Regenerar sus extremidades, sí, esa era la primera tarea. En segundos, todo lo que estaba severamente dañado fue rehabilitado, muchas balas se quedaron dentro de su cuerpo; mientras escuchaba algunos gemidos de dolor por parte de los rociados, se levantó. No podía transportarse.

Comenzó a caminar. Al salir al corredor, se halló con otros tantos soldados que comenzaron a disparar. Trató de liquidarlos, pero la magia simplemente no fluía como él deseaba. sus alas eran perforadas a medida que recibía los disparos, los soldados no tardaron en oculares detrás de la pared.

Ni siquiera podía hacerlos levitar; estaba a punto de perder la cabeza, cubriéndose con los brazos cuyo exoesqueleto podía recibir una buena cantidad de castigo camino a ciegas hacia su dirección. Allí estaba uno, lo tomó por el cuello y lo arrojó todo lo lejos que pudo, al otro solo le hizo falta darle un golpe con su cola; su cuerpo, arrojado y después aplastado contra la pared cayó en seco, no estaban muertos, pero no volverían a levantarse por un buen tiempo.

Debía salir de allí continuó caminando; no, le podían matar… le podían matar. Comenzó a correr, en dirección a la salida, sus garras resbalaron contra el piso, cayendo de forma abrupta, oyó a lo lejos los pasos de unos cuantos agentes; su percepción volvía a la normalidad poco a poco. Podía percibirlos, eran cuatro; caminó de inmediato en dirección a la esquina de la pared.

Un golpe de cola, otro por parte de su brazo y los otros dos comenzaron a disparar; siguiendo las mismas acciones pasadas, puso sus brazos frente a su cabeza y caminó en dirección a sus atacantes, estos retrocedían lentamente; hasta que finalmente pudo alcanzarlos, los tomó por la cabeza y los envió contra la pared.

Continuó. Las paredes comenzaban a cerrarse. Lo atraparían dentro; percibía cinco sujetos a diez metros, doblando un pasillo a la derecha, era el lobby; la puerta frontal ya estaba cerrada, una puerta de metal sentenciaba su fin; pronto irían por él.

Sus alas se extendieron; no tenía uso para ellas más que el que les había dado cuando se confrontó con Sunset Shimmer varias de sus plumas se desprendieron para dirigirse hacia el lobby, sus plumas desprendían una ceniza y esta tenía una capacidad letal. Se percató pronto de la asfixia provocada en los humanos, pasó a toda velocidad, sus garras perforaban el piso de piedra, madera y finalmente loza. Allí estaba, la puerta frontal estaba bloqueada. ¿Cómo salir de allí?

Puso sus manos sobre la superficie metálica; el hechizo era simple; debía funcionar. Se concentró hasta donde pudo, sintió su cuerpo convirtiéndose nuevamente en humano; las balas salían por diferentes lugares; sus huesos estaban bien, los daños eran mínimos, no necesitaría magia para reponerlos. El metal comenzaba a derretirse desde la parte superior, solo necesitaba dibujar unas cuantas líneas; diez, veinte… treinta segundos; finalmente las líneas estaban dibujadas; empujó la gigantesca placa de metal, las líneas dibujadas comenzaron a delimitar el colapso de la estructura, todo comenzó a venirse abajo, cerca de los pies de Wane, que retrocedía varios pasos para evitar ser aplastado. Finalmente, allí estaba el camino hacia la libertad. Parte de su espalda se transformó en los músculos y huesos que componían alas de dos metros de envergadura cada una; salió afuera y se dispuso a volar, se elevó claro está; pero ni bien estuvo en el aire, sintió disparos en su hombro derecho, muslo izquierdo y cerca de su riñón derecho.

Posteriormente, una gran masa llegó desde la espalda, llevándolo directamente al césped del pequeño jardín frontal del Hexágono. La caída al piso constó de dos metros, no pudo reconocer quién le había enviado contra el piso, al menos no hasta sentir el peso de una superficie curva sobre el área exacta de la herida cercana al riñón. No pudo observar el rostro del sujeto; pero sabía que tenía un arma.

- Quieto maldito bastardo. – La boca del arma volvió a acercarse peligrosamente; pero ya no en la sien; sino cerca de la espina dorsal. – Aquí es igual o peor ¿Enserio creíste que podrías escapar sin más? Infiltrarte aquí fue la mayor estupidez que hiciste.

Wane no tenía otra.

- Tú… ustedes piensan eliminarnos. Son el único peligro.

- Así que sabes hablar… no sabes lo que te espera maldito.

- Sí lo sé. Es por eso que tengo miedo. – La cola de Wane salió a relucir para quitar de en medio a Sombra, el disparo dio de lleno en su pulmón izquierdo, sintiendo la sangre ingresar dentro, evitando su respiración; Wane sintió un temor inexplicable, ese tiro podía matarle. La bala salió por una parte de su cuerpo, la regeneración y drenado de su pulmón también.

Nunca esperó que Sombra se levantara y le diera un puñetazo directamente en el rostro, había mandado su arma volando por los aires. Wane por poco cae inconsciente, no pudo respirar siquiera antes de recibir un segundo puñetazo, Sombra lo tomó por la nuca con sus dos manos e impulsó su cabeza contra la rodilla que era levantada con gran velocidad. El impacto fue decisivo, en algún momento cayó al piso, no tenía equilibrio, todo le daba vueltas, sentía que el oído izquierdo le estaba zumbando. Entonces, Sombra le dio una patada en la espalda con la punta de su zapato; una fuerte corriente se sintió desde la médula hasta la nuca, de pronto no podía mover del todo sus manos. Un gemido de dolor se le escapó.

Entonces Sombra depositó toda su fuerza en la punta de su rodilla que hizo impactar contra su estómago; entonces comenzó a golpearlo en el rostro, la sangre de su nariz, de su boca, de su oído izquierdo; no se podía defender.

- Quién eres.

Necesitaba concentrarse, ignoró cualquier dolor, no debía temer. Solo debía concentrarse en el lugar. Un golpe en el rostro, otro… Tulivia, bosque… las orillas suaves… otro golpe.

- ¡¿Quién carajo eres?! – Le gritó directo al oído mientras lo tomaba por el pescuezo.

Finalmente, sintió su estómago presionado por todos los lados, una impresionante cantidad de fuerzas que se apoderaban de su cuerpo. Al abrir sus ojos estaba en la orilla de la lagunilla en el bosque de Tulivia. Unas lágrima se le salieron, el dolor, mezclado con la alegría por el logro; por seguir con vida, todo mezclado de forma inexplicable lo atosigaba, las lágrimas eran su expresión. Regocijado en las aguas de la lagunilla, posó su cabeza en la tierra en la costa, al lado de unas plantas que crecían a la orilla; una sonrisa se mostró antes de cerrar los ojos. Las aguas lo ayudarían a recuperarse mientras el cansancio se apoderaba de él; su magia era pues limitada; mucho más ahora que era más humano de lo que nunca había sido antes.

Cosas como esa le hacían extrañar los tiempos pasados, al menos le hacían ansiar ser como el Gloom Wane original, con poder mágico de sobra para destruir a cuantos humanos deseasen. Pero, su odio debía ser olvidado… cerró los ojos para dormir, para descansar y quizás, para olvidar.

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Era un buen momento para repensar la situación; los Wondercolts iban por 1 contra 3, Rainbow Dash llevaba adelante al equipo; pero no era suficiente, su portera estaba lesionada, su reemplazo no era tan buena que digamos y para empeorar las cosas, tenían una defensa brutal. Todo el grupo de amigas podía ver claramente el partido; Pinkie tenía unos pompones con los que hacía unas barras junto a Fluttershy, interesante combinación era la que se presentaba en ese instante la una completamente enérgica y pulmones más que potentes, la otra tímida pero tenía algo que difícilmente los chicos podían ignorar. Sunset podía apostar que una parte del público en las gradas de madera estaba allí para ver a Fluttershy en el uniforme hecho por Rarity.

- ¡Vamos Canterlot! – Gritó Pinkie Pie en un momento de euforia, en ese momento donde las rimas simplemente no le salían y estaba tan ensimismada en el juego como el público.

Rainbow Dash pasó el balón a Spitfire, esta hizo un pase atrás corriendo todo lo rápido que pudo hacia adelante, evitando sobrepasar a la última defensa obviamente; Cloud Casher dio un pase alto y largo; estaba decidido, Rainbow debía saltar y dirigir la redonda con su cabeza para que llegase donde Spitfire; saltaron tres al mismo tiempo, Rainbow y dos defensas; con asombrosa prontitud, Rainbow pudo elevarse unos cuantos centímetros más, lo que le dio más tiempo en el aire e hizo que la pelota llegara directamente a su cabeza. Así como habían practicado cientos de veces antes, pasó el balón con la cabeza a Spitfire, quien, posicionada a seis metros del arco oponente estaba desmarcada, todos habían ido por Rainbow Dash.

El balón llegó directamente al pie izquierdo, fue cuestión de dar un paso rápido, poner el balón en posición y dar el remate. La portera del equipo enemigo se esforzó en bloquear o siquiera redireccionar el proyectil, pero sus reflejos, el salto, su estatura, su suerte no fueron suficientes. Rozando su guante blanco de cuerina, la esférica tuvo un paso libre hasta chocar contra la red blanca definiendo así un Gol que pronto se escuchó en todas direcciones, no era el gol de la victoria, ni siquiera del empate, pero al menos las sacaba del vergonzoso 1-3 que, según dicen, es una victoria arrolladora dentro del futbol.

Quedaba un minuto, poco se podía hacer al respecto. Las cosas estaban prácticamente dichas; el equipo contrario tardó en presentarse al centro; unos segundos robados eran necesarios. Rainbow le dijo algo a Spitfire poco antes de entrar al centro de la cancha. Depositó el balón en el centro y para el pitazo del réferi, el balón ya estaba en sus pies.

Retrocedió brevemente, viendo de reojo que Spitfire corriese en dirección al arco, mientras la mayoría se quedaba a la defensiva, dos jugadoras la seguían de cerca de forma tímida. Era tiempo de mostrar un poco de su arma secreta. Se concentró, de un momento a otro sus pies se sintieron tan ligeros, aceleró aún más; una ligera luz poli cromática se despedía a su paso, poco importante para cualquier que estuviera centrado en el balón, es decir todos salvo algunas muchachas de las graderías.

En ese momento, Sunset se percató de la cantidad de magia que Rainbow Dash estaba utilizando; era por ello que su polera, en el área del pecho se movía de forma poco acostumbrada; era el dije que llevaba puesto lo que usaría por breves segundos. Dio una vuelta en U, superando en velocidad a sus persecutoras; posteriormente, su velocidad se redujo drásticamente, hasta llegar a la normalidad que igualmente era alta para una humana.

Veinte segundos la apartaban de un gol de empate. Su velocidad se volvió a incrementar ante la llegada de dos mediocampistas y una atacante que no salió junto con sus compañeras, una gambeta a la primera, levantó el balón para la segunda poco antes de saltar, evitando así el barrido que esta le propuso. No existía muchacha más habilidosa dentro de Canterlot High, eso no era magia, era Rainbow Dash; pero la velocidad, esa era una historia no muy diferente.

De inmediato su mirar se cruzó con el de Rarity; que usualmente no observaba el balón por mucho tiempo; esta le hizo una señal de pregunta con la cabeza, levantando una ceja levemente; Sunset se limitó a levantar los hombros y sus manos, en señal afirmativa. Rainbow Dash usando magia para ganar… bueno, para empatar el juego. Quién podría haberlo predicho antes.

Cuando el Gol se escuchó, solo se podía percibir la emoción de toda la hinchada, la euforia causada por tal repertorio de habilidades solo podía equipararse con el tumulto causado; Sunset debía hablar con Rainbow Dash. Pero para hacerlo, debía deslizarse suavemente a través de un montón de muchachos muchachas que celebraban el gol de empate. No habían perdido ni ganado. A diferencia de otros deportes, esa era una de las grande bellezas del futbol; el empate. Al menos mientras no fuera una final o semifinal.

Cruzaba audazmente algunos cuerpos; hasta que se topó con uno que le resultaba increíblemente familiar. Su pelo azul y mirada dulce atrajeron su atención de inmediato.

- Sunset. – Le dijo el muchacho algo ronco por gritar tanto junto a Pinkie Pie y Fluttershy, las porristas oficiales.

- Flash, a ti no te gusta mucho venir a ver los partidos. – Le respondió Sunset con una sonrisa en el rostro y algo asombrada por la agradable sorpresa que suponía el joven de pelo azul.

De pronto, un muchacho sobre emocionado saltó a pocos centímetros de Sunset, cuando aterrizó parte de su talón dio con el espacio vacío que tenían las graderías de madera después del lugar destinado para sentarse; en lo que usualmente se usaba como espaldar; en un acto reflejo, trató de sentarse todo lo rápido que sus rodillas se lo permitieron, todo el peso de su cuerpo fue a dar en la espalda de Sunset, por lo cual esta se vio fuertemente empujada hacia Flash Sentry, poniendo sus manos delante, logró que este cayera de espaldas en el respaldo, lo que desde luego le causó un dolor del diablo; pero siguiendo el dicho, frente a una mujer se un machito.

No grito, ni expresó el dolor, bueno, no tanto, bastó con una expresión que lo contó todo.

- Perdona. – Se excusó el muchacho.

- Lo siento Flash, ¿Estás bien? – Fue la respuesta por parte de Sunset, haciendo caso omiso al muchacho quien pronto volvió a celebrar el empate.

- No te preocupes, solo necesitaré una cirugía. – Dijo enfáticamente el muchacho en tono de broma, sacándole una sonrisa a Sunset. Hace tiempo que no la veía sonreír como lo hacía en ese instante. – Por qué tan apresurada.

- Oh, por nada en realidad. – Respondió la de cabello bicolor; cuando Rainbow pasó a los vestidores pudo verla con toda claridad. – Luego hablaré con esa señorita. – Concluyó en voz baja.

- Eh ¿Cuál señorita? – Dijo intrigado el joven.

- Nada importante… dime ¿Cómo has estado? – Cambio el tema la fémina de piel ámbar.

Un poco más abajo, con algo más de energía; pero sin tanta acción, Pinkie Pie finalmente podía quitarse los pompones; Fluttershy le siguió; extraña combinación eran ambas, más extraño aún era el hecho de que gustaban, la una por la alegría tan vivamente transmitida, la otra por su belleza taciturna y por supuesto otros atributos que los muchachos tan bien apreciaban en cualquier fémina.

Fue en ese instante, que, fuera de toda expectativa, frente a una cantidad considerable de gente, un muchacho de piel gris, de zapatos poco lustrosos, pantalón vaquero algo desgastado en diferentes secciones, con camisa beige y un chaleco café con figuras interesantes se acercó, evitando alertar a Pinkie Pie o más importante aún, a su compañera de porras. Uno que otro se reían por su aspecto. Pocos podían deducir lo que iría a hacer, salvo la mayor parte de las chicas que de pronto se viraron para observarlo mejor.

Raras veces intención y aspecto pueden llegar a ser tan claros, llevaba el cabello recogido hacia atrás, había procurado usar un desodorante, de la misma forma, se vistió lo mejor que pudo, el pantalón no encajaba del todo, era algo más grande de lo que esperó; la camisa estaba a punto de ahorcarlo y por supuesto, el chaleco era una prisión que deseaba pronto destruir.

Dos metros lo separaban de ella; pero el valor pronto se esfumó.

- Vamos Pinkie Pie, las chicas deben estar esperándonos. – Fue la voz de Fluttershy, la que lo frenó en seco. Su voz… era tan dulce, era como si algo dentro de él reaccionara de forma instintiva hacia ella. Sea como fuere, estaba a punto de mearse en los pantalones.

/* Viernes 24 de Marzo de 2017; Canterlot High School, 11: 57 Hora local

De acuerdo Discord, esto se puede ir directo a la fregada; pero nunca lo sabrás si no lo intentas… o… o puedes ser su amigo y evitar ser friendzoneado en este preciso instante, solo debes dar media vuelta y escapar todo lo rápido que tus piernas te lo permitan.

No, Fluttershy se da la vuelta, me ve… estoy a punto de cargar esto directo a la fregada; lo presiento.

Sonríe, ¿está feliz? ¿O le causo risa? Sabía que no debía ponerme esta mierda para impresio…

- Discord, te ves muy gracioso… ¿A dónde te diriges? – Me pregunta. No sé por qué pero abrir conversación con ella siempre es difícil, gracias al cielo que ella lo ha hecho antes que yo.

- Pues me dirigía al parque.

- Bien, fue un gusto verte. – Esta tipa no lo huele, no sabe lo que pensaba hacer. Todo está asegurado, puedo hacer una retirada.

Hay un muchacho que se está acercando, lo miro, sus ojos están centrados en Fluttershy, carajo le está viendo los pechos. Hijo de puta, de seguro la invitará a salir y como es de porristas y jugadores; ella aceptará. No me la vas a ganar pedazo de mierda.

La tomo del hombro y le doy vuelta, estaba a punto de irse con Pinkie Pie a otra parte.

- Fluttershy, te gustaría… s… ya sabes.

- ¿Qué? – Me pregunta. No te hagas la tonta Flutters.

- Oye ¿Fluttershy cierto? – Le dice este cabrón de ojos amarillos.

Este mierda ni siquiera respeta que estoy hablando con ella… carajo, no me la quitas cabrón.

- Fluttershy, te gustaría salir conmigo no sé… ¿mañana? – He dicho lo último como si estuviera a punto de partirme por la mitad. Creo que hasta Pinkie Pie tuvo una pequeña risilla al respecto.

- Mmm… no lo sé Discord… mañana tengo mucho trabajo en el centro de animales.

- Estaré ahí, te ayudaré y si sobra tiempo pues… vamos por algo de comer – No pregunto, me he cagado de miedo antes de decir el "¿De acuerdo?" estoy a punto de decirlo. Pero el cabrón vuelve a molestar.

- YO iba a preguntarte lo mismo, qué tal si mañana te olvidas del centro de animales y vamos al cine. Yo invito. – Lo dice con tanto valor. Diablos, Fluttershy aceptará, después, como es del equipo de futbol se la ligará de inmediato y si todo sale bien, de aquí a tres meses ella y él… prefiero romperle la cara en este preciso instante. Me preparo para darle el primer golpe, debe ir directo en esa nariz recta que tiene, después le doy en la mandíbula y después…

- No lo sé muchachos. Creo que tengo mucho que hacer… Discord, nos vemos mañana en el centro.

De pronto se va, Pinkie Pie se queda. Esto es… es una mierda, no ganó ni él ni yo. Me basta con que no salga con esta mierda de sujeto nunca más en su vida; es más, que no lo vea porque conozco a los de su tipo, quiere darle más que palomitas o entradas de cine… de todas formas ¿Por qué empezar con una salida al cine? Maldito, quería ir directo al grano y Fluttershy estaba a punto de aceptar. Maldita sea; por qué estos cabrones siempre tienen a las chicas como ella. No se las merecen.

- Wow, lo que acabo de ver es increíble. – Pinkie Pie se quedó todo este tiempo, ahora que lo veo, incluso la gente ha comenzado a irse del lugar.

- Hola Pinkie Pie… ¿Te gustaría ir al cine?

- Claro, nos vemos allá como a las seis. ¿Te parece?

Diablos, este tipo puede con cualquiera; me quedo viendo a Pinkie sorprendido.

- ¿Qué? Una chica también tiene necesidades. – Me dice, no sé qué pensar…

- Supongo, con tal de que pague la función. – No sé si estoy reclamando o algo.

- Oye… es lindo. – Me responde. – No sabía que eras de los amigos celosos. Pero enserio, Fluttershy me impresiona.

- ¿Por qué? – Pinkie Pie me está asustando un poco, oye, aquí hay algo que no cuadra. – No soy celoso… por qué habría de estarlo.

- Vamos Discord, los chicos son muy celosos, además, creo que a ningún amigo de verdad le gustaría que su amiga saliera con cualquiera.

- Emm…. Creo que tienes razón. Y con respecto a Fluttershy. – Trato de cambiar de tema, Pinkie Pie tiende a hacer conversaciones bastante incómodas… claro que no soy celoso, en absoluto.

- Claro que la tengo, y a Fluttershy le gustan los animales, que te hayas ofrecido para ayudarla a trabajar en el centro de animales te dio muchos puntos.

- ¿Puntos?

- Claro; más que todos te hayan visto invitándola, se requieren muchas bo…

- Pinkie… -

- Ejem… mucho valor para hacerlo. No sé bien pero parece que le estás empezando a gustar… Oye… no estarás pensando en estar con ella ¿O sí? – Me pregunta ella.

Debo salir de aquí, esta mierda se va a prender si no hago algo al respecto antes.

- No seas celosa Pinkie Pie.

- ¡No me vuelvas a decir celosa! – Me está sosteniendo de la camisa, tiene mucha fuerza, siento que la tela está a punto de romperse, sus ojos me tienen enfocado… esta tipa es capaz de asesinarme.

- Me doy… no eres celosa. – Si Fluttershy me hace temblar, esta tipa me hace temer.

- Bien, así me gusta. – Dice mientras me suelta y comienza a caminar; se ha olvidado de lo que estábamos hablando, bien, me retiro todo lo rápido que puedo.

- ¡Oye! – Me grita, ha recordado; por suerte ya estoy lejos como para hablar. Me salvé.

Perdón por tardar tanto, mis horarios se están llenando de forma caótica. Espero actualizar con más constancia, nos leemos pronto y por cierto, se viene un capítulo algo intenso ¿Qué les pareció el nuevo Gloom Wane?