Disclaimer: Rachel & Quinn no me pertenecen.


Pequeñas pinceladas

Miró la cicatriz, en su espalda desnuda, durante algunos minutos antes de atreverse a tocarla. Ambas chicas respiraban con dificultad después de haber hecho el amor, porque eso había sido. Rachel estaba segura. No podía ser otra cosa, no después de la forma en la que Quinn la había mirado antes de perderse entre sus piernas, o la manera en que había susurrado su nombre cuando ella la imitó. No era solo sexo. No podía serlo.

No era así como había planeado aquello, pero nada mas verla, con esa camiseta larga, hasta mitad de sus muslos, como única prenda para dormir, no había podido evitarlo y se dejó llevar. Podía sentir su mirada desde hacia unos minutos y no solo eso. Con delicadeza, la morena acarició aquella marca, recuerdo de lo cerca que estuvo de perder la vida. Quinn se apartó inmediatamente y se giró buscando algo en la mirada de la morena, ni siquiera ella tenia muy claro que, pero no era lo que encontró ¿miedo? ¿Temor? ¿Pena? No quería a nadie sintiendo pena por ella y menos a Rachel Berry.

¿Duele? – susurró jugando con la sabana del espacio entre ambos cuerpos

Quinn analizó con rapidez la actitud de la morena, alternando miradas entre sus ojos y sus labios, distrayéndose por algunos minutos antes de contestar. Se debatía entre volver a besarla y probablemente acabar cediendo a los deseos de la morena y hablar, o hacerlo a su manera. Finalmente se decantó por la última opción.

Le sorprendió ver a la rubia levantarse con tranquilidad, como si no acabasen de estar juntas y aun estuviese desnuda, y más le asombró verla ponerse su camiseta antes de recoger algo junto a la puerta y regresar a la cama.

¿Qué llevas ahí? – preguntó notando que la camiseta le quedaba mejor a la rubia que a ella misma, quedaba más corta

Tres preguntas

¿Qué? – Rachel estaba confusa

Puedes hacer tres preguntas – explicó sin mirarla – así que piensa bien si quieres desperdiciar una con la primera que has hecho – dijo llevando su mano a la espalda, al mismo lugar donde antes había acariciado la diva

¿Puedo preguntar lo que quiera? Y que conste que aun no cuenta – se adelantó por si la rubia pensaba descontársela

Lo que quieras pero con una condición

¿Cuál? – a la rubia se le escapó una pequeña sonrisa y Rachel volvió a anticiparse – Todavía no cuenta – aclaró también sonriendo

Si contesto…- dijo con una sonrisa pervertida poniéndose de rodillas

¿Si?

Tienes que dejar que escriba sobre tu cuerpo con esto – dijo mostrando un par de bodypen que guardaba en la bolsa que poco antes había recogido

Rachel abrió sus ojos con asombro, nunca imaginó que Quinn le propusiera algo así. La morena no supó que le gustaba más, si que Quinn estuviera dispuesta a hablar, a su modo, pero hablar, o que la chica fuera a escribir sobre su cuerpo y luego lamer para eliminar cualquier rastro de chocolate.

De acuerdo ¿Quién empieza?

Me da igual

Entonces yo… ¿te duele? – repitió la primera pregunta que había hecho y de la que realmente quería saber la respuesta. Quinn puso los ojos en blanco

No – fue directa. Rachel la miró esperando algo más – No duele, es solo que… a veces la siento ahí, es un pequeño tirón, una sensación extraña, pero no duele – aseguró sorprendiéndose de la tranquilidad que invadió la mirada de la morena

¿Pero si te doliera…

Solo tres preguntas Rachel – le recordó con la esperanza de que dejara de un lado ese tema. Si llega a imaginar cual iba a ser su siguiente pregunta habría seguido hablando de las secuelas de su accidente

¿Qué pasa con Christine?

Nada ¿Qué pasa con ella?

Quinn – la rubia suspiró, un trato era un trato. Empezaba a arrepentirse de habérselo propuesto

La conocí el primer año de universidad

¿Estáis juntas desde entonces? – preguntó con sorpresa, eso eran muchos años

No, se me insinuó en un bar una noche y pase de ella – recordó con una sonrisa – Después nos veíamos en alguna fiesta o en los mismo locales, por el campus... pero no volvió a acercarse, por lo visto esperaba que yo lo hiciera

¿Fue la primera chica? – Quinn la miró alzando una ceja

Esa seria la cuarta pregunta ¿no? – Rachel bajo la mirada al colchón con fastidio, prácticamente no había averiguado nada – No, no fue la primera chica – contestó atrayendo de nuevo su mirada – De hecho no tuve contacto real con ella hasta mi ultimo año. Por casualidad, hice unas practica universitarias en la empresa para la que ella trabajaba en aquel momento

¿Y empezasteis a salir?

Si, era mi supervisora. La persona con la que tenia que trabajar cada minuto. Empezamos a salir a tomar algo después del trabajo, solo como compañeras - aclaró - y cuando acabe me ofrecieron quedarme, y una cosa llevo a la otra y... – explicó sin dar mucho detalles - Un año después estaba mudándome a Canadá con ella

¡Wow!

Si. Montó su propio estudio de arquitectura y nos marchamos. Después todo acabó y aquí estoy

¿Por qué acabó?

Esa seria la última pregunta, te he pasado muchas ya

¿Puedo cambiarla? – Quinn asintió, lo prefería en realidad – Creí que ibas a estudiar actuación en Yale ¿Qué te hizo decidirte por arquitectura?

La vida – se puso misteriosa sacando de quicio a la morena, que se moría por preguntar más – La curiosidad mató al gato ¿sabes?

Si pero después de descubrir lo que sea que buscara ¡contesta!

Tenia que asistir a una conferencia sobre la comedia en el siglo XVII o algo así, pero me equivoqué y acabe en una conferencia sobre arquitectura moderna – confesó con un ligero rubor en sus mejillas. Rachel contuvo una carcajada - Cinco horas que no se me hicieron largas, ni aburridas, es más, me dejaron con ganas de más, así que empecé a ir como oyente a las clases el profesor que la impartía, después de un mes comencé a participar en clase, plantear dudas, curiosidades… - Rachel escuchaba atenta, era la primera vez que hoy a la rubia relatar algo con tanta emoción – hasta que el profesor me pilló

¿Te echó?

No, habló con un par de colegas para que me dejaran asistir a sus clases, lo hice y me di cuenta de que eso era lo mio. Siempre me había gustado dibujar y esas cosas, y no se me daba nada mal – afirmó sonriendo. En ese momento se le vinieron a la mente los dibujos que hacia de la morena en la secundaria – El mismo profesor intercedió en la universidad para que pudiera cambiar y matricularme en las asignaturas de arquitectura

¿Qué dijeron tus padres?

La actitud de Quinn cambió completamente. Se tensó, cambió el gesto relajado y de emoción de su rostro, por uno serio y dolido. Rachel supo mucho antes de que la rubia lo confirmara, que no iba contestar a eso, pero la pequeña diva tenia una sensación de vació mayor que antes de comenzar con las preguntas. Sabía algo pero no era suficiente, quería saber más, saber todo de ella. Quizás algún día.

Es mi turno – fue directa y volvió a sonreír, no una sonrisa melancólica como durante sus recuerdos, sino una sonrisa perversa – túmbate – le ordenó poniéndose de rodillas

Eh…

¡Oh, vamos! Ya te he visto desnuda – dijo al ver los reparos de Rachel para destaparse

No es lo mismo. Además, tu estas vestida, con mi camiseta por cierto

No te quejes si no quieres que te pregunte por mi chaqueta de YALE – Rachel enrojeció inmediatamente, esperaba que la rubia no se hubiera dado cuenta que la había toma ¨prestada¨

¿Qué quieres que haga?

¿Tu? – Rachel asintió en silencio – Túmbate y disfruta – susurró en su oreja para después mordisquearla un poco haciéndola jadear. Sonrió con arrogancia después de ello y comenzó a escribir sobre el cuerpo de la morena, encargándose al instante de eliminar cualquier rastro de chocolate con su propia lengua.


Bueno, pequeñas pincelas para Rachel sobre la vida de Quinn... poco a poco jeje
Nos leemos pronto. Saludos. xD